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compañías operadas por agentes de IA
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en una fuerza que ya está reordenando empresas, infraestructuras, empleos, ciencia y poder económico. Lo que hemos visto hasta ahora probablemente sea solo una parte del cambio, pero ya basta para colocar a los gobiernos ante una decisión difícil: regular demasiado pronto puede frenar innovación, no hacer nada puede abrir riesgos difíciles de contener. En ese terreno intermedio, lleno de incertidumbre, muchos países buscan su sitio con las herramientas que tienen.
Esa decisión, sin embargo, no se toma desde el mismo punto de partida en todo el planeta. La IA de vanguardia exige una combinación difícil de replicar: capital abundante, acceso a chips, centros de datos, talento especializado, empresas capaces de escalar productos globales y energía suficiente para sostener esa infraestructura. Estados Unidos y China juegan buena parte de esa partida desde el centro del tablero. Argentina, en cambio, no cuenta con esa misma escala tecnológica, financiera e industrial, así que su margen de maniobra pasa necesariamente por otro lugar.
Argentina no parece estar intentando construir su propia OpenAI desde cero, ni disputarle a las grandes potencias la capa más sofisticada de la IA. Lo que empieza a dibujarse es otra estrategia: convertir al país en un lugar atractivo para que proyectos, infraestructuras y nuevas formas empresariales vinculadas a esta tecnología puedan instalarse con menos obstáculos. Ahí entran piezas menos espectaculares que un modelo de frontera, pero muy relevantes para esta economía: energía, suelo, incentivos, trámites, sociedades y reglas de funcionamiento.
La fórmula de Argentina para entrar en el mundo de la IA
La visión del presidente argentino quedó condensada en un artículo de opinión publicado en Financial Times. Milei defendió allí que la IA necesita espacio para desarrollarse antes de quedar atrapada por normas que considera prematuras, y vinculó esa idea con la historia de la responsabilidad limitada en el capitalismo moderno. Desde ese marco, propuso una figura para compañías operadas por agentes de IA o robots, acompañada de un impuesto de sociedades reducido y reglas atractivas para accionistas. Como podemos ver, el planteamiento combina desregulación, ingeniería societaria y una llamada abierta a la inversión.
El respaldo jurídico está en un proyecto de ley del Poder Ejecutivo Nacional argentino, fechado el 29 de mayo de 2026, que reforma la Ley General de Sociedades. La clave no es solo que mencione la IA, sino dónde la coloca: dentro del marco que regula cómo nacen, funcionan y responden las empresas. El texto introduce una figura llamada Sociedad Automatizada, pensada para sociedades que desarrollen su objeto mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial. Es decir, la propuesta lleva la IA al terreno societario, no solo al debate tecnológico.
El artículo 14 define esa figura con bastante claridad. “La Sociedad de cualquiera de los tipos previstos en esta ley que desarrolle su objeto social, mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para su operación ordinaria será considerada una Sociedad Automatizada”. La declaración de automatización, no obstante, deberá constar expresamente en el estatuto y la denominación tendrá que incluir la expresión “Automatizada”.
El proyecto también intenta resolver una pregunta inevitable: qué ocurre si esos sistemas causan daños. Su respuesta inicial está en el propio artículo 14, donde se establece que “la sociedad automatizada responde con su patrimonio frente a terceros por los daños causados por sus sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial”. La fórmula mantiene el problema dentro de una lógica conocida del derecho societario: quien responde es la empresa, no el algoritmo como si fuera una persona. Sobre el papel, por tanto, la automatización no elimina la responsabilidad, sino que la canaliza a través de la sociedad.

Javier Milei durante su intervención en la CPAC 2025
La pregunta es si esa respuesta alcanza para todos los escenarios que pueden abrirse. El mismo proyecto permite que los socios fijen libremente la cifra del capital social, de modo que el patrimonio disponible para responder ante terceros puede convertirse en una pieza decisiva. También queda por ver cómo se probaría la cadena de decisiones cuando intervienen sistemas autónomos, proveedores externos, accionistas, administradores y posibles beneficiarios reales. En una empresa tradicional ya puede ser difícil reconstruir responsabilidades; en una sociedad operada mediante agentes de IA, esa tarea puede volverse bastante más compleja.
La discusión no termina en la responsabilidad por daños. El proyecto combina una fuerte autonomía estatutaria, límites a la capacidad de los registros para condicionar lo previsto por la ley, legajos registrales públicos sin información contable o económica y margen para que las relaciones internas de ciertas sociedades se sometan a derecho extranjero, aunque sin afectar a terceros ni a materias excluidas por el propio texto. Tomados por separado, esos elementos pueden explicarse como herramientas de agilidad empresarial. Leídos en conjunto, también pueden hacer de Argentina un lugar especialmente atractivo para actores externos que busquen operar con menos fricción.
Milei no menciona Stargate Argentina en su artículo de opinión, pero el anuncio ayuda a entender el tipo de país que el Gobierno quiere proyectar. OpenAI y Sur Energy lo presentaron como una posible gran infraestructura de IA en Argentina, con una comunicación muy ambiciosa alrededor de inversión, energía y capacidad de cómputo, justo las piezas que cualquier economía necesita para entrar en esta nueva fase tecnológica. Aun así, la cautela es obligatoria: lo que tenemos documentado es una carta de intención para explorar el proyecto. Hasta donde hemos podido verificar, no consta una ubicación definitiva, una fecha de obra ni una construcción iniciada.
La medida de esta apuesta no estará en lo llamativa que resulte la figura legal, sino en sus efectos. Una reforma así puede abrir actividad económica y atraer proyectos que quizá no llegarían con un marco más rígido. Pero también puede quedarse en una ventaja formal si la mayor parte del valor se decide, se financia y se explota fuera del país. El punto, por tanto, no es solo cuántas sociedades se crean o cuántos anuncios se acumulan, sino cuánto beneficio real termina quedándose en Argentina.
La apuesta de Milei, por tanto, no se juega solo en el texto de una reforma societaria. Se juega en algo más difícil de medir: si Argentina consigue convertir esa apertura en capacidades propias o si acaba ofreciendo un marco cómodo para que otros desplieguen tecnología, capital y riesgos desde fuera. La IA obliga a tomar decisiones, y no hacer nada también es una decisión. La cuestión es si esta puerta legal servirá para entrar en la nueva economía o para quedarse en el umbral mientras otros marcan el paso.
Imágenes | Javier Milei (X) | Gage Skidmore
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Hoy en Netflix, la trepidante tercera entrega de una de las sagas más vistas en la historia de la plataforma
‘Enola Holmes 3’ llega a Netflix casi seis años después de que la plataforma rescatara a la joven detective de lo que habría sido un estreno en cines de muy poco lustre. Con ella, Millie Bobby Brown vuelve al papel que la hizo célebre fuera de Hawkins, apenas seis meses después de que ‘Stranger Things’ cerrara su última temporada. Malta sustituye a Londres como escenario, y un secuestro sustituye a una boda como motor de la trama. La boda, eso sí, sigue ahí esperando su turno.
Legendary había desarrollado la primera película para estrenarla en cines, pero el parón de distribución de 2020 llevó a Netflix a comprar los derechos de distribución. La película, coprotagonizada por Henry Cavill como el legendario Sherlock Holmes, firmó la mejor semana de estreno para una película original hasta ese momento. En su balance del tercer trimestre de 2020, Netflix aseguró que 76 millones de cuentas habían visto la película en su primer mes. Dos años más tarde, ‘Enola Holmes 2’ repetía el golpe: 64,08 millones de horas vistas en sus tres primeros días de emisión.
El origen de todo esto son los libros de Nancy Springer, publicados entre 2006 y 2023 y protagonizados por la hermana pequeña de Sherlock Holmes, personaje inventado por la autora. La saga, compuesta por diez títulos, tuvo su correspondiente dosis de polémica: los herederos de Conan Doyle demandaron a Springer, a Legendary y a Netflix en 2020 por presunta infracción de derechos sobre los últimos diez relatos originales del detective.
En esta ocasión Enola Holmes viaja a Malta para casarse con Lord Tewkesbury (Louis Partridge), pero la ceremonia se trunca cuando el Dr. Watson (Himesh Patel) le avisa de que Sherlock (Henry Cavill) ha sido secuestrado. La investigación la enreda en una trama que mezcla el pasado colonial británico en la isla (lo que incluye una subtrama sobre oro robado por el ejército inglés en Afganistán) con las tensiones de un grupo local que reclama independencia frente a la Corona, mientras Moriarty (Sharon Duncan-Brewster) sigue moviendo hilos desde las sombras.
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el ‘Dream Team’ empresarial repite como la mejor compañía y el directivo mejor valorado de España
Si pensamos en qué empresa española es la mejor valorada, es muy probable que Inditex, Mercadona, Banco Santander o Repsol se encuentren entre las más repetidas. Lo mismo sucede cuando hablamos de los empresarios que las han fundado o directivos que las dirigen. Nombres como el de Amancio Ortega, Juan Roig o Ana Botín son los primeros que nos vienen a la cabeza.
Durante los últimos 25 años, el monitor empresarial de reputación corporativa Merco elabora un ranking con las empresas y directivos mejor valorados del país. En su 26º edición de Merco Empresas la dupla Inditex y Juan Roig han permanecido inamovibles en el podio como empresa y directivo mejor valorado de España.
Inditex, otra vez en lo más alto
Un año más, Inditex encabeza el listado de las 200 compañías con mejor reputación de España. Le siguen muy de cerca Mercadona y Grupo Social Once, que completan un podio que apenas cambia de un año para otro. El estudio de Merco Empresas se elabora en base a 65.000 encuestas, siete evaluaciones y 29 fuentes distintas, según detalla el propio informe de Merco.
De hecho, el top 5 de 2026 no se ha movido ni un puesto frente a la edición de 2025. Pero a partir del sexto lugar sí aparecen cambios. Caixabank asciende dos posiciones con respecto al ranking de 2025 y entra en el top 6.
La aseguradora Mapfre también mejora su valoración, y pasa del décimo al octavo puesto consiguiendo 7111 puntos de los expertos. Coca-Cola, en cambio, pierde cuatro posiciones y cae hasta el décimo lugar. Repsol, Iberdrola, Caixabank, BBVA y Santander completan el top 10 de empresas españolas mejor valoradas.
Juan Roig, ocho años imbatible
En el ranking de líderes sucede algo muy parecido. Juan Roig, presidente de Mercadona, repite como directivo mejor valorado de España por octavo año seguido, según confirma el propio ranking de líderes.
Le siguen muy de cerca Ana Botín, presidenta ejecutiva de Banco Santander. Cierra el top 3 Amancio Ortega, al que le sigue Marta Ortega, fundador y presidenta no ejecutiva del grupo Inditex respectivamente. Este bloque lleva ya varias ediciones sin cambiar de orden, algo poco habitual en un ranking que mide percepción pública y no solo las cifras de un balance de resultados financieros.
A partir del quinto puesto sí hay novedades. Josu Jon Imaz (Repsol) sube al sexto lugar y Pablo Isla (Nestlé) entra en el séptimo. Isidre Fainé y Gonzalo Gortázar (CaixaBank) también escalan posiciones respecto al año anterior. Antonio Huertas (Mapfre) se cuela en el décimo puesto tras subir cinco escalones. Florentino Pérez (Grupo ACS) y María Dolores Dancausa (Bankinter), en cambio, salen del top 10 este año.
Del análisis de este listado de reputación, se pueden extraer dos conclusiones claras. La primera es que tanto Mercadona como Inditex, así como sus directivos y fundadores, son dos ejemplos de éxito empresarial no tanto por sus buenas cifras de crecimiento, sino por haber conseguido conectar con sus clientes, que son los que se tienen en cuenta en este tipo de listados.
Por otro lado, resulta llamativo como la personalidad o la imagen que proyecta un directivo puede situarse incluso por encima de los niveles de percepción de la compañía que dirige. Es decir, que el público reconoce el trabajo de una directiva como Ana Botón situándola en la segunda posición pero, en cambio, Banco Santander no ha conseguido la misma conexión con los usuarios que su presidenta, manteniéndose en la novena posición en el ranking de empresas.
Amancio Ortega, el jefe que ya no manda pero sigue pesando
Amancio Ortega dejó la presidencia ejecutiva de Inditex en 2011 y ni siquiera tiene un cargo directivo en su brazo inversor Pontegadea. Desde entonces vive alejado de los focos en La Coruña. Pero su sombra sigue siendo muy alargada.
Ortega continúa siendo el mayor accionista del grupo, con más del 59% del capital a través de Pontegadea, y cobrará este año un dividendo récord de más de 3.234 millones de euros. Además, sigue siendo el único español entre los diez más ricos del mundo, según la lista Forbes de 2026.
Ortega ya no firma decisiones en el día a día en Inditex, sin embargo, incluso tras su retirada, su nombre continúa ocupando un lugar destacado en el ranking de directivos mejor valorados por el público.
En Xataka | Mercadona está haciendo lo opuesto a otras grandes empresas: congelarle el sueldo a Roig para reinvertirlo
Imagen | GTRES, Mercadona
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Muere Victor Willis, policía de Village People y primer integrante de la banda
EFE.- Victor Willis, vocalista principal de la formación original de Village People y coautor de éxitos como “YMCA” o “In the Navy”, falleció a los 74 años tras una “corta pero agresiva enfermedad“.
Así lo anunció este miércoles el grupo en su página oficial de Facebook, en la que expresan su “profunda tristeza” por el fallecimiento el lunes 30 de junio de Willis.
El cantante, que hubiera cumplido hoy 75 años, era el policía del grupo, que se creó en 1977 y en el que cada uno de sus miembros adoptó un personaje diferente -los otros eran un vaquero, un militar, un motero, un obrero y un indio-.
Willis fue el primero en entrar a Village People, un proyecto del productor Jacques Morali, que le convención con una frase: “Tengo cuatro canciones. Ahora mismo no puedo pagarte mucho, pero si aceptas, te convertiré en una estrella“, según recoge la página web del grupo.
Nacido en Texas en 1951, hijo de un predicador, Willis comenzó a cantar en el coro de la iglesia de su padre y se formó en Nueva York, donde participó en obras de teatro y musicales.
Precisamente fue descubierto en un musical “The Wiz” por el arreglista Horace Ott, que fue quien sugirió su nombre a Morali.
Esas cuatro primeras canciones -“San Francisco (You’ve Got Me)”, “In Hollywood (Everyone’s a Star)”, “Fire Island” y “Village People”- fueron grabadas por Willis junto a coristas profesionales y se publicaron en el álbum “Village People” en 1977.
Fue un enorme éxito y la razón de que se creara un grupo que acompañara a Willis. Mark Mussler (obrero), David Forrest (vaquero), Lee Mouton (motero) y Peter Whitehead (sin un personaje definido) fueron los elegidos a toda prisa para aquella primera formación.
Tras una primera actuación en un programa televisivo se publicó un anuncio para cambiar a los primeros miembros. El texto simplemente decía: “Se buscan hombres muy masculinos para grupo de música disco de fama mundial. Deben saber bailar y llevar bigote”.
Y se unieron Randy Jones (vaquero), Glenn Hughes (motero) y David Hodo (obrero), a los que luego se sumarían Felipe Rose (indio) y Alex Briley (militar).
Willis permaneció poco más de dos años en el grupo, tiempo en el que coescribió éxitos mundiales como “YMCA”, “In the Navy”, “Macho Man”, “Go West”.
A finales de 1979 decidió emprender una carrera en solitario que no tuvo mucha repercusión y regresó a Village People en 2017 como cantante principal.
La banda ha vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo y sigue teniendo un gran éxito. En 2025 Village People actuó en los actos de investidura como presidente de Estados Unidos de Donald Trump.
Willis, que durante años tuvo graves problemas con las drogas, estuvo casado de 1978 a 1982 con la actriz Phylicia Ayers-Allen, muy popular en los años ochenta por su papel de Clais Huxtable en “El show de Bill Cosby”, y en 2007 se casó con la abogada Karen Huff.
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