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review con características, precio y especificaciones

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No sé si a vosotros os pasa, pero yo tengo varios productos y servicios que puedo recomendar a cualquier persona con los ojos cerrados. Al final es una de las maldiciones de dedicarte a esto: te acabas convirtiendo en el asesor de regalos y compras de todos tus amigos y familiares, por lo que tengo listas de productos y servicios de uso frecuente: VPNs, portátiles para trabajar, móviles de 300 euros, tablets, auriculares y, por supuesto, relojes

Pues si hubo un reloj que recomendé hasta la saciedad el año pasado, ese fue el Huawei Watch Fit 4 Pro. Me encantó, me pareció un reloj completo y solvente, capaz de satisfacer a cualquier usuario.

Hoy me toca renovar esa lista y tengo claro que lo haré por el Huawei Watch Fit 5 Pro que hoy nos ocupa. Porque incluso siendo muy parecido al modelo anterior, ha mejorado en bastantes apartados y arreglado su gran punto flaco. Sigue teniendo sus cosas, ojo, pero no tengo dudas de que estamos ante un superventas. Otra vez.

Ficha técnica del Huawei Watch Fit 5 Pro

huawei watch fit 5 Pro

dimensiones y peso

44,5 x 40,8 x 9,5 mm

30,4 gramos sin correa

pantalla

AMOLED a color de 1,92 pulgadas

60 Hz

Brillo máximo: 3.000 nits

Cristal de zafiro 2,5D

Relación pantalla/frontal: 83%

Sensores

Huawei TruSense

Huawei TruSleep

Sensor de ritmo cardíaco

Sensor SpO2

Acelerómetro

Sensor de temperatura de la piel

Electrocardiograma

Sensor de gravedad

Magnetómetro

Batería

471 mAh

Carga inalámbrica

Carga rápida (60 minutos)

Autonomía

Uso típico: 7 días

Máximo: 10 días

conectividad

Bluetooth BLE

Chip GPS global

resistencia

5 ATM

botones

Botón de acción lateral

Corona giratoria

compatibilidAD

iOS y Android

sistema operativo

HarmonyOS 5.1

OTROS

Brillo automático

Modo AoD

Monitorización de frecuencia cardíaca
Monitorización del sueño
Seguimiento SpO2
Seguimiento de salud femenina
Monitorización de estrés

Electrocardiograma

Rigidez arterial

Control de apneas

Notificaciones
Control musical

Más de 100 modos deportivos

AppGallery

PRECIO

299 euros

HUAWEI WATCH FIT 5 Pro Smartwatch, Preciso GPS, ECG, 1,92″ Pantalla de Cristal de Zafiro, 3000 nits, Pago NFC,Deportes al Aire Libre,Monitorización de Salud,10 Días Autonomía, 5ATM,Android iOS,Naranja

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Diseño y pantalla: cuando la base está bien…

Huawei Watch Fit 5 Pro | Imagen: Xataka
Huawei Watch Fit 5 Pro | Imagen: Xataka

Huawei Watch Fit 5 Pro | Imagen: Xataka

Huawei no se ha roto la cabeza con el diseño de su nuevo reloj. El Watch Fit 5 Pro es, en apariencia, prácticamente idéntico al modelo anterior, aunque hay algunas novedades interesantes. El reloj está hecho de aluminio, pero el bisel es de una aleación de titanio con, cito textualmente, “acabado cerámico de oxidación por microarco”. Eso, en cristiano, quiere decir que el reloj aguanta mejor tanto golpes como rayajos al tiempo que conserva la ligereza y la ergonomía. Porque sí, el reloj es cómodo, muy cómodo. 

Tiene un grosor de 9,5 milímetros y pesa 30,4 gramos, por lo que es fácil de llevar en todas la situaciones, incluyendo durante el sueño. La caja conserva las terminaciones del modelo anterior y se puede conseguir en blanco, negro y naranja, este último con unas rayitas decorativas que acentúan su vocación más deportiva. A mí, personalmente, me encanta el negro, pero el naranja es verdad que tiene su punto. Además, es el único que, de serie, viene con la correa de nylon, algo a lo que vamos a volver enseguida.

A plena luz del día, la pantalla se ve estupendamente (aquí le está dando la luz de lleno y la foto, creedme, no le hace justicia) | Imagen: Xataka
A plena luz del día, la pantalla se ve estupendamente (aquí le está dando la luz de lleno y la foto, creedme, no le hace justicia) | Imagen: Xataka

A plena luz del día, la pantalla se ve estupendamente (aquí le está dando la luz de lleno y la foto, creedme, no le hace justicia) | Imagen: Xataka

La pantalla sube hasta las 1,92 pulgadas gracias no tanto a un aumento de tamaño con respecto a la generación pasada, sino a un mejor aprovechamiento del frontal (que ahora es del 83%). Huawei parece haber tomado nota del análisis del Fit 4 Pro y ha implementado en este modelo un cristal 2,5D (es decir, ligeramente curvado) que da esa sensación de “todo pantalla”, ya que los marcos negros (ahora simétricos, por cierto) están justo en la curvatura. Están muy bien integrados.

El brillo llega a los 3.000 nits, aunque es una cifra que alcanzaremos en circunstancias muy particulares. La realidad es que el panel no siempre brilla a ese nivel. No obstante, el brillo máximo es más que suficiente para ver la información de un vistazo incluso a pleno sol durante una sesión deportiva. Bien de resolución, bien los ángulos de visión y los colores, bien la respuesta táctil, en fin, la pantalla muy bien, sin quejas. Bueno, una: las huellas se quedan bastante marcadas.

Uffffff, esa corona | Imagen: Xataka
Uffffff, esa corona | Imagen: Xataka

Uffffff, esa corona | Imagen: Xataka

La disposición de los botones es la misma, con una botón inferior mapeable (click y doble click, recomiendo el doble click para lanzar los pagos móviles) y una corona que no solo sirve para abrir el menú y desplazarnos por los ajustes, sino que tiene un click y un feedback háptico que es pura fantasía. Los botones son estupendos, los dos, pero es que la corona me tiene loco. 

Lo que no me tiene tan loco es la correa. No porque no esté bien, que lo está, sino porque el pasador no es estándar, como tampoco lo era en el Fit 4 ni en el Fit 3. Mientras que en otros relojes como el Watch GT 6 o Runner 2 usan acoples de 20 milímetros, en los Fit Huawei opta por pasadores propietarios. Eso quiere decir que no puedes cambiar la correa por cualquier otra, sino que tiene que ser diseñada para este enganche particular. 

La correa es genial, pero el pasador es propietario | Imagen: Xataka
La correa es genial, pero el pasador es propietario | Imagen: Xataka

La correa es genial, pero el pasador es propietario | Imagen: Xataka

Por otro lado, el modelo naranja tiene una correa de nylon que es suave y se seca rápido. Si es para el día a día, adelante con ella. Si es para hacer deporte, yo prefiero las correas de silicona porque se deterioran menos o, al menos, su deterioro no es tan visible como el del nylon. 

Experiencia de uso: HarmonyOS progresa adecuadamente

Imagen | Xataka
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Huawei vuelve a apostar por la compatibilidad con iOS (App Store) y Android (AppGallery), de manera que podemos conectar el reloj al móvil independientemente del sistema operativo que usemos. Para el caso, nosotros hemos analizado el dispositivo habiéndolo conectado a un smartphone Android. 

HarmonyOS (que en este caso recuerda a un sistema RTOS) alcanza la versión 6.1 y, como decíamos, progresa adecuadamente. Sigue sin tener un ecosistema de apps tan nutrido como el de Wear OS o watchOS, pero poco a poco va llenándose de apps dedicadas como Padel Point (para llevar un registro de los puntos en pádel) o Tennix (para medir el rendimiento en partidos de tenis). 

Imagen | Xataka
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El rendimiento del sistema operativo es sensacional. Va fino, las apps se abren y mueven con soltura y es intuitivo. Poco a poco, Huawei está consiguiendo pulir su software y ponerlo a la altura en términos de rendimiento de su competencia. Sigue siendo más básico que Wear OS o watchOS, pero tiene todo lo necesario para el 95% de los usuarios puedan aprovechar el reloj al máximo y, y lo que tiene funciona de miedo. Eso, además, le permite tener una autonomía mayor, tal y como veremos más adelante.

También dispone de pagos móviles, ya no con Quicko Wallet, sino a través de Curve Pay. Este ha sido, históricamente, uno de los puntos más flacos de los relojes de Huawei y tener al fin una propuesta usable es de agradecer. Los pagos móviles son de esas cosas que no echas de menos hasta que no los tienes. Poder disponer de ellos es un puntazo. Otra cosa es que Curve Pay, como plataforma, funcione mejor o peor, pero eso es otra historia.

Poder pagar con el reloj es un puntazo | Imagen: Xataka
Poder pagar con el reloj es un puntazo | Imagen: Xataka

Poder pagar con el reloj es un puntazo | Imagen: Xataka

¿Qué le falta al sistema para ser redondo? Además de una mayor integración con un ecosistema de domótica, algo que no es viable dada la situación geopolítica, un asistente de voz en condiciones. El que tiene solo acepta comandos concretos para obtener información del reloj o iniciar apps/ejercicios, pero no es Gemini ni tiene una inteligencia que le permita ir más allá. Tener esta tecnología habría sido un verdadero puntazo, pero aquí la realidad es la que es.

En lo que respecta a llamadas y notificaciones, cero quejas. Las notificaciones se muestran correctamente en el reloj, emojis incluidos, y las podemos responder usando un teclado chiquito, respuestas predeterminadas o lo que, indudablemente, es lo más cómodo: el dictado por voz. Antes solo funcionaba con móviles Huawei, ahora lo he podido usar sin problema en mi móvil Android.

El teclado se puede usar, pero no es lo más cómodo | Imagen: Xataka
El teclado se puede usar, pero no es lo más cómodo | Imagen: Xataka

El teclado se puede usar, pero no es lo más cómodo | Imagen: Xataka

Las llamadas también se escuchan bien, si bien 1) es mejor cogerlas con los auriculares puestos, la experiencia es bastante mejor; y 2) no tenemos eSIM, por lo que la dependencia de la conexión con el móvil es total.

Si buscas un dispositivo para dejarte el móvil en casa, con un montón de aplicaciones de terceros y que se integre con los demás gadgets de tu casa, este no es. Ahora bien, si en lo que a software se refiere buscas gestión de salud, una interfaz sencilla, notificaciones, llamadas y no calentarte la cabeza con ajustes y apps, HarmonyOS es la opción a elegir.

Salud y deporte: café para muy cafeteros

Imagen | Xataka
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Si algo ha demostrado Huawei a lo largo de los años es que sabe lo que se hace en términos de sensórica y salud. TruSense hace un trabajo excelente recopilando con precisión la frecuencia cardíaca, el nivel de oxígeno en sangre, el estrés, la temperatura de la piel y el sueño, cuyas mediciones me parecen de las más precisas. 

Para este modelo, la firma repite la posibilidad de medir la rigidez arterial, de hacerse un electrocardiograma, de detectar arritmias y medir la respiración durante el sueño para prevenir posibles apneas. Como siempre, ningún reloj sustituye al médico, pero siempre es buena noticia que los sensores sean precisos y las métricas se representen de forma entendible. 

Ejemplos de informes generados en la app | Imagen: Xataka
Ejemplos de informes generados en la app | Imagen: Xataka

Ejemplos de informes generados en la app | Imagen: Xataka

En lo que a salud se refiere, se agradecen las alertas de ritmo cardíaco alto y el completo análisis del sueño al que podemos acceder desde la app. Por pedir, echo en falta que no haya que activar manualmente la detección de ruidos durante el sueño, me gustaría que lo hiciera automáticamente. Por lo demás, el reloj nos permite conocer todos los parámetros necesarios y, al menos durante las semanas que lo hemos tenido, no hemos notado problemas en las mediciones. Minipunto también para la detección de caídas, tecnología que también tenemos disponible.

Si hablamos de deporte, la cosa puede ir desde lo más sencillo (como registrar una caminata) hasta funciones de trial running, carrera en pista, ciclismo, etc. Ahora vamos con ellas, no sin antes detenerme en los mini-workouts, una función muy simpática para hacer ejercicios rápidos y motivar a un panda cual tamagotchi. El panda cambia de posición y cara según lo activos que seamos durante el día, muy curioso.

Imagen | Xataka
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Dicho eso, caretas fuera: no hago ciclismo, no soy corredor y no juego al golf, por lo que no puedo exprimir al máximo todas las funciones de este reloj. El día que haya un modo pádel en condiciones, por favor, que me llamen. Ahora bien, sé reconocer el valor cuando lo veo y estoy seguro de que tener la posibilidad de importar rutas en GPX y seguirlas en tiempo real en un mapa, recibir alertas de fuera de ruta, configurar puntos de control en carreras por montaña o llevar un control de tiempo de carrera en pista es útil. En lo que respecta al golf, podemos ver los greens y las distancias desde el reloj, monitorizar los golpes, etc.

Hay más de 100 modos deportivos, por lo que malo será que el que practiquéis no esté. Por haber hay hasta pádel, que de eso sí piloto. Aunque es bastante básico, al menos sirve para medir pulsaciones, calorías y carga de trabajo. Y aunque no hay un modo pádel como tal, sí se notan vientos de cambio en Huawei gracias a la compatibilidad con servicios de terceros.

El GPS es brutal | Imagen: Xataka
El GPS es brutal | Imagen: Xataka

El GPS es brutal | Imagen: Xataka

Esto es algo que Apple y Google entendieron bien y Huawei lo está poniendo en práctica. Básicamente, Huawei ha desarrollado una plataforma que permite integrar servicios de entrenamiento de terceros con Huawei Salud. De esa manera, si un desarrollador crea una app para medir el rendimiento en pádel, la información registrada por ella puede combinarse y sincronizarse con la de Huawei Salud para tener todo en un mismo lugar. 

Las primeras apps son Goodshot (bádminton), Tennix (tenis), PickleX (pickelball) y KeepStrong (entrenamiento de fuerza). Sobra decir que tiene integración con plataformas como Kotcha, Urunn, Strava o Komoot.

Imagen | Xataka
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Los informes generados por la app son muy completos y el GPS es una auténtica barbaridad. Huawei ha implementado el sistema Sunflower que ya vimos en el Runner 2 en este reloj y el registro es excelente. La precisión es altísima, algo que, sin duda, agradecerán los corredores y ciclistas.

Batería: buenas noticias (otra vez)

Cerramos este análisis hablando de la batería, apartado en el que Huawei nos vuelve a dar una alegría. Ha salido un pareado sin haberlo planeado, qué bonito. Como ya hiciera la compañía en su Watch GT 6 Pro, el Huawei Watch Fit 5 Pro (y su hermano pequeño) monta una batería de silicio carbono. Es la primera vez que esta tecnología llega a esta gama y eso es, sin duda, una buena noticia. 

¿Por qué? Porque las baterías de silicio-carbono permiten almacenar más energía en el mismo espacio (o incluso en menos). Este tipo de baterías han marcado un antes y un después en smartphones y es lógico que las marcas quieran aplicarlas a los smartwatches. Más capacidad, más autonomía, menos dependencia del cargador y menos dolores de cabeza, no tiene más.

Imagen | Xataka
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El Huawei Watch Fit 5 Pro aguanta sin problema los nueve-diez días con un uso normal, es decir, recibiendo notificaciones, monitorizando la salud de forma pasiva, etc. Si le apretamos un poco, por ejemplo, respondiendo llamadas, haciendo deporte o usando el GPS con relativa frecuencia (yo lo hice en un viaje a China que hice durante esta prueba), la autonomía se reduce hasta los siete días. 

Para que nos hagamos una idea, apretándole fuerte el Watch Fit 5 Pro aguanta lo que el Watch Fit 4 Pro aguantaba con un uso moderado. Y es verdad, no son los 21 días del Watch GT 6 Pro, pero siete-diez días es una cifra que sigue estando en la parte alta del ranking. En cuanto a la carga, el dispositivo se carga de forma inalámbrica en alrededor de una hora. 

Huawei Watch Fit 5 Pro, la opinión y nota de Xataka

Imagen | Xataka
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Huawei ha vuelto a firmar un reloj que no me costaría lo más mínimo recomendarle a cualquier usuario. Lo hizo con el Fit 3, lo hizo con el Fit 4 y lo vuelve a hacer con el Fit 5. Me parece un reloj que puede encajarle tanto al que busca un smartwatch con buena batería, pantalla y monitorización de salud como al que quiere ir más allá porque hace mucho deporte y busca medir bien cada cifra de su ejercicio. 

Sus puntos débiles son la falta de un asistente virtual a la altura de lo que ofrece su competencia en general y Wear OS en particular, así como la integración con un ecosistema mayor, no solo el móvil. Es decir, si esperamos la integración que Wear OS o watchOS tienen con Android, Google Home y Gemini / iOS, HomeKit y Siri, respectivamente, eso no lo vamos a tener. 

Si lo entendemos, no obstante, como un accesorio y un compañero para salud agnóstico al sistema operativo, el dispositivo cumple con total solvencia. El gran problema que tenía era el Watcht Fit 4 Pro era la falta de pagos móviles y eso se ha arreglado ya, por lo que la gran pega que tenía el modelo anterior se ha resuelto. Es un producto muy recomendable al que, francamente, es difícil encontrarle pegas.

9,0

Diseño
8,75

Pantalla
9,5

Software
8,75

Batería
9,5

Interfaz
8,5

A favor

  • Es cómodo y se siente genial en mano.
  • Pagos móviles, al fin
  • La batería ya aguantaba, pero ahora lo hace más y llega a los 10 días.

En contra

  • Sigue sin integrarse en un ecosistema de productos más amplio.
  • No tiene un asistente a la altura de lo que propone Wear OS con Gemini.

HUAWEI WATCH FIT 5 Pro Smartwatch, Preciso GPS, ECG, 1,92″ Pantalla de Cristal de Zafiro, 3000 nits, Pago NFC,Deportes al Aire Libre,Monitorización de Salud,10 Días Autonomía, 5ATM,Android iOS,Naranja

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Imágenes | Xataka

En Xataka | Huawei FreeBuds Pro 5, análisis: su cancelación de ruido solo se puede definir con dos palabras y son “magia negra”

Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Huawei. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.

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Antes en las reuniones del G7 los focos eran para los líderes mundiales. Ahora los protagonistas son Amodei, Altman y Hassabis

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Esta semana se ha celebrado la edición número 52 de la cumbre del G7. Los representantes de las siete mayores potencias mundiales debatieron sobre Ucrania, Oriente Medio, o tierras raras, como se esperaba. Lo que no se esperaba tanto es que los vedaderos protagonistas del evento no fueran esos líderes mundiales, sino los directivos de Anthropic, OpenAI, Google o Mistral que participaron en el otro gran debate de nuestro tiempo: el futuro de la IA.

El poder cambia (un poco) de manos. Jessica Brandt, del Consejo de Relaciones Extranjeras (CFR) —think tank estadounidense— definió la situación con una frase contuntende: “Estamos viendo un cambio en quién consigue un asiento en la mesa, y una señal de dónde se asienta el poder”. 

Invitados de excepción. Esta experta comentaba cómo hoy en día los estados necesitan tener como aliadas a las empresas de IA. Lo que ha pasado con Anthropic y el Pentágono primero y con Claude Fable 5 después demuestran cómo la IA se ha convertido en un arma para los gobiernos de los países. Una de la que nadie quiere prescindir, así que los líderes de las principales empresas occidentales de IA han sido invitados para contribuir a un debate que se ha convertido en crucial de cara al futuro.

El cortejo de Amodei, Altman y Hassabis. Sam Altman (CEO de OpenAI), Dario Amodei (CEO de Anthropic) y Demis Hassabis (CEO de Google DeepMind) fueron los tres grandes destacados de un grupo de directivos tecnológicos entre los que también estaba Arthur Mensch, CEO de la startup francesa Mistral o Alexandr Wang, máximo responsable de IA en Meta. Los líderes mundiales cortejaron a estos directivos: Narendra Modi, primer ministro de India, se reunió con Mensch, por ejemplo, y Amodei lo hizo con Macron, y Hassabis, Altman y el citado Amodei formaron parte de una comida de trabajo en la que estaban entre otros Donald Trump o Emmanuel Macron.

Dependencia tecnológica. La situación refleja una realidad palpable: los líderes del G7 se reúnen para cerrar todo tipo de acuerdos geopolíticos, pero dependen por completo de la infraestructura privada y del hardware y software de las grandes tecnológicas. Los máximos mandatarios tienen claro que hay que llevarse bien con estas empresas, pero el equilibrio de poder es ciertamente delicado: el reciente veto de EEUU a Fable 5 es una demostración. ¿Pueden los países apropiarse de la tecnología de sus empresas y controlarla?

La IA como arma. Los anuncios recientes de modelos de IA con capacidades de ciberseguridad avanzadas como Claude Mythos Preview y Mythos 5 o GPT-5.5 Cyber han hecho que empresas y gobiernos se  preocupen notabemente. Europa, por ejemplo, ya se quejó de haber sido dejada a un lado cuando Anthropic permitió a algunas empresas utilizar Mythos Preview. 

EEUU va a la suya. Emerson Brooking, socio del Atlantic Council, explicó en CNBC cómo los controles de exportación sobre los modelos de Anthropic “lo han cambiado todo”. Y añadió que 

“Varios paíes del G7 han aludido previamente a la necesidad de inversiones soberanas en IA, pero siempre se había asumido que éstas tendrían lugar de forma conjunta al aceso a la pila tecnológica de EEUU. Ahora EEUU ha indicado su voluntad de cortar acceso a su tecnología de IA tanto al G7 como incluso a sus tratados con potencias aliadas”.

¿Empresas por encima de gobiernos? Los modelos de IA avanzados se están convirtiendo por derecho propio en uno de los recursos más ansiados y deseados por parte ya no solo de empresas, sino de gobiernos que están dándose cuenta de lo que está en juego. El panorama geopolítico mundial ya se enfrentó a una situación similar con el desarrollo de armas nucleares: solo algunos países pueden fabricarla y desplegarla. 

Brecha digital en el horizonte. La IA es más difusa, porque los modelos (sobre todo, los abiertos) se filtran, se copian y de ellos surgen versiones derivadas. Pero una cosa es cierta: los centros de datos sobre los que se ejecutan esos modelos están mayoritariamente bajo el control de empresas de EEUU y China. La energía nuclear ofreció disuasión, pero la IA puede generar una brecha digital enorme entre quienes la controlan y quienes solo pueden aspirar a usarla.

En Xataka | Claude Fable 5 ha dejado muy claro cuál es el gran problema que afronta Europa: la IA es un arma y ella no tiene ninguna

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Antes en las reuniones del G7 los focos eran para los líderes mundiales. Ahora los protagonistas son Amodei, Altman y Hassabis

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Esta semana se ha celebrado la edición número 52 de la cumbre del G7. Los representantes de las siete mayores potencias mundiales debatieron sobre Ucrania, Oriente Medio, o tierras raras, como se esperaba. Lo que no se esperaba tanto es que los vedaderos protagonistas del evento no fueran esos líderes mundiales, sino los directivos de Anthropic, OpenAI, Google o Mistral que participaron en el otro gran debate de nuestro tiempo: el futuro de la IA.

El poder cambia (un poco) de manos. Jessica Brandt, del Consejo de Relaciones Extranjeras (CFR) —think tank estadounidense— definió la situación con una frase contuntende: “Estamos viendo un cambio en quién consigue un asiento en la mesa, y una señal de dónde se asienta el poder”. 

Invitados de excepción. Esta experta comentaba cómo hoy en día los estados necesitan tener como aliadas a las empresas de IA. Lo que ha pasado con Anthropic y el Pentágono primero y con Claude Fable 5 después demuestran cómo la IA se ha convertido en un arma para los gobiernos de los países. Una de la que nadie quiere prescindir, así que los líderes de las principales empresas occidentales de IA han sido invitados para contribuir a un debate que se ha convertido en crucial de cara al futuro.

El cortejo de Amodei, Altman y Hassabis. Sam Altman (CEO de OpenAI), Dario Amodei (CEO de Anthropic) y Demis Hassabis (CEO de Google DeepMind) fueron los tres grandes destacados de un grupo de directivos tecnológicos entre los que también estaba Arthur Mensch, CEO de la startup francesa Mistral o Alexandr Wang, máximo responsable de IA en Meta. Los líderes mundiales cortejaron a estos directivos: Narendra Modi, primer ministro de India, se reunió con Mensch, por ejemplo, y Amodei lo hizo con Macron, y Hassabis, Altman y el citado Amodei formaron parte de una comida de trabajo en la que estaban entre otros Donald Trump o Emmanuel Macron.

Dependencia tecnológica. La situación refleja una realidad palpable: los líderes del G7 se reúnen para cerrar todo tipo de acuerdos geopolíticos, pero dependen por completo de la infraestructura privada y del hardware y software de las grandes tecnológicas. Los máximos mandatarios tienen claro que hay que llevarse bien con estas empresas, pero el equilibrio de poder es ciertamente delicado: el reciente veto de EEUU a Fable 5 es una demostración. ¿Pueden los países apropiarse de la tecnología de sus empresas y controlarla?

La IA como arma. Los anuncios recientes de modelos de IA con capacidades de ciberseguridad avanzadas como Claude Mythos Preview y Mythos 5 o GPT-5.5 Cyber han hecho que empresas y gobiernos se  preocupen notabemente. Europa, por ejemplo, ya se quejó de haber sido dejada a un lado cuando Anthropic permitió a algunas empresas utilizar Mythos Preview. 

EEUU va a la suya. Emerson Brooking, socio del Atlantic Council, explicó en CNBC cómo los controles de exportación sobre los modelos de Anthropic “lo han cambiado todo”. Y añadió que 

“Varios paíes del G7 han aludido previamente a la necesidad de inversiones soberanas en IA, pero siempre se había asumido que éstas tendrían lugar de forma conjunta al aceso a la pila tecnológica de EEUU. Ahora EEUU ha indicado su voluntad de cortar acceso a su tecnología de IA tanto al G7 como incluso a sus tratados con potencias aliadas”.

¿Empresas por encima de gobiernos? Los modelos de IA avanzados se están convirtiendo por derecho propio en uno de los recursos más ansiados y deseados por parte ya no solo de empresas, sino de gobiernos que están dándose cuenta de lo que está en juego. El panorama geopolítico mundial ya se enfrentó a una situación similar con el desarrollo de armas nucleares: solo algunos países pueden fabricarla y desplegarla. 

Brecha digital en el horizonte. La IA es más difusa, porque los modelos (sobre todo, los abiertos) se filtran, se copian y de ellos surgen versiones derivadas. Pero una cosa es cierta: los centros de datos sobre los que se ejecutan esos modelos están mayoritariamente bajo el control de empresas de EEUU y China. La energía nuclear ofreció disuasión, pero la IA puede generar una brecha digital enorme entre quienes la controlan y quienes solo pueden aspirar a usarla.

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Raquel González, directora de Airbus Space en España, sobre el desafío de España como potencia espacial: “Nos faltan personas”

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No es habitual cruzar las puertas de Airbus Space en Getafe y recorrer unas instalaciones donde la industria espacial deja de ser una sucesión de nombres propios para convertirse en algo físico. Durante la visita organizada por los 60 años de Airbus Espacio en España, el recorrido iba dejando ver zonas de producción, áreas limpias, piezas vinculadas a lanzadores y tecnologías y componentes de satélites que acabarán operando fuera de la Tierra. La primera impresión no era la de una celebración corporativa, sino la de una cadena industrial mucho más amplia de lo que sugieren sus programas por separado.

Raquel González, directora de Airbus Space en España, lo resumió con una frase muy directa durante la presentación: “España es una potencia espacial”. No lo planteó como una aspiración pendiente, sino como una realidad que, a su juicio, se explica por la acumulación de capacidades desarrolladas en el país. Sobre la mesa aparecían satélites como PAZ, PAZ-2, Ingenio, CHEOPS o LSTM, programas de comunicaciones seguras como Spainsat NG, participación en lanzadores europeos como Ariane 6 y hasta antenas fabricadas en España para comunicarse con los rovers Curiosity y Perseverance en Marte. La afirmación tenía peso porque no descansaba en un solo proyecto, sino en una presencia sostenida en varias capas del sector espacial.

El músculo espacial español y sus desafíos

Con esa afirmación sobre la mesa, la siguiente pregunta era casi obligada: si España ha alcanzado esa posición, cómo se mantiene en una industria tan competitiva como la espacial. La presión no llega solo por el acceso al espacio, aunque lanzar con más frecuencia y a menor coste se haya convertido en una de las grandes batallas del sector. También pesa la capacidad de diseñar, fabricar y preparar sistemas cada vez más complejos, de responder a necesidades estratégicas y de hacerlo en un tablero donde los ritmos se han acelerado. SpaceX es el símbolo más visible de ese cambio, pero no el único: EEUU mantiene un ecosistema comercial muy activo, China acelera sus capacidades comerciales y estatales, India abre más espacio a la participación privaday Europa intenta reforzar su autonomía.

Airbus Espacio Getafe 1
Airbus Espacio Getafe 1

Área de fabricación de estructuras para Ariane 6 en Airbus Espacio España, dentro de las instalaciones de Getafe

Esa fue la pregunta que le trasladé a González: qué desafíos aparecen ahora para mantenerse en esa posición y cuál debería ser el siguiente paso. La directora de Airbus Space en España abrió el foco hacia toda la industria espacial europea, pero enseguida aterrizó la respuesta en el terreno que conoce de primera mano. “Ahora hay un desafío de talento. Los presupuestos están aumentando, los programas siguen surgiendo. Hay mucha ambición”.

“Ahora hay un desafío de talento. Los presupuestos están aumentando, los programas siguen surgiendo. Hay mucha ambición”

La idea quedó todavía más clara cuando lo condensó en dos palabras: “faltan personas”. González convirtió entonces el diagnóstico en una llamada a quienes están todavía decidiendo su camino formativo. Su mensaje iba dirigido a universitarios, pero también a estudiantes más jóvenes que empiezan a elegir hacia dónde orientar sus estudios: el espacio necesita perfiles científicos, tecnológicos y de ingeniería, pero no solo eso. También hacen falta trayectorias de formación profesional y perfiles vinculados a la producción, porque una industria así no se sostiene únicamente con diseño sobre el papel. Entre una misión aprobada y una tecnología lista para salir de la Tierra hay años de trabajo especializado, y esa cantera no aparece de un día para otro.

Raquel Gonzalez Directora De Airbus Space En Espana 1
Raquel Gonzalez Directora De Airbus Space En Espana 1

Raquel González, directora de Airbus Space en España, durante el encuentro con la prensa en las instalaciones de Getafe

La dimensión del problema se entiende mejor al mirar las cifras que Airbus puso sobre la mesa. Según la compañía, Airbus Espacio en España cerró 2025 con 295 millones de euros de facturación y 530 empleados directos, pero su impacto no termina en su propia plantilla. Alrededor del 30% de esa facturación revierte en subcontratistas, un dato que ayuda a medir hasta qué punto la actividad espacial se reparte por un ecosistema más amplio. Por eso la falta de talento no afecta solo a una empresa concreta: cuando crecen los programas, también aumenta la presión sobre proveedores, técnicos especializados y equipos capaces de sostener trabajos de alto valor añadido.

Esa actividad se entiende mejor cuando se baja de la cifra al tipo de trabajo que hay detrás. Airbus sostiene que su división espacial en España es la única empresa del país capaz de diseñar, construir, integrar y entregar satélites complejos en órbita, una afirmación que sitúa el foco en responsabilidades industriales de alto nivel. González lo llevó al terreno de la capacidad acumulada durante la presentación: “Todo lo que son construcciones de satélites, ahí es donde estamos como líder en Espacio España”. PAZ aparece como uno de los ejemplos ya en servicio dentro de esa trayectoria, mientras que PAZ-2 y LSTM muestran hacia dónde se está moviendo ahora esa capacidad.

Otra parte del recorrido llevaba a una capa menos visible, pero igual de importante: la tecnología que permite que una misión observe, mida o transmita información útil desde el espacio. Airbus habló de radares, radiómetros de microondas y antenas activas como áreas en las que su división española ha ido acumulando conocimiento. No son elementos pensados para llamar la atención fuera del sector, pero pueden marcar la diferencia entre una plataforma espacial y una misión con capacidad real de prestar servicio.

Sala Limpia Airbus Getafe 2
Sala Limpia Airbus Getafe 2

Personal de Airbus Espacio España trabaja en la sala limpia de Getafe, donde la compañía ensambla sistemas espaciales de alta complejidad

El mapa se completaba con otra pieza sensible para Europa: el acceso al espacio. Airbus recordó durante la presentación que su actividad en España está vinculada desde hace décadas a la familia Ariane y a Vega, con estructuras y subsistemas que forman parte de los lanzadores europeos. En el caso de Ariane 6, la compañía señaló además que está aumentando la producción para suministrar 27 conjuntos completos, conocidos como shipsets, que incluyen grandes estructuras ligeras de fibra de carbono para Ariane 6 en los próximos años. No hace falta entrar en el detalle de cada componente para entender la relevancia de esa línea de trabajo: sin lanzadores fiables y con cadencia suficiente, buena parte de la ambición espacial europea queda condicionada.

Airbus Espacio Getafe 3
Airbus Espacio Getafe 3

Área de fabricación de estructuras para Ariane 6 en Airbus Espacio España, dentro de las instalaciones de Getafe

El recorrido por lanzadores servía para aterrizar una idea más amplia: la industria espacial europea necesita más escala. González defendió que Europa ha dado pasos importantes con programas como Galileo y Copernicus, pero también que el momento actual exige ir más allá. “Ahora llega el momento de pisar el acelerador y pasar al siguiente paso”, señaló. La frase no hablaba solo de un programa concreto, sino de la necesidad de coordinar mejor capacidades industriales que siguen repartidas entre varios países y compañías.

Todo eso necesita algo más que contratos y conocimiento acumulado. Airbus sitúa esa actividad en dos sedes de la Comunidad de Madrid, Getafe y Tres Cantos, y describe sus instalaciones como parte de la capacidad que le permite trabajar en sistemas espaciales de alta complejidad. En Getafe, según la compañía, conviven la producción vinculada a lanzadores y áreas preparadas para el ensamblaje de satélites, una infraestructura que no funciona como escaparate, sino como condición material para sostener programas de años. El talento del que hablaba González necesita precisamente ese entorno: proyectos largos, equipos estables y procesos capaces de mantener la fiabilidad a lo largo de todo el ciclo de trabajo.

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Área de lanzadores de Airbus Espacio España en Getafe, donde la compañía trabaja en estructuras para Ariane 6

La falta de personas no se resuelve únicamente abriendo procesos de selección. En una actividad como esta, formar a alguien implica años de aprendizaje, exposición a proyectos reales y familiaridad con procedimientos donde la fiabilidad pesa tanto como la innovación. González apuntó precisamente a esa dimensión cuando habló de reforzar la formación y de desarrollar capacidades que requieren tiempo. Después añadió un segundo elemento: foco. Su planteamiento era que el sector tiene ambición y oportunidades, pero necesita decidir dónde concentrar esfuerzos para que esa energía no se disperse.

Ese foco también aparece en el debate europeo. Airbus, Leonardo y Thales han firmado un memorando para impulsar la creación de un actor espacial de mayor escala, un movimiento que Airbus enmarca como respuesta a la fragmentación del sector en Europa y a la necesidad de ganar escala para competir en un mercado más exigente. No es un detalle menor dentro de esta conversación: si los programas espaciales son caros, largos y tecnológicamente complejos, la escala importa tanto como la especialización. Para Airbus, la autonomía europea no depende solo de tener buenos proyectos nacionales, sino de coordinar capacidades para competir, precisamente, en un sector tan dinámico y veloz.

La visita a Getafe dejaba así una lectura menos evidente que la de los satélites, los lanzadores o las instalaciones. Airbus puede defender que España es una potencia espacial apoyándose en sus programas, tecnología y trayectoria. Sin embargo, el siguiente paso no depende solo de conservar lo ya construido ni de sumar nuevas misiones a la lista. Si el sector quiere crecer en un entorno cada vez más rápido y exigente, necesitará algo presumiblemente mucho más difícil: conseguir una cantera suficiente de personas capaces de hacer que todo eso siga funcionando.

Imágenes | Xataka

En Xataka | Isar es la empresa aeroespacial europea que tiene el dinero, los socios y hasta los cohetes. Lo único que le falta es lanzarlos

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