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España ha sido durante años una potencia intocable del turismo mediterráneo. Un país le pisa los talones: Turquía
Con el turismo recuperando (e incluso superando) el pulso que tenía antes de la pandemia, España no es el único país que busca romper récords y coronarse en lo más alto del podio de los destinos internacionales. A unos 2.500 kilómetros de la península Ibérica hay otro país, bañado también por el Mediterráneo, con una potente oferta de playas, cultura, patrimonio y gastronomía que pugna por hacerse un hueco en el TOP 3 mundial del turismo, un selecto club ahora reservado básicamente a Francia, España y EEUU. ¿Cuál? Turquía.
Todo esto acompañado, por supuesto, de un potente flujo de miles de millones de dólares en ingresos para el sector.
A por el TOP 3. Turquía está decidida a auparse a lo más alto del ranking del turismo mundial. Lo dejó claro en abril su ministro del ramo, Mehmet Nuri Ersoy, durante un foro organizado en Eruzurum, al noroeste del país: “En 2024 logramos convertirnos en una de las cuatro mayores economías turísticas del mundo, pero no nos detendremos ahí. Nuestra meta es estar entre los tres primeros países en turismo”.
Mismo mensaje trasladabaestos días Mehmet İşler, vicepresidente de la Federación Turca de Hoteleros (Türofed), al insistir en que el “objetivo” del sector es convertir a la nación en “una de las tres principales” potencias en el sector. “Hemos pasado de ser un destino vacacional asequible a ser un centro turístico reconocido”, reivindicó en declaraciones recogidas por Hürriyet Daily News, el periódico en inglés más antiguo de Turquía.


¿Cuántos turistas reciben? Según los datos divulgados por su Ministerio de Turismo y Cultura, en 2024 Turquía recibió 62,3 millones de visitantes que se tradujeron en ingresos por valor de 61.100 millones de dólares. La cifra tiene sin embargo un “pero”: esos 62,3 millones incluyen tanto a los 52,6 millones de turistas internacionales que pasaron por el país durante el año como los cerca de 10 millones de turcos que residen en el extranjero y visitaron su patria.
El matiz no quita que la tendencia del turismo internacional haya sido claramente positiva en Turquía. Esos 52,6 millones de visitantes extranjeros suponen un récord histórico y mejoran en un 9% el resultado de 2023. El alza se trasladó también al dinero generado por el sector: los 61.100 millones de dólares registrados por el Instituto Estadístico Turco (TÜIK) reflejan un incremento interanual del 8,3%.
¿Y cómo va 2025? El año también ha arrancado con alguna que otra alegría para la industria turca, aunque con matices. El flujo de ingresos creció un 5,6% durante el primer trimestre hasta situarse en 9.450 millones de dólares, pero el balance general de visitantes no fue tan bueno: se quedó en 6,7 millones de turistas extranjeros, un 5% menos que el año pasado. Los objetivos para este año son ambiciosos, según Hürriyet Daily: llegar a los 65 millones de visitantes y disparar la facturación a 64.000 millones de dólares.
Ampliando la foto. Para apreciar el crecimiento del turismo turco hace falta sin embargo coger perspectiva y seguir su evolución a lo largo de los últimos años. El registro histórico de TÜRSAB muestran que en 2017 el país recibió alrededor de 32,4 millones de visitantes extranjeros. En 2024 fueron 52,6 millones, con lo que el incremento fue del 62% en menos de una década. En dinero contante y sonante, ese boom se tradujo en un aumento aún mayor de ingresos.




Escalando en el ranking. Gracias a ese crecimiento Turquía se coló primero en el TOP 10 de los grandes destinos internacionales y fue escalando posiciones en esa tabla. La web World Population Review lo sitúa en el sexto puesto en 2024, por detrás de Francia, España, EEUU, China e Italia. En otras clasificaciones (2023) ocupa el quinto. En realidad habría varios criterios a la hora de ordenar los destinos, como el flujo de viajeros internacionales, el peso del sector turístico o el volumen de ingresos.
Durante su intervención en Erzurum, Ersoy reivindicaba que Turquía logró colarse en 2023 en el TOP 5 de los países con mayor número de visitantes y, a la espera de conocer los últimos datos de la Organización Mundial del Turismo, confiaba en situarse en cuarto puesto en 2024.
Importante el cuánto… y dónde. El crecimiento del turismo turco no responde solo al atractivo de Estambul o Capadocia, sus paisaje y gastronomía o la apuesta del Gobierno por impulsar el sector. Los datos de 2024 demuestran que ha logrado hacerse fuerte en ciertos mercados clave, como el ruso o iraní. Los primeros, que ahora ven condicionados sus vuelos a Europa por la respuesta de Occidente a la guerra de Ucrania, crecieron un 6% hasta sumar 6,7 millones de viajeros, casi el 13% del total. De Irán recibió unos 3,2 millones de turistas, un 31% más que el año anterior.
Otros mercados clave fueron el alemán, el segundo principal mercado emisor, con 6,6 millones, los británicos (4,4 millones) o los búlgaros (2,9), además por supuesto de los propios ciudadanos turcos que viven fuera del país y vuelan para visitar su nación. En 2024 rozaron los 10 millones. En los tres primeros meses del año la demanda pinchó en los mercados ruso, alemán e iraní, por lo que TÜRSAB confía en paliar su caída con China, Alemania o Reino Unido.
Importan las cifras (todas). El despuntar turístico de Turquía es interesante porque no solo se ha traducido en más visitantes. Esa tendencia ha llegado acompañada de un mayor flujo de ingresos en un país que, reconoce Ersoy, se ha propuesto “priorizar la calidad sobre la cantidad”. “El objetivo no es solo aumentar el número de visitantes, sino dirigirse a turistas con elevados gastos no relacionados con el alojamiento”. Por lo pronto, 2025 habría arrancado con un aumento de casi el 5% en el gasto promedio por viajero.
¿Y cómo afecta a España? España y Turquía quizás estén separadas por miles de kilómetros, pero en cierto modo apuntan a los mismos mercados gracias a su oferta de patrimonio, sol y playa. A pesar de que su sector bebe en gran medida de los mercados ruso e iraní, los hoteles turcos han logrado atraer un intenso flujo de viajeros alemanes y británicos, mercados muy relevantes para el turismo español. Solo en 2024 ambos países sumaron el 20% de la demanda foránea. El crecimiento turco en esos puntos clave podría amenazar el de España, que se encamina ahora hacia la barrera de los 100 millones de viajeros extranjeros.
A su favor Turquía tiene otra gran baza: los precios. Aunque las tarifas de sus hoteles han aumentado de forma clara desde la pandemia y han recortado la brecha con España, siguen siendo más económicos que los de los principales destinos de nuestro país. Los últimos datos de Costar, citados por El País, muestran que en 2024 la tarifa media de un hotel en España se situaba en 158 euros, por encima de los 128 que se cobraban en los alojamientos turcos.
El crecimiento turco en mercados estratégicos para España podrían amenazar
Imágenes | Engin Yapici (Unsplash), Mar Cerdeira (Unsplash) y UN Tourism
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el debate ahora es si preservarlo o erradicarlo para siempre
Santa Cruz de Tenerife aloja un fantasma. Bueno, dos. El primero es de bronce y piedra. 10 metros sobre un caballete, esculpidos en 1966 por el original de Mérida Juan de Ávalos. Su tamaño intimida (y más su mensaje, triunfalista y regado en sangre). La propaganda franquista celebró con histeria este ángel volador que lanza un guiño al avión Dragon Rapide en el que partió el entonces capitán general de las Canarias, Francisco Franco, para iniciar en secreto su golpe de Estado.
Está junto al muro del Fuerte de Almeyda, en Santa Cruz de Tenerife, y quitarlo es obligatorio por ley. Así que llegó el ultimátum: “Si Santa Cruz no retira el monumento a Franco en seis meses, lo hará el Estado”, dijeron desde el Gobierno central. El problema es que los canarios no quieren. El alcalde tinerfeño frenó el movimiento, pidió su resignificación. El Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias ya había acordado rechazarlo como Bien de Interés Cultural (BIC), pero la solución sigue atascada.
Franco no lo pidió. El historietista Paco Roca (‘El abismo del olvido’) abogó por su conservación siempre y cuando se contextualizara. Borrarlo no borra los hechos, desde luego. En su ‘El primer asesinato de Franco’, el historiador Ángel Viñas recalca que esta escultura habla explícitamente de la insurrección militar. Y justo encima del querubín, montado, va el caudillo bien feliz.
Y, al parecer, Franco nunca quiso esa escultura: para rizar el rizo, recientemente se difundió un documento donde Franco agradecía el gesto, pero no estimaba necesario que “se lleve a cabo la construcción del monumento aludido, ya que bastantes pruebas de adhesión y cariño ha recibido en distintas ocasiones de todos los tinerfeños”. Entretanto, esta semana se ha puesto en marcha una recogida de firmas por VOX para evitar la destrucción de lo que ellos consideran un “monumento a la paz”.
La punta de lanza. Este ángel es el demonio que más se le está resistiendo al Gobierno central. El Catálogo de Vestigios Estatal, un mamotreto de más de 9.300 páginas, lo incorporó en su archivo. El equipo lo coordinó la catedrática de Historia del Arte Isabel Navarro Segura, el profesor titular Jesús Pérez Morera, el investigador Kumar Kishinchand López y la profesora del Departamento de Historia del Arte y Filosofía Yolanda Peralta Sierra.
En este catálogo se incluyen hasta restos humanos, dentro de un listado detalladísimo donde destacan desde monumentos en espacio público como el Monumento a los Caídos (1947) y el Monumento al Caudillo (1966), esculturas como el busto a Joaquín Amigó de Lara (1986) hasta placas en calles como la del puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994). En cuanto a las denominaciones, destacan por ejemplo vías como el puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994) además de barrios como el barrio y plaza de la Victoria y centros educativos como el CEIP Fray Albino (1944), entre otros. Los honores y las distinciones incluyen a más de 130 personas.
Ángeles caídos que no caen. Purgar el mapa fascista siempre levanta ampollas. Por recuerdo, por heridas, por lo que sea. Se sospecha de 4.000 vestigios franquistas en España; es un delirio. Placas, calles, obeliscos. El catálogo es abrumador, así que el Ejecutivo va financiando inventarios que siguen creciendo. La pirámide de los italianos en Burgos esquivó el mazo, pero el monumento tinerfeño pende de un hilo.
Mientras que la Asociación de Memoria Histórica de Tenerife reclama cumplir la ley con el monumento, l alcalde de Santa Cruz de Tenerife insiste en resignificarlo. ¿Merece la pena conservarlo? El debate no es cosa de facultades de Historia ya que enfrenta ética y estética, arte y memoria. En esta figura mesiánica, muchos ciudadanos acostumbrados ven una belleza pura exenta de simbologías. Otros solo ven fascismo petrificado. Admirar la técnica ignorando el terror invita a recordar aquella frase de George Santayana sobre pasado y repeticiones.
Más conflicto que concordia. La segunda propuesta fue eliminar el homenaje cambiándole el título original por “Monumento a la Concordia”. Sin embargo, los estudios suelen recomendar ser más sinceros, documentar mejor y apelar a “más verdad”, no a diluirla. Antiguas prisiones acogen museos de paz y el mejor ejemplo lo encontramos en el Museo de Auschwitz, el cual motivó la conservación de miles de útiles de las víctimas.
La Universidad de La Laguna ha sido muy clara en este aspecto: el conjunto ofende los valores democráticos y la comisión técnica canaria así lo liquidó en su informe. La obra “carece de valor cultural excepcional”, considerando que su único objetivo fue la exaltación fascista, un altavoz del régimen, y nada más. Y como el Consejo de Patrimonio Cultural del archipiélago también fulminó la idea de protegerlo, parece que no tiene sentido seguir resistiendo.
La mole sigue en pie. Para quienes nunca lo han visto, el Archivo audiovisual del Monumento a Franco en Tenerife sirve para entender visualmente la magnitud arquitectónica de esta pieza. Y parece que la obra seguirá hasta agotar el plazo, porque no se ponen de acuerdo.
Tras el ángel se considerará que vayan otros, como la escultura La Ida (por su vínculo con los presos de los Salones de Fyffes), los restos de la batería militar del Barranco del Hierro y otros tantos. Al fin y al cabo, Tenerife convive hasta con un monumento a Simón Bolívar (hijo de sangre guanche) quien mandó fusilar en Caracas a 836 prisioneros españoles, muchos de ellos canarios. Fue un 8 de febrero de 1814 y precedió una escabechina mucho mayor, donde incluso arrasaron con los enfermos del Hospital de La Guaira.
Imágenes | Flickr (Jose Mesa)
En Xataka | Tras la Guerra Civil, Franco quiso colonizar la España vaciada. Así que se inventó 300 nuevos pueblos
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el debate ahora es si preservarlo o erradicarlo para siempre
Santa Cruz de Tenerife aloja un fantasma. Bueno, dos. El primero es de bronce y piedra. 10 metros sobre un caballete, esculpidos en 1966 por el original de Mérida Juan de Ávalos. Su tamaño intimida (y más su mensaje, triunfalista y regado en sangre). La propaganda franquista celebró con histeria este ángel volador que lanza un guiño al avión Dragon Rapide en el que partió el entonces capitán general de las Canarias, Francisco Franco, para iniciar en secreto su golpe de Estado.
Está junto al muro del Fuerte de Almeyda, en Santa Cruz de Tenerife, y quitarlo es obligatorio por ley. Así que llegó el ultimátum: “Si Santa Cruz no retira el monumento a Franco en seis meses, lo hará el Estado”, dijeron desde el Gobierno central. El problema es que los canarios no quieren. El alcalde tinerfeño frenó el movimiento, pidió su resignificación. El Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias ya había acordado rechazarlo como Bien de Interés Cultural (BIC), pero la solución sigue atascada.
Franco no lo pidió. El historietista Paco Roca (‘El abismo del olvido’) abogó por su conservación siempre y cuando se contextualizara. Borrarlo no borra los hechos, desde luego. En su ‘El primer asesinato de Franco’, el historiador Ángel Viñas recalca que esta escultura habla explícitamente de la insurrección militar. Y justo encima del querubín, montado, va el caudillo bien feliz.
Y, al parecer, Franco nunca quiso esa escultura: para rizar el rizo, recientemente se difundió un documento donde Franco agradecía el gesto, pero no estimaba necesario que “se lleve a cabo la construcción del monumento aludido, ya que bastantes pruebas de adhesión y cariño ha recibido en distintas ocasiones de todos los tinerfeños”. Entretanto, esta semana se ha puesto en marcha una recogida de firmas por VOX para evitar la destrucción de lo que ellos consideran un “monumento a la paz”.
La punta de lanza. Este ángel es el demonio que más se le está resistiendo al Gobierno central. El Catálogo de Vestigios Estatal, un mamotreto de más de 9.300 páginas, lo incorporó en su archivo. El equipo lo coordinó la catedrática de Historia del Arte Isabel Navarro Segura, el profesor titular Jesús Pérez Morera, el investigador Kumar Kishinchand López y la profesora del Departamento de Historia del Arte y Filosofía Yolanda Peralta Sierra.
En este catálogo se incluyen hasta restos humanos, dentro de un listado detalladísimo donde destacan desde monumentos en espacio público como el Monumento a los Caídos (1947) y el Monumento al Caudillo (1966), esculturas como el busto a Joaquín Amigó de Lara (1986) hasta placas en calles como la del puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994). En cuanto a las denominaciones, destacan por ejemplo vías como el puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994) además de barrios como el barrio y plaza de la Victoria y centros educativos como el CEIP Fray Albino (1944), entre otros. Los honores y las distinciones incluyen a más de 130 personas.
Ángeles caídos que no caen. Purgar el mapa fascista siempre levanta ampollas. Por recuerdo, por heridas, por lo que sea. Se sospecha de 4.000 vestigios franquistas en España; es un delirio. Placas, calles, obeliscos. El catálogo es abrumador, así que el Ejecutivo va financiando inventarios que siguen creciendo. La pirámide de los italianos en Burgos esquivó el mazo, pero el monumento tinerfeño pende de un hilo.
Mientras que la Asociación de Memoria Histórica de Tenerife reclama cumplir la ley con el monumento, l alcalde de Santa Cruz de Tenerife insiste en resignificarlo. ¿Merece la pena conservarlo? El debate no es cosa de facultades de Historia ya que enfrenta ética y estética, arte y memoria. En esta figura mesiánica, muchos ciudadanos acostumbrados ven una belleza pura exenta de simbologías. Otros solo ven fascismo petrificado. Admirar la técnica ignorando el terror invita a recordar aquella frase de George Santayana sobre pasado y repeticiones.
Más conflicto que concordia. La segunda propuesta fue eliminar el homenaje cambiándole el título original por “Monumento a la Concordia”. Sin embargo, los estudios suelen recomendar ser más sinceros, documentar mejor y apelar a “más verdad”, no a diluirla. Antiguas prisiones acogen museos de paz y el mejor ejemplo lo encontramos en el Museo de Auschwitz, el cual motivó la conservación de miles de útiles de las víctimas.
La Universidad de La Laguna ha sido muy clara en este aspecto: el conjunto ofende los valores democráticos y la comisión técnica canaria así lo liquidó en su informe. La obra “carece de valor cultural excepcional”, considerando que su único objetivo fue la exaltación fascista, un altavoz del régimen, y nada más. Y como el Consejo de Patrimonio Cultural del archipiélago también fulminó la idea de protegerlo, parece que no tiene sentido seguir resistiendo.
La mole sigue en pie. Para quienes nunca lo han visto, el Archivo audiovisual del Monumento a Franco en Tenerife sirve para entender visualmente la magnitud arquitectónica de esta pieza. Y parece que la obra seguirá hasta agotar el plazo, porque no se ponen de acuerdo.
Tras el ángel se considerará que vayan otros, como la escultura La Ida (por su vínculo con los presos de los Salones de Fyffes), los restos de la batería militar del Barranco del Hierro y otros tantos. Al fin y al cabo, Tenerife convive hasta con un monumento a Simón Bolívar (hijo de sangre guanche) quien mandó fusilar en Caracas a 836 prisioneros españoles, muchos de ellos canarios. Fue un 8 de febrero de 1814 y precedió una escabechina mucho mayor, donde incluso arrasaron con los enfermos del Hospital de La Guaira.
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En 2019 descubrimos unos hongos que metabolizan el oro. Ya hay quien quiere convertirlos en la clave de la minería espacial
La historia empieza hace más de cinco años en Boddington, al sur de la ciudad australiana de Perth. Allí, entre animales asesinos y minas de oro, un equipo de investigadores del CSIRO australiano descubrió algo verdaderamente raro: que ciertas cepas del hongo Fusarium oxysporum no solo podían extraer oro de sus alrededores e integrarlo en su estructura, sino que al hacerlo conseguían propagarse más rápido que el resto.
Parecía un curiosidad sin más, pero en los últimos años la situación ha empezado a cambiar.
Pero, un momento, ¿por qué es algo tan “raro”? Buena pregunta. Al fin y al cabo, sabemos de buena tinta que los hongos “desempeñan un papel esencial en la degradación y el reciclaje de todo tipo de material orgánico (como hojas o cortezas), pero también en el ciclo de ciertos metales como el aluminio, el hierro, el manganeso y el calcio”. ¿Por qué iba a ser distinto con el oro?
Porque, como explicaba Tsing Bohu, investigador a cargo del proyecto, “el oro es tan inactivo (químicamente hablando) que este tipo de interacciones es inusual y sorprendente, tenía que verlo para creerlo”. Y lo vio.
De hecho, lo publicó en Nature Communications. Era la primera evidencia sólida de que los hongos podían tener un papel relevante en el ciclo del oro en la corteza terrestre.
El “champiñón” de los huevos de oro. Rápidamente la industria minera puso los ojos sobre la investigación. Sobre todo allí mismo, en Australia. La isla continente es el tercer mayor productor de oro del mundo, pero el consenso entre los analistas era que sin nuevos yacimientos la producción iba a caer (y mucho) en poco tiempo. La consecuencia directa es que esto ha hecho rentables yacimientos marginales.
En un principio, la industria pensó que la investigación del CSIRO podía servir para localizar esos nuevos depósitos. Como explicábamos hace años, en Australia es relativamente común hacer prospecciones en bosques de la familia de los aucaliptos o cerca de zonas termiteras porque tienen una estrecha relación con el metal precioso. ¿Por qué no analizar la tierra en busca de esas cepas de Fusarium oxysporum?
Pero hay una posibilidad más. Como le explicaba Eduardo Bazo a Eugenio Fernández en una entrevista muy interesante, en los últimos años han aparecido empresas que trabajan en lo que podríamos llamar “minería metabólica“. Es decir, en usar organismos para extraer el oro.
“¿Y para qué quieren eso?”, os podríais preguntar. “¿No es más fácil identificar dónde está el oro y extraerlo con métodos industriales?”. Sí, aquí en la Tierra, sí. Pero estas empresas tienen la mirada puesta un poquito más allá: en la minería espacial.
Durante años hemos hablado de la existencia de enormes depósitos de minerales en el Sistema Solar y, durante casi los mismos, hemos fantaseado con poder explotarlas. El problema es que, más allá de las limitaciones tecnológicas actuales, a la peligrosidad de la minería normal, se le suma el hecho de que hablamos de procesar metal en el espacio.
¿Pero y si usamos ‘minería metabólica’? La idea de enviar cepas modificadas de estos hongos (o de otro tipo de microorganismos) que procesaran el mineral por nosotros, todo se volvería más sencillo. No sé si más viable, pero sí más sencillo.
Es mucho menos raro de lo que parece (este tipo de enfoques lo usamos para innumerables productos que usamos habitualmente), sin embargo llevarlo al mundo de la minería parece un poco más complejo por pura eficiencia. No obstante, eso es ‘ahora’. Porque ya hay experimentos en este sentido generando platinio en condiciones de microgravedad y el cobre ‘metabólico’ está moviendo muchísimo dinero.
Es más, mientras escribo (y mientras la era de los materiales baratos se acaba) varios grupos de investigación están cultivando todo tipo de microorganismos con la idea de poder cultivar oro más pronto que tarde. Lo están consiguiendo.
Imagen | Dominik Vanyi | Jaap Straydo
En Xataka | La próxima persona más rica del mundo vendrá del espacio: el millonario futuro de la minería espacial
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