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la prueba fue un éxito

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¿Si tus necesidades básicas de subsistencia estuvieran cubiertas, buscarías un trabajo? Esa es una cuestión casi filosófica e inherente a la naturaleza humana que se han preguntado muchos sociólogos y responsables de políticas económicas. Sam Altman, sin ir más lejos, planteaba establecer una renta básica universal para amortiguar el impacto de la IA en el mercado laboral.

En el mundo se han realizado distintos experimentos sobre la eficacia de proveer de una paga que cubra las necesidades básicas. Uno de esas pruebas se llevó a cabo en Barcelona entre 2017 y 2019 y se entregaban hasta 1.297 euros al mes a los participantes. Los resultados de aquella prueba acaban de publicarse.

Renta universal básica en Barcelona. La ciudad condal puso en marcha uno de los experimentos sociales más ambiciosos que se han realizado en España: el programa B-MINCOME, con un coste total de 4,8 millones de euros.

822 hogares de distintos barrios vulnerables de la ciudad, recibieron una renta mensual (prestación de Apoyo Municipal a la Inclusión o SMI, por sus siglas en catalán), que llegaba hasta los 1.297 euros para familias de cuatro miembros, o de 663 euros para un hogar unipersonal. Ese importe corresponde a una estimación equivalente al 70%-80% del umbral de pobreza local.

Estos hogares se distribuyeron en tres grupos de control (en principio iban a ser cuatro grupos):

  • Renta básica (SMI) vinculada a la participación voluntaria en actividades formativa y de inclusión social no supervisada.
  • Renta básica (SMI) en modalidad limitada, que reduce la prestación en la misma medida que se recibe un salario.
  • Renta básica (SMI) con retirada gradual en tramos, condicionada a la percepción de un salario entre el 25% (cada euro adicional reducía la prestación 25 céntimos de los primeros 250 euros) y el 35 % (cada euro adicional reducía la prestación 35 céntimos ingresos superiores a 250 euros).

Un euro de SMI por cada un euro de salario: el fracaso. Uno de los puntos fuertes de este estudio es que los investigadores pudieron comprobar los efectos de la renta básica abordada desde distintos condicionantes. Sus efectos son determinantes.

El estudio reveló una caída del 22% en las probabilidades de trabajar en el grupo al que se aplicaba la modalidad limitada. Es decir, por cada euro que percibieran de un salario, se le descontaba un euro de la renta básica. Esa pérdida económica desincentivaba la búsqueda de un empleo. Esta caída no solo afectaba al receptor de la prestación, sino que lo hacía al conjunto del hogar, reduciendo la probabilidad de que cualquier adulto del núcleo familiar buscase un trabajo, perpetuando la dependencia del subsidio.

Según el estudio, en este grupo se vio afectado tanto el empleo a tiempo parcial como a tiempo completo, siendo este último el responsable de dos tercios del efecto general de abandono del empleo. Es decir, cuanto mayor es la remuneración salarial obtenida, más se desincentiva la inserción laboral.

Renta básica con descuento. En cambio, los resultados para el grupo que solo recibía un porcentaje de descuento por cada euro salarial recibido (entre el 25% y el 35%), las probabilidades de reinserción laboral se incrementaban un 6,5% con respecto a quienes no recibieron ningún tipo de ayuda.

Es decir, al mantenerse un cierto nivel de incremento salarial con respecto a la renta básica, se incentivaba la búsqueda de un empleo para mejorar los ingresos familiares, haciendo compatible y beneficioso recibir la prestación con desarrollar un empleo a tiempo completo.

Además, este modelo resultaba más eficiente para la Administración ya que en el caso del modelo de retirada total, cada euro transferido suponía 34 céntimos de gasto público adicional. En el modelo con descuento, el coste era de solo 12 céntimos por cada euro entregado. Es decir, el impacto sobre el empleo era mejor y el coste menor cuando el diseño de la ayuda aplicaba un descuento parcial.

Trabajar en casa y cuidar. El impacto más llamativo del experimento se concentró en hogares con hijos del grupo al que se les aplicaba el modelo de retirada total. En estos casos, algunos adultos, especialmente mujeres, redujeron su participación en el mercado laboral para dedicarse a los trabajos no remunerados del hogar, cuidados de personas dependientes e hijos.

Los investigadores hablan de una “sustitución entre trabajo remunerado por trabajo de cuidados”. Algunas de estas familias optaron por cuidar a sus hijos o familiares dependientes sin miedo a caer en la exclusión social. Según apuntaban los investigadores, esta decisión “podría generar externalidades positivas, como mejoras en la educación y la salud de los niños o reducciones de la delincuencia adolescente”, además de mejorar la conciliación familiar al resto de miembros de la familia.

Las conclusiones coinciden con Alemania. Los resultados del B-MINCOME no están aislados en el panorama internacional. En Alemania también se llevó a cabo un proyecto similar, en el que ser el beneficiario de una asignación mensual básica independiente de la situación laboral hizo que los participantes mejoraran su formación para obtener mejores empleos.

El hecho de mantener la salvaguarda de un ingreso asegurado incentivó a los beneficiarios alemanes a aventurarse a cambiar a empleos mejor pagados, a estudiar y formarse. La medida incluso redujo los niveles de ansiedad y otros problemas mentales al tener la certeza de llegar a fin de mes gracias a la renta básica vital.

No obstante, el principal éxito que deja este proyecto de Barcelona reside en que, al haberse aplicado distintos modelos al mismo proyecto, queda de manifiesto la importancia de aplicar unas condiciones adecuadas. Los resultados de este estudio son la prueba de que no basta con dar un subsidio a un determinado perfil de población en riesgo de exclusión social, sino que lo importante es aplicar la estrategia adecuada para incentivar su progreso, no estancar a ese grupo en lo que los investigadores denominan “trampas de pobreza” que perpetúa su dependencia.

En Xataka | Alemania cree haber encontrado la solución más alemana posible a sus problemas de productividad: trabajar más

Imagen | Pexels (Markus Spiske)

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una gasolinera gallega ya sabe las consecuencias de confundir el diésel con la gasolina

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Todo parecía ir bien. Bueno. Ni bien, ni mal. Todo parecía ir normal. Hasta que alguien dio la voz de alarma. La manguera con gasolina 95 no estaba echando gasolina 95. Y lo que es peor, no estaba echando gasolina. La manguera verde estaba nutriendo a los coches de gasolina con diésel.

Esto es lo que sucedió hace unos días en la gasolinera de Repsol en Ribadeo (Lugo). Allí, los clientes han estado casi cinco horas repostando diésel en sus coches de gasolina por un error durante el llenado de los depósitos. La compañía ya asegura que se hará cargo de todas las reparaciones. 

270 minutos

Ese es el tiempo que hay entre las 12:49 y las 17:19 horas. Ese es, también, el tiempo que la gasolinera de Repsol junto a Ribadeo ha estado suministrando diésel en lugar de gasolina a los coches que se paraban en dicha estación, tal y como han aceptado en un comunicado publicado a través de las redes sociales de la  Asociación Comerciantes Industriales Servicios y Autónomos (ACISA)

En él se explica que la confusión viene por un error durante el llenado de los depósitos con el camión cisterna. Eso ha provocado que durante cuatro horas y media, se haya servido una mezcla de gasolina y gasoil a quienes hayan querido repostar gasolina 95. 


Gasolinera gallega
Gasolinera gallega

Pincha en la imagen para ir a la publicación original

“Pedimos disculpas sinceras a todos los afectados. Nos hacemos responsables de las averías derivadas de este incidente”, señalan en el comunicado al tiempo que animaban a todos los afectados a detener el coche lo antes posible, dar parte al seguro y ponerse en contacto mediante esta página web

En todas las gasolineras, las bocas de la manguera del diésel son más anchas que las de la gasolina, para evitar este error. Así, salvo que te pongas en modo cabezón y te busques artimañas de lo más insospechadas para echar diésel a un coche de gasolina (como le sucedió al exfutbolista Dani Güiza), es muy complicado caer en este error. 

Si sucede como en este caso gallego, llenar un depósito con diésel puede provocar una buena avería en el coche si empezamos a andar con él y no nos damos cuenta hasta que se pare por completo. Y es que el diésel provocará que caiga la potencia del coche y que empiece a echar grandes cantidades de humo. Después de funcionar a trompicones, se parará.

Esto es un verdadero problema porque hay que vaciar y limpiar el depósito pero en el taller también tienen que hacer una tarea ardua para limpiar las bujías, los inyectores y todos los componentes por los que ha pasado el gasóleo. 

Cuando la cantidad de combustible repostado es baja podríamos llegar a continuar la marcha, pero tiene que ser muy baja. En este caso, el diésel estará mezclado en parte con la gasolina por lo que si no se ha llenado mucho el depósito puede que la situación no haya sido muy grave. En cambio, quienes hayan llenado el depósito, sí tendrán que hacer una limpieza profunda de todos los componentes.

Foto | Wassim Chouak y Google Maps

En Xataka | Pensábamos que los coches de gasolina eran mucho más limpios que los diésel. No contábamos con el efecto del sol

 



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El sedentarismo es un factor independiente de riesgo y no basta con ‘compensarlo’ con ejercicio puntual

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Hay mucha gente que pasa gran parte de su día pegada a una silla, en muchos casos por estar trabajando, en trayectos en coche o descansando en el sofá, siendo el sedentarismo una auténtica rutina en la vida de muchas personas. Hasta ahora sabíamos que era perjudicial, pero ahora la ciencia ha puesto números exactos a cómo el sedentarismo ininterrumpido influye en nuestra salud, y lo más importante es que se ha visto que no sirve con ir compensándolo. 

Con un reloj. Un nuevo estudio publicado en PLOS analizó los datos de 91.292 personas del UK Bank, y a diferencia de otros estudios epidemiológicos que confían en cuestionarios rellenados por los propios participantes, aquí usaron la acelerometría. Es decir, durante años han monitorizado el movimiento físico de todas estas personas gracias a sensores de actividad en la muñeca. 

Tras un seguimiento medio de 12,38 años, los investigadores no solo midieron el tiempo total de inactividad, sino cómo se distribuía a lo largo del día. Y ahí es donde entra el verdadero enemigo para nuestra salud, que son los bloques de tiempo ininterrumpido.

Hay que levantarse. El hallazgo central del estudio no penaliza tanto el simple hecho de sentarse, sino el hacerlo de forma continuada. Los investigadores concluyeron que cada hora adicional de comportamiento sedentario prolongado, entendido como periodos de 30 minutos o más sin levantarse en ningún momento, se asocia a un aumento del 10% en el riesgo de mortalidad por cáncer.

Es decir, pasar largas jornadas laborales sin movernos absolutamente nada no sale gratis a largo plazo. 

La solución. Afortunadamente, los resultados también muestran que el cuerpo humano es increíblemente agradecido cuando rompemos ese estatismo. Mediante modelos estadísticos de sustitución de tiempo, el estudio calculó qué ocurre cuando cambiamos los periodos prolongados en la silla por distintas “dosis” de actividad física diaria.

Por poner un ejemplo, sustituir una hora al día de sedentarismo prolongado por actividades de baja intensidad como caminar a paso normal o realizar tareas domésticas reduce el riesgo un 12%. Pero si vamos más allá, cambiar apenas 30 minutos de sedentarismo ininterrumpido por una actividad física moderada reduce el riesgo un 8%. 

Lo más importante. Se ha visto que la sustitución más eficiente requiere muy poco tiempo, ya que cambiar el tiempo sedentario por tan solo cinco minutos al día de actividad física vigorosa reduce el riesgo de mortalidad por cáncer en un asombroso 22%. 

La regla de oro. Como es habitual al analizar la literatura médica, y como los propios autores y expertos independientes subrayan, debemos leer la letra pequeña. Al tratarse de un estudio observacional, los datos muestran una fuerte asociación estadística, pero el diseño en sí mismo no puede demostrar una causalidad estricta y absoluta, quedando expuesto a ciertos sesgos, como que los voluntarios del UK Biobank suelen tener un perfil basal más sano que la media poblacional.

Sin embargo, esta investigación no llega al vacío ya que es tremendamente consistente con la evidencia científica previa y le da robustez a lo que ya sospechábamos. En 2022, un metaanálisis y revisión paraguas ya advertía sobre la solidez de la relación entre sedentarismo y el riesgo oncológico. Y a un nivel más cercano, un estudio del Instituto de Salud Carlos III en 2024 confirmó en población española que sustituir apenas una hora a la semana de tiempo sentado por actividad física lograba reducir la mortalidad general. 

Los expertos. Nabil Djouder, jefe del grupo  Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en declaración a SMC apuntaba que este estudio “refuerza la idea de que el comportamiento sedentario es un factor independiente de riesgo y que no basta con ‘compensarlo’ con ejercicio puntual”. 

Imágenes | Vitaly Gariev

En Xataka | Pasar horas sentado frente a la pantalla no solo está destrozando tu cuerpo, también está cambiando tu personalidad

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Hay un montón de gente sustituyendo el aceite de las tostadas de jamón por café con naranja. Y, por raro que parezca, tiene sentido

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“Os empeñáis en echarle aceite de oliva a nuestra tostada de jamón ibérico y esto es como si a una tarta de chocolate le echas azúcar por encima”. Víctor Sanchego no lo sabía, pero con esas palabras estaba a punto de poner a miles de personas a prepararse el desayuno más raro que hemos visto en mucho tiempo.

¿Cómo que no hay que echarle aceite al jamón? El argumento de Sanchego es que “la grasa del jamón ibérico contiene más de un 60% de ácido oleico, el mismo componente del aceite de oliva virgen extra”. Por ello, como ocurre en una perfumería cuando llevamos ya varias colonias, al mezclar aceite y jamón a la vez nuestras papilas gustativas se saturan.

“En vez de ayudarle a potenciar el sabor, lo está restando”, dice el jamonero.

La realidad, por supuesto, es más compleja. La idea general es cierta para el jamón ibérico: añadirle aceite (sobre todo, si es uno intenso y complejo) emborrona el perfil de sabor y, efectivamente, puede sobresaturar el bocado. Esto, no obstante, no ocurre con el resto de jamones ni con el resto de aceites. 

Es, por decirlo de alguna forma, un caso límite.

Y uno bien conocido, además. Lo normal cuando hablamos de jamón ibérico, de hecho, es que se recomiende disfrutarlo solo o con un acompañamiento que limpie el paladar, como un trozo de pan neutro. Nadie suele proponer comerse un plato de jamón con un vasito de AOVE al lado.

Lo llamativo de todo esto no es eso. Lo llamativo es lo del café con ralladura de naranja. Porque Víctor Sanchego no propone comer el jamón con pan blanco, nada de eso. Él propone embadurnar el pan en una mezcla de café solo con piel de naranja, tostarlo y, ahora ya sí, ponerle el jamón ibérico encima.

Es algo raro, sí; pero tampoco podemos definirlo como una locura. Decíamos antes que lo idóneo es comer el ibérico con algo que ‘limpie el paladar’ y la idea de Sanchego va directamente ahí: el café por sus cualidades secas e intensas permite realzar las propiedades organolépticas de nuestro jamón. 

¿Es la decisión más interesante? Pues la verdad es que no sabría decirlo. A nivel teórico, podría haber decenas de combinaciones similares que encajaran mejor con nuestro repertorio organoléptico habitual; pero sin lugar a dudas es audaz y muchos de los que lo prueban (en redes sociales) están encantados con el resultado.

Y eso, sin lugar a dudas, es una buena noticia. No por el jamón, ni por el café, ni por la ralladura de naranja. Es una buena noticia porque el talibanismo culinario es una práctica que empobrece enormemente nuestra comprensión de la alimentación. Y nos limita sin motivo. 

Estar abiertos a ‘jugar’ con productos tan icónicos como el jamón ibérico es síntoma de una madurez gastronómica que, bien usada, nos puede ayudar a resolver de forma mucho más sencilla los grandes problemas de la seguridad alimentaria del siglo

Imagen | Stephan Coudassot | Nathan Dumlao

En Xataka | Llevamos 100 años contándonos que el desayuno es la comida “más importante del día”. El problema es que no es cierto

En Xataka | Hemos pasado de “el desayuno es la comida más importante del día” a “pillo algo rápido y voy tirando”. Y eso tiene problemas

Una versión de este tema se publicó en 2025



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