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un documento arábigo del siglo XVII ha confirmado su existencia

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Si pensamos en personajes y civilizaciones de la historia de África, a la mayoría nos vienen a la cabeza los faraones y las pirámides del Antiguo Egipto y poco más. Sin embargo, hay mucho más y no hace falta irse muy lejos de ese enorme continente: justo al sur, siguiendo el río hacia el interior, existieron reinos poderosos con sus propios reyes,  sus propias ciudades y sus propias catedrales (sí, he dicho catedral). Uno de esos reinos se llamaba Makuria, y su capital era Vieja Dongola, una gran ciudad a orillas del Nilo que durante casi mil años fue un centro de poder, comercio y cultura.

Curiosamente mientras Europa vivía la Edad Media, Dongola era una ciudad cristiana próspera que llegó incluso a plantar cara a los ejércitos árabes que conquistaron el norte de África. Con el tiempo decayó, se islamizó y quedó casi olvidada, sepultada bajo el desierto. La historia de la región de Nubia es casi un silencio documental. No es que no pasara nada: es que casi nada quedó escrito o lo que quedó no había sido excavado. En esa oscuridad, un pequeño fragmento de papel árabe recuperado en un basurero de la antigua Dongola (el norte de la actual Sudán) acaba de marcar un antes y un después.

El hallazgo. El documento mide apenas 10 × 9 centímetros, lo encontraron en un basurero dentro del Edificio A.1 de la ciudadela de Vieja Dongola (lo que allí  desde hace siglos se conoce popularmente como “Casa del Rey”) y es una orden administrativa emitida en nombre del rey Qashqash. 

El rey ordena a un subordinado llamado Khiḍr que gestione un intercambio de ovejas con sus crías, telas de algodón y un tocado entre varios individuos. El texto lo escribió el escriba Ḥamad y el equipo de investigación detrás del paper considera que probablemente sea la respuesta a una carta previa, lo que sugiere que existía una red epistolar activa en torno a la corte. Es, simplemente, el rey trabajando en su labor de administrar, gestionar bienes y relaciones dentro de su red de poder.


Dongola
Dongola

La primera cara de la orden del Rey . M. Rekłajtis/PCMA en Barański et al. 2026

Por qué es importante. La relevancia del hallazgo tiene varios niveles, pero la más directa e inmediata es confirmar la existencia histórica de Qashqash, del que antes solo había constancia a través de la tradición oral, incluyendo fragmentos del Kitāb al-Ṭabaqāt de Wad Ḍayfallāh. Este libro compilado en 1700 recopila las biografías de los santos y maestros religiosos más importantes del Sudán, basándose en historias que se habían transmitido oralmente de generación en generación.

Más allá de esa confirmación, el hallazgo arroja algo de luz sobre cómo fueron las “Edades Oscuras” de Nubia. Durante siglos predominó la imagen que dejó León el Africano en el siglo XVI, que describía al rey de Nubia como un monarca perpetuamente en guerra. Este documento demuestra lo contrario: la región tenía actividad política y su rey no estaba en el campo de batalla, sino implicado en la gestión cotidiana de bienes y en redes de intercambio recíproco, que era el mecanismo central del poder político en el Sudán precolonial.

Contexto. Vieja Dongola fue durante siglos la capital del reino cristiano de Makuria, uno de los reinos medievales africanos más poderosos del valle del Nilo. A mediados del siglo XIV dejó de serlo, y la ciudad se contrajo progresivamente hasta quedar reducida a su ciudadela y sus alrededores inmediatos. 

Lo que siguió es el período que los historiadores llaman las “Edades Oscuras” sudanesas: tres siglos en los que Dongola se vio atrapada en una encrucijada geopolítica: con presiones desde el norte por el Egipto Otomano, por el sur por el sultanato Funj y mientras tanto, su sociedad se islamizaba. En ese delicado contexto fue donde probablemente reinó Qashqash entre la segunda mitad del siglo XVI y los primeros años del XVII, uno de los primeros gobernantes de ese período oscuro que ha podido ser verificado.

Cómo lo han hecho. El equipo de investigación del PCMA de la Universidad de Varsovia han combinado tres vías independientes para fechar y contextualizar el documento: con numismática usando monedas de plata otomanas del mismo estrato, el radiocarbono de materia orgánica del basurero y la genealogía literaria cruzada, combinando el Kitāb al-Ṭabaqāt y el relato del viajero Evliya Çelebi, los descendientes documentados de Qashqash. La convergencia de las vías ha posibilitado reconstruir los límites de cuándo fue su reinado.

Qashqash es solo la punta del iceberg. El documento es también un testimonio lingüístico de primer orden: escrito en árabe, tiene irregularidades gramaticales y grafías coloquiales que evidencian que aunque no estuviera plenamente asentada, ya era la lengua usada por la cancillería. En pocas palabras: una evidencia de la arabización gradual de Nubia, que fue adoptando y adaptándola.

Otro punto interesante es que la evidencia arqueológica y la memoria oral local se confirman mutuamente. El Edificio A.1 lleva siglos siendo llamado “Casa del Rey” por los habitantes de Dongola y los descendientes de Qashqash siguen viviendo en las proximidades. Encontrar la orden real precisamente allí no es casual: es la arqueología validando lo que la comunidad había recordado durante generaciones. De hecho, la colaboración entre el equipo de investigación y quienes viven allí ha sido estrecha, algo que consideran esencial para una correcta interpretación.

Arrojando luz a la edad oscura. La orden de Qashqash es solo el primer resultado publicado de un corpus mucho mayor dado que el proyecto ha recuperado aproximadamente cincuenta documentos árabes en papel en Vieja Dongola, entre ellos cartas, textos legales, administrativos y amuletos escritos. El primer análisis apunta a redes de comunicación que conectaban élites religiosas, administrativas y posiblemente líderes nómadas de la región. Un análisis exhaustivo y en profundidad del conjunto arrojará algo de luz a la historia política, jurídica y social de la Nubia precolonial.

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Portada | M. Rekłajtis/PCMA en Barański et al. 2026 y Wikimedia

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Hace 3.000 años no había notarios, así que en Suecia los acuerdos y matrimonios se cerraban con huellas de pies talladas en roca

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En Atapuerca hay animales, en Irulegi hay una mano y en el lago Mälaren, en el centro-este de Suecia, hay pies. Miles de huellas de pies tallados en roca que tienen entre 2.500 y 3.700 años de antigüedad. Hasta la fecha, la arqueología pensaba que eran una muestra de arte simbólico o religioso, pero un estudio reciente propone algo mucho más práctico y nada ornamental: eran contratos grabados en piedra.  

Quítese los zapatos y firme aquí. Fredrik Fahlander, arqueólogo de la Universidad de Estocolmo, ha examinado cientos de huellas talladas en superficies rocosas a lo largo de las costas del sur de la península escandinava y ha encontrado que estos petroglifos no están puestos al azar ni pertenecen a la misma persona, como cuando haces una gamberrada con el cemento fresco.

Para que dure, exactamente igual que los contratos. De hecho, esa es su hipótesis: cuando dos personas querían sellar un acuerdo, una amistad o un matrimonio, grababan sus huellas juntas en la roca. Frente a la promesa oral, la piedra la convertía en permanente.


Captura De Pantalla 2026 06 18 A Las 11 58 58
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Mapa del sur de Escandinavia donde se han encontrado huellas de pies tallados. Fredrik Fahlander

Por qué es importante. Porque ofrecen una visión diferente a lo que sabemos sobre cómo funcionaban las sociedades prehistóricas. Históricamente hemos asumido que los pactos formales eran propios de culturas con escritura, pero este estudio muestra que pueblos sin escritura podían igualmente formalizar compromisos usando el paisaje físico como soporte.

Por otro lado, tan importante como saber qué significan esas huellas es saber qué no eran: en la Edad del Bronce escandinava, lo sagrado y lo simbólico se grababa en bronce y se depositaba en tumbas y las huellas de pie no están en ninguno de esos dos sitios. Aparecen única y exclusivamente en roca expuesta al agua. No es casualidad: desvela que estas huellas no pertenecían al mundo de los muertos ni al de la simbología, sino al de los vivos y sus acuerdos.

Contexto. La Edad del Bronce nórdica duró aproximadamente entre el 1700 y el 500 a.C. En ese periodo, los pueblos escandinavos dejaron decenas de miles de grabados en roca con varios motivos comunes, como barcos, animales, figuras humanas o círculos. La categoría de huellas de pies es rara dentro de este conjunto: están muy cuidadas, talladas a tamaño real y con tanto detalle que hasta muestran las correas de las sandalias.

El yacimiento principal estudiado es la región del Mälaren, que durante la Edad del Bronce era una bahía del Mar Báltico. El levantamiento del terreno tras la última glaciación ha permitido fechar cronológicamente los grabados: los situados a más altura son más antiguos.

En detalle. En la región del Mälaren se han documentado 627 huellas talladas en 140 yacimientos, si bien no es un fenómeno aislado: están presentes por toda la provincia de Småland y en la península de Bjäre. Están deliberadamente dispuestas alrededor de fuentes de agua y depresiones poco profundas donde el agua de lluvia se acumulaba y fluía, así como cerca de grietas naturales y zonas con minerales. 

Además, hay ciertos patrones: la mayoría de los yacimientos tienen una sola huella o un número impar. Cuando hay dos, casi siempre son distintas en tamaño y forma, lo que sugiere que pertenecen a personas diferentes. En algunos casos, la segunda huella se añadió tiempo después de la primera. Fahlander interpreta esto como una invitación aceptada: la primera huella propone el vínculo, la segunda lo confirma. Si ambas se grabaron a la vez, el compromiso se selló simultáneamente por las dos partes.

Sí, pero. La hipótesis del estudio es coherente y está bien fundamentada, pero sigue siendo una hipótesis. De hecho, como el propio Fahlander explica, probablemente estas huellas de pie tenían más de un significado o propósito. Sin embargo, no hay fuentes escritas de la época que la confirmen simple y llanamente porque no existen. 

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Portada | Fahlander, F. (2026). “A Step in Stone. Ontologies of Podomorphic Petroglyphs in Southern Scandinavian Bronze Age”

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Mapa del sur de Escandinavia donde se han encontrado huellas de pies tallados. Fredrik Fahlander

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El yacimiento principal estudiado es la región del Mälaren, que durante la Edad del Bronce era una bahía del Mar Báltico. El levantamiento del terreno tras la última glaciación ha permitido fechar cronológicamente los grabados: los situados a más altura son más antiguos.

En detalle. En la región del Mälaren se han documentado 627 huellas talladas en 140 yacimientos, si bien no es un fenómeno aislado: están presentes por toda la provincia de Småland y en la península de Bjäre. Están deliberadamente dispuestas alrededor de fuentes de agua y depresiones poco profundas donde el agua de lluvia se acumulaba y fluía, así como cerca de grietas naturales y zonas con minerales. 

Además, hay ciertos patrones: la mayoría de los yacimientos tienen una sola huella o un número impar. Cuando hay dos, casi siempre son distintas en tamaño y forma, lo que sugiere que pertenecen a personas diferentes. En algunos casos, la segunda huella se añadió tiempo después de la primera. Fahlander interpreta esto como una invitación aceptada: la primera huella propone el vínculo, la segunda lo confirma. Si ambas se grabaron a la vez, el compromiso se selló simultáneamente por las dos partes.

Sí, pero. La hipótesis del estudio es coherente y está bien fundamentada, pero sigue siendo una hipótesis. De hecho, como el propio Fahlander explica, probablemente estas huellas de pie tenían más de un significado o propósito. Sin embargo, no hay fuentes escritas de la época que la confirmen simple y llanamente porque no existen. 

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