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la fiebre por las bodas evento en España

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Las bodas no han desaparecido: se han transformado. Frente a la idea bastante extendida de que “ya nadie se casa”, los datos cuentan otra historia. El número de matrimonios en España se ha mantenido estable en la última década, aunque quienes trabajan en el sector coinciden en que lo que sí ha cambiado de forma profunda es la manera de casarse.

Los salones de boda han dejado de ser el escenario casi exclusivo de estos enlaces; muchas parejas ya conviven antes de dar el “sí, quiero”, y los regalos han pasado del menaje y los electrodomésticos a las transferencias bancarias. Las bodas son hoy más espectaculares y también mucho más caras. Quienes deciden casarse lo hacen asumiendo que se trata de una celebración, en la práctica, a fondo perdido: el dinero que se recupera —cuando se consigue— suele destinarse a cubrir parte de los gastos y, en la mayoría de los casos, ni siquiera alcanza para equilibrar las cuentas.

¿Cuánto cuesta una boda en España?

“Es una locura”, “Para no casarse”, “Mejor no quieras saberlo”… Estas son solo algunas de las frases que dicen muchas parejas cuando hablan del coste o del presupuesto de sus bodas. Especialistas en la industria están de acuerdo en que el costo de estas celebraciones ha aumentado en los últimos años, y se aleja por completo de lo que podían invertir generaciones anteriores. 

“El presupuesto lo marca el número de invitados”, explica Anais Martínez, wedding planner en Dile que sí, pero la media actual para una boda en España se encuentra entre 30.000 y 50.000 euros para 100 o 150 invitados. La experta puntualiza que una boda en Madrid, Cataluña o Baleares siempre será más cara que una en Extremadura o Canarias. En esta horquilla se encuentra la boda de Lara Moreno –que tuvo 100 invitados y costó casi 30.000 euros– y la de Cecilia Parellada –que invitó a 126 personas y gastó 42.550 euros—. 

El encarecimiento de la alimentación, del transporte y, en general, de todos los proveedores implicados en una boda ha empujado al alza el precio final de estas celebraciones, explica Martínez. A este aumento de costes se suma, además, una transformación del propio formato del enlace, con cada vez más elementos que disparan el presupuesto. Las bodas se han vuelto más complejas, como señala Alba Jiménez, de Margo Wedding Planner: “Las parejas ya no quieren que su día sea solo la ceremonia y la posterior comida o cena, sino que quieren que el invitado se lleve el espectáculo completo”.

bodas
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El cubierto solía salir a unos 150€ el invitado. (Unsplash)

Música en directo, cortador de jamón, barra de cócteles, puestos temáticos de comida… “El límite es el presupuesto de la pareja, las opciones son ilimitadas”, explican desde Dile que sí. Las expertas coinciden en que las bodas se han vuelto mucho más complejas en cuanto a logística, detalles, animación… Ya no es suficiente con la comida y la bebida, sino que las parejas buscan hacer su día lo más especial para ellos y sus invitados, llenando el día de estímulos. 

Para Jiménez, que lleva 16 años planificando y organizando bodas, algunas celebraciones “son demasiado”. En los últimos años, explica, la acumulación de “extras” ha convertido muchas bodas en eventos que “se parecen más a un circo”, donde “más es menos”. “En ocasiones parece una gymkana para los invitados: tienen que hacerse la foto en el photocall, después pasar a que les maquillen, estar atentos al espectáculo en directo…”.

“Hoy en día, todo lo que puedas imaginar puede estar en una boda”, explica el equipo de Margo Wedding Planner. Las expertas aseguran haber visto “de todo” en este tipo de celebraciones: desde masajes en los pies para los invitados durante el cóctel hasta empresas que elaboran puros cubanos en directo, pasando por espectáculos con drones, live painting —retratos en acuarela de los invitados—, toros mecánicos, cámaras de vídeo 360, pulpeiros o estaciones gastronómicas personalizadas.

Todo ello responde a “una auténtica fiebre por la boda-evento”, explica Ana Torres, periodista especializada en moda, belleza y lifestyle en Mediaset. Identifica un afán por “convertir el enlace en algo casi cinematográfico. Ya no se trata solo de casarse, sino de crear el momento, la imagen perfecta y el recuerdo inolvidable. Cada vez se busca más que la boda sea una experiencia única, casi irrepetible, donde todo esté pensado para impactar: el lugar, la decoración, el vestido, la música o incluso la narrativa que se construye alrededor del enlace”.


boda 2
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(Unsplash)

Como corrobora Jiménez, los “añadidos” que convierten la boda en un evento cada vez más espectacular pueden incorporarse en prácticamente cualquier momento de la celebración. “En el vestido, por ejemplo, una novia puede gastar 1.500 euros o decidirse por uno de 10.000; y si la boda es en iglesia, la pareja puede optar por el coro de la parroquia o contratar una agrupación musical profesional. Todo suma”, explica.

Estas son tendencias que se han extendido en los últimos años, según las expertas, y que apenas se veían hace años. Para Lara Moreno, estas elecciones dependen mucho de la edad, pero también de la personalidad de cada uno. “En nuestra generación sí que veo bodas mucho más elaboradas y caras. El año pasado una tía de mi pareja se casó y simplemente fueron al juzgado y después hicieron comida, pero otros amigos nuestros se casan en dos años y pretenden gastar todo lo que ahorren en ese tiempo”.

El balance económico del “sí, quiero”

El aumento de los costes y la deriva hacia bodas cada vez más cargadas han encarecido notablemente las ceremonias. Como señalan las expertas, hace años no era extraño que las parejas llegaran a cubrir buena parte —o incluso la totalidad— de lo invertido gracias a los regalos de los invitados. Hoy, sin embargo, ese escenario resulta prácticamente impensable si se atiende solo al dinero que aportan los asistentes.

La manera de dar los regalos a la pareja también ha cambiado. Antes, lo más común era hacer una “lista de bodas”, en la que los novios –que no solían vivir juntos– enumeraban qué necesitaban para empezar su vida en común. Hoy en día, como explica Martínez, “la mayoría viven juntos y no necesitan amueblar una casa, que era el concepto de antes. Lo que necesitan es dinero para pagar la boda o la luna de miel (…) El 90% de ellos da el número de cuenta”.

Con el dinero de los invitados, los novios tratan de cubrir la mayor parte del coste que ha tenido la celebración, pero la mayoría de las veces no es suficiente. “La media que dan los invitados es entre 150 y 200 euros”, explica Jiménez, “lo que ni de lejos cubre lo que se suelen gastar los novios por persona”. Solo el cubierto puede rondar ya esos 150 euros, a lo que hay que sumar los detalles, la barra libre, los puestos de cócteles o los espectáculos contratados.


boda
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(Unsplash)

“Hace años el regalo de los invitados permitía cubrir el cubierto e incluso llevarse algo de dinero; hoy, ni de lejos”, explica Jiménez. “Las aportaciones se han quedado prácticamente estancadas mientras los costes no han dejado de subir, y muchas parejas ni siquiera llegan a cubrir el catering”. En la misma línea, Martínez coincide en que “los novios no se casan para hacer negocio: no es rentable casarse pensando en recuperar la inversión”. 

Solo las parejas que optan por ceremonias más austeras pueden acercarse a ese equilibrio, “no para ganar dinero, sino, como mucho, para que quede lo comido por lo servido”. Vanessa Moreno, de Elite Bodas, resume: “Las parejas no celebran pensando en que van a recuperar.  Actualmente en torno al 50% de la inversión es lo que se obtiene de regalos”.

En muchos casos hay un tercer actor clave en este equilibrio económico: las familias. 

Lara y su pareja Adrián, que se casaron este verano, sabían que el día de su boda iba a ser una inversión que no iban a recuperar. Se gastaron casi 30.000 euros en total, y de sus invitados y familiares recibieron 20 .000: “Esto hizo que al final la boda nos saliera por 10.000 euros”. Ellos tampoco tuvieron lista de bodas, pero no todos sus regalos fueron transferencias: “Mi mejor amiga me regaló la cola del vestido, los pendientes mi tía, mis padres los anillos y mi primo la charanga”, cuenta Lara en conversación con Xataka.  

Cecilia, que se casó en 2024, vivió una situación parecida a la de Lara y Adrián: el coste total de su boda fue de 42.000 euros, de los que 32.000 llegaron a través de regalos y aportaciones familiares, de modo que el gasto final para la pareja fue de unos 10.000 euros. Estos casos reflejan una dinámica habitual en muchas bodas actuales: el equilibrio económico no depende solo de los invitados, sino de una combinación de regalos y apoyo económico de la familia. 


boda evento
boda evento

(Unsplash)

Los gastos asociados a una boda despiertan interés en redes sociales. Son muchas las parejas y wedding planners que desglosan en vídeos o publicaciones el precio medio de un vestido, el banquete, el fotógrafo o el DJ. Al mismo tiempo, varios usuarios comentan que hoy resulta prácticamente imposible recuperar con los regalos todo lo invertido en ese día. Es el caso de Noemí, que compartió en su perfil de TikTok que es “imposible” que una boda se “autopague”. 

Esta experiencia se repite en otros comentarios de la plataforma:  “Nosotros cubrimos parte pero no todo, para nada fue un negocio, una familia de 6 nos regaló una lámpara”; “Me casé el sábado y ya te digo que no jajaja no se autopaga”… 

Influencia de las redes sociales

A pesar de que los costes aumentan y la posibilidad de cubrir los gastos gracias a los invitados disminuye, el número de matrimonios en España se ha mantenido estable desde hace más de una década. En 2024 se celebraron más de 175.000 enlaces, una cifra prácticamente idéntica a la de 2010. Esta estabilidad, sin embargo, nos coloca muy por detrás de otros países europeos. 

Según Eurostat, en 2023 España registró 3,5 matrimonios por cada mil habitantes, lo que la sitúa en el puesto 24 de los 28 países con datos disponibles. Se trata de una tasa sensiblemente inferior a la de décadas pasadas —tuvimos 7,4 matrimonios por mil habitantes en 1964 y 5,4 en el año 2000— y que confirma que España nunca ha sido uno de los países más proclives al matrimonio, muy por detrás de otros como Alemania, Suecia, Polonia, Turquía o Moldavia.

Torres, periodista especializada en contenido lifestyle, identifica un interés claro y marcado de la población en todo lo que rodea a las bodas. Explica que se trata de un contenido “muy aspiracional y muy visual, y eso engancha”. “A los lectores les atrae tanto el componente emocional como el visual”, “cada vez interesa más el cómo se casa alguien que el hecho de que se case”. 

A pesar de que la prensa del corazón ha dado siempre mucha importancia a los enlaces entre personajes famosos, las redes sociales también han revolucionado la industria: “Las redes han cambiado para muchos la forma de entender una boda. Muchas celebraciones ya se piensan casi desde el punto de vista de cómo van a verse en Instagram o TikTok”.


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(Adi Albulescu/Unsplash)

Desde Elite Bodas viven a menudo que sus clientas les pidan “una boda como las de Instagram. Quieren tener bodas estilo Vogue, con todo lujo de detalles, personalizadas, divertidas…”. La inspiración que pueden facilitar las redes sociales o los enlaces de parejas famosas puede ayudar a futuros novios, pero para Martínez también existe una cara negativa: “En ocasiones puede generar frustración, porque pueden crear unas expectativas que no pueden permitirse. No todo el mundo puede tener un espectáculo de drones como Tamara Falcó”. 

Muchos de los “extras” de las bodas de influencers son posibles gracias a su trabajo o colaboraciones, lo que hace que sean “bodas extremadamente caras si las trasladamos a una persona anónima”. 

Son precisamente estos casos —en los que a veces incluso se venden reportajes de la ceremonia— donde la pareja puede no solo recuperar la inversión, sino incluso tener beneficios. Al igual que antes las bodas de famosos se convertían en exclusivas para revistas del corazón, hoy muchos influencers aprovechan su enlace como una oportunidad para ganar visibilidad y sacar rédito económico mediante colaboraciones con marcas. Todo ello, advierte Martínez, con el riesgo de que la boda se parezca más a un evento corporativo que a una celebración personal.

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Imagen | Carlo Buttinoni



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exportar 10 millones de unidades

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China ha multiplicado sus exportaciones de coches. Mientras las ventas en el mercado local parece ligeramente estancada, el número de vehículos que salen de sus fronteras se ha disparado hasta el punto de que, todo indica, veremos un nuevo récord de exportaciones este año. 

Y tiene todo el sentido.

Rozando el millón. China exportó 901.000 vehículos el pasado mes de abril, de los cuales 796.000 unidades fueron vehículos de pasajeros, explican en Associated Press. Es una cifra ligeramente superior a la del pasado mes de marzo pero, sobre todo, se desliga por completo de los datos de 2025 ya que se han exportado un 85% más de coches que en el mes de abril del año pasado.

En lo que llevamos de año, la cantidad total de vehículos exportados supera ya los 3,13 millones de unidades, lo que supone un crecimiento de más del 60% respecto al periodo enero-abril de 2025, explican en CNEV Post.

10 millones. Es el objetivo, señalan en esta última publicación, para este año. De mantenerse el ritmo, las exportaciones superarían con creces esta cifra. El año pasado, China colocó en otros mercados 7,1 millones de vehículos y las previsiones apuntaban a que este año crecerían ligeramente hasta los 7,4 millones. 

Sin embargo, esa nueva barrera de 10 millones de vehículos que asoma en el horizonte representa un nuevo hito histórico. El año pasado ya se creció un 21,1%. De mantener este ritmo estaríamos hablando de irnos a crecimientos por encima del 30%.

¿Por qué? China tiene un problema interno. Retiradas las ayudas a la compra de coches eléctricos, las ventas de este tipo de vehículos han caído. Los primeros meses del año fueron especialmente malos pero poco a poco se han ido recuperando. La subida del combustible como consecuencia de la crisis de Ormuz ha tenido mucho que ver

China que en 2025 volvió a batir un nuevo récord de coches vendidos se enfrenta a un nuevo problema. El año pasado, con vistas a la retirada de las ayudas, se automatricularon muchos coches a los que fue complicado darles salida. El mercado cayó en una guerra de precios salvaje y las ventas de coches nuevos se frenaron. 

El resultado es una tormenta perfecta para una industria sin ayudas, con mucho stock que necesita vender coches a una cultura que sigue priorizando el ahorro familiar. Entre enero y abril de este año, en China se han vendido un 25% menos de vehículos de pasajeros que el año pasado. 

Los vendemos fuera. La única salida que le queda a la industria china es sacar fuera de sus fronteras sus coches. Esto está siendo la tabla de salvación para algunas de sus empresas. BYD, por ejemplo, está alcanzando niveles de exportación que no esperaban hasta 2030

Todo este movimiento está permitiendo a China posicionarse como un país que ofrece coches tecnológicos a precios asequibles. Esto les ha permitido crecer en Brasil más de un 220% y rozar el 200% de crecimiento en Corea del Sur, Australia y Alemania, señalan en Al Jazeera

El coche perfecto para cada mercado. Aunque el mercado chino se dirige al vehículo de nueva energía (los NEV en China engloban a híbridos enchufables y eléctricos), la ventaja del país es que ahora mismo tiene la tecnología perfecta para cada lugar. 

Este tipo de vehículos ha aumentado sus exportaciones en más de un 40% en lo que llevamos de año pero su mercado principal sigue siendo el asiático. Allí donde el eléctrico tiene muy poca penetración, como Australia o Japón, sus tasas de crecimiento pueden ser muy altas. 

Pero en otros mercados como Europa, China cuenta con híbridos enchufables que no están gravados con aranceles. Este tipo de vehículos están siendo acogidos con los brazos abiertos, especialmente en países como España donde el precio de compra es el factor determinante. Cuatro de los 10 modelos más vendidos con esta tecnología son chinos. 

Más y más objetivos. Hay que añadir que el país ha estado haciendo esfuerzos por llegar a nuevos mercados. Pese a las advertencias de Estados Unidos, algunas marcas chinas tienen por objetivo seguir ganando adeptos en México. Y las exportaciones a Canadá se han disparado. Incluso en Japón, BYD intentará vender su propio kei car una rareza a la que ningún extranjero se había atrevido hasta ahora. 

Además, todo América Latina está aceptando la llegada de más y más vehículos chinos. Los coches siguen llegando mientras BYD pone a funcionar a pleno rendimiento la planta construida en Brasil y anuncian nuevos lanzamientos específicos para Europa de sus híbridos enchufables. 

Y sin olvidarnos del resto de compañías. Mientras BYD ha crecido en sus exportaciones alrededor de un 10% a principios de año, Chery lo ha hecho en más de un 200%, Geely en más de un 51% y Leapmotor, ahora con el respaldo de Stellantis, casi un 400%. 

Foto | 

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Durante la Segunda Guerra Mundial, enterraron una campana para protegerla. La encontró un agricultor en 2024

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Una mañana de agosto de 2024, Laurynas Družas volvió a pasar con su detector de metales por los alrededores de su pueblo, Antašava, en el norte de Lituania. Pero esta vez y a diferencia de las anteriores, tuvo suerte: encontró algo de lo que había oído hablar durante toda su vida. De hecho, explica este agricultor de profesión, que se compró su primer detector de metales cuando tenía 18. 

Ahí estaba, a dos metros bajo tierra, la campana de la iglesia de su pueblo. El campanario de la iglesia de Jackaus llevaba desde 1942 huérfano de campana porque alguien la había guardado a buen recaudo en plena segunda Guerra Mundial. Quizás demasiado bueno, porque lo de recuperarla se había convertido en una quimera.

Salvar la campana de San Jacinto. En 1942 Lituania estaba ocupada por los nazis dentro del Reichskommissariat Ostland. El año anterior, Estados Unidos se había unido a la contienda y Alemania había fracasado en su intento por conquistar el este en la operación Barbarroja. En ese escenario, la campana de San Jacinto de Antašava desaparece.  

Družas cuenta que la gente del pueblo se jugó la vida para esconderla de los ocupantes con todo el sentido del mundo: cabe recordar que el partido nazi emitió un decreto para confiscar las campanas y fundirlas con fines bélicos. Y ojo porque por aquel entonces no había tractores: lo hicieron con caballo, un carro y fuerza bruta. Todo un acto de resistencia, protección del patrimonio y una misión verdaderamente peligrosa la de ocultar una campana que pesa más de media tonelada a espaldas de los ocupantes nazis.

La campana se convirtió en leyenda. Y el tiempo pasó, Antašava dijo adiós a los nazis, Lituania dejó de pertenecer a la URSS para constituirse como independiente en 1990 y la campana seguía desaparecida. El problema fue que, con el paso de los años, quienes sabían dónde estaba enterrada la campana fueron olvidando del lugar exacto: el paisaje cambia, crecen los arbustos y la memoria se desdibuja. 

Pero la gente sabía que en el campanario hubo una campana y que quedó oculta y la historia que pasó de generación entre generación. De hecho, la abuela de Laurynas sabía aproximadamente dónde estaba porque de niña un tío le indicó la zona. La abuela olvidó la ubicación exacta, pero no la idea de encontrarla. Esa “obsesión” la transmitió a su nieto que, 82 años después, la encontró.

Una campana con 100 años de historia. La campana de la iglesia de Antašava fue fue fundida en Polonia en 1908 en una fundición que, según confirmó el “campanólogo” polaco doctor Piotr Jamski, sigue activa hoy en manos de una familia diferente a la original. 

Tras 82 años bajo tierra, su estado de conservación era casi perfecto, ni la campana ni la madera presentan apenas muestras signos de deterioro, según describió el propio Laurynas Družas tras el hallazgo. Solo faltaba el badajo, que según la tradición oral fue desmontado la misma noche en que se enterró la campana y guardado por separado en una casa del pueblo, aunque sigue sin encontrarse. Cuando el hallazgo salió a la luz, los profesionales del patrimonio se encargaron de verificar su autenticidad y origen.

De vuelta al campanario. En agosto de 2025, un año después del descubrimiento, la campana volvió a su casa, a la iglesia de San Jacinto. Técnicos polacos instalaron el sistema para hacerla sonar junto a la otra campana que ya estaba en el campanario. Vidmantas Družas, tío de Laurynas y campanero de la iglesia, cuenta que las dos campanas están ahora conectadas y suenan pulsando un botón.

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Ya no vale con contar dedos para saber si una imagen está hecha con IA. Ahora hay que aprender dibujo técnico

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Detectar imágenes generadas por inteligencia artificial se ha convertido en un juego del gato y el ratón. Y lo peor es que va a ir a más. Durante un tiempo, todos nos empezábamos a fijar en las manos y en la cantidad de dedos que representaba la IA en las imágenes de personas a través de los mecanismos de difusión de los modelos. Hace unos pocos años era evidente ver cuándo una imagen estaba creada por IA. Ahora, con modelos de imagen y vídeo cada vez más precisos, la tarea es mucho más compleja.

La buena noticia es que todavía hay maneras de detectar si una imagen ha sido generada por IA, aunque viendo el ritmo al que avanzan los modelos, posiblemente esto vuelva a cambiar dentro de muy poco. Detectarlas es menos intuitivo que antes, pero basta con prestar atención a la geometría, las sombras y la perspectiva. Básicamente, dibujo técnico.

Quién está detrás de esta idea. Hany Farid, especialista de la Universidad de California en Berkeley y uno de los mayores expertos mundiales en análisis forense de imágenes, lleva más de dos décadas dedicado a determinar si una foto o un vídeo han sido manipulados.

Santiago Lyon, exdirector de fotografía de Associated Press y que hoy trabaja en seguridad digital en Adobe, describe a Farid en un reportaje de Science como “una especie de decano del análisis forense digital”, precisamente por llevar tanto tiempo en ello. Farid ayudó a fundar esta disciplina hace más de 20 años, y asegura que la IA es el mayor reto al que se ha enfrentado.

soldados
soldados

Farid ejemplifica su método con esta imagen. Si trazamos una línea hacia el horizonte entre las baldosas y los rodapiés, vemos que las líneas no convergen en un único punto, lo que nos indica que la imagen está generada por IA

Cuesta saber lo que es verdad y lo que no. Estamos perdiendo la capacidad de fiarnos de lo que vemos. La combinación de IA generativa, capaz de crear imágenes casi indistinguibles de la realidad, y una tibia regulación en redes sociales hace que los bulos se acaben amplificando, siendo cada vez más difícil saber si lo que estamos viendo es real o no. Y en muchos casos, igual ni nos importa.

Farid habla directamente de una “guerra global por la verdad”, con consecuencias para las personas, las instituciones y las democracias. En una charla de TED contaba que cree que el porcentaje de imágenes falsas en internet se acerca al 50%.

Ya no sirve fijarse en los píxeles. Una de las primeras técnicas que desarrolló Farid se basaba en el “ruido” que dejan las cámaras reales. Una foto auténtica nace de la luz que golpea un sensor electrónico; una imagen de IA, en cambio, surge de un proceso estadístico que convierte ruido aleatorio en una imagen coherente con el texto que se le pide. Ese origen tan distinto dejaba huellas detectables a nivel de píxel. El problema es que los generadores han aprendido a imitar incluso esas imperfecciones, el ruido del sensor y los artefactos de lente.

Como explica el reportaje de Science, muchos de los métodos pioneros de Farid basados en relaciones estadísticas entre píxeles “ya no funcionan bien, si es que funcionan”, porque las imágenes de IA se crean desde cero en lugar de editarse sobre una foto previa.

Dibujo técnico. La IA, dice Farid, “no sabe de física, no sabe de geometría, y hace todo tipo de barbaridades”. Y ahí es donde entra el dibujo técnico. Según Farid, estos son los tres frentes que debemos examinar:

  1. Puntos de fuga. En el mundo real, las líneas paralelas (las vías del tren, los azulejos del suelo, los lados de una pared) convergen hacia un único punto a medida que se alejan. Es un principio que los artistas conocen desde hace siglos, pero que la IA ignora porque no entiende el espacio tridimensional. Si esas líneas no se encuentran en un solo punto, la escena es físicamente imposible.
  2. Sombras. El Sol está tan lejos que sus rayos llegan a la Tierra prácticamente paralelos. Eso significa que las líneas que unen cada objeto con la sombra que proyecta deberían cruzarse también en un punto coherente con la posición de la luz. En muchas imágenes generadas por IA, esas líneas ni se acercan a cruzarse.
  3. Reflejos. El mismo principio se aplica a los espejos, ya que las líneas que conectan un punto de un objeto con su reflejo deberían converger en un punto de fuga. Cuando no lo hacen, la imagen se delata.
cubo
cubo

Lo mismo ocurre en esta imagen. Si trazamos una línea que pase tanto por los vértices de cada cubo como por los vértices de su sombra proyectada, vemos que tampoco convergen en un único punto

Acumulación de pistas. Ninguna técnica es infalible por sí sola, y Farid insiste en que el método consiste en acumular pistas, como en una investigación. En su charla TED lo ejemplificaba con una imagen hecha con IA de varios soldados mirando al frente. En ella detectó el patrón sospechoso en el ruido, la ausencia de un punto de fuga coherente en las paredes y unas sombras que no intersecaban. Tres anomalías que daban pistas de que la imagen no era real.

La razón de fondo por la que este enfoque resiste mejor el paso del tiempo es que las empresas de IA no buscan engañar a expertos forenses como Farid, sino al usuario medio, ya que estamos en un listón mucho más bajo. Como él mismo dice, “el sistema visual perdona todo tipo de disparates en las fotos porque no le importan”.

figura
figura

En esta imagen, si trazamos una línea desde un punto de la figura, al mismo punto reflejado en el espejo, vemos que las líneas tampoco convergen en un único punto

Las dudas y los límites. No todos en el campo comparten el mismo optimismo. Algunos investigadores se reafirman en que cada técnica de detección tiene una “vida útil” cortísima, a veces de pocos meses, porque la IA mejora muy rápido. De hecho, los famosos errores en las manos con seis dedos desaparecieron en un suspiro. Farid, sin embargo, se muestra escéptico ante la idea de que la IA llegue a dominar la física compleja del mundo real, como una explosión, porque simularla es endiabladamente difícil y las empresas tienen pocos incentivos para llegar tan lejos.

Aun así, reconoce que recibe cada día una decena de correos de periodistas de todo el mundo pidiéndole verificaciones, cuando hace años eran una o dos peticiones al mes.

Soluciones. Farid cuenta que las herramientas forenses que desarrolla con su equipo se están poniendo a disposición de periodistas, instituciones y tribunales, lo que indirectamente protege a todos. Existe además un estándar internacional de “credenciales de contenido” que busca autenticar el origen de las imágenes en el momento de su creación. No va a resolver todos los problemas, pero será parte de la solución. También advertía en su charla que las redes sociales no son un lugar para informarse, porque están “demasiado plagadas de mentiras” y de “AI slop” (basura generada por IA) como para ser fiables.

Imagen de portada | chaindrop y Sora

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