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así se ve la Luna desde la nave

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Cuando pensamos en una GoPro, como las GoPro Hero y Hero13 Black, por mencionar algunos ejemplos, lo primero que nos viene a la cabeza no es el espacio, sino el deporte, el viaje o cualquier escena grabada a ras de suelo. Son cámaras pensadas para acompañarnos, para registrar lo que vivimos desde muy cerca. Sin embargo, eso es precisamente lo que cambia cuando miramos a Artemis II: lo que hemos visto estos días es cómo esa tecnología, con modificaciones específicas, ha dado el salto a una nave que ha sobrevolado la Luna. Y lo más interesante no es solo que esté ahí arriba, sino que parte de esas imágenes se han podido ver en directo.

Cámaras de acción en el espacio. GoPro Confirmó que sus cámaras forman parte del sistema de imagen de la nave Orión, desarrollado por la NASA para captar imágenes de la misión y apoyar tareas de inspección. Estas unidades, adaptadas para el entorno espacial, están instaladas en los paneles solares y se suman a un conjunto de más de 28 cámaras que registran distintos momentos del viaje. Todo esto se encuadra además en la fase actual de la misión, con la nave ya de regreso tras el paso por el entorno lunar y con la NASA empezando a difundir ese material.

Dónde están y para qué se usan. Como ya adelantábamos, estas cámaras no están en el interior, sino en los paneles solares de Orión. No es casual: esa posición permite algo muy concreto, que en el encuadre aparezca la propia nave junto al entorno que la rodea. Desde ahí pueden capturar imágenes en alta resolución del vehículo, de la Tierra y de la Luna durante distintas fases del trayecto. El fabricante detalla que son cuatro unidades modificadas e integradas en el sistema de imagen de la NASA, y además de generar ese material visual, también se utilizan para verificar el estado de la nave en momentos clave de la misión.

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En esta imagen de la nave Orión en Artemis I podemos observar un panel solar desplegado

El streaming. Lo primero que queda claro es que no estamos ante una retransmisión convencional. La NASA señala que las vistas en directo desde Orión forman parte de la cobertura, pero también advierte de que pueden producirse variaciones en la señal debido a la distancia y a las limitaciones de comunicación. Por eso, lo que vemos es una emisión que no siempre mantiene la misma imagen: hay cortes, momentos en azul cuando se pierde la señal y tramos en negro cuando la nave está en oscuridad. En la práctica, la emisión no siempre mantiene la misma continuidad, algo lógico en una misión de este tipo.

Dónde verlo y qué tipo de directo es. La ventana a todo esto está en el canal oficial de la NASA, con una retransmisión activa titulada “NASA’s Artemis II Live Views from Orion”. Es una señal técnica que se mantiene activa en función de las condiciones de enlace con la nave y de las prioridades de la misión. Eso implica que no siempre vemos la misma imagen ni con la misma continuidad, algo que responde directamente a cómo se gestiona un vuelo de este tipo. El resultado es un directo poco convencional, más cercano a una señal técnica que a una emisión pensada para televisión.

Algo difícil de replicar con palabras. No solo por las imágenes en sí, que ya tienen suficiente peso, sino por lo que representan. Estamos hablando de una tecnología que muchos usamos en contextos cotidianos y que, con las adaptaciones necesarias, ha terminado formando parte de una misión tripulada alrededor de la Luna. Y no solo eso, también nos ha permitido asomarnos a ese viaje casi en directo, con todas las limitaciones que implica. 

Imágenes | NASA

En Xataka | Artemis II lleva a bordo cinco salsas picantes distintas: el motivo es un cambio radical en lo que consideramos “comida espacial”

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“Toy Story 5” arrasa durante su segundo fin de semana en cines: suma 585 mdd a nivel mundial

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

AP.- En un revés para las renovadas operaciones cinematográficas de DC de Warner Bros., “Supergirl” no fue rival en absoluto para “Toy Story 5” en los cines de Norteamérica y se estrenó en un lejano segundo lugar.

La película de Pixar se mantuvo en el número uno de la taquilla con 70 millones de dólares en ventas de entradas en el mercado nacional y otros 89.1 millones en el extranjero, según estimaciones del estudio difundidas el domingo, tras un debut casi récord para una película animada.

El estreno de The Walt Disney Co. ha acumulado rápidamente 585 millones de dólares en todo el mundo en dos semanas, lo que la convierte en uno de los mayores éxitos del año.

“Supergirl”, en cambio, no logró despegar. Se estrenó con 38 millones de dólares en salas de Estados Unidos y Canadá. Sumó 30 millones de dólares en mercados internacionales.

El spinoff de superhéroes de Craig Gillespie es el segundo estreno en la gran pantalla de James Gunn y Peter Safran, quienes fueron elegidos para dirigir DC Studios a finales de 2022. Su primer lanzamiento, “Superman” de 2025, recaudó 618 millones de dólares en todo el mundo, un arranque lo bastante sólido para Gunn y Safran.

Pero “Supergirl” fracasó tanto con la crítica como con el público. Obtuvo malas reseñas (56% de aprobación en Rotten Tomatoes) y una calificación “B-” en CinemaScore por parte de las audiencias.

El flojo fin de semana de estreno de “Supergirl” la deja por detrás de debuts decepcionantes de tropiezos de DC como “The Flash” (55 millones de dólares en 2023) y “The Green Lantern” (53 millones de dólares en 2011), y apenas por delante de “Joker: Folie à Deux” (37,7 millones de dólares en 2024).

David A. Gross, quien dirige la firma de consultoría cinematográfica FranchiseRe, señaló que las películas de superhéroes ya no atraen al cine como lo hacían antes de la pandemia. Hay menos estrenos al año, y la venta en taquilla del género ha caído unos tres mil 500 millones de dólares anuales respecto de sus máximos de 2017-2019.

Tras enormes éxitos como “Wonder Woman” (822 millones de dólares en 2017) y “Captain Marvel” (mil 130 millones de dólares en 2019), las películas de superhéroes encabezadas por mujeres también han sufrido un bajón.

“Escucharás explicaciones generales como ‘el público perdió el interés’. Sí, lo perdió”, afirmó Gross. “Pero nadie ha podido explicar por qué ocurrió tan repentina y completamente. ¿Por qué las superheroínas en particular, después de sus comienzos sensacionales? Nosotros tampoco lo entendemos”.

El tropiezo de “Supergirl”, que costó 170 millones de dólares, llega mientras Warner Bros. Discovery, la empresa matriz del estudio cinematográfico, se prepara para ser adquirida por Paramount Skydance.

El próximo estreno de DC es “Clayface”, una versión de horror corporal del personaje de DC, que se lanzará en octubre. La continuación de “Superman” de Gunn, “Man of Tomorrow”, está actualmente en producción. Tiene fecha para julio de 2027.

Por otra parte, el fenómeno de terror de micropresupuesto “Obsession” sigue mostrando una resistencia inusualmente fuerte. Quedó en tercer lugar del fin de semana con 9.8 millones de dólares en su séptimo fin de semana en cartelera. La película de Curry Barker, realizada por menos de 1 millón de dólares, ya ha recaudado 233.9 millones de dólares en el mercado nacional para Focus Features, además de 108.9 millones a nivel internacional.

Esa permanencia, sin embargo, no se ha materializado para el thriller de ciencia ficción de Steven Spielberg “El Día de la Revelación”. En su tercer fin de semana en cartelera para Universal Pictures, cayó al quinto lugar con 8,1 millones de dólares en salas del mercado nacional. El relato de ovnis de Spielberg ha recaudado 193.7 millones de dólares en todo el mundo en tres semanas.

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El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno

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En los últimos años estamos viendo cómo el clima está cambiando de manera radical, y la realidad es que sabemos bien que el sistema climático de la Tierra está acumulando calor a un ritmo sin precedentes. Y no es una estimulación que nos hacemos en nuestra cabeza, sino que es la conclusión principal de la cuarta edición del informe Indicators of Global Climate Change. 

Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.

Un ritmo inédito. El análisis, sustentado en una inmensa red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, muestra que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.

¿Por qué? El informe señala una combinación letal, como por ejemplo unos niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una caída continua en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es importante porque, al reducirse los aerosoles de azufre, se ha “desenmascarado” parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes quedaba mitigado.

Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para entender la magnitud de la crisis está en el desequilibrio energético de la Tierra puesto que este indicador mide a qué velocidad se acumula el calor en el sistema. En palabras del investigador: 

“Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas”

El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad todavía puede emitir a la atmósfera antes de que sobrepasar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.

A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.

Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.

A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.

El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.

Imágenes | Marcin Jozwiak 

En Xataka | Tres días y por encima del percentil 95: la regla de oro de AEMET para declarar una “ola de calor” en España

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El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno

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En los últimos años estamos viendo cómo el clima está cambiando de manera radical, y la realidad es que sabemos bien que el sistema climático de la Tierra está acumulando calor a un ritmo sin precedentes. Y no es una estimulación que nos hacemos en nuestra cabeza, sino que es la conclusión principal de la cuarta edición del informe Indicators of Global Climate Change. 

Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.

Un ritmo inédito. El análisis, sustentado en una inmensa red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, muestra que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.

¿Por qué? El informe señala una combinación letal, como por ejemplo unos niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una caída continua en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es importante porque, al reducirse los aerosoles de azufre, se ha “desenmascarado” parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes quedaba mitigado.

Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para entender la magnitud de la crisis está en el desequilibrio energético de la Tierra puesto que este indicador mide a qué velocidad se acumula el calor en el sistema. En palabras del investigador: 

“Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas”

El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad todavía puede emitir a la atmósfera antes de que sobrepasar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.

A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.

Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.

A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.

El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.

Imágenes | Marcin Jozwiak 

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