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Kristi Noem arremete contra episodio de “South Park” donde aparece disparando a un perro
EFE.- La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó de “perezosa” y “mezquina” la caracterización que el programa “South Park” hizo de ella en un episodio en el que se burlaba del proceso de reclutamiento que lleva a cabo el Servicio de Control de Migración y Aduanas (ICE).
“Es tan flojo burlarse constantemente de mujeres por su apariencia. Solo los “trolls” (provocadores) y los extremistas hacen eso. Si querían criticar mi trabajo, adelante, que lo hagan. Pero claramente no pueden. Solo eligen algo tan insignificante como eso”, aseguró la funcionaria en el programa de radio del comentarista político conservador Glenn Beck.
La respuesta de Noem llegó apenas unos días después de que la cuenta en X (antes Twitter) del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) promocionara el reclutamiento de oficiales para ICE utilizando una imagen de “South Park”, en la que se ve a agentes enmascarados sobre un vehículo, antes de que el episodio se estrenara en Paramount.
De forma irónica, el programa compartió en su cuenta la publicación del DHS y respondió: “¿Espera, entonces SÍ somos relevantes?”, en alusión a las declaraciones de la Casa Blanca que aseguraban que la serie animada “no ha sido relevante en más de 20 años”, tras el estreno de un episodio en el que se burlan de Donald Trump.
En su último capítulo, titulado “Go a Nut”, Noem aparece disparando a cachorros, en referencia a cuando mató a un perro de la familia de 14 meses en su granja porque era “imposible de entrenar”.
Este episodio sigue al Sr. Mackey, consejero escolar en la escuela primaria de South Park, cuando pierde su trabajo tras recortes en educación por parte de la Administración de Trump y decide unirse al Servicio de Migración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
En la serie, Mackey y su escuadrón del ICE irrumpen en el programa en vivo de “Dora la Exploradora” para arrestar a la multitud y luego va a la residencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Florida: Mar-a-Lago.
En los últimos días, ICE ha intensificado la propaganda de reclutamiento para la agencia que ejecuta los planes del presidente para las deportaciones masivas, ofreciendo bonos de contratación y apoyo de celebridades como incentivo.
“South Park” estrenó su temporada 27 a finales de julio con un episodio titulado “Sermon on the Mount”, trama que incluye críticas a las nuevas políticas de la administración de Trump además de una escena en la que el presidente intenta tener sexo con Lucifer, revelando un pene ridículamente pequeño, lo que desata burlas propias del humor característico de la serie.
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El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno
En los últimos años estamos viendo cómo el clima está cambiando de manera radical, y la realidad es que sabemos bien que el sistema climático de la Tierra está acumulando calor a un ritmo sin precedentes. Y no es una estimulación que nos hacemos en nuestra cabeza, sino que es la conclusión principal de la cuarta edición del informe Indicators of Global Climate Change.
Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.
Un ritmo inédito. El análisis, sustentado en una inmensa red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, muestra que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.
¿Por qué? El informe señala una combinación letal, como por ejemplo unos niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una caída continua en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es importante porque, al reducirse los aerosoles de azufre, se ha “desenmascarado” parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes quedaba mitigado.
Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para entender la magnitud de la crisis está en el desequilibrio energético de la Tierra puesto que este indicador mide a qué velocidad se acumula el calor en el sistema. En palabras del investigador:
“Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas”
El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad todavía puede emitir a la atmósfera antes de que sobrepasar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.
A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.
Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.
A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.
El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.
Imágenes | Marcin Jozwiak
En Xataka | Tres días y por encima del percentil 95: la regla de oro de AEMET para declarar una “ola de calor” en España
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Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.
Un ritmo inédito. El análisis, sustentado en una inmensa red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, muestra que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.
¿Por qué? El informe señala una combinación letal, como por ejemplo unos niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una caída continua en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es importante porque, al reducirse los aerosoles de azufre, se ha “desenmascarado” parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes quedaba mitigado.
Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para entender la magnitud de la crisis está en el desequilibrio energético de la Tierra puesto que este indicador mide a qué velocidad se acumula el calor en el sistema. En palabras del investigador:
“Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas”
El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad todavía puede emitir a la atmósfera antes de que sobrepasar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.
A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.
Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.
A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.
El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.
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Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.
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A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.
Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.
A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.
El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.
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