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La alternativa limpia al gas natural es el propio metano. Ingenieros navarros han encontrado en esa ironía una solución
Una de las soluciones para mitigar la crisis climática provocada por los gases de efecto invernadero está en el metano. Una investigación española ha dado con la respuesta de esta ironía.
El estudio. Un grupo de ingenieros navarros ha desarrollado un método, donde el dióxido de carbono va a producir metano a través de una única fuente de energía: la solar. El resultado del proyecto ha demostrado que se puede alcanzar niveles muy altos de metano en condiciones de luz natural y sin calor extremo.
Esta nueva forma de combustible limpio, categorizado como “metano solar”, se suma como una alternativa más al gas natural convencional. El trabajo ha sido elaborado por el grupo del Instituto INAMAT2 de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).
El desarrollo. A través de diferentes catalizadores basados en rutenio y fijados en óxido de titanio, circonio y cerio, con esta combinación se provocó la reacción de Sabatier que convierte el CO2 en metano.
Este proceso se logra porque los catalizadores quedan expuestos a la luz solar sin una energía adicional para alcanzar la temperatura requerida. Además, han desarrollado un sistema para separar los electrones que se activan por la luz del catalizador (efectosfotocatalíticos) del calor ocasionado al iniciar la reacción (termocatalíticos). La técnica resultante es la fototermocatálisis que permite aprovechar al máximo el espectro de la radiación solar.
Pero, ¿el metano es muy contaminante? El año que viene España quiere cerrar su última central de carbón, el trabajo por unas energías más limpias y menos contaminantes no paran de crecer. El diseño del proyecto de utilizar metano para producir gas parece contradictorio a primera vista, pues el metano provoca más contaminación que el CO2. Sin embargo, el estudio quiere llevar el metano hacia la neutralidad de carbono, ¿con qué?
Con hidrógeno verde. En este proceso de captura y conversión de CO2 en metano para crear el combustible, los investigadores han explicado que si añadimos hidrógeno renovable sería neutro en carbono. Este “metano solar” no solo es una alternativa al gas natural sino que puede servir de transporte y almacenamiento del hidrógeno a través de infraestructuras ya existentes.
España lleva tiempo trabajando para convertirse un hub del hidrógeno verde, sobre todo, gracias a los numerosos puntos que alberga en su territorio. En los últimos meses están dando pasos hacia el transporte tanto de corredores como el H2MED o los gasoductos virtuales. En cuanto al almacenamiento, un grupo de ingenieros nacionales han logrado crear baterías de hidrógeno.
Imagen | UPNA
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el “principio del solo tú”
Tim Cook es uno de los empresarios más exitosos del mundo, sin embargo, no presume de hacer mil cosas a la vez ni de exprimir cada minuto de su tiempo con rutinas imposibles. Su forma de trabajar en realidad es bastante lógica: simplificar, reducir el ruido y centrarse sólo en lo que de verdad hace avanzar su trabajo.
Detrás de esa idea hay un método claro que también siguen otros millonarios como Jeff Bezos: delegar todo lo que otra persona puede hacer bien y reservar tu energía para las decisiones que sólo tú puedes tomar. Entender cómo aplicar este enfoque puede cambiar la manera en la que organizas tu día y la forma en la que te enfrentas a tus tareas.
Un método contra la multitarea
Tim Cook es conocido por comenzar su día a horas en las que la mayoría todavía duerme, por aprovechar al máximo las herramientas de sus dispositivos para evitar distracciones y por mantener un entorno de trabajo donde la dispersión tiene poco espacio.
En lugar de intentar abarcarlo todo, Cook organiza su día para que cada franja horaria tenga un propósito claro, reduciendo al mínimo los cambios constantes de tarea que suelen disparar el estrés y reducir la calidad del trabajo.
Frente a la cultura de la multitarea, que apuesta por estar siempre haciendo varias cosas a la vez, su enfoque pone el foco en hacer menos, pero con mayor profundidad y calidad. Esta filosofía se apoya en separar lo urgente de lo importante y en identificar qué decisiones necesitan su atención directa y cuáles pueden avanzar igual de bien si las lleva otra persona de su equipo.
El “principio del solo tú”
El CEO de Apple aplica lo que se conoce como el “principio del solo tú”, una idea que también se atribuye a Jeff Bezos y que está pensada para personas con muchas tareas sobre la mesa.
Este principio parte de una pregunta muy simple: si hay otra persona que puede hacerse cargo de una tarea con garantías, esa tarea debería salir de la lista del propio directivo y pasar a manos de esa persona.
La consecuencia práctica es que el CEO de Apple intenta reservar su tiempo para aquellas responsabilidades que sólo el CEO puede asumir, como las decisiones de rumbo general, las grandes prioridades de producto o los movimientos estratégicos a largo plazo. A diferencia de Steve Jobs, al que le gustaba visitar con frecuencia a los equipos de ingenieros y diseñadores, Cook se centra más en dar instrucciones claras y confiar en que esos equipos ejecutarán bien el trabajo en el día a día.
Delegar como arma de productividad
Delegar se convierte así en una herramienta clave para que el día sea más productivo, no sólo para Cook, sino para cualquier persona con muchas responsabilidades. Al quitarse de encima tareas que otros pueden hacer, se libera tiempo y energía mental para avanzar en los proyectos que de verdad mueven la aguja, en lugar de quedarse atrapado en tareas que simplemente ocupan la agenda.
Lamentablemente, no todos tenemos la suerte de ser jefes y tener la potestad de delegar el trabajo. No obstante, el enfoque de Cook y Bezos ofrece una pista útil: incluso si no se puede pasar trabajo a otra persona, sí puedes elegir qué va primero y qué tareas pueden esperar. Priorizar lo que sólo tú puedes hacer y reducir el ruido del resto (aunque sea simplemente posponiéndolo) ayuda a mantener la concentración en lo importante, y a evitar esa sensación de estar siempre apagando fuegos sin avanzar realmente en el proyecto central.
La idea es usar el “principio del solo tú” como filtro para revisar la lista de tareas y adelantar lo que sólo tú puedes hacer para posponer, simplificar o delegar lo que no exige tu participación directa.
En la práctica, esto significa aceptar que no se puede hacer todo a la vez y que abrazar la multitarea es contraproducente y solo trae más cansancio y menos resultados. En cambio, un enfoque en el que se apueste por priorizar las tarea protege los bloques de tiempo de trabajo profundo y asume que decir “no” o “no ahora” a ciertas tareas es una condición necesaria para concentrarse en lo que realmente importa.
Imagen | Flickr (Fortune Global Forum)
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la alucinante historia de la empresa que intentó crear un iPhone antes de que a Apple se le ocurriera
Es muy posible que el nombre de Marc Porat no te suene de nada: la suya una historia apasionante, una que pudo convertirle a él en el nuevo Steve Jobs y a su empresa, General Magic, en la nueva Apple. Tanto él como la empresa fracasaron en la práctica, pero quienes trabajaron allí se han convertido en verdaderos gigantes de la industria que están en puestos directivos de Apple, Twitter o Google y que también crearon empresas como eBay o Android.
Todo comenzó a principios de los 90. A Marc Porat, que por entonces trabajaba en Apple, se le ocurrió una idea revolucionaria: la de que era posible crear un dispositivo de comunicación y computación portátil. Su idea se adelantó a la época, porque lo que Porat quería crear era, básicamente, un iPhone. Uno que intentó llegar casi 15 años antes de tiempo y en el que estuvieron involucrados ingenieros legendarios como Andy Hertzfeld o Bill Atkinson.
De Apple a General Magic
Hertzfeld y Atkinson habían formado parte del equipo original del Apple Macintosh, pero aquella época dorada de Apple estaba en peligro tras las tensiones en la cúpula que habían hecho que Jobs abandonase Apple para fundar NeXT.
Porat había sido contratado por Apple en el otoño de 1988 para trabajar en el Grupo de Tecnologías Avanzadas. Como recordaba Andy Hertzfeld en una entrevista, Porat habló con mucha gente en Apple para enfrentarse a su nueva responsabilidad, y llegó a una conclusión. “Con el tiempo decidió que la siguiente revolución tras el ordenador personal combinaba dos cosas. Una era la comunicación. Otra era que en lugar de estar en una mesa estaría en tu bolsillo”.
Aquello fue el germen de una idea que se convirtió en lo que Porat bautizó como el Personal Intelligent Communicator (aunque también lo llamaba ‘Pocket Crystal’), que básicamente intentaba ser un iPhone adelantado a su tiempo. De hecho ese producto pretendía desarrollarse casi 15 años antes de que apareciera el primer smartphone de Apple.
El entusiasmo de Porat -del que dicen que era un comunicador excepcional, muy en la línea de Jobs- contagió a Hertzfeld y Atkinson, que ya estaban desencantados con la dirección que había tomado Apple. Acabaron saliendo de la empresa para fundar General Magic junto a Porat, y aquello fue el principio de una historia alucinante.
Fichajes insólitos
El objetivo de Porat era el de crear un smartphone, aunque ese término aún no se había acuñado y como mucho comenzaba a resonar el concepto de los PDA, los asistentes de datos personales. Su labia y la presencia de dos leyendas como Hertzfeld y Atkinson sirvieron entre otras cosas para lograr recultar talento a raudales.
Varios exempleados de Apple acabaron uniéndose a sus filas, y entre ellos estaban Joana Hoffman, que trabajó como responsable de marketing en General Magic, Megan Smith, o Steve Perlman -ex-Atari también-, que se había encargado del códec que se usó para Quicktime en Mac OS antes de fichar por General Magic a principios de los 90.
Los fichajes no pararon, y de repente General Magic se convirtió en esa misteriosa empresa en la que todos los grandes talentos querían trabajar. El equipo fue creciendo, y entre esos fichajes hay uno especialmente peculiar: un joven entusiasta de la tecnología llamado Tony Fadell.
Sin apenas experiencia profesional, Fadell se sintió intrigado por lo que logró averiguar de General Magic y su trabajo, y no paró de pedir trabajo allí hasta que se lo dieron. Entró como aprendiz, y pocos imaginaban que aquel inquieto chaval acabaría convirtiéndose en el creador del iPod o del termostato Nest, además de co-creador del iPhone.
Allí acabaron John Giannandrea, que venía de Silicon Graphics, o Amy Lindburg, que diseñaba chips para Apple y también salió de allí convencida de que lo que le ofrecían en General Magic era una oportunidad de hacer historia. Era lo que creían todos los que trabajaban para esta empresa, como demuestra el documental con el título ‘General Magic’ dirigido por Sarah Kerruish y Matt Maude y que se presentó en el Festival de Tribeca en 2018.
La revolución que pudo ser y no fue
En ese documental se narra la fascinante historia de una General Magic que se convirtió en una de las empresas más prometedoras de la época en el ámbito tecnológico.
Aquel proyecto trató de ser en realidad una alianza de empresas. Porat convenció a John Sculley de dejar marchar a Hertzfeld y a Atkinson, pero además consiguió su bendición para que ambas empresas colaboraran en algunos aspectos. El dispositivo era impensable sin el apoyo de otras grandes, y de hecho AT&T -socio estratégico en el ámbito de las comunicaciones- acabó convirtiéndose en inversor junto a Sony, Motorola y la propia Apple.
El ambiente en esas oficinas era extraordinario: en General Magic se trabajaba a destajo, pero también había un ambiente desenfadado y algo loco. Aún así los avances en aquel proyecto fueron sorprendentes, y algunos plantearon pequeñas revoluciones en ciertos nichos de mercado.
Uno de ellos fue el de lograr que el dispositivo no necesitara chips específicos para las funciones de módem, que se gestionaban vía software. Aquello dejó alucinados a los responsables de Mitsubishi Electric, que eran socios de General Magic en diversos chips y que vendían millones de dólares en chips con esa función cada año.
A pesar de los esfuerzos de la empresa el desarrollo se fue complicando. En 1992 ya tenían todas las ideas definidas, pero implementarlas estaba siendo mucho más complicado de lo que habían imaginado. Y entonces sucedió lo inimaginable. Como explicaba Hertzfeld “nuestro principal benefactor, nuestro padre, decidió matarnos”.


John Sculley, el CEO de Apple, acabó copiando muchos de los conceptos del proyecto de General Magic y fue así como nació y se presentó Apple Newton, una familia de PDAs que tuvo a su primer representante en el MessagePad de 1993.
Aquel producto, menos ambicioso, demostró muy pronto que toda su tecnología estaba muy verde. El centro de la experiencia era el reconocimiento de la escritura, pero ni siquiera aquella tecnología era demasiado fiable. El que Sculley calificaría como el proyecto más importante de su vida acabó fracasando tras varias iteraciones no mucho mejores en prestaciones. Aún así el mazazo era claro para las aspiraciones de General Magic, cuyos fundadores veían como una traición ese lanzamiento de Apple.
Todo alrededor se complicaba en otros frentes: AT&T no tenía listo el servicio necesario para la infraestructura de comunicaciones, Sony tardaba en entregar su parte de los productos iniciales y General Magic tardaba porque quería un producto perfecto. Las navidades de 1994 pasaron y aún así no tenían el producto, pero poco después lograron por fin lanzar el Sony Magic Link, su primer dispositivo con la tecnología que habían prometido llevar el mercado desde principios desde los 90.
El producto no fue un gran éxito de ventas, pero la promesa que planteaba y todos los socios con los que contaba General Magic mantuvieron las expectativas. De hecho su OPA en la bolsa norteamericana fue espectacular cuando se produjo poco después. Las acciones tenían un valor previo de 14 dólares, pero en la apertura subieron instantáneamente a 32 dólares.


Aquel primer impulso pronto quedó en nada por la realidad de un dispositivo y un sistema operativo (Magic Cap) que no acababan de cuajar ni de cumplir la promesa planteada por General Magic. El producto no era precisamente de bolsillo, la autonomía de la batería era pobre y el precio del Magic Link rondaba los 1.000 dólares. Para comunicarse, además, necesitabas conectarlos a una línea telefónica, como si fueran un teléfono fijo.
El interés fue declinando, sobre todo porque por aquel entonces la fiebre de internet comenzaba a contagiar a usuarios y empresas, que veían que el concepto de General Magic precisamente no ofrecía esa capacidad que empezaban a ofrecer los PCs con navegadores como Mosaic. Los responsables de la empresa reconocieron el error y quisieron solucionarlo desarrollando un navegador básico, pero no tenían ingresos y los socios empezaron a abandonar el barco.
Aún así el equipo de ingenieros logró crear un prototipo de lo que podría haber sido la segunda generación del dispositivo. Aquello estaba mucho más cerca del concepto que acabó planteando el iPhone en 2007, pero aún quedaba una década para aquello y la tecnología con la que contaban los ingenieros de General Magic sencillamente no estaba preparada para lograr lo que ellos querían conseguir.


No tenían respaldo financiero y muchos de los empleados acabaron exhaustos tras aquel primer esfuerzo que llegó tarde y que ya era obsoleto sin ese respaldo a la revolución de internet. Para cuando quisieron adaptarse ya era demasiado tarde.
General Magic se convirtió en el paradigma de la empresa que desarrolla un producto adelantado a su tiempo… para luego acabar ofreciendo un producto que llegaba tarde y mal. Los empleados fueron abandonando aquella empresa gradualmente, y General Magic cambió de orientación tras el desarrollo del servicio Portico, un servicio de reconocimiento de voz para asistentes personales.
Aquello no acabó de cuajar nunca, y la empresa anunció que cerraba sus puertas en septiembre de 2002. Era el final de General Magic, pero no de sus empleados, que como veremos se convirtieron en muchos casos en algunos de los empresarios más exitosos de la revolución que planteaban internet y la tecnología.
General Magic ha sido una cantera espectacular de talento en Silicon Valley
Esa fiebre por trabajar en esta empresa contagió a jóvenes con un talento extraordinario que por entonces eran desconocidos pero que acabarían convirtiéndose en emprendedores de éxito.
En el tráiler del documental por ejemplo se puede apreciar como en varias de las tomas se ve a aquellos jóvenes reunidos o trabajando y con una serie de títulos sobreimpresionados que muestran dónde acabaron. Muchos de aquellos jóvenes son hoy grandes directivos de empresas tecnológicas o fundadores de algunos de los grandes imperios de la era internet:


- Marc Porat: CEO de General Magic, acabó dedicándose a crear empresas relacionadas con la construcción sostenible y eficiente.
- Andy Hertzfeld: del equipo original del Apple Macintosh, fue cofundador de General Magic y cocreador de Google Circles.
- Bill Atkinson: empleado número 51 de Apple, del equipo original del Apple Macintosh, creó la interfaz del Apple Lisa y QuickDraw, de Hypercard y MacPaint, fue uno de los tres fundadores de General Magic. En los últimos años se ha convertido en fotógrafo profesional centrado en la naturaleza.
- Tony Fadell: aprendiz en General Magic, acabó coinventando el iPod, el iPhone, fundó Nest y dirige la empresa Future Shape
- Joanna Hoffman: del equipo original del Apple Macintosh, responsable de marketing de General Magic. Acabó retirándose para dedicarse a su familia.
- Kevin Lynch: inició sus pasos en General Magic, y acabó trabajando para Macromedia, lo que le llevó a acabar siendo CTO de Adobe, creador de Dreamweaver, y en los últimos años ingeniero jefe del Apple Watch.
- Megan Smith – trabajó en Apple antes de unirse a General Magic. De allí pasóa trabajar para Planet Out, pero también fue CTO en el gobierno de Barack Obama, VP en Google, y cofundadora de Malala Fund y Shift7.
- Andy Rubin: tras trabajar como ingeniero de 1989 a 1992 pasó a trabajar para General Magic desde 1992 a 1995. Más tarde cofundaría Danger -con sus dispositivos muy en la línea de lo que había tratado de crear General Magic- y, por supuesto, Android, la empresa de la que fue confundador en 2003 y que fue adquirida por Google en 2005.
- Pierre Omidyar: llegó tarde a General Magic. Para entonces ya había creado Ink Development, que Microsoft le compró en 1996, pero en 1995 comenzó a trabajar en un servicio de subastas que acabaría convirtiéndose en eBay mientras trabajaba para General Magic. Aquello iba también que dejó General Magic -que perdía fuelle por entonces- y se centró en su proyecto. La apuesta no le salió mal, desde luego.
- Eric Ly: trabajó en NeXT, IBM, Sun y luego en General Magic. Dejaría la empresa y más tarde, en 2002, acabaría siendo uno de los fundadores de LinkedIn junto a Reid Hoffman.
- Curtis Sasaki: trabajó como responsable de marketing en General Magic, para luego pasar a ser alto directivo en RIM, Blackberry y Samsung.
- John Giannandrea: pasó por Silicon Graphics, y tras ser ingeniero sénior en General Magic trabajó como responsable del reconocimiento de voz en Google. Actualmente es el responsable de la división Machine Learning and AI Strategy en Apple.
- Chris Helgeson: tras trabajar para General Magic acabó fichando con la empresa de su colega allí, Pierre Omidyar. Hoy es vicepresidente de ingeniería en eBay.
- Steve Perlman: trabajó con Apple en el codec que se usó en Quicktime, en el 90 se fue a General Magic, y cuando cerró su etapa allí acabó fundando WebTV, la antesala de lo que luego sería YouTube.
- Leland Lew: fue ingeniero hardware en General Magic, y acabó trbajando para Apple y convirtiéndose en el arquitecto hardware del iPod.
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2025 rompió el sueño de la luz barata
A principios de 2025, el relato energético de España era de éxito absoluto, llegando a funcionar solo con renovables. Pero el “Gran Apagón” del 28 de abril lanzó un jarro de agua fría sobre las ambiciones climáticas del país: las emisiones de gases de efecto invernadero repuntaron un 0,6%, rompiendo una tendencia de años.
¿Cómo es posible emitir más cuando tenemos más placas solares que nunca? La respuesta reside en una paradoja técnica: el sistema eléctrico español entró en “modo reforzado”, priorizando la estabilidad del gas sobre la limpieza de las renovables.
El gas como “guardaespaldas”. Tras aquel incidente, Red Eléctrica (REE) adoptó un “modo operativo reforzado”. Este ajuste implica intervenir el mercado para asegurar que siempre haya centrales “firmes” (gas, nuclear e hidráulica) funcionando para dar inercia y estabilidad a la tensión de la red.
El problema es que esta decisión ha marginado a la energía barata. Como detalla el Observatorio de Sostenibilidad (OS), el consumo de gas en los ciclos combinados se disparó un 26% tras el apagón. España ha estado quemando gas de forma preventiva para evitar que el sistema colapse, incluso en horas donde el sol sobraba. Esto ha provocado que el curtailment (energía limpia desperdiciada porque la red no puede gestionarla) se triplicará, pasando del 1,8% al 7,2% entre mayo y julio.
El tercer “tarifazo” de la historia. Esta dependencia forzada del gas ha golepado directamente el bolsillo. Según un estudio de Facua, el recibo de la luz para un usuario medio con tarifa regulada (PVPC) se encareció un 15,5% en 2025.
Con una factura anual media de 975,88 euros, 2025 se sitúa como el tercer año más caro de la historia, solo por detrás de los años de la crisis energética por la Guerra de Ucrania. El mantenimiento de este “seguro anti-apagones” ha costado 422 millones de euros en sobrecostes técnicos, que empresas como Iberdrola ya han empezado a repercutir en los contratos renovados de sus clientes.
Entonces, ¿por qué sobra energía pero sube el precio? Aquí reside la gran paradoja técnica del año pasado. España instaló 8.852 MW de nueva potencia renovable el año pasado, según datos de REE. Sin embargo, la red está saturada ya que el 83,4% de los nudos eléctricos no admiten más conexiones.
La raíz del problema es una inversión desequilibrada. Mientras Europa invierte 70 céntimos en redes por cada euro en renovables, España solo invierte 30. Además, el país ocupa el puesto 13º en capacidad de baterías de Europa. Sin almacenamiento, el sistema es rígido: si el sol cae de golpe, solo el gas puede reaccionar a tiempo. Incluso el autoconsumo doméstico falló en el apagón de abril: solo el 33% de las casas tienen baterías, lo que dejó a millones de usuarios a oscuras pese a tener sus paneles a pleno rendimiento.
No es el único responsable de las emisiones. El informe del OS apunta que el repunte de emisiones no es solo eléctrico. España se acercó a los 100 millones de visitantes en 2025, disparando el consumo de queroseno (+5%) y gasolina (+8%). A esto se suma un año de extremos climáticos: los incendios calcinaron 400.000 hectáreas, liberando 19 millones de toneladas de CO2, cuatro veces más que la media.
Horizonte 2026. El futuro inmediato no es sencillo. Para este nuevo año se prevé una subida de peajes y cargos del Gobierno de hasta el 12%. Además, el sistema se enfrenta a un nuevo reto: la instalación masiva de centros de datos. En Aragón, se prevé que estos complejos consuman tanta energía que tensionará aún más la red.
Para evitar el colapso, el Gobierno ha activado los “mercados de capacidad”. Básicamente, se pagará a las centrales de gas simplemente por “estar ahí” y no cerrar, un seguro costoso pero necesario mientras no se desplieguen los 2.600 MW de baterías previstos o los compensadores síncronos que prometen dar estabilidad sin quemar metano.
El laboratorio de Europa. A nivel internacional, España ha asumido la vicepresidencia de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) para liderar la transición global frente a la salida de EE.UU. bajo el mandato de Trump. Pero el liderazgo político contrasta con la fragilidad interna.
España ha demostrado que es posible expulsar al carbón del sistema, pero también que la abundancia de energía barata es inútil si no hay cables para transportarla ni baterías para guardarla. Como resume de forma lapidaria una fuente del sector: “El error no fue poner paneles, sino olvidarse de las redes”. Sin esa inversión, el gas seguirá siendo el dueño de la noche española y el responsable de que el recibo de la luz siga batiendo récords de los que nadie quiere presumir.
Imagen | Freepik y Antón Osolev
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