Connect with us

Actualidad

En China han creado un material para sus cazas que abre un nuevo rumbo tecnológico: apunta directamente a los radares

Published

on


En China han creado un material para sus cazas que abre un nuevo rumbo tecnológico: apunta directamente a los radares

Desde los primeros días de la Segunda Guerra Mundial hasta los cazas furtivos del siglo XXI, el objetivo de pasar desapercibido al enemigo ha sido una obsesión constante en la aviación militar. La “invisibilidad” aérea, más que un mito, es un reto tecnológico que ha marcado décadas de innovación en materiales y diseño. Un equipo de universidades chinas describe un recubrimiento flexible y ultrafino capaz de absorber las ondas de radar sin perder resistencia térmica, recoge SCMP. Si se confirma su eficacia en vuelo, podría cambiar la conversación sobre el sigilo aéreo moderno.

El desarrollo fue detallado el 14 de octubre en Advanced Materials. El estudio, firmado por Cui Guang, Liu Zhongfan, Huihui Wang y Maoyuan Li, entre otros, presenta una metasuperficie de grafeno sobre tela de sílice (G@SF) que combina flexibilidad, bajo peso y una resistencia térmica de hasta 1.000 grados Celsius. Según sus autores, la integración directa del material en la capa aislante de un avión permitiría disminuir la señal reflejada del radar hasta −42 dB, sin comprometer la estructura ni el peso de la aeronave.

Una superficie que quiere desafiar al radar

El material parte de una base textil de sílice sobre la que los investigadores depositaron grafeno mediante un proceso de deposición química de vapor. Sobre esa capa aplicaron una técnica de “borrado” con láser, que permitió crear un patrón preciso en la superficie y ajustar su impedancia eléctrica. De ese modo, afirman, lograron que el recubrimiento absorbiera eficazmente las ondas electromagnéticas sin necesidad de aumentar su grosor ni su peso. El resultado es una metasuperficie flexible y ultraligera con una resistencia de hoja regulable entre 50 y 5.000 ohmios por cuadrado.

“videoId”:”x9ri2iu”,”autoplay”:false,”title”:”Cómo China, el mayor contaminador del planeta, se ha convertido también en todo lo contrario”, “tag”:”webedia-prod”, “duration”:”740″

Las pruebas de laboratorio mostraron que el material mantiene un rendimiento estable incluso en condiciones extremas. Tras cinco minutos de exposición a 600 grados Celsius en el aire, conservó su capacidad de absorción, y también resistió el calentamiento prolongado a 1.000 grados en vacío sin degradarse. En ensayos con corrientes de aire de hasta 200 metros por segundo, su pérdida de eficacia fue inferior al 1%, y ni el patrón superficial ni la resistencia de la lámina se vieron alterados. Estas propiedades lo convierten en un candidato idóneo para aviones de alta velocidad expuestos a calor y fricción intensos.

Resistió el calentamiento prolongado a 1.000 grados en vacío sin degradarse

El material descrito en el estudio plantea una posible alternativa a los recubrimientos convencionales, aunque todavía está por demostrar si sus ventajas son sostenibles fuera del laboratorio. Los cazas furtivos de Estados Unidos, como el F-22 y el F-35, utilizan compuestos absorbentes que ofrecen buen rendimiento inicial, pero exigen un mantenimiento constante y costoso. En China, el J-20 ha sido visto con un recubrimiento aparentemente más estable, aunque esas impresiones provienen de exhibiciones y no de datos técnicos verificables. La diferencia, por ahora, está en el discurso más que en la evidencia.

China

El nuevo recubrimiento aún está lejos de convertirse en una tecnología de uso real, pero ilustra el rumbo de la investigación china en materiales furtivos. El desafío no es solo alcanzar un alto rendimiento en el laboratorio, sino mantenerlo en vuelo y bajo condiciones extremas. Los científicos chinos apuntan a resolver una de las limitaciones más persistentes de los cazas modernos: la fragilidad de los recubrimientos absorbentes. Si el material logra esa estabilidad, podría abrir una etapa distinta en la protección de aeronaves.

Pekín ha fijado 2035 como el horizonte para completar la modernización de sus fuerzas armadas. En ese contexto, el desarrollo de nuevos compuestos, sensores y materiales responde a una política más amplia orientada a fortalecer su industria tecnológica y militar. Cada avance en el campo de los materiales furtivos se interpreta no solo como una mejora técnica, sino también como un paso hacia una mayor independencia estratégica.

Imágenes | Wikimedia Commons | Arthur Wang

En Xataka | La ambición china por liderar todos y cada uno de los ámbitos del planeta ha encontrado su próximo adversario: Jaén


(function() )();


La noticia

En China han creado un material para sus cazas que abre un nuevo rumbo tecnológico: apunta directamente a los radares

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Marquez

.



ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

apps que no venden nada

Published

on


Hay pocos placeres culpables tan satisfactorios como la compra online: ese emocionante momento de búsqueda hasta encontrar lo que más te encaja para meterlo después en el carrito. Ya lo disfrutarás luego, cuando llegue a tus manos. O no, porque en realidad da casi más gustito ese proceso en sí que el producto en cuestión. Eso por no hablar de una obviedad: para comprar hace falta tener dinero en la cuenta y que este no te haga falta para otros menesteres, como por ejemplo pagar el alquiler o comer.

Si no puedes permitirte la experiencia real, la juventud de Corea del Sur ha encontrado una forma de engañar al cerebro para que libereesa dopamina de la compra: aplicaciones que no venden nada. Fake it till you make it.

Que está pasando. El Korean Times recoge el fenómeno de los dopamine sites y su funcionamiento en dos modalidades de apps: las de comida a domicilio y las de pausas para fumar, en la que te echas un cigarro virtual con otra gente con esa conversación banal propia de la ocasión. Así, puedes consultar menús, seleccionar artículos para añadir al carrito y saber tiempos de entrega o valoraciones de restaurantes sin cerrar la transacción. Y también puedes decir, si así lo prefieres, algo como “martes, de mierda te hartes” en una sala virtual.

Kim Heon-sik, profesor de la Universidad Jungwon, conecta estas apps que no venden nada con la cultura del Muk-Bang, en la que la gente observa a otra gente comiendo tremendas cantidades de comida. Curiosidad, voyeurismo y satisfacer la gula de quien está al otro lado de la pantalla sin tener que llevarse nada a la boca. La satisfacción vicaria en su máxima expresión.


Captura De Pantalla 2026 06 14 A Las 11 24 30
Captura De Pantalla 2026 06 14 A Las 11 24 30

Toca para ir a la publicación

Por qué es importante. Por un lado, estos dopamine sites funcionan como un chivato de la salud mental de una generación: en Corea del Sur, el agotamiento digital y la dependencia del smartphone son ya problemas de salud pública documentados con un factor de riesgo estrella: la ansiedad.

Por otro, revelan una desconexión entre dos mundos: el económico y el neurológico. Las apps de delivery y las de ecommerce llevan años depurando sus interfaces y la experiencia para potenciar el impulso de comprar: scrolls infinitos, ofertones exclusivos por tiempo limitado (spoiler: que no acaban nunca), goteo incesante de notificaciones…la “tecnología de la persuasión” que acuñó Tristan Harris, antiguo diseñador de Google. El resultado es que según la neurociencia, la dopamina se libera en la anticipación, no al recibir el pedido. Los dopamine sites hacen exactamente lo mismo, pero a coste cero, algo ideal para una generación que no puede permitirse ese gasto.

Contexto. Ese diseño deliberado de las apps y la liberación de dopamina puede terminar en una adicción a las compras… si tienes dinero. La cuestión está en que la juventud coreana no lo tiene: un informe reciente del Bank of Corea retrata su peliaguda situación. Cada año que un joven pasa sin trabajo reduce su salario futuro un 6,7%, su deuda ha aumentado y la proporción de estos viviendo en casas precarias pasó del 5,6% en 2010 al 11,5% en 2023. La OCDE confirma que la tasa de empleo juvenil coreana está por debajo de la media y que prácticamente hacen cola para acceder a grandes empresas o el sector público.

Este problema estructural ya tiene nombre: generación Sampo, que hace referencia a las tres renuncias de esta juventud, el amor, el matrimonio y ser padre o madre, provocadas por empleos inestables y deudas educativas elevadas. 

En detalle. El mecanismo psicológico detrás de esas apps que no venden nada está bien documentado: el cerebro no distingue bien entre el proceso de pedir comida y la simulación de pedirla, de modo que la dopamina actúa sobre todo en esa fase de búsqueda y anticipación, no al recibir el premio. Por esa razón la app falsa funciona: le da al sistema de recompensa aquello que activa el proceso sin necesidad de pasar la tarjeta.

Respecto a las apps de pausa para fumar, más de lo mismo: este estudio sobre soledad en adultos coreanos encontró que aquellos jovenes más expuestos al entorno digital reportaban niveles de soledad significativamente mayores que generaciones anteriores. Ver que hay más gente conectada a la vez, aunque sean completos desconocidos y no hables con ellos, activa la sensación de presencia social, lo que reduce la ansiedad.

Sí, pero. El reportaje de Korean Times se hace eco de escasos testimonios sobre este fenómeno, pero no hay datos sobre cuánta gente usa estas apps ni con qué frecuencia. Aunque fuera una tendencia, la pregunta del millón es qué efecto tienen estas apps que no venden nada: es cierto que no tienen impacto en las carteras de quienes la usan y que puntualmente alivian, pero también que no ayudan a resolver el problema que hay detrás: la ansiedad, la soledad y la dependencia unidas a una precarización de sus expectativas de vida. 

En Xataka | Un Ferrari ‘a pachas’: el truco de la Generación Z en Japón para tener un supercoche

En Xataka | La nueva tendencia de moda entre la Gen Z viene de Corea del Sur y se llama “Acubi”: un minimalismo subversivo

Portada |  Pesce Huang y Gemini

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

apps que no venden nada

Published

on


Hay pocos placeres culpables tan satisfactorios como la compra online: ese emocionante momento de búsqueda hasta encontrar lo que más te encaja para meterlo después en el carrito. Ya lo disfrutarás luego, cuando llegue a tus manos. O no, porque en realidad da casi más gustito ese proceso en sí que el producto en cuestión. Eso por no hablar de una obviedad: para comprar hace falta tener dinero en la cuenta y que este no te haga falta para otros menesteres, como por ejemplo pagar el alquiler o comer.

Si no puedes permitirte la experiencia real, la juventud de Corea del Sur ha encontrado una forma de engañar al cerebro para que libereesa dopamina de la compra: aplicaciones que no venden nada. Fake it till you make it.

Que está pasando. El Korean Times recoge el fenómeno de los dopamine sites y su funcionamiento en dos modalidades de apps: las de comida a domicilio y las de pausas para fumar, en la que te echas un cigarro virtual con otra gente con esa conversación banal propia de la ocasión. Así, puedes consultar menús, seleccionar artículos para añadir al carrito y saber tiempos de entrega o valoraciones de restaurantes sin cerrar la transacción. Y también puedes decir, si así lo prefieres, algo como “martes, de mierda te hartes” en una sala virtual.

Kim Heon-sik, profesor de la Universidad Jungwon, conecta estas apps que no venden nada con la cultura del Muk-Bang, en la que la gente observa a otra gente comiendo tremendas cantidades de comida. Curiosidad, voyeurismo y satisfacer la gula de quien está al otro lado de la pantalla sin tener que llevarse nada a la boca. La satisfacción vicaria en su máxima expresión.


Captura De Pantalla 2026 06 14 A Las 11 24 30
Captura De Pantalla 2026 06 14 A Las 11 24 30

Toca para ir a la publicación

Por qué es importante. Por un lado, estos dopamine sites funcionan como un chivato de la salud mental de una generación: en Corea del Sur, el agotamiento digital y la dependencia del smartphone son ya problemas de salud pública documentados con un factor de riesgo estrella: la ansiedad.

Por otro, revelan una desconexión entre dos mundos: el económico y el neurológico. Las apps de delivery y las de ecommerce llevan años depurando sus interfaces y la experiencia para potenciar el impulso de comprar: scrolls infinitos, ofertones exclusivos por tiempo limitado (spoiler: que no acaban nunca), goteo incesante de notificaciones…la “tecnología de la persuasión” que acuñó Tristan Harris, antiguo diseñador de Google. El resultado es que según la neurociencia, la dopamina se libera en la anticipación, no al recibir el pedido. Los dopamine sites hacen exactamente lo mismo, pero a coste cero, algo ideal para una generación que no puede permitirse ese gasto.

Contexto. Ese diseño deliberado de las apps y la liberación de dopamina puede terminar en una adicción a las compras… si tienes dinero. La cuestión está en que la juventud coreana no lo tiene: un informe reciente del Bank of Corea retrata su peliaguda situación. Cada año que un joven pasa sin trabajo reduce su salario futuro un 6,7%, su deuda ha aumentado y la proporción de estos viviendo en casas precarias pasó del 5,6% en 2010 al 11,5% en 2023. La OCDE confirma que la tasa de empleo juvenil coreana está por debajo de la media y que prácticamente hacen cola para acceder a grandes empresas o el sector público.

Este problema estructural ya tiene nombre: generación Sampo, que hace referencia a las tres renuncias de esta juventud, el amor, el matrimonio y ser padre o madre, provocadas por empleos inestables y deudas educativas elevadas. 

En detalle. El mecanismo psicológico detrás de esas apps que no venden nada está bien documentado: el cerebro no distingue bien entre el proceso de pedir comida y la simulación de pedirla, de modo que la dopamina actúa sobre todo en esa fase de búsqueda y anticipación, no al recibir el premio. Por esa razón la app falsa funciona: le da al sistema de recompensa aquello que activa el proceso sin necesidad de pasar la tarjeta.

Respecto a las apps de pausa para fumar, más de lo mismo: este estudio sobre soledad en adultos coreanos encontró que aquellos jovenes más expuestos al entorno digital reportaban niveles de soledad significativamente mayores que generaciones anteriores. Ver que hay más gente conectada a la vez, aunque sean completos desconocidos y no hables con ellos, activa la sensación de presencia social, lo que reduce la ansiedad.

Sí, pero. El reportaje de Korean Times se hace eco de escasos testimonios sobre este fenómeno, pero no hay datos sobre cuánta gente usa estas apps ni con qué frecuencia. Aunque fuera una tendencia, la pregunta del millón es qué efecto tienen estas apps que no venden nada: es cierto que no tienen impacto en las carteras de quienes la usan y que puntualmente alivian, pero también que no ayudan a resolver el problema que hay detrás: la ansiedad, la soledad y la dependencia unidas a una precarización de sus expectativas de vida. 

En Xataka | Un Ferrari ‘a pachas’: el truco de la Generación Z en Japón para tener un supercoche

En Xataka | La nueva tendencia de moda entre la Gen Z viene de Corea del Sur y se llama “Acubi”: un minimalismo subversivo

Portada |  Pesce Huang y Gemini

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

que el software siga cabiendo en un disquete

Published

on


Nos hemos acostumbrado a que el software pese cada vez más. Lo vemos en aplicaciones que tardan en descargarse, en herramientas simples que llegan acompañadas de demasiadas capas y en servicios que prometen comodidad a cambio de ocupar más espacio, consumir más recursos y depender de más piezas invisibles. Por eso resulta llamativo que, en 2026, cuando buena parte de la conversación tecnológica gira alrededor de la IA y de sistemas cada vez más ambiciosos, haya quien reivindique una idea que parece salida de otra época.

La iniciativa se llama Fits on a Floppy y parte de un manifiesto publicado por el desarrollador Matt Sephton. Su regla es tan sencilla como llamativa: una aplicación que quiera lucir su insignia debe tener un tamaño total de descarga inferior a 1,44 MB, la capacidad de un disquete clásico de 3,5 pulgadas. El propio texto lo resume con una frase directa, “el software ha perdido el rumbo”, pero su propuesta no consiste en echar de menos el soporte físico, sino en recuperar la disciplina que imponía trabajar con límites muy estrechos.

Durante mucho tiempo, hacer software también consistía en renunciar. Si algo no era necesario, se quedaba fuera, porque la memoria, el almacenamiento y la paciencia del usuario tenían un límite muy visible. Luego llegó una etapa distinta: los equipos empezaron a tener más margen, las descargas dejaron de parecer una aventura y el tamaño de una aplicación dejó de ser una preocupación central. Ahí empezó a abrirse una puerta peligrosa.

El software no ha engordado por accidente

No todo ese crecimiento vino de añadir funciones visibles. Buena parte llegó por debajo, en forma de capas que el usuario no siempre ve: librerías, motores, sistemas de actualización, componentes pensados para sostener más de una versión del mismo producto y dependencias que permiten avanzar más rápido sin resolver cada problema desde cero. Esa forma de construir tiene sentido en muchos casos, sobre todo cuando se quiere mantener el mismo producto en varios sistemas. Pero también cambia la escala.

Ahí entra el valor real de la propuesta de Sephton. Fits on a Floppy no intenta demostrar que todo deba comprimirse hasta caber en 1,44 MB, sino que una restricción artificial puede servir para ordenar prioridades. Si una app nace para resolver una tarea concreta, el manifiesto pide que descargue rápido, arranque sin espera, consuma pocos recursos, sea nativa y evite dependencias innecesarias. La idea de fondo es sencilla: cuanto menos equipaje arrastra una herramienta, más fácil resulta entender qué hace, por qué lo hace y cuánto cuesta mantenerla.

La pregunta, entonces, es si esa disciplina puede volver a tener recorrido fuera del manifiesto. En una parte del software, probablemente sí. No hablamos de navegadores, editores de vídeo o servicios con inteligencia artificial integrada, sino de utilidades pequeñas, herramientas de una sola función y aplicaciones nativas que muchas veces no necesitan cargar con una arquitectura enorme. Ahí el argumento de Sephton resulta más fuerte: si el objetivo es limitado, el tamaño también debería poder serlo. No por nostalgia, sino porque una herramienta simple tiene menos excusas para comportarse como una plataforma completa.

El otro lado de la historia es que buena parte del software no se va a hacer más pequeño. Muchas aplicaciones actuales ya no son solo una ventana con una función concreta: integran cuentas, sincronizan datos, ofrecen colaboración en tiempo real, funcionan en varios sistemas y acumulan funciones que hace años no formaban parte de una aplicación de escritorio. Todo eso puede estar justificado, pero pesa. Por eso la promesa de volver al software ligero tiene límites claros. En muchos productos, la pregunta real no será si pueden caber en un disquete, sino si están creciendo por necesidad o por acumulación.

La gracia del disquete, en realidad, está en que ya no parece razonable. Precisamente por eso obliga a mirar el software desde otro lugar y a preguntarnos si todo ese peso responde a una necesidad real o a una acumulación que nadie se atrevió a revisar. Fits on a Floppy no pretende detener la evolución de las herramientas modernas ni negar que muchas necesitan ser grandes. Su utilidad está en otra parte: recordarnos que la eficiencia también es una decisión de diseño, y que el tamaño de una aplicación dice algo sobre cómo fue pensada.

Imágenes | Fernando Lavin

En Xataka | iOS 27 no deja ningún iPhone atrás, pero WatchOS 27 no puede decir lo mismo con los Apple Watch

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Trending