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La IA de Sora está resucitando a famosos fallecidos para convertirlos en contenido viral barato: es un dislate tecnológico

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Lo de resucitar digitalmente a figuras públicas fallecidas no es nuevo, pero Sora 2 de OpenAI está cruzando la línea del homenaje para convertirlo en puro entretenimiento morboso, con vídeos que van desde el humor inofensivo hasta la crueldad más explícita. Este fenómeno, que ha provocado la indignación de familiares  la hija del actor Robin Williams, plantea serios interrogantes éticos y legales.

Qué está pasando. Michael Jackson aparece en un KFC y le roba el pollo frito a un hombre mientras se aleja bailando. El Papa Juan Pablo II hace unos trucos de skate. Albert Einstein da una entrevista tras un combate de la UFC. Son sólo algunos ejemplos de lo que la gente está haciendo con Sora 2.  Hay más: Martin Luther King, Kennedy, Nixon… muchos vídeos tienen un tono humorístico y aparentemente inofensivo. Otros, en cambio, son de muy mal gusto como los que muestran a un Stephen Hawking siendo maltratado de forma brutal. Y lo peor es que nadie parece estar parándolo.

El caso Robin Williams. Zelda Williams, hija del fallecido actor, ha usado su cuenta de Instagram para mostrar su repulsa hacia esta tendencia. “Por favor, dejad de enviarme vídeos generados por IA de papá. Dejad de creer que quiero verlos o que los voy a entender. No los quiero y no los voy a entender”, decía en su mensaje. Aunque no da detalles sobre si los vídeos que ha recibido están hechos con Sora 2, su queja llega apenas unos días después de su lanzamiento.

Los cameos. Son la gran novedad de Sora 2 y uno de los motivos de su popularidad. De hecho, la app se lanzó con un cameo de Sam Altman que ya ha generado todo tipo de memes.  Con los cameos puedes crear vídeos divertidos de ti mismo o un amigo, pero Sora no te permitirá hacer vídeos de personas reales a menos que hayan dado su consentimiento. Excepto si esas personas están muertas. 

Límites borrosos. En el documento de seguridad de Sora 2, OpenAI afirma que “sólo tú puedes decidir quién puede usar tu cameo, y puedes revocar el acceso en cualquier momento. También tomamos medidas para bloquear representaciones de figuras públicas”. Sin embargo, no dicen nada de figuras públicas que hayan fallecido y, por lo que estamos viendo, no parece que estas directrices se apliquen del mismo modo. Según las pruebas de TechCrunch, la app no permite crear vídeos de Jimmy Carter o Michael Jackson (aunque sí que hay vídeos publicados), pero no pone problemas al hacerlo con Robin Williams o Richard Nixon. 

Difamar a los muertos. Aunque sea éticamente cuestionable, a nivel legal  la cosa cambia. En Estados Unidos, dónde opera OpenAI, legalmente no es posible abrir un proceso por difamar a una persona fallecida, por lo que la empresa no tendría responsabilidad ninguna. En España es similar; la Ley Orgánica 1/1982 recoge el derecho al honor, la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Sin embargo, según el artículo 32 del código civil, la personalidad civil se extingue tras la muerte. Sí que podría darse el caso de que los herederos reclamen el derecho al honor del difunto, pero es un proceso complejo y lleno de matices. 

El nuevo vertedero de IA. A principios de año hablábamos de como la IA basura o ‘AI Slop’ había inundado las redes. Eran vídeos de lo más perturbadores, de muy mal gusto, pero que claramente estaban hechos con IA. Con Sora 2 se abre una puerta peligrosa y es la de un nuevo vertedero de IA más realista que nunca. Si a esto le añadimos el uso de la imagen de personas fallecidas como si fueran juguetes con los que podemos hacer lo que nos plazca, por más legal que sea, sienta un precedente muy preocupante.

Imagen | Tiktok

En Xataka | OpenAI y AMD acaban de firmar algo más que un acuerdo de IA: es el trueque de la desesperación



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Arabia Saudí y su megaciudad de parques temáticos

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Al suroeste de Riad hay una ciudad. Se llama Qiddiyah y su nombre, en traducción al castellano, proviene de un concepto que podría definirse como “los jardines”. Sorprende, si tenemos en cuenta que vistas las imágenes satelitales de Google Maps no hay mucho más que desierto.

Esa referencia a los jardines no es casual, como puedes imaginar. Tradicionalmente, en la cultura islámica el jardín es un espacio para el recogimiento: el paraíso en la tierra. Pero fuera de las costuras religiosas, los jardines en esta parte del mundo también son espacios de disfrute, pequeños oasis entre toda la arena. 

Por eso es fácil asociar Qiddiyah y su referencia a los jardines con su propósito último. Y es que la ciudad pretende ser un megaproyecto de parques temáticos que se inscribe dentro del conocido como Saudi Vision 2030, el proyecto para posicionar al país como algo más que un petroestado y atraer nuevas inversiones, trabajadores y turismo. 

Aunque las imágenes satelitales apenas muestran desierto en buena parte de esta nueva ciudad, Qiddiyah ya cuenta con el primer Six Flags fuera de Norteamérica. La conocida cadena de parques temáticos ya ha levantado en el corazón de esta ciudad artificial la montaña rusa más larga, más alta y más rápida del mundo. Solo este parque temático ha costado 1.000 millones de dólares que, por supuesto, ha puesto de su bolsillo el Public Investment Fund (PIF), el fondo de inversión soberano del reino. 

Este parque temático es el primer paso para un proyecto que, las previsiones dicen, debería atraer a 17 millones de turistas a partir de 2030. El potencial es enorme y las empresas españolas no han querido quedarse atrás. Por eso, ya han tomado posiciones: transporte público. 

Habrá que mover a toda esta gente

Eso es lo que habrán pensado en Alsa empresa encargada, junto a la saudí Hafil, de poner en marcha el servicio de transporte público de la megaciudad de los parques temáticos. 

Y es que la compañía asturiana a través del consorcio Alsa-Hafil será la encargada de poner en movimiento 156 autobuses (de los cuales 126 vehículos serán completamente eléctricos). El contrato tiene una duración de ocho años y está valorado en 500 millones de euros.

Para ofrecer el servicio, Alsa además se ha asociado con Indra. Esta última será la compañía encargada de monitorizar en tiempo real el tráfico de los autobuses. Esto será posible porque los autobuses contarán con servicio de comunicaciones 5G, videovigilancia y conteo del número de viajeros que se desplaza en cada vehículo. 

Aseguran en Indra que todos estos datos les permitirán gestionar mejor el tráfico de los autobuses, reduciendo la congestión a la que se pueden enfrentar en una ciudad que apunta a tener en su interior 600.000 personas entre trabajadores y visitantes a los parques temáticos. Y es que incluso se quiere construir un circuito de Fórmula 1 para poner la guinda a la megaciudad de los parques temáticos. 

Conseguir el contrato es una muestra más de la expansión que están teniendo las compañías españolas expertas en movilidad fuera de nuestras fronteras y, especialmente, en Oriente Medio. Y es que allí Renfe también ha hecho negocio con el conocido como AVE a la Meca, un servicio que funciona con trenes de Talgo

Por su parte, Indra ya gestiona otros servicio relacionados con el transporte público en Arabia Saudi. Y es que es la empresa encargada de mantener el servicio de ticketing del Metro de Riad. Moventis, integrada dentro del consorcio North West Bus, también opera en 60 ciudades saudíes

Foto | Qiddiya en Twitter

En Xataka | Si construir un edificio de 170 km de largo parecía distópico, NEOM sube la apuesta: un enorme parque acuático en el desierto 

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Arabia Saudí y su megaciudad de parques temáticos

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Al suroeste de Riad hay una ciudad. Se llama Qiddiyah y su nombre, en traducción al castellano, proviene de un concepto que podría definirse como “los jardines”. Sorprende, si tenemos en cuenta que vistas las imágenes satelitales de Google Maps no hay mucho más que desierto.

Esa referencia a los jardines no es casual, como puedes imaginar. Tradicionalmente, en la cultura islámica el jardín es un espacio para el recogimiento: el paraíso en la tierra. Pero fuera de las costuras religiosas, los jardines en esta parte del mundo también son espacios de disfrute, pequeños oasis entre toda la arena. 

Por eso es fácil asociar Qiddiyah y su referencia a los jardines con su propósito último. Y es que la ciudad pretende ser un megaproyecto de parques temáticos que se inscribe dentro del conocido como Saudi Vision 2030, el proyecto para posicionar al país como algo más que un petroestado y atraer nuevas inversiones, trabajadores y turismo. 

Aunque las imágenes satelitales apenas muestran desierto en buena parte de esta nueva ciudad, Qiddiyah ya cuenta con el primer Six Flags fuera de Norteamérica. La conocida cadena de parques temáticos ya ha levantado en el corazón de esta ciudad artificial la montaña rusa más larga, más alta y más rápida del mundo. Solo este parque temático ha costado 1.000 millones de dólares que, por supuesto, ha puesto de su bolsillo el Public Investment Fund (PIF), el fondo de inversión soberano del reino. 

Este parque temático es el primer paso para un proyecto que, las previsiones dicen, debería atraer a 17 millones de turistas a partir de 2030. El potencial es enorme y las empresas españolas no han querido quedarse atrás. Por eso, ya han tomado posiciones: transporte público. 

Habrá que mover a toda esta gente

Eso es lo que habrán pensado en Alsa empresa encargada, junto a la saudí Hafil, de poner en marcha el servicio de transporte público de la megaciudad de los parques temáticos. 

Y es que la compañía asturiana a través del consorcio Alsa-Hafil será la encargada de poner en movimiento 156 autobuses (de los cuales 126 vehículos serán completamente eléctricos). El contrato tiene una duración de ocho años y está valorado en 500 millones de euros.

Para ofrecer el servicio, Alsa además se ha asociado con Indra. Esta última será la compañía encargada de monitorizar en tiempo real el tráfico de los autobuses. Esto será posible porque los autobuses contarán con servicio de comunicaciones 5G, videovigilancia y conteo del número de viajeros que se desplaza en cada vehículo. 

Aseguran en Indra que todos estos datos les permitirán gestionar mejor el tráfico de los autobuses, reduciendo la congestión a la que se pueden enfrentar en una ciudad que apunta a tener en su interior 600.000 personas entre trabajadores y visitantes a los parques temáticos. Y es que incluso se quiere construir un circuito de Fórmula 1 para poner la guinda a la megaciudad de los parques temáticos. 

Conseguir el contrato es una muestra más de la expansión que están teniendo las compañías españolas expertas en movilidad fuera de nuestras fronteras y, especialmente, en Oriente Medio. Y es que allí Renfe también ha hecho negocio con el conocido como AVE a la Meca, un servicio que funciona con trenes de Talgo

Por su parte, Indra ya gestiona otros servicio relacionados con el transporte público en Arabia Saudi. Y es que es la empresa encargada de mantener el servicio de ticketing del Metro de Riad. Moventis, integrada dentro del consorcio North West Bus, también opera en 60 ciudades saudíes

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un puente de 90 grados

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Un pequeño error de cálculo puede ser fatal si se acumula a lo largo de toda una cadena de mando. Una desviación de centímetros puede, por ejemplo, convertirse en una carretera que se desvía varios metros de su destino cuando se han trazado decenas de kilómetros de la misma. 

Son cosas que pueden pasar y que pueden tener resultados dramáticos cuando alguien, muy adelantado el proyecto se da cuenta de lo sucedido. Son pequeñas desviaciones, errores muy pequeños de cálculos que diseñadores, delineantes e ingenieros tratan de corregir a lo largo de todo un proyecto.

Al final, la posibilidad de que alguien meta la pata está ahí y es algo que puede pasar. Eso sí, hay casos y casos. Son los llamados “errores invisibles”, aquellos que solo aparecen cuando uno ya está metido en la obra o, incluso, la ha terminado. 

Pero lo que pasó en la ciudad de Aishbagh, una zona industrial al norte de India, no encaja del todo en la definición de “errores invisibles”. 

Para muestra, la imagen que encabeza este artículo. 

Siete ingenieros suspendidos y 2,3 millones tirados a la basura

“Controvertido”. Así definen en NDTV al llamado “Puente de los 90 grados”. Una definición que, evidentemente, parece quedarse demasiado corta para quienes decidieron suspender a los siete ingenieros encargados del proyecto (dos de ellos ingenieros jefes) e investigar a las empresas involucradas.

El problema era tan sencillo como explícito es el nombre. El Departamento de Obras Públicas (PWD, por sus siglas en inglés) necesitaba levantar un puente para salvar unas vías del tren. La construcción avanzó y el año pasado llegó el día de la inauguración. Un momento festivo si no fuera porque el puente se convirtió en un meme de forma instantánea.

Y es que a uno de los lados, la curva era poco menos que una esquina. Una doblez que evidentemente impedía que dos coches circularan al mismo tiempo por este espacio y que podía provocar gravísimos accidentes. En Tribune India explican que la cuestión del puente llevó a Mohan Yadav, máximo responsable de Madhya Pradesh, la región en la que se encuentra Aishbagh a dar explicaciones por X

En ellas señalaba que se comprometían a buscar una solución al asunto del puente y que, evidentemente, este sería intransitable hasta que encontraran la forma de remendar el estropicio. Imprescindible, desde luego, para un espacio que pretendía ser clave para el paso a uno y otro lado de las vías de hasta 300.000 personas, explican en Vice

Desde entonces, la cuestión del puente ha estado encima de la mesa de las dos principales administraciones involucradas, la responsable del tráfico rodado y de los ferrocarriles. Un problema que ha durado todo un año y que no ha sido hasta hace unas pocas semanas cuando se decidió que la curva se suavizará aprovechando que se va a ensanchar el paso. 

Lo más curioso es que, explican nuestros compañeros de Motorpasión México, el puente no tiene un giro de 90º. Esta es la manera coloquial de referirnos al estrambótico diseño. El puente en realidad tiene una doblez de 118º, tal y como se recogía en un informe que también sorprendía en India

Un año después, las administraciones ya se han puesto de acuerdo y el puente debería estar siendo reformado. No lo harán las empresas encargadas de la construcción y el diseño del mismo que, como explicaba el responsable político Mohan Yadav, han sido incluidas en una lista negra. 

Foto | Gemsofbabus en X y Google Maps

En Xataka | Sevilla lleva décadas con graves problemas de tráfico en la SE-30: un megapuente de 3,5 kilómetros aspira a resolverlos 

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