Actualidad
Mientras el mundo busca desesperadamente tierras raras, China tiene una ventaja aplastante: se llama WEM
Parece claro que ha comenzado una carrera en el planeta: la de la búsqueda de las tierras raras y los minerales críticos imprescindibles para muchos de los sectores que marcan la agenda geopolítica. El problema para el 99,9% de las naciones es el mismo: cuando parecen haber llegado a un yacimiento ya hay una bandera china.
Lo que no se suele explicar tanto es cómo demonios lo hace Pekín.
El origen miliar. En lo profundo de las montañas del centro de China se extiende una instalación monumental que transforma tanto el paisaje como la competencia global por los recursos estratégicos. Se trata de una gigantesca antena de 500 kilovatios, con líneas que se despliegan a lo largo de 80 y 120 kilómetros, concebida originalmente para mantener la comunicación con submarinos en aguas profundas.
Este coloso electromagnético, cuya extensión supera en cinco veces la superficie de Nueva York, se ha reconvertido en un instrumento decisivo para la exploración de minerales críticos, proyectando señales capaces de penetrar kilómetros en la corteza terrestre y revelando yacimientos que antes permanecían fuera del alcance humano. Lo que comenzó como un proyecto militar se ha convertido en un arma científica y tecnológica que otorga a Pekín una ventaja notable en la carrera por los recursos que definirán el futuro de la energía y la industria.
La exploración electromagnética. Un estudio de la China Geological Survey (CGS), publicado en la revista Geophysical & Geochemical Exploration, ha detallado cómo el país ha logrado monopolizar los sistemas electromagnéticos de ultra-alta potencia. Todas las plataformas que superan los 100 kW se encuentran en territorio chino, mientras que la herramienta más potente de Estados Unidos apenas alcanza los 30 kW.
La diferencia no es baladí: este salto tecnológico ha permitido a los geólogos chinos descubrir en los últimos años yacimientos de magnitud histórica, como el mayor depósito de oro del mundo, reservas ultra-extensas de litio y vetas de uranio en profundidades nunca alcanzadas. La investigación liderada por Chen Hui y su equipo afirma que estas innovaciones consolidan la posición mundial de China en teoría y tecnología de exploración electromagnética, situándola muy por delante de cualquier competidor occidental.
El desafío. A medida que los yacimientos superficiales de cobre, litio, cobalto y tierras raras se agotan, la exploración se ha desplazado a lo que los geólogos denominan el “segundo espacio mineral”: una franja subterránea que se extiende entre los 500 y los 2.000 metros de profundidad. En este entorno, las señales que emiten los cuerpos minerales son extremadamente débiles y suelen quedar sepultadas bajo el ruido cultural generado por líneas eléctricas, infraestructuras urbanas y operaciones extractivas.
La respuesta china ha sido redefinir la escala de la prospección: multiplicar la potencia de transmisión por encima de los 100 kW, inundando el subsuelo con señales capaces de atravesar interferencias y alcanzar profundidades de hasta 3.000 metros con una claridad sin precedentes.


Avances en la cartografía del subsuelo. El salto no se limita a la potencia. Mientras que las técnicas convencionales se apoyaban en modelos bidimensionales poco adecuados para estructuras complejas, los sistemas chinos emplean redes distribuidas de sensores y fuentes multidireccionales de campo que permiten una auténtica imagen tridimensional del subsuelo.
En la mina de cobre de Jiama, en el Tíbet, un estudio tensorial de audio-magnetotelúrica controlada (CSAMT) alcanzó resoluciones inéditas a más de 3.000 metros, confirmadas posteriormente con núcleos de perforación. Estos resultados superaron con creces a las magnetotelúricas de fuente natural, habitualmente ineficaces en entornos saturados de ruido.
Los métodos. Uno de los avances más destacados es el método electromagnético de campo amplio, desarrollado por el profesor He Jishan, que permite obtener datos fiables incluso en la llamada “zona de campo cercano”, donde antes los registros eran poco útiles.
Paralelamente, los sistemas electromagnéticos de tiempo-frecuencia están ampliando la información disponible al medir no solo la resistencia de los materiales, sino también su polarización y permeabilidad, parámetros esenciales para distinguir entre diferentes tipos de yacimientos.


El proyecto WEM. Y así llegamos al símbolo más claro de esta ambición: el proyecto WEM (Wireless Electromagnetic Method), cuya estructura colosal atraviesa el corazón de China con dos líneas de antena dispuestas casi en ángulo recto. Este sistema, que comenzó como herramienta de comunicación naval, se ha convertido en el primer transmisor electromagnético de escala continental utilizado en la prospección de recursos.
En una prueba nacional realizada en 2023, sus señales fueron detectadas desde el Tíbet hasta Mongolia Interior y Guangdong, a más de 2.000 kilómetros de distancia. En el área de Xiong’an se registraron campos magnéticos hasta siete veces superiores al ruido natural de fondo, una demostración inequívoca de la capacidad del sistema para imponerse a las interferencias más complejas.
Ventaja estratégica. Dicho de otra forma, con estas tecnologías Pekín se coloca a la cabeza de la pugna por los recursos minerales esenciales para la transición energética y las tecnologías verdes: litio para baterías, cobalto para aleaciones de alta resistencia y tierras raras imprescindibles en la electrónica moderna.
En contraste, la mayoría de los países occidentales carece de sistemas comparables y, salvo Rusia, casi ninguno utiliza instrumentos de ultra-alta potencia en la prospección terrestre. Incluso los equipos más potentes fabricados en Occidente han sido diseñados a petición china, lo que subraya la dependencia tecnológica existente.
Un nuevo tablero geopolítico. La capacidad de China para identificar yacimientos profundos con rapidez y precisión no solo supone una ventaja científica, sino también estratégica. El control sobre la tecnología y los datos sitúa a Pekín en posición de marcar el ritmo del descubrimiento de recursos en las próximas décadas.
Si se quiere, en un contexto donde la transición energética redefine las cadenas de valor globales, quien controle el acceso al litio, el cobalto y las tierras raras controlará buena parte del futuro industrial. Con el despliegue de antenas gigantes y sistemas electromagnéticos de potencia inédita, China está dejando claro que no piensa limitarse a participar en la carrera: su objetivo es ganarla.
Imagen | ILO Asia-Pacific, Herry Lawford, Terence Wright
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
es la batalla por el Internet del futuro
En estos momentos se está dando forma a uno de los mayores cambios de Internet desde que la democratización de dispositivos y redes permitió que todos tuviésemos una ventana al mundo, y un altavoz, en nuestro bolsillo. Con la idea de fondo de proteger a los menores de edad, el mundo se ha embarcado en la gran aventura de poner puertas al campo: verificar la identidad de los usuarios que naveguen por Internet. Y las reacciones no podrían estar más polarizadas entre defensores y quienes lo ven como el último golpe a la privacidad.
Lo que es evidente es que es la gran batalla de Internet, y posicionarse es extremadamente complejo.
En corto. El terremoto comenzó la semana pasada. Adaptándose a medidas que se están tomando desde Europa, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció un paquete de medidas con la intención de regular las plataformas digitales. Entre ellas, además de responsabilidad penal para los directivos de las compañías en caso de inacción, se encuentra la prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años.
En su día ya comentamos que todo es una red social en potencia, hasta el cajón de comentarios de nuestra web, por lo que la descripción parecía vaga. Pero hubo dos aludidos: Elon Musk, CEO de X, cargando contra Sánchez, y Pavel Durov, CEO de Telegram que envió un mensaje a sus usuarios alertando sobre las intenciones del Gobierno.

El mensaje de Durov Dúrov traducido al español en el bot de Telegram. Imagina no saber quién es este señor y que te asalte hablando de privacidad con un mensaje que bien podría estar escrito por ChatGPT
Sólo quiero imaginar la cara de alguien que no conozca a Pavel y vea que aparece en su Telegram un usuario al que no le has dado el número diciendo que la privacidad es muy importante.
Telegram y Discord, nombres propios. Aunque son las redes sociales en general las que están en el punto de mira de estas políticas de identificación, Telegram ha sido la más vocal. No así la más transparente. Porque ahí debemos hablar de Discord. Demostrando que no es algo que venga sólo de España, Discord anunció hace unas horas que podrá en marcha un sistema de verificación de edad a nivel global.
Será a partir del mes que viene y puede ser la brújula de lo que nos encontremos en otras apps similares. La forma de proceder será la siguiente:
- Todas las cuentas, por defecto, se configurarán como ”aptas para adolescentes”. Esto implica que hay cierto contenido al que no podremos acceder y, si queremos cambiarlo, toca demostrar que somos adultos.
- La responsable de producto de Discord ha comentado que no se usarán mensajes privados en el proceso de comprobación, pero que el sistema tendrá en cuenta la antigüedad de la cuenta y la actividad, así como los patrones mostrados en Discord, para verificar que somos adultos sin que tengamos que hacer nada.
- PERO, y aquí viene el asterisco, en caso de tener que identificarnos, se necesitarán acciones por parte de los usuarios. Si no, no se podrá acceder a canales y servidores con restricción de edad, pero tampoco hablar en canales en directo.
Vale, pero… ¿cómo? Hay dos formas de verificar nuestra edad. Una será mediante un vídeo selfie que, según Discord, no saldrá de nuestro dispositivo. El sistema analizará la cara en tiempo real y nos dará acceso. Si considera que no somos mayores de edad, toca subir una foto del documento de identidad. Y aquí viene lo peliagudo: Discord asegura que las imágenes se borrarán rápidamente, pero es necesario que los documentos sean verificados por un tercero.
Y el asunto es que esto es asunto viejo. Si nos vamos a verano de 2024, tenemos la polémica que se montó con el sistema de la Cartera Digital y lo que más llamó la atención, el ‘Pajaporte’. La Cartera Digital era el anticipo de lo que se busca crear ahora: un sistema para verificar que somos mayores de edad y podemos navegar por Internet sin barreras. Y, en lugar de mediante un vídeo de nuestra cara o enviando una foto del DNI a una aplicación extranjera, la app española funciona almacenando de forma segura la credencial de mayoría de edad emitida por el Gobierno.
Cuando se intenta acceder a un sitio que requiera verificación, la aplicación manda esas credenciales, pero la información está encriptada asegurando, según el Gobierno, el anonimato del usuario. Si hay una filtración de datos, no hay información vinculable a un usuario, sino una clave que es la que nos identifica de manera anónima. Y tampoco sirve para realizar un seguimiento de las operaciones que realice el usuario.
A favor. Una vez tenemos todo sobre la mesa, llegan las reacciones. Y hay dos corrientes enfrentadas en esto en lo que podemos llamar la ‘gran batalla de Internet’. Estar a favor de la identificación implica perder, potencialmente, privacidad en favor de ganar seguridad. No es un secreto que las redes están plagadas de discurso político tóxico, polarización, información falsa (y más ahora con la democratización de la inteligencia artificial generativa) y un sistema que propicia que, bajo ese anonimato, se produzcan insultos y amenazas.
Pavel Durov, muy vocal con todo este asunto, es la cabeza de una red social que ha estado en el punto de mira en diversas ocasiones. Las promesas de encriptación de Telegram (una encriptación de punto a punto que no viene por defecto en todos los chats) han dado alas a actividades ilegales. De hecho, Francia emprendió una cruzada contra él y la plataforma por supuestos delitos de blanqueo de dinero, tráfico de drogas o distribución de pornografía infantil, así como ser nido de extremistas políticos sin que la aplicación ejerza moderación.
Que Telegram o X estén en el ajo es lógico, pero habría que ver qué ocurre con otras plataformas que podríamos considerar redes sociales. El videojuego ‘Roblox’, por ejemplo, tiene una enorme comunidad de menores de edad y fue noticia a finales del año pasado por no ser contundente con los reportes de predadores sexuales que habitan la plataforma. Entre otras atrocidades. Casos así son los que explican que haya quien se posicione a favor de la identificación.
En contra. Pero también hay argumentos que, condenando todo lo anterior, abogan por encontrar otras soluciones que no pasen por subir un selfie o una foto con nuestro carné de identidad. Socialmente, estamos en un momento en el que nos preocupamos más por la privacidad. Tras años en los que Internet era el ‘salvaje Oeste’ y muchos podían no saber cómo funcionaba, organismos, instituciones y la prensa se han encargado de poner de manifiesto que nuestros datos sí importan.
Europa ha sido muy activa regulando a favor de la privacidad del usuario por dos motivos. El primero porque nuestros datos son la información con la que pagamos los servicios “gratuitos”. El segundo es porque las filtraciones están a la orden del día y casos como el de Cambridge Analytica han evidenciado que la información personal se puede utilizar para crear campañas de publicidad quirúrgicamente dirigidas. Y es curiosa la deriva europea con la verificación de edad o el ataque a las comunicaciones con Chat Control.
Está bien proteger al menor, pero si todos subimos nuestros datos, caminamos hacia un Internet en el que todas las plataformas tienen tanto nuestra ID como, potencialmente, nuestra biometría, y hasta crear un sistema de crédito social como el que ya existe en algunos países. En este sentido, se aboga más por educar que por prohibir.
Quién vigila a la policía. Y aquí entramos en el gran problema: la seguridad, el no saber realmente si los datos que estoy subiendo están a buen recaudo. De hecho, que sea Discord una de las primeras en posicionarse en este aspecto es de lo más llamativo, y también un ejemplo de todo lo que puede salir mal. Pese a que desde la directiva se apunte a ese borrado inmediato de los elementos de verificación una vez la app sabe quiénes somos, el año pasado ya protagonizaron dos polémicas sobre sistemas de verificación.
La primera, cuando implementaron un sistema de reconocimiento de edad en Reino Unido y Australia… que algunos usuarios pudieron superar usando fotos de personajes de videojuegos. Es una anécdota al lado de algo más serio: una filtración de datos de uno de esos socios externos de Discord que, en octubre, dejó que se filtraran los datos de verificación de los usuarios, así como los documentos de identidad del país. Desde Discord se apuntó que dejaron de trabajar con esa empresa y hay que creer que el nuevo socio es más seguro, pero ya dejaron al descubierto 70.000 documentos de identidad.
Las filtraciones de datos están a la orden del día. Dos plataformas repletas de menores como PlayStation o Steam, que, además, tienen datos bancarios, han protagonizado algunas de las filtraciones más masivas de los últimos años.
Los unicornios existen. Llegados a este punto, hasta aquí el repaso de los dos grandes polos de pensamiento de estos últimos días sobre esas medidas para crear un “Internet más seguro”. El debate ya está en la calle, pero también en las propias redes como Reddit, convertidas en un hervidero, con gente apuntando que las plataformas creen que son tan importantes en nuestra vida como para pedir cualquier cosa… y se les concederá.
El unicornio del que hablo es que estamos acostumbrados a vivir sin contradicciones, pero precisamente este es un tema complejo en el que es sencillo caer en renuncios. Es loable que se quiera proteger al menor y sancionar al que amenaza, extorsiona, distribuye pornografía infantil o ‘caza’ menores de edad. La premisa es razonable, pero las consecuencias buscadas están ahí.
Fugas de datos, pérdida de libertades, voces que apuntan a cortinas de humo para socavar las libertades y aumentar la vigilancia, hipocresía de las propias aplicaciones y la vuelta a la falacia de “no importa que nos espíen si no tenemos nada que ocultar”. Lo que está claro es que, si la inteligencia artificial es el gran tema de 2026, la privacidad en Internet será el otro foco de conversación.
Imagen | Antoine Beauvillain (editada)
En Xataka | Tenemos el DNI más blindado y encriptado de nuestra historia. El problema es que lo estamos utilizando mal
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
el futuro de las retransmisiones de los Juegos Olímpicos es ahora
Los drones FPV (First Person View) capaces de alcanzar cien kilómetros por hora han irrumpido en las retransmisiones olímpicas con una promesa inquietante: convertir el deporte en algo visualmente indistinguible de un videojuego. En las pruebas de esquí alpino, ciclismo y deportes extremos, estas aeronaves equipadas con sistemas de telemetría sincronizada siguen a los atletas desde ángulos que hasta hace poco eran técnicamente imposibles, generando planos que parecen extraídos de simuladores virtuales.
Quién está detrás. Olympic Broadcasting Services (la organización creada por el Comité Olímpico Internacional en 2001 para actuar como emisora anfitriona de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos) se encarga de generar la señal de televisión, radio y digital para medios de todo el mundo. Comenzó a implementar esta tecnología de forma sistemática en Pekín 2022. Para París 2024 su uso se había multiplicado en disciplinas como BMX, skateboarding y vela. La pregunta ya no es si los drones pueden seguir a los atletas, sino hasta qué punto esta estética videolúdica está reconfigurando nuestra percepción del deporte.
La tecnología. Los aparatos que Olympic Broadcasting Services ha desplegado en Milano-Cortina 2026 no son drones comerciales adaptados, sino plataformas construidas específicamente para broadcasting deportivo. La empresa holandesa Dutch Drone Gods ha desarrollado para las pruebas de descenso en trineo (bobsleigh, skeleton y luge) un modelo que pesa apenas 243 gramos (menos que un iPhone) y alcanza velocidades de 100 kilómetros por hora.
Estos dispositivos tipo cinewhoop incorporan hélices protegidas por ductos invertidos que mejoran la eficiencia aerodinámica. Permiten curvas más suaves, fundamentales para seguir a atletas en descensos pronunciados. La clave técnica reside en el sistema de transmisión COFDM de alta gama que integra directamente con la infraestructura de broadcast tradicional, permitiendo transmitir video nativo HD HDR (tanto progresivo como entrelazado) que se incorpora sin problemas en los sistemas de ajuste de color de las unidades móviles.
Cuántos hay. OBS ha desplegado 25 drones FPV en total para estos Juegos. Están operados por equipos de tres especialistas (piloto, director y técnico) que trabajan sincronizados mediante un canal de comunicación dedicado para gestionar trayectorias de vuelo, tiempos y ajustes técnicos. Uno de los pilotos asegura que se trata del trabajo más difícil que ha realizado: volar en espacios reducidos hasta cincuenta veces por sesión, de forma consistente, sin margen de error, con millones de espectadores observando en directo.
El pasado. Milano-Cortina 2026 representa el debut invernal masivo de esta tecnología. El camino comenzó en París 2024, donde los drones FPV se emplearon por primera vez en competiciones de mountain bike, ofreciendo una perspectiva inmersiva sin precedentes. En los actuales Juegos de Invierno, la aplicación más dramática se ha producido en los deportes de deslizamiento: por primera vez, los espectadores pueden seguir recorridos completos, con los atletas alcanzando velocidades superiores a 140 kilómetros por hora.
Antes, la cobertura de estas disciplinas se hacía con una sucesión de cortes rápidos entre cámaras fijas. Ahora podemos seguir al atleta sin interrupciones, lo que ayuda a tener una mejor impresión de las velocidades que alcanzan. En esquí alpino, los drones acompañan a los deportistas por el mítico descenso de Stelvio. En ski de estilo libre y snowboard, los aparatos se lanzan con ellos desde el trampolín de 23 metros. El característico zumbido agudo de los rotores se ha convertido en una banda sonora reconocible de estos Juegos. Es particularmente audible durante las pruebas de snowboard big air, donde la sincronización entre el salto del atleta y el vuelo del dron debe ser milimétrica.
Cómo vemos el deporte. Llegamos a este punto tras décadas de desarrollo de retransmisiones deportivas. A mediados de los años ochenta ya había sistemas de cámaras suspendidas por cables (con variantes como la SpiderCam) que ofrecían ángulos aéreos imposibles para cámaras fijas. El siguiente paso fueron las cámaras portátiles montadas en los propios atletas. GoPro popularizó las action cameras durante la década pasada. Río 2016 marcó otro hito con la introducción de realidad virtual, un intento de inmersión total en el evento deportivo.
Desafíos regulatorios. El incidente de 2015 en Madonna di Campiglio, donde un dron de 10 kilos casi impactó al esquiador Marcel Hirscher, provocó una prohibición temporal de la FIS que duró hasta la temporada 2023-24. El director de carrera Markus Waldner declaró entonces que los drones eran perjudiciales para la seguridad. Una década después, los drones de 243 gramos de Milano-Cortina demuestran cómo el diseño ligero y los protocolos mejorados pueden mitigar estos riesgos, aunque el incidente reciente con la snowboarder australiana Ally Hickman subraya que la tecnología aún requiere perfeccionamiento.
Cabecera | Matthieu Pétiard en Unsplash – Ricardo Gomez Angel en Unsplash
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
que Mark Zuckerberg abandone California
Jeff Bezos no va a ser el único magnate tecnológico patrullando las cálidas aguas de Florida con su imponente superyate. Todo apunta a que Mark Zuckerberg y Priscilla Chan se preparan para cambiar de código postal y mudarse a Miami desde California, según publicaba The Wall Street Journal.
El fundador de Facebook podría haber encontrado una mansión en la exclusiva isla artificial Billionaire Bunker, donde tendrá como vecinos a Jeff Bezos, Tom Brady o Ivanka Trump o Julio Iglesias. Al igual que otros millonarios asentados en California, Zuckerberg no se muda por el clima ni por las vistas, sino que lo hace en pleno debate por los nuevos impuestos al patrimonio a los millonarios de la costa oeste.
La familia Zuckerberg hace las maletas. De acuerdo a lo publicado por Bloomberg, Mark Zuckerberg y Priscilla Chan están en proceso de compra de una mansión frente al mar en Indian Creek, frente a las costas de Miami, por un precio estimado entre 150 y 200 millones de dólares. La operación está considerada como una de las más caras en la historia del condado de Miami-Dade, a pesar de que el carácter exclusivo y la privacidad de Indian Creek, hace que las escasas mansiones que salen al mercado en esa ubicación alcancen precios muy por encima de la media.
Fuentes de The Wall Street Journal aseguran que la mansión que estaría negociado Mark Zuckerberg está recién terminada, en una parcela que roza una hectárea de terreno y acceso desde el mar.
El “búnker de los multimillonarios”. Indian Creek es una isla artificial en la bahía Vizcaína, frente a Miami, que fue concebida casi como un bunker residencial (de ahí su apodo “Billionaire bunker”) con una sola carretera que la conecta con el resto de cayos. La isla está dividida en unas cincuenta parcelas orientadas al mar, situadas alrededor de un gran campo de golf. La seguridad extrema y el nivel de discreción que ofrece a sus residentes, muy por encima de los de una urbanización cerrada convencional, convierten a Indian Creek en un lugar perfecto para la privacidad de las grandes fortunas.
Entre los vecinos ya asentados en la isla se encuentran figuras como Ivanka Trump y Jared Kushner, que poseen una parcela frente al mar por el que pagaron unos 32 millones de dólares, mientras que otros como Tom Brady o Carl Icahn refuerzan la idea de que esto es menos un barrio y más un club privado de ultrarricos. De hecho, la mansión de Mark Zuckerberg está muy cerca de las dos mansiones contiguas que compró Jeff Bezos, y que ahora está reformando para unirlas.
California aprieta a los ultrarricos, Florida se frota las manos. Los rumores de la mudanza de Zuckerberg a Miami llegan mientras en California se discute una iniciativa para aplicar un impuesto único del 5% al patrimonio neto de quienes superan los 1.000 millones de dólares. Esta medida afectaría a unos 200 milmillonarios que viven en ese estado. La mayoría de esas grandes fortunas son de la esfera de Silicon Valley y las grandes tecnológicas, aunque algunos de estos millonarios, como Jensen Huang, han asegurado no tener problema con pagar más impuestos.
Varios multimillonarios, entre ellos Peter Thiel o Larry Page, ya han abandonado California ante la amenaza de este impuesto. El éxodo de California a otros estados con políticas fiscales más laxas no es algo nuevo. Figuras como Jeff Bezos o Elon Musk ya cambiaron de código postal hace más de un año, fijando su nueva residencia en Florida y Texas respectivamente.
Imagen | Meta
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Actualidad1 día agoAlgo oscuro no para de crecer en el hielo de Groenlandia. Y está derritiendo la masa helada a una velocidad inesperada
-
Actualidad2 días agola gran pregunta es qué pasa si esta es la nueva normalidad
-
Musica2 días agoConcert Week 2026: Así puedes comprar boletos 2×1 paso a paso en Ticketmaster y E-Ticket
-
Actualidad1 día agola consecuencia también ha llegado a las nóminas, según Levante
-
Musica1 día agoDe cajero al Super Bowl LX: La increíble evolución de Bad Bunny
-
Tecnologia2 días agoIdentifican alteraciones genéticas clave en el cerebro de personas alcohólicas
-
Musica2 días agoBad Bunny honra en el Super Bowl la cultura de toda América
-
Tecnologia2 días ago¿En la Luna o en Marte?, Musk revela dónde se construirá la primera ciudad de SpaceX









