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Todas las características de los Samsung Galaxy S26 Ultra, Galaxy S26+ y Galaxy S26.
Hay cosas que nunca cambian, y una de ellas es que Samsung es de las compañías que abren el calendario tecnológico cada año. Para no perder las costumbres, este es el año de los Samsung Galaxy S26. Y, como es habitual, tenemos presentación por partida triple.
Hace unos días pudimos pasar un rato con los nuevos modelos para contarte nuestras primeras impresiones con los Samsung Galaxy S26 y te puedo asegurar dos cosas: si conoces los del año pasado, conoces los nuevos, pero hay una función del Ultra que no vi venir y que es de los ‘inventos’ tecnológicos que más me han sorprendido estos últimos años.
Ah, bueno, y hay mucha, pero que mucha IA.
Ficha técnica de los Samsung Galaxy S26 Ultra, Galaxy S26 Plus y Galaxy S26
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Galaxy S26 Ultra |
Galaxy S26+ |
Galaxy S26 |
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|---|---|---|---|
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PANTALLA |
Panel AMOLED de 6,9 pulgadas Resolución QHD+ Refresco de 1 a 120 Hz Panel antirreflejos Función de privacidad |
Panel AMOLED 2X de 6,7 pulgadas Resolución QHD+ Refresco de 1 a 120 Hz |
Panel AMOLED 2X de 6,3 pulgadas Resolución FullHD+ Refresco de 1 a 120 Hz |
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DIMENSIONES Y PESO |
163,6 x 78,1 x 7,9 mm 214 gramos |
158,4 x 75,8 x 7,3 mm 190 gramos |
149,6 x 71,7 x 7,2 mm 167 gramos |
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PROCESADOR |
Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy |
Exynos 2600 |
Exynos 2600 |
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RAM |
12 GB 16 GB |
12 GB |
12 GB |
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ALMACENAMIENTO |
256 GB 512 GB 1 TB |
256 GB 512 GB |
256 GB 512 GB |
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CÁMARA FRONTAL |
12 Mpx f/2.2 |
12 Mpx f/2.2 |
12 Mpx f/2.2 |
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CÁMARAs TRASERAs |
Principal de 200 Mpx f/1.4, OIS Teleobjetivo 3x de 10 Mpx f/2.4 Teleobjetivo 5x de 50 mpx f/2.9 Gran angular de 50 Mpx f/1.9 |
Principal de 50 Mpx f/1.8, OIS Teleobjetivo 3x de 10 Mpx f/2.4 Gran angular de 12 Mpx f/2.2 |
Principal de 50 Mpx f/1.8, OIS Teleobjetivo 3x de 10 Mpx f/2.4 Gran angular de 12 Mpx f/2.2 |
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BATERÍA |
5.000 mAh Carga de 60 W Carga inalámbrica Carga inalámbrica inversa |
4.900 mAh Carga de 45 W Carga inalámbrica Carga inalámbrica inversa |
4.300 mAh Carga de 25 W Carga inalámbrica Carga inalámbrica inversa |
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SISTEMA OPERATIVO |
Android 16 One UI 8.5 |
Android 16 One UI 8.5 |
Android 16 One UI 8.5 |
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CONECTIVIDAD |
5G WiFi 7 Bluetooth 6.0 |
5G WiFi 7 Bluetooth 6.0 |
5G WiFi 7 Bluetooth 5.4 |
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OTROS |
Certificación IP68 |
Certificación IP68 |
Certificación IP68 |
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Precio |
Samsung Galaxy S26, 256GB, Teléfono Móvil con Galaxy AI, Cámara 50MP, 12GB RAM, Batería 4300mAh, Garantía del Fabricante 3 Años + 1 Año Extra, Color Negro (Versión Española)
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
Samsung Galaxy S26+ 256GB, Teléfono Móvil con Galaxy AI, Cámara 50MP, 12GB RAM, Batería 4900mAh, Garantía del Fabricante 3 Años + 1 Año Extra, Color Blanco (Versión Española)
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
Samsung Galaxy S26 Ultra, 512GB, Smartphone con Galaxy AI, Cámara 200MP, 12GB RAM, Batería 5000mAh, Garantía del Fabricante 3 Años+1 Año Extra, Color Violeta Cobalto (Versión Española)
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
“”Rediseño”” que sienta muy bien al Ultra
Samsung se ha guiado por la máxima de “si algo funciona, no lo toques”. Echando un ojo a la tabla de especificaciones y comparando con la generación anterior, quizá se lo han tomado más en serio de la cuenta, pero realmente si había que cambiar algo de los Galaxy más TOP, el diseño no estaba entre las prioridades.

Son casi calcados a los anteriores, aunque con un módulo de cámaras con más presencia | Fotos: Xataka
La compañía sigue con su política de atraer a un amplio rango de usuarios ofreciendo tres modelos. Por un lado, un Galaxy S26 que crece un poco (6,3 pulgadas respecto a las 6,2 pulgadas del año anterior), un Galaxy S26 Plus para quien quiera más pantalla sin que el precio se dispare y, por último, un Galaxy S26 Ultra que es la joya de la corona.

El Ultra | Fotos: Xataka

Y el S26+. Los nuevos Galaxy son muy delgaditos | Fotos: Xataka
Los dos primeros son exactamente iguales que los S25, y me parece bien: en mano siguen siendo comodísimos, mención especial al pequeño de la familia que es el más cómodo de los tres en el día a día.
El tacto es premium y las pantallas siguen ‘vibrando’. Los colores son muy Samsung, pero es algo que podemos toquetear en ajustes y para ver contenido es innegable que son muy vistosas.
Habrá que probarlos bien en el análisis, pero en una sala con una iluminación bastante intensa, el brillo me pareció perfecto.

El S26 ‘normal’ es comodísimo en la mano | Fotos: Xataka
Por otro lado, el Ultra, y aquí tenemos algún que otro cambio. A simple vista, parece igual que el S25 Ultra, pero con ambos en la mano, noto dos cosas. La primera es que se clava aún menos en la palma de la mano al contar con unos bordes más redondeados que los de la generación anterior.
La segunda es que pesa un poco menos. Si no sostienes los dos a la vez no lo notarás, pero si se pueden racanear gramos a un móvil de este tamaño, mejor que mejor. Y hay un motivo: volvemos al aluminio.

El Ultra mantiene el S-Pen y se sigue pudiendo meter de un lado y de otro. Pero ojo: este año, si no se mete correctamente, la nueva curvatura hará que sobresalga un piquito | Fotos: Xataka
Es curioso. Hace unos años, el titanio era lo más de lo más, pero Apple lo abandonó y, ahora, lo abandona Samsung. Es bueno tanto para reducir el peso como por una cuestión más práctica: los procesadores son cada vez más potentes, y eso hace que alcancen picos de temperatura considerables.
El Galaxy S26 Ultra cuenta con una cámara de vapor más grande que la de la generación anterior -un 20%, concretamente-, pero además el aluminio disipa el calor mejor que el titanio. Es como convertir el móvil en un disipador gigante, cosa que el titanio no puede cumplir.
También es algo más delgado.

Los biseles del S26+ | Fotos: Xataka
¿Se percibe un detrimento en calidad en mano respecto a un S25 Ultra de Titanio? No. Y, como ocurrió con el iPhone 17 Pro, es un paso en la buena dirección.
No mires mi pantalla
Ese buen diseño general se traslada al frontal, y en los tres modelos. Está muy bien aprovechado gracias a unos biseles muy delgados y el tacto es brutal debido a una ligerísima curvatura que permite que deslicemos el dedo de forma muy cómoda.

Tenemos bastantes opciones a la hora de activar el modo de privacidad… y lo mejor es que no está limitado a las apps de Samsung | Fotos: Xataka
Ahora bien, en especificaciones, más allá de lo que dicen los números, tengo que rendirme ante la gran -para mí- novedad de esta generación: la pantalla de privacidad.
Está disponible únicamente en el S26 Ultra y es un añadido a la pantalla antirreflejos que estrenaron hace dos generaciones. Una cosa no invalida la otra y me gusta que Samsung siga por este camino (aunque también podrían haber aprovechado para incluir esta capa en los otros dos modelos).

De frente | Fotos: Xataka

Con un ligero ángulo | Fotos: Xataka

Un ángulo algo más pronunciado | Fotos: Xataka
Y te estarás preguntando qué es esa pantalla de privacidad, y hay dos respuestas: la larga y la corta. La larga tiene que ver con la tecnología empleada. En el panel OLED, hay píxeles que emiten luz en el espectro ancho y en el estrecho. Es lo que permite una visualización perfecta en cualquier situación y ángulo. Pues lo que hace el S26 Ultra cuando activamos el modo de privacidad es apagar o atenuar los píxeles que emiten en ese espectro ancho.
La respuesta corta es que imagines esos cristales protectores que impiden que el que tienes al lado eche un ojo travieso a la pantalla de tu móvil. Pues eso es lo que se consigue con el modo de privacidad del S26 Ultra, pero sin necesidad de poner un cristal encima de la pantalla.
Y funciona de auténticos locos.

Se ve | Fotos: Xataka

No se ve | Fotos: Xataka
Cuando estaba en la presentación, pensé que la explicación era muy bonita y tenía sentido, pero que ya veríamos en en una situación real funcionaba igual de bien. Y tengo que decir que me callaron la boca.
Si alguna vez has visto un cristal templado con esa función de privacidad, te puedes hacer una idea de cómo funciona. Si ves el móvil de frente, lo único que notas cuando se activa es que el brillo baja un poco, pero la visualización sigue siendo perfecta. Ahora bien, a medida que el ángulo se pronuncia, dejas de ver el contenido.
Lo mejor es que puedes activarlo como y cuando quieras:
- Tienes la opción de activarlo a pantalla completa en todo momento – útil cuando vas en transporte público.
- Puedes configurarlo para que se active sólo cuando entras a ciertas apps en pantalla completa – el móvil se ve normal, pero el modo de privacidad arranca cuando entras a la app del banco, la galería, Telegram, si una app te pide un PIN…
- Puedes configurarlo sólo para notificaciones. Si te llega una notificación, la pastilla que aparece en la parte superior se sombrea.

No está apagada, de verdad | Fotos: Xataka
Y, como digo, funciona como por encanto. De lejos, en estas primeras impresiones de los Samsung Galaxy S26, es lo que más me ha llamado la atención. Y no es que nos lo hayan enseñado en una demo: lo hemos probado en varias apps y mandando mensajes/llamadas.
Corazón partío’
Yendo al interior del equipo, primero hablemos del hardware y luego del software. Definitivamente hay mucha más tela que cortar en el sistema que en el procesador de esta nueva generación.

Acabados planos, como estas últimas generaciones | Fotos: Xataka
El Samsung Galaxy S26 Ultra es el que se lleva todos los parabienes de la compañía surcoreana esta generación. Llega con dos configuraciones de RAM (12 y 16 GB) y con el último procesador de Qualcomm y el llamado a ser uno de los que marque el ritmo este año: el Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy.
De nuevo, tiene cierto overclock desarrollado para Samsung, y el conjunto se completa con opciones de memoria de 256 GB, 512 GB y 1 TB. La batería cuenta con 5.000 mAh (la misma del S25 Ultra) y la carga es de 60 W. Para ser un móvil tan grande, está lejos en capacidad de batería de rivales chinos que hemos visto estos meses y que superan los 6.000 mAh. Veremos cómo rinde en el día a día, que es lo importante.
Luego están los otros dos S26. En algunos mercados saldrán con el mismo procesador que su hermano mayor, pero no en España, donde llegarán con el Exynos 2600. Es el procesador de la casa, el desarrollado por la propia Samsung que ya gobernaba las entrañas de los Galaxy S24, pero que dejaron a un lado en los S25.
Veremos si hay una diferencia real en el día a día con ambos, y también compararemos el rendimiento bruto del SoC cuando podamos hacer los análisis de los Galaxy S26. En cuanto a la RAM, montan 12 GB con opciones de almacenamiento de 256 y 512 GB. Buenas noticias en esto último porque la generación pasada seguían partiendo de 128 GB.
En baterías, el S26 aumenta de los 4.000 mAh a los 4.300. El S26+ sigue montando 4.900 mAh con cargas de 25 W y 45 W respectivamente. Están, de nuevo, muy lejos de lo que llevamos años viendo en la competencia, pero Samsung se agarra a que “cumplen” con lo justo como para que se considere carga rápida al tener más del 50% de la batería a la media hora de carga.
El tema es que tiene truco porque la carga es lenta, sí, pero la capacidad tampoco es para tirar cohetes.
IA, más IA y, después, más IA
Donde sí están a la última es en el sistema. Android 16 con One UI 8.5. Aunque la pantalla de privacidad es lo que más me ha llamado la atención, donde la compañía ha echado el resto en sus demos es en la inteligencia artificial. Es donde está el mensaje, donde está la actualidad y donde quiere estar Samsung.

Fotos: Xataka
Su enfoque parece ser el de que el móvil debe hacer más cosas por ti, y por eso lo han cargado de IA. Según las encuestas de la compañía, más del 80% de los usuarios ven valor en la inteligencia artificial, y han tomado nota.
Bixby sigue siendo el asistente que, según Samsung, “más y mejor conoce tu dispositivo”. Es el que tiene integración con las apps nativas y le han dado una vuelta al código para que se integre mejor con el lenguaje natural.
Dentro de esa IA de Samsung, destaca lo que han bautizado como ‘Now Nudge’. Como Bixby está integrado en las apps nativas, sabe qué información tiene cada una de ellas.
Por ejemplo: si chateamos con un amigo y nos pregunta si podemos quedar el sábado, automáticamente aparece una burbuja que nos dice si queremos ir al calendario para ver la disponibilidad. Otro ejemplo: si alguien nos pide las fotos del finde, el dispositivo nos sugiere cuáles son.

El Now Brief hace un resumen del tiempo, notificaciones, noticias… | Fotos: Xataka
Los surcoreanos hablaron de una IA agéntica que automatiza ciertos procesos. Si en el calendario tenemos un evento, podemos pedir un Uber automáticamente y el móvil se encarga de gestionar las horas de llegada para que estemos a la hora.
Y lo mejor es que no está limitado a Bixby. Samsung nos comentó que tienen un enfoque multiagente y han integrado IA de terceros como Google Genini y Perplexity. Cuando pongamos las manos sobre el dispositivo, veremos qué implica esto, pero es una buen movimiento para que un usuario que ya está acostumbrado a uno de los grandes sistemas de IA no tenga que aprender a usar otro.
¿Es la única IA en los Galaxy S26? Sujétame el café.
- Audio Eraser ya funciona con apps de terceros como YouTube, Netflix o Instagram. Es una opción integrada en el panel de control que activamos muy fácilmente y que permite aislar las voces en un vídeo, eliminando el ruido de fondo.

Fotos: Xataka
- En la cámara, podemos escanear documentos sin arrugas o esquinas dobladas. También escanear varios a la vez para crear un solo PDF… y hasta hacer una foto a un papel y que elimine el dedo del documento si lo estamos sujetando con la mano.
- En la galería, la IA organiza los pantallazos por temática.
- La función ‘Circle to search’ se ha mejorado para poder reconocer más elementos individuales en una foto. Si hacemos un círculo en el que haya un bolso y una chaqueta, ahora reconocerá los dos elementos por separado.

Fotos: Xataka
- En la galería de fotos, podemos editar usando prompts. Antes teníamos el borrador mágico, pero ahora podemos añadir elementos a una fotografía. Escribimos la orden y la IA generativa no da un resultado.
Ahora bien, sensaciones encontradas con esto: a un koala le dibujó unas gafas de sol perfectamente sin alterar el diseño original. En una foto de una chica en un descampado, añadió un ovni sin altera a la chica. En otra foto con una chica a la que quise añadir un sombrero, generó una imagen de la misma persona, pero con una pose totalmente diferente.
Ya no era la foto original con un añadido, sino algo que no existe.

La imagen original | Fotos: Xataka

La editada con la IA | Fotos: Xataka
¿Utilidad de esto último? Depende de la persona. A mi es algo que no me llama, pero sí considero más útil el filtro de llamadas que han integrado. Cuando lo tenemos activado y nos llama un número que no tenemos en la agenda, automáticamente salta Bixby preguntando quién es y qué quiere.

Habrá Pacos que no esperen explicaciones tan largas y cuelguen el teléfono | Fotos: Xataka
Quien llama, da la información, y todo eso aparece en tiempo real en la pantalla para que podamos elegir si queremos contestar o no. Aquí me asalta la misma duda que con el iPhone en su día: puede que mi dentista esté dispuesta a dar esa información, pero dudo que el chaval de Amazon se pare a hablar con lo que a todas luces parece un contestador automático.
Porque te dice algo como “Soy un asistente”, pero en una voz robótica que suena a “por favor, deje un mensaje en el contestador”. Ahora bien, en la práctica, ya digo que es rápido y funciona en tiempo real con una transcripción impecable.
Dos velocidades
La IA es común en los tres modelos, pero esta generación volvemos a tener unos S26 y S26+ que van por un lado, con un S26 Ultra que se desmarca más aún como el más ambicioso de la familia.

Las cámaras del Ultra | Fotos: Xataka
Lo vemos en pantalla con ese modo de privacidad y el panel antirreflejos. Lo vemos en el procesador apostando por el caballo de Qualcomm. Y también lo vemos en las cámaras. Mientras en los S26 y S26+ el conjunto de telefoto, angular y gran angular son idénticos a los de la generación pasada (sin cambio no sólo en megapíxeles, sino en apertura de las lentes), en el Ultra sí tenemos novedades.
Tenemos los mismos megapíxeles en las cuatro cámaras (dos teleobjetivos, un angular y un gran angular), pero tanto el angular principal como el tele 5x son más luminosos.

El modo superestabilizado permite unos ángulos imposibles en grabación de vídeo. Es como una GoPro fijando el horizonte con grabación hasta QHD | Fotos: Xataka
Samsung habla de un 47% y un 37% respectivamente, lo que se traduce pasar de f/1.7 en el angular principal a f/1.4 y de f/3.4 en el telefoto 5x a f/2.9. Buenas noticias, sin duda, y tengo muchas ganas de ponerlo a prueba.
Al final, es una nueva generación que va a dos velocidades, una estrategia que apunta a un amplio abanico de usuarios porque no todos tenemos las mismas velocidades.
Reconozco que me habría gustado que Samsung se ‘estirara’ para montar la pantalla de privacidad en toda la gama. Entiendo que es un reclamo potente para el modelo Ultra, pero lo veo una función mucho más necesaria para todos que el acabado antirreflejos.

Los S26+ en sus diferentes colores | Fotos: Xataka
Por lo demás, y como ya apunté hace unas líneas, toca esperar a los análisis de los nuevos Samsung Galaxy S26 para desgranarlos a fondo. En estas primeras impresiones hay contrastes entre lo conservadores que son en muchos aspectos y novedades tan potentes como esa sobrecarga de IA y, aún a riesgo de repetirme, la pantalla del Ultra.
En Xataka | La presión de Trump consigue un primer movimiento de Apple: parte del Mac mini se fabricará en EEUU
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Actualidad
Demis Hassabis, premio Nobel, advierte del riesgo de perder el control de la IA
Pensemos por un momento en cómo se movía el mercado tecnológico antes de noviembre de 2022. La inteligencia artificial ya estaba presente en buscadores, cámaras, recomendaciones y servicios digitales, pero todavía no era la etiqueta que las marcas trataban de colocar en cada producto ni el argumento alrededor del que giraban buena parte de sus presentaciones. La industria tenía otras prioridades visibles y repartía su atención entre múltiples frentes. Menos de cuatro años después, cuesta encontrar un gran fabricante o una plataforma que no haya reorganizado parte de su estrategia alrededor de la IA.
Basta con observar hacia dónde está fluyendo el dinero para entender la magnitud de esta carrera. Las grandes tecnológicas destinan inversiones enormes a chips, servidores y centros de datos que se extienden por distintas partes del mundo, al tiempo que buscan asegurar la energía necesaria para mantenerlos en funcionamiento. Los gobiernos tampoco se limitan a observar: Estados Unidos y China apoyan el desarrollo de infraestructura y capacidad de computación como parte de una competencia económica y estratégica. En medio de esa aceleración, uno de sus principales protagonistas ha advertido que avanzamos más rápido de lo que comprendemos.
La advertencia de quien está en primera línea de la carrera
El mensaje no llega desde fuera del sector. Demis Hassabis es cofundador y consejero delegado de Google DeepMind, uno de los laboratorios que impulsan el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial más avanzados. Bajo su dirección surgieron proyectos como AlphaGo, que derrotó a un campeón mundial de Go, y AlphaFold, capaz de predecir estructuras de proteínas. En 2024, Hassabis y John Jumper recibieron conjuntamente la mitad del Premio Nobel de Química por sus trabajos sobre predicción de estructuras proteicas. Sus palabras tienen peso precisamente por esa doble condición: ayuda a construir esta tecnología y, al mismo tiempo, pide mecanismos para contener sus riesgos.
Hassabis parte de una convicción que ayuda a entender la urgencia de su propuesta: cree que la inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés), definida en su texto como un sistema capaz de exhibir todas las capacidades cognitivas del cerebro humano, podría llegar en apenas unos años. No lo presenta como una certeza, sino como una posibilidad cercana que obligaría a prepararnos antes de que la tecnología alcance ese punto. Su preocupación abarca la ciberseguridad, posibles riesgos biológicos y nucleares y, más adelante, sistemas cada vez más autónomos, capaces de actuar con menor supervisión y de mejorar sus propias capacidades.
En un extenso artículo publicado en X, el directivo intenta sostener dos ideas al mismo tiempo. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria para la ciencia, la medicina y la economía, pero ese potencial no elimina la necesidad de establecer controles y mecanismos de supervisión. Tampoco propone esperar a que aparezca una amenaza concreta para reaccionar, porque entonces las medidas podrían llegar demasiado tarde. Antes de detallar qué organismo y qué evaluaciones considera necesarios, expone el diagnóstico que sirve de base a toda su propuesta:
“En estos momentos estamos atrapados en una carrera comercial y geopolítica extremadamente intensa que se desarrolla en varios niveles. Aunque estas dinámicas competitivas impulsan rápidos avances y aceleran sus extraordinarios beneficios, los progresos en la frontera de la IA están superando nuestra comprensión de la tecnología. Nadie en el mundo sabe con certeza qué va a ocurrir a partir de ahora, y ni siquiera los expertos están de acuerdo. Cuando existe un grado tan elevado de incertidumbre y hay tanto en juego, avanzar con un optimismo prudente es la estrategia sensata y correcta”.
La respuesta que plantea pasa por crear en Estados Unidos un organismo especializado en evaluar los modelos de inteligencia artificial más avanzados. Su propuesta toma como referencia una asociación público-privada o una entidad autorregulada con supervisión federal, dirigida por una junta en la que también participarían especialistas independientes y representantes del ecosistema de código abierto. Esta institución definiría qué umbrales convierten a un sistema en un modelo de frontera y diseñaría evaluaciones sobre ciberseguridad, amenazas biológicas y otros ámbitos de alto riesgo, además de pruebas para detectar intentos de eludir salvaguardas o señales de engaño. En una primera etapa, los laboratorios compartirían voluntariamente sus modelos hasta 30 días antes de lanzarlos.
La cooperación inicial podría transformarse después en un requisito obligatorio. Una vez validado el protocolo, cualquier modelo considerado de frontera tendría que aprobar la evaluación antes de llegar al mercado de Estados Unidos. Las pruebas se revisarían periódicamente para sustituir aquellas que quedaran desfasadas y para medir nuevas capacidades, mientras auditores independientes ayudarían a ampliar el sistema de control. El planteamiento llega incluso más lejos: si la gravedad de los riesgos lo justificara, el marco podría utilizarse para coordinar una ralentización del desarrollo entre los principales laboratorios.
La inquietud no es exclusiva de Hassabis. Geoffrey Hinton ha reconocido que no sabemos si podremos conservar el control de sistemas más inteligentes que nosotros, mientras Yoshua Bengio reclama más investigación y mecanismos específicos para supervisarlos. En 2023, Elon Musk firmó además una carta abierta que pedía pausar durante al menos seis meses el entrenamiento de sistemas de IA más potentes que GPT-4, aunque unos meses después anunció xAI y pasó a competir directamente en este mercado. Muchas de estas voces coinciden en pedir cautela, pero no existe consenso sobre la probabilidad de que lleguemos a perder el control.
La historia de la inteligencia artificial todavía no tiene un desenlace escrito, aunque sus primeros efectos ya hayan cambiado nuestra relación con la tecnología y las decisiones de quienes la desarrollan. Queda por ver si el organismo que propone Hassabis tendría cabida, si sus evaluaciones serían realmente eficaces y si los laboratorios y los gobiernos aceptarían someterse a ellas cuando entraran en conflicto con sus propios intereses. También puede ocurrir que algunos de los riesgos que plantea estén sobredimensionados o no lleguen a materializarse. Por ahora, su propuesta añade una hoja de ruta concreta a una discusión en la que todavía abundan más las incógnitas que las certezas.
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La banda mexicana Intocable recibe su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood
EFE.- “Intocable” recibió este jueves una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, en una ceremonia en la que participaron el compositor mexicano Edgar Barrera y el ejecutivo musical Nir Seroussi.
“Hace 35 años una banda como Intocable se suponía que no debía existir, iba contra las reglas, pero aparentemente nadie les avisó”, dijo Seroussi, presidente de Interscope Capitol Miami, en un discurso en el que celebró la incorporación de esta estrella, la número dos mil 852, en esta emblemática avenida de Los Ángeles.
“En ese momento la música mexicana tenía muchas reglas, Intocable las vio y dijo, no gracias”, añadió.
La agrupación, fundada en Zapata, Texas, por Ricky Muñoz y René Martínez a principios de la década de 1990, se consolidó como una de las principales exponentes de la música regional mexicana al fusionar los ritmos tradicionales del norteño con baladas de letras contemporáneas.
Entre sus temas más populares figuran “¿Y todo para qué?”, “Aire”, “Te amo (Para siempre)” y “Eres mi droga”, entre otros. A lo largo de su trayectoria, la agrupación ha vendido más de 55 millones de discos y ha colocado 21 canciones en el número uno de las listas de música regional mexicana.
“Ricky tomó el acordeón y lo hizo sonar como el futuro. Le mostraron al mundo lo que la música mexicana podía ser”, apuntó Seroussi, quien aseguró que la agrupación sentó las bases para que la música mexicana sea hoy uno de los géneros más escuchados del mundo.
Barrera, amigo cercano de los reconocidos, los describió como “una de las bandas más grandes de la música mexicana”.
El compositor, quien junto con Residente es la persona con más Latin Grammy en la historia, destacó la relevancia cultural de la agrupación.
“Los que crecimos en la frontera sabemos que ahí es donde se mezcla todo: el norteño con el pop, el inglés con el español. Es una identidad única, y esa mezcla empezó con Intocable”, afirmó.
Muñoz fue el único de la banda que tomó el micrófono durante la ceremonia, y durante su breve paso por la tarima el vocalista y acordeonista agradeció a dios, a su familia, a sus compañeros, a sus seguidores, a los compositores y a “toda la gente que ahorita está perteneciendo a Intocable de alguna forma”.
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routers mal configurados por todo el mundo
El router suele quedarse fuera de nuestra atención: lo instalamos, comprobamos que hay conexión y dejamos que siga funcionando durante meses o años. Sin embargo, ese pequeño equipo que conecta una casa o una oficina con Internet también puede convertirse en una pieza útil para quienes buscan ocultar sus operaciones. El problema no está en lo que vemos, sino en lo que puede ocurrir en segundo plano cuando la configuración es débil o el firmware queda desactualizado. Y ahí empieza una historia que ya no afecta solo a especialistas en seguridad.
El escondite estaba en el router. Esa posibilidad dejó de ser una advertencia abstracta el 13 de julio de 2026. CISA, la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras de Estados Unidos, alertó de que actores del Centro 16 del FSB, el servicio de seguridad ruso, siguen aprovechando dispositivos de red vulnerables o mal configurados en distintos países. Según el aviso, esa actividad ya ha permitido comprometer redes de varios sectores de infraestructuras críticas. La advertencia fue emitida conjuntamente con organismos de Australia, Dinamarca, Nueva Zelanda y Reino Unido.
Una identidad prestada. El objetivo no es quedarse en el router, sino utilizarlo como intermediario para otras operaciones. Cuando el tráfico pasa por un dispositivo instalado en una vivienda o una pequeña oficina, la conexión puede parecer la de cualquier usuario legítimo. Es lo que se conoce como proxy residencial: una conexión doméstica utilizada como intermediaria para ocultar desde dónde actúa realmente el atacante. Para las defensas de una organización, distinguir a primera vista entre una conexión normal y una actividad maliciosa resulta mucho más difícil.
El rastreo empieza en Internet. Para encontrar nuevos dispositivos, los atacantes recorren rangos de direcciones IP en busca de routers con agentes SNMP activos, un protocolo utilizado para consultar y administrar equipos conectados a una red. El riesgo aparece cuando ese servicio está expuesto y acepta credenciales comunes o las que venían configuradas de fábrica. En ese escenario, el equipo puede responder a alguien que no debería tener acceso. El primer paso consiste, por tanto, en localizar cuáles siguen anunciándose en Internet con una configuración débil.
De objetivo a herramienta. Encontrar un router expuesto no basta para controlarlo. Según CISA, los actores envían tráfico malicioso con direcciones IP de origen suplantadas y aprovechan el agente SNMP mal configurado para ejecutar malware en el dispositivo. Lo hacen, además, desde redes formadas por otros routers ya comprometidos, de modo que el sistema se alimenta a sí mismo. El proceso tiene tres fases: primero encuentran el equipo, después explotan su configuración y, finalmente, lo incorporan a la red desde la que seguirán buscando nuevos objetivos.
El ataque sale desde otra casa Una vez incorporado a ese entramado, el router empieza a actuar como nodo de salida, es decir, como el último punto visible antes de que el tráfico llegue al objetivo. Para quien recibe la conexión, la actividad no parece proceder de sistemas vinculados al FSB, sino de una dirección IP de apariencia legítima. Esa cobertura puede reducir las posibilidades de bloqueo automático y complica el trabajo de quienes intentan reconstruir la ruta hasta los responsables de la operación.
Una persecución que no termina: la utilidad de esta red de intermediarios se entiende mejor cuando observamos sus posibles destinos. CISA señala redes de comunicaciones, defensa, energía, servicios financieros y organismos públicos, todos ellos sectores donde una conexión aparentemente legítima puede facilitar sondeos o ataques posteriores. El fenómeno, además, no empezó con esta advertencia: Actores rusos y chinos llevan años disputándose y reutilizando routers comprometidos. Aunque gobiernos y compañías han logrado desinfectar dispositivos y desarticular botnets, sus operadores suelen reconstruirlas incorporando nuevos equipos.
Cerrar la puerta. CISA recomienda desactivar SNMP 1 y 2, versiones que no cifran las contraseñas ni incorporan protecciones actuales, y utilizar SNMP 3 únicamente cuando sea necesario. Si no empleamos este protocolo para administrar la red, la opción más segura es apagarlo por completo. El organismo también aconseja deshabilitar Cisco Smart Install, sustituir las credenciales débiles, instalar las actualizaciones de firmware y limitar otros protocolos de red innecesarios. El router puede pasar desapercibido durante años, pero eso no significa que debamos dejarlo funcionando sin mantenimiento.
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