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Motorola Signature, análisis – Review con características, precio y especificaciones.
El reino de los smartphones ultradelgados aún no tiene excesiva competencia. Y Motorola aspira al trono con un móvil que no solo hace gala de operación bikini, también sobresale en el resto de características. La batería es una de ellas.
Viví la época del adelgazamiento y la que nos ha traído hasta aquí: la era de los smartphones con pantalla, y cuerpo, gigantescos. Como todo vuelve menos la nómina, la tendencia en la élite es adelgazar el cuerpo con los menos sacrificios posibles. Sin ser yo muy fan de esta moda, reconozco que el Motorola Signature tiene capacidades de sobra para sorprender. Y lo ha hecho.
Ficha técnica del Motorola Signature
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motorola SIGNATURE |
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PANTALLA |
Panel AMOLED LTPO de 6,8 pulgadas Resolución Super HD (2.780 x 1.264 píxeles) 450 ppp Refresco de hasta 165 Hz Brillo pico de hasta 6.200 nits Corning Gorilla Glass Victus 2 |
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DIMENSIONES Y PESO |
162,1 x 76,4 x 6,9 mm 186 g |
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PROCESADOR |
Snapdragon 8 Gen 5 |
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RAM |
16 GB LPDDR5X |
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ALMACENAMIENTO |
512 GB UFS 4.1 |
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CÁMARA TRASERA |
Principal: 50 MP, f/1.6, OIS, Ultra Pixel 2,44 µm Ultra gran angular: 50 MP, f/2.0, 122º, Macro Teleobjetivo: 50MP, OIS, zoom óptico 3x, superzoom 100x |
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CÁMARA FRONTAL |
50 MP, f/2.0, Quad Pixel de 1,2 µm |
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BATERÍA |
5.200 mAh (silicio-carbono) Carga con cable 90 W Carga inalámbrica 50 W Carga inversa inalámbrica 10W |
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SISTEMA OPERATIVO |
Android 16 Siete años de actualizaciones Android y de seguridad |
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CONECTIVIDAD |
5G sub-6 Wi-Fi 7 Bluetooth 6 GPS, GLONASS, Galileo NFC Dual SIM (Nano SIM + eSIM) |
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OTROS |
Lector de huellas en pantalla Certificación IP68/IP69 Durabilidad MIL-STD 810H Altavoces estéreo duales con Dolby Atmos Marco de aluminio de grado aeronáutico |
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PRECIO |
Diseño: muy fino, aunque con trampa


Motorola enfatiza la delgadez del teléfono y es muy difícil no caer rendido a ella. El Signature es muy fino, mide 6,99 mm en la parte más delgada. Como es habitual, el móvil hace trampa, ya que en el área de cámaras el grosor se duplica. Esto descompensa el teléfono: el área superior pesa más que la inferior. Al hacer fotos en vertical con una mano la descompensación se nota mucho.
Es delgado pero no da la sensación de «cortar» en el agarre. Motorola mantiene los cantos rectos, aunque suaviza ambas caras para que la sensación sea más suave. Y de notable calidad.
Cuerpo de sólido aluminio, cara posterior con un acabado en tacto de goma que facilita sostener el móvil sin que se resbale y una cara superior protegida por cristal Corning Gorilla Glass Victus 2. El grosor del cristal aparenta ser delgado, esto enfatiza la nitidez de la pantalla.
Los bordes del panel van en línea del grosor mínimo del cuerpo. Frontal aprovechado, botones en el costado derecho suficientemente accesibles con el pulgar de la mano y el ya habitual botón para la IA que Motorola se empeña en poner a la izquierda. El fabricante no permite personalizar su uso: o abre Moto AI o nada. Ni siquiera se puede hacer un apaño con Button Mapper: la app no detecta el botón de IA. Es una oportunidad desaprovechada.
Motorola mantiene la excepcional resistencia que aplica a sus móviles: el Signature posee certificación IP68, IP69 y militar MIL-STD-810H. Me he encontrado con un teléfono robusto, muy bien construido y con un diseño pensado para destacar con elegancia. Y sin que pierda el toque Pantone.
Pantalla: una delicia de la nitidez


El Motorola Signature monta una pantalla AMOLED LTPO de 6,8 pulgadas con refresco de hasta 165 Hz (solo en algunos juegos, lo habitual es un máximo de 120 Hz) y un brillo pico que alcanza los 6.200 nits como máximo. Lo primero que aprecié al encenderlo, y cargar el sistema, es la gran nitidez que arroja la pantalla. Es una delicia para la vista.
Excelente contraste, colores muy bien calibrados, resolución super HD y perfecto para ser usado en exteriores. Incluso bajo la luz directa del sol: el sistema ajusta eficazmente el brillo a las situaciones ambientales. Si no hay demasiada luz puede dejar la pantalla algo oscura, pero tampoco es un drama. El brillo mínimo en completa penumbra es correcto, aunque podría ser algo menor para no deslumbrar.


La sensación al toque queda al máximo nivel: el Motorola Signature alcanza los 360 Hz de muestreo táctil. La visibilidad no se ve interrumpida por los marcos, también aquí hace gala de la delgadez. Y Motorola suaviza ligeramente los bordes con un acabado 2,5D para favorecer los deslizados desde fuera de la pantalla y el agarre. Esto refuerza el cuidado puesto en la construcción del teléfono.

El sensor de huellas ultrasónico se agradece en un móvil tan fino
En el plano de la biometría, me alegra que Motorola haya optado por un escáner de huellas ultrasónico: es muy rápido, fiable y permite el desbloqueo incluso con los dedos mojados. También ofrece desbloqueo facial, igualmente rápido incluso con luz artificial. Es menos seguro, pero mucho más práctico.
Sonido: ¿en serio esta calidad sale de un móvil ultrafino?


Voy a ser pesado con el énfasis en la delgadez. Es el principal argumento de Motorola y uno de los aspectos que más destacan. Además, es un obstáculo para el resto del hardware. Todos los componentes deben adaptarse al reducido espacio, incluidos los altavoces.
Podría parecer que un móvil tan fino iba a sonar mal. O poco potente. Pues ninguno de los dos: me ha sorprendido mucho lo bien que se escucha el Motorola Signature. Por los altavoces estéreo es una delicia, la colaboración con Harman Kardon se nota. No chirría apenas a alto volumen, el refuerzo de bajos está muy conseguido, no vibra en exceso y alcanza una presión sonora de 89 dB.


Nada que objetar tampoco con auriculares Bluetooth. Muy buena calidad de audio, compatible con Dolby Atmos, incluye distintos ajustes para reforzar y personalizar el sonido y es compatible con la gran mayoría de códecs Bluetooth. El móvil se escucha muy bien con unos buenos auriculares inalámbricos.


¿Y por cable? El Motorola Signature requiere un conector USB C con DAC externo. Una vez solventado el inconveniente habitual, me he encontrado con un audio suficientemente rico en matices. Muy equilibrado. Y con un detalle poco habitual: incluye salida de vídeo con DisplayPort para duplicar la pantalla del teléfono. E incluye escritorio móvil, hablaré más adelante de ello.
Potencia: delgado, pero matón


El rendimiento del teléfono está a la altura de los mejores. Por derecho propio: es una delicia tener al Motorola Signature de compañero. No afloja en ningún momento, el sistema se mueve fluido, cuando arranca juegos lo hace con soltura y es capaz de moverlos a la máxima capacidad gráfica. No es el móvil más indicado para los gamers, pero tampoco dejaría de recomendárselo.
El rendimiento es top: su Snapdragon 8 Gen 5 va que se las pela. Motorola logra contener la temperatura y deja que la bestia se desate conforme el usuario necesite. Porque sostiene muy bien el rendimiento: durante las pruebas de stress obtuve una estabilidad del 98,2 % para benchmarks de media hora.

De izquierda a derecha: Geekbench 6, 3D Mark Wild Life Unlimited y PC Mark 3.0
En la experiencia real va como un tiro. Y esto se nota en las pruebas de rendimiento: aquí va la comparativa con otros modelos equivalentes.
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motorola signature |
Oppo Find X9 |
oneplus 15 |
VIVO X300
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Google Pixel 10 Pro |
iphone air |
samsung galaxy s25 edge |
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|---|---|---|---|---|---|---|---|
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PROCESADOR |
Snapdragon 8 Gen 5 |
Dimensity 9500 |
Snapdragon 8 Elite Gen 5 |
MediaTek Dimensity 9500 |
Tensor G5 |
A19 Pro |
Qualcomm Snapdragon 8 Elite |
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RAM |
16 GB |
12 GB |
16 GB |
16 GB |
16 GB |
12 GB |
12 GB |
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GEEKBENCH 6 (SINGLE/MULTI) |
2.901 / 9360 |
2.985 / 9.231 |
3.566 / 7.187 |
2.972/7.957 |
2.279/5.364 |
3.752 / 9432 |
2.726/ 7.365 |
|
3D MARK Wild Life Unlimited |
21.216 |
26.095 |
24.521 |
25.997 |
12.940 |
21.323 |
23.008 |
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3D MARK Wild Life Stress Unlimited |
21.699 / 17.941 |
11.763 / 26.265 |
23.257 / 20.245 |
26.318 / 10.563 |
12.583/6.023 |
20.765 / 12.185 |
25.327 / 21.214 |
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PCMARK WORK 3.0 |
21.088 |
13.088 |
16.705 |
– |
– |
– |
21.177 |
No se deja atrás las comunicaciones que merece un buen gama alta. WiFi 7, Bluetooth 6, el GPS posiciona rapidísimo y con una precisión de 3 metros, la cancelación de ruido en las llamadas está a un excelente nivel y no me topé con interrupciones de cobertura. Ni bajo Wifi ni bajo 5G.
Batería: excelente para un ultradelgado


Que no haya excesivo espacio no implica menor autonomía: Motorola ha sabido resolver el problema por partida doble. Primero, porque la batería de silicio-carbono es holgada dentro de lo posible; segundo, porque el conjunto de hardware y software equilibran muy bien el consumo de mAh. El Motorola Signature no es un móvil que sufra si no hay enchufes cerca.
5.200 mAh en 6,99 mm está realmente bien. Por comparación, el Samsung Galaxy S25 Edge son 3.900 mAh en 5,99 mm y el iPhone Air llega a los 3.149 mAh con 5,6 mm. El Motorola es 1 mm más grueso que sus contrincantes y equipa un 30 y 65 % más de batería, respectivamente. Nada mal sobre el papel.


Mi experiencia energética ha sido muy positiva. En ningún momento se me quedó sin batería, ni siquiera tras estar todo el día fuera de casa (volver con un 20-40 % de batería fue lo habitual). El Motorola Signature se va a unos dos días de uso con 5G, reproducción de música, navegación, redes sociales y consumo de vídeo en streaming. Los datos que muestra el teléfono no incluyen las horas de pantalla. Yo estimo que estará en torno a las 7/8 horas de media.
El consumo con la pantalla apagada es contenido: un 6 % aproximadamente por cada ocho horas nocturnas. A máximos, se va a 20-25 % menos cada hora. Con la GPU a tope lo puse a 45º C durante una hora de juego
La autonomía está muy bien aprovechada incluso si el Motorola Signature no fuese un ultradelgado. Y no pierde capacidades de carga: incluye Qi 2 (perfecto para quienes tengan cargadores MagSafe), Motorola afirma que carga por cable a un máximo de 90 W (logré medir 86 W), la carga inalámbrica alcanza los 50 W e incluye carga inalámbrica inversa de 10 W.
La carga es muy rápida pero tiene un problema: el móvil debe reducir la potencia a los 10 minutos porque sube la temperatura (medí 40º C con un termómetro de infrarrojos). Los tiempos quedaron de la siguiente manera:
- 5 minutos de carga: 19 % de batería.
- 10 minutos de carga: 35 % de batería.
- 15 minutos de carga: 43 % de batería.
- 20 minutos de carga: 55 % de batería.
- 25 minutos de carga: 66 % de batería.
- 30 minutos de carga: 76 % de batería.
- Total: 42 minutos.
Software: completo y actualizado


El Motorola Signature parte actualizado a Android 16, posee su propia capa de personalización (suficientemente ligera) y no incluye excesivo bloatware más allá de las habituales aplicaciones de Meta y de Microsoft. No implica demasiado tiempo de desinstalación.


En lo personal, Motorola hace muy buen trabajo con el software. Permite una gran personalización al usuario (decenas de ajustes propios, temas, packs de iconos…), contiene muy bien el consumo energético gracias a la eficiencia y la vigilancia, el estilo de base no se aleja en exceso de la visión de Google para Android y mantiene detalles característicos. Como los gestos de apertura de cámara (giro de muñeca) y de linterna (agitar el teléfono).


Ni es una capa demasiado pesada ni el hardware termina lastrado por las apps y sistema. E incluye la habitual pátina de IA aparte de la que regala Google con todo el conjunto de herramientas de Gemini. Moto AI es la solución propia de Motorola.


Llevo usando Moto AI desde que lo vi presentado en Nueva York con los Motorola Razr 50 y no termino de entender su aportación a la experiencia general. Tener un diario asistido no está mal, tampoco que la IA de Moto resuma eventos y notificaciones, por ejemplo. El problema es que no aporta demasiado más de lo que ya ofrece Gemini. Encima, el botón del costado izquierdo prescinde de la personalización. O Moto AI o nada.

Motorola Signature conectado a un monitor por USB C. La pantalla del móvil se convierte en touchpad
Si bien no termino de encontrarle el punto a Moto AI, creo que Motorola sí que ha acertado incluyendo el modo de escritorio nativo. Ya que el Signature incluye DisplayPort, resulta posible conectar el móvil a una pantalla por USB C y duplicar el panel del teléfono. También dispone de un completo modo de escritorio y más herramientas avanzadas. Me ha parecido la guinda para aquellos que deseen viajar solo con el móvil: un monitor, un teclado y a correr. La pantalla se convierte en touchpad, como con Samsung DeX.

El modo de escritorio móvil en acción
Software completo, actualizado, personalizable, plagado de ajustes con los que expandir la experiencia de Android y con modo de escritorio avanzado. Otro apartado donde la delgadez no implica menores capacidades. Bien por Motorola.
Cámara: 4×50 es mucho más que 200


Motorola no se rompió la cabeza a la hora de elegir los megapíxeles para las cámaras del Signature: 50 para cada una. Incluso para la cámara selfie. Esto no garantiza la calidad, ya que los sensores son de tamaño y rendimiento muy diferentes entre sí.
Vayamos con un repaso al detalle de ese 4×50:
- Cámara principal con sensor Sony Lytia 828 de 50 megapíxeles. Tamaño de 1/1,28 pulgadas, dimensiones de 1,22 µm para cada píxel, apertura f/1.6, estabilización mecánica OIS y distancia focal de 6,57 mm (equivalente a 23 mm).
- Cámara gran angular con sensor de 50 megapíxeles. Tamaño de 1/2,76 pulgadas, dimensiones de 0,64 µm para cada píxel, apertura f/2.0, ángulo de visión de 122º y distancia focal de 1,83 mm (equivalente a 12 mm).
- Cámara telefoto con objetivo periscópico y sensor Sony Lytia 600 de 50 megapíxeles. Tamaño de 1/1,95 pulgadas, dimensiones de 0,8 µm para cada píxel, apertura f/2.4, estabilización mecánica OIS, zoom óptico 3x (digital hasta 100x) y distancia focal de 13,3 mm (equivalente a 71 mm).
- Cámara frontal con sensor Sony Lytia 500 de 50 megapíxeles. Tamaño de 1/2,93 pulgadas, dimensiones de 0,64 µm para cada píxel, apertura f/2.0 y distancia focal de 3,23 mm.
Motorola ha puesto énfasis en la delgadez sin que por ello se pierdan las capacidades fotográficas. A costa de tener un módulo posterior grande, pesado y que sobresale del cuerpo. Pese a estos inconvenientes físicos, el sacrificio tiene resultado: la experiencia con las cámaras es muy buena. Mucho mejor que la de móviles que no se especializan en el grosor mínimo y a la altura de la categoría del teléfono.


El sensor principal Sony Lytia 828 se comporta como un campeón en situaciones iluminadas. Fotos bien definidas, con un procesado que mantiene los colores y el balance de blancos de la escena, suficiente detalle en primer plano y también en el zoom. Puede acusar un exceso de contraste en los contornos, el sharpening queda patente. Sobre todo cuando se activa el ultra HDR.
Como todos los sensores procesan las fotos a 12,6 megapíxeles, cada imagen resultante tiene el mismo tamaño: 4.096 × 3.072 píxeles. Con independencia de la cámara y siempre que no se dispare a la resolución completa del sensor (Ultra-Res, solo con las cámaras principal y telefoto traseras)
El rango dinámico es bastante bueno. Rescata las áreas más oscuras cuando el contraste entre las zonas iluminadas y sin iluminar es alto. El HDR tiende a lavar ligeramente las áreas más claras. El procesado general de Motorola suele ser algo cálido. Y puede saturar ligeramente los rojos.


La nitidez y detalle de la cámara principal en condiciones de buena iluminación es notable. La imagen a 12,5 megapíxeles sigue admitiendo recorte y zoom sin demasiada pérdida en el segundo plano.


El gran angular se comporta correctamente y sin excesivos alardes. Como es habitual, es la cámara menos en forma de las tres posteriores, esto se nota al hacer algo de zoom: salta la pérdida del detalle. Mantiene los rangos de color y balance de blancos con respecto a la cámara principal. Los rojos tienen algo menos de saturación.

Imagen tomada a 20x con el procesado automático Super Zoom Pro
El telefoto es una de las joyas de la corona. Motorola no juega a los zooms extremos digitales, aunque aplica un procesado extra cuando la imagen pasa de los 20x (Super Zoom Pro). El procesado es agresivo y abusa del sharpening en un intento de lograr detalle y enfoque.

Zoom 10x a contraluz
La toma anterior es complicada: a contraluz en plena tarde y con zoom 10x. Hasta este aumento, donde el Motorola Signature combina zoom óptico y digital sin aplicar el extra artificial del detalle, las fotos son muy logradas. Es una cámara que se comporta bien en el terreno de la naturaleza y la arquitectura. Además, la estabilización evita las trepidaciones a máximo zoom.
¿Y de noche? Pues tengo que decir que me sorprendió mucho: Motorola saca el arsenal de hardware y software para lograr unas fotos que no solo son resultonas por la iluminación, también por la composición. Por lo general, la cámara principal logra unas fotos iluminadas y con notable detalle incluso en escenas complicadas.


El móvil se esfuerza por mantener una iluminación homogénea realzando las zonas más oscuras. A veces puede exagerar la iluminación, aunque no por ello pierde excesivo detalle en el segundo plano. Con algo de zoom se aprecian las lógicas acuarelas. Incluye modo noche, aunque con el modo foto automático ya hace muy buen trabajo.


Me gusta mucho la foto anterior. Marqué manualmente el enfoque en la chocolatería y el procesado centró la iluminación en el único punto de luz de la escena. La imagen capta perfectamente la realidad con una zona en sombras que mantiene cierta nitidez y detalle incluso bajo el zoom. Sin que se obren milagros.

El desenfoque es natural fuera del área de enfoque. En planos cortos dicha área puede ser algo justa
En interiores la cámara principal también saca nota, incluso con iluminación artificial. Muy buena composición general y un un procesado que busca no matar al detalle.


El modo retrato no funciona mal, aunque puede patinar con algunos contornos, especialmente en mascotas. El desenfoque de fondo es natural y las fotos son ajustables en apertura digital.

Modo retrato con cámara frontal
La cuarta cámara de 50 megapíxeles es la frontal. Su comportamiento queda a un buen nivel en todas las situaciones, incluidos los interiores. Arroja suficiente detalle y el modo retrato se mantiene a buen nivel. Con un desenfoque natural que sufre ciertas dificultes en los contornos difíciles, como los mechones de pelo. Respeta los tonos de piel y suele lavar ligeramente el rostro durante el procesado.
La aplicación de cámara es la habitual en Motorola. Dispone de una gran cantidad de ajustes, tanto automáticos como manuales. Desde el modo retrato al nocturno, algo escondido entre las opciones extra (el modo foto normal ya aplica bien el procesado de noche).


Motorola permite personalizar los estilos de color mediante IA, guarda imágenes en RAW dentro del modo Pro, admite fotos a máxima resolución en las cámaras principal y telefoto, también ofrece distintos disparos lúdicos. Incluido el vídeo de cámara dual.
Todas las fotos y vídeos que he sacado con el Motorola Signature están en este álbum de Google Fotos. Puedes ver el contenido sin retocar, tal y como lo sacó el móvil.
Motorola Signature, la opinión y nota de Xataka
Es un móvil que me ha sorprendido por lo que, en principio, no debería sorprenderme. Porque lo mejor del Motorola Signature no es que sea muy delgado, es que todo lo que ofrece parece ignorar las limitaciones físicas de la delgadez. Es una oda a la mejor ingeniería.


Motorola demuestra que no hay por qué sacrificar experiencia solo por subir la apuesta en el diseño extremo. Bueno, sí que hay sacrificios: el móvil queda descompensado por el excesivo tamaño de su módulo de cámaras. Más allá de aquí no le puedo poner muchas pegas, porque hasta el precio me parece ajustado: Motorola lo está vendiendo por 999 euros. Eso sí, su precio oficial son 1.299 euros, me costaría más recomendarlo.
Su batería dura mucho, tiene carga Qi 2, no se calienta en exceso ni durante largas partidas con juegos exigentes, su pantalla se ve de escándalo, es muy potente, el detalle de incluir el modo de escritorio móvil me ha parecido la guinda a un gran trabajo en software, el sonido está a la altura de la calidad de la pantalla… En fin, que es un móvil al que apenas se le pueden poner pegas. Y eso, teniendo en cuenta que no es barato, me parece reseñable.
Me ha costado encontrarle inconvenientes con los que rellenar la sección de las notas. Es una muestra del excelente trabajo de Motorola
Es perfecto para quien busque un gama alta completo y delgado, para quienes gusten del estilo de Motorola, para todos los que necesiten una herramienta de productividad portátil, para los fotógrafos y hasta para aquellos que no quieran prescindir de nada en su móvil. Creo que Motorola ha logrado un móvil redondo con el Signature.
9,0
Diseño
9
Pantalla
9,5
Rendimiento
9
Cámara
8,75
Software
9,25
Batería
8,75
A favor
- Diseño delgado y sin perder prestaciones. Top.
- Muy buena experiencia fotográfica.
- El modo escritorio móvil es una delicia.
- El sonido sorprende por la calidad y potencia de sus altavoces.
En contra
- Delgado, pero con casi el doble de grosor en la cámara.
- Moto AI no aporta demasiado más a lo que ya puede hacer Gemini.
- El botón dedicado a Moto AI no es personalizable.
Imágenes | Xataka
En Xataka | Los mejores móviles (2026), los hemos probado y aquí están sus análisis
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Motorola. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
ues de anuncios individuales.
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En 1950, un millonario se subió a un Bentley y firmó una de las mayores hazañas de las 24 horas de Le Mans: completarlas solo
11 de junio de 1955, el circuito de La Sarthe firma el día más negro de su historia.
Juan Manuel Fangio y Mike Hawthorn disputan la cabeza de la carrera. Han pasado unas horas desde la salida cuando Hawthorn, que acaba de doblar al Austin de Lance Macklin se percata de que sus mecánicos le hacen señas para detenerse en boxes.
Hawthorn, que circula a máxima velocidad, pisa con todas sus fuerzas el freno para hacer su parada. En aquellos días, los boxes y la recta no estaban separadas físicamente, por lo que trata de maniobrar en el último momento. Macklin, que no se espera la maniobra, esquiva el Jaguar de Hawthorn como puede.
Pero a su izquierda, Pierre Levegh (también doblado) llega lanzado. Detrás le sigue Fangio, ambos con un Mercedes. El primero de ellos choca violentamente con el Austin de Macklin con la mala fortuna de que el coche británico se convierte en una rampa de despegue que lo laza contra el público de la abarrotada grada principal.
Pierre Levegh y 83 espectadores fallecen, aunque la carrera continúa.
Aquel día, sin embargo, fue un punto y a parte en la historia de Le Mans.
El accidente de 1955 dio inicio a unas constantes mejoras en la seguridad del circuito y de la propia carrera. Aunque Le Mans ha sido una carrera en constante evolución y otros accidentes han obligado a modernizar los criterios de seguridad, aquel año algo cambió.
Porque, hasta entonces, Le Mans era una carrera salvaje.
3.200 kilómetros en solitario
Le Mans es una competición fascinante. Es uno de los pocos reductos del automovilismo donde la élite del automovilismo mundial compite con pilotos aficionados.
Ahora mismo, una persona con el dinero suficiente puede montar un equipo y participar en la competición pero es necesario contar con las licencias necesarias en vigor. La FIA divide a los pilotos en función de su experiencia al volante y los hitos conseguidos. Dependiendo de la categoría en la que se inscriba el equipo, las exigencias federativas son diferentes.
Es lo que queda de aquellos gentleman drivers como James Dean, personas ricas aficionadas al automovilismo que participaban en competiciones oficiales montando su propio equipo para enfrentarse a las escuadras sostenidas por los propios fabricantes. Una fórmula que ha sobrevivido con el tiempo pero cuyos participantes se han reducido hasta la excepción.
Esos gentleman drivers no eran ni mucho menos una rareza en la primera mitad del siglo XX, por lo que a nadie extrañó ver a bordo de un Bentley 4¼ a Eddie Hall. Lo que sí sorprendió es que nadie diera el relevo a Hall. Y es que hasta pasado el accidente de 1955, en Le Mans no era obligatorio cambiar de conductor y hasta bien entrada la década de los años 80 no fue obligatorio contar con tres pilotos los cuales, además, se revelan con un máximo y un mínimo de horas disputadas.
Cuentan en MotorSport Magazine que Eddie Hall nació en el seno de una familia rica con un negocio textil entre manos. Había nacido en el año 1900 y antes de llegar a la treintena ya participaba en competiciones oficiales de automovilismo. De hecho, su pasión por la velocidad lo llevó a participar en los Juegos Olímpicos en bobsleigh, el deporte inventado por los suizos en el que cuatro integrantes de un mismo equipo se lanzan dentro de un trineo por un circuito de hielo.
Alimentado por el hambre de velocidad, Hall contactó con Rolls-Royce para participar con uno de sus deportivos en la Mille Miglia, histórica carrera italiana que se practicaba con tráfico abierto. Por aquel entonces, Rolls-Royce fabricaba los coches de Bentley (la compañía ya había ganado Le Mans antes de ser comprada), enfocados estos últimos más a la competición y los primeros a los grandes viajes.
Bentley mantuvo la fama competitiva bajo el paraguas de Rolls-Royce y Eddie Hall terminó por comprar uno de ellos para participar la carrera italiana y fue el que, más tarde, utilizaría en las 24 Horas de Le Mans de 1950. Era un Bentley 4¼ y para entonces, aquella unidad ya tenía 16 años encima y en el reportaje de MotorSport Magazine se plantean si no ha sido éste deportivo el más viejo en completar la prueba de resistencia.
Con él se plantó en la recta de meta del Circuito de La Sarthe, Eddie Hall tomaría la salida ya que el coche era suyo y, básicamente, había puesto el dinero para llegar hasta allí. En boxes le esperaba Tom Clarke, un piloto de Aston Martin que le habían asignado como compañero porque entonces los equipos contaban con solo dos pilotos.
Pero aunque Clarke aparece en las estadísticas oficiales de la carrera, todo indica que no se subió al coche en ningún momento. El motivo era sencillo, a Eddie Hall no le gustaba compartir sus coches y, al fin y al cabo, ese era su coche. De hecho, cuentan que la propia mujer de Hall tuvo que consolar al cada vez más decaído compañero cuando se convenció de que aquel día no iba a recorrer ni un solo metro a bordo de ese Bentley 4¼.
¿Cómo lo hizo Eddie Hall? En Road & Track sólo entienden que la hazaña fuera posible tirando de drogas. En aquellos años, las anfetaminas se utilizaban con asiduidad en todo tipo de deportes y parece la receta más probable para comprender cómo un hombre podía mantenerse despierto y con los reflejos suficientes para conducir toda la noche… y llevar a su Bentley a la línea de meta en octavo lugar después de cubrir más de 3.000 kilómetros.
El uso de todo tipo de drogas era conocido en el mundillo de la competición. En Motorsport.com, Stirling Moss confesó haber consumido anfetaminas, bencedrina o dexedrina. Café, alcohol y drogas era un cocktail más que habitual para quienes exprimían al máximo a sus cuerpos.
Un año después, Eddie Hall volvió a participar en las 24 Horas de Le Mans a bordo de un Ferrari pero en esta ocasión tuvo que abandonar a mitad de la competición. Nadie volvió a repetir la hazaña y nadie volverá a hacerlo ya que desde 1985 los equipos deben tener tres pilotos y ninguno de ellos puede conducir más de cuatro horas seguidas en bloques de seis horas, ni tampoco pueden acumular más de 14 horas a lo largo de todo el día de competición.
Foto | Bentley y 24 Horas de Le Mans
ues de anuncios individuales.
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Dos amigos vendieron su empresa por 1.500 millones de dólares y volvieron a comprarla por 450 millones: hoy vale 150.000 millones
Comprar barato y vender caro es una de las máximas de cualquier operación financiera si quieres que te vaya bien en la vida. Es el consejo que probablemente siguieron dos amigos inmigrantes de Asia que se conocieron jugando al baloncesto en Los Ángeles.
La historia de estos dos amigos es una de las más rocambolescas y afortunadas del ámbito empresarial tecnológico, ya que consiguieron vender su empresa por 1.500 millones, para luego volver a comprarla por 450 millones y convertirla en un imperio de 150.000 millones de dólares. Su historia es la de una de las empresas de memorias RAM y dispositivos de almacenamiento más conocidas desde finales de los 80: Kingston Technology.
Dos inmigrantes y el peor lunes de la historia
John Tu llegó a Los Ángeles desde China en los años setenta. David Sun hizo el mismo camino, pero desde Taiwán. Ambos eran ingenieros y buscaban su gran oportunidad en California. Por caprichos del destino ambos acabaron jugando al baloncesto en la misma cancha de baloncesto en Los Ángeles en los 80. De esa amistad surgió todo lo demás.
Su primer negocio fue Camintonn, una empresa de componentes relacionados con la memoria que utilizaban los ordenadores personales que comenzaban a dar el salto de los laboratorios y clubes de aficionados a la electrónica a las oficinas y hogares, impulsados por jóvenes promesas como Bill Gates o Steve Jobs.
Tras unos años de éxito y crecimiento, los Tu y Sun vendieron Camintonn en 1986 a AST Research por seis millones de dólares.
Con ese dinero en el bolsillo, el futuro parecía un camino de rosas para los dos amigos, pero la alegría les duró poco. El temido Lunes negro de octubre de 1987 que sufrió Wall Street hizo que buena parte de sus ahorros se esfumara de un plumazo. Se quedaron casi sin nada.
Sin embargo, en lugar de buscar trabajo en alguna empresa del floreciente mercado tecnológico de la época, volvieron a empezar su aventura como empresarios. “Le dije: ‘Tú fabricas algo y yo lo vendo, como la última vez”, aseguraba Tu en una entrevista para Fortune.

Jonh Tu Y David Sun, cofundadores de Kingston Technology
Ese mismo año fundaron Kensington, una empresa con un nombre que parecía elegante y sofisticado, pero otra empresa se les había adelantado y lo había registrado. Así que como eran fans del grupo de folk The Kingston Trio, optaron por renombrar su empresa como Kingston Technology y la pusieron en marcja en un garaje de Fountain Valley en California.
¡Cuánto le debe la tecnología actual a los garajes de California!
De nacer en un garaje a valer 1.500 millones
Al contrario que Samsung u otras marcas, Kingston no fabricaba chips de memoria propios, sino que compraba componentes a los grandes fabricantes y los convertía en productos que la gente usa: módulos de memoria para ordenadores, pendrives, tarjetas flash, discos SSD. Era un modelo sin grandes aspiraciones, pero funcionaba con una precisión que pocos podían igualar. De hecho, es el mismo modelo de negocio que mantiene en la actualidad.
En agosto de 1996, la empresa ya estaba valorada en más de 1.800 millones de dólares, y SoftBank adquirió el 80% de Kingston por 1.500 millones de dólares.
El gigante japonés de Masayoshi Son estaba entonces en plena fiebre de compras tecnológicas y Kingston era exactamente el tipo de empresa que buscaba: rentable, bien posicionada y en pleno crecimiento.
Es decir, con la adquisición de Softbank, Tu y Sun continuaban siendo parte decisiva en la operativa de la compañía gracias al 10% de la empresa que conservaba cada uno, y además se embolsaban 700 millones de dólares cada uno.
Sí, no me he equivocado: 700 millones para cada uno, porque los fundadores repartieron 100 millones de dólares en bonos extraordinarios para sus empleados como muestra de agradecimiento por su trabajo.
El trato era perfecto porque tanto empleados como fundadores se habían metido mucho dinero en el bolsillo, pero seguían trabajando en el mismo puesto y con las mismas condiciones que hasta la fecha. ¡Menudo chollo! …pero todavía podía mejorar más.
Vender caro, comprar barato
Tres años más tarde, en 1999, SoftBank volvió a llamar a la puerta de Kingston. La burbuja de las puntocom estaba en su momento más alto y Masayoshi Son quería recuperar liquidez para invertir en las efervescentes empresas de internet.
Kingston seguía siendo un buen negocio, pero no era el tipo de activo hipervolátil que buscaba Softbank en ese momento, así que les ofreció recuperar el mismo 80% que les había comprado por 1.500 millones. Sin embargo, el nuevo precio era muy diferente: 450 millones de dólares.
Suponemos que aguantándose la risa, Sun y Tu dijeron que sí. Obviamente. De hecho, incluso fueron generosos con Softbank.
Tal y como Tu contó a Fortune, en 1996 SoftBank había pagado parte de la compra con un pagaré de 300 millones que debía liquidar en dos años, pero el banco inversor no cumplió con su parte y se retrasó en ese pago. Ante semejante incumplimiento, los fundadores podrían haber recuperado la empresa por contrato en 1998. Pero no lo hicieron. Les perdonaron la deuda. “SoftBank se quedó en shock”, contó Tu.
Cuando Masayoshi Son quiso vender Kingston, su primera opción fue vendérsela a ellos porque era su forma de devolverles el favor que les habían hecho un año antes.
Así, a partir de 1999, Sun y Tu volvieron a ser dueños del 100% de Kingston: el 50% para cada uno.
Según Forbes, Kingston Technology facturaba unos 14.400 millones de dólares al año y ocupó el puesto 28 en la lista de las mayores empresas privadas de Estados Unidos. Su valor se estima en 150.000 millones gracias a la escasez de memoria.
Una peculiaridad de la compañía es que, pese a ser una de las tecnológicas más consolidadas, sigue sin cotizar en bolsa. Sin fondos. Sin inversores externos. Solo los dos amigos que se conocieron en una cancha de Los Ángeles hace casi cincuenta años y tuvieron dos golpes de suerte en su carrera que les permitió convertirse en millonarios sin perder el control de la empresa que fundaron.
Imagen | Kingston Technology
ues de anuncios individuales.
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Actualidad
Estados Unidos pulsa el botón del miedo con Claude Mythos y Fable 5. Es un apagón con un claro beneficiado: China
Estados Unidos ha cortado el grifo del modelo de IA más potente, caro y avanzado jamás lanzado por Anthropic, pero lo ha hecho en un movimiento desconcertante y con letra pequeña.
Ayer 12 de junio, la Casa Blanca ordenó a Anthropic apagar inmediatamente Fable 5 y Mythos 5 para cualquier persona que no sea ciudadana estadounidense. La orden llegó sin dar demasiadas explicaciones sobre su duración ni justificación técnica, según el comunicado público de Anthropic. Esta intervención gubernamental marca un antes y un después en el sector tecnológico moderno: no están restringiendo la venta de chips (una práctica habitual), sino vetando el acceso de un software de acceso general por una cuestión de ciberseguridad nacional.
Qué está pasando con Fable 5 y Mythos 5. El gobierno estadounidense ha emitido una directiva de control de exportaciones que suspende todo acceso a Fable 5 y Mythos 5 para cualquier persona que no tenga la ciudadanía estadounidense, esté dentro o fuera de Estados Unidos. Esto incluye personal de Anthropic que no sea estadounidense. Para poder ceñirse a la directiva que entró en vigor de forma inmediata, la empresa liderada por Dario Amodei ha tenido que desactivar ambos modelos para todo el mundo. En el momento de publicar este artículo, aparece el aviso al intentar acceder.
Según Anthropic, el gobierno cree haber descubierto una forma de hacer jailbreak al modelo. La empresa no está de acuerdo: tras revisar la demo de esa técnica para engañar al modelo, concluye que las vulnerabilidades encontradas son menores, ya estaban localizadas y aplicables a otros modelos del mercado pueden identificarlas sin necesidad de ninguna técnica de elusión.
Por qué es importante. Porque Mythos es un modelo específicamente diseñado para ciberseguridad y su apagón afecta tanto a usuarios comerciales como a esas entidades encargadas de la gestión activa de defensa que lo están usando. Con esta medida, Washington convierte su software de vanguardia de IA en un activo de seguridad nacional. Cabe recordar que Anthropic ya está en la lista negra del Pentágono, por lo que la considera demasiado peligrosa para que la use su Gobierno. Ahora también es demasiado peligrosa como para que la usen extranjeros.
Además, como señala Anthropic, marca un peligroso precedente: si el criterio para retirar un modelo es que alguien encuentre una vulnerabilidad, en la práctica no va a poder lanzarse ninguno porque que levante la mano la empresa que lanza software sin un solo fallo. Es decir, si la Casa Blanca hace de este movimiento excepcional la norma, será un tiro en el pie para desarrollar modelos de vanguardia: lanzamientos más lentos por ese proceso “imposible” de depuración, personal diezmado al no poder contar con especialistas extranjeros y si no pueden comercializarse fuera habrá menos ingresos.
Contexto. Esta orden es el último capítulo de un culebrón de desencuentros entre Washington y Anthropic que data desde principios de año. En marzo, el Pentágono consideró que la empresa era un “riesgo para la cadena de suministro”. En su comunicado, Anthropic ha verificado que ese nivel de capacidad que el gobierno identificó como peligroso en Fable 5 ya está disponible en otros modelos del mercado, incluyendo el GPT-5.5 de OpenAI, anterior y más difundido que Mythos. Sin embargo, esa versión de ChatGPT no ha sufrido ninguna suspensión. La asimetría de trato entre OpenAI y Anthropic es evidente.
El contexto geopolítico también es importante: Estados Unidos y China están inmersos en una carrera tecnológica sin precedentes en las últimas décadas y cada potencia está jugando sus armas, desde aranceles a materiales críticos como las tierras raras a vetos a la venta de chips, software EDA o el Export Control Reform Act de 2018, donde caben nuevas categorías tecnológicas como los modelos de IA más avanzados. Eso sí, para el gigante asiático cada obstáculo ha funcionado como una suerte de catalizador para avanzar más rápido y ser cada vez más independiente de tecnologías ajenas.
En detalle. El mecanismo de ejecución de la orden se apoya en la “directiva de control de exportaciones” gestionada por el Departamento de Comercio. En la práctica, significa que para acceder a Fable 5 o Mythos 5 siendo ciudadano extranjero (aunque estés en Estados Unidos) es motivo de infracción.
Anthropic intentó anticiparse al problema con miles de horas de pruebas con el gobierno estadounidense, lo compartió con 40 organizaciones que gestionan infraestructura crítica y después, con otras 150 entidades más precisamente para que encontrasen y así poder corregir vulnerabilidades antes de que un tercero con intereses maliciosos lo hiciera después. No ha sido suficiente.
Porque Mythos es un modelo específicamente diseñado para ciberseguridad. Antes de su despliegue público, Anthropic lo compartió con organizaciones que gestionan infraestructura crítica precisamente para que encontrasen y así poder corregir vulnerabilidades antes de que un tercero con intereses maliciosos lo hiciera. Su apagón afecta tanto a usuarios comerciales como a esas entidades encargadas de la gestión activa de defensa.
Sí, pero. De momento, Anthropic cumple con la orden, pero deja claro que no está de acuerdo y que está trabajando para solucionarlo: “Creemos que se trata de un malentendido y estamos trabajando para restablecer el acceso lo antes posible.” La empresa detrás de Claude dice apoyar al gobierno en el bloqueo de tecnologías realmente peligrosos, pero que ese proceso tiene que ser transparente, justo y basado en hechos técnicos reales. En pocas palabras, que no ha dicho la última palabra.
Por otro lado, la pregunta del millón está en si el gobierno de EEUU puede aplicar la ley de control de exportaciones, inicialmente diseñada para chips, satélites o software crítico y específico, sobre un modelo de IA disponible por internet y de uso general. De hecho, este movimiento normativo pone sobre la mesa la importancia de contar con una ley clara que defina cuándo, cómo y con qué garantías un gobierno (en este caso, el de Estados Unidos) puede intervenir.
Portada | Gemini y Claude
ues de anuncios individuales.
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