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Muere a los 82 años el compositor y cantante argentino Leo Dan
El cantante argentino Leopoldo Dante Tévez, más conocido como Leo Dan, falleció en la mañana de este miércoles, según se informó en sus cuentas oficiales de redes sociales.
“Esta mañana nuestro amado Leo Dan dejó su cuerpo en paz y junto al amor de su familia. (…) El día de hoy, 1ero de enero del 2025, invitamos a todos los que formaron parte de su historia y que fueron tocados por su legado, a celebrar su amor, su música y su vida”, dice su cuenta de Facebook al dar a conocer el fallecimiento del cantante.
Leo Dan es reconocido por interpretar las baladas “Cómo te extraño”, “Tú Llegaste Cuando Menos Te Esperaba”, “Te he prometido” entre otras.
Leo Dan nació en 1942 y en los años 70 alcanzó el éxito por sus composiciones e interpretaciones. En esta década vivió unos años en México, donde siguió con su carrera artística, y luego regresó a Argentina.
Leo Dan iba a dar un concierto de despedida el próximo 16 de febrero en el Caesars Palace, en Las Vegas, Estados Unidos.
En esa presentación también están programados otros cantantes como el cantautor argentino King Clave y el grupo Los Solitarios.
Entre otras canciones interpretadas por Leo Dan están “Qué tiene la niña”, “Por un caminito”, “Te he prometido” y “Sólo una vez”, entre otras.
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El desayuno que arruina tu energía en la oficina es el mismo que salva a un ciclista: la paradoja de las "calorías vacías"
La vida tan atareada y estresada que llevamos buena parte de la sociedad puede hacer que por las mañanas la falta de tiempo haga que el desayuno se resuelva rápidamente con un café acompañado de unas cuantas galletas o un bollo. Algo que es sabido por muchos que no es sano, pero el reloj apretando por detrás hace difícil sacar tiempo para hacer unas tostadas con algo saludable encima. Sin embargo, con este desayuno rápido hay un problema: la energía acaba cayendo en pocas horas.
Las calorías vacías. Un término que cada vez se escucha más para hacer referencia a esos alimentos más procesados como la bollería, las galletas o cualquier dulce que comemos. Y aquí está puesto el gran debate, y plantea muchas preguntas sobre su utilidad y si de verdad comemos alimentos que no sirven para nada a corto plazo más allá de engordar.
Una montaña rusa. Para entender qué ocurre en nuestro cuerpo a las 8:00 de la mañana cuando ingerimos un café y cuatro galletas, hay que fijarse en la bioquímica de la digestión. Y es que la bollería industrial o las galletas están compuestas principalmente por harinas refinadas y azúcares libres. Esto es un problema porque, al carecer de fibra, proteínas o grasas saludables de calidad, el cuerpo no tiene que hacer un gran esfuerzo para digerirlas. Es decir, se descomponen a una alta velocidad en el tracto intestinal y pasan a la sangre en forma de glucosa casi de golpe.
En términos energéticos, es el equivalente a intentar calentar una casa encendiendo un fuego con hojas de papel de periódico: arde rapidísimo, genera una llamarada intensa, pero se apaga a los pocos minutos.
“videoId”:”x7zo910″,”autoplay”:true,”title”:”Azúcares añadidos: ¿Cómo evitarlos y mejorar la dieta?”, “tag”:”azúcar”, “duration”:”220″
No hay que demonizar a la glucosa porque es fundamental como combustible para nuestro organismo y sobre todo para el cerebro. Sin embargo, este pico de azúcar que se produce por el consumo de estos productos u otros que suponen un gran desembarco de glucosa en sangre obliga al páncreas a segregar una gran cantidad de insulina de golpe para retirar el exceso de azúcar en sangre hacia el músculo o hacia el tejido adiposo.
El resultado aquí es una bajada drástica de glucosa apenas un par de horas después de haber ingerido estos alimentos, lo que provoca un hambre voraz u cansancio que hace que necesitemos comer nuevamente para tener azúcar en nuestro cuerpo.
Un continuo de azúcar. En el caso de que se haga un desayuno más pausado con alimentos mucho más variados, saludables y ricos en fibra, esto no ocurre. Cuando hay una buena cantidad de fibra, el aparato digestivo tiene que invertir más tiempo en procesar los alimentos y, por tanto, el caso de la glucosa al torrente sanguíneo es más pausado y mantenido en el tiempo. Esto hace que se tenga una energía ‘más mantenida’ a lo largo de toda la mañana sin sentir el clásico ‘bajón’ a media mañana.
No siempre es malo. Aunque en muchas ocasiones se trata de demonizar a estas calorías vacías por no contar con nutrientes de calidad, a veces es necesario tener un plus de energía rápida sin pensar en la fibra o las vitaminas que puedan presentarse. Esto es algo que vemos en el mundo del deporte, donde una chocolatina hiperazucarada o una galleta puede obrar un milagro cuando se está en el kilómetro 80 de una etapa, subiendo un puerto o cuando acecha la temida ‘pájara’.
En ese contexto de alto rendimiento deportivo, la fibra o las grasas serían un estorbo, ya que ralentizarían el vaciado gástrico, robando sangre de las piernas para enviarla al estómago y provocando pesadez o problemas gastrointestinales. Ese pico de glucosa que en una oficina te provoca letargo a las dos horas, en la bicicleta se quema inmediatamente en el músculo como combustible de alto octanaje, permitiendo mantener la intensidad.
Imágenes | Bayu Syaits
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El desayuno que arruina tu energía en la oficina es el mismo que salva a un ciclista: la paradoja de las “calorías vacías”
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José A. Lizana
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Ni drones, ni francotiradores. Los cazadores de jabalíes en Barcelona tienen un remedio natural más sencillo: una receta casera
En 2022, un jabalí irrumpió en una terraza de Cadaqués y se llevó varias bolsas de comida delante de decenas de turistas que lo grabaron con el móvil mientras el animal caminaba entre mesas como si llevara años viviendo allí. Para muchos vecinos fue la confirmación definitiva de que los jabalíes ya no estaban entrando ocasionalmente en las ciudades: empezaban a comportarse como un habitante más.
Barcelona y la guerra imposible. Lo contamos hace unos días. Barcelona lleva años intentando contener la expansión de los jabalíes con campañas sanitarias, controles de población, vigilancia forestal y protocolos cada vez más sofisticados. Sin embargo, los animales siguen avanzando calle a calle desde Collserola hasta el corazón urbano de la ciudad. El último episodio ha resultado especialmente simbólico: un ejemplar apareció hurgando tranquilamente entre contenedores de basura en la calle Casanova, cruzando por primera vez la frontera psicológica de la Gran Via y acercándose al Raval.
La imagen resume perfectamente el problema de fondo. Mientras administraciones y técnicos despliegan dispositivos complejos para controlar la peste porcina africana y vaciar zonas boscosas enteras, los jabalíes continúan entrando en Barcelona atraídos por algo muchísimo más básico: comida fácil, basura acumulada y desperdicios urbanos convertidos en un buffet nocturno permanente.
La ciudad como nuevo ecosistema salvaje. El caso del Eixample refleja hasta qué punto el jabalí ha dejado de comportarse como un animal estrictamente forestal. Vecinos de la zona llevaban semanas denunciando contenedores saturados, restos de comida esparcidos por la calle y una acumulación constante de suciedad que atraía ratas y otras plagas. El jabalí simplemente terminó ocupando el último escalón de esa cadena alimentaria urbana.
La paradoja es que, pese a los miles de ejemplares capturados y sacrificados alrededor de Collserola para contener la peste porcina, la ciudad sigue ofreciendo exactamente lo que estos animales necesitan para perder el miedo al entorno humano: acceso sencillo a comida y ausencia de depredadores. El resultado es una especie cada vez más habituada al tráfico, las luces y los barrios densamente poblados, capaz de atravesar media Barcelona durante la madrugada con absoluta normalidad.
El verdadero secreto sigue siendo el olor. Lo más llamativo es que, mientras Barcelona despliega protocolos sanitarios, controles forestales y campañas institucionales, muchos cazadores llevan años utilizando métodos muchísimo más rudimentarios para atraer jabalíes. El éxito viral de recetas caseras basadas en anís, maíz fermentado, refrescos azucarados o mezclas dulces demuestra hasta qué punto el comportamiento del animal sigue guiándose por impulsos extremadamente simples.
El fuerte olor del anís pulverizado sobre cereal o el aroma ácido de la fermentación actúan como un imán para los jabalíes, que localizan rápidamente cualquier fuente calórica fácil. Esa lógica explica también lo que ocurre en Barcelona: al final, la tecnología importa menos que la capacidad de controlar el acceso a residuos orgánicos. La ciudad puede desplegar vigilancia, sacrificios sanitarios y restricciones de movilidad, pero mientras existan puntos donde la basura rebose y los desperdicios se acumulen, seguirá ofreciendo exactamente el mismo estímulo que esos cebaderos improvisados usados en el monte.
La fauna alterando a una gran ciudad. Contaba el fin de semana El Mundo que la expansión del problema ya empieza a tener consecuencias que van mucho más allá de la convivencia vecinal. El brote de peste porcina africana detectado en jabalíes catalanes ha obligado a activar restricciones sanitarias que incluso han terminado afectando al rodaje de grandes producciones internacionales. La película The Last Druid, protagonizada por Russell Crowe, tuvo que paralizar parte de su producción en Sant Cugat debido a las limitaciones impuestas en áreas forestales cercanas al foco sanitario.
El episodio ilustra hasta qué punto la sobrepoblación de jabalíes ha dejado de ser un problema estrictamente ambiental o agrícola para convertirse en un fenómeno con impacto económico, urbano y logístico. Lo que comenzó como la presencia ocasional de animales en los límites de Collserola está empezando a interferir incluso en actividades industriales y culturales vinculadas al territorio.
Convivencia cada vez más difícil. El gran problema para Barcelona es que todo apunta a que esta situación no es temporal. Los jabalíes se adaptan con enorme rapidez a los entornos urbanos porque encuentran alimento constante, menos presión cinegética y refugios relativamente seguros en parques, descampados y zonas verdes periféricas. Al mismo tiempo, las ciudades generan enormes cantidades de residuos accesibles cada noche.
La combinación es explosiva: animales cada vez más confiados entrando en barrios densamente poblados mientras las administraciones intentan equilibrar control sanitario, bienestar animal y seguridad ciudadana. Y ahí aparece la gran ironía de toda la historia. Después de campañas masivas, dispositivos forestales y protocolos complejos, la batalla contra los jabalíes sigue girando alrededor de algo muy antiguo y elemental: el olor de la comida.
Imagen | X
En Xataka | El plomo tiene los días contados en la caza. El problema es que nadie sabe muy bien cómo sustituirlo
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Tom Hanks se niega a participar en el remake de esta película del Hollywood clásico
En el año 2000, durante la gira de promoción de ‘Náufrago’, un periodista preguntó a Tom Hanks si estaría dispuesto a ponerse en la piel del protagonista de un remake de ‘El invisible Harvey’, la comedia fantástica de 1950 cuyo reparto ya encabezaron James Stewart y un conejo que no existe. La respuesta fue tajante: “Es como decir que vamos a hacer una nueva versión de ‘¡Qué bello es vivir!’ ¿Para qué? Déjenla en paz. ‘Harvey’ es perfecta tal y como está, gracias”.
Harvey: Origins. Antes de ser película, ‘El invisible Harvey’ fue obra de teatro. Su autora, Mary Chase, tardó dos años en escribirla y la estrenó en Broadway el 1 de noviembre de 1944. Duró 1.775 representaciones, hasta 1949, y en 1945 ganó el Premio Pulitzer de Drama. En ella, Elwood P. Dowd es un hombre afable y aficionado a los bares que encuentra un buen amigo en Harvey, un pooka (criatura de la mitología celta) con forma de conejo blanco de casi dos metros que solo él puede ver. Su hermana intenta internarlo en una clínica en una obra que se plantea qué es exactamente estar cuerdo.
La película. Cuando Universal compró los derechos, James Stewart era la elección natural para el protagonista. La película llegó a los cines en diciembre de 1950 y funcionó razonablemente bien: alrededor de 2,6 millones de dólares de recaudación, pero insuficientes para cubrir los elevados gastos de derechos de la obra. Josephine Hull ganó el Oscar a la Mejor actriz de reparto y Stewart fue nominado, pero el recuerdo de la película acabó difuminándose en el tiempo, recuperándose décadas después como una pieza de cine fantástico amable involuntariamente lisérgica.
Otros remakes… de Tom Hanks. El rechazo de Hanks en el año 2000 no era el de alguien que se opone por principios a actualizar historias del pasado. O al menos no lo sería en poco tiempo: en 2004 protagonizó The Ladykillers de los hermanos Coen, remake de la comedia criminal británica de Alexander Mackendrick de 1955 Arsénico por compasión. En 2022, El peor vecino del mundo, dirigida por Marc Forster, fue una adaptación directa de la película sueca Un hombre llamado Ove (2015) de Hannes Holm.
Un remake que trae cola. El invisible Harvey ha estado a punto de materializarse en numerosas ocasiones sin que nunca llegara a buen puerto. Don Gregory adquirió los derechos en 1996 y acabó vendiéndoselos a Miramax, que tampoco hizo nada con ellos. En noviembre de 2003, John Travolta estaba en negociaciones para protagonizar una nueva versión coproducida por Dimension Films y MGM, que tampoco prosperó.
El intento más serio llegó en 2009, cuando Steven Spielberg se interesó en dirigir la película bajo el paraguas de Fox y DreamWorks. La primera opción de Spielberg para Elwood era su colaborador habitual Tom Hanks pero cuando Hanks rechazó el papel, Spielberg archivó el proyecto. Después circularon los nombres de Robert Downey Jr. y otros actores como Jim Carrey o Adam Sandler, sin que ninguno de esos nombres llegara más allá de la especulación. En diciembre de 2018, Netflix anunció que se había hecho con los derechos del proyecto, con los guionistas J. David Stem y David N. Weiss (Shrek 2, Los pitufos) a cargo del guion. Pero desde aquel anuncio no ha trascendido ningún avance.
Las versiones que sí existieron. Aunque el remake cinematográfico nunca llegó a hacerse, la historia sí tiene historia en televisión. La primera nueva versión llegó en 1958, con Art Carney en el papel protagonista. Tuvo buena acogida en su momento sin dejar demasiada huella. En 1972 fue el propio James Stewart quien volvió al personaje, en una producción de Hallmark Hall of Fame para la NBC. Stewart aceptó esta segunda oportunidad porque quedó insatisfecho con su actuación en la película original: el resultado fue una versión más oscura y más fiel a la obra de teatro que a la película de Koster.
En 1996 llegó la versión más olvidada: una adaptación para la CBS con Harry Anderson como Elwood, y con Leslie Nielsen en el reparto, con escenas añadidas y un cambio de tono que no convenció demasiado. Ese mismo proyecto fue el que Don Gregory acabó vendiendo a Miramax cuando los derechos del remake cinematográfico siguieron dando vueltas.
Cabecera | Dick Thomas Johnson
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