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ya se han superado las cifras de 2023

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La irrupción del teletrabajo y su consolidación durante los años posteriores pusieron en serios aprietos al sector inmobiliario dedicado al alquiler de oficinas. La implantación de los modelos de trabajo híbrido dio un poco de oxígeno al sector, permitiéndole mantenerse a flote.

La intensificación de las políticas de vuelta a la oficina en las empresas, está impulsando un repunte en la demanda de más espacio de oficina que ya está dejando cifras notables en ciudades como Madrid y Barcelona.

La vuelta a la oficina: un giro esperado. 2024 ha marcado un punto de inflexión para las políticas de vuelta a la oficina. El informe CEO Outlook 2024 elaborado por KPMG basándose en una encuesta realizada a 1.300 directores ejecutivos de grandes empresas de todo el mundo, revelaba que el 79% de los CEO esperaba volver a las oficinas en 2024, frente al 34% que lo creía en 2023.

El endurecimiento de las políticas de vuelta a la oficina de grandes corporaciones como Amazon, IBM, Goldman Sach, JPMorgan, Salesforce o la consultora PwC ha dado un balón de oxígeno al sector del alquiler de oficinas revitalizando su actividad en segunda mitad de 2024.

Efectos inmediatos en el mercado inmobiliario. El mercado de oficinas en Madrid dio comenzó a ver sus primeros brotes verdes durante el primer trimestre de 2024 con 145.000 metros cuadrados contratados. El incremento en la demanda ha sido todavía más notable en Barcelona, donde la contratación de oficinas creció un 52,5% interanual en el tercer trimestre, según datos de Forcadell.

Las oficinas se han adaptado. Pese a que la tendencia de volver a las oficinas parece haberse intensificado en la segunda mitad del año, las jornadas híbridas se mantienen como la opción predominante en el tejido empresarial. Eso ha generado una demanda de espacios de oficina más flexibles porque las plantillas no siempre coinciden en el mismo espacio a la vez.

Según un informe de la consultora inmobiliaria CBRE, en los primeros seis meses de 2024, las reconversiones de inmuebles en espacios de oficina flexible han alcanzado niveles comparables a los de 2023. Madrid es la ciudad en la que más espacio de oficina ha pasado de ser de uso exclusivo para una empresa, a un espacio flexible usado como coworking o colinving, con un 57% del total. Le siguen Barcelona con un 7% y Málaga con un 7%.

Han aprovechado el parón para renovarse. Por su parte, las oficinas que se han mantenido de uso exclusivo tradicional, han aprovechado el parón postpandémico para renovar sus espacios. Las oficinas se están diseñando cada vez más pensando en el equilibrio entre la productividad y el bienestar de los empleados, algo que también atrae a la Generación Z.

Como explica el informe de Savills del segundo trimestre, el rediseño de los espacios de oficina ha sido clave al incorporar nuevas tecnologías y características sostenibles a las oficinas. Esas mejoras han logrado atraer a nuevos inquilinos, especialmente en zonas céntricas donde la competencia por conseguir espacio de oficinas es mayor.

En Xataka | Ir a la oficina tiene un coste y unos investigadores lo han descubierto: teletrabajando se cobra hasta un 7% menos

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Si la pregunta es cómo vamos a cargar miles de coches eléctricos en la calle, Portugal cree tener la respuesta: farolas

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Al cierre del pasado mes de febrero, últimos datos reportados por ACEA, en España se habían vendido 162.643 coches, un 8% más que el año anterior. En Portugal, sin embargo, las ventas han caído un 3% y se han quedado en 33.967 unidades en los dos primeros meses del año.

Nada especialmente relevante salvo que miremos a los coches eléctricos. Entre enero y febrero, España había registrado 11.124 vehículos de este tipo. Portugal sumó 7.211. Es decir, a pesar de que España vendió casi cinco veces más coches que nuestro país vecino en los dos primeros meses del año, las cifras de eléctricos no son tan dispares.

Para reflejar mejor su impacto debemos echar un vistazo a su cuota de mercado. Hasta el cierre de febrero, el 6,8% de las ventas en España la acumulaban coches eléctricos. Para entonces, Portugal ya se encontraba en el 21,2%.

El país se ha convertido en una referencia dentro del mercado europeo del automóvil. De hecho, Portugal se codea con lo más selecto de la Unión Europea cuando se trata de comprar coches eléctricos. Dinamarca, Finlandia o Finlandia tienen mejores cifras pero entre aquellos que venden mayor volumen total de vehículos, sólo Bélgica (33,1%) y Países Bajos (35,2%) tienen mejor cuota de mercado.

Poco a poco, Portugal se va encontrando con problemas que tiene que ir resolviendo. Y Reino Unido, donde el coche eléctrico se mueve en cifras muy similares en cuota de mercado que nuestro vecino, está siendo su espejo. Porque ambos están aplicando una solución que vimos hace años en Países Bajos y empieza a extenderse.

Hacer de cada farola un enchufe.

Una solución alternativa

¿Tienes un garaje? Si es así y haces un buen puñado de kilómetros al día, el coche eléctrico es la mejor solución. No es algo subjetivo. Si sacas la calculadora es muy fácil empezar a echar cuentas. A igualdad de precio entre un coche de gasolina y un eléctrico, este último es siempre más rentable.

Y si quieres calcular cuánto tardarías en amortizar un posible sobrecoste, también es fácil echar cuentas.

Un coche eléctrico se mueve en ciudad entre 16-18 kWh/100 km sin ser demasiado optimistas. Una recarga a 10 céntimos/kWh te permitirá recorrer 100 kilómetros gastando entre 1,60 y 1,80 euros. Tanto ese consumo como el precio del kWh no es especialmente optimista y se pueden encontrar coches que se muevan por debajo de esas cifras con tranquilidad y, así mismo, encontrar tarifas más baratas.

A día 3 de abril de 2025, el coste medio de la gasolina 95 en España es de 1,528 euros/litro. Suponiendo un buen consumo de 5 l/100km, hablamos de gastarnos más de 7,50 euros para hacer el mismo recorrido. Hablamos de 9,00 euros si el coche consume un litro más y nos iríamos por encima de los 10 euros si alcanzamos (o nos acercamos) a los 7 l/100 km de media.

Pero estas cifras son para quienes tienen garaje. Uno de los problemas que tiene que solucionar el coche eléctrico es cómo vamos a cargar el coche cuando un usuario no tenga garaje. En ese caso, podremos ir, como vamos a una estación de servicio, y cargar el coche una vez a la semana en un punto de recarga más o menos rápido. Una solución que sigue siendo poco atractiva frente a lo que se tarda en rellenar el depósito de la gasolina.

Ante este reto, en Portugal y Reino Unido han empezado a copiar algo que se lleva viendo en Países Bajos desde hace años: utilizar las farolas.

Ambos países han empezado a instalar puntos de recarga en estos puntos de luz que, además de alumbrar la calle ahora también alumbran las baterías de los coches eléctricos. Ofrecen potencias muy bajas pero lo suficientemente interesantes como para que alguien que aparque en la calle pueda cargar una parte sustancial de la batería mientras duerme.

La solución parece especialmente interesante para un país que es líder en el uso de las farolas. Tan líder que en 2022 se consideraba a España como el país que más luz viaria derrocha. Tenemos muchos puntos de luz y emiten un haz lumínico demasiado potente. Es un problema que viene de lejos, en 2017 ya se consideraba que nuestro país era uno de “los más brillantes” del mundo. Lo que en este caso no eran palabras elogiosas.

Para reflejar el derroche, en Icon Design ponían el ejemplo de Las Menas, un barrio de Serón, en la sierra de los Filabres (Almería). Allí sus vecinos pueden disfrutar de iluminación toda la noche. O la disfrutarían si, al menos, viviera una sola persona porque sus calles siempre están vacías pero las aceras están perfectamente iluminadas.

Sin embargo, la solución de instalar enchufes en las farolas no ha calado en España. Explican en El País que Valencia ya lo intentó con unas pocas de ellas en 2021 pero que el ejemplo no cuajó. De hecho, los 22 puntos de recarga instalados en farolas tuvieron que ser retirados porque el Servicio Territorial de Industria valenciano “consideró que los puntos de recarga debían ser independientes del alumbrado público y nos obligó a separarlos”, explica Luisa Notario, la concejala que promovió la acción con fondos europeos, al diario.

A las farolas se las dotó de un enchufe y se conectaron con la aplicación de Iberdrola. Así se podía dejar cargando un coche toda la noche y se sacaba partido a un vehículo que, de todas maneras, iba a estar estacionado en la calle. El problema, explican al medio, es la legislación.

Tal y como están las cosas, “se impide la reventa de energía, con lo que se aísla ese suministro. Si quieres venderla hay que poner un segundo contador. Y eso complica mucho las cosas”, señala Jorge Morales, director de Próxima Energía. En Portugal, sin embargo, las cosas son muy diferentes. Ya hay en marcha un proyecto piloto con Galp a imagen y semejanza del que ha llevado a Reino Unido a poner más de 20.000 puntos de carga lenta en las calles.

La idea ha ido calando y es una buena alternativa a la carga rápida (más propia de las carreteras) porque un coche cargando a 7,4 kW de potencia necesita entre siete y 10 horas para cargar la batería por completo de un coche. Con una batería de 60 kWh y moviéndose con un consumo en ciudad de 15 kWh, una noche le daría para hacer unos 400 kilómetros antes de volver a enchufarse a la farola.

Además, un punto de carga con potencia tan baja es lo suficientemente atractivo como para competir con la gasolina en precio.

Pero, eso sí, también se han recogido quejas. En Híbridos y Eléctricos señalan que en Reino Unido se han registrado múltiples críticas de algunos usuarios porque el mantenimiento no era el correcto y sin una buena instalación, los enchufes dejaban de entregar luz al vehículo cuando los temporales se acumulan.

Foto | Ubitricity

En Xataka | He vivido en primera persona todos los males de las cargas del coche eléctrico. Estos son mis consejos

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50 años después lo alucinante no es que Microsoft siga existiendo. Lo alucinante es que siga siendo (tan) relevante

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Hace 50 años dos jóvenes llamados Bill Gates y Paul Allen creaban el que se ha convertido en el mayor imperio software de la historia. Aquel cuatro de abril de 1975 nacía Micro-Soft. El nombre se le ocurrió a Allen, que años después no recordaba por qué usó el guión y la ese mayúscula.

El detalle se ha quedado en anécdota. Una de las miles que forman ya parte de la historia de una empresa que ha logrado ser relevante y puntera durante medio siglo. No hay muchas en el mundo de la tecnología que puedan presumir de algo así. ¿Cómo lo ha logrado?

WINDOWS 10: 9 TRUCOS MUY ÚTILES y POCO CONOCIDOS

Reinventándose.

Microsoft se ha logrado levantar después de cada caída. Y ha habido muchas. Y muy importantes.

Pero no fue así al principio. Microsoft, como todas las grandes, fue amada mucho antes de ser (profundamente) odiada. Gates y Allen estaban en el lugar y momento adecuados, pero además supieron aprovechar sus oportunidades. La primera llegó en 1980, cuando llegaron a un acuerdo con IBM para proporcionar el sistema operativo para sus PCs.

Es curioso cómo la historia se repite una y otra vez, porque eso es justo lo que pasaría con aquel sistema operativo que acabaría llamándose MS-DOS. Gates y Allen no crearon ese sistema operativo: le compraron a Tim Paterson el original, QDOS/86-DOS, por 50.000 dólares, y lo modificaron para que se pudiera usar en los PCs de IBM.

Apple hizo lo mismo con NEXTSTEP (basado a su vez en FreeBSD) cuando compró NeXT y acabó convirtiendo aquel sistema operativo en Mac OS X. Años después Google compraría una pequeña startup llamada Android Inc. para aprovechar un sistema operativo para móviles que había creado. Lo dicho. La historia se acabó repitiendo.

Pero esas son otras historias. Aquel acuerdo con IBM fue un punto de inflexión, pero sobre todo lo fue por sus términos. Microsoft recibió 430.000 dólares por aquel producto —mucho menos de lo que IBM esperaba tener que pagar— pero Microsoft mantuvo la capacidad de vender su sistema operativo a otras empresas.

A partir de ese momento Microsoft fue un cohete. Uno controlado por un Gates implacable y feroz. Con sus luces y sus (muchas) sombras, Gates y su empresa pronto comenzarían a lograr el objetivo que se habían marcado y que a priori parecía imposible: poner un ordenador en cada hogar.

Daba igual que otros hicieran las cosas de una forma distinta o mejor: Microsoft siempre lograba imponerse. Lo hizo con MS-DOS y desde luego lo hizo con su larga y errática estirpe de sistemas operativos Windows o con su suite ofimática, Office, hoy máxima expresión de la intención de cómo todo puede (pero no debe) convertirse en un servicio en la nube.

Durante 25 años a Microsoft no había quien le tosiera, pero entonces comenzaron a llegar los terremotos. Primero, internet, los navegadores, los buscadores y las redes sociales. Luego, el smartphone. La empresa de Redmond perdió todas esas guerras. Llegó siempre tarde y mal, y se vio condenado por ese dilema del innovador en el que David le gana la partida a Goliath.

Pero ahí está lo realmente alucinante. Microsoft caía y perdía esas guerras, pero volvía a levantarse y se reinventaba. Incluso aquellas que tenía ganadas —como la de los navegadores, con Internet Explorer— acabó perdiéndolas, pero insistimos: dio igual.

Ahí vimos la verdadera fortaleza de Microsoft. Daba igual que el gran público la odiase: ellos no se rendían y lo intentaban una, y otra, y otra vez. Fracasaron con Bing en buscadores, tuvieron que gastarse 26.200 millones de dólares para “competir” en redes sociales y también naufragaron (qué pena) con Windows Phone.

Y una vez más, dio igual. Frente a esos fracasos, nuevos éxitos. No solo eso: la reinvención definitiva. Tras la llegada del nuevo consegliere Nadella, Microsoft cambió de imagen y de estrategia.

De ser odiada y casi ignorada volvió a ser relevante e incluso amada. Lo consiguió de forma tímida en el segmento móvil, pero donde ha logrado un triunfo excepcional ha sido en la nube, donde Azure marca la pauta junto a su gran rival, AWS.

Y desde entonces y por el camino, muchas más historias, muchos más pequeños y grandes fracasos y también muchos pequeños y grandes éxitos. Es imposible juntarlos todos aquí, pero también es inevitable no mencionar productos legendarios.

Entre ellos la Xbox, pilar de una apuesta fortísima pero no especialmente afortunada por el segmento de los videojuegos. O también los aciertos que también logró la empresa con los dispositivos de la familia Surface. Las HoloLens fueron otro fracaso, sí, pero uno que al menos volvió a demostrar que la empresa siempre trataba de reinventarse.

En esas está precisamente ahora Microsoft, pero esta vez para no perder el que quizás sea el tren más importante de la historia: el de la inteligencia artificial. Su reacción así ha sido más rápida y ambiciosa que en otras ocasiones, pero aun así las incógnitas sobre el resultado de esa apuesta son enormes.

Pase lo que pase, probablemente dará igual. Y dará igual porque Microsoft acabará haciendo lo que siempre ha hecho.

Reinventarse.

Felices 50, Microsoft.

En Xataka | Bill Gates ha contado como convirtió a Microsoft en el gigante que es ahora: “Enfoqué mi vida solo en un único trabajo”

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adiós Google Home, hola Alexa

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En Xataka estamos de estreno, hoy lanzamos en el canal de YouTube de Xataka “Domotizar o morir en el intento”, la nueva serie de vídeos en los que vamos a acompañar a nuestra compañera Ana Boria en el sueño la pesadilla de automatizar toda su casa.

A lo largo de las próximas semanas los acompañaremos para ver las dificultades, problemas, discusiones y soluciones que viven en el proceso. Y es que si alguno de vosotros ha intentado domotizar su hogar por sí mismo, ya sabréis que aunque en un principio parece muy sencillo, la tarea puede complicarse de lo lindo.

Y sí, he dicho los acompañaremos, porque junto a Ana conoceremos a su futuro marido Álex y a sus dos preciosos gatos, Light y Sia. En el primer episodio, empiezan tomando la primera decisión que va a marcar el resto de la domotización de su casa: qué asistente de voz usar. Una pregunta que muchos nos hemos hecho y para la que ya tiene respuesta.

Ana lleva años usando los Google Nest Mini, pero está harta y va a probar con Alexa. El siguiente paso será la instalación de relés y la automatización de la persiana, ¿será capaz de hacerlo sola? Lo veremos en el próximo capítulo de “Domotizar o morir en el intento”.

Si planeas domotizar tu casa o quieres conocer hasta qué punto puede lograrse que una casa esté 100% conectada, no puedes perderte esta serie en la que conocerás a fondo el proceso. 

Imagen | Xataka

En Xataka | Así automaticé toda mi casa con inteligencia artificial y un sistema open source

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