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así es el plan para guardar nuestra energía más barata
Cincuenta megavatios. Esa es toda la potencia en baterías que España logró conectar a su red eléctrica en los últimos tres años completos desde 2023 hasta 2025. Sin embargo, en un giro de guion sin precedentes, solo en los 31 días de enero de 2026 el sector ha enchufado más de 57 megavatios.
No es una anécdota, es el pistoletazo de salida. Tras años de parálisis administrativa y debates sobre cómo gestionar el aluvión de energía verde, el sector del almacenamiento energético en España ha comenzado a despertar. Con el objetivo de alcanzar los 22,5 GW de capacidad de almacenamiento en 2030 marcados por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), el país se enfrenta a la que probablemente sea la mayor transformación estructural de su sistema eléctrico en décadas.
El aviso de la naturaleza. El sistema eléctrico español acaba de pasar por un test de estrés monumental. Como hemos venido documentando en Xataka durante las últimas semanas, la concatenación de borrascas atlánticas y una histórica producción eólica empujaron las reservas hídricas a niveles récord y hundieron el precio mayorista durante decenas de horas, incluso en terreno negativo. La sobreoferta fue tal que centrales nucleares como Trillo dejaron de operar al no resultar casadas en el mercado.
Más allá de la anécdota meteorológica, el episodio dejó al descubierto una falla estructural: España tiene capacidad para generar enormes cantidades de electricidad limpia y barata, pero carece de suficientes “embalses electrónicos” para desplazar esa energía en el tiempo. El resultado es vertido renovable, precios a cero y un sistema obligado a absorber excedentes a cualquier coste. La transición ya no depende solo de instalar más megavatios verdes. Depende de saber gestionarlos.
Los números revelan la magnitud del momento. A cierre de enero, España tenía menos de 100 MW de baterías operativas, pero más de 11.600 MW con permiso de acceso concedido y casi 14.000 MW en tramitación, según el último informe de APPA Renovables. Más de 25.000 MW en la rampa de salida. La tecnología y los inversores están listos. El único obstáculo que queda por derribar es un marco normativo que parece anclado en el pasado.
El choque contra el siglo XX. La barrera no es técnica, sino burocrática. José Carlos Díaz Lacaci, CEO de SotySolar, lo explica en declaraciones a Xataka de forma meridiana: “El problema no es técnico/tecnológico, es que se sigue aplicando una regulación del siglo XX que entiende a la batería como un consumidor final, cuando en realidad es un activo de flexibilidad del sistema”.
Actualmente, la normativa trata la carga de una batería gigante como si fuera el consumo de una fábrica. “O lo que es lo mismo: estamos aplicando reglas de una autopista de sentido único cuando lo que se necesita es una bidireccionalidad en esa vía y una regulación por semáforos”, ilustra el portavoz de SotySolar.
La frustración en el sector es palpable. Una batería no “consume” electricidad en sentido clásico: la desplaza en el tiempo para devolverla cuando el sistema la necesita. Sin embargo, se le exige un acceso firme de demanda como si fuera un usuario final. Mientras no exista una figura regulatoria específica para el almacenamiento —con un marco propio de peajes, acceso y retribución— el despliegue seguirá avanzando, pero sin la escala industrial que exige el PNIEC.
La paradoja es que el mercado ya se comporta como si esa figura existiera. Los datos operativos muestran que las baterías cargan en horas de excedente solar y descargan en picos de demanda de forma natural. “El regulador sabe perfectamente lo que dicen los gráficos”, apunta Díaz Lacaci. “No es cuestión de si funciona, sino de darle seguridad jurídica”.
Dos vías para una gran pila. Para absorber esta avalancha renovable, España tiene que activar sus dos grandes pulmones de almacenamiento. Por un lado, las baterías a gran escala (BESS) ofrecen respuesta en milisegundos y permiten estabilizar la red con una precisión que ninguna otra tecnología iguala. Y la cola de proyectos es histórica. Según los datos de APPA, además de los más de 25.000 MW en permisos y tramitación, existen 92.620 MW de solicitudes de acceso de demanda en la red de transporte, gran parte vinculadas a instalaciones de almacenamiento. Es una señal inequívoca del apetito inversor.
El contexto internacional refuerza la tesis. España es el segundo país del mundo en proyectos de almacenamiento mediante baterías para red eléctrica, solo por detrás de Estados Unidos, con 16.000 MW previstos hasta 2030 y un volumen estimado de 2.000 millones de euros en desarrollo. Sin embargo, el modelo de negocio actual sigue siendo frágil. Sin un mercado de capacidad que retribuya la disponibilidad constante de estos activos —y no solo la energía vendida puntualmente— la viabilidad de una financiación a gran escala se complica, dejando a muchos de estos proyectos a la espera de un marco claro.
El músculo del bombeo hidráulico. Por otro lado, el otro pulmón es el bombeo hidráulico. Los embalses reversibles actúan como la batería pesada del país, España cuenta con cerca de 6 GW de capacidad instalada y el PNIEC prevé alcanzar alrededor de 10 GW de almacenamiento estacional en 2030.
En momentos de sobreproducción y precios hundidos, estas centrales utilizan electricidad barata para elevar agua a un embalse superior y almacenarla como energía potencial. Solo en enero de 2026, el consumo por bombeo superó los 771.400 MWh en el sistema nacional, según datos de Red Eléctrica. No obstante, su expansión tampoco está garantizada. Como explica Antonio Hernández, socio de EY, en declaraciones recogidas por Expansión, alcanzar los objetivos requerirá aprobar mercados de capacidad adaptados al bombeo, reducir la carga fiscal y establecer concesiones hidráulicas con horizontes suficientes para recuperar la inversión.
El riesgo de la fuga de capitales. El tiempo juega en contra. A día de hoy, el modelo de negocio para las baterías en España es complejo. Viven de “nichos de alta especialización” en los servicios de ajuste, un esquema que es “rentable como proyectos artesanales”, pero que resulta “insostenible para una industrialización del almacenamiento”, advierte el CEO de SotySolar.
Este limbo normativo tiene un coste real. “La incertidumbre regulatoria siempre penaliza, y el capital, efectivamente, es muy sensible a ese factor”, alerta Díaz Lacaci. A la industria le consta que fondos internacionales ya están congelando proyectos en la península para llevárselos a Italia, Reino Unido o Alemania, priorizando “mercados donde el encaje regulatorio del almacenamiento está más definido”.
El petróleo del siglo XXI. España se asoma a un abismo de oportunidad. Si la burocracia no se desatasca, nos encaminamos a un escenario absurdo: tener que tirar energía limpia a la basura mientras los inversores huyen. Estaríamos perdiendo “la oportunidad país más grande que ha tenido España para ser el nuevo productor del ‘petróleo limpio’, que es el sol”.
Sin embargo, los mimbres para liderar están ahí. El recurso natural es excepcional y, como reivindica José Carlos Díaz Lacaci, “tenemos el tejido empresarial, la experiencia y las ganas para desarrollar el Plan y llegar a esos 19 GW”. El despliegue silencioso de las baterías de este mes de enero demuestra que el sector está preparado. Ahora, “sólo necesitamos altura de miras, ejecución de un marco regulatorio favorable y determinación para cumplirlo”.
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Corea del Sur tenía un rey tecnológico desde 2000. La fiebre por la IA acaba de coronar a otro
Cuando uno hablaba de tecnología surcoreana, la empresa que le venía a la cabeza siempre era Samsung. El gigante de los semiconductores y la industria móvil parecía ser líder indiscutible de su país, pero eso está a punto de cambiar. Sk Hynix es la nueva niña bonita de la industria tecnológica surcoreana, y lo ha logrado impulsada por la crisis de la memoria.
Sorpasso a la vista. Desde el año 2000, Samsung Electronics había mantenido un dominio imperial en el país asiático, y desde entonces ha sido el buque insignia de su economía. Sin embargo, las cosas han cambiado, porque su eterno rival, SK Hynix, ha sido una de las grandes beneficiadas de la crisis de las memorias.

Fuente: Reuters.
Visto y no visto. Ayer las acciones de la empresa alcanzaron su máximo histórico, superando brevemente en capitalización de mercado a Samsung, un hito colosal que deja claro el impacto que la IA en la economía global. Los chips de memoria eran un buen negocio antes, pero ahora son el producto tecnológico estrella. En la sesión de ayer, eso sí, SK Hynix se dejó un 12,5% de valor, lo que hizo que Samsung (que cayó también de forma notable) volviera a recuperar ese trono en capitalización bursátil… de momento.
Sk Hynix resurge de sus cenizas. En 2002, la compañía (entonces llamada Hynix Semiconductor) estaba asfixiada por las deudas. Había ejecutado un agresivo plan de expansión que no funcionó bien y estuvo a punto de ser malvendida a Micron (la oferta se anunció, de hecho, aunque fue rechazada). Sus acciones, que salieron a bolsa en 1996 a un precio de 20.000 wones, llegaron a caer hasta los 135 wones en 2003, lo que hizo que fuera considerada como una empresa abocada al fracaso. Tras años de travesía por el desierto y de sufrir las cíclicas crisis del mercado de memorias RAM, el auge de la IA la ha transformado en uno de los fabricantes de chips más valiosos del planeta, compitiendo de tú a tú con Samsung o Micron.
Una gallina de los huevos de oro llamada HBM. El punto de inflexión se produjo tras una decisión estratégica crucial. En 2023 la industria de los semiconductores estaba en caída libre en cuanto a los precios, pero en SK Hynix decidieron no solo mantener, sino acelerar sus inversiones en chips de memoria de alto ancho de banda (High-Bandwidth Memory, o HBM). Estas memorias son las más demandadas en el ámbito de las GPUs orientadas a centros de datos, y gracias a esa apuesta SK Hynix se ha hecho con un 61% del mercado global de los chips HBM, muy por encima del 17% que tiene Samsung.
De commodity, nada. El presidente de SK Group —matriz de SK Hynix—, Chey Tae-won, indicaba cómo históricamente la memoria se había convertido en una commodity. Daba exactamente igual comprar un módulo de SK Hynix, de Samsung o de Micron porque eran chips casi clónicos e intercambiables. Con la tecnología HBM la historia cambió: es un componente tan optimizado e integrado con los chips de IA, que la dependencia de Nvidia de estos chips es enorme.
Samsung defiende su liderazgo. El sorpasso temporal no ha sentado bien en Samsung. Sus responsables han indicado que los cálculos de la capitalización de mercado deberían incluir las acciones preferentes. De ser incluidas, el valor de capitalización de Samsung seguiría siendo mayor que el de SK Hynix. Samsung es hoy por hoy líder en ese ámbito, pero la tendencia del mercado parece favorecer la teoría de que SK Hynix acabará siendo más valiosa mientras esta crisis de las memorias se mantenga.
La amenaza para DRAM. El peligro para Samsung no solo viene de que SK Hynix sea líder indiscutible en memorias HBM, sino en el hecho de que también está creciendo notablemente en memorias DRAM convencionales. Según las estimaciones de Bank of America, SK Hynix expandirá su producción de obleas un 38% entre 2025 y 2028, mientras que Samsung solo lo hará un 17%. En SK Hynix están poniendo toda la carne en el asador, y eso está provocando que la brecha (económica) entre ambas empresas, antes enorme, ya prácticamente no exista.
En Xataka | El tridente de la memoria RAM ya trabaja en la tecnología DDR6. Será para los hiperescaladores, claro
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Corea del Sur tenía un rey tecnológico desde 2000. La fiebre por la IA acaba de coronar a otro
Cuando uno hablaba de tecnología surcoreana, la empresa que le venía a la cabeza siempre era Samsung. El gigante de los semiconductores y la industria móvil parecía ser líder indiscutible de su país, pero eso está a punto de cambiar. Sk Hynix es la nueva niña bonita de la industria tecnológica surcoreana, y lo ha logrado impulsada por la crisis de la memoria.
Sorpasso a la vista. Desde el año 2000, Samsung Electronics había mantenido un dominio imperial en el país asiático, y desde entonces ha sido el buque insignia de su economía. Sin embargo, las cosas han cambiado, porque su eterno rival, SK Hynix, ha sido una de las grandes beneficiadas de la crisis de las memorias.

Fuente: Reuters.
Visto y no visto. Ayer las acciones de la empresa alcanzaron su máximo histórico, superando brevemente en capitalización de mercado a Samsung, un hito colosal que deja claro el impacto que la IA en la economía global. Los chips de memoria eran un buen negocio antes, pero ahora son el producto tecnológico estrella. En la sesión de ayer, eso sí, SK Hynix se dejó un 12,5% de valor, lo que hizo que Samsung (que cayó también de forma notable) volviera a recuperar ese trono en capitalización bursátil… de momento.
Sk Hynix resurge de sus cenizas. En 2002, la compañía (entonces llamada Hynix Semiconductor) estaba asfixiada por las deudas. Había ejecutado un agresivo plan de expansión que no funcionó bien y estuvo a punto de ser malvendida a Micron (la oferta se anunció, de hecho, aunque fue rechazada). Sus acciones, que salieron a bolsa en 1996 a un precio de 20.000 wones, llegaron a caer hasta los 135 wones en 2003, lo que hizo que fuera considerada como una empresa abocada al fracaso. Tras años de travesía por el desierto y de sufrir las cíclicas crisis del mercado de memorias RAM, el auge de la IA la ha transformado en uno de los fabricantes de chips más valiosos del planeta, compitiendo de tú a tú con Samsung o Micron.
Una gallina de los huevos de oro llamada HBM. El punto de inflexión se produjo tras una decisión estratégica crucial. En 2023 la industria de los semiconductores estaba en caída libre en cuanto a los precios, pero en SK Hynix decidieron no solo mantener, sino acelerar sus inversiones en chips de memoria de alto ancho de banda (High-Bandwidth Memory, o HBM). Estas memorias son las más demandadas en el ámbito de las GPUs orientadas a centros de datos, y gracias a esa apuesta SK Hynix se ha hecho con un 61% del mercado global de los chips HBM, muy por encima del 17% que tiene Samsung.
De commodity, nada. El presidente de SK Group —matriz de SK Hynix—, Chey Tae-won, indicaba cómo históricamente la memoria se había convertido en una commodity. Daba exactamente igual comprar un módulo de SK Hynix, de Samsung o de Micron porque eran chips casi clónicos e intercambiables. Con la tecnología HBM la historia cambió: es un componente tan optimizado e integrado con los chips de IA, que la dependencia de Nvidia de estos chips es enorme.
Samsung defiende su liderazgo. El sorpasso temporal no ha sentado bien en Samsung. Sus responsables han indicado que los cálculos de la capitalización de mercado deberían incluir las acciones preferentes. De ser incluidas, el valor de capitalización de Samsung seguiría siendo mayor que el de SK Hynix. Samsung es hoy por hoy líder en ese ámbito, pero la tendencia del mercado parece favorecer la teoría de que SK Hynix acabará siendo más valiosa mientras esta crisis de las memorias se mantenga.
La amenaza para DRAM. El peligro para Samsung no solo viene de que SK Hynix sea líder indiscutible en memorias HBM, sino en el hecho de que también está creciendo notablemente en memorias DRAM convencionales. Según las estimaciones de Bank of America, SK Hynix expandirá su producción de obleas un 38% entre 2025 y 2028, mientras que Samsung solo lo hará un 17%. En SK Hynix están poniendo toda la carne en el asador, y eso está provocando que la brecha (económica) entre ambas empresas, antes enorme, ya prácticamente no exista.
En Xataka | El tridente de la memoria RAM ya trabaja en la tecnología DDR6. Será para los hiperescaladores, claro
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El precio de Steam Machine era previsible. Lo preocupante es lo que nos dice sobre PS6 y Xbox Helix
Tras anunciarla en noviembre del año pasado y mantenerla en un peligroso limbo debido a la crisis de componentes, Valve ha confirmado el precio de la Steam Machine, poniendo fin a semanas de rumores con un resultado que sorprende a pocos. Que la Steam Machine tenía papeletas para costar 1.000 euros no era una sorpresa (y más tras el estratosférico aumento de precio de la Steam Deck), pero lo peor es lo que está avanzando para la próxima generación de consolas.
Unas PS6 y Xbox Helix que sí deberían ser un salto generacional y a las que se les está poniendo cara de las consolas más caras de la historia.
Los 1.000 euros. Cuando Valve anunció el PC, lo hizo sin precio. Invitó a expertos a sus oficinas para que pudieran probar algunos juegos, ver la máquina tanto por fuera como por dentro y experimentar lo que la nueva Steam Machine (porque ya hubo unas que fracasaron hace más de una década) podía ofrecer. Enseguida saltó el debate del precio y, echando cuentas, se estimaba entre los 600 y 800 euros en la estimación más pesimista.
La realidad ha acabado superando ampliamente esa previsión porque los 1.039 euros son para la versión de 512 GB de almacenamiento, la de 2 TB se va a 1.359 euros y luego tienes pack con el mando para las dos configuraciones. A todas luces, es un precio muy elevado y, aunque tiene la ventaja del factor de forma y una disipación que parece muy eficiente, no hay ventajas en rendimiento frente a un PC por piezas.
No es ‘next gen’. Porque, más allá del precio, algo que se está comentando es que el rendimiento tampoco es nada del otro jueves. Gamer Nexus o Digital Foundry ya han podido meter mano al sistema y la conclusión es que el rendimiento (grosso modo) es similar a una RTX 3060 de 12 GB, una RTX 3050, una Arc A770 o una RX 6600. No estamos hablando, para nada, de hardware de última generación. Ni mucho menos.
Es algo que depende del juego y su optimización, pero por ahí van los tiros. Y, si queremos una comparativa más sencilla, poniéndola al lado de una PS5 en modo rendimiento (prioriza la tasa de FPS), haciendo que las especificaciones visuales del juego en Steam Machine coincidan con las de PS5, el rendimiento es muy, muy similar.
A veces por encima de PS5, a veces por debajo. Estamos hablando de PS5 base, la de 2020, no PS5 Pro. Más de 1.000 euros para moverse alrededor del rendimiento de una máquina de hace seis años no es una buena noticia.

Steam Machine vs PS5 en ‘Forza Horizon 5’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5 en ‘007 First Light’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5 en ‘Black Myth Wukong’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5 en ‘Alan Wake 2’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5 en ‘Crimson Desert’. Pantallazo del video de Digital Foundry
PS6 y Xbox Helix, para cuándo. Los más de 1.000 euros con la crisis de componentes (que va a durar unos años más) ya no nos lo baja nadie, pero… ¿qué pasa con las consolas de nueva generación? Llevamos seis años de actual generación y es un secreto a voces (en el caso de Xbox ni siquiera es un secreto) que tanto Microsoft como Sony se encuentran trabajando en sus nuevas máquinas.
Si todo hubiese seguido el ritmo que parecía, PS6 y Helix deberían haber visto la luz entre 2027 y 2028. PS5 lleva un buen ritmo de ventas con 90 millones de unidades vendidas y ‘GTA VI‘ se postula como ese título que permitirá que la máquina de Sony tenga un arreón final antes de la próxima generación. El problema es el mismo que ha afrontado Valve: la crisis de componentes.
Hace unas semanas, Asha Sharma, CEO de Xbox, apuntó que a comienzos de 2027 enviarían los kits de desarrollo de Helix a las compañías, lo que indica que veríamos la máquina a finales de año o comienzos de 2028 y algo más importante: la consola iba a ser cara.
Replanteando cosas. Desde entonces, la rueda ha seguido girando y la propia Microsoft ha vuelto a hablar sobre Helix, apuntando que lo que querían lograr a nivel de hardware se les estaba yendo de las manos porque cada día es más caro montar una plataforma. Sharma comentó que las audiencias masivas “no gastarán miles de dólares en una nueva generación de consolas”, por lo que se estaban replanteando las cosas con “modelos de negocio radicalmente diferentes”, signifique eso lo que signifique.
Lo que está claro es que montar una consola que suponga un salto generacional frente a lo que tenemos desde 2020 no está siendo barato para unas compañías que tienen que calcular muy bien la relación precio/prestaciones y, aunque las consolas no son la principal fuente de ingresos para las divisiones de videojuegos de Sony y Microsoft, tampoco pueden ir a pérdidas salvajes.
Lo malo es que la esperanza no es algo que esté en la ecuación en un momento en el que vemos que una máquina como Steam Machine, con sus más de 1.000 euros, iguala con suerte el rendimiento de una PS5 base. Y eso adelanta dos futuros: nuevas consolas que sean más potentes y mucho más caras que las actuales o consolas híbridas que se nutran del juego por streaming, lo que complicaría aún más el ya dañado escenario de la preservación.
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