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no dependió de la humanidad

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Queda aún la segunda mitad del año, pero a estas alturas podemos afirmar (y sin miedo a equivocarnos) que 2025 no está siendo fácil. Guerras comerciales. Guerra en Ucrania. Guerra en Gaza. Guerra en Irán. Por no dejarnos, 2025 ni siquiera nos deja el consuelo de aliviar las penas con bombones o un buen café, sujetos ambos a una espiral inflacionista. Con todo y por muy mala cara que tenga 2025, algo sí está claro: difícilmente será peor que el 536 d.C., el peor año de la historia.

Nunca en atribulada y a menudo cruenta historia de la humanidad ha habido un año peor para estar vivo. Y eso es algo en lo que hay bastante consenso.

¿El peor año de la historia? Hay títulos para los que no faltan aspirantes. Y el de “peor año de la historia” es sin duda un ejemplo claro. Si echamos la vista atrás, nos encontramos con unos cuantos candidatos de infausto recuerdo: 1347, cuando la epidemia de peste (“La Muerte Megra”) empezó a expandirse por Europa; 1914, el año en el que se desató la Primera Guerra Mundial; 1918, marcado por el inicio de la pandemia de gripe o 1939, cuando el mundo volvió a entrar en guerra.

Ni siquiera hay que remontarse tan atrás en el tiempo. En marzo de 2022 la OMS declaró que el COVID-19 se había convertido en una pandemia que, a lo largo de los años siguientes, llevaría a países enteros al borde de la parálisis y se cobraría millones de vidas. Según la ONU, solo entre enero de ese año y finales de 2021 murieron 14,9 millones de personas por causas relacionadas con el virus.

The Plague Of Ashdod 1630
The Plague Of Ashdod 1630

¿Cuál ha sido el peor entonces? Hace unos años la revista Science hizo esa pregunta al historiador Michael McCormick, profesor de Harvard, y su respuesta fue tan contundente como precisa: el peor año para estar vivo fue el 536 de nuestra era. Su respuesta es interesante por varias razones. La primera, porque más allá de su prestigio académico, McCormik se ha dedicado a estudiar en detalle lo ocurrido ese año infausto del siglo VI. Segundo, porque no es el único que lo cree.

“Fue el inicio de uno de los peores períodos para estar vivo, si no el peor año”, insiste McCormik, al frente de la Iniciativa Universitaria para la Ciencia del Pasado Humano en Harvard (SoHP). Lo más curioso es que a diferencia de lo que ocurrió en 1914 y 1939 (cuando estallaron ambas guerras mundial) o incluso durante las pandemias de gripe española y Covid-19, propagadas en gran medida gracias a las personas, en lo que ocurrió en el 536 d.C. la humanidad jugó un papel menor.

¿Qué ocurrió aquel año? Una catástrofe natural que afectó a la luz solar y las temperatura de buena parte del mundo. Como recuerdan em Science, ese verano los valores medios en Europa descendieron 2,5ºC, lo que marcó el comienzo de la década más gélida en un período de 2.300 años. Se cuenta que China incluso vio cómo nevaba en verano. Aquel cambio súbito se tradujo en cosechas arruinadas, hambruna y testimonios que aún hoy dan cuenta del asombro de los coetáneos.

“El sol parece haber perdido su luz habitual y tiene un tono azulado. Nos maravilla no ver las sombras de nuestros cuerpos al mediodía y sentir que el poderoso vigor de su calor se ha debilitado”, escribía en 538, el senador romano Casiodoro. Más misterioso aún fue el historiador Procopio, quien ese mismo año hablaba de “un presagio temible”: “El sol emitió su luz sin brillo, igual que la luna, todo el año”.

¿Y cuál fue la causa? Que el segundo tercio del siglo VI d.C. resultó inusualmente frío no es ninguna novedad. Los expertos lo sospechaban desde hacía tiempo, y no solo por testimonios como los de Casiodoro o Procopio. En los años 90 los estudios de los anillos de los árboles (dendrocronología) ya sugirieron a los expertos una bajada inusual de temperaturas hacia la década del 540.

La gran pregunta es… ¿Por qué? El estudio de los núcleos de hielo polar de Groenlandia y la Antártida arrojaron una pista fundamental: el fenómeno podía estar relacionado con erupciones volcánicas masivas. Cuando un volcán entra en erupción arroja a la atmósfera grandes cantidades de azufre y bismuto, entre otras partículas que actúan como un gigantesco velo que refleja la luz del sol, lo que deriva a su vez en menos hora de claridad y una bajada de las temperaturas.

De hecho, recuerdan en Science, el estudio de los glaciares y los anillos de crecimiento de los árboles sugiere que buena parte de los veranos más “gélidos” registrados en los últimos siglos han estado precedidos de erupciones.

¿Pero qué pasó en el 536? Hace años los investigadores llegaron a la conclusión de que lo ocurrido hace quince siglos puede estar relacionado con una erupción masiva registrada entre finales del 535 o principios de 536 en América del Norte y a la que años más tarde (540) le siguió otra. El viento y la meteorología se encargaron de hacer el resto y extender las partículas hacia Europa y Asia.

Con el tiempo esa explicación se ha ido perfilando y en 2018 un quipo dirigido entre otros por McCormick hablaba ya de una erupción cataclísmica registrada en Islandia a comienzos de 536 a la que a lo largo de la década siguiente le siguieron otras dos, en 540 547. No es la única teoría. Hay quien habla del efecto del polvo de los cometas o de una desconocida erupción submarina, conclusión a la que un grupo de expertos llegó hace no mucho tras estudiar el hielo de Groenlandia.

¿Tan grave fue? Sí. Lo deja claro Miles Pattenden, historiador de la Universidad de Oxford, en un artículo publicado en The Conversation: “Dondequiera que fuera, la erupción precipitó un ‘invierno volcánico’ de una década en el que China sufrió nieves estivales y las temperaturas medias en Europa bajaron 2,5ºC. Los cultivos no prosperaron. La gente pasó hambre. Y se alzaron en armas unos contra otros”.

Un año y medio marcado por una misteriosa niebla que se extendió por Europa, Oriente Medio y parte de Asia y cuyo impacto no tardó en verse agravado por otros factores. En el 541 la peste bubónica llegó al puerto de Pelusio y marcó el inicio de la Plaga de Justiniano, devastadora para el Imperio bizantino. Aunque el balance no fue negativo para todo el mundo: la Península Arábica vio cómo aumentaban las precipitaciones y se daban las condiciones para afianzar una nueva potencia.

Imágenes | Wikipedia1 y 2

En Xataka | La Edad Media no fue tan oscura como nos la contaron

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qué le pasa a tu cuerpo durante el verano por culpa del calor

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Hace un par de noches tuvimos un reventón térmico en la ciudad en la que vivo. Muchas personas a mi alrededor lo notaron. Escucharon los golpes del viento en las ventanas y sintieron el aumento de la temperatura. Yo les dije que no noté nada, que siempre duermo muy bien. Y es cierto, duermo bien. Sin embargo, al día siguiente me siento como si hubiese dormido solo 3 horas. Esto no es raro, pues las altas temperaturas no solo nos impiden conciliar el sueño. Incluso si sentimos que hemos estado dormidos, la realidad es que dormir con calor nos hace despertarnos más cansados por varios motivos.

Dos motivos. Hay dos razones principales por las que nos cuesta dormir con calor y, además, nos despertamos cansados. La primera es una refrigeración insuficiente. Por la noche, nuestra temperatura corporal baja, normalmente entre 0,5ºC y 1ºC. Esto es esencial para que podamos conciliar el sueño. Por eso, si la temperatura ambiental es muy alta, no podremos refrigerarnos adecuadamente. Quizás consigamos dormir, pero no descansaremos como es debido.

Por otro lado, como animales homeotermos que somos, contamos con mecanismos que nos ayudan a mantener nuestra temperatura dentro de unos rangos concretos, independientemente de que haga frío o calor. Dos de esos mecanismos, que además están muy ligados entre sí, son la sudoración y la vasodilatación. Son procesos muy necesarios, que se dan con más intensidad cuando más calor hace. El problema es que, por muy esenciales que sean, cuando se dan demasiado intensamente, pueden traernos algunos perjuicios. Justamente, el cansancio es uno de ellos. 

El cuerpo no se refrigera. Muchos de nuestros procesos fisiológicos se repiten de forma periódica en ciclos de 24 horas conocidos como ritmos circadianos. El sueño es el más conocido de esos procesos, ya que todos los días nos levantamos y nos acostamos al menos una vez. Una región de nuestro cerebro conocida como núcleo supraquiasmático es la que detecta cuando llega la hora de dormir e induce el descanso a través de varios métodos. Por ejemplo, cuando es de día, la luz que entra a nuestra retina le indica al núcleo supraquiasmático que hay que levantarse, por lo que se inhibe la liberación de melatonina, una hormona que nos ayuda a conciliar el sueño. En cambio, cuando cae la luz, se hace todo lo contrario. La liberación de melatonina se estimula.

Lo que ocurre es que la melatonina no es el único impulsor del sueño. El núcleo supraquiasmático también impulsa la refrigeración corporal. Si hace mucho calor, es complicado bajar la temperatura, pero finalmente se consigue y podremos dormirnos. El problema es que, durante el sueño REM, la capacidad corporal de regular la temperatura está prácticamente desactivada, por lo que puede que nos despertemos. A veces no nos damos cuenta de esos despertares. Sentimos que podemos dormir con calor. Pero no estamos descansando. Otras veces sí que percibimos que nos despertamos y es aún peor.

La tensión por los suelos. La vasodilatación se produce para conducir más sangre cerca de la piel. Esto hace que se conduzca más calor a dicha zona. Por otro lado, la sudoración es un mecanismo de refrigeración excelente. Consiste en liberar a la superficie de la piel un líquido compuesto mayormente por agua; que, una vez ahí, debe evaporarse. ¿Y qué necesita ese líquido para evaporarse? Efectivamente, calor. Un calor que se extrae de dentro del cuerpo, gracias a esa dilatación de los vasos sanguíneos. Esto es magnífico. El problema es que un exceso de vasodilatación conduce a bajadas de tensión arterial, que aumentan mucho nuestra sensación de cansancio. Además, si no actuamos en consecuencia, la sudoración puede causar deshidratación, que también nos hace sentirnos más cansados. O algo peor.

Dormir Ventilador
Dormir Ventilador

El ventilador puede ser mejor opción que el aire acondicionado

Soluciones. Existen muchos consejos para dormir con calor, aunque suelen ser insuficientes cuando este es demasiado sofocante. Lo más recomendable es generar una corriente de aire en la habitación entre puertas y ventanas y, si es necesario, encender un ventilador. El aire acondicionado no es tan recomendable. También puede ser un buen consejo darse una ducha templada. Nunca fría, ni mucho menos caliente, pues el cuerpo deberá invertir demasiada energía para compensar la temperatura. Con un calor sofocante, no estamos para gastar energía de más. Y, desde luego, evitar comidas copiosas, alcohol o picante antes de dormir también es una buena opción.

Desgraciadamente, con estas noches tan sofocantes que nos está tocando vivir, no nos queda más remedio que dormir con calor. Estos consejos pueden ayudarnos a descansar un poco mejor, aunque no son milagrosos. Puede que te levantes igualmente con cansancio. Cuando te sientas así, recuerda la importancia de combatir el cambio climático. 

Imagen | Magnific

En Xataka | Estos días me esta costando conciliar el sueño por el calor que hace. Pero es poner este dispositivo y dormir a pierna suelta

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qué autos pueden circular y cuáles descansan el 18 de julio

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Efectivamente, es muy probable que ya lo hayas adivinado, este fin de semana se reactiva el esquema del Hoy No Circula sabatino. Y es que la estrategia de control de la circulación con la que la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA) busca frenar la contaminación no descansa.

¿Qué quiere decir esto? Que quienes tengan pensado salir a la calle con sus coches tendrán que revisar, sí o sí, el holograma de su coche y el último dígito de su matrícula. Unas restriciciones que no se limitan de manera exclusiva a las 16 demarcaciones de la CDMX, sino que se extienden también a diversos municipios conurbados de la periferia en el Estado de México. En concreto, el programa opera igualmente en:

  • Atizapán de Zaragoza
  • Coacalco de Berriozábal
  • Cuautitlán
  • Cuautitlán Izcalli
  • Chalco
  • Chicoloapan
  • Chimalhuacán
  • Ecatepec de Morelos
  • Huixquilucan
  • Ixtapaluca
  • La Paz
  • Naucalpan de Juárez
  • Nezahualcóyotl
  • Nicolás Romero
  • Tecámac
  • Tlalnepantla de Baz
  • Tultitlán
  • Valle de Chalco

De igual manera, recuerda que si tu trayecto contempla cruzar por cualquiera de estas localidades, el Hoy No Circula sabatino se te aplicará obligatoriamente.

HNC
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A qué autos y placas afecta el Hoy No Circula sabatino

Como seguro que sabes, el propósito de esta iniciativa es el de reducir el número de coches en circulación para mitigar las emisiones, con unas normas que los sábados son específicas para ese día. Porque la obligación de descansar no afecta a todos los propietarios de vehículos el mismo fin de semana: la combinación entre el holograma, el último número de la placa y el calendario es lo que marca si puedes o no utilizar tu coche.

Recuerda que el Hoy No Circula sabatino no se encuentra vigente durante las 24 horas del día. El horario de aplicación transcurre estrictamente de las 05:00 a las 22:00 horas, de tal modo que fuera de ese periodo —durante la noche y la madrugada— el programa no limita el tránsito de los vehículos, siempre y cuando no se declare una contingencia ambiental u otra medida extraordinaria por parte de las autoridades que imponga restricciones adicionales.

Para el caso específico del 18 de julio de 2026, tercer sábado del mes, estamos ante lo que se considera como “semana impar”. Es decir, los vehículos que cuenten con holograma 1 y cuyas placas terminen en un número impar serán los que deban permanecer fuera de circulación a lo largo de las horas programadas. 

Si tu auto cumple con esa combinación, tendrás que mantenerlo guardado hasta después de las 22:00 horas. Por el contrario, los coches con hologramas 0 y 00 pueden circular sin restricciones bajo el esquema del Hoy No Circula sabatino. Por su parte, los de holograma 2 no pueden circular en ningún caso los sábados.

Además de las restricciones explicadas con anterioridad, ten en cuenta que existe una serie de vehículos exentos que pueden circular con total libertad sin verse afectados por estas medidas ecológicas. En este grupo se encuentran:

  • Vehículos eléctricos, a gas natural o con tecnología híbrida
  • Unidades registradas con placas de personas con discapacidad
  • Todos los destinados a servicios de transporte público urbano (incluyendo servicios funerarios)
  • Los dedicados al transporte escolar o de pasajeros
  • Aquellos asignados a seguridad pública y/o protección civil

La penalización por no cumplir este reglamento va desde las 20 hasta las 30 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), un rango que se traduce aproximadamente en un piso de 1,924.40 pesos y un techo de 2,886.60 pesos. Sumado al golpe al bolsillo, el infractor se arriesga al arrastre o retención del vehículo y a la consecuente pérdida de tiempo que conlleva solucionar el trámite administrativo ante los cuerpos de seguridad. A qué autos y placas afecta el Hoy No Circula sabatino.

En caso de incumplir con el Hoy No Circula se castigará con una multa que oscila entre 20 y 30 veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), una cifra que representa aproximadamente desde 1,924.40 pesos en su escalón más bajo hasta alcanzar los 2,886.60 pesos en el límite superior. Además, el conductor se arriesga a que el automóvil sea trasladado al depósito de vehículos. 

Foto |  Silas Lundquist

En Xataka | Los países que más contaminan del mundo, reunidos en un detallado gráfico 

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Es una de las series de televisión más queridas de todos los tiempos, ideal para un maratón, y acaba de llegar a Netflix

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Sin previo aviso, ‘Friends‘ ha aparecido en el catálogo de Netflix. Y sin abandonar HBO Max, su casa de siempre. Hace siete años, tener las diez temporadas en exclusiva valía 85 millones de dólares al año. Pero los tiempos han cambiado, y ahora la plataforma de streaming más vista tiene también una de las series más seguidas y queridas de la historia. 

Y no fue una cosa solo de España: la sitcom regresó a principios de julio a muchos mercados internacionales, con cinco excepciones relevantes: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania e Italia. En cuestión de días, la serie se ha colado en el puesto 10 de la lista mundial de series más vistas de Netflix. Todo un éxito que además esconde unos números dignos de estudio. 

En 2015, Warner Bros. licenció los 236 episodios a Netflix para Estados Unidos y Canadá. Cuatro años después, la renovación para 2019 se cerró sin exclusividad en una horquilla de entre 70 y 80 millones de dólares. Pero no duró mucho: en 2019, WarnerMedia pagó 85 millones anuales durante cinco años, 425 millones en total, para llevarse la serie a su propia plataforma superando la oferta de Netflix. De la noche a la mañana, la serie era exclusiva de Warner. Pero Warner, ahora en pleno proceso de compra, no es el gigante de los contenidos que era entonces.

De este modo, exclusivas millonarias como ésta ya no tienen sentido, al menos desde el lado de Warner. Posiblemente no sea la última de este tipo que veamos, pero mientras vemos cómo el catálogo de HBO Max se expande por otras plataformas, podemos revisar este icono de la cultura pop (recomendamos empezar por la temporada 3, la más equilibrada) e intentar entender cómo su final pudo poner a más de 50 millones de espectadores delante del televisor en 2004. 

En Xataka | Anya Taylor-Joy cambia el ajedrez de ‘Gambito de dama’ por una persecución con el FBI en un estreno trepidante en streaming

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