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de noche y con auroras boreales
La misión Artemis II partió el pasado 2 de abril (hora peninsular) después de varios retrasos y hoy día 4 de abril ya está más cerca de la Tierra que de la Luna, de acuerdo con el Artemis Real-time Orbit Website” (AROW), un rastreador que permite seguir la nave Orión en tiempo real. Y desde allí el equipo de astronautas puede hacer unas fotos fabulosas del universo con los iPhone que llevan a bordo o con las cámaras, un par de Nikon D5, como puede leerse en el inventario de la NASA.
Y vaya si las están haciendo. Bajo estas líneas vemos una imagen de la Tierra tomada por el astronauta de la NASA y comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, desde una de las cuatro ventanas principales de Orión. La típica imagen que solemos hacer cuando nos vamos de vacaciones y tomamos una foto desde la ventana del avión o del tren, pero a otro nivel. A nivel interestelar.
Pero para ver la Tierra en todo su esplendor mejor echar un vistazo a lo último que ha compartido la NASA: bajo el título de “Hello, World“, todo un clásico de la programación que en este escenario tiene todo el sentido del mundo, ayer 3 de abril la NASA difundía otra foto de Reid Wiseman, que según la agencia espacial tomó tras completar la maniobra de inyección translunar. Desde luego, a años luz de lo que la agencia estadounidense ha compartido previamente. Y eso que se aprecia el contorno de la ventanilla.
La Tierra como nunca antes la habíamos visto
Hemos visto muchas, muchísimas imágenes de la Tierra desde el espacio, pero esta es verdaderamente especial si la miras con atención. Uno de los detalles más impresionantes de la imagen está en que gracias al ángulo y la distancia se aprecian dos auroras al mismo tiempo, la boreal y la austral.
Esas cintas verdes que bordean el perímetro de la Tierra (en la zona superior a la derecha y en la zona inferior a la izquierda, respectivamente) son nuestra atmósfera brillando mientras el escudo magnético desvía el viento solar. Justo encima de ambas hay una capa muy fina de color anaranjado: es la luminiscencia atmosférica o airglow y no está causada por el viento solar, sino por reacciones químicas en la alta atmósfera que liberan la energía acumulada durante el día.
Pero es que además abajo a la derecha se puede ver la luz zodiacal durante el “eclipse solar” de la Tierra, ese resplandor difuso, casi fantasmagórico y con una forma casi triangular que se extiende por el plano donde orbitan los planetas. Se trata de polvo cósmico que brilla al reflejar la luz del Sol y que puede verse gracias a que, desde la nave Orion, no hay atmósfera que disperse la luz ni oculte los detalles más sutiles del cosmos
Por otro lado, esta fotografía tiene otra particularidad: la mayoría de imágenes que vemos de la Tierra desde el espacio son del lado diurno de la Tierra, logrando así una fotografía brillante de nuestro planeta en la que las estrellas apenas se aprecian debido a los ajustes de la cámara (ISO bajo, velocidad de obturación alta y/o apertura cerrada), pero aquí el Sol está detrás de la Tierra.
Esto significa que la tripulación de Orión contempla el lado nocturno de la Tierra. Para los amantes de la fotografía: la NASA facilita el EXIF de la imagen, donde se aprecia un ISO de 51.200 y una exposición larga, necesarios para captar la luz de las ciudades y las auroras.
Estas son dos de las primeras fotografías enviadas por el equipo de Artemis II, pero la NASA tiene a disposición una sección de la web donde ver todas las que comparten.
En Xataka | La NASA ha publicado 96 pósters fantásticos del universo que puedes descargar gratis en HD
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cómo demonios censar a 1.400 millones de personas
No importa a qué te dediques, en qué sector trabajes o la cantidad de personas que tengas a tu cargo. Tus tareas difícilmente serán tan complicadas como la que acaba de afrontar el Gobierno de la India: censar a 1.400 millones de personas, más del triple de la población de la Unión Europea. La misión es tan titánica que requerirá de más de tres millones de técnicos, toda una legión de censores que se recorrerán alrededor de 640.000 aldeas y casi 10.000 pueblos y ciudades.
La tarea se las trae, pero es clave si Nueva Delhi quiere una ‘foto’ actualizada del país que le permita tomar decisiones adaptadas a su economía y población.
Un censo para dominarlos a todos. La India no es un país cualquiera. En 2023 el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) estimó que se había convertido en la nación más populosa del planeta, aventajando a China. Según sus cálculos, ese mismo año el (nuevo) gigante asiático superó de largo los 1.400 millones de habitantes, casi tres millones más que el país liderado por Xi Jinping.
Ahora Nueva Delhi se ha propuesto ir más allá y conocer en detalle cómo se distribuye esa población que multiplica por 3,1 el registro de toda la UE. ¿Cómo? Creando al que, según algunos analistas, será el censo más ambicioso de su tipo.
Una cifra: tres millones. Lo de censar a 1.400 millones de personas impone, pero esa es solo una de las muchas cifras que dan una idea de lo descomunal que resultará la tarea. Hay otras igual de impresionantes. Por ejemplo, hace unos días The New York Times precisaba que dar forma al censo exigirá una inversión de alrededor de 1.200 millones de dólares y movilizar a más de tres millones de técnicos. En su inmensa mayoría serán funcionarios y maestros.
Tamaña legión de censores tendrá que recorrerse de arriba a abajo el país más populoso del mundo. Para ser más precisos se dedicará a cubrir 36 estados y territorios, 7.000 subdistritos, más de 9.700 ciudades y 640.000 aldeas
¿Y cómo lo harán? La pregunta del millón. O mejor dicho, de los 1.400 millones. Se sabe que de entrada el Gobierno quiere dividir el trabajo en dos fases. La primera ha arrancado este mes y se extenderás hasta septiembre, seis meses durante los que los técnicos se dedicarán a elaborar un listado completo de viviendas y habitantes. Su misión será registrar el tamaño y características de los hogares y si, por ejemplo, tienen acceso a servicios como internet o saneamiento.
La segunda fase arrancará ya en 2027 y se centrará en los individuos. Será entonces cuando los censores recopilen datos de cada persona, documentando nombres, sexos, edades, estado civil o nivel educativo y salarial, religión u otras características, como si ha migrado o tiene algún grado de discapacidad.
El trabajo es descomunal, pero los funcionaros dispondrá de una nueva herramienta: una app que facilitará su labor por partida doble. No solo les evitará manejar formularios impresos en papel. Los propios ciudadanos podrán usarla para aportar sus datos. Luego los censores solo tendrán que comprobarlos.
¿Es algo nuevo? No. Este no es (ni mucho menos) el primer censo elaborado por las autoridades indias. El país ha actualizado sus registros cada 10 años desde 1881, cuando aún estaba bajo dominio británico. Antes ya había realizado un intento con un cuestionario que le permitiría recabar indicadores básicos.
Desde entonces el censo ha ido variando, sumando y perdiendo ítems en función de las inquietudes de cada momento. Por ejemplo, en 1901 los técnicos añadieron un apartado que buscaba aclarar qué dominio del inglés había en el país.
Una tarea pendiente. Esa tradición sostenida desde 1881 se rompió en 2021, cuando el COVID impidió actualizar el registro de 2011. Desde entonces la tarea se ha ido posponiendo por diferentes razones hasta llegar a abril de 2026.
Que los técnicos ya hayan empezado a recabar datos no significa que vayamos a conocer sus conclusiones en breve. La CNN precisa que el recuento final no se hará público hasta el año que viene. Solo en la primera fase las personas que participen en el censo deberán responder algo más de 30 preguntas.
¿Por qué es importante? Que el Gobierno indio esté dispuesto a desplegar recursos, horas de trabajo y millones de dólares para perfeccionar su censo no es casualidad. El Estado necesita una ‘foto’ actualizada para cuestiones tan básicas como diseñar políticas y ofrecer servicios y programas específicos orientados al empleo o el rural. Ahora mismo la imagen más detallada de la que dispone es de hace 15 años, lo que ha obligado a las autoridades a usar muestreos.
“Este censo es crucial: es la instantánea definitiva de la India, que recoge todo, desde la casta y la religión hasta los empleos, la educación y servicios. Ofrece la imagen más completa de cómo vive la gente”, explica a la cadena BBC Ashwini Deshpande, de la Universidad Ashoka. Su comentario desliza un par de claves: el censo no solo actualizará el mapa rural, urbano y periurbano, también ayudará a decidir qué representación parlamentaria debe tener cada territorio y dará una idea del sistema de castas, uno de los puntos más polémicos del estudio.
Imagen | Neelakshi Singh (Unsplash)
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Una empresa quiere vender luz solar a demanda utilizando unos gigantescos espejos en el espacio. Tenemos preguntas
Una startup californiana quiere vender luz solar por la noche y, aunque aún no ha empezado, muchos científicos ya se están echando las manos a la cabeza. Ven complicado que se pueda hacer correctamente por razones técnicas, pero consideran que sería aún más grave si se solventan esas dificultades. Las consecuencias para la salud de las personas, el medio ambiente y el trabajo de los astrónomos pueden ser devastadoras.
El día más largo. El objetivo de Reflect Orbital es lanzar al espacio un enjambre de 4.000 satélites cargados con espejos gigantes. Estos captarían la luz solar del lado iluminado de la Tierra y la reflejarían en zonas oscuras. Así, las placas solares podrían trabajar durante las 24 horas del día, no solo cuando la luz solar incide naturalmente sobre ellas.
Primeros pasos. De momento, los objetivos de esta startup se han desarrollado solo sobre el papel. Ya tienen listo su primer satélite, al que han bautizado como Eärendil-1, en honor a un personaje de J.R.R. Tolkien. Sin embargo, aún se encuentran a la espera de que la Comisión Federal de Comunicación (FCC) de Estados Unidos dé luz verde para su lanzamiento. En principio está programado que se lleve a cabo a lo largo de este mes de abril, pero no hay fecha definitiva. Una vez en la órbita terrestre baja, este satélite desplegará un espejo de 18 metros de ancho, que sería capaz de iluminar un parche de 5 kilómetros sobre la Tierra. Si todo sale bien, podría lanzarse un enjambre de 4.000 espejos para 2030.
Los antecedentes no son buenos. Ya hubo un proyecto similar a este desarrollado en Rusia en la década de 1990. El objetivo del proyecto, bautizado como Znamya, era iluminar Siberia en los oscuros meses de invierno. Y lo consiguieron. Sin embargo, la luz resultante fue tan tenue y el satélite tan difícil de controlar que la misión nunca llegó a completarse.
Más que dificultades técnicas. Fionagh Thomson, investigadora del área de ética espacial de la Universidad de Durham, explicó en declaraciones a Live Science que no cree que el proyecto sea viable hoy por hoy, ya que la ingeniería involucrada es muy compleja. Ya lo comprobaron en Rusia. Pero eso no es todo. Tanto esta como otros expertos alertan que se generaría una gran cantidad de contaminación lumínica, que podría afectar a los ritmos circadianos de los seres vivos en el entorno iluminado.
También se podría deslumbrar a los pilotos de las aeronaves y dificultar el trabajo de los astrónomos. Incluso los aficionados a la astronomía que intenten mirar al cielo con unos prismáticos o un telescopio podrían sufrir daños en la vista si se topan con la luz reflejada por estos satélites. Al fin y al cabo, no se avisaría a la población antes de cambiar la dirección de los espejos.
Peor que Starlink. Starlink, la compañía de telecomunicaciones de Elon Musk, lleva muchos años recibiendo críticas por la manera artificial en que iluminan el cielo nocturno. Sin embargo, los satélites de esta compañía iluminan la Tierra de forma accidental. En este caso sería algo deliberado y, por lo tanto, aún más intenso y grave.
No vale la pena. Todos estos riesgos no valen la pena si se tienen en cuenta los resultados. Y es que otros muchos expertos aseguran que la luz que se obtendría sería demasiado tenue. La radiación solar que llegaría a las placas solares, por ejemplo, sería una fracción mínima de la que llega durante el día. Para poder obtener una cantidad suficiente de luz habría que lanzar una cantidad desorbitada de satélites al espacio y eso sería caro y aún más peligroso.
Cuidado con la basura espacial. Si el espejo de Eärendil-1 medirá unos 18 metros de diámetro, el objetivo de Reflect Orbital es lanzar al espacio satélites con espejos aún más grandes, de hasta 54 metros. En general, serían objetos gigantes; que, por lo tanto, correrían un riesgo mayor de impactar con meteoritos o fragmentos de basura espacial. A más superficie expuesta, más riesgo.
Eso no solo supondría la liberación descontrolada de fragmentos resultantes del impacto, también provocaría daños en la propia estructura de los espejos. Un espejo agujereado sería aún más difícil de controlar y sus efectos perjudiciales podrían empeorar. Por eso, si bien el objetivo de vender luz solar por la noche parece factible sobre el papel, en la realidad es complicado y peligroso. Veremos a dónde llega todo esto.
Imagen | Reflect Orbital
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así se ve la Luna desde la nave
Cuando pensamos en una GoPro, como las GoPro Hero y Hero13 Black, por mencionar algunos ejemplos, lo primero que nos viene a la cabeza no es el espacio, sino el deporte, el viaje o cualquier escena grabada a ras de suelo. Son cámaras pensadas para acompañarnos, para registrar lo que vivimos desde muy cerca. Sin embargo, eso es precisamente lo que cambia cuando miramos a Artemis II: lo que hemos visto estos días es cómo esa tecnología, con modificaciones específicas, ha dado el salto a una nave que ha sobrevolado la Luna. Y lo más interesante no es solo que esté ahí arriba, sino que parte de esas imágenes se han podido ver en directo.
Cámaras de acción en el espacio. GoPro Confirmó que sus cámaras forman parte del sistema de imagen de la nave Orión, desarrollado por la NASA para captar imágenes de la misión y apoyar tareas de inspección. Estas unidades, adaptadas para el entorno espacial, están instaladas en los paneles solares y se suman a un conjunto de más de 28 cámaras que registran distintos momentos del viaje. Todo esto se encuadra además en la fase actual de la misión, con la nave ya de regreso tras el paso por el entorno lunar y con la NASA empezando a difundir ese material.
Dónde están y para qué se usan. Como ya adelantábamos, estas cámaras no están en el interior, sino en los paneles solares de Orión. No es casual: esa posición permite algo muy concreto, que en el encuadre aparezca la propia nave junto al entorno que la rodea. Desde ahí pueden capturar imágenes en alta resolución del vehículo, de la Tierra y de la Luna durante distintas fases del trayecto. El fabricante detalla que son cuatro unidades modificadas e integradas en el sistema de imagen de la NASA, y además de generar ese material visual, también se utilizan para verificar el estado de la nave en momentos clave de la misión.

En esta imagen de la nave Orión en Artemis I podemos observar un panel solar desplegado
El streaming. Lo primero que queda claro es que no estamos ante una retransmisión convencional. La NASA señala que las vistas en directo desde Orión forman parte de la cobertura, pero también advierte de que pueden producirse variaciones en la señal debido a la distancia y a las limitaciones de comunicación. Por eso, lo que vemos es una emisión que no siempre mantiene la misma imagen: hay cortes, momentos en azul cuando se pierde la señal y tramos en negro cuando la nave está en oscuridad. En la práctica, la emisión no siempre mantiene la misma continuidad, algo lógico en una misión de este tipo.
Dónde verlo y qué tipo de directo es. La ventana a todo esto está en el canal oficial de la NASA, con una retransmisión activa titulada “NASA’s Artemis II Live Views from Orion”. Es una señal técnica que se mantiene activa en función de las condiciones de enlace con la nave y de las prioridades de la misión. Eso implica que no siempre vemos la misma imagen ni con la misma continuidad, algo que responde directamente a cómo se gestiona un vuelo de este tipo. El resultado es un directo poco convencional, más cercano a una señal técnica que a una emisión pensada para televisión.
Algo difícil de replicar con palabras. No solo por las imágenes en sí, que ya tienen suficiente peso, sino por lo que representan. Estamos hablando de una tecnología que muchos usamos en contextos cotidianos y que, con las adaptaciones necesarias, ha terminado formando parte de una misión tripulada alrededor de la Luna. Y no solo eso, también nos ha permitido asomarnos a ese viaje casi en directo, con todas las limitaciones que implica.
Imágenes | NASA
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