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DREO 714S, análisis – review con características, precio, especificaciones y experiencia de uso.
El frío ha llegado para quedarse. El humo de las calderas y las bombas de calor funcionando se han convertido en parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, pese a lo sofisticadas que son algunas soluciones de calefacción, elementos como el brasero y el calefactor de toda la vida se resisten a morir. Tengo una casa bien climatizada, pero en algunos momentos echaba de menos algo más de calor y los calefactores no me parecen ni eficientes ni estéticos. Y ahí es donde entra en juego el Dreo 714S.
Se trata de un calefactor inteligente y lo primero que hice cuando me lo propusieron fue preguntar para qué querría un calefactor inteligente. Aunque no es perfecto, está cerca de serlo y ahora no me imagino la ducha mañanera sin él. Vamos con el análisis de este Dreo 714S en el que profundizaré en sus dos claves: app y consumo.
Ficha técnica del Dreo 714S
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DREO 914S |
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|---|---|
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Dimensiones |
28 cm de fondo, 18 cm de ancho, 31,5 cm de alto |
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Peso |
2,9 kilos |
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Resistencia |
PTC |
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Cobertura |
12 a 25 m2 |
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Rangos de temperatura |
5º a 35º |
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Control |
Mando a distancia incluido Control en el dispositivo Móvil app DREO Alexa y Google Assistant |
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Otros |
Sensor de temperatura en intervalo de 1º Rota horizontal hasta 90º Rota vertical hasta 60º Sensor de caídas Asa de transporte |
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Precio |
Dreo Calefactor eléctrico interior 2000W con mando a distancia y termostato, 7 modos, protección contra sobrecalentamiento y vuelco, calentador portátil para toda la habitación, dispositivo 714S
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
Diseño: no es feo (y eso es decir mucho para un calefactor)
Un calefactor no es un dispositivo particularmente agraciado. Los más convencionales juegan sobre seguro con un diseño funcional y feo que se ha ganado a pulso que lo saquemos del armario para que cumpla su función y, en cuanto lo apaguemos, vuelva a las sombras.
Estos últimos años han ido apareciendo otros con unas líneas más cuidadas, pero el tamaño en muchos casos no ayuda.

Muy compacto y cabe donde sea. Imagen | Xataka
La propuesta de Dreo es muy interesante no sólo por unas funciones que veremos más adelante, sino porque no me parece un ‘cacharro’ del que avergonzarme cuando venga una visita a casa y lo vea por el suelo. No es el típico que muestra sus resistencias tras unas varillas de metal. Tampoco uno de esos en color blanco y negro fabricados en un plástico que se siente barato desde antes de posar los ojos en él.
Nunca pensé que diría esto, pero es un calefactor con un diseño que se siente premium y no parece un trasto. Está disponible en tres colores (negro, blanco y gris) y dependerá de la casa, pero considero que el blanco es el más elegante, y los materiales acompañan. El plástico se siente de calidad y es robusto, la placa metálica con el nombre da un punto diferenciador y en la base tenemos otra plancha metálica con todos los controles necesarios y el indicador de temperatura.
En la parte trasera tenemos el asa para poder moverlo fácilmente y que no se vean ni las varillas ni las resistencias, ocultas por esas palas que simulan la estética de las aspas de un ventilador, es un punto muy importante a la hora de sumar a una estética más elegante.

El asa viene genial y el cabezal se “libera” para no forzar los mecanismos de giro. Imagen | Xataka
Como digo, cuestión de gustos, pero es un dispositivo que ha estado dando vueltas por varias habitaciones estas últimas semanas para dar un calentón en un momento dado (sobre todo antes de poner la calefacción en toda la casa) y para alguien que valora mucho la estética de su casa, no ha supuesto un problema.
Además, que sea tan pequeñito permite que lo coloquemos fácilmente en cualquier hueco. En invierno, lo que resulta ideal es ponerlo en una esquina, pero en verano, como también tiene función de ventilador, puedo colocarlo sobre una mesa o una estantería fácilmente.

Imagen | Xataka
Ahora bien, casi tan interesante como el diseño es su base. Esconde una placa rotatoria que permite un movimiento de 30º, 60º o 90º en horizontal, y los encajes del ventilador también permiten un ángulo de 60º (30º hacia arriba, otros 30º hacia abajo). Este sistema de oscilación es el que permite distribuir el calor por toda la habitación de forma más eficiente y puedes personalizar el ángulo tanto desde la app como desde el panel de control y el mando a distancia.
Y si vas andando, te tropiezas con el ventilador estando encendido y cae de bruces, te avisa con un pitido y se para. Que sí, si te tropiezas tú, pues no hace falta que te avise, pero que se pare está bien para no forzar los mecanismos. Y que se apague es interesante si tienes mascotas o niños pequeños en casa que puedan tirarlo.
Vídeo con el calentador girando en el que se puede apreciar el ruido que hace.
Sobre el diseño, poco más que decir. En fotos salta a la vista que es discreto, y en persona la sensación es de un dispositivo muy bien construido.
Aplicación: el corazón del sistema, no un simple añadido
Antes de pasar a los dos puntos más importantes: cómo calienta y cuánto gasta, voy con el factor diferencial de este calefactor: su faceta ‘smart’. Cuando me propusieron el análisis del Dreo 714S pensé que no iba a usar mucho la app, que una vez lo tuviera bien configurado, sería sólo cuestión de darle al botón y que empezara a funcionar.

Imagen | Xataka
Y, a ver, sigue siendo un calefactor, no tiene mucho misterio, pero que sea inteligente permite una flexibilidad que uno tradicional no puede ofrecer. Va más allá de encenderlo o apagarlo con la voz (este es compatible con Alexa y Google Assistant) o con el móvil, ya que eso es algo que puedes apañar en cualquier otro calefactor con un enchufe inteligente.
Lo primero, la app no tiene misterio. Considero que hasta la persona a la que le dé más pereza estas cosas estará cómoda porque en la app tienes información y control total, pero no se te obliga a usarla. Tienes, como decía antes, tanto el mando a distancia como el panel de control integrado. Pero la aplicación sí nos da algunas cositas interesantes.
Por ejemplo, podemos ver la temperatura a la que está la habitación y podemos regularla por si tenemos algún sensor que consideremos que es más preciso y que así el del Dreo vaya más alineado. Tenemos ajustes interesantes como el de detección de ventana abierta que nos avisa si detecta que él está funcionando, pero por lo que sea no consigue calentar la habitación y es muy fácil poner los temporizadores.

Imagen | Xataka
También tenemos una experiencia muy visual para controlar tanto la temperatura como los modos y podemos hacer algo que no podemos lograr con los mandos: crear rutinas. Si el ventilador tiene un espacio fijo, por ejemplo en el baño, y sabemos que nos duchamos antes de salir al trabajo, podemos programarlo para que se encienda los días que queramos, a la temperatura que queramos y se apague cuando llegue o a cierta hora.
Es más: podemos vincularlo con la temperatura de donde vivamos para que caliente automáticamente en función de ese dato, encendiéndose y apagándose a su criterio. Esto es algo que no recomiendo a no ser que no tengas otro sistema de calefacción porque va a depender de lo fiable que sea el dato del servicio meteorológico de turno, del aislamiento de tu casa y lo que tarde en irse el calor y de varios factores más.
Pero eso, la app tiene las opciones justas, sin complicaciones, sin menús ocultos y de una forma muy visual tienes toda la información. Es intuitiva, y es algo de lo que no pueden presumir todas las apps de electrodomésticos conectados. Si eres un dispositivo inteligente, la aplicación es el corazón del sistema, y eso Dreo lo ha pillado a la perfección.

¿Se ha caído? Te avisa al móvil. Imagen | Xataka
Para controlar el ventilador, por ejemplo, tenemos tres niveles de calor, tres de ventilador a secas y el modo ‘Eco’ para el calor. En modo calor, en los tres niveles el ventilador ‘echa’ aire caliente sin parar, pero en el modo Eco, podemos fijar una temperatura y, cuando el ventilador la alcanza, automáticamente se detiene. Con el sensor de temperatura integrado, cuando ésta desciende un grado respecto a la temperatura que hemos fijado, automáticamente vuelve a encenderse.
Ahora bien, hay un detalle que me habría gustado encontrar. Tiene que ver con la oscilación: es automática y, si bien podemos seleccionar los grados a los que queremos que se mueva, teniendo esa libertad de acción me habría gustado un control manual para colocarlo, desde el teléfono, en el ángulo que más me guste.

Tiene mando, pero todos los controles básicos están en ese panel. Siempre lo tengo en Eco y, como tiene memoria, al encenderse desde la app o el panel, directamente se pone en Eco. Imagen | Xataka
Que sí, es algo que puedes hacer de manera manual porque los anclajes tienen flexibilidad cuando no se está moviendo, pero si estoy en el sofá y quiero que (pensando en la función de ventilador en verano) el chorro de aire me dé directamente, me habría gustado poder hacerlo desde el móvil sin levantarme. Es una ‘chorrada’, puede ser, pero opciones como el ventilador de Xiaomi sí lo incluyen y es algo que se podría añadir fácilmente mediante una actualización.
Experiencia de uso: facilidad y calor al instante
Una vez descrito el diseño y la aplicación, queda hablar del consumo y la experiencia. Sobre lo segundo, lo primero que me sorprendió es lo rápido que empieza a lanzar calor. Otros calefactores que he probado tienen un margen de activación desde que las resistencias cogen temperatura hasta que empezamos a notar el calor. Eso no pasa con este dispositivo.

La app no puede ser más simple. Y eso es bueno. Imagen | Xataka
Desde que lo encendemos, el Dremo 714S empieza a expulsar aire caliente. El sistema cerámico se activa prácticamente al instante, y lo que conseguimos con esto es no perder energía -y dinero- en ese lapso entre que lo encendemos y comenzamos a sentir los efectos y, evidentemente, empezar a calentar la habitación mucho antes.
Sobre esto, tengo que decir dos cosas: el calor es muy, muy agradable (tiene cierto olor, pero no es el del típico plástico ni uno desagradable) y su efectividad varía muchísimo dependiendo de la habitación que queramos calentar.
En sus especificaciones, Dreo afirma que el 714S puede calentar habitaciones de entre 15 y 25 metros cuadrados. Mi experiencia es que un salón lo va a calentar de forma mucho menos eficiente que un aire acondicionado con bomba de calor, además de hacerlo de una forma menos agradable que un radiador convencional u otras formas de calefacción que dejan calor residual.
Para comprobarlo, hice la prueba.
- Mi baño principal tiene 5 metros cuadrados. Tiene un radiador conectado a la caldera, pero para la ducha mañanera, se agradece que la habitación esté a más temperatura. Configurado a 24º y partiendo de 20º, necesitó ocho minutos para alcanzar los 24º.
- Mi salón tiene 21 metros cuadrados. Aquí podría guiarme por el sensor interno del Dreo, pero decidí mirar la gráfica de mi termostato inteligente. Partiendo de 22,9º, necesitó media hora para llegar a los 23,9º.

En media hora, apenas sube 1º en el salón. No es para habitaciones de ese tamaño y mejor poner el aire acondicionado. Imagen | Xataka
Aunque puede ser una ayuda puntual para calentar un salón muy frío, no lo veo como una solución adecuada, ya que te va a comer por los pies frente a otras soluciones que, como digo, dejan un calor más duradero. Para el baño, me parece perfecto porque no hace ruido y no tarda nada en empezar a calentar. También lo he puesto alguna vez en la cocina en un momento puntual o en mi despacho cuando la calefacción no ha arrancado, pero yo quería empezar a estar más cómodo.
El despacho tiene 10 metros cuadrados y diría que ese tamaño es el ideal en cuanto a dimensiones “tope” para este calentador. Y más allá de estas pruebas, lo que me sigue alucinando un mes después de empezar a usarlo es lo rápido que empieza a tirar aire caliente.

La placa frontal está muy bien rematada, dando una sensación más premium al conjunto. Imagen | Xataka
Y algo técnico: su resistencia es “ceramic PTC”. Viene de “Positive Temperature Coefficient” y se trata de una resistencia de una cerámica autorregulada que es la unidad que da calor. No se trata de una unidad metálica convencional y sus principales ventajas son un comportamiento más seguro (la propia resistencia se autorregula, no disparando su temperatura a límites peligrosos) y ese mencionado calentamiento rápido.
Consumo: menos mal que calienta rápido
Y el elefante en la habitación es el consumo. La cifra máxima son los 2.000 W. Es el consumo máximo que Dreo marca en sus especificaciones, pero eso va a depender de la temperatura que quieras.
En mis pruebas, los consumos han sido los siguientes:
- Nivel H1 – Unos 800 W
- Nivel H2 – Unos 980 W
- Nivel H3 – Unos 1.500 W

Consumos en H1, H2 y H3. Imagen | Xataka
En Eco, si necesitas aumentar la temperatura 4º, el ventilador automáticamente se pone en H3, consumiendo alrededor de esos 1.500 W, con la ventaja de que se va encendiendo y apagando cuando lo cree necesario. Cuando deja de lanzar aire, el consumo es prácticamente nulo, y en modo ventilador, también consume apenas unos 5W.
No es un dispositivo que consuma poco, precisamente, pero la gran ventaja es la mencionada anteriormente: una habitación pequeña o un baño es capaz de gestionarlo en menos de diez minutos.
Dreo 714S, la opinión de Xataka
Llegamos al final del análisis del Dreo 714S y no hay mucho más que decir que lo ya comentado. En Xataka cada vez analizamos más dispositivos de hogar porque se trata de herramientas conectadas, con cada vez más funciones y siempre es interesante ver las diferencias entre ellas, qué puede hacer una que otra es incapaz y la experiencia de usuario.

Imagen | Xataka
En el caso de un calefactor inteligente, lo que tengo que añadir es que me encanta que sea tan fácil de usar. Que caliente es lo de menos debido a que, supuestamente, es su función principal. En eso cumple con creces, pero es cómo lo hace lo que marca la diferencia respecto a otros calefactores. No sólo empieza a escupir aire caliente en cuanto lo encendemos, sino que la aplicación es extremadamente intuitiva.
Las opciones de programación están tras un segundo menú de configuración, pero todo lo demás, lo importante, está a la vista. La configuración inicial es rapidísima, Alexa lo integró en el ecosistema a la primera y en casa compartí el usuario de la app para que mi pareja lo usara y no tuve que explicar absolutamente nada.

También puedes dejarlo fijo, sin que se mueva. Aunque repartirá el calor de forma menos eficiente, es suficiente para un baño. Imagen | Xataka
El dar ciertos comandos con la voz es un gustazo, como el de subir la temperatura, cambiar de modo o encenderse/apagarse. Y aunque el precio es elevado (110 euros) comparado con calefactores no inteligentes, esas funciones más el diseño tan pulido y unos materiales que se sienten de calidad son elementos que justifican ese precio. Además, volver a remarcar lo silencioso que es.
Que hay cosas mejorables es evidente, como una posibilidad de control manual de la dirección del aire o que para habitaciones grandes no es adecuado, pero es realmente complicado sacar pegas a este dispositivo cuando es capaz de cumplir todo lo que promete.
Dreo Calefactor eléctrico interior 2000W con mando a distancia y termostato, 7 modos, protección contra sobrecalentamiento y vuelco, calentador portátil para toda la habitación, dispositivo 714S
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Fotos e imágenes | Xataka
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de DREO. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
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Se casa la actriz Jane Kaczmarek con su novio de la secundaria tras 50 años de conocerse
La actriz estadounidense Jane Kaczmarek, de 70 años de edad, confirmó este año que desde julio de 2025 contrajo matrimonio con su novio de la secundaria.
A través de su primer post en su cuenta de Instagram —con fecha del 19 de enero— la también conocida como madre de Malcolm compartió una fotografía con su pareja, Rusty Long.
“¿Te preguntaste en dónde he estado todos estos años? ¡Criando a mis tres hijos y casándome con mi novio de secundaria!”, escribió en ese entonces.
En los últimos días, la actriz reveló a la revista People reveló más detalles de la relación de la actirz, quien dio vida a la madre de Malcolm en la serie “Malcolm el del medio“, y llegó al altar con el hombre que robó su joven corazón, Rusty Long, tras 50 años de haber salido por primera vez en la época de 1971.
Ambos siguieron el curso de sus vidas tras separarse y contrajeron matrimonio con sus ahora exparejas con quienes tuvieron hijos.
Ella se casó con el actor Bradley Whitford, y tuvo tres hijos: Frances, de 28 años de edad, George de 26 años de edad y Mary Louia de 23 años de edad, pero se divorció en 2010.
Mientras que él se convirtió en padre de dos hijos y hoy, es abuelo de dos nietos de siete y 11 años de edad.
Según lo narrado por Jane Kaczmarek “ella estaba loca por él”. Rusty Long era la estrella del equipo de tenis de su universidad: Greendale High School en Wisconsin.
Ambos solían tener un romance que tras la graduación se vio obligado a separarse debido a que tomaron caminos separados.
La también tres veces nominada de los Globo de Oro narró a People que en 2024 decidió volver a su ciudad natal para participar en una reunión de exalumnos con motivo del aniversario número 50 de su generación, donde se reencontró con su amor de la adolescencia.
“Y fue algo instántaneo”, dijo la actriz cuando contó cómo se sintió durante la cena con sus excompañeros. Desde ese momento los dos no dejaron de hablarse y continuaron en contacto.
El medio afirma que fue en Pasadena, California, cuando Kaczmarek y Long asistieron a una reunión con temática de Robert Burns y se comprometieron.
Según recuerda “Lois”, durante el brindis, él le propuso matrimonio cuando expresó su deseo por celebrar el romance; “he estado enamorado de Jane toda mi vida y quiero pedirle que se case conmigo”, dijo.
Cabe mencionar que “Malcolm el del medio” volverá a la pantalla chica con una nueva versión de la popular serie de televisión de 2006, protagonizada por el actor Frankie Muniz.
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Los residuos nucleares son un problema, así que Alemania está buscando la solución en una roca del Jurásico en Suiza
La energía nuclear es capaz de generar electricidad limpia, de forma continua y en grandes cantidades. Una maravilla salvo por dos pequeños detalles: el riesgo de una eventual fuga y qué hacer con sus residuos. La solución más extendida es enterrarlos en un cementerio nuclear y esperar. ¿Cuánto? Pues depende, pero pueden ser cientos de miles de años, hasta que ya no sean peligrosos. La pregunta del millón es dónde. Un equipo de investagación internacional liderado por Alemania ha empezado a perforar una montaña suiza para intentar responderla.
El proyecto. Se llama DEBORAH (Deep borehole to resolve the Mont Terri Anticline Hydrogeology), las siglas de sondeo profundo para conocer la hidrogeología del anticlinal de Mont Terri y es exactamente lo que hace. ¿Su objetivo? Documentar con todo lujo de detalles las capas que hay y sus propiedades. Hay un material especialmente interesante: la arcilla Opalinus Clay.
En este experimento en las profundidades participa el Centro Alemán de Investigación en Geociencias GFZ y el Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR) alemanes, el Servicio de Residuos Nucleares (NWS) del Reino Unido e investigadores suizos de la Universidad de Berna.
Por qué es importante. Porque puede ser la roca ideal para construir un depósito de residuos radiactivos. Como detalla GFZ, Suiza ya ha tomado la decisión, pero Alemania y el Reino Unido (las otras partes del proyecto) aún no. La clave está en lo que digan los análisis de las perforaciones: detalles como cuánta agua permite filtrar, a qué velocidad o por dónde serán claves para tomar la decisión. No es baladí: una filtración, por lenta y pequeña que sea, puede contaminar acuíferos.
Qué tiene de especial. La Opalinus es una roca arcillosa que data del Jurásico Medio, con una edad estimada de aproximadamente 175 millones de años. En pocas palabras, es arcilla que se ha compactado hasta volverse roca. Y tiene una propiedad que la convierte en una buena candidata para el almacenamiento nuclear: su bajísima permeabilidad.
Contexto. El estudio de Opalinus no es nuevo ni mucho menos: GFZ la en su radar desde hace 30 años porque, además de su bajísima permeabilidad, tiene propiedades como su plasticidad (bajo presión, se deforma en lugar de romperse, algo conveniente si funciona como depósito radioactivo) o su capacidad para retener ciertos radionucleidos. Suiza lo ha elegido ya, pero falta saber cómo se comporta ante las condiciones existentes en zonas mucho más profundas, donde por ejemplo la temperatura o la presión cambian notablemente.
Cómo lo hacen. En el cantón suizo del Jura, cerca del municipio de Saint-Ursanne, está ese Mont Terri. En sus entrañas hay un laboratorio subterráneo al que se accede por la galería de seguridad de un túnel de autopista, a unos 150 – 200 metros bajo tierra. Allí trabaja continuamente una plataforma de perforación, que avanza metro a metro, hasta llegar a los 800 metros de profundidad.
La perforadora emplea una corona hueca que permite extraer columnas de roca intactas, la muestra que posteriormente se analiza en el laboratorio. Cada avance funciona como testigo en tanto en cuanto desvela la edad, la composición, las fracturas y la cualidad diferencial: cómo se comporta con el agua. Además, emplean técnicas sísmicas y de gravimetría para obtener una radiografía completa de lo que hay a cientos de metros de profundidad.
Portada | Ilja Nedilko y Evangelos Mpikakis
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sigue orbitando y llegó a ser confundido con un asteroide
No todos los días vemos cómo un coche acaba en el espacio, pero eso es exactamente lo que ocurrió en febrero de 2018 con el primer lanzamiento del Falcon Heavy. A bordo iba un Tesla Roadster y un maniquí apodado Starman, concebidos como carga de prueba de la misión. Lo llamativo es que aquello no fue un simple experimento puntual: con el paso de los años, ese objeto ha seguido su trayectoria alrededor del Sol y ha vuelto a captar la atención por motivos que van más allá del espectáculo inicial.
Lo que SpaceX envió al espacio aquel día no fue solo un coche flotando sin rumbo, sino un conjunto técnico diseñado para validar el comportamiento del mencionado cohete. La misión incluía la etapa superior, el propio vehículo y el maniquí Starman, y acabó situándolos en una órbita heliocéntrica tras una maniobra final fuera de la gravedad terrestre. De acuerdo con la NASA, esa trayectoria elíptica hace que el objeto se mueva entre distancias comparables a las órbitas de la Tierra y Marte.
El coche que un día pareció un asteroide
La historia dio un giro inesperado en enero de 2025. El Minor Planet Center de la Unión Astronómica Internacional llegó a anunciar el descubrimiento de un nuevo objeto cercano a la Tierra, identificado como 2018 CN41. Sin embargo, la corrección llegó apenas un día después: “La órbita coincide con la del objeto artificial 2018-017A, la etapa superior del Falcon Heavy con el Tesla Roadster. La designación 2018 CN41 se eliminará y se omitirá”, dijeron. Lo que parecía un hallazgo astronómico era, en realidad, el mismo coche lanzado años atrás.
Este episodio no es solo una anécdota curiosa, también nos da pistas sobre cómo funciona la vigilancia del cielo. Los sistemas que rastrean objetos cercanos a la Tierra trabajan comparando trayectorias y observaciones para identificar posibles asteroides o cometas, y lo hacen en un entorno con decenas de miles de objetos catalogados. Eso ayuda a entender por qué un objeto artificial puede, durante un breve instante, encajar en los parámetros de uno natural.


Si queremos aterrizar la historia en el presente, la pregunta es inevitable: dónde está ahora mismo ese coche. Al momento de escribir este artículo, whereisroadster.com situaba el objeto a unos 284 millones de kilómetros de la Tierra, a unos 214 millones de kilómetros de Marte y a unos 229 millones de kilómetros del Sol. Según esos cálculos, completa una vuelta alrededor del Sol aproximadamente cada 557 días y acumula ya más de 6.550 millones de kilómetros recorridos desde su lanzamiento.


Conviene hacer aquí una aclaración importante: no estamos viendo el coche en tiempo real. La posición que ofrecen herramientas como la mencionada se basa en modelos orbitales construidos a partir de datos recogidos tras el lanzamiento y posteriores cálculos, no en observaciones directas continuas. La propia NASA señala que la trayectoria se ajusta con soluciones como las del sistema Horizons, lo que implica que hablamos de estimaciones muy afinadas, pero no de una localización exacta en cada momento.


Si miramos hacia atrás y hacia delante, su trayectoria también deja algunos hitos interesantes. En 2020, por ejemplo, realizó un acercamiento a Marte, pasando a unos 5 millones de millas del planeta. Y no será el último: las previsiones de la agencia espacial estadounidense apuntan a nuevos encuentros en las próximas décadas, como un paso cercano a Marte en 2035 y aproximaciones a la Tierra en 2047 y 2050, siempre dentro de márgenes que no implican impacto.
A partir de ahí, lo que queda es terreno de probabilidades y escenarios a muy largo plazo. Algunos estudios han intentado calcular qué podría ocurrir con el objeto en millones de años, incluyendo la posibilidad de colisiones con la Tierra, Venus o incluso el Sol, aunque con probabilidades bajas y sujetas a incertidumbre. Ahora bien, las predicciones a largo plazo podrías desviarse por factores difíciles de modelar, como la radiación térmica o posibles aceleraciones por desgasificación no caracterizadas, lo que deja su destino final abierto.
Imágenes | SpaceX
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