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Japón llevaba nueve años evaluando la reapertura de un reactor nuclear. Lo ha cancelado por un motivo: Fukushima
Japón está en proceso de expandir su energía nuclear tras 13 años del accidente de Fukushima. Sin embargo, los inconvenientes en la reapertura de sus reactores nucleares va aumentando. Recientemente y por primera vez desde que se creó la Autoridad de Regulación Nuclear en 2012, un reactor nuclear ha sido totalmente descalificado en su restablecimiento.
¿Qué ha ocurrido? La NRA ha declarado que el reactor nº 2 de la planta nuclear Tsuruga de Japan Atomic Power en la prefectura de Fukui no cumple con los nuevos estándares de seguridad del país.
El alegato, que ha pasado un período de comentarios públicos, ha concluido en esta decisión después de un proceso de evaluación de casi nueve años.
¿Por qué no pasó las pruebas? La compañía operadora de la central nuclear solicitó una revisión al NRA con el objetivo de reiniciar la planta. Sin embargo, en las pruebas, la autoridad declaró que no era apto porque el operador no abordó los riesgos de seguridad derivados de la falla activa, la cual se encuentra a unos 300 metros al norte que se extiende hasta debajo de la instalación.
Tal como recogen en el medio público NHK, el presidente de la NRA ha señalado que era la primera sanción desde el establecimiento de la comisión y han realizado un “examen exhaustivo técnico y científico”. Además, ha lanzado un dardo a la empresa Japan Atomic Power exponiendo que el formulario contenía errores y los datos habían sido reescritos, lo cual “era extremadamente anormal”.
¿Volverá a presentar la solicitud? Japan Atomic Power Company ha indicado que presentará una nueva solicitud después de realizar una investigación adicional. Desde la Comisión Reguladora han indicado que deberán cumplir todos los criterios, no sólo la actividad de la falla.
En declaraciones para NHK, la operadora ha expresado decepción, pero seguirán trabajando para la presentación de una nueva solicitud. Además, el presidente y el vicepresidente han dicho que devolverán voluntariamente el 50% de su remuneración ejecutiva.
Cabría añadir que en el año 2013, la compañía rechazó los resultados de la inspección in situ del panel del NRA, que concluyó que las fallas de este reactor estaban activas y solicitaron un reinicio en 2015.
Las fallas activas. Un terrible terremoto de magnitud 7,6 asoló Japón a comienzos de año, donde perdieron la vida más de 400 personas. El epicentro en la prefectura de Ishikawa tenía cerca dos instalaciones nucleares, lo que provocó una preocupación en cuanto la seguridad y el impulso gubernamental por esta energía.
Buscando combustible fundido. Aunque algunos reactores no puedan reactivarse debido a los problemas que conllevan. Japón sigue trabajando en el proceso de encontrar combustible fundido del reactor primario nº2 de Fukushima. El objeto de estudio es valorar como se han degradado los materiales de la planta.
En valoración general, de más de 50 reactores comerciales, 27 han solicitado reinicios y 17 han sido aprobados bajo el estándar de seguridad posterior a Fukushima. Quedará esperar para saber que ocurrirá con el reactor Tsuruga nº2.
Imagen | NRA
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El móvil en la mesilla de noche no te está “friendo” el cerebro, pero la ciencia empieza a entender por qué te impide descansar
Es prácticamente un ritual a día de hoy: conectar el móvil al cargador, configurar la alarma y dejarlo en la mesilla de noche a escasos 30 centímetros de la almohada para dormir. Según los datos, para el 95% de los adultos, dormir con el teléfono al alcance de la mano es una necesidad logística; para una creciente corriente de expertos en longevidad, es un error de cálculo biológico porque descansamos menos. Para ello, hemos analizado la bibliografía para saber exactamente el efecto que tiene tener el móvil al lado.
El culpable confirmado. Antes de entrar en el terreno pantanoso de los posibles problemas que puede generar la radiación al estar cerca nuestra, debemos señalar al “elefante en la habitación”. La evidencia más sólida que tenemos a día de hoy no culpa a las antenas de tener un mal sueño, sino a las pantallas y a lo que hacemos con ella.
Para que nos hagamos una idea, un metaanálisis sobre más de 36.000 participantes concluyó que el uso excesivo del smartphone aumenta un 228% el riesgo de tener una mala calidad de sueño.
El doble responsable. El primero es la supresión de la melatonina, puesto que la luz azul emitida por los paneles LED de los móviles engaña a nuestro cerebro haciéndole creer que aún es de día. Esto retrasa la liberación de la melatonina y fragmenta la arquitectura del sueño.
Pero no solo la luz azul es información, puesto que responder un WhatsApp o hacer doomscrolling en TikTok antes de dormir mantiene el cerebro alerta. Un estudio en estudiantes de medicina apuntaba a que el uso nocturno del móvil se correspondía con un peor descanso.
El debate de la radiación. Siempre ha sido un mantra para muchos: tener el móvil cerca es tener una gran fuente de radiación que causa muchos problemas de salud. En este caso, organismos como la OMS o ARPANSA han mantenido tradicionalmente que la evidencia de daño por campos electromagnéticos de bajo nivel es “insuficiente”. Sin embargo, no significa que sea inexistente.
Los estudios más recientes están empezando a ver los efectos no térmicos que tiene el móvil. Uno de los más interesantes se hizo con monitores de bebés que tienen una frecuencia de 2.45 GHz, similar al bluetooth o el Wifi, para simular la exposición ambiental. El resultado fue que el grupo expuesto, frente al placebo, mostró una peor calidad subjetiva de sueño y alteraciones en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, sugiriendo que las personas sensibles sí notan la “presencia” invisible del dispositivo electrónico cerca.
Modulación de ondas cerebrales. Otra investigación sobre señales 5G encontró que la exposición a las ondas de 3.6 GHz afectaba a los husos del sueño durante la fase N2, es decir, el sueño ligero que supone el 50% del tiempo total de descanso. Lo curioso de este estudio es que el efecto dependía de la genética: solo los portadores de ciertas variantes del gen CACNA1C mostraron alteraciones en el electroencefalograma.
Esto matiza las advertencias de algunos expertos, puesto que tal vez la radiación no nos afecte a todos por igual, pero para un subgrupo genéticamente predispuesto, dormir junto a una fuente de emisión continua podría estar fragmentando su fase N2, crucial para la consolidación de la memoria.
El factor del hábito. A menudo se cita el estudio de Sinha para demonizar la radiación, pero lo que realmente midió este estudio fueron los hábitos en una muestra de 566 participantes. En este caso se vio que aquellas personas con un alto uso del móvil tardaban más en dormirse, su sueño era menos eficiente y un 22,6% reportó una peor calidad de sueño.
De esta manera, la conclusión no fue que las ondas les impidieran dormir, sino que el hábito de tener el móvil cerca lleva inevitablemente a usarlo. Si está en la mesilla, lo miras. Si lo miras, te activas. Es un círculo vicioso conductual más que radiológico.
Protocolo de higiene. La pregunta en este caso es inevitable: ¿debemos envolver la habitación en papel de aluminio? No hace falta. En este caso, la física juega a nuestro favor gracias a la ley de la inversa del cuadrado: la intensidad de la radiación cae drásticamente con la distancia.
Es por ello que lo más importante es alejar el dispositivo al menos un metro de la cama, puesto que a esta distancia la exposición cae a niveles basales insignificantes, haciendo que dormir con el móvil bajo la almohada sea la peor decisión posible. Si queremos ir un poco más allá, podemos ponerlo en modo avión, aunque el mejor consejo, como apunta la Sociedad Española de Neurología, es tener una hora sagrada, donde la recomendación es dejar las pantallas una hora antes de dormir.
Imágenes | Nubelson Fernandes
En Xataka | Creíamos que el insomnio era solo no poder dormir. Ahora sabemos que son cinco trastornos distintos
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Es prácticamente un ritual a día de hoy: conectar el móvil al cargador, configurar la alarma y dejarlo en la mesilla de noche a escasos 30 centímetros de la almohada para dormir. Según los datos, para el 95% de los adultos, dormir con el teléfono al alcance de la mano es una necesidad logística; para una creciente corriente de expertos en longevidad, es un error de cálculo biológico porque descansamos menos. Para ello, hemos analizado la bibliografía para saber exactamente el efecto que tiene tener el móvil al lado.
El culpable confirmado. Antes de entrar en el terreno pantanoso de los posibles problemas que puede generar la radiación al estar cerca nuestra, debemos señalar al “elefante en la habitación”. La evidencia más sólida que tenemos a día de hoy no culpa a las antenas de tener un mal sueño, sino a las pantallas y a lo que hacemos con ella.
Para que nos hagamos una idea, un metaanálisis sobre más de 36.000 participantes concluyó que el uso excesivo del smartphone aumenta un 228% el riesgo de tener una mala calidad de sueño.
El doble responsable. El primero es la supresión de la melatonina, puesto que la luz azul emitida por los paneles LED de los móviles engaña a nuestro cerebro haciéndole creer que aún es de día. Esto retrasa la liberación de la melatonina y fragmenta la arquitectura del sueño.
Pero no solo la luz azul es información, puesto que responder un WhatsApp o hacer doomscrolling en TikTok antes de dormir mantiene el cerebro alerta. Un estudio en estudiantes de medicina apuntaba a que el uso nocturno del móvil se correspondía con un peor descanso.
El debate de la radiación. Siempre ha sido un mantra para muchos: tener el móvil cerca es tener una gran fuente de radiación que causa muchos problemas de salud. En este caso, organismos como la OMS o ARPANSA han mantenido tradicionalmente que la evidencia de daño por campos electromagnéticos de bajo nivel es “insuficiente”. Sin embargo, no significa que sea inexistente.
Los estudios más recientes están empezando a ver los efectos no térmicos que tiene el móvil. Uno de los más interesantes se hizo con monitores de bebés que tienen una frecuencia de 2.45 GHz, similar al bluetooth o el Wifi, para simular la exposición ambiental. El resultado fue que el grupo expuesto, frente al placebo, mostró una peor calidad subjetiva de sueño y alteraciones en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, sugiriendo que las personas sensibles sí notan la “presencia” invisible del dispositivo electrónico cerca.
Modulación de ondas cerebrales. Otra investigación sobre señales 5G encontró que la exposición a las ondas de 3.6 GHz afectaba a los husos del sueño durante la fase N2, es decir, el sueño ligero que supone el 50% del tiempo total de descanso. Lo curioso de este estudio es que el efecto dependía de la genética: solo los portadores de ciertas variantes del gen CACNA1C mostraron alteraciones en el electroencefalograma.
Esto matiza las advertencias de algunos expertos, puesto que tal vez la radiación no nos afecte a todos por igual, pero para un subgrupo genéticamente predispuesto, dormir junto a una fuente de emisión continua podría estar fragmentando su fase N2, crucial para la consolidación de la memoria.
El factor del hábito. A menudo se cita el estudio de Sinha para demonizar la radiación, pero lo que realmente midió este estudio fueron los hábitos en una muestra de 566 participantes. En este caso se vio que aquellas personas con un alto uso del móvil tardaban más en dormirse, su sueño era menos eficiente y un 22,6% reportó una peor calidad de sueño.
De esta manera, la conclusión no fue que las ondas les impidieran dormir, sino que el hábito de tener el móvil cerca lleva inevitablemente a usarlo. Si está en la mesilla, lo miras. Si lo miras, te activas. Es un círculo vicioso conductual más que radiológico.
Protocolo de higiene. La pregunta en este caso es inevitable: ¿debemos envolver la habitación en papel de aluminio? No hace falta. En este caso, la física juega a nuestro favor gracias a la ley de la inversa del cuadrado: la intensidad de la radiación cae drásticamente con la distancia.
Es por ello que lo más importante es alejar el dispositivo al menos un metro de la cama, puesto que a esta distancia la exposición cae a niveles basales insignificantes, haciendo que dormir con el móvil bajo la almohada sea la peor decisión posible. Si queremos ir un poco más allá, podemos ponerlo en modo avión, aunque el mejor consejo, como apunta la Sociedad Española de Neurología, es tener una hora sagrada, donde la recomendación es dejar las pantallas una hora antes de dormir.
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Con 10 estatuillas en los Premios Annie, “Kpop Demon Hunters” consolida su avance rumbo a los Óscar
EFE.- La película coreana “Kpop Demon Hunters”, dirigida por Maggie Kang y Chris Appelhans, se convirtió en la gran triunfadora de la edición 53 de los Premios Annie al alzarse con 10 estatuillas, consolidando así su impulso en la carrera hacia los Premios Óscar.
La producción de Netflix obtuvo los galardones más codiciados de la noche, entre ellos mejor película, mejor dirección y mejor animación de personaje, reafirmando su condición de favorita en unos premios considerados los más prestigiosos del cine de animación.
El resto de galardones que obtuvo fueron los de mejor música, mejor diseño de producción, mejor doblaje, mejor guion, mejor editorial, mejores efectos especiales y mejor diseño de personaje.
Por su parte, la película “Arco”, del director francés Ugo Bienvenu, también reforzó sus opciones de cara al Óscar tras imponerse en la categoría de mejor película independiente.
La cinta francesa se perfila así como otra de las aspirantes destacadas en el apartado de mejor película de animación en la próxima edición de los Óscar, donde competirá, entre otras, con la producción surcoreana.
En las categorías de televisión, el protagonismo fue para “Common Side Effects”, de Adult Swim, que sumó cuatro galardones: mejor serie para adultos, mejor guion, mejor dirección y mejor montaje, y para “Love, Death + Robots“, que se impuso en mejor diseño de personaje, mejor diseño de producción y mejor guion gráfico.
Asimismo, la miniserie animada de televisión “Win or Lose” de Pixar, se impuso en los apartados a mejor música, mejor miniserie y mejor animación de personaje en los apartados de TV/Media.
El galardón a mejor producción especial se lo llevó “Snoopy Presents: A Summer Musical”, de WildBrain Studios en asociación con Apple TV.
El evento se llevó a cabo en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), y también se entregaron premios del jurado, incluyendo el Premio Winsor McCay a Michaël Dudok de Wit, Christopher Miller, Phil Lord y Chris Sanders, y el Premio June Foray a Sandy Rabins.
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