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es la batalla por el Internet del futuro
En estos momentos se está dando forma a uno de los mayores cambios de Internet desde que la democratización de dispositivos y redes permitió que todos tuviésemos una ventana al mundo, y un altavoz, en nuestro bolsillo. Con la idea de fondo de proteger a los menores de edad, el mundo se ha embarcado en la gran aventura de poner puertas al campo: verificar la identidad de los usuarios que naveguen por Internet. Y las reacciones no podrían estar más polarizadas entre defensores y quienes lo ven como el último golpe a la privacidad.
Lo que es evidente es que es la gran batalla de Internet, y posicionarse es extremadamente complejo.
En corto. El terremoto comenzó la semana pasada. Adaptándose a medidas que se están tomando desde Europa, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció un paquete de medidas con la intención de regular las plataformas digitales. Entre ellas, además de responsabilidad penal para los directivos de las compañías en caso de inacción, se encuentra la prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años.
En su día ya comentamos que todo es una red social en potencia, hasta el cajón de comentarios de nuestra web, por lo que la descripción parecía vaga. Pero hubo dos aludidos: Elon Musk, CEO de X, cargando contra Sánchez, y Pavel Durov, CEO de Telegram que envió un mensaje a sus usuarios alertando sobre las intenciones del Gobierno.

El mensaje de Durov Dúrov traducido al español en el bot de Telegram. Imagina no saber quién es este señor y que te asalte hablando de privacidad con un mensaje que bien podría estar escrito por ChatGPT
Sólo quiero imaginar la cara de alguien que no conozca a Pavel y vea que aparece en su Telegram un usuario al que no le has dado el número diciendo que la privacidad es muy importante.
Telegram y Discord, nombres propios. Aunque son las redes sociales en general las que están en el punto de mira de estas políticas de identificación, Telegram ha sido la más vocal. No así la más transparente. Porque ahí debemos hablar de Discord. Demostrando que no es algo que venga sólo de España, Discord anunció hace unas horas que podrá en marcha un sistema de verificación de edad a nivel global.
Será a partir del mes que viene y puede ser la brújula de lo que nos encontremos en otras apps similares. La forma de proceder será la siguiente:
- Todas las cuentas, por defecto, se configurarán como ”aptas para adolescentes”. Esto implica que hay cierto contenido al que no podremos acceder y, si queremos cambiarlo, toca demostrar que somos adultos.
- La responsable de producto de Discord ha comentado que no se usarán mensajes privados en el proceso de comprobación, pero que el sistema tendrá en cuenta la antigüedad de la cuenta y la actividad, así como los patrones mostrados en Discord, para verificar que somos adultos sin que tengamos que hacer nada.
- PERO, y aquí viene el asterisco, en caso de tener que identificarnos, se necesitarán acciones por parte de los usuarios. Si no, no se podrá acceder a canales y servidores con restricción de edad, pero tampoco hablar en canales en directo.
Vale, pero… ¿cómo? Hay dos formas de verificar nuestra edad. Una será mediante un vídeo selfie que, según Discord, no saldrá de nuestro dispositivo. El sistema analizará la cara en tiempo real y nos dará acceso. Si considera que no somos mayores de edad, toca subir una foto del documento de identidad. Y aquí viene lo peliagudo: Discord asegura que las imágenes se borrarán rápidamente, pero es necesario que los documentos sean verificados por un tercero.
Y el asunto es que esto es asunto viejo. Si nos vamos a verano de 2024, tenemos la polémica que se montó con el sistema de la Cartera Digital y lo que más llamó la atención, el ‘Pajaporte’. La Cartera Digital era el anticipo de lo que se busca crear ahora: un sistema para verificar que somos mayores de edad y podemos navegar por Internet sin barreras. Y, en lugar de mediante un vídeo de nuestra cara o enviando una foto del DNI a una aplicación extranjera, la app española funciona almacenando de forma segura la credencial de mayoría de edad emitida por el Gobierno.
Cuando se intenta acceder a un sitio que requiera verificación, la aplicación manda esas credenciales, pero la información está encriptada asegurando, según el Gobierno, el anonimato del usuario. Si hay una filtración de datos, no hay información vinculable a un usuario, sino una clave que es la que nos identifica de manera anónima. Y tampoco sirve para realizar un seguimiento de las operaciones que realice el usuario.
A favor. Una vez tenemos todo sobre la mesa, llegan las reacciones. Y hay dos corrientes enfrentadas en esto en lo que podemos llamar la ‘gran batalla de Internet’. Estar a favor de la identificación implica perder, potencialmente, privacidad en favor de ganar seguridad. No es un secreto que las redes están plagadas de discurso político tóxico, polarización, información falsa (y más ahora con la democratización de la inteligencia artificial generativa) y un sistema que propicia que, bajo ese anonimato, se produzcan insultos y amenazas.
Pavel Durov, muy vocal con todo este asunto, es la cabeza de una red social que ha estado en el punto de mira en diversas ocasiones. Las promesas de encriptación de Telegram (una encriptación de punto a punto que no viene por defecto en todos los chats) han dado alas a actividades ilegales. De hecho, Francia emprendió una cruzada contra él y la plataforma por supuestos delitos de blanqueo de dinero, tráfico de drogas o distribución de pornografía infantil, así como ser nido de extremistas políticos sin que la aplicación ejerza moderación.
Que Telegram o X estén en el ajo es lógico, pero habría que ver qué ocurre con otras plataformas que podríamos considerar redes sociales. El videojuego ‘Roblox’, por ejemplo, tiene una enorme comunidad de menores de edad y fue noticia a finales del año pasado por no ser contundente con los reportes de predadores sexuales que habitan la plataforma. Entre otras atrocidades. Casos así son los que explican que haya quien se posicione a favor de la identificación.
En contra. Pero también hay argumentos que, condenando todo lo anterior, abogan por encontrar otras soluciones que no pasen por subir un selfie o una foto con nuestro carné de identidad. Socialmente, estamos en un momento en el que nos preocupamos más por la privacidad. Tras años en los que Internet era el ‘salvaje Oeste’ y muchos podían no saber cómo funcionaba, organismos, instituciones y la prensa se han encargado de poner de manifiesto que nuestros datos sí importan.
Europa ha sido muy activa regulando a favor de la privacidad del usuario por dos motivos. El primero porque nuestros datos son la información con la que pagamos los servicios “gratuitos”. El segundo es porque las filtraciones están a la orden del día y casos como el de Cambridge Analytica han evidenciado que la información personal se puede utilizar para crear campañas de publicidad quirúrgicamente dirigidas. Y es curiosa la deriva europea con la verificación de edad o el ataque a las comunicaciones con Chat Control.
Está bien proteger al menor, pero si todos subimos nuestros datos, caminamos hacia un Internet en el que todas las plataformas tienen tanto nuestra ID como, potencialmente, nuestra biometría, y hasta crear un sistema de crédito social como el que ya existe en algunos países. En este sentido, se aboga más por educar que por prohibir.
Quién vigila a la policía. Y aquí entramos en el gran problema: la seguridad, el no saber realmente si los datos que estoy subiendo están a buen recaudo. De hecho, que sea Discord una de las primeras en posicionarse en este aspecto es de lo más llamativo, y también un ejemplo de todo lo que puede salir mal. Pese a que desde la directiva se apunte a ese borrado inmediato de los elementos de verificación una vez la app sabe quiénes somos, el año pasado ya protagonizaron dos polémicas sobre sistemas de verificación.
La primera, cuando implementaron un sistema de reconocimiento de edad en Reino Unido y Australia… que algunos usuarios pudieron superar usando fotos de personajes de videojuegos. Es una anécdota al lado de algo más serio: una filtración de datos de uno de esos socios externos de Discord que, en octubre, dejó que se filtraran los datos de verificación de los usuarios, así como los documentos de identidad del país. Desde Discord se apuntó que dejaron de trabajar con esa empresa y hay que creer que el nuevo socio es más seguro, pero ya dejaron al descubierto 70.000 documentos de identidad.
Las filtraciones de datos están a la orden del día. Dos plataformas repletas de menores como PlayStation o Steam, que, además, tienen datos bancarios, han protagonizado algunas de las filtraciones más masivas de los últimos años.
Los unicornios existen. Llegados a este punto, hasta aquí el repaso de los dos grandes polos de pensamiento de estos últimos días sobre esas medidas para crear un “Internet más seguro”. El debate ya está en la calle, pero también en las propias redes como Reddit, convertidas en un hervidero, con gente apuntando que las plataformas creen que son tan importantes en nuestra vida como para pedir cualquier cosa… y se les concederá.
El unicornio del que hablo es que estamos acostumbrados a vivir sin contradicciones, pero precisamente este es un tema complejo en el que es sencillo caer en renuncios. Es loable que se quiera proteger al menor y sancionar al que amenaza, extorsiona, distribuye pornografía infantil o ‘caza’ menores de edad. La premisa es razonable, pero las consecuencias buscadas están ahí.
Fugas de datos, pérdida de libertades, voces que apuntan a cortinas de humo para socavar las libertades y aumentar la vigilancia, hipocresía de las propias aplicaciones y la vuelta a la falacia de “no importa que nos espíen si no tenemos nada que ocultar”. Lo que está claro es que, si la inteligencia artificial es el gran tema de 2026, la privacidad en Internet será el otro foco de conversación.
Imagen | Antoine Beauvillain (editada)
En Xataka | Tenemos el DNI más blindado y encriptado de nuestra historia. El problema es que lo estamos utilizando mal
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cuanto más calculamos el tamaño del Universo, menos sentido tiene todo
Hace tiempo que sabemos que el Universo se expande. Sin embargo, la velocidad a la que lo hace es un quebradero de cabeza. Según qué método se emplee para medirlo, se obtiene un resultado distinto. Ahora por fin se ha encontrado una forma mucho más precisa de medirlo, pero en realidad no deshace demasiado la maraña. La lía todavía más.
Una superposición de técnicas. Mediante una superposición de distintas técnicas, un equipo internacional de científicos ha hecho el cálculo más preciso hasta el momento de la velocidad de expansión del Universo: 73,5 ± 0,81 kilómetros por segundo por megaparsec. La cifra coincide bastante bien con las que se han calculado en el pasado tomando datos del Universo cercano. Sin embargo, se aleja bastante de la que se calcula cuando se emplean datos de los albores del Universo. Esto indica que hay algo en la física de ese punto más alejado del cosmos de lo que no tenemos ni idea. Lejos de resolverse, el misterio se ha complicado.
Un globo que se infla. Cuando hablamos de que el Universo se expande, hacemos referencia a que las galaxias están cada vez más alejadas unas de otras. Pero no porque las propias galaxias se muevan, sino porque el espacio que hay entre ellas se ensancha. Podemos verlo como un globo en el que se pintan una serie de puntos. A medida que el globo se infla, los puntos se ven más alejados, a pesar de que no se han movido de su sitio.
Tensión de Hubble. Tradicionalmente, la velocidad de expansión del Universo se calcula de dos formas. O midiendo las distancias entre las estrellas y galaxias del Universo cercano, o midiendo el fondo cósmico de microondas. Esta es la radiación electromagnética que quedó como remanente del Big Bang. Es decir, la luz más antigua que podemos encontrar en el Universo, pues se formó en la explosión con la que este se formó. Por lo tanto, los datos no se toman del Universo cercano, sino del más lejano y antiguo, el que se acerca al Big Bang.
La cifra obtenida con ambos tipos de cálculos debería ser la misma. Sin embargo, con el Universo cercano se obtiene una velocidad de 73 kilómetros por segundo por megaparsec, mientras que con el Universo más lejano se calcula una velocidad de 67 kilómetros por segundo por megaparsec. Esta incoherencia se conoce como tensión de Hubble e indica que, posiblemente, el Universo se expande cada vez más deprisa. Por eso el más cercano se expande más rápido.

Este gráfico representa la tensión que existe entre las mediciones de la tasa de expansión del Universo tardío y cercano, frente a lo que se esperaría basándose en mediciones del Universo primitivo, específicamente el fondo cósmico de microondas
Podría ser un error. Una de las hipótesis que buscan explicar la tensión de Hubble es que, en realidad, hay algún error al medir la velocidad de expansión en el Universo cercano. Existen muchos métodos para calcular la distancia entre estrellas y galaxias y podría ser que hubiese un error. Por eso, un equipo internacional de científicos ha decidido usar una superposición de técnicas para hacer un cálculo más preciso.
Distintos tipos de estrellas. Este método consiste en analizar simultáneamente una gran cantidad de datos obtenidos de telescopios terrestres y espaciales. Estos se centran principalmente en el brillo de estrellas cefeidas, gigantes rojas, supernovas y galaxias de brillo conocido. Los tres tipos de estrellas mencionadas se caracterizan por tener un brillo característico, que sirve para mapear el Universo y, por lo tanto, también para calcular distancias. Con esta superposición de técnicas se obtuvo la cifra de 73,5 ± 0,81 kilómetros por segundo por megaparsec.
No hay error. Cuando se eliminaba uno de los métodos de la superposición, la alteración de la velocidad de expansión del Universo era mínima. La cifra era prácticamente la misma. Esto indica que el número se ha medido perfectamente. No hay un error. Entonces, si la tensión de Hubble no se debe a un error, ¿por qué se produce?
Continúa el misterio. Tras obtener estos resultados, la tensión de Hubble sigue siendo la antesala de un misterio. No obstante, sí que es cierto que existen algunas hipótesis. Por ejemplo, se cree que las distintas cifras en el Universo lejano y cercano pueden deberse a la intervención de la materia oscura. Hay mucho que no sabemos sobre ella, por lo que quizás podría explicar lo que está ocurriendo. Por otro lado, existe la hipótesis de que la Tierra está en un lugar con características espaciales. Sería una zona donde hay relativamente poca materia, comparable a una burbuja de aire en un pastel.
Como explicó en 2023 uno de los científicos que apoyan esta hipótesis, Indranil Banik, “la densidad de la materia es mayor alrededor de la burbuja, de modo que las fuerzas gravitatorias emanan de esta materia circundante, atrayendo a las galaxias de la burbuja hacia los bordes de la cavidad”. “Por eso se están alejando de nosotros más rápido de lo que realmente cabría esperar”. Ahora habrá que resolver esa parte del misterio. Al menos sabemos que no hay un error en los cálculos y que la tensión de Hubble es una realidad.
Imagen | CTIO/NOIRLab/DOE/NSF/AURA/J. Pollard
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Luto en el rock en español: muere Felipe Staiti, guitarrista de “Enanitos Verdes”
La noche de este lunes se confirmó el fallecimiento del guitarrista Felipe Daniel Staiti, fundador de la banda de los “Enanitos Verdes”.
La información fue confirmada por la agencia WR Producciones, que despidió al guitarrista con un mensaje en redes sociales.
“Su talento, entrega y pasión por la música dejaron una huella imborrable en generaciones enteras y en la historia del rock en español”, se lee.
La empresa expresó sus condolencias a la familia, amigos, cercanos y seguidores de Felipe Staiti; “su música vivirá para siempre”, añadió.
Hasta el momento se desconocen las causas del fallecimiento; seguidores, amigos y conocidos han lamentado la muerte del guitarrista.
“Vuela alto, Felipe, que tu música siga resonando donde habita lo eterno, y que Dios te reciba en su gloria”, escribió Beto Cuevas.
Su partida ocurre más de tres años después de la muerte de otro de lo integrantes de la banda, el vocalista Horacio “Marciano” Cantero.
“Enanitos Verdes” nació en la ciudad de Mendoza, Argentina, en noviembre de 1979, con Marciano Felipe y Daniel Piccolo en batería.
En 1994 estrenaron su álbum Big Bang, el cual contenía su más sonado éxito “Lamento boliviano”. Su primer disco, Contrarreloj, se estrenó en 1986.
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Creíamos que los centros de datos en el espacio eran cosa del futuro. Kepler ya ha activado el mayor clúster orbital
Durante años, hablar de centros de datos en el espacio sonaba a esa clase de idea que siempre parecía estar a unos cuantos años de distancia. La conversación existía, desde luego, pero casi siempre apoyada en planes a largo plazo, anuncios ambiciosos y una industria que todavía no había enseñado demasiado músculo real en órbita. Por eso lo que acaba de emerger merece atención. TechCrunch explica que Kepler Communications ya ha puesto en marcha el mayor clúster de computación hoy operativo en el espacio, una señal de que esta carrera empieza a abandonar el terreno de la promesa para entrar, poco a poco, en el de la infraestructura.
Qué ha puesto Kepler en órbita. No es una gran instalación suspendida sobre nuestras cabezas, sino un clúster distribuido compuesto por 10 satélites operativos. Entre todos suman alrededor de 40 procesadores Nvidia Orin orientados a Edge Computing, conectados entre sí mediante enlaces láser. Ese conjunto, lanzado en enero de este año, como decimos, es hoy el mayor clúster de computación activo en órbita. Desde la propia compañía, además, encuadran esa red como una constelación diseñada para mover datos en el espacio casi en tiempo real.
Lo que realmente es. Así que no estamos ante un centro de datos orbital masivo que replique el modelo terrestre, sino ante una arquitectura distribuida que combina conectividad y procesamiento en pleno entorno espacial. Esa diferencia importa porque nos permite separar dos planos que a menudo se mezclan: una cosa es la visión de gran escala que defienden actores como SpaceX o Blue Origin, y otra muy distinta es este primer paso, mucho más pegado a usos inmediatos y necesidades concretas de las misiones en órbita.
El negocio inmediato. Si esta computación orbital empieza a resultar interesante, es porque ataca un problema bastante claro: no siempre tiene sentido enviar todos los datos a la Tierra para procesarlos después. El valor inicial de estos sistemas está en trabajar con la información allí mismo donde se genera, algo especialmente útil para sensores más avanzados y para aplicaciones que exigen una respuesta más rápida. Kepler sostiene además que su red puede servir como base para futuros servicios de procesamiento y conectividad entre distintos activos espaciales, y el medio añade que la compañía ya transporta y procesa datos subidos desde tierra, así como información recogida por cargas útiles alojadas en sus propios satélites.


Sophia Space. Aquí entra en escena una startup que quiere subir su sistema operativo propietario a uno de los satélites de la constelación e intentar desplegarlo y configurarlo sobre seis GPU repartidas en dos naves. En un centro de datos terrestre eso sería casi rutina, pero sería la primera vez que veríamos algo así en órbita. Para Sophia, además, la prueba tiene un valor claro de reducción de riesgo antes de su primer lanzamiento previsto para finales de 2027. Y no hablamos de un detalle menor: la compañía está desarrollando ordenadores espaciales con refrigeración pasiva, una vía con la que busca atacar uno de los grandes problemas de este sector: evitar el sobrecalentamiento.
Kepler no quiere ser eso. En medio de tanto ruido alrededor de los centros de datos orbitales, la propia empresa intenta situarse en un lugar algo distinto del mapa. Su presentación corporativa insiste en una misión mucho más ligada a las comunicaciones, con una constelación óptica híbrida diseñada para modernizar el flujo de datos en órbita baja y más allá. En este sentido, no se defina a sí misma como una compañía de centros de datos, sino como infraestructura para aplicaciones espaciales.
El viaje ha comenzado. Si algo deja claro este paso de Kepler es que la computación orbital ya no pertenece solo al terreno de las grandes presentaciones. SpaceX quiere desplegar una red masiva de satélites para IA, Google prepara pruebas en órbita con chips alimentados por energía solar y Blue Origin ha anunciado una constelación de más de 5.000 satélites. En paralelo, Starcloud ya lanzó en 2025 un satélite con una GPU Nvidia H100 y Aetherflux apunta a 2027 para su primer nodo.
Imágenes | Kepler Communications | Sophia Space
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