Connect with us

Actualidad

el miedo a vivir un 1973 de nuevo por culpa de la guerra de Irán

Published

on


Basta con entrar a la plataforma de rastreo Marine Traffic para comprender la magnitud de la parálisis. Decenas de puntos rojos, que representan a buques mercantes colosales, se agolpan inmóviles frente a las costas de Omán y los Emiratos Árabes Unidos. Los gigantes de acero no se atreven a cruzar una franja de agua que, en su punto más estrecho, apenas mide 33 kilómetros.

El Estrecho de Ormuz es la principal arteria energética del planeta. Por sus aguas navega diariamente una quinta parte del petróleo mundial —unos 20,9 millones de barriles al día— y un porcentaje vital del gas natural licuado (GNL) global. Hoy, ese paso está bloqueado de facto. Medio siglo después, en las capitales occidentales ha despertado un terror atávico: el miedo a revivir el colapso energético y la inflación galopante de 1973.

La chispa que ha incendiado los mercados saltó tras una escalada bélica sin precedentes en Oriente Medio, detonada por los ataques de Estados Unidos e Israel que culminaron con el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar: una lluvia de drones y misiles sobre aliados estadounidenses y rutas comerciales que ha provocado un bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz.

La crisis estalló tras una escalada bélica sin precedentes en Oriente Medio. La ofensiva de Estados Unidos e Israel (bautizada como “Operación Furia Épica”), que culminó con el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, desató una rápida respuesta de Teherán: una lluvia de drones y misiles sobre aliados estadounidenses e infraestructuras estratégicas en el Golfo. 

Las consecuencias físicas han sido inmediatas. Un ataque con drones iraníes obligó a paralizar las instalaciones de Ras Laffan en Qatar, la mayor planta de exportación de GNL del mundo, y forzó a Arabia Saudí a cerrar temporalmente unidades de su gigantesca refinería de Ras Tanura. La violencia ha alcanzado directamente al agua: la agencia británica UKMTO reportó el ataque a un petrolero cerca de Omán, dejando varios heridos, y el experto energético Javier Blas advirtió de la explosión de otro buque fondeado frente a las costas de Kuwait, provocando un derrame de crudo al mar. 

Ante este panorama, gigantes del transporte como Maersk o MSC han ordenado a sus flotas buscar refugio. El pánico ha reescrito las tarifas logísticas: el coste de alquilar un superpetrolero (VLCC) se ha disparado un 600%, rondando los 200.000 dólares diarios, mientras que las aseguradoras han incrementado las primas por riesgo de guerra hasta un 50%, según advierte Alex Longley en Bloomberg.

Los ecos del pasado son aterradores. Saul Kavonic, jefe de investigación energética en MST Marquee, advierte en Fortune de que un cierre prolongado de Ormuz podría tener un impacto “tres veces mayor a la escala de la crisis energética que vimos en la década de 1970”.

Lo que podría venir si los tanques se desbordan

El problema de que los barcos no naveguen no es solo que el petróleo no llegue a su destino, es que se acumula en el punto de origen. La industria se enfrenta a un colapso logístico por falta de almacenamiento físico.

Irak ha sido la primera gran víctima de este colapso logístico. Como ha detallado OilPrice, el país ha tenido que comenzar a cerrar el grifo de yacimientos gigantescos como Rumaila (el mayor del mundo), retirando del mercado unos 1,5 millones de barriles diarios, cifra que podría duplicarse si la crisis persiste. Según apuntan fuentes del sector comercial en Financial Times, si el bloqueo continúa, Kuwait será el siguiente en claudicar en cuestión de días, seguido de los Emiratos Árabes Unidos. Arabia Saudí, gracias a su inmensa capacidad de almacenamiento, podría resistir entre dos y cuatro semanas antes de verse obligada a recortar su extracción.

Los mercados financieros reflejan un estrés absoluto a corto plazo. Como ilustran los gráficos del analista John Kemp, los futuros del crudo Brent han entrado en una backwardation extrema, con una diferencia de casi 11 dólares por barril entre los contratos a corto y largo plazo, situándose en el percentil 98-99 histórico. Esto señala una escasez aguda e inmediata de barriles, especialmente para las refinerías en Asia, que ya han comenzado a recortar sus operaciones.

Si este embudo se prolonga durante tres meses, la regla no escrita de firmas como Goldman Sachs sugiere que el crudo podría encarecerse en 40 dólares adicionales, convirtiendo la barrera de los 100 dólares por barril en la nueva normalidad.

Las diferencias con 1973

A pesar del dramatismo y de que el barril superó rápidamente los 80 dólares, el escenario macroeconómico no es un calco del embargo árabe. La resiliencia global ha cambiado:

  • El nuevo sheriff petrolero: Hoy en día, la economía de EEUU depende mucho menos del crudo para generar riqueza (apenas un 0,4% del PIB frente al 1,5% de 1979). Además, el país americano es ahora el mayor productor mundial de petróleo, lo que le blinda ante los choques de oferta, como señala Fortune.
  • La “Miopía de Ormuz”: Mukesh Sahdev, analista jefe de XAnalysts, señala en Fortune que el mercado está sobrerreaccionando. El objetivo principal de EEUU (neutralizar a la cúpula iraní) ya se ha cumplido, y el propio Donald Trump ha sugerido que la campaña militar podría ser corta, lo que limitaría el impacto a largo plazo. 
  • Rutas alternativas al rescate: Arabia Saudí cuenta con un salvavidas colosal. Su oleoducto East-West, que conecta los campos orientales con el Mar Rojo, tiene capacidad para bombear unos 7 millones de barriles diarios esquivando Ormuz. Ya hay indicios de que Riad está redirigiendo flujos por esta vía, según explica Blas. Por su parte, Irak ha logrado reanudar un modesto flujo de 50.000 barriles diarios hacia Turquía tras una breve pausa, como recoge  el analista Bachar El-Halabi.
  • Colchones de seguridad: Las reservas mundiales en tierra alcanzan los 2.000 millones de barriles, suficientes para capear el temporal inicial.

Por su parte, la Administración Trump ha intentado calmar a los mercados prometiendo escoltas navales de la Marina y seguros estatales de hasta 1.000 millones de dólares por buque a través de la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo (DFC). Sin embargo, esto no es una solución mágica. Como advierten en el sector, los capitanes son quienes deciden zarpar, y navegar rodeados de destructores militares estadounidenses a menudo los convierte en blancos más atractivos para los drones iraníes. 

La otra cara de la moneda

En toda crisis hay quien saca rédito del caos. Y en esta guerra, las verdaderas batallas económicas se están librando lejos del Golfo Pérsico.

Por un lado, la jugada maestra de China. Mientras Europa tiembla, Pekín respira aliviado gracias a una planificación milimétrica. En 2025, China aprovechó los bajos precios para gastar 10.000 millones de dólares en 150 millones de barriles de crudo “barato” y sancionado (ruso, iraní y venezolano) que no necesitaba, acumulando reservas para 96 días. Además, hay unos 166 millones de barriles de crudo iraní almacenados en buques frente a las costas asiáticas, lejos del peligro de Ormuz, listos para ser absorbidos por China, según OilPrice. 

Para proteger su mercado, Pekín ya ha ordenado a sus refinerías detener inmediatamente las exportaciones de diésel y gasolina. Pero su verdadero escudo no es el crudo: como analiza el profesor Hussein Dia en The Conversation, la masiva apuesta china por los vehículos eléctricos y los paneles solares es una póliza de seguridad nacional. A diferencia de los buques en Ormuz, la luz del sol no puede ser bloqueada por la Quinta Flota de EEUU.

Por otro lado, se encuentra la hipocresía europea. La ironía geopolítica es palpable en el Viejo Continente. Mientras la UE aplaudía el fin de su dependencia del gas ruso por tubería, el bloqueo de los barcos de GNL catarí ha dejado a Europa expuesta. Al borde de la asfixia, Bruselas ahora presiona a una Ucrania devastada para que repare rápidamente el oleoducto Druzhba y permita que el crudo de Vladímir Putin vuelva a fluir hacia Hungría y Eslovaquia. Por si fuera poco, Washington ha emitido exenciones indefinidas para que la red de refinerías alemanas de Rosneft siga operando sin temor a sanciones, priorizando la seguridad de suministro en Berlín por encima del castigo a Moscú, según OilPrice.

Por su parte, la crisis está beneficiando enormemente a la industria de Estados Unidos. Los fabricantes químicos de EEUU están ganando ventaja competitiva porque usan gas natural barato, mientras sus rivales europeos y asiáticos sufren por el encarecimiento de la nafta. Empresas como Exxon ya están enviando cargamentos de gasolina desde el Golfo de México hasta Australia para suplir la falta de envíos asiáticos. Mientras que Canadá, con sus vastas reservas en Alberta y empresas como Suncor o Cenovus, se está perfilando como el proveedor “refugio” más seguro del mundo. Por el contrario, en Asia, empresas petroquímicas como la singapurense PCS ya están declarando causas de fuerza mayor por la ruptura de las cadenas de suministro.

La tiranía de la geografía

Como apunta el economista Gonzalo Bernardos en el especial de La Sexta, hemos entrado en “la era de la incertidumbre”, donde la economía global depende de tres variables incontrolables: cuánto dure la guerra, si Ormuz permanecerá cerrado y cuántas instalaciones más serán destruidas.

Las supuestas válvulas de escape son un espejismo. La OPEP+ prometió inyectar 206.000 barriles adicionales, pero los expertos son tajantes: esa capacidad excedente está físicamente dentro del Golfo Pérsico; si los barcos no pueden salir, ese petróleo no existe para el resto del mundo. Tampoco ayuda la guerra en otros frentes, con petroleros de la flota rusa paralizados en el Mediterráneo tras sufrir ataques de Ucrania, como señala el analista Stephen Stapczynski.

En el fondo, las leyes de la política y las sanciones redactadas en despachos rara vez le ganan el pulso a la dependencia de las infraestructuras. Occidente hiperventila ante el rebote de la inflación, pero la esperanza recae en una cruda paradoja: a Irán tampoco le conviene mantener bloqueado Ormuz indefinidamente, ya que es la principal vía de entrada para sus propios alimentos y medicinas, como describe Deutsch Welle.

Sin embargo, hasta que las aguas se calmen y la diplomacia funcione, el destino de la economía mundial no se decidirá en Wall Street. Seguirá en manos de unos pocos capitanes de barco que han decidido, por pura supervivencia, apagar los motores.

Imagen | Freepik

Xatala | En 2022 la crisis del gas disparó el precio de la luz en España. En 2026 tenemos un “escudo verde” pero también un grave problema

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

Fable 5 ha vuelto con letra pequeña. Una que dice quién manda realmente en la IA de EEUU

Published

on


Fable 5 ha vuelto tres semanas después de que el gobierno estadounidense ordenara su apagón. Regresa con varios asteriscos: solo permite un 50% del uso semanal para los planes de pago, y trae un filtro de seguridad más agresivo junto a un compromiso que ata a Anthropic a compartir con el gobierno cada modelo que venga después, incluidos los futuros.

El origen oficial es un fallo reproducible en modelos muy inferiores a Fable. Pero lo que ha quedado tras resolverlo pesa más: acceso anticipado del gobierno antes de cada lanzamiento y cómputo dedicado para que audite los modelos.

En detalle. El 12 de junio, el gobierno estadounidense actuó tras conocer un informe de investigadores de Amazon que habían logrado que Fable 5 identificase vulnerabilidades de software saltándose sus salvaguardas. Anthropic replicó el hallazgo con modelos menos potentes (Opus 4.8, GPT-5.5 y Kimi K2.7) y todos lo consiguieron igual. El 30 de junio la restricción fue levantada.

Eso sí, el nuevo clasificador avisa al usuario cuando bloquea una petición y la redirige a Opus 4.8.

Entre líneas. Anthropic admite que ese clasificador bloquea más peticiones inofensivas, sobre todo en programación y depuración de código, su uso principal. El propio margen de seguridad, dice la empresa, es “mucho mayor que en cualquier lanzamiento anterior”.

Alberto Romero, en The Algorithmic Bridge, lo lee así: si el modelo falla por exceso de cautela en su uso más común, el techo real de lo que un usuario puede exprimir queda en el nivel de Opus 4.8 o GPT-5.5, aunque el modelo de debajo sea más potente.

Por qué es importante. Anthropic cede acceso temprano a los modelos que “avancen de forma material la frontera de capacidad” en seguridad nacional, y monta equipos internos para las prioridades del gobierno.

El gobierno se reserva el derecho a reimponer la licencia “si las circunstancias cambian”, pero sin definir cuáles. Como la premisa de esta industria es que un modelo más grande desarrolla capacidades nuevas de un día para otro, casi cualquier avance encaja en esa frase.

El contexto. Anthropic lleva casi dos años colaborando de forma puntual con agencias estadounidenses como el Tesoro o la Oficina Nacional de Ciberseguridad. Lo nuevo es que ese trabajo pasa a ser un protocolo permanente, y que Fable y Mythos son los primeros en pasar por él.

Anthropic ha estado persiguiendo a OpenAI desde hace años, pero en 2026 ha tomado la delantera en varios frentes, al calor de Claude Code, Claude Cowork y el descubrimiento de la calidad de las respuestas de sus modelos por parte de quienes no habían salido de ChatGPT. Aceptar esta tutela ahora, cuando por fin tiene algo que perder, es una apuesta: prefiere una frontera vigilada a una carrera que ni ellos ni su gobierno controlen del todo.

Y ahora qué. Lo que hay que vigilar es si el clasificador mejora su puntería en código sin perder mano dura, y si OpenAI o Google acaban firmando algo parecido. Si eso ocurre, el regreso de Fable dejará de parecer un incidente aislado.

En Xataka | Compartir la contraseña de ChatGPT o Claude no es como compartir la de Netflix: hay gente aprendiéndolo por las malas

Imagen destacada | Anthropic

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

así es como esta empresa opera en un pequeño pueblo de Ciudad Real

Published

on


Entre los viñedos y olivares de Herencia, un municipio de poco más de siete mil habitantes en Ciudad Real, se fabrican algunos de los vehículos blindados que hoy circulan por cuarteles de la OTAN, comisarías españolas y carreteras de varios países en África. La empresa encargada de este tipo de proyectos se llama TSD, y lo más interesante de todo es que no siempre fue un fabricante de vehículos. De hecho empezó vendiendo cajas fuertes.

Cómo empezó todo. Antonio Ramírez fundó la compañía en el año 2000 como un negocio familiar que nada tenía que ver con la industria militar. “Comenzamos centrando nuestros trabajos en el transporte de fondos, en la elaboración de cámaras acorazadas o cajas fuertes para cajeros automáticos de banca”, explicaba Ramírez en el reportaje de El Español.

Con el tiempo, la firma fue ampliando su actividad hacia el sector de la seguridad y la defensa hasta convertirse en fabricante de vehículos tácticos y blindados. Hoy TSD factura en torno a 130 millones de euros al año y da empleo a más de 600 personas en su entorno rural.

En detalle. El producto estrella de la firma es el Íbero, un vehículo táctico 4×4 multipropósito de diseño modular que puede convertirse en vehículo de asalto, de vigilancia fronteriza, antidisturbios, puesto de mando o incluso lanza-morteros, según ha detallado la compañía.

Existen tres versiones según peso y capacidad: la más ligera (LTV) ronda las 5 toneladas y transporta hasta 6 ocupantes, mientras que la más pesada (HTV) llega a las 15 toneladas y puede llevar hasta 12 personas. El vehículo se presentó oficialmente en 2020 tras una década de desarrollo, y ya hay unos 70 ejemplares fabricados.

Entre líneas. TSD no construye los chasis desde cero. La compañía trabaja como fabricante de “segunda fase”. Y es que parte de plataformas de marcas como Mercedes-Benz, Renault o Iveco y sobre ellas monta el blindaje, los sistemas de comunicación y las configuraciones específicas de cada misión. Es un modelo que le permite adaptar prácticamente cualquier chasis comercial a un uso militar o policial.

El sello de la OTAN. Como proveedor oficial de la Alianza Atlántica, los vehículos de TSD cuentan con certificaciones y homologaciones propias de la organización. Según cuentan, todo el proceso se rige por la normativa STANAG, el estándar internacional que fija los niveles de blindaje exigidos por la OTAN. Los vehículos destinados a la Alianza se pintan de verde oscuro, el color oficial de la OTAN, mientras que los que se envían a zonas desérticas, como Oriente Medio, llevan un tono crema.

Más allá de Europa. El Íbero ha cruzado fronteras, pues cerca de un centenar de unidades se han vendido ya, la mayoría fuera de España, con presencia en países africanos como Senegal o Costa de Marfil, donde los vehículos operan en escenarios reales y han sido probados en combate. La compañía estudia ahora dar el salto a Sudamérica, con Chile y Argentina como mercados en el punto de mira.

No solo vehículos militares. Junto a la gama táctica, TSD mantiene una línea de negocio menos visible pero igual de importante, con furgones blindados para el transporte de fondos, destinados a bancos centrales y empresas de seguridad. Incorporan sistemas de bloqueo remoto y tecnologías patentadas, como una espuma que se solidifica en segundos para proteger la carga ante un intento de asalto.

A esto se suma la fabricación de vehículos policiales, con un volumen de producción que supera las 5.000 unidades al año, de las que unas 1.500 son personalizadas por encargo. En España, cuerpos como la Guardia Civil ya utilizan sus vehículos.

Y ahora qué. El contexto en el que vivimos está ayudando a la compañía, pues Europa está incrementando su gasto en defensa y busca reforzar su autonomía estratégica frente a la dependencia de proveedores externos. En ese escenario, empresas familiares como TSD ganan peso como alternativa ágil y flexible.

Imagen de portada | TSD

En Xataka | Uno de los yates más avanzados del mundo guarda su mayor secreto bajo cubierta: depósitos criogénicos a -253 ºC

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

solo necesita aire, agua y electricidad

Published

on


En un mundo ideal, los futuros colonos lunares se alimentarían de lo que da la tierra. No es viable llevar cargas muy pesadas hasta allí, por lo que, una vez agotados los suministros, sería perfecto poder cultivar más. El problema es que “la tierra” en la Luna es el regolito lunar y sus ingredientes son mucho menos propicios para la agricultura que la tierra de nuestro planeta. Por eso, un equipo de científicos japoneses ha estado indagando en busca de un buen fertilizante lunar que haga que ese regolito pueda albergar vida vegetal. Parece que por fin han encontrado uno y lo mejor es que, para fabricarlo, solo necesitan aire atmosférico.

Plasma verde para obtener un fertilizante lunar. Estos científicos, procedentes de la Universidad de Tohoku y la Agencia Espacial Japonesa (JAXA), han obtenido su fertilizante lunar con solo tres ingredientes: aire atmosférico, plasma y agua. Al entrar en contacto con el plasma (un gas ionizado con electricidad), el nitrógeno y el oxígeno presentes en el aire atmosférico reaccionan para dar lugar a pentaóxido de dinitrógeno. Después, este se disuelve en agua para transformarse en nitrato, un ion nitrogenado muy necesario para el crecimiento vegetal. Los suelos terrestres fértiles suelen ser ricos en este ion, por lo que las plantas lo absorben y fijan directamente. Si no está presente o escasea, como ocurre en el regolito lunar, debe añadirse por medio de fertilizantes como el que se ha obtenido con este proceso.

Ojo con la atmósfera. En ese mismo mundo ideal, debería valer con el aire ilimitado de la atmósfera lunar. Desgraciadamente, la luna no tiene una atmósfera propiamente dicha, por lo que se usaría el aire atmosférico que se introducirá en las estancias habitables de las bases lunares. No es un mundo ideal, pero sigue siendo una buena opción.

Un proceso muy eficiente. Es cierto que ya existe un proceso industrial para fijar nitrógeno a partir del aire atmosférico: la reacción de Haber-Bosch. El problema es que, con ella, se gasta muchísima energía. Es totalmente inviable en la Luna. En cambio, el proceso de obtención de fertilizante lunar mediante plasma es muy eficiente energéticamente. Se gastan menos de 100 vatios y no es necesario recurrir a combustibles fósiles ni nada parecido.

Plantas de arroz bien nutridas. Para comprobar si el fertilizante lunar funciona, estos científicos lo probaron sobre un simulador de regolito, sobre el que sembraron plántulas de arroz. Los resultados fueron muy buenos. Para empezar, el inhóspito pH alcalino del regolito se mejoró bastante, disminuyendo de 9,09 a 6,76. También se extrajeron más eficientemente ciertos nutrientes que normalmente no pueden absorberse directamente del regolito, como el calcio, el magnesio y el potasio. En cambio, los iones tóxicos, como el Al3+, quedaron recluidos en el polvo lunar en vez de pasar a las plantas. Con todo esto, el arroz creció mucho mejor que cuando el simulante de regolito se regó con agua pura, sin fertilizante lunar.

Fertilizante Lunar
Fertilizante Lunar

Otros beneficios. En este y otros estudios de estos científicos se ha visto que el fertilizante lunar no solo aporta los nutrientes necesarios para las plantas. También mejora el crecimiento vegetal, potencia su sistema inmunitario y las protege frente a algunos de los riesgos asociados a la microgravedad.

Utilidad más allá de la Luna. En realidad, nuestro propio planeta está repleto de terrenos infértiles. Por eso, estos científicos creen que este fertilizante tan eficiente puede ser también útil en la Tierra. Al fin y al cabo, las plantas son las mismas aquí que en la Luna y la necesidad de ahorrar energía también impera aquí abajo. Aunque este tipo de estudios se lleven a cabo con la vista puesta en las futuras bases lunares, no debemos dejar de lado lo que ya está bajo nuestros pies. Nuestros suelos también lo necesitan. 

Imagen | Magnific | Toshiro Kaneko

En Xataka |  La guerra de Irán ha roto el comercio mundial de fertilizantes. Y eso son pésimas noticias para la cesta de la compra

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Trending