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cómo independizarse del gas de EEUU

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Europa ha pasado más de cuatro años intentando cerrar una dependencia que la hacía vulnerable. A finales de enero, por fin, lo consiguió. Los Veintisiete aprobaron la prohibición total de las importaciones de gas ruso, tanto por gasoducto como en forma de gas natural licuado (GNL). Una decisión histórica que convierte en ley una promesa política repetida desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania: nunca más fiar la calefacción, la industria y la electricidad europeas a Moscú.

Pero la victoria llega con un asterisco. Mientras Europa logra desvincularse del gas ruso, emerge un nuevo problema en el horizonte: el continente ha pasado, casi sin darse cuenta, de depender de Rusia a depender crecientemente de Estados Unidos. 

Una sustitución acelerada. Según datos del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), las importaciones de GNL estadounidense en la Unión Europea se cuadruplicaron entre 2021 y 2025, pasando de 21.000 millones de metros cúbicos a unos 81.000 millones. El año pasado se concretó que el 57% del GNL que llegó a Europa procedía de Estados Unidos.

Si se suman todas las importaciones de gas —tanto licuado como por gasoducto—, Estados Unidos ya cubría en 2025 el 27% del consumo total de la Unión Europea. Y la dependencia amenaza con aumentar. Según las proyecciones del IEEFA, esa cuota podría acercarse al 40% en 2030 si se mantienen los contratos actuales y no prosperan los planes para reducir la demanda.

El problema es aún mayor con el GNL. En este punto, Estados unidos podría suministrar entre el 75% y el 80% de todo el gas licuado importado por la UE en 2030. Este giro no fue fruto de una estrategia a largo plazo, sino de una necesidad inmediata. Tras la invasión de Ucrania y el colapso de los flujos rusos, el gas estadounidense llegó como un salvavidas. Los buques metaneros que partían de Texas y Luisiana ayudaron a evitar apagones, estabilizar los mercados y llenar los almacenamientos europeos en los inviernos más críticos.

“En su momento, parecía una solución heroica”, resume Henning Gloystein, analista de Eurasia Group, citado por The New York Times. “Ahora empezamos a darnos cuenta de que hemos sustituido una dependencia masiva por otra”.

Un socio muy incómodo. Por decirlo de alguna forma. Las reiteradas  amenazas del presidente estadounidense sobre Groenlandia, sus disputas comerciales con la Unión Europea y su visión abiertamente instrumental del comercio energético han encendido las alarmas en Bruselas. “El riesgo no es que Estados Unidos corte el suministro mañana”, explican varios analistas citados por The New York Times. “El riesgo es que utilice su posición dominante para presionar, encarecer o condicionar”.

A diferencia de Rusia, el sector gasista estadounidense no está controlado por un monopolio estatal, lo que hace menos probable un corte abrupto de flujos. Pero Washington sí podría introducir impuestos a la exportación, priorizar otros mercados o influir en precios y contratos, lo que tendría un impacto directo sobre los consumidores europeos. Además, el GNL estadounidense es, según IEEFA, el más caro del mercado para los compradores europeos. Esto choca frontalmente con uno de los objetivos centrales de la estrategia energética de la UE: abaratar la energía para recuperar competitividad industrial.

El gas como factor de volatilidad. La creciente dependencia del GNL estadounidense también expone a Europa a shocks que escapan por completo a su control. A comienzos de 2026, una ola de frío extremo en Estados Unidos provocó un repunte fulgurante de los precios del gas en el mercado estadounidense, donde los futuros llegaron a duplicarse en cuestión de días. El efecto se trasladó de inmediato a Europa, donde el precio del gas superó los 40 euros por megavatio hora (€/MWh).

La situación se ve agravada por los bajos niveles de almacenamiento europeos, que han caído por debajo del 45%, el nivel más bajo para estas fechas en cinco años. En países clave como Alemania, Francia o los Países Bajos, los depósitos se sitúan entre el 30% y el 45%, lo que deja poco margen ante nuevas tensiones.

Un discurso que se repite. Conscientes del riesgo, las instituciones europeas insisten en que la dependencia del gas estadounidense debe ser temporal. “No queremos reemplazar una dependencia por otra”, repite el comisario Dan Jørgensen. “Nuestra estrategia es crecer en energía propia y, a medio plazo, liberarnos del gas”. La legislación aprobada obliga a los Estados miembros a presentar antes de marzo de 2026 planes nacionales de diversificación del suministro, identificar cuellos de botella y notificar todos los contratos restantes con Rusia.

El plan REPowerEU sigue teniendo tres pilares: diversificación de proveedores a corto plazo, reducción de la demanda de gas y despliegue acelerado de renovables. El problema es el calendario y Europa sigue necesitando gas hoy, incluso mientras promete dejar de necesitarlo mañana.

El Mar del Norte como central eléctrica europea. En este escenario, la apuesta europea por la eólica marina adquiere un peso estratégico. En la Cumbre del Mar del Norte celebrada en Hamburgo, nueve países —entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido, Países Bajos y Dinamarca— acordaron convertir esta región en el gran polo de energía limpia del continente. El plan es ambicioso: alcanzar 300 gigavatios de eólica marina en 2050 y desplegar hasta 15 gigavatios al año entre 2031 y 2040, con al menos 100 gigavatios desarrollados a través de proyectos transfronterizos coordinados.

La eólica marina ya no se presenta como una solución ambiental, sino como una cuestión de control. El Pacto del Mar del Norte pone sobre la mesa inversiones de hasta un billón de euros para convertir esta tecnología en el nuevo eje del sistema energético europeo. La industria se compromete a abaratar la electricidad eólica marina un 30% para 2040 y a asumir un papel central en el sistema energético europeo. “No se trata solo de clima”, afirmó el británico Ed Miliband en Hamburgo, en declaraciones recogidas por Financial Times. “Se trata de controlar nuestra energía y no dejarla en manos de dictadores o petroestados”.

Las grietas del sistema. Pese al discurso de independencia, las contradicciones persisten. Europa sigue firmando contratos de gas a largo plazo con proveedores estadounidenses, mientras denuncia los riesgos de dependencia. Las infraestructuras de regasificación y transporte están al límite en países como Países Bajos, y las interconexiones siguen siendo insuficientes, especialmente entre la Península Ibérica y el resto del continente. 

Además, la unidad europea es frágil. Hungría y Eslovaquia mantienen su oposición al veto al gas ruso y buscan alternativas que podrían reabrir rutas indirectas de suministro, alimentando el temor a mercados paralelos similares a los que surgieron tras el embargo al petróleo ruso. Organizaciones como Greenpeace advierten de que Europa corre el riesgo de celebrar su independencia de Putin mientras se ata a una nueva dependencia del gas fósil estadounidense, financiando —según su discurso— una agenda política igualmente problemática.

Mismo perro distinto collar. Hoy, la seguridad energética del continente depende en gran medida de barcos que cruzan el Atlántico, de decisiones tomadas en Washington y de fenómenos meteorológicos que ocurren a miles de kilómetros. La independencia energética que promete Bruselas aún no es una realidad, sino un proyecto en construcción.

La pregunta que sobrevuela Bruselas ya no es si Europa puede vivir sin el gas ruso. Es si será capaz de hacerlo sin caer en una nueva dependencia antes de que las renovables lleguen a tiempo.

Imagen | Ken Hodge

Xataka | La Unión Europea ha tomado al fin la decisión que durante tantos años le ha aterrado: dejar de importar gas ruso

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Reportan la muerte del cantante Oliver Tree y el influencer Gaspi en accidente de helicópteros en Brasil

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

La mañana de este domingo se registró la colisión de dos helicópteros en Río de Janeiro, Brasil, que dejó al menos seis personas muertas. 

Usuarios en redes sociales y la cadena CNN han reportado que entre las víctimas se encuentra el cantante estadounidense Oliver Tree y el youtuber argentino Gaspar Prim, conocido como Gaspi. 

Tras la noticia del accidente, el productor musical Waoo publicó en su cuenta de Instagram una serie de stories en donde lamentaba la muerte de sus amigos, Lucas Frota y Oliver Tree.

“Te amo mucho mi hermano —Lucas—, ¡tú eres la persona más iluminada y maravillosa que he conocido en toda mi vida! Estoy sin alma pero rezando mucho por ti donde quiera que estés”, añadió en una fotografía con el artista Lucas Frota. 

Además, también contó que el iba a subir al helicóptero, pero no fue de último momento, porque tenía miedo y sus amigos le consiguieron un automóvil para trasladarse; ha pedido ayuda para dar con la familia del cantante para informar sobre su fallecimiento. 

De acuerdo con CNN, los pasajeros eran Oliver Tree Nickel, Lucas Vignale, Gaspar Prim y Lucas Brito Chaves, mientras que los pilotos fueron identificados como Alexandre Souza y Charles Marsillac. 

La cadena G1/Globo de Brasil comparte la misma lista de víctimas por este accidente; señala que Lucas Brito Chaves era también conocido como Lucas Frota, un productor musical. 

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el caza imposible “árbol de Navidad”

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En el verano de 1955, los habitantes de Nevada comenzaron a informar de extraños objetos volando a alturas imposibles. Décadas después, documentos desclasificados de la CIA revelaron que gran parte de aquellos supuestos ovnis eran en realidad prototipos secretos que se probaban en Groom Lake, la instalación que acabaría siendo conocida mundialmente como Área 51. 

Una imagen borrosa y una idea olvidada. Todo comenzó hace unos días con una captura térmica tomada cerca de Groom Lake, la instalación más conocida como Área 51. La imagen mostraba una aeronave de forma extraña, aparentemente sin cola, con grandes canards delanteros y unas alas poco convencionales. La calidad del vídeo impide identificar con certeza qué es exactamente, pero bastó para desencadenar una avalancha de teorías

Lo más llamativo es que la silueta ha llevado a varios especialistas a rescatar una idea que parecía enterrada desde hace más de cuarenta años: un concepto experimental de caza furtivo diseñado en 1983 que recibió el apodo informal de “Christmas Tree Fighter” o caza árbol de Navidad.

F47 Demo A51
F47 Demo A51

Imagen térmica aparecida cerca de Área 51

El regreso del avión de combate imposible. Ese diseño de 1983 fue creado por Darold Cummings, uno de los ingenieros que más tarde participaría en el desarrollo del YF-23. En aquella época, Northrop buscaba formas radicales de construir un avión de combate con una firma radar extremadamente reducida. Cummings propuso el DP-21, una aeronave con una geometría tan extrema que muchos la consideraron imposible de volar. 

Su configuración buscaba alcanzar una característica muy codiciada en el diseño furtivo: una estructura de solo cuatro grandes reflejos radar principales, algo parecido a lo conseguido por el bombardero B-2. El problema era que la tecnología de control de vuelo de los años ochenta no podía manejar con seguridad un aparato tan inestable. Por eso el concepto quedó archivado como una curiosidad técnica más que como un proyecto real.

Christmas Tree Fighter Area 51 Mystery
Christmas Tree Fighter Area 51 Mystery

Proyecto del caza “árbol de Navidad”

Por qué ha despertado tanto interés una foto. La aeronave observada cerca de Área 51 presenta algunos rasgos que recuerdan vagamente a aquel DP-21. Destaca especialmente la forma de la sección frontal, que en determinadas imágenes parece dibujar una especie de doble punta de flecha. También coinciden la ausencia de superficies de cola tradicionales, la presencia de grandes canards y una distribución general de alas y fuselaje que se aleja de los diseños convencionales. 

Nadie afirma que se trate de una evolución directa del proyecto de Cummings, pero la comparación resulta inevitable porque la imagen parece recuperar soluciones aerodinámicas que durante décadas se consideraron demasiado complejas o arriesgadas para convertirse en un avión operativo.

Las pistas apuntan al F-47. La teoría dominante es que la aeronave podría estar relacionada con los demostradores tecnológicos del programa NGAD, del que surgirá el futuro F-47 estadounidense. Las formas generales coinciden con varios elementos visibles en los pocos diseños oficiales publicados hasta ahora: grandes canards, alas muy retrasadas, ausencia de estabilizadores verticales y una configuración optimizada para la furtividad. 

Además, algunos investigadores han señalado que la silueta parece haber estado escondida durante años a plena vista. Un parche oficial de la oficina responsable del F-47 incluía una figura estilizada que, observada con detenimiento, guarda sorprendentes similitudes con el aparato captado en la imagen térmica. No sería la primera vez que un programa ultrasecreto deja pistas visuales aparentemente inocentes en insignias y emblemas internos.

Décadas de experimentos ocultos. La posible aeronave también parece reunir influencias de otros programas experimentales desarrollados por Boeing y sus predecesores. Entre ellos destacan el X-36, un demostrador sin cola diseñado para explorar nuevas formas de maniobrabilidad, y el Bird of Prey, uno de los proyectos más secretos de los años noventa. Ambos apostaban por configuraciones extremadamente poco convencionales y por reducir al máximo la firma radar. 

Recordaban en TWZ que las tecnologías probadas en aquellos programas nunca desaparecieron realmente, sino que siguieron evolucionando dentro de proyectos clasificados. La captura obtenida cerca de Área 51 podría ser la primera evidencia pública de hasta dónde ha llegado esa evolución.

Un misterio sin resolver. La realidad es que nadie fuera de los círculos más restringidos del Pentágono sabe qué muestra exactamente la grabación. Podría ser un demostrador del F-47, un prototipo relacionado con el futuro caza naval F/A-XX, un proyecto de Northrop Grumman o incluso una plataforma experimental completamente distinta. Lo único evidente es que la imagen ha logrado algo poco habitual: devolver al primer plano una idea nacida en 1983 que muchos consideraban una nota a pie de página en la historia de la aviación. 

Cuarenta años después, el supuesto “caza árbol de Navidad” vuelve a ser relevante porque una sombra captada en el cielo del desierto de Nevada parece sugerir que algunas de las ideas más extrañas del pasado podrían haber encontrado por fin la tecnología necesaria para hacerse realidad.

 

Imagen | X, DAROLD CUMMINGS

En Xataka | En septiembre, un aparato no identificado se estrelló muy cerca del Área 51. El verdadero misterio comenzó justo después

En Xataka | EEUU acaba de lograr el “santo grial” del combate aéreo: que un F-35 no solo detecte al enemigo, también se libre de él por su cuenta

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Un submarino ha descendido a 7.000 metros en el Índico y ha encontrado algo sin precedentes: una cementerio de ballenas

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El océano profundo sigue siendo el gran archivo inexplorado de nuestro planeta, y cada descenso a la zona abisal tiene el potencial de desvelar algo insólito de lo que no teníamos constancia antes.  Esto es lo que le ha ocurrido a la expedición del sumergible Fendouzhe que ha encontrado en la Zona Diamantina, al sureste del océano Índico, un gran cementerio

Lo que han visto. Tras 32 inmersiones a profundidades asfixiantes de entre 4.616 y 7.001 metros, los investigadores han cartografiado un megasitio inabarcable con una franja de 1.200 kilómetros de longitud sembrada de fósiles y esqueletos. Es, con diferencia, la mayor necrópolis de cetáceos jamás documentada.

Este descubrimiento ha quedado plasmado en un artículo publicado en Nature donde se describe el hallazgo como una “necrópolis de ballenas”. Sin embargo, no estamos hablando de un único enterramiento masivo a raíz de un evento catastrófico, sino de un sumidero histórico donde se han ido acumulando durante millones de años cadáveres de ballenas que iban muriendo. 

La identificación. El equipo identificó 476 cetáceos fósiles y cinco comunidades biológicas activas de cadáveres recientes en un área de muestreo mínima. Extrapolando estas cifras, los científicos de la Academia China de Ciencias (CAS) estiman que podría haber unos 750 fósiles por kilómetro cuadrado. 

En palabras de un experto como Stephen Godfrey, según declaraciones recogidas por LiveScience: “Es como si cada una de estas caídas de ballenas fuera un pequeño y nuevo restaurante que se abre a lo largo de un centro comercial de 1.200 kilómetros”

Un viaje en el tiempo. La importancia del hallazgo no solo radica en la asombrosa cantidad de los restos de estas ballenas, sino en su antigüedad. Mediante datación por isótopos de estroncio, los investigadores han podido confirmar que algunos de estos fósiles tienen al menos 5,3 millones de años, datando del Plioceno Inferior.

Entre los huesos recuperados, que principalmente son mandíbulas superiores, se han identificado cinco especies de ballenas picudas y una especie de ballena barbada. Pero la estrella paleobiológica del descubrimiento es una especie extinta, bautizada como Pterocetus diamantina

La vida en la muerte. A 7.000 metros de profundidad hay mucha más vida de la que pensamos, pero en forma de bacterias. El problema es que la energía que llega desde la superficie no es en forma de luz, sino literalmente de cadáveres de ballena que caen por su propio peso y alimentan a un gran ecosistema. 

Sabemos que bacterias especializadas prosperan en la oscuridad descomponiendo los aceites del interior de los huesos y liberando sulfuro de hidrógeno. Esta energía química sirve de base para una red trófica que atrae a densidades demenciales de organismos que se cifran en hasta 2.840 individuos por metro cuadrado. Entre estos se encuentran, por ejemplo, los gusanos comedores de huesos o los moluscos bivalvos. 

Su importancia. De acuerdo a las notas publicadas, la importancia de la Zona Diamantina es doble. Por un lado, documenta de forma viva cómo un recurso concentrado como es un cadáver gigante, puede sostener diversidad a presiones aplastantes. Por otro, al preservar fósiles del Mioceno tardío y Plioceno, se proporciona una gran “biblioteca” sobre cómo las ballenas se adaptaron, crecieron y colonizaron los océanos. 

Imágenes | Jonathan Hsu 

En Xataka | Jordi Martí, arquitecto: “Un toldo verde en la terraza es como tener un radiador sobre la ventana”

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