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review con características, precio y especificaciones
La Honor MagicPad4 es, al menos de momento, la gran apuesta del año del fabricante chino en cuanto a tablets. Fue presentada el 25 de febrero y ya hemos podido probarla a fondo para conocer hasta dónde es capaz de llegar.
Se trata de una tablet con precio que le acerca a la gama alta y con muchas especificaciones que la sitúan entre las ‘premium’. Y aunque no es perfecta, ya te puedo adelantar que se trata de una tablet bastante redonda.
Ficha técnica de la Honor MagicPad4
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HONOR MAGICPAD4 |
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DIMENSIONES Y PESO |
273,4 x 178,8 x 4,8 mm 450 gramos |
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PANTALLA |
OLED de 12,3 pulgadas Resolución de 3.000 x 1.920p Tasa de refresco de hasta 60, 90, 120, 144 o 165 Hz |
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PROCESADOR |
Qualcomm Snapdragon 8 Gen 5 |
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MEMORIA |
12 GB / 16 GB |
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ALMACENAMIENTO |
256 GB / 512 GB |
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BATERÍA |
10.100 mAh Carga de hasta 66 W |
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CÁMARA TRASERA |
13 MP con apertura de f/2,0 |
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CÁMARA FRONTAL |
9 MP con apertura de f/2,2 |
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SISTEMA OPERATIVO |
MagicOS 10 (basado en Android 16) |
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SONIDO |
Ocho altavoces estéreo compatibles con Dolby Atmos y Audio Espacial |
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CONECTIVIDAD |
Wi-Fi 7 Bluetooth 6.0 USB-C (USB 3.2 Gen 1) |
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OTROS |
Compatible con teclado y HONOR Magic-Pencil 3 |
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PRECIO |
Desde 699 euros (649 euros con un cupón del 2 al 31 de marzo) |
Diseño: impresiona su ligereza en este tamaño

Imagen: Xataka
Apenas medio centímetro de grosor y un peso de 450 gramos hacen que la Honor MagicPad4 se sienta muy cómoda de usar, pese a ser una tablet de más de 12 pulgadas. Y además es que se siente muy bien en mano gracias a unos laterales rectos con esquinas curvadas.
Dice Honor que el material de construcción es una “fibra especial de grado aeroespacial”. Es en buena parte responsable de esa sensación de ligereza y también de que al tacto se perciba un material agradable y, además, muy limpio. Y eso que he tenido una unidad en color blanco que temía que atrajese suciedad fácilmente. Pero no.

Imagen: Xataka
En cuanto a botones, tiene el botón principal de desbloqueo en la parte superior (si estamos usando la tablet en vertical) y el de volumen en el lateral derecho. Y digo “el botón”, en singular, porque solamente hay uno. Accionándolo en su parte superior se sube el volumen y en la inferior se baja. Y no es que sea un problema, pero personalmente hubiese preferido dos botones distanciados para hacerlo más intuitivo, aunque al final me acostumbré rápido.
La MagicPad4 solo tiene reconocimiento facial y este falla cuando no hay buena luz en la sala
La única pega realmente importante del diseño la encuentro en sus sensores biométricos. O, mejor dicho, en la ausencia de ellos. Honor lo fía todo a un desbloqueo facial que corre a cargo de la cámara frontal, dispuesta en uno de los marcos laterales de la pantalla. Aunque esto no es un problema, dado que tiende a reconocernos bien tanto si tenemos la tablet en horizontal como en vertical.
El problema viene cuando apenas hay luz en la sala, donde el reconocimiento facial es prácticamente nulo. Acostumbrado a trabajar hasta tarde con la tablet en el sofá de casa, la luz caía y con una simple lámpara de luz cálida en el salón no era suficiente.
Este problema se hubiese podido solventar de varias formas. La más compleja (por costes) era la de integrar sensores 3D que facilitasen el reconocimiento en cualquier circunstancia. La otras hubiesen sido añadir un sensor de huellas, ya fuese en pantalla o en el botón de desbloqueo, algo que eché de menos en una tablet que cuesta 700 euros.
Pantalla y sonido: si no es perfecta en esto, se acerca mucho a serlo

Imagen: Xataka
El auténtico espectáculo de la Honor MagiPad4 empieza cuando nos ponemos a consumir contenido multimedia. Es ahí donde sale a relucir (literalmente) su panel OLED de 12,3 pulgadas con resolución 2,5K. Un panel que además cuenta con una certificación IMAX que, como en algunos cines, significa que cumple con unos altos estándares de brillo, contraste y definición para el consumo de películas o series.
Lejos de la palabrería técnica sobre esas especificaciones, lo cierto es que es algo que se nota durante el uso, y para bien. El panel se ve efectivamente brillante y con una muy buena calibración de color desde cualquier ángulo. Todo ello se puede calibrar desde los ajustes como en cualquier otra tablet, pero no me hizo falta tocar nada.
Cualquier contenido de vídeo se ve de escándalo en este panel, algo que también se aplica a la edición de imágenes o vídeos si queremos tener una edición de color lo más fiel y realista posible.
Lo del refresco a 165 Hz es una pasada, aunque el ojo humano tampoco es capaz de distinguirlo tan bien de los 120 Hz
También el refresco, configurable hasta 165 Hz, ayuda a esa sensación de estar frente a una pantalla de altos vuelos. Se percibe positivamente tanto en acciones tan cotidianas como movernos por el sistema o hacer scroll en X (Twitter), así como en juegos con alta exigencia gráfica.
El apartado multimedia se corona con un sonido potente y envolvente en cualquier rango de volumen. Apenas hay distorsión en los volumenes altos y encontré muy equilibrado el rendimiento de graves y agudos. Tanto que apenas he usado auriculares en estos días (también es verdad que la he usado fundamentalmente en casa, estando solo y sin riesgo de molestar a nadie).
Accesorios: la pena es que no vengan ya incluidos

Imagen: Xataka
De serie, la Honor MagicPad4 no trae más que la propia tablet, así como un adaptador de corriente y su correspondiente cable, aunque en su lanzamiento se ofrece un pack con teclado y Honor Magic-Pencil 4 con rebaja. La unidad que he probado venía con ambos y ya te adelanto que son imprescindibles. Al menos para el tipo de uso que he hecho.
Obviamente se puede usar la tablet como lo que es, sin más artilugios. Pero ambos accesorios son un plus. Por un lado, el teclado es un perfecto aliado para el modo PC del que te hablaré más tarde, ya que ayuda a manejar la MagicPad4 como si fuese un ordenador. No lo es, pero en buena medida puede sustituir muchas de sus funciones.
Sin ir más lejos, esta misma review está siendo escrita con ese teclado, el cual tiene un recorrido de teclas bastante adecuado para la escritura y aporta una serie de atajos adicionales para acciones clásicas como las de copiar y pegar, pero también para abrir o cerrar apps.
Del teclado oficial de Honor solo he echado en falta un trackpad
Además, ese teclado hace también las veces de soporte y funda, aceptando dos posiciones para tener la pantalla lo más cómoda posible para nuestros ojos, así como garantizar que estará bien protegida cuando lo cerremos.

Imagen: Xataka
El Magic-Pencil 4 reconozco haberlo usado algo menos, dado que no soy un erudito del dibujo, ni requiero de usar aplicaciones de diseño para las cuales su precisión puede ser crucial. Lo he utilizado fundamentalmente para tomar notas a mano o hacer algún boceto, debiendo reconocer que ha sido una buena experiencia.
Aparte de ser cómodo en mano, el stylus apenas tiene latencia con la pantalla, lo cual ayuda a que la experiencia se sienta, salvando las distancias, parecida a la de escribir en un papel. Encima se acopla magnéticamente en uno de los laterales de la tablet para recargarse y evitar que se pierda, por lo que siempre me ha acompañado.

Imagen: Xataka
También es muy destacable el reconocimiento del texto manuscrito que hace el sistema. Ya no me refiero a poder tener notas escritas a mano y que se vean como tal, sino a la posibilidad de que interprete nuestra letra y la pase a texto digital. Salvo contadas excepciones, y la mayoría derivadas de una mala caligrafía, ha cumplido con creces en este propósito.
Rendimiento y batería: cumpliendo las altas expectativas
Saber que el Snapdragon 8 Gen 5 es el cerebro principal de esta tablet era, sobre el papel, una garantía de que el rendimiento no sería un problema. Se trata de un SoC de 3 nanómetros de última generación, que cuenta ocho núcleos (dos principales y dos de rendimiento) acompañados de una GPU Adreno 840 y 12 GB de memoria RAM (llega hasta 16 GB en la versión más avanzada y cara de la tablet).

Imagen: Xataka
La mejor noticia es que en la práctica se ha cumplido la expectativa. El rendimiento es perfecto para cualquier acción típica: navegación web, revisar el correo, utilizar redes sociales, tomar notas con el teclado o con el stylus, ver contenido en streaming… Incluso en tareas de alta exigencia cumple sobrado.
La gestión térmica es bastante eficiente, incluso con usos intensivos
Editando vídeo con aplicaciones tipo CapCut, el rendimiento de la tablet sigue siendo excelente, al igual que con juegos exigentes. No pude llegar a configurar la resolución más alta en algunos de ellos, pero en las máximas permitidas rinde bien sin caídas de frames. Tampoco la temperatura es un problema, dado que no he percibido que se caliente de forma exagerada (solamente en picos puntuales con esos usos exigentes).

Puntuación en Geekbench 6.0 (izda.), 3DMark Wild Life Unlimited (ctro.) y PCMark Work 3.0 (dcha.) (Imagen: Xataka)
Los 10.100 mAh que tiene la batería tampoco fueron un problema, ya que pude olvidarme del cargador durante días, llegando a casi diez horas de pantalla con 165 Hz de refresco activados y un brillo que, aunque automático, ha estado cerca de sus máximos picos en muchas ocasiones. Aunque lógicamente, esas cifras disminuyen si hacemos un uso exigente como el de los juegos o apps de edición de imagen o vídeo.
La MagicPad4 viene con un adaptador de carga de 66 W (el máximo de potencia que admite). Esto se traduce en que una carga del 0% al 100% en alrededor de una hora y media. No es que sea un gran dato, pero es comprensible teniendo en cuenta la capacidad de la batería.
Software: una capa fluida, pero con bloatware
La experiencia con el software, MagicOS 10 basado en Android 16, empezó regular. Nada más terminar la configuración inicial me encontré un torrente de apps preinstaladas. Desde aplicaciones propias de Honor hasta otras de terceros como Booking o Facebook.
Mi opinión particular al respecto del bloatware es que, en ocasiones, puede que incluso sea de agradecer tener alguna app que vayamos a utilizar, ya que nos ahorra instalarla, pero en la mayoría de casos son herramientas que no queremos y nos encontramos por obligación instaladas. No hay demasiado drama si tenemos en cuenta que se pueden desinstalar la mayoría sin mayor problema, pero al final es un paso adicional que, para una tablet de 700 euros, considero que podrían ahorrarnos.

Imagen: Xataka
MagicOS 10 se siente un sistema tremendamente fluido, limpio en estética e intuitivo en el uso: posibilidad de personalizar pantalla de inicio fácilmente, recolocar apps y widgets, cambiar el estilo de los iconos o el tema general del launcher, multitarea, tener accesos rápidos en el centro de control…
El modo PC transforma la gestión de apps en una interfaz similar a la de un ordenador
También se dispone de un modo PC que, conectando el teclado a la tablet, nos permite tener un sistema de varias ventanas que nos acerca mucho a la experiencia de un ordenador. Si bien no creo que sea cómodo de usar siempre, cuando he estado trabajando con la tablet con varias apps, me ha venido muy bien poder tenerlas todas a la vista, cada una con su tamaño y posición concreta para facilitarme la tarea.

Se puede controlar la MagicPad4 desde Mac en remoto si están conectados a la misma red WiFi y mediante la app HONOR WorkStation (Imagen: Xataka)
Incluso he podido usar la tablet… desde mi Mac. Me resulta especialmente curioso haber podido duplicar una tablet Android en un Mac antes que el propio iPhone. Pero el caso es que funciona y es bastante más útil de lo que pensaba, ya que al usar esta tablet para trabajo tenía algunos archivos allí que, al pasarme al Mac, me venía bien tener a mano.
Inteligencia artificial: no reinventa nada, pero todo es útil

Imagen: Xataka
Más allá de grandes modelos de lenguaje trasladados a apps ya conocidísimas como ChatGPT, Gemini o Claude, soy de la opinión de que la mejor IA que pueden añadir los fabricantes en una tablet o móvil es aquella que acompaña y es útil en tareas concretas. Y con Honor AI nos encontramos unas cuantas herramientas así:
- Portal mágico: el famoso ‘Rodea para Buscar’ de Google, pero de Honor. Con pequeños golpes con el nudillo en pantalla podemos seleccionar un área de la misma para obtener información sobre una imagen o texto.
- Barra lateral mágica: una barra que se sitúa en el lateral derecho y actúa como dock de aplicaciones, pudiendo tener ahí apps fijadas (sin actuación de la IA) y también sugerencias (estas sí, hechas con la IA). La idea de esto es que, por ejemplo, si estás continuamente buscando información en el navegador y trasladándola a una nota, cuando abras la barra salgan sugerencias para abrir la otra app. Eso sí, debo decir que no le he acabado de ver utilidad porque no siempre ha acertado con esas sugerencias.

Imagen: Xataka
- Texto mágico: una función a la que sí se le puede sacar partido en ámbitos como el estudiantil, ya que permite extraer texto de una imagen como si fuese un documento. Se me ocurren usos prácticos como hacer una foto a unos apuntes y copiarlos de la imagen y pegarlos en una hoja de Word. Y funciona bastante bien.
- Subtítulos con IA: una herramienta que se abre en una ventana flotante y que nos permite ver vídeos en otros idiomas e ir obteniendo una traducción al español en tiempo real (en texto). En pruebas hechas con inglés y chino, debo decir que la he visto bastante funcional.
- Detección de falsificaciones: ya hace tiempo que empezaron a propagarse las estafas con videollamadas en las que salen personas aparentemente reales y acaban siendo fruto de una creación con IA (los deepfakes). Con esta función, el sistema debería ser capaz de detectar ese tipo de falsificaciones y avisarte. Por suerte o por desgracia (según se mire) no recibí ninguna llamada así con la que poder ponerlo a prueba.
- Escritura con IA: las siempre valoradas opciones de resumir, reescribir, ampliar o recortar texto. Las he probado para resumir artículos de prensa o acortar mis propios textos (a veces me enrollo más que una persiana) y debo decir que cumple bastante bien con todo.
- Detección inteligente y gestos en el aire: aunque son dos funciones distintas, las aglutino en una misma porque son las más llamativas en teoría y las más decepcionantes en la práctica. Con la primera, la tablet mantiene su pantalla activa cuando la miramos, aunque no interactuemos con ella. Con la segunda podemos hacer gestos de desplazamiento (y otros) con la mano. Pues bien, en la mayoría de ocasiones no me han funcionado, dado que necesitan que estemos a una determinada distancia de la cámara y haya buena iluminación.
Por supuesto, aparte de esto, que es lo que viene de forma nativa (aunque se puede desactivar en los ajustes), tenemos acceso también a las apps y webapps de chatbots como los que hemos mencionado anteriormente.
Cámara: lo que uno espera en una tablet

Imagen: Xataka
No seré yo quien juzgue a quien use una tablet para hacer fotos, aunque tampoco quien critique a un fabricante por no echar el resto en este apartado. No considero que sea algo a priorizar en este tipo de dispositivos, pero pese a todo, la MagicPad4 trae un sorprendente sistema de cámaras.
La trasera, con un sensor de 13 megapíxeles con autofocus nos arroja una calidad que, aunque justa en resolución, está bastante equilibrada en cuanto a colorimetría y nitidez. Sobra decir que está más que preparada para el uso que, en mi caso por lo menos, suelo hacer de esta cámara: escanear documentos.

Cámara trasera (izda.) y cámara frontal (dcha.) (Imagen: Xataka)
En los días que he estado probándola se ha dado una circunstancia que me ha venido genial para poner a prueba el principal uso de la cámara frontal: las videollamadas. He tenido que realizar varias a través de Google Meet y todas las hice con la Honor MagicPad 4. Y cumplió con creces.
No creo que fuese suficiente como para ser parte de un set de grabación profesional, pero para reuniones de trabajo a distancia o videollamadas con amigos, tiene el doble valor de sacarnos con una calidad más que aceptable (incluso con poca luz) y permitirnos ver a los participantes en su pantallón.
Honor MagicPad4, la opinión y nota de Xataka
La Honor MagicPad4 puede presumir de ser una buena tablet en cualquiera de las circunstancias de una tablet. Es decir, que sirve bien para todo aquel que busque una tablet con la que consumir contenido como series o películas, ya que su combo de pantalla + altavoces es exquisito para ello. Pero también para quien busque algo más y quiera usarla en el terreno laboral y/o estudiantil.

Imagen: Xataka
La MagicPad4 también es buena en ese último campo con una modalidad de PC que nos permite tratarla casi casi como un ordenador convertible. Además, ha mejorado su comunicación con ordenadores de otros fabricantes como Apple, lo cual la hace aún más atractiva si se usa Mac (que entiendo que no es el caso de todo el mundo).
Ahora bien, el software llega hasta donde llega, tanto la construcción de MagicOS como las de los desarrolladores de apps. Hay aplicaciones profesionales para Android muy buenas, pero quizás insuficientes o no tan específicas como las que encontramos en Windows o macOS. De ahí que no pueda ser el sustituto ideal de un ordenador.
Es una tablet todoterreno que brilla en el ocio y en la productividad
Y puede que te parezca muy repetitiva esta insistencia mía en compararla con un ordenador, pero dado su hardware y precio, creo que su foco no puede ser otro que el de un público profesional. Sobre todo si se le suma un teclado y stylus que no vienen incluidos de serie (aunque sí con ofertas en su lanzamiento).
Así que si buscas una tablet versátil y completa, la Honor MagicPad4 ofrece una gran experiencia para trabajar con apps ofimáticas, toma de notas o trabajar con varias apps a la vez con su modo PC, teclado y stylus. Eso sí, no reemplaza un ordenador con aplicaciones profesionales muy concretas. Y sí, también te para ver series, películas o jugar, aunque si va a ser este tu uso principal, quizás te interesen más otras opciones más económicas.
8,8
Diseño
8,75
Pantalla
9
Rendimiento
9,5
Software
8
Batería
8,5
A favor
- El apartado multimedia (pantalla + sonido) es un escándalo.
- Muy buen rendimiento y gestión de la temperatura.
- Tiene autonomía suficiente para varios días de uso (o uno solo con uso muy exigente).
En contra
- Se echa en falta un sensor de huellas para cubrir las carencias del reconocimiento facial.
- Demasiadas aplicaciones preinstaladas (aunque se puedan borrar fácilmente).
- Si no se compran accesorios como el teclado o el stylus (no vienen incluidos de serie), pierde mucho valor frente a una tablet de menor rango.
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Honor. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
Imagen de portada | Xataka
En Xataka | Mejores tablets en calidad precio. Cuál comprar en función del uso y modelos recomendados
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Llevamos décadas enfriando las casas con máquinas cada vez más caras. El método persa no consume un solo vatio desde hace 2.500 años
Durante décadas, el aire acondicionado ha sido la gran respuesta al calor. Cuanto más subían las temperaturas, más potente era la máquina que instalábamos. Sin embargo, hace más de 2.500 años, en una ciudad del desierto iraní, alguien planteó una idea completamente distinta: quizá el problema no era cómo enfriar una casa, sino cómo construirla para que nunca llegara a calentarse demasiado.
El calor tiene un nuevo enemigo. El planeta atraviesa una escalada de temperaturas sin precedentes y los edificios están empezando a pagar la factura. Las fachadas de cristal convierten oficinas y viviendas en auténticos invernaderos, el hormigón acumula calor durante horas y las ciudades irradian por la noche la energía absorbida durante el día.
La consecuencia es una dependencia cada vez mayor del aire acondicionado. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los sistemas de refrigeración ya consumen alrededor del 20% de toda la electricidad mundial, una cifra que seguirá creciendo a medida que las olas de calor sean más frecuentes.
El rediseño persa. En pleno altiplano iraní se encuentra Yazd, una ciudad donde las temperaturas estivales superan con facilidad los 40 ºC y donde sobrevivir nunca fue una cuestión de comodidad, sino de ingeniería. Allí apareció uno de los sistemas de refrigeración pasiva más sofisticados jamás concebidos: el bâdgir, conocido como captador de viento.
Su planteamiento era radicalmente distinto al actual. En lugar de combatir el calor una vez había entrado en la vivienda, la propia arquitectura se encargaba de capturar el aire fresco, expulsar el caliente y mantener un interior habitable sin consumir electricidad.

Yazd
El “método persa”: una forma de pensar. A primera vista, un bâdgir parece una chimenea alta y decorativa que sobresale de los tejados. En realidad, es un sistema cuidadosamente calculado para aprovechar dos fenómenos naturales.
Por un lado, captura las corrientes de aire que circulan varios metros por encima del suelo y las canaliza hacia el interior. Por otro, incluso cuando apenas sopla viento, actúa como una chimenea solar: el aire caliente asciende por la torre y, al escapar, genera una depresión que atrae aire más fresco hacia el edificio. En muchas viviendas ese flujo pasaba además sobre depósitos subterráneos de agua o canales conectados a los qanats, aumentando todavía más el efecto refrigerante.

Un bâdgir en Yazd
Una ciudad diseñada para el clima. Lo verdaderamente extraordinario de Yazd es que el bâdgir no funcionaba de manera aislada. Formaba parte de un ecosistema arquitectónico donde cada elemento cumplía una función. Los gruesos muros de adobe absorbían lentamente el calor. Los patios interiores creaban microclimas protegidos del sol.
Los qanats transportaban agua subterránea desde las montañas y ayudaban a refrescar el aire. Incluso existían los yakhchal, enormes estructuras capaces de fabricar y conservar hielo durante meses en mitad del desierto. El resultado era una ciudad concebida para trabajar con el clima, no contra él.

Yakhchal en Yazd
Y llegó el aire acondicionado. Durante el siglo XX, gran parte de Oriente Medio y otras regiones cálidas abrazaron modelos arquitectónicos importados que poco tenían que ver con sus condiciones climáticas. El hormigón sustituyó al adobe, las fachadas acristaladas reemplazaron a los muros macizos y las soluciones pasivas fueron cediendo terreno a los sistemas mecánicos.
Muchos bâdgir quedaron abandonados por la falta de mantenimiento, por la entrada de polvo o insectos y, sobre todo, porque el aire acondicionado ofrecía una respuesta inmediata. El problema es que también trasladó el consumo energético al centro de la ecuación y convirtió la refrigeración en una necesidad permanente.


La ironía de Occidente. Mientras muchas torres de viento caían en desuso en Irán, sus principios empezaban a reaparecer discretamente en otros lugares del mundo. Entre finales de los años setenta y mediados de los noventa se instalaron miles de versiones modernas de captadores de viento en edificios públicos británicos. Centros comerciales, hospitales y colegios incorporaron sistemas de ventilación inspirados en aquellos diseños milenarios.
En Estados Unidos, el centro de visitantes del Parque Nacional Zion consiguió reducir drásticamente la necesidad de aire acondicionado gracias a estrategias de refrigeración pasiva basadas en el mismo concepto. Hoy arquitectos e ingenieros recurren a simulaciones por ordenador para optimizar una tecnología que nació hace siglos observando simplemente cómo se movía el viento.
El futuro quizás no está en máquinas más eficientes. La arquitectura contemporánea empieza a asumir una idea que durante décadas quedó relegada a un segundo plano: el edificio también forma parte del sistema de climatización. Normativas recientes en países como Reino Unido priorizan la sombra, la ventilación natural y la reducción de la ganancia solar antes de recurrir a soluciones mecánicas.
Persianas exteriores, lamas, cubiertas vegetales, materiales con alta inercia térmica o patios vuelven a ganar protagonismo. Incluso quienes defienden el uso del aire acondicionado coinciden en que estas medidas pueden reducir de forma notable su consumo energético.
La gran lección: no repetir el mismo error. La historia del método persa y su bâdgir no demuestra que debamos renunciar al aire acondicionado. Demuestra algo mucho más incómodo: durante décadas hemos intentado solucionar el calor añadiendo máquinas a edificios que, en muchos casos, fueron diseñados como si el clima no importara.
Los persas siguieron el camino contrario hace más de dos milenios. Antes de pensar en cómo enfriar una casa, pensaron en cómo construir una que necesitara enfriarse lo menos posible. Quizá la tecnología más revolucionaria para afrontar las próximas olas de calor no sea una máquina nueva, sino recuperar una vieja idea que llevaba siglos esperando en los tejados del desierto.
Imagen | Mohammad Hosseini, Diego Delso, Pastaitaken, Dinkun Chen
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Los restos humanos más antiguos de la Antártida tienen más de 200 años. El problema es que eso no tiene ningún sentido
En 1912, el explorador británico Robert Falcon Scott llegó al Polo Sur convencido de que sería el primero en pisarlo. Allí encontró una sorpresa inesperada: una tienda de campaña con la bandera noruega y una carta de Roald Amundsen demostraban que alguien se le había adelantado más de un mes. La historia de la exploración polar está llena de “primeras veces” que, con el paso del tiempo, han acabado siendo revisadas.
Los restos que no deberían estar. La Antártida nunca ha tenido una población permanente. Cuando los seres humanos llegaron a sus costas, ya era un continente demasiado frío y aislado para ser habitado sin tecnología moderna.
Por eso resulta tan desconcertante que los restos humanos más antiguos encontrados allí pertenezcan a una mujer fallecida entre 1819 y 1825, justo cuando apenas comenzaban las primeras exploraciones documentadas del continente.
Un cráneo semienterrado. El hallazgo se produjo en 1985, cuando el biólogo chileno Daniel Torres Navarro encontró un cráneo parcialmente enterrado en la playa Yámana, en el cabo Shirreff.
Años después aparecieron otros huesos dispersos, entre ellos un fémur, que probablemente pertenecían a la misma persona. Los análisis apuntan a que era una mujer joven, posiblemente de origen chileno, cuya muerte se produjo en algún momento entre 1819 y 1825.
La cronología convierte el hallazgo en un puzzle. El problema no es solo quién era aquella mujer, sino cuándo murió. La primera observación confirmada de la Antártida suele atribuirse a la expedición rusa de Fabian Gottlieb von Bellingshausen en 1820.
Si la datación de los restos es correcta, la mujer vivió exactamente durante el periodo en el que las primeras expediciones apenas empezaban a acercarse al continente. Esa coincidencia temporal hace extremadamente difícil explicar cómo acabó en una de las regiones más inhóspitas del planeta.

La primera expedición rusa a la Antártida (1819-1821)
Las hipótesis y el misterio. Los investigadores manejan varias posibilidades. La primera plantea que pudiera formar parte de un grupo de cazadores de focas del siglo XIX que la abandonó tras su muerte. La segunda propone que falleciera a bordo de un barco, fuera enterrada en el mar (como era habitual entonces) y que las corrientes, junto con aves carroñeras, dispersaran posteriormente sus restos hasta la playa donde fueron encontrados.
Ninguna de estas explicaciones ha podido demostrarse y, cuatro décadas después del descubrimiento, siguen sin aparecer nuevos restos que permitan reconstruir lo sucedido.
La alternativa. Mientras ese enigma sigue abierto, otro estudio invita a revisar otra de las grandes certezas sobre el continente. Investigadores de la Universidad de Otago sostienen que navegantes polinesios, y en particular el explorador Hui Te Rangiora, pudieron alcanzar las aguas antárticas ya en el siglo VII.
La hipótesis se apoya en tradiciones orales maoríes que describen un océano helado, grandes masas de hielo y un paisaje oscuro y cubierto de niebla, descripciones que algunos especialistas consideran compatibles con el océano Austral.
Entre las leyendas y las pruebas arqueológicas. Los autores del estudio dejan claro que estas tradiciones no constituyen una demostración definitiva de que los maoríes llegaran a contemplar la Antártida. Sin embargo, sí cuestionan la idea de que la historia del continente comenzara exclusivamente con las expediciones europeas del siglo XIX y reivindican el papel de las tradiciones indígenas en la reconstrucción de las grandes exploraciones oceánicas.
Si esa interpretación terminara confirmándose, el primer contacto humano con el extremo sur del planeta sería más de mil años anterior a lo que suele aparecer en los libros de historia.
Dos investigaciones que obligan a mirar con otros ojos. Los dos estudios hablan de épocas muy diferentes, pero convergen en una misma conclusión: todavía sabemos sorprendentemente poco sobre los primeros contactos humanos con el continente más aislado de la Tierra. Uno plantea que navegantes polinesios pudieron llegar mucho antes de lo que se creía. El otro recuerda que los restos humanos más antiguos encontrados allí pertenecen a una mujer cuya presencia sigue siendo extraordinariamente difícil de explicar.
Dos siglos después de su muerte, el mayor misterio no es quién era, sino por qué apareció en el único continente donde, sencillamente, nadie esperaba encontrarla.
Imagen | US Embassy, Bourrichon
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El nuevo Ryzen 7 5800X3D no soluciona la crisis del hardware, pero es un salvavidas para alargar la vida de muchos PC sin dejarse un riñón
Actualizar un PC de sobremesa o estrenar prácticamente cualquier dispositivo actual que integre memoria RAM o almacenamiento (o sea, casi todo) es enfrentarse a una dura realidad: hay que pagar mucho más por lo mismo. La crisis del hardware, derivada de la alta demanda de estos componentes para abastecer clientes relacionados con la IA, la cual lleva acompañándonos desde finales del pasado año, parece que va para largo. Por lo que si no nos queda otra que renovar componentes o equipos en 2026 y no queremos pagar demasiado, hay que mirar con lupa cuál es la mejor opción de compra posible.
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En este contexto, AMD lanzó al mercado hace pocas semanas el Ryzen 7 5800X3D edición décimo aniversario. La reedición de un procesador súper ventas, compatible con plataformas AM4, que permite darle un lavado de cara a ordenadores (sobre todo, gaming, al ser una CPU pensada especialmente para los jugadores) de hasta hace una década sin necesidad de renovar placa base. Y, sobre todo, sin tener que dar el salto a memorias RAM DDR5 (que están por las nubes). Todo ello, a cambio de una inversión muy contenida en 2026, como son los 360 euros que ronda en las principales tiendas.
Probablemente, la mejor compra en relación calidad precio para PC gaming de la última década
En unas condiciones ideales y poniendo el foco en lo más actual, la compra más recomendada a la hora de configurar de cero o actualizar un PC para jugar, a día de hoy, en pleno 2026, pasa por placas base recientes, memorias RAM DDR5 y unidades SSD NVMe PCIe Gen5. Pero claro, esto supone un gasto en muchos casos desorbitado que no todos los usuarios están dispuestos a asumir. Sobre todo, teniendo en cuenta que hace apenas unos meses todo eso costaba bastante menos.
En este escenario, la reedición de este Ryzen 7 5800X3D tiene mucho sentido. Con él podemos darle un lavado de cara (y aumentar mucho el rendimiento) a nuestro actual PC de plataforma AM4, con RAM DDR4, sin tener que tocar mucho más. Sobre todo, si pensamos jugar y venimos de un procesador que no pertenece a la familia X3D de AMD. Con el cambio, el salto en videojuegos es brutal: más fotogramas por segundo, gracias a la tecnología 3D V-Cache de AMD.
En esencia, este Ryzen 7 5800X3D mantiene los 8 núcleos y 16 hilos, unas frecuencias de hasta 4,5 GHz, el TDP de 105 W e idéntica cantidad de caché L3 del 5800X3D original lanzado en 2022. Pero como añadido, además, esta edición décimo aniversario incluye una solución térmica como alternativa a la clásica pasta térmica: el Carbice Ice Pad, que viene a ser un pad térmico que hay que colocar entre la superficie de la CPU y el disipador de calor para mantener las altas temperaturas a raya.
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⚡ EN RESUMEN: Ryzen 7 5800X3D edición décimo aniversario |
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