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así es como he programado una app de Android TV sin tener ni idea de programar

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Ya lo conté hace tiempo, pero esto es un TOC, así que tengo que insistir. Tengo una pequeña obsesión con el tema de las fotos. No con hacerlas, sino con gestionarlas. 

Llevo años buscando la forma perfecta de hacerlo sin depender de Google Photos, y hace algo más de un año encontré una alternativa que era perfecta para mí tras un larguísimo (e instructivo) proceso de búsqueda

Se trata de la aplicación Open Source Immich, que cualquiera puede instalarse en su PC o servidor/NAS para montarse “un Google Photos autohospedado” y que permite evitar la dependencia de servicios en la nube. 

Immich es casi perfecta, pero falla en una cosa: Android TV

Immich es fantástica por muchas cosas, pero si hubiera que ponerle un pero yo se lo pondría al hecho de que no es una aplicación pensada para la TV. En realidad ninguna suele serlo, pero un gestor de fotos, que se supone que está pensado para dejarte disfrutar de las fotos, sí debería tener esa parte mejor contemplada.

Immich 2
Immich 2

El proyecto Open Source Immich permite contar con una fantástica alternativa a Google Photos. Fuente: Immich (GitHub)

En Immich no es así. Hay versiones fácilmente instalables para Docker Compose, Portainer, Unraid (la que yo uso en mi NAS) o TrueNAS Scale. Además hay aplicaciones móviles para Android y iOS que permiten que nos conectemos desde el móvil a nuestro servidor Immich y podamos disfrutar de esas fotos y vídeos desde dichos dispositivos. 

Sin embargo, no hay una aplicación oficial para Android TV / Google TV, y tampoco para tvOS. No tengo Apple TV, pero lo que sí me interesaba era tener precisamente esas versiones para Android TV. Ahí es donde entra en juego un proyecto paralelo llamado Immich-Android-TV cuyo desarrollador, que usa el alias giejay en GitHub, mantiene activo desde hace unos años. 

Cuando descubrí este proyecto creí que por fin podría disfrutar de las fotos cómodamente en la tele del salón con mis peques, pero la expectación inicial pronto se convirtió en decepción. Aunque la aplicación ofrece la posibilidad de ver las fotos, yo encontraba muchas limitaciones. 

La principal, la de no poder acceder fácilmente a fotos de hace años. En Immich y en Immich-Android-TV se muestran las fotos con un orden cronológicamente inverso: primero las más nuevas, y luego las más antiguas. 

En la versión web, Android y iOS el cliente de Immich sí permite disfrutar de una línea de tiempo, una barra en la parte derecha de la interfaz con la que es fácil seleccionar las fotos del día, mes y año quieres ver. En el el cliente para Android TV eso no existe.

Si quería disfrutar de fotos recientes no había problema, pero no había forma rápida de  acceder a fotos de hace una década. Tenía que ir hacia abajo en la matriz de fotos hasta llegar a esas fechas. Con pocas fotos eso puede ser fácil, pero en mi biblioteca actual tengo unas 155.000 fotos y unos 23.000 vídeos. Desplazarme a 2015 me hubiera llevado probablemente horas de darle al botón de “abajo” en el mando de mi dispositivo Google TV.

Había otras limitaciones importantes, y el problema de depender de un proyecto Open Source como este es que a menudo solo hay una persona detrás. Y a menudo esa persona hace esto por afición. Y a menudo eso implica que su dedicación al proyecto es limitada. Puedes pedir cosas, pero pueden no ser prioritarias para el futuro del proyecto en su opinión, o si lo son puede que tarden en llegar. Y si llega, puede que lo hagan de forma distinta a las que esperabas. 

Eso era antes. 

Porque ahora mucha gente —no diré que prácticamente cualquiera, pero sí mucha gente— puede coger cualquier idea para una aplicación y convertirla en realidad. 

La cosa es aún más potente cuando tienes puntos de partida en forma de proyectos Open Source: ahí está todo el código necesario para empezar, así que buena parte del trabajo suele estar hecho: solo tienes que modificarlo a tu gusto. 

Que es justo lo que he hecho con Immich-Android-TV.

Hace aproximadamente dos semanas disfruté de unos días de vacaciones que tenía pendientes, pero no me fui a ningún lado. Ya había hecho algún experimento programando con IA, pero aquello —un contador de puntos para el juego de cartas de la “pocha”—, fue casi insignificante. 

Esto iba mucho más allá. Quería coger el código de Immich-Android-TV para que hiciese todo lo que yo quería y como yo quería. Así que uno de esos días por la mañana y entonces se me ocurrió probar una locura. Sin niguna expectativa. Sin esperanza. 

Qué equivocado estaba. 

Yo pido, la IA programa

Pequeño aviso: esta parte del artículo quizás os resulte algo más pesada, pero podéis saltárosla si lo preferís para ir a la siguiente. Para mí es importante contar cómo es ese proceso de “vibe coding” en el que básicamente chateas con una IA para pedirle que programe por ti.

En mi caso abrí una terminal en mi Mac mini M4. Por otro, en el navegador creé un fork del proyecto de giejay en GitHub. Luego cloné el repositorio en mi Mac con un “git clone” y lancé Droid, una herramienta que estaba probando casi como un juguete. Es parecida a Claude Code, Codex o Gemini Cli que te permite usar claves para acceder a las APIs de diversas plataformas de IA como las mencionadas. 

Captura De Pantalla 2025 12 15 A Las 15 21 55
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Nada más lanzarlo, Droid —que tenía configurado con una clave API de gpt-5.1— detectó mi directorio, y me presentó la caja de texto para que a partir de ahí le pidiera lo que quería. Que es justo lo que hice: como se ve en la imagen, le expliqué (en inglés, aunque acabé saltando al español más tarde, no hay diferencia) qué era el proyecto Immich-Android -TV y qué es lo que quería lograr. 

Que en esencia era una opción “Línea de tiempo” (Timeline) que me permitiera navegar por meses y años rápidamente para ver las fotos de ese mes y año concretos. Era algo que no existía en el proyecto oficial y que como comentaba yo quería tener desde que descubrí dicho desarrollo. 

A partir de ahí Droid/gpt-5.1 se puso a pensar su plan de acción, y tras lo que creo recordar que fueron tres o cuatro minutos, creó una hoja de ruta súper detallada y dividida en varias fases. Tras leer el plan solo me quedó decir “go ahead” (“adelante”) y esperar. 

Terminó de modificar el código poco después. Yo no sabía qué hacer a continuación, ¿cómo probarlo?. Una vez más, solo bastaba con preguntar. La Ia me indicó las instrucciones para instalar Android Studio y lanzar un emulador de una Smart TV con Android TV en resolución 1080p. 

Immich Programando2
Immich Programando2

El emulador de Android TV en Android Studio a la izquierda (con el simulador del mando debajo), Gemini 3 Pro a la derecha. Tras el emulador, la terminal donde voy editando los ficheros con nano, copiando y pegando salidas en Gemini y compilando.

Una vez hecho esto, podía probar mi fork tras una compilación del código Kotlin (./gradlew installDebug) que directamente instalaba el paquete APK creado en el emulador vía ADB. A partir de ahí empezó un proceso de depuración sorprendente: la compilación fallaba, yo copiaba la salida del comando que compila, se la pasaba a Droid, y él detectaba el problema, lo intentaba corregir y me volvía a decir que probase. Cuando por fin compiló bien y pude probarlo, la opción estaba ahí, entre las otras secciones, pero no funcionaba. 

Y para saber por qué, una vez más, bastaba preguntar, aunque esta vez siempre tratando de ser proactivo. Así, a la pregunta le añadí un “dime qué puedo hacer y qué necesitas que haga para lograr detectar el problema”, o algo parecido. La IA me indicó que debía ejecutar un comando para que copiara y pegara la salida. Tras varios mensajes el chatbot no parecía dar con la clave, y el Timeline siempre se quedaba tratando de acceder a la API de Immich y devolvía un error 400 que gpt-5.1, al menos en mi prueba, no lograba solventar. 

Immich Gemini
Immich Gemini

Gemini 3 Pro en acción. En ese momento había cierto problema con la ejecución del Timeline. Gemini me indicó que creara un log con un comando específico, y simplemente copié y pegué la salida en la terminal para que detectara el problema.

Fue entonces cuando cambié a Gemini 3 Pro, que ya se puede usar de forma gratuita tanto en modo Fast como en Thinking en el sitio web oficial de Gemini. Primero, eso sí, le pedí a Droid que me generara un fichero txt con un prompt detallando qué quería lograr, qué problema se estaba encontrando y cuáles estaban siendo los ficheros implicados. Ese fichero era un prompt clarísimo de todo ese proceso, y nada más cargarlo en Gemini el modelo se puso a trabajar en la solución. 

Ahí se inició la continuación de la conversación anterior con Droid, pero esta vez en la web. En realidad esta forma de vibe coding no es la ideal, porque el usuario (en este caso, yo) tiene que ir contándole a la IA todo el rato lo que pasa. Te pasas el rato copiando y pegando texto además de dando alguna instrucción o aclaración. Eso tiene una desventaja clara —es un poco pesado— pero una ventaja igualmente clara: eres mucho más consciente de qué está haciendo la IA en cada momento. Hay herramientas como Claude Code o Gemini CLI que automatizan aún más las cosas, y aunque las acabé probando más adelante, esta primera fase del desarrollo la realicé en modo “copia-pega”. 

Esto parece un milagro

El proceso con Gemini 3 Pro fue idéntico, pero la sorpresa aquí fue que la IA logró avanzar y corregir tanto ese problema con el que me había quedado atascado en ese primer intento como los que surgieron después. No recuerdo bien cuánto tardé en total, pero serían menos de cuatro horas, y al cabo de ese tiempo, logré lo que tanto había querido tener: un Immich-Android-TV con Timeline:

Timeline
Timeline

La interfaz no era maravillosa, ni mucho menos, pero ni siquiera eso me importaba demasiado. Lo importante es que funcionaba. Si quería ver fotos de mis enanos de hace una década, no tenía que estar manteniendo el botón “abajo” del mando durante horas. Bastaba buscar el año y el mes y entrar en dicho momento del tiempo. 

La sensación de haber logrado así es difícil de explicar. Y lo es porque es algo que jamás pensé que podría hacer (aunque en realidad no lo he hecho yo, claro). Estudié ingeniería superior de informática, pero de aquello hace ya mucho tiempo y nunca me atrajo demasiado programar. Si dedico algo de tiempo al tema, soy capaz de entender qué pasa en cierto código, la base, la estructura, pero eso me cuesta mucho trabajo. 

Crear ese código, sobre todo en ciertos lenguajes, sería inviable. Pero la IA resuelve todo eso, y se comporta como un programador bastante decente que ejecuta e implementa lo que quieres. Tú solo tienes que tener claro lo que quieres, y si encima tienes ciertas nociones, tienes ventaja. Si además eres programador, entiendo que la ventaja ya es extraordinaria.

Pero para mí, insisto, lograr esto era prácticamente impensable. Lo que había leído por todos lados, lo que quienes ya habían hecho algo así contaban… al fin lo entendía de verdad. Puede que la IA sea una decepción para muchos en muchos ámbitos. Puede que el 95% de las empresas no obtengan retorno de la inversión, puede que no sepa contar erres, puede que a veces aconseje locuras como usar pegamento para el queso de la pizza. Entiendo que eso genere críticas, bromas y decepciones. Entiendo que haya quien afirme que la IA es tontísima.

Pero lograr algo como esto, en mi opinión, demuestra que en muchos otros ámbitos la IA puede ser maravillosa. Incluso aunque no mejorara más, incluso aunque se confirmara que el escalado no funciona… convertir una idea en algo real sin tener ni idea de cómo hacerlo es algo mágico, casi milagroso. 

Pero es que luego hubo más.

El epílogo: haz (casi) lo que quieras con tu app

Lograr tener un Timeline en Immich-Android-TV me hizo darme cuenta de que en realidad podía adaptar la aplicación todo lo que quisiera y como yo quisiera, así que en los últimos días he ido aprovechando ratos libres para ir modificando aún más el proyecto oficial y convirtiéndolo en lo que yo quería que fuese. 

En ese vídeo que compartí en el subrredit r/Immich no están incluidos los últimos cambios, pero da un poco la idea de lo que conseguí en esos primeros días. Pero es que como digo, luego hubo más.

Immich Android Tv
Immich Android Tv

Interfaz de la versión oficial de Immich-Android-TV

De hecho, una de las cosas que me echaban para atrás del proyecto oficial era la interfaz. Y aquí una vez más solo bastaba pedir. Y como bastaba pedir, pedí. En concreto, que hubiera una opción en Settings que me permitiera no mostrar los nombres de fichero, que siempre salen en la oficial, y que a mí me parece que afean la usabilidad. 

Y ya puestos, que las miniaturas aparecieran con equinas redondeadas. Y ya puestos (II), que pudiera seleccionar si quería una rejilla de tres, cuatro o cinco columnas, porque el oficial solo deja cuatro de forma permanente. Los cambios me llevaron apenas un par de horas más: 

Immich Android Tv Javipas
Immich Android Tv Javipas

La interfaz de mi fork de Android-Immich-TV. Tres columnas, esquinas redondeadas, sin nombres de foto, y con sincronización de favoritos.

Y ya puestos (III), le pedí algo que también era especialmente importante para mí: poder tener gestión de favoritos desde la app de Android TV. En Immich puedes marcar o desmarcar fotos y vídeos como favoritos, pero en la versión oficial de Immich-Android-TV ni muestra esa información ni se puede controlar. 

Otro par de horas más —aquí puede que algo más, tuve problemas con esa gestión en el Timeline— y de nuevo, magia. Ya podía marcar fotos y vídeos como favoritas con una pulsación larga del botón central del mando. 

Settings Old
Settings Old

El diseño de la sección Settings en la versión oficial.

Immich Android Tv Settings Javipas
Immich Android Tv Settings Javipas

Y la que he acabado logrando en mi fork.

Esos cambios a la interfaz también acabé aplicándolos a otras secciones como la del Timeline o los ajustes (Settings) del cliente, que quise modificar con algunas sugerencias de interfaces de usuario creadas —cómo no— por la IA. 

Captura De Pantalla 2025 12 15 A Las 16 49 29
Captura De Pantalla 2025 12 15 A Las 16 49 29

Stitch, la app de Google para diseñar interfaces de usuario, en acción. El diseño del Timeline central era estupendo, pero tras varias horas intentando que la IA lo convirtiese en código no había más que problemas. Al final opté por volver al principio y aplicar el tercer rediseño, que fue el que la IA no tuvo problema en programar.

En concreto por Stitch, un servicio de Google Labs que te permite convertir en bocetos y diseños esas ideas de UX/UI que tienes en mente. Y de nuevo con un lenguaje natural: puedes describir lo que quieres, aunque es cierto que si partes de una imagen inicial eso suele ayudar mucho. Yo aquí utilicé la primera versión del Timeline que obtuve y a partir de ahí le pedí ideas para mejorar esa interfaz.

Immich Android Tv Timeline Rediseno
Immich Android Tv Timeline Rediseno

Lo último que he logrado este fin de semana es crear otras dos secciones que no existían en la versión de Immich-Android-TV oficial. La primera, la del “On this day” que muestra las fotos de hoy hechas en años anteriores. La segunda, la que muestre una sección en la que solo aparezcan las fotos y vídeos marcadas como Favoritas. 

Immich Android Tv Videos Favoritos
Immich Android Tv Videos Favoritos

Sección Favoritos y solo con vídeos. Mi TikTok familiar para ver vídeos de mis enanos sin parar. Mágico.

Y por rizar el rizo, quise tener una opción en Settings para que cuando navego por las secciones solo se muestren vídeos. Si tenéis niños y grabáis mil vídeos como yo, creedme: esto es como un TikTok familiar maravilloso en el que no paras de ver uno tras otro casi en modo doomscrolling de forma fantástica en la tele de casa y con una simple pulsación del mando de mi dispositivo Google TV.

Repito: la IA, en este caso, me ha parecido mágica y casi milagrosa.

Aquí, aclaración necesaria: esto es un proyecto personal, y como tal tiene la ventaja de poder ser maravillosamente imperfecto. Es muy probable que el código que ha generado la IA no sea el mejor. Y también que los cambios que yo he hecho no son los que otros habrían hecho. Y también que la interfaz no sea perfecta o del gusto de todos. Pero este es un proyecto en pleno desarrollo, vivo, que no perjudica a nadie y que me hace especialmente feliz. 

Pero insisto: es imperfecto. Si queréis echar un vistazo o incluso probarlo, aquí está el repositorio GitHub y aquí la sección Releases, donde están las que voy liberando. No puedo garantizar que os funcionarán o que no tendrán fallos, y desde luego no puedo garantizar que si os interesa y comentáis o realicéis peticiones para modificarlo las haga, pero si no lo hago yo… también podéis hacerlo vosotros como yo lo he hecho. Es de nuevo la maravillosa combinación del Open Source y esa capacidad que plantea  la IA.

Hay algo más. Mi capacidad de asombro tecnológico es limitada desde hace tiempo. Seguramente me pase como a muchos de nuestros lectores: la tecnología avanza de forma fulgurante, pero a menudo esos cambios son difícilmente apreciables porque suele tratarse de mejoras iterativas. 

La mayoría de las cosas ya no sorprenden, o lo hacen durante un intervalo de tiempo pequeño. Me emocionaron las Vision Pro, pero no pagaría 4.000 euros por ella, y los smartphones, que nos entusiasmaban cuando empezamos a verlos en acción, se han convertido en una commodity. Como lo han hecho el PC —igual de transformador— o internet —absolutamente disruptivo—. 

Para mí la IA ya ha logrado lo que el PC o internet. Pase lo que pase en el futuro, aunque no mejore ya mucho más, va a transformar nuestra forma de trabajar y disfrutar. Eso es así. ¿Falla? Por supuesto. ¿Es imperfecta e incluso peligrosa? Igual que lo era y lo es internet. ¿Hay burbuja? Seguro. Pero esto tiene el potencial de ser aún más. Este pequeño proyecto me ha hecho reafirmarme en esa creencia.

En Xataka | Tenemos un problema filosófico con las IA generativas: nos están dando la razón en todo lo que les pedimos

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el 30% de los trabajadores se sienten menos útiles

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Según el último estudio de Ionos, el 41% de las pymes en España ya usa alguna herramienta de IA en sus procesos diarios. Eso, sobre el papel debería implicar un incremento de la productividad en esas tareas. Sin embargo, la realidad es bastante más obstinada.

El informe anual ‘People at Work 2026‘ que elabora la consultora ADP Research señala que pese a ese incremento en el uso de las herramientas de IA para la automatización, los empleados sienten que rinden menos.

El espejismo de la productividad. El informe de ADP preguntó a 39.000 empleados de 36 países sobre cómo les afecta la IA en su día a día. El resultado muestra que entre quienes usan la IA a diario, el 30% dice sentirse muy comprometido con su trabajo. Pero ese mismo grupo también afirma sentirse menos productivo que antes.

Los usuarios habituales de IA tienen cuatro veces más probabilidades de sentir que rinden poco. El propio estudio admite que no hay forma sencilla de medir la productividad real de estas personas. En realidad, es posible que trabajen más como ya se ha demostrado en otros ámbitos como en los ingenieros de software, pero sienten que logran menos por sí mismas.

El miedo a perder el puesto sigue ahí. Según la misma encuesta, en España, el 15% de los trabajadores usa IA todos los días, y el 11% cree que esa herramienta acabará por sustituirle en su puesto. Solo el 14% de los participantes en nuestro país ve el avance con buenos ojos.

El temor no se reparte igual entre generaciones. Casi dos de cada diez jóvenes de 18 a 26 años usan la IA a diario. Entre los mayores de 55, el 33% jamás la ha probado. Un informe de Funcas calcula que, entre 2025 y 2035, la IA podría acabar con hasta 2,3 millones de empleos en España. Sobre todo, en tareas administrativas y de gestión de datos.

Lo que dicen los datos oficiales. El Banco Central Europeo lleva meses observando el fenómeno de cerca y, según su propio análisis, las empresas que más invierten en IA no son las que luego despiden más. De hecho, tienden a incrementar el número de contrataciones. Por ahora, la tecnología actúa como complemento del trabajo humano, no como su sustituto. Por mucho que algunas empresas la pongan como excusa.

Otro estudio, del Banco Europeo de Inversiones, calcula que la IA ha subido la productividad laboral europea un 4%. La subida viene sobre todo de la inversión en herramientas y formación, no de recortes de plantilla. No obstante, pese a estos indicios, los expertos apuntan a que todavía es pronto para ver el posible incremento de la IA en los datos de productividad por su baja implantación y atribuyen ese incremento al otro gran impacto en el mercado laboral de los últimos años: el teletrabajo.

Compromiso sí, rendimiento no siempre. Bárbara Gómez, directora de operaciones de ADP Iberia asegura en un comunicado de la compañía que ” la IA está transformando la forma de trabajar, pero su sola adopción no garantiza una mayor productividad. Los trabajadores deben mejorar sus habilidades y familiarizarse con las herramientas de IA, comprendiendo cómo se integran en sus flujos de trabajo”. La tecnología cambia y automatiza los procesos, pero no cambia resultados por sí sola.

Nela Richardson, economista jefe de ADP, va un poco más allá. “La IA cambia el modo de trabajar pero también el cómo se sienten las personas que están en las empresas”, explica en el informe. Su receta pasa por dejar de ver la IA como una amenaza y tratarla como “un compañero, un miembro más del equipo”.

Del dicho al hecho. España no es una excepción en el sentir improductivo de los empleados que usan IA. El patrón se repite en casi todos los países de la encuesta de ADP. Los usuarios habituales de IA muestran menos estrés, mejor relación con sus compañeros de equipo, pero casi ninguno afirma sentirse más eficiente en su trabajo.

Puede que la clave esté en la curva de aprendizaje de estas herramientas. Cambiar de herramienta cuesta tiempo, aunque a la larga compense y las empresas necesitan un plazo de implementación para mejorar sus procesos. Mientras tanto, millones de trabajadores siguen atrapados entre dos sensaciones: usar más tecnología que nunca y sentir que rinden menos que antes.

En Xataka | Bill Gates: “A medida que la IA asuma más trabajos, podrás jubilarte antes y trabajar semanas laborales más cortas”

Imagen | Unsplash (Flipsnack)

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En 2024, un eclipse hizo desaparecer 14 gigavatios de la red eléctrica de Texas. Es la mejor pista de lo que le espera a España

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El 8 de abril de 2024, a las 12:15 del mediodía, en Texas entraban en la red 13,8 gigavatios de sol. Cuarenta y cinco minutos después quedaban 800 megavatios: el Sol se había apagado. 

Es cierto que el gas cubrió el hueco, que las baterías ayudaron a superar el bache y que nadie se enteró de nada. Pero aquel eclipse y todo lo que aprendimos de él son la mejor información posible para entender lo que va a pasar con la red eléctrica de España este 12 de agosto.

¿Qué pasará? Eso es lo curioso. El 12 de agosto de 2026, cuando la sombra de la Luna cruce España de A Coruña a Mahón, no va a pasar nada. Absolutamente nada. 

Y no porque tengamos una red eléctrica modélica, ni porque (desde el apagón) hayamos hecho los deberes. No pasará nada porque serán las ocho y media de la tarde. 

Lo que pasó en Texas. Según los datos de ERCOT, el operador texano, la fotovoltaica pasó del 27,6% del mix eléctrico al 1,7% y, luego, de vuelta al 27% en apenas dos horas. El gas rellenó en torno al 80% del hueco y las baterías ayudaron al también (con, en torno, a 1,4 GW).

Lo que pasa es que durante el mediodía texano hay mucha luz solar. Entre las 20:28 y las 20:32, el Sol estará a apenas 12 grados sobre el horizonte en Galicia y solo 2 en Baleares: la energía solar disponible en la red ya será muy escasa. Es decir, el eclipse llegará a España cuando la fotovoltaica ya se estará apagando sola.

¿Entonces no pasará nada? Aunque no hay previsiones oficiales aún publicadas, los cálculos señalan que el eclipse añadirá una perturbación de segundo orden: la baja que puede provocar (de entre 4-5 GW) está en el orden que suele manejar la red las tardes de agosto. No debería causar muchos problemas este agosto. 

Y “este agosto” son las palabras clave. Porque si nos estamos preguntando por el impacto del eclipse en España, quizás estamos mirando el eclipse equivocado. 

El 2 de agosto de 2027, entre las 10:45 y las 11:20 de la mañana, veremos cómo la Luna tapará un mínimo del 70% del disco solar en todo el territorio nacional (un 85% en Madrid y cerca del 100% en Cádiz y Málaga). Eso sí será un test para la red eléctrica porque, el 65% del parque fotovoltaico de España está en Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura y, a esas horas, estará en plena rampa de subida. 

¿Y estamos preparados? A decir verdad, no nos debería pillar por sorpresa. El Gobierno ya creó una comisión con trece ministerios para el trío de eclipses 2026-2028. Sin embargo, hoy por hoy, no tenemos un plan público para la red en 2027 y no estaría mal que alguien empezara a hablar de esto.

Imagen | Luis Olmos | Martijn Baudoin

En Xataka | Una oportunidad única de 1 minuto y 40 segundos: lo que los ciudadanos podremos aportar a la ciencia durante el eclipse

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qué es un “viejo” hoy en día

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En Corea del Sur diciembre de 2024 marcó algo más que el cambio de año. 2025 llegó acompañado de una noticia que, aunque esperada, no deja de ser relevante: tras décadas con una tasa de natalidad en números rojos, su sociedad se declaró oficialmente “súper envejecida”, una etiqueta que revela que la quinta parte de la población (20%) ha rebasado los 65 años. De hecho los últimos datos ya sitúan ese grupo demográfico en el 21%, lo que equivale a casi 11 millones de personas. 

Con semejante datos sobre la mesa, en Seúl cada vez suena con más fuerza una pregunta: ¿Qué es un anciano? ¿A qué edad se alcanza ese estatus?

“¿A qué edad se es ‘anciano’?” La pregunta quizás parece algo ingenua (incluso intrascendente), pero ese es el titular con el que en 2024 The Korea Times, uno de los periódicos más importantes en lengua inglesa publicados en Corea del Sur, encabezaba un amplio reportaje sobre la nueva realidad y los desafíos demográficos que afronta el país: “How old is ‘elderly?'”

¿A qué edad puede considerarse una persona “anciana”? ¿Qué implica ser “anciano”? Y sobre todo… en una nación que lleva años arrastrando un grave problema de natalidad, envejecida, en la que la esperanza de vida es cada vez mayor y dos de cada diez personas pasan ya de los 65 años… ¿Convendría redefinir los parámetros? ¿Le toca a Seúl replantearse qué es un “viejo”?

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¿Qué dicen los datos? Que la etiqueta de sociedad “súper envejecida” que Corea del Sur se ganó en 2024 oculta una realidad más poliédrica y desafiante. A cierre de 2025 el 21,21% de los habitantes del país tenían 65 o más años. Eso se traduce en 10,8 millones de personas de un total de 51,1 y (sobre todo) 580.000 más que un año antes. Lo preocupante es que todo indica que ese porcentaje seguirá creciendo y para 2050 más del 40% de la población será ya “mayor”.

Ese peso creciente de los sexagenarios, septuagenarios y octogenarios en el padrón se explica por varios factores. Sobre todo dos. El primero es la crisis demográfica que arrastra desde hace tiempo el país. Aunque sus últimos datos resultan esperanzadores, con dos años consecutivos con indicadores de natalidad positiva, es pronto aún para hablar de un cambio de tendencia sólido. Además 24 meses no solucionan las décadas que el país se ha pasado perdiendo bebés.

¿Y el segundo factor? Es el aumento de la esperanza de vida. Las tablas de Statista muestran que los bebés que nacen hoy en Corea del Sur vivirán de media entre 81 y 87 años, dependiendo de si son niños o niñas. En 1980 ninguno de esos indicadores llegaba a los 70 años y las proyecciones muestran que en 2100 ambos rebasarán los 90. Son solo eso, proyecciones, pero resultan elocuentes.

¿Por qué es un problema? Porque esas cifras reflejan mucho más que una simple curiosidad demográfica. Un país envejecido, con cada vez más ancianos retirados y menos jóvenes en edad de trabajar, deriva en una serie de desafíos a los que España no es ajena. Tampoco Seúl. Ese desequilibrio afecta directamente al sistema de pensiones básicas del que disfrutan los mayores de 65 años del país y abre un debate que va más allá de cómo mantener su arquitectura financiera.

“Hay jóvenes que ganan menos que los ancianos que reciben las pensiones básicas. Imponerles impuestos para financiar las pensiones de los mayores plantea inevitablemente problemas de equidad”, reconoce el profesor Kim Woo-chang a The Korea Times. “El sistema debe reformarse gradualmente para limitar los pagos a los mayores que viven por debajo del umbral de la pobreza”.

¿A qué se arriesga el país? Lee Joong-keun lo exponía con claridad en octubre de 2024, durante un acto celebrado en la Cámara de Comercio e de Corea, en Seúl: “El número de ciudadanos mayores es ahora de 10 millones, pero aumentará a 20 millones en 2050. Excluyendo a los 10 millones de menores, los dos millones restantes (en edad laboral) deberán mantener a los ancianos”.

La reflexión es interesante por su contenido, pero sobre todo por quién lo plantea. Lee Joong-keun es un octogenario y hablaba en calidad de presidente de la Asociación de personas Mayores de Corea, entidad que incluso ha puesto una propuesta sobre la mesa: elevar progresivamente de 65 a 75 años la edad a partir de la que se puede acceder a las prestaciones sociales de la tercera edad.

“Para mantener el número de ciudadanos mayores en alrededor de 12 millones, propongo al Gobierno la idea de aumentar la edad (legal de la vejez) en un año cada década”, abogó Jonng-keun. En el país han surgido otros debates similares, como elevar el umbral para la jubilación o revisar a partir de qué momento la población puede acceder gratis al metro, subiendo el mínimo de 65 a 70 años.

¿Es una idea nueva? No. La asociación de mayores no es la única que ha tocado el tema. Llega un repaso a la prensa coreana, o incluso internacional, para comprobar que en el país hay varios debates abiertos, todos conectados entre sí: ¿Toca redefinir la edad a partir de la cual una persona se considera “anciana” en una sociedad “súper envejecida”? ¿Se ha quedado desfasada la referencia de 65 años recogida en la ley de bienestar de 1981 y que sirve de referencia en el país?

Si es así… ¿Dónde situar la nueva edad? ¿En los 70 años, como plantean algunos? ¿Mejor en los 75? ¿Es ese el primer paso para ampliar la edad de jubilación? ¿Hay que reformar sí o sí el sistema de pensiones? ¿Debe seguir el resto del país el ejemplo de algunas organizaciones gubernamentales surcoreanas que han empezado a elevar selectivamente la edad de retiro a 65 años?

¿Son solo propuestas? Para nada. El Gobierno Metropolitano de Seúl ha anunciado que planea elevar la edad mínima para acceder al transporte público gratis, situándola en 70 años. Algo similar han hecho en Daegu, que desde 2024 ha ido incrementando de forma progresiva esa barrera, subiéndola un año cada 12 meses. Encuestas recientes de Gallup Korea muestran que el 59% de la gente cree que el criterio para considerar a una persona mayor debe subirse a 70 años. En 2015 estaba a favor el 46%, frente a un 47% que se pronunciaba en contra.

Hay sindicatos que han pedido al Gobierno que retrase la jubilación, amenazando incluso con huelgas, y el tema se ha abordado durante negociaciones salariales.

Pero… ¿Por qué? Por varias razones. Y no solo por el aumento del capítulo de gastos al que se enfrenta el Estado. El ‘colchón’ que ofrece a día de hoy Corea del Sur a sus mayores está muy lejos de ser el ideal. Y la mejor prueba es que su tasa de pobreza entre ancianos es una de las más altas si se observan las principales economías, algo que reflejan medios como Forbes o el instituto KDI.

Este último organismo estatal habla de hecho de una tasa del 34,8% si se tienen en cuenta los ingresos netos, muy por encima del 11,8% de Alemania, el 10,8% de Estados Unidos o el 9,8% de Reino Unido. Si se valora la renta neta disponible, Corea del Sur registra la mayor tasa de pobreza de toda la OCDE.

¿Hay más datos? Sí. The Chosun Daily aporta una de las claves que ha estado condicionando la economía de los ancianos: el umbral mínimo para retirarse está en 60 años, pero quienes se jubilan a esa edad afrontan un período de varios años hasta que perciben su pensión. Suelen empezar a los 63 para los nacidos entre 1961 y 1964, barrera que se eleva a los 65 para los nacidos a partir de 1969.

Eso sin contar con que el pago mensual medio para los mayores de 65 años era en 2022 de 650.000 wones, aproximadamente 490 dólares. El resultado es que un porcentaje significativo de las personas mayores del país siguen trabajando. En 2024 se calcula que la tasa de empleo entre las personas de 70 o más años era del 24,5% y Chosun precisa que en 2022 la tasa de participación en la fuerza laboral de los mayores de 65 años alcanzó el 37,3%, la mayor de los países de la OCDE.

Una versión anterior de este reportaje se publico en febrero de 2025

Imágenes | Terence Lim (Flickr), Simon Im (Flickr) y Statista

En Xataka | El peor enemigo del ejército de Corea del Sur son las matemáticas demográficas. Y van ganando

ues de anuncios individuales.

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