Connect with us

Actualidad

En la India hay ciudades que tienen 40ºC en la calle a las 10 de la mañana. Así que han empezado a vivir de noche

Published

on


España es en estos momentos el mejor ejemplo de un problema mucho más profundo que llega con el calor infernal en gran parte del planeta: cómo combatir el fuego con la jornada laboral (y la vida en general). Cinco trabajadores fallecieron durante la primera ola de calor, y por eso se prioriza adaptar la jornada (o suspenderla) cuando llegan esas horas en las que sol no nos deja avanzar.

Y, mientras tanto, en India son las 10 de la mañana y ya tienen 40 grados. ¿Cómo demonios lo hacen?

El calor como ley. Contaba el New York Times en un reportaje cómo se combate el fuego en la urbe más sofocante. En Sri Ganganagar, una región semidesértica del estado indio de Rajastán, la vida cotidiana se ha adaptado a temperaturas que, en pleno junio, alcanzan los 49 °C. Allí, donde el amanecer ya comienza a 30 °C y para las 10 de la mañana el termómetro supera los 40 °C, el calor no es un fenómeno estacional: es una condición estructural que condiciona el trabajo, la salud, el descanso y las relaciones humanas.

La población, mayoritariamente agrícola y sin acceso a comodidades como el aire acondicionado, ha desarrollado una coreografía diaria que se pliega a los ritmos abrasadores del clima y el sol.

Seguir al sol. ¿La clave? Las jornadas laborales comienzan antes del amanecer: campesinos y obreros aprovechan las pocas horas frescas para trabajar en los campos y en las construcciones, antes de refugiarse donde pueden cuando el sol se vuelve insoportable.

Las casas se vacían al mediodía, los mercados se cierran, y los pocos servicios activos, como los carritos de comida callejera, funcionan bajo temperaturas que funden el asfalto. La escena se repite cada verano con una intensidad creciente, agravada por una humedad en ascenso que multiplica el sufrimiento físico.

Sri Ganganagar 03
Sri Ganganagar 03

Atardecer en Sri Ganganagar

El abismo térmico. Pasamos de Sri Ganganagar a otra región “extrema”. Explicaban en Bloomberg que en la ciudad occidental de Ahmedabad, donde los termómetros superan habitualmente los 45 °C a comienzos de mayo, la lucha contra el calor también ha dejado de ser una cuestión estacional para convertirse en una necesidad estructural. En este entorno, la exposición al sol ya no es solo un riesgo laboral: es una amenaza directa a la salud, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de millones de personas.

Para mujeres como Kunwar ben Chauhan, que vende carne en la calle y ha sufrido desmayos, deshidratación y pérdidas económicas por el deterioro de sus productos, el calor extremo impone dilemas imposibles: salir a trabajar y arriesgar la vida, o quedarse en casa y perder el sustento diario. Frente a esta realidad, colectivos como la Self-Employed Women’s Association (SEWA) despliegan soluciones pioneras como el seguro paramétrico, que otorga compensaciones económicas automáticas cuando la temperatura excede ciertos umbrales críticos. La medida, aunque modesta, representa un salvavidas vital en una economía informal donde muchas trabajadoras ganan apenas tres dólares diarios.

Ahmedabad
Ahmedabad

Ahmedabad

Adaptación desde abajo. En Ahmedabad, una metrópolis de más de 8,5 millones de habitantes, la resiliencia se construye desde el tejido comunitario. Además del seguro climático, iniciativas como el recubrimiento de techos con pintura reflectante y la instalación de sistemas de alerta temprana están transformando la manera en que se percibe y gestiona el calor. La ciudad, pionera en Asia del Sur, lanzó en 2013 su propio Plan de Acción contra el Calor tras la devastadora ola de 2010, en la que murieron más de 1.300 personas y hasta 400 murciélagos cayeron muertos por el aire ardiente.

Desde entonces, las acciones se han multiplicado: los hospitales ahora disponen de salas especiales para tratar golpes de calor, deshidratación y quemaduras, los centros comunitarios, templos y centros comerciales se convierten en refugios climáticos durante los días más extremos, y se han implementado campañas de concienciación a través de radio, líderes vecinales y educadores. El plan incluye un sistema de alertas codificado por colores que informa a la población, y cuya eficacia ha contribuido a reducir la mortalidad.

El calor y la salud. De vuelta a Ganganagar, subrayaba el Times otras estrategias. En la clínica de Chak Maharaj Ka, el flujo de pacientes aumenta conforme el calor se vuelve insoportable. Quienes padecen enfermedades previas como el asma o afecciones gastrointestinales ven cómo sus dolencias se intensifican, forzando al personal médico a recurrir a tratamientos rápidos y paliativos. La mayoría de los habitantes ha interiorizado estrategias básicas de supervivencia: evitar salir en las horas críticas, hidratarse con soluciones caseras, o reposar bajo los árboles cuando no queda otra opción.

Ocurre que estos métodos solo alivian parcialmente un problema que amenaza cada aspecto de la vida. En el epicentro del calor, en la ciudad misma, la actividad nunca se detiene del todo. Como en Ahmedabad, los trabajadores no pueden darse el lujo de descansar: si no trabajan, no comen.

Solidaridad bajo el sol. A pesar del entorno implacable, surgen gestos de humanidad cotidiana que se convierten en pilares de una ética compartida. A las 3 de la tarde, cuando la temperatura alcanza su punto máximo en Ganganagar, familias enteras salen a la carretera con cubos de agua para ofrecer alivio a motociclistas, camioneros y viajeros aturdidos por el calor.

El acto, aunque simple, encarna un sentido profundo de caridad en una sociedad donde hacer el bien es visto como camino hacia la salvación espiritual. Para muchos, dar agua a un extraño es el único legado duradero que puede ofrecerse en un mundo donde todo lo demás se evapora bajo el sol.

Laboratorio de innovación climática. Detrás del plan de acción pionero de la ciudad de Ahmedabad hay una comprensión creciente de que el calor no es un fenómeno anecdótico, sino un peligroso multiplicador de vulnerabilidades en un país donde las ciudades crecen desordenadamente, el cemento sustituye a la vegetación y las emisiones globales han elevado la temperatura promedio del planeta en 1,2 °C desde la era preindustrial.

Estudios recientes advierten que si el calentamiento global supera los 2 °C (una posibilidad cada vez más cercana) India experimentará un incremento seis veces mayor en la frecuencia de olas de calor. Ya hoy, más de 600 millones de indios viven bajo una amenaza térmica sin precedentes. En ese escenario, la urbe se ha convertido en un laboratorio de adaptación urbana, cuyas innovaciones (como el algoritmo de seguros que contempla variables como temperatura nocturna, nubosidad y polución) están siendo replicadas en otras ciudades. Organizaciones como Global Parametrics, en alianza con Mahila Housing Trust, están diseñando esquemas escalables para extender esta protección climática a escala nacional.

La cultura del calor. Recordaban también en Bloomberg que uno de los logros más significativos de Ahmedabad ha sido transformar la percepción del calor. En una cultura donde las altas temperaturas eran vistas como parte del paisaje natural, lograr que la ciudadanía (desde trabajadores hasta funcionarios de salud) reconozca el calor como una amenaza legítima ha sido un cambio cultural profundo.

A ese respecto, la educación popular, los entrenamientos vecinales y las estrategias en el boca a boca han sido esenciales. Las mujeres, tradicionalmente más expuestas por sus trabajos y roles domésticos, han sido las primeras en absorber y difundir conocimientos sobre ventilación, hidratación y peligros térmicos. Así, gracias a ese esfuerzo sostenido, el lenguaje del riesgo climático ya forma parte del vocabulario cotidiano de Ahmedabad.

Anochecer sin alivio. Pero incluso esa cultura se encuentra con una realidad cada vez más complicada en lugares tan extremos como Sri Ganganagar. Allí, al caer la tarde, el pueblo comienza a revivir. Los mercados reabren, los ancianos se sientan en círculo a conversar y los niños regresan al canal donde se bañaron más temprano. Ocurre que con la puesta de sol, el aire permanece caliente y pegajoso. Explicaba el Times casos de familias, como la de Gurmail Singh, que preparan sus camas en los patios al aire libre, intentando capturar alguna brisa que mitigue el bochorno.

Porque la noche no ofrece consuelo real: el sueño se vuelve esquivo y el descanso, un lujo. En la India que se calienta al doble del ritmo mundial, Sri Ganganagar o Ahmedabad no solo resisten: redefinen el significado de la adaptación humana, una adaptación que tarde o temprano nos llegará a todos según la ciencia.

Imagen | Hippox, Stalinjeet Brar, sandeepacheta, PXHere

En Xataka | Tenemos una buena noticia sobre el calor extremo de este verano. Será llevadero comparado con el de los próximos años

En Xataka | La esperanza contra las olas de calor cada vez más extremas viene de China: un material que baja la temperatura automáticamente

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

La guerra y el calor insoportable han llevado a Europa a un gasto inédito. Y Turquía se ha convertido en el supermercado perfecto

Published

on


Durante siglos, en el Mediterráneo el blanco fue mucho más que una cuestión estética: fachadas encaladas, tejados claros y calles estrechas ayudaban a reflejar la radiación solar y mantener las viviendas varios grados más frescas mucho antes de la invención del aire acondicionado. Dos mil años después, Europa vuelve a descubrir que combatir el calor se ha convertido en una prioridad.

Europa está pagando dos facturas inesperadas. Durante décadas, Europa construyó su prosperidad sobre una premisa: que el continente disfrutaría de un entorno relativamente estable, tanto en el clima como en la seguridad. 

Ese escenario ha cambiado a gran velocidad. Las olas de calor son cada vez más intensas, la guerra ha regresado al continente, y ambos fenómenos están obligando a los gobiernos a gastar miles de millones en dos necesidades que antes parecían secundarias: enfriar sus ciudades y reforzar sus ejércitos.

El aire acondicionado como infraestructura crítica. Las olas de calor han dejado de ser episodios excepcionales para convertirse en un factor económico permanente. Escuelas, hospitales, empresas, centros de datos e industrias necesitan sistemas de climatización capaces de mantener su actividad incluso durante temperaturas extremas. 

El aire acondicionado ha dejado de ser un lujo doméstico para convertirse en una infraestructura esencial, mientras países del centro y norte de Europa descubren una necesidad para la que nunca prepararon sus edificios.

Turquía llevaba años preparándose. Ocurre que, mientras Europa empezaba a descubrir el problema, Turquía ya contaba con una potente industria de climatización, una amplia capacidad de fabricación y una enorme ventaja logística frente a competidores asiáticos. 

El resultado es que las exportaciones turcas de aire acondicionado, bombas de calor y otros sistemas de refrigeración están creciendo al calor (nunca mejor dicho) de un continente que necesita modernizar millones de edificios y hacerlo además bajo criterios de eficiencia energética y sostenibilidad.

La otra gran urgencia: rearme. Contaba el fin de semana el Washington Post que el clima no es el único frente que está reforzando la posición turca. El repliegue progresivo de Estados Unidos de la seguridad europea y el aumento del gasto militar han colocado a la industria armamentística turca en una posición privilegiada. 

Sus drones, vehículos blindados, municiones y otros sistemas defensivos han demostrado competitividad, disponibilidad y precios atractivos justo cuando muchos países europeos buscan nuevos proveedores para acelerar su rearme.

De socio incómodo a proveedor. Durante años, Turquía fue vista dentro de la OTAN con recelo por la compra del sistema ruso S-400, las tensiones con Grecia, su política en Siria o el bloqueo temporal al ingreso de Suecia en la Alianza. 

Sin embargo, el contexto ha cambiado profundamente. Europa necesita armas. Necesita controlar los flujos migratorios. Y ahora también necesita tecnología para adaptarse a un clima mucho más hostil. Esa combinación ha reducido notablemente las críticas públicas hacia Ankara y ha reforzado su peso diplomático dentro de la Alianza.

Trump y la posición de Erdogan. Plus: la buena relación entre Donald Trump y Erdogan ha añadido otra capa a este cambio de escenario. El presidente estadounidense ha elogiado públicamente al líder turco y ha dejado abierta la puerta a desbloquear viejos desacuerdos, como el relacionado con los cazas F-35

Al mismo tiempo, la próxima cumbre de la OTAN en Ankara servirá para exhibir a Turquía como uno de los actores imprescindibles en la nueva arquitectura de seguridad occidental.

La gran paradoja europea tiene un claro ganador. Así las cosas, las dos grandes crisis que hoy condicionan el futuro de Europa parecen no tener relación entre sí. Una llega desde la atmósfera en forma de olas de calor cada vez más extremas. La otra procede del deterioro del escenario geopolítico y del regreso de la guerra al continente. 

Sin embargo, ambas convergen en el mismo punto: obligan a Europa a comprar aquello que más necesita. Y pocas economías parecen tan bien situadas para aprovechar ambas tendencias como la turca. Mientras el continente busca cómo protegerse del calor y de la incertidumbre militar, Turquía se está consolidando como uno de los grandes proveedores de soluciones para los dos problemas.

Imagen | Wikimedia

En Xataka | El mapa que parte en dos Europa cuando llega el calor: dónde hay aire acondicionado y dónde no

En Xataka | El Rin se está quedando sin agua por las olas de calor. Y eso es un desastre logístico y energético para Europa

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

una gasolinera gallega ya sabe las consecuencias de confundir el diésel con la gasolina

Published

on


Todo parecía ir bien. Bueno. Ni bien, ni mal. Todo parecía ir normal. Hasta que alguien dio la voz de alarma. La manguera con gasolina 95 no estaba echando gasolina 95. Y lo que es peor, no estaba echando gasolina. La manguera verde estaba nutriendo a los coches de gasolina con diésel.

Esto es lo que sucedió hace unos días en la gasolinera de Repsol en Ribadeo (Lugo). Allí, los clientes han estado casi cinco horas repostando diésel en sus coches de gasolina por un error durante el llenado de los depósitos. La compañía ya asegura que se hará cargo de todas las reparaciones. 

270 minutos

Ese es el tiempo que hay entre las 12:49 y las 17:19 horas. Ese es, también, el tiempo que la gasolinera de Repsol junto a Ribadeo ha estado suministrando diésel en lugar de gasolina a los coches que se paraban en dicha estación, tal y como han aceptado en un comunicado publicado a través de las redes sociales de la  Asociación Comerciantes Industriales Servicios y Autónomos (ACISA)

En él se explica que la confusión viene por un error durante el llenado de los depósitos con el camión cisterna. Eso ha provocado que durante cuatro horas y media, se haya servido una mezcla de gasolina y gasoil a quienes hayan querido repostar gasolina 95. 


Gasolinera gallega
Gasolinera gallega

Pincha en la imagen para ir a la publicación original

“Pedimos disculpas sinceras a todos los afectados. Nos hacemos responsables de las averías derivadas de este incidente”, señalan en el comunicado al tiempo que animaban a todos los afectados a detener el coche lo antes posible, dar parte al seguro y ponerse en contacto mediante esta página web

En todas las gasolineras, las bocas de la manguera del diésel son más anchas que las de la gasolina, para evitar este error. Así, salvo que te pongas en modo cabezón y te busques artimañas de lo más insospechadas para echar diésel a un coche de gasolina (como le sucedió al exfutbolista Dani Güiza), es muy complicado caer en este error. 

Si sucede como en este caso gallego, llenar un depósito con diésel puede provocar una buena avería en el coche si empezamos a andar con él y no nos damos cuenta hasta que se pare por completo. Y es que el diésel provocará que caiga la potencia del coche y que empiece a echar grandes cantidades de humo. Después de funcionar a trompicones, se parará.

Esto es un verdadero problema porque hay que vaciar y limpiar el depósito pero en el taller también tienen que hacer una tarea ardua para limpiar las bujías, los inyectores y todos los componentes por los que ha pasado el gasóleo. 

Cuando la cantidad de combustible repostado es baja podríamos llegar a continuar la marcha, pero tiene que ser muy baja. En este caso, el diésel estará mezclado en parte con la gasolina por lo que si no se ha llenado mucho el depósito puede que la situación no haya sido muy grave. En cambio, quienes hayan llenado el depósito, sí tendrán que hacer una limpieza profunda de todos los componentes.

Foto | Wassim Chouak y Google Maps

En Xataka | Pensábamos que los coches de gasolina eran mucho más limpios que los diésel. No contábamos con el efecto del sol

 



ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

El sedentarismo es un factor independiente de riesgo y no basta con ‘compensarlo’ con ejercicio puntual

Published

on


Hay mucha gente que pasa gran parte de su día pegada a una silla, en muchos casos por estar trabajando, en trayectos en coche o descansando en el sofá, siendo el sedentarismo una auténtica rutina en la vida de muchas personas. Hasta ahora sabíamos que era perjudicial, pero ahora la ciencia ha puesto números exactos a cómo el sedentarismo ininterrumpido influye en nuestra salud, y lo más importante es que se ha visto que no sirve con ir compensándolo. 

Con un reloj. Un nuevo estudio publicado en PLOS analizó los datos de 91.292 personas del UK Bank, y a diferencia de otros estudios epidemiológicos que confían en cuestionarios rellenados por los propios participantes, aquí usaron la acelerometría. Es decir, durante años han monitorizado el movimiento físico de todas estas personas gracias a sensores de actividad en la muñeca. 

Tras un seguimiento medio de 12,38 años, los investigadores no solo midieron el tiempo total de inactividad, sino cómo se distribuía a lo largo del día. Y ahí es donde entra el verdadero enemigo para nuestra salud, que son los bloques de tiempo ininterrumpido.

Hay que levantarse. El hallazgo central del estudio no penaliza tanto el simple hecho de sentarse, sino el hacerlo de forma continuada. Los investigadores concluyeron que cada hora adicional de comportamiento sedentario prolongado, entendido como periodos de 30 minutos o más sin levantarse en ningún momento, se asocia a un aumento del 10% en el riesgo de mortalidad por cáncer.

Es decir, pasar largas jornadas laborales sin movernos absolutamente nada no sale gratis a largo plazo. 

La solución. Afortunadamente, los resultados también muestran que el cuerpo humano es increíblemente agradecido cuando rompemos ese estatismo. Mediante modelos estadísticos de sustitución de tiempo, el estudio calculó qué ocurre cuando cambiamos los periodos prolongados en la silla por distintas “dosis” de actividad física diaria.

Por poner un ejemplo, sustituir una hora al día de sedentarismo prolongado por actividades de baja intensidad como caminar a paso normal o realizar tareas domésticas reduce el riesgo un 12%. Pero si vamos más allá, cambiar apenas 30 minutos de sedentarismo ininterrumpido por una actividad física moderada reduce el riesgo un 8%. 

Lo más importante. Se ha visto que la sustitución más eficiente requiere muy poco tiempo, ya que cambiar el tiempo sedentario por tan solo cinco minutos al día de actividad física vigorosa reduce el riesgo de mortalidad por cáncer en un asombroso 22%. 

La regla de oro. Como es habitual al analizar la literatura médica, y como los propios autores y expertos independientes subrayan, debemos leer la letra pequeña. Al tratarse de un estudio observacional, los datos muestran una fuerte asociación estadística, pero el diseño en sí mismo no puede demostrar una causalidad estricta y absoluta, quedando expuesto a ciertos sesgos, como que los voluntarios del UK Biobank suelen tener un perfil basal más sano que la media poblacional.

Sin embargo, esta investigación no llega al vacío ya que es tremendamente consistente con la evidencia científica previa y le da robustez a lo que ya sospechábamos. En 2022, un metaanálisis y revisión paraguas ya advertía sobre la solidez de la relación entre sedentarismo y el riesgo oncológico. Y a un nivel más cercano, un estudio del Instituto de Salud Carlos III en 2024 confirmó en población española que sustituir apenas una hora a la semana de tiempo sentado por actividad física lograba reducir la mortalidad general. 

Los expertos. Nabil Djouder, jefe del grupo  Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en declaración a SMC apuntaba que este estudio “refuerza la idea de que el comportamiento sedentario es un factor independiente de riesgo y que no basta con ‘compensarlo’ con ejercicio puntual”. 

Imágenes | Vitaly Gariev

En Xataka | Pasar horas sentado frente a la pantalla no solo está destrozando tu cuerpo, también está cambiando tu personalidad

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Trending