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así funciona el dispositivo que ha disparado las multas en Francia

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Si en algún momento nos cruzamos en carretera con un remolque metálico, anguloso y de aspecto casi futurista, es fácil que pensemos en cualquier cosa menos en un radar de tráfico. Sin embargo, ese diseño que recuerda vagamente a un vehículo como el Tesla Cybertruck tiene una función mucho más concreta: controlar la velocidad y sancionar automáticamente a quienes la superan. Lo que hemos visto en otros países ya tiene presencia en España, y todo indica que su impacto no está pasando desapercibido.

El verdadero nombre. Aunque el nombre “radar Cybertruck” se ha popularizado por su aspecto, lo que tenemos delante es un sistema con nombre y apellido: Poliscan Enforcement Trailer, fabricado por la compañía alemana Vitronic. Su planteamiento es distinto al de otros radares que ya conocemos. Aquí hablamos de un cinemómetro instalado en un remolque que puede desplazarse fácilmente y que está diseñado para funcionar de forma autónoma, sin presencia constante de operadores.

Cómo funciona. Ya hemos visto que no necesita supervisión constante, pero su funcionamiento va un paso más allá. Este radar remolcado puede operar durante largos periodos gracias a baterías de alto rendimiento, lo que permite desplegarlo en puntos donde no hay conexión eléctrica ni infraestructura fija. Una vez instalado, controla la velocidad con precisión en varios carriles y puede gestionar las infracciones sin necesidad de presencia policial en el momento. Además, incorpora medidas de protección frente a sabotajes, desde sensores que detectan movimientos hasta elementos diseñados para dificultar cualquier intento de manipulación, y puede conectarse para tramitar expedientes sancionadores.

Radar 1
Radar 1

Dónde está en España. Si miramos ahora al caso español, el punto de partida está claro: Cataluña fue la primera comunidad en incorporar este tipo de radares remolcados. Aquí, eso sí, las fuentes no coinciden por completo en las cifras y fechas.Infotrànsit, en una publicación del 2 de marzo de 2026, afirma que el Servei Català de Trànsit los incorporó a la red viaria en 2023 y eleva la cifra a diez radares remolque operativos. La dirección parece clara: ampliar la flota durante 2026 y concentrarla en tramos con mayor siniestralidad, con la AP-7 como uno de los corredores donde este tipo de control encaja con más claridad.

Radar3
Radar3

El espejo francés. Un precedente que explica su impacto. Para entender por qué este tipo de radares está ganando protagonismo, conviene mirar a Francia, donde llevan años desplegados y con resultados medibles. Según los datos recogidos por Motorpasión, en 2022 había unos 340 dispositivos de este tipo, lo que representaba aproximadamente el 7,5% del total de radares del país. Sin embargo, su peso en las sanciones fue mucho mayor: concentraron más de una cuarta parte de los 25,5 millones de multas registradas. Es decir, su presencia era relativamente limitada, pero los datos apuntan a una capacidad de detección de infracciones muy superior a su peso dentro del sistema.

Más allá de su diseño o de su impacto en las cifras, lo que se dibuja con este tipo de dispositivos es un cambio en la forma de controlar la velocidad en carretera. Tanto el Servei Català de Trànsit como la DGT han puesto el foco en tramos donde el riesgo es mayor, desde vías con alta siniestralidad hasta zonas en obras donde la señalización cambia y los conductores no siempre ajustan la marcha. En ese contexto, los radares remolcados encajan como una herramienta flexible, capaz de adaptarse a distintas situaciones. 

Imágenes | Vitronic | Servei Català de Trànsit

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esconde una maldición en griego antiguo

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En las ciudades de la antigua Grecia y Roma y al margen de las leyes oficiales del estado, existía un aciago mundo de secretos y supersticiones. Así, cuando alguien sentía que la justicia no estaba de su lado o tenía una rencilla pendiente, esperaba a la noche oscura para esconder pequeñas láminas de metal en cementerios o pozos sagrados implorando la ayuda de los dioses del inframundo para que resolviera sus disputas terrenales. Es precisamente en ese marco de creencias oscuras donde se encuentra el último descubrimiento descifrado por un equipo de investigación de la Universidad de Heidelberg: una tablilla de plomo escrita en griego que atesora el odio y el miedo de alguien concreto. 

El hallazgo. La tablilla en cuestión está hecha de plomo, tiene unos escritos en griego antiguo y se encontró en Heerlen (Países bajos), en lo que antes fue un antiguo asentamiento militar romano en la provincia de Germania Inferior llamado Coriovallum. El artilugio estaba en una fosa bajo la plaza del ayuntamiento. Cuando el Instituto de Papirología de la Universidad de Heidelberg analizó su inscripción, encontró algo excepcional: la tablilla datada del siglo II d.C. no tiene textos latinos, como cabría esperar por la época y la localización, sino un texto en griego antiguo de estilo egipcio. 

La tablilla de plomo mide 9,3 por 4,8 centímetros y contiene un grupo de tres símbolos mágicos, conocidos como “characteres”. Según el doctor Rodney Ast, director del Instituto de Papirología, se usaban para transmitir el mensaje a las potencias sobrenaturales. Después, aparecen los nombres de cuatro personas: dos hombres con nombres latinos y dos mujeres con nombres griegos, que han identificado como esclavos. Según Ast, la tablilla sirvió o bien como maldición contra esos cuatro esclavos o como una maldicion emitida en nombre del cuarteto contra una persona no identificada.

Por qué es importante. Lo más llamativo del artilugio es que la mayoría de las tablillas de maldición halladas en el norte de Europa están escritas en latín, por lo que esta es rara avis. Como explica el profesor Dr. Joachim Quack, director del Instituto de Egiptología de la Universidad de Heidelberg, “en los primeros siglos de nuestra era, las tradiciones del Cercano Oriente, egipcias, judías e incluso, en ocasiones, cristianas se fusionaron y se extendieron cada vez más por todo el Imperio Romano de la época”, que estuviera en griego amplía todavía más el espectro en una suerte de globalización cultural antigua.

Contexto. Las tablillas de maldición se conocían como defixiones en latín o katadesmoi en griego y se hacían de plomo por una razón: es un metal pesado, frío al tacto y fácil de trabajar. Una vez cumplimentadas, se enterraban para “atar” o influir a la persona objeto del hechizo. Este tipo de artefactos existieron durante unos mil años, del 500 a.C. al 500 d.C., y se han encontrado en Atenas, Roma, Siria e incluso en Inglaterra.

En detalle. La inscripción también sugiere que la autora de la tablilla pudo ser una de las dos mujeres de nombre griego, posiblemente originaria del Egipto romano, que habría traído consigo el conocimiento de esta forma de comunicación con los poderes divinos. De ser cierto, es una prueba directa de movilidad de personas esclavizadas con conocimiento de rituales a través del Imperio.

Sí, pero. Por el momento lo único que tenemos son las declaraciones del equipo de arqueología que lo ha descubierto y sus primeros análisis, pero aún falta un análisis más exhaustivo. En pocas palabras, solo es un comienzo. Por otro lado, hay preguntas que difícilmente tendrán respuesta, como quién maldijo a quién exactamente o si la autora verdaderamente es de origen egipcio. 

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Portada | Universidad de Heidelberg y Gemini

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Los Grammy agregan nueva categoría para premiar a la música pop de Asia en 2027

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

El director ejecutivo de los Grammy, Harvey Mason Jr., reveló este sábado que para la entrega de 2027 la Academia integró por primera vez en su historia un galardón para reconocer la música pop de Asia, a pesar de que el K-pop ha estado nominado en ediciones pasadas. 

A través de una entrevista para el sitio oficial de los premios, el director destacó que los cambios para las nuevas nominaciones ocurren en un contexto donde se busca ser más inclusivos para adaptarse al mundo de la música que está en constante cambio. 

Los Grammy debutarán su nueva categoría “Mejor Interpretación de Música Pop Asiática” con la que reconocerán a artistas K-pop de Corea del Sur y J-pop de Japón sin embargo, todos los cantantes de dicho continente podrán ser acreedores a una nominación.

“La música pop asiática es una de las fuerzas más importantes y constantes de la industria musical global. Su impacto es innegable y continúa creciendo y dando forma a la cultura musical en todo el mundo. Hay muchísima música proveniente desde esa región”, destacó Harvey. 

Cabe destacar que el grupo surcoreano BTS ha estado nominado en al menos cinco ocasiones convirtiéndose así en el primer grupo de K-pop en obtener un espacio entre los artistas internacionales que han peleado por una estatuilla. Sin embargo, BTS no ha ganado ningún premio Grammy. 

Su negativa dividió al público a nivel mundial debido a que Army aseguró que los integrantes del grupo más famoso de Corea del Sur estaban siendo víctimas de actos de xenofobia y que por esa razón estos no habían conseguido ser los ganadores pese al número de vistas, votos y más que consiguieron.

De forma oficial no se ha confirmado esta versión.

Finalmente, el director de los premios agregó que cuatro categorías más serán añadidas para la edición número 69 y estas serán: Mejor Canción Latina, Mejor Colaboración o Interpretación de Dúo / Grupo de R&B junto a una mejora de la ya existente Mejor Interpretación Solista de R&B; Mejor Álbum Flolclórico Contemporáneo y Tradicional. 

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Llevamos décadas buscando alienígenas de la forma equivocada. La solución podría estar en el polvo de la Luna

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Es posible que estemos buscando mal las huellas de civilizaciones extraterrestres. Según un estudio publicado recientemente por el astrofísico de Oxford Brian C. Lacki, el error ha estado en buscar firmas tecnológicas activas. Es decir, señales derivadas de tecnologías extraterrestres que se han emitido directamente. Estas señales se pierden con el tiempo. En cambio, las firmas tecnológicas que actúan pasivamente sobre la luz de una estrella son más fáciles de detectar. Y lo mejor es que, si no se logra dar con ellas, siempre se podría buscar en medio del regolito lunar. Todo esto suena muy disparatado, pero en realidad tiene sentido. 

¿Firmas activas o pasivas? Esa es la cuestión. Tradicionalmente, los proyectos de búsqueda de civilizaciones extraterrestres, como SETI, se han centrado en la detección de posibles señales de radio procedentes de sus tecnologías. No se trata de señales emitidas a propósito para que les encontremos, sino del resultado de su propia actividad tecnológica. 

El problema, según relata Lacki en su estudio, es que, si han seguido una evolución parecida a la nuestra, puede que no estén emitiendo en radio durante más de 100 años. Nosotros mismos hemos ido sustituyendo las emisiones en este rango por fibra óptica o satélites con emisiones dirigidas y muy poco “ruido” que pueda llegar hasta “cotillas intergalácticos”. ¿Qué nos lleva a pensar que ellos sí siguen siglo tras siglo usando las mismas tecnologías? Puede que sigan emitiendo, pero ya no en ondas de radio que se dispersen al espacio. El astrofísico de Oxford propone cambiar esta postura por la búsqueda de tecnofirmas pasivas. Es decir, firmas derivadas de la interacción de tecnologías inteligentes con la luz estelar.

Tres tipos. Hay tres tipos de tecnofirmas pasivas: las ocultadoras, las destellantes y las difusoras. Las primeras actúan de un modo parecido a un exoplaneta que pasa frente a su estrella. Cuando un objeto grande, como un satélite artificial, pasa frente a una estrella, la oscurece temporalmente. Esto podría confundirse con un exoplaneta, pero la idea es buscar ocultaciones con formas poco convencionales, que no se parezcan a nada conocido. 

En el caso de las firmas destellantes, serían aquellas producidas por dispositivos con espejos dirigidos a concentrar la luz de la estrella. Como si ellos tuviesen sus propias centrales solares. En un momento dado, este tipo de espejos podrían generar destellos observables desde la Tierra. Finalmente, las firmas difusoras esparcirían la luz en todas las direcciones, de modo que se observaría un cambio más tenue, en forma de modificación de color en el espectro de la luz. 

¿Y si ya no están? Si ya de por sí es complicado encontrar otras civilizaciones inteligentes, lo sería aún más localizar alguna que sea coetánea a la nuestra. Puede que, simplemente, encontremos tecnofirmas de una civilización que ya murió. En ese caso, o incluso si simplemente las tecnologías se han abandonado por otro motivo, ya no habría seres inteligentes encargándose del mantenimiento de los dispositivos, por lo que su órbita se acabaría desplazando y podrían colisionar entre ellos. Si esto pasa, es posible que se generen unos fragmentos de tamaño muy reducido, a los que este científico llama tecnogranos.

Son tan pequeños que la gravedad de la estrella no es capaz de atraerlos más de lo que los alejan los vientos estelares. Por eso, acabarían arrastrados de su vecindario y quedarían convertidos en una nube de polvo con la que eventualmente podría toparse nuestro sistema solar en su viaje a través de la galaxia.

Entra en juego la Luna. Si todo lo anterior ocurre, Lacki considera que podría ser que parte de ese polvo se depositase en la Luna, donde no hace viento ni hay procesos geológicos que alteren la superficie,  de modo que podrían permanecer por mucho tiempo. Por eso, para él, una forma de buscar tecnofirmas sería inspeccionar el regolito lunar, en busca de polvo que parezca tener un origen tecnológico. Eso, quizás, podría llevarnos hasta alguna civilización inteligente que nos haya pasado desapercibida.

En definitiva, según la curiosa percepción de este científico, cuando los viajes a la Luna se conviertan en algo más habitual que anecdótico, podríamos tener más fácil encontrar tecnofirmas. Eso sí, para ello, menos telescopios y más tamices. 

Imágenes | Leo Visions (Unsplash)

En Xataka | TRAPPIST-1 era el sistema solar más prometedor para buscar vida. Ahora nuestro gozo está en un pozo

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