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“I remember it all too well”: Taylor Swift confiesa cuál es su canción favorita

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

EFE.- “All too Well‘, en su versión de 10 minutos, es la canción favorita de Taylor Swift de entre todo su repertorio, según confesó anoche la estrella del pop en un programa de televisión.

Swift apareció en el programa “The Late Show With Stephen Colbert”, cuyo presentador le pidió que eligiera cinco canciones favoritas de entre su amplio catálogo musical, algo que ya había hecho anteriormente al entrevistar a artistas como Dolly Parton, Elton John, Paul Simon y Bruce Springsteen, según revela la revista Variety.

Sin embargo, la ganadora de 14 premios Grammy le dijo a Colbert que sus preferencias “cambian constantemente” y que necesitaría “un poco de tiempo” para elegir cinco temas.

“Creo que la número uno es ‘All Too Well’, la versión de 10 minutos”, dijo Swift, “estoy obsesionada con ‘The Life of a Showgirl’, todo el álbum”, agregó la prometida del jugador de americano Travis Kelce.

“Realmente no puedo decantarme por ninguna otra, excepto que diré que en algún lugar de la lista, creo, estará una canción llamada ‘Mirrorball’, del álbum ‘Folklore’ “, precisó.

A principios de noviembre, el último álbum de Swift, “The Life of a Showgirl“, alcanzó su cuarta semana consecutiva en el puesto número uno de Billboard 200.

Una de las canciones más populares de Swift, “The Fate of Ophelia“, también se mantuvo cuatro semanas en el Hot 100 el mes pasado, lo que la convirtió en la única artista en debutar con el número uno de ambas listas simultáneamente y mantener ambos puestos durante un mes consecutivo. 
 

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el debate ahora es si preservarlo o erradicarlo para siempre

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Santa Cruz de Tenerife aloja un fantasma. Bueno, dos. El primero es de bronce y piedra. 10 metros sobre un caballete, esculpidos en 1966 por el original de Mérida Juan de Ávalos. Su tamaño intimida (y más su mensaje, triunfalista y regado en sangre). La propaganda franquista celebró con histeria este ángel volador que lanza un guiño al avión Dragon Rapide en el que partió el entonces capitán general de las Canarias, Francisco Franco, para iniciar en secreto su golpe de Estado.

Está junto al muro del Fuerte de Almeyda, en Santa Cruz de Tenerife, y quitarlo es obligatorio por ley. Así que llegó el ultimátum: “Si Santa Cruz no retira el monumento a Franco en seis meses, lo hará el Estado”, dijeron desde el Gobierno central. El problema es que los canarios no quieren. El alcalde tinerfeño frenó el movimiento, pidió su resignificación. El Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias ya había acordado rechazarlo como Bien de Interés Cultural (BIC), pero la solución sigue atascada.

Franco no lo pidió. El historietista Paco Roca (‘El abismo del olvido’) abogó por su conservación siempre y cuando se contextualizara. Borrarlo no borra los hechos, desde luego. En su ‘El primer asesinato de Franco’, el historiador Ángel Viñas recalca que esta escultura habla explícitamente de la insurrección militar. Y justo encima del querubín, montado, va el caudillo bien feliz.

Y, al parecer, Franco nunca quiso esa escultura: para rizar el rizo, recientemente se difundió un documento donde Franco agradecía el gesto, pero no estimaba necesario que “se lleve a cabo la construcción del monumento aludido, ya que bastantes pruebas de adhesión y cariño ha recibido en distintas ocasiones de todos los tinerfeños”. Entretanto, esta semana se ha puesto en marcha una recogida de firmas por VOX para evitar la destrucción de lo que ellos consideran un “monumento a la paz”.

La punta de lanza. Este ángel es el demonio que más se le está resistiendo al Gobierno central. El Catálogo de Vestigios Estatal, un mamotreto de más de 9.300 páginas, lo incorporó en su archivo. El equipo lo coordinó la catedrática de Historia del Arte Isabel Navarro Segura, el profesor titular Jesús Pérez Morera, el investigador Kumar Kishinchand López y la profesora del Departamento de Historia del Arte y Filosofía Yolanda Peralta Sierra.

En este catálogo se incluyen hasta restos humanos, dentro de un listado detalladísimo donde destacan desde monumentos en espacio público como el Monumento a los Caídos (1947) y el Monumento al Caudillo (1966), esculturas como el busto a Joaquín Amigó de Lara (1986) hasta placas en calles como la del puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994). En cuanto a las denominaciones, destacan por ejemplo vías como el puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994) además de barrios como el barrio y plaza de la Victoria y centros educativos como el CEIP Fray Albino (1944), entre otros. Los honores y las distinciones incluyen a más de 130 personas.

Ángeles caídos que no caen. Purgar el mapa fascista siempre levanta ampollas. Por recuerdo, por heridas, por lo que sea. Se sospecha de 4.000 vestigios franquistas en España; es un delirio. Placas, calles, obeliscos. El catálogo es abrumador, así que el Ejecutivo va financiando inventarios que siguen creciendo. La pirámide de los italianos en Burgos esquivó el mazo, pero el monumento tinerfeño pende de un hilo. 

Mientras que la Asociación de Memoria Histórica de Tenerife reclama cumplir la ley con el monumento, l alcalde de Santa Cruz de Tenerife insiste en resignificarlo. ¿Merece la pena conservarlo? El debate no es cosa de facultades de Historia ya que enfrenta ética y estética, arte y memoria. En esta figura mesiánica, muchos ciudadanos acostumbrados ven una belleza pura exenta de simbologías. Otros solo ven fascismo petrificado. Admirar la técnica ignorando el terror invita a recordar aquella frase de George Santayana sobre pasado y repeticiones.

Más conflicto que concordia. La segunda propuesta fue eliminar el homenaje cambiándole el título original por “Monumento a la Concordia”. Sin embargo, los estudios suelen recomendar ser más sinceros, documentar mejor y apelar a “más verdad”, no a diluirla. Antiguas prisiones acogen museos de paz y el mejor ejemplo lo encontramos en el Museo de Auschwitz, el cual motivó la conservación de miles de útiles de las víctimas.

La Universidad de La Laguna ha sido muy clara en este aspecto: el conjunto ofende los valores democráticos y la comisión técnica canaria así lo liquidó en su informe. La obra “carece de valor cultural excepcional”, considerando que su único objetivo fue la exaltación fascista, un altavoz del régimen, y nada más. Y como el Consejo de Patrimonio Cultural del archipiélago también fulminó la idea de protegerlo, parece que no tiene sentido seguir resistiendo.

La mole sigue en pie. Para quienes nunca lo han visto, el Archivo audiovisual del Monumento a Franco en Tenerife sirve para entender visualmente la magnitud arquitectónica de esta pieza. Y parece que la obra seguirá hasta agotar el plazo, porque no se ponen de acuerdo.

Tras el ángel se considerará que vayan otros, como la escultura La Ida (por su vínculo con los presos de los Salones de Fyffes), los restos de la batería militar del Barranco del Hierro y otros tantos. Al fin y al cabo, Tenerife convive hasta con un monumento a Simón Bolívar (hijo de sangre guanche) quien mandó fusilar en Caracas a 836 prisioneros españoles, muchos de ellos canarios. Fue un 8 de febrero de 1814 y precedió una escabechina mucho mayor, donde incluso arrasaron con los enfermos del Hospital de La Guaira.

Imágenes | Flickr (Jose Mesa)

En Xataka | Tras la Guerra Civil, Franco quiso colonizar la España vaciada. Así que se inventó 300 nuevos pueblos

En Xataka | En 1969, el franquismo se empeñó en que todos los hogares tuvieran un clásico en casa: la Biblioteca Básica Salvat

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el debate ahora es si preservarlo o erradicarlo para siempre

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Santa Cruz de Tenerife aloja un fantasma. Bueno, dos. El primero es de bronce y piedra. 10 metros sobre un caballete, esculpidos en 1966 por el original de Mérida Juan de Ávalos. Su tamaño intimida (y más su mensaje, triunfalista y regado en sangre). La propaganda franquista celebró con histeria este ángel volador que lanza un guiño al avión Dragon Rapide en el que partió el entonces capitán general de las Canarias, Francisco Franco, para iniciar en secreto su golpe de Estado.

Está junto al muro del Fuerte de Almeyda, en Santa Cruz de Tenerife, y quitarlo es obligatorio por ley. Así que llegó el ultimátum: “Si Santa Cruz no retira el monumento a Franco en seis meses, lo hará el Estado”, dijeron desde el Gobierno central. El problema es que los canarios no quieren. El alcalde tinerfeño frenó el movimiento, pidió su resignificación. El Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias ya había acordado rechazarlo como Bien de Interés Cultural (BIC), pero la solución sigue atascada.

Franco no lo pidió. El historietista Paco Roca (‘El abismo del olvido’) abogó por su conservación siempre y cuando se contextualizara. Borrarlo no borra los hechos, desde luego. En su ‘El primer asesinato de Franco’, el historiador Ángel Viñas recalca que esta escultura habla explícitamente de la insurrección militar. Y justo encima del querubín, montado, va el caudillo bien feliz.

Y, al parecer, Franco nunca quiso esa escultura: para rizar el rizo, recientemente se difundió un documento donde Franco agradecía el gesto, pero no estimaba necesario que “se lleve a cabo la construcción del monumento aludido, ya que bastantes pruebas de adhesión y cariño ha recibido en distintas ocasiones de todos los tinerfeños”. Entretanto, esta semana se ha puesto en marcha una recogida de firmas por VOX para evitar la destrucción de lo que ellos consideran un “monumento a la paz”.

La punta de lanza. Este ángel es el demonio que más se le está resistiendo al Gobierno central. El Catálogo de Vestigios Estatal, un mamotreto de más de 9.300 páginas, lo incorporó en su archivo. El equipo lo coordinó la catedrática de Historia del Arte Isabel Navarro Segura, el profesor titular Jesús Pérez Morera, el investigador Kumar Kishinchand López y la profesora del Departamento de Historia del Arte y Filosofía Yolanda Peralta Sierra.

En este catálogo se incluyen hasta restos humanos, dentro de un listado detalladísimo donde destacan desde monumentos en espacio público como el Monumento a los Caídos (1947) y el Monumento al Caudillo (1966), esculturas como el busto a Joaquín Amigó de Lara (1986) hasta placas en calles como la del puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994). En cuanto a las denominaciones, destacan por ejemplo vías como el puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994) además de barrios como el barrio y plaza de la Victoria y centros educativos como el CEIP Fray Albino (1944), entre otros. Los honores y las distinciones incluyen a más de 130 personas.

Ángeles caídos que no caen. Purgar el mapa fascista siempre levanta ampollas. Por recuerdo, por heridas, por lo que sea. Se sospecha de 4.000 vestigios franquistas en España; es un delirio. Placas, calles, obeliscos. El catálogo es abrumador, así que el Ejecutivo va financiando inventarios que siguen creciendo. La pirámide de los italianos en Burgos esquivó el mazo, pero el monumento tinerfeño pende de un hilo. 

Mientras que la Asociación de Memoria Histórica de Tenerife reclama cumplir la ley con el monumento, l alcalde de Santa Cruz de Tenerife insiste en resignificarlo. ¿Merece la pena conservarlo? El debate no es cosa de facultades de Historia ya que enfrenta ética y estética, arte y memoria. En esta figura mesiánica, muchos ciudadanos acostumbrados ven una belleza pura exenta de simbologías. Otros solo ven fascismo petrificado. Admirar la técnica ignorando el terror invita a recordar aquella frase de George Santayana sobre pasado y repeticiones.

Más conflicto que concordia. La segunda propuesta fue eliminar el homenaje cambiándole el título original por “Monumento a la Concordia”. Sin embargo, los estudios suelen recomendar ser más sinceros, documentar mejor y apelar a “más verdad”, no a diluirla. Antiguas prisiones acogen museos de paz y el mejor ejemplo lo encontramos en el Museo de Auschwitz, el cual motivó la conservación de miles de útiles de las víctimas.

La Universidad de La Laguna ha sido muy clara en este aspecto: el conjunto ofende los valores democráticos y la comisión técnica canaria así lo liquidó en su informe. La obra “carece de valor cultural excepcional”, considerando que su único objetivo fue la exaltación fascista, un altavoz del régimen, y nada más. Y como el Consejo de Patrimonio Cultural del archipiélago también fulminó la idea de protegerlo, parece que no tiene sentido seguir resistiendo.

La mole sigue en pie. Para quienes nunca lo han visto, el Archivo audiovisual del Monumento a Franco en Tenerife sirve para entender visualmente la magnitud arquitectónica de esta pieza. Y parece que la obra seguirá hasta agotar el plazo, porque no se ponen de acuerdo.

Tras el ángel se considerará que vayan otros, como la escultura La Ida (por su vínculo con los presos de los Salones de Fyffes), los restos de la batería militar del Barranco del Hierro y otros tantos. Al fin y al cabo, Tenerife convive hasta con un monumento a Simón Bolívar (hijo de sangre guanche) quien mandó fusilar en Caracas a 836 prisioneros españoles, muchos de ellos canarios. Fue un 8 de febrero de 1814 y precedió una escabechina mucho mayor, donde incluso arrasaron con los enfermos del Hospital de La Guaira.

Imágenes | Flickr (Jose Mesa)

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En Xataka | En 1969, el franquismo se empeñó en que todos los hogares tuvieran un clásico en casa: la Biblioteca Básica Salvat

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En 2019 descubrimos unos hongos que metabolizan el oro. Ya hay quien quiere convertirlos en la clave de la minería espacial

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La historia empieza hace más de cinco años en Boddington, al sur de la ciudad australiana de Perth. Allí, entre animales asesinos y minas de oro, un equipo de investigadores del CSIRO australiano descubrió algo verdaderamente raro: que ciertas cepas del hongo Fusarium oxysporum no solo podían extraer oro de sus alrededores e integrarlo en su estructura, sino que al hacerlo conseguían propagarse más rápido que el resto.

Parecía un curiosidad sin más, pero en los últimos años la situación ha empezado a cambiar.

Pero, un momento, ¿por qué es algo tan “raro”? Buena pregunta. Al fin y al cabo, sabemos de buena tinta que los hongos “desempeñan un papel esencial en la degradación y el reciclaje de todo tipo de material orgánico (como hojas o cortezas), pero también en el ciclo de ciertos metales como el aluminio, el hierro, el manganeso y el calcio”. ¿Por qué iba a ser distinto con el oro?

Porque, como explicaba Tsing Bohu, investigador a cargo del proyecto, “el oro es tan inactivo (químicamente hablando) que este tipo de interacciones es inusual y sorprendente, tenía que verlo para creerlo”. Y lo vio.

De hecho, lo publicó en Nature Communications. Era la primera evidencia sólida de que los hongos podían tener un papel relevante en el ciclo del oro en la corteza terrestre.

El “champiñón” de los huevos de oro. Rápidamente la industria minera puso los ojos sobre la investigación. Sobre todo allí mismo, en Australia. La isla continente es el tercer mayor productor de oro del mundo, pero el consenso entre los analistas era que sin nuevos yacimientos la producción iba a caer (y mucho) en poco tiempo. La consecuencia directa es que esto ha hecho rentables yacimientos marginales.

En un principio, la industria pensó que la investigación del CSIRO podía servir para localizar esos nuevos depósitos. Como explicábamos hace años, en Australia es relativamente común hacer prospecciones en bosques de la familia de los aucaliptos o cerca de zonas termiteras porque tienen una estrecha relación con el metal precioso. ¿Por qué no analizar la tierra en busca de esas cepas de Fusarium oxysporum?

Pero hay una posibilidad más. Como le explicaba Eduardo Bazo a Eugenio Fernández en una entrevista muy interesante, en los últimos años han aparecido empresas que trabajan en lo que podríamos llamar “minería metabólica“. Es decir, en usar organismos para extraer el oro.

“¿Y para qué quieren eso?”, os podríais preguntar. “¿No es más fácil identificar dónde está el oro y extraerlo con métodos industriales?”. Sí, aquí en la Tierra, sí. Pero estas empresas tienen la mirada puesta un poquito más allá: en la minería espacial.

Durante años hemos hablado de la existencia de enormes depósitos de minerales en el Sistema Solar y, durante casi los mismos, hemos fantaseado con poder explotarlas. El problema es que, más allá de las limitaciones tecnológicas actuales, a la peligrosidad de la minería normal, se le suma el hecho de que hablamos de procesar metal en el espacio.

¿Pero y si usamos ‘minería metabólica’? La idea de enviar cepas modificadas de estos hongos (o de otro tipo de microorganismos) que procesaran el mineral por nosotros, todo se volvería más sencillo. No sé si más viable, pero sí más sencillo.

Es mucho menos raro de lo que parece (este tipo de enfoques lo usamos para innumerables productos que usamos habitualmente), sin embargo llevarlo al mundo de la minería parece un poco más complejo por pura eficiencia. No  obstante, eso es ‘ahora’. Porque ya hay experimentos en este sentido generando platinio en condiciones de microgravedad y el cobre ‘metabólico’ está moviendo muchísimo dinero.

Es más, mientras escribo (y mientras la era de los materiales baratos se acaba) varios grupos de investigación están cultivando todo tipo de microorganismos con la idea de poder cultivar oro más pronto que tarde. Lo están consiguiendo.

Imagen | Dominik Vanyi | Jaap Straydo

En Xataka | La próxima persona más rica del mundo vendrá del espacio: el millonario futuro de la minería espacial

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