Connect with us

Actualidad

la machada del ONE superando el récord de contenedores a bordo

Published

on


Gran parte de la economía mundial se mueve en barco. Se estima que entre el 80% y el 90% del comercio de mercancías de todo el mundo se transporta por barco, y para sostener esa columna vertebral, necesitamos buques enormes. Ahí entran en juego los portacontenedores, auténticos titanes que parece mentira que se mantengan sobre el agua y que son capaces de transportar, de una tacada, un par de decenas de miles de contenedores de gran tamaño. No hay barcos más grandes que la “nueva” clase Megamax.

Y dentro de ella se encuentra uno que acaba de reventar el récord de transporte: el ONE Innovation.

Megamax. Se trata de la clase más grande de portacontenedores modernos. Surgió como una evolución natural de los ULCV, o ‘Ultra Large Container Vessels’, porque parece que llevar 20.000 TEU no era suficiente para el comercio actual. TEU significa ‘Twenty-foot Equivalent Unit’, un estándar de medida de contenedores que nos permite comparar entre barcos y que significa que, si un barco puede transportar 20.000 TEU, puede mover 20.000 contenedores.

Si los ULCV movían esa cantidad, los Megamax pueden con entre 21.000 y 25.000 TEU, pudiendo cargar 24 filas de contenedores… a lo ancho. Es una absoluta barbaridad y está rozando el límite de lo que un canal como el de Suez puede albergar: si fueran más anchos, podrían ocurrir accidentes o, directamente, no pasar por el canal. Y teniendo en cuenta la importancia de estos contados puntos en el comercio mundial, o ensanchamos los pasajes, o acomodamos los barcos…

One Innovation. Es el nombre del tercer tipo de portacontenedores más grande del mundo. Su capacidad es de 24.136 TEU y sólo está por detrás del OOCL Spain (y el resto de la clase Megamax de OOCL) con sus 24.188 TEU y el MSC Irina (y del resto de los MSC Megamax) con su enorme capacidad para 24.346 TEU. Para albergar tantísima carga, las dimensiones están a la altura:

  • 399,95 metros de largo.
  • 61,4 metros de ancho.
  • Profundidad de 33,2 metros.
  • Calado de 16,5 metros.

Es como un Empire State Building, pero en horizontal y flotante. Y Cuenta con la capacidad de transportar 25 niveles de contenedores (imagina una pirámide de contenedores, vaya), con 24 filas a lo largo, otras 24 a lo ancho y 2.000 de esos contenedores teniendo conexión con sistemas de refrigeración.

One Innovation Vb Rob Rotterdam 53044140947
One Innovation Vb Rob Rotterdam 53044140947

Los otros barcos parecen de juguete

Récord. Llegar a la capacidad máxima de cada barco es complejo. De hecho, los tres mencionados son extremadamente similares en tamaño, pero que uno pueda con 200 contenedores más que otro responde a cuestiones de logística y organización interna más que a las propias dimensiones del buque. Como jugar una partida de ‘Tetris’ superoptimizada, en definitiva.

Bien, pese a no ser el que más capacidad tiene, el ONE Innovation acaba de batir el récord de capacidad en un viaje. Otra vez. Si hace un par de años ya fijó la marca de 22.000 TEU, este mes de septiembre volvió a hacerlo con 22.233 TEU cargados en una sola operación en el puerto de Singapur (uno de los más importantes del planeta).

Logística compleja. En términos de capacidad, representa el 92% de su máximo, por lo que pueden seguir experimentando para cargar aún más. Ahora bien, esto no es algo que se pueda hacer en cualquier puerto. El ONE Innovation está diseñado para la ruta Asia-Europa, pudiendo parar en puertos estratégicos como Xiamen, Singapur, Rotterdam, Southampton o Algeciras.

Es una conexión entre los principales centros asiáticos y europeos, para lo que se necesita una maquinaria muy específica que consiga cargar y descargar enormes cantidades de contenedores. Y esto es algo para lo que no todos los puertos están diseñados o pueden hacer frente. Hablamos de canales con unos 20 metros de profundidad, grúas de unos 70 metros de alcance y longitudes de entre 450 y 500 metros para que los barcos puedan atracar. Eso sin contar las defensas necesarias por si hay accidentes o fallos de cálculo.

Necesarios (y seguramente vayamos a más). Como decimos, barcos de este tamaño son necesarios y se utilizan constantemente tanto por la eficiencia a la hora de mover muchísima mercancía de una tacada como por su eficiencia energética. En lugar de realizar múltiples viajes, en uno solo y gracias a esa capacidad masiva, puede mover carga por medio mundo.

Además, se antojan imprescindibles si se llegan a cumplir los deseos de la ‘Nueva ruta de la seda’ que está impulsando China para crear rutas comerciales más eficientes entre Asia y Europa, pero también con África, región en la que China tiene enormes intereses tanto por sus recursos como para potenciar mercados como el de los coches.

Imágenes | Shotbyp4ul, kees torn

En Xataka | La cadena de suministro de Europa depende al 100% de China en muchos casos. Este gráfico ilustra su vulnerabilidad

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno

Published

on


En los últimos años estamos viendo cómo el clima está cambiando de manera radical, y la realidad es que sabemos bien que el sistema climático de la Tierra está acumulando calor a un ritmo sin precedentes. Y no es una estimulación que nos hacemos en nuestra cabeza, sino que es la conclusión principal de la cuarta edición del informe Indicators of Global Climate Change. 

Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.

Un ritmo inédito. El análisis, sustentado en una inmensa red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, muestra que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.

¿Por qué? El informe señala una combinación letal, como por ejemplo unos niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una caída continua en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es importante porque, al reducirse los aerosoles de azufre, se ha “desenmascarado” parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes quedaba mitigado.

Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para entender la magnitud de la crisis está en el desequilibrio energético de la Tierra puesto que este indicador mide a qué velocidad se acumula el calor en el sistema. En palabras del investigador: 

“Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas”

El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad todavía puede emitir a la atmósfera antes de que sobrepasar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.

A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.

Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.

A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.

El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.

Imágenes | Marcin Jozwiak 

En Xataka | Tres días y por encima del percentil 95: la regla de oro de AEMET para declarar una “ola de calor” en España

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno

Published

on


En los últimos años estamos viendo cómo el clima está cambiando de manera radical, y la realidad es que sabemos bien que el sistema climático de la Tierra está acumulando calor a un ritmo sin precedentes. Y no es una estimulación que nos hacemos en nuestra cabeza, sino que es la conclusión principal de la cuarta edición del informe Indicators of Global Climate Change. 

Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.

Un ritmo inédito. El análisis, sustentado en una inmensa red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, muestra que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.

¿Por qué? El informe señala una combinación letal, como por ejemplo unos niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una caída continua en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es importante porque, al reducirse los aerosoles de azufre, se ha “desenmascarado” parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes quedaba mitigado.

Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para entender la magnitud de la crisis está en el desequilibrio energético de la Tierra puesto que este indicador mide a qué velocidad se acumula el calor en el sistema. En palabras del investigador: 

“Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas”

El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad todavía puede emitir a la atmósfera antes de que sobrepasar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.

A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.

Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.

A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.

El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.

Imágenes | Marcin Jozwiak 

En Xataka | Tres días y por encima del percentil 95: la regla de oro de AEMET para declarar una “ola de calor” en España

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno

Published

on


En los últimos años estamos viendo cómo el clima está cambiando de manera radical, y la realidad es que sabemos bien que el sistema climático de la Tierra está acumulando calor a un ritmo sin precedentes. Y no es una estimulación que nos hacemos en nuestra cabeza, sino que es la conclusión principal de la cuarta edición del informe Indicators of Global Climate Change. 

Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.

Un ritmo inédito. El análisis, sustentado en una inmensa red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, muestra que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.

¿Por qué? El informe señala una combinación letal, como por ejemplo unos niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una caída continua en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es importante porque, al reducirse los aerosoles de azufre, se ha “desenmascarado” parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes quedaba mitigado.

Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para entender la magnitud de la crisis está en el desequilibrio energético de la Tierra puesto que este indicador mide a qué velocidad se acumula el calor en el sistema. En palabras del investigador: 

“Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas”

El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad todavía puede emitir a la atmósfera antes de que sobrepasar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.

A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.

Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.

A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.

El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.

Imágenes | Marcin Jozwiak 

En Xataka | Tres días y por encima del percentil 95: la regla de oro de AEMET para declarar una “ola de calor” en España

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Trending