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Sopiguía: Todo lo que debes saber para lanzarte al Corona Capital Guadalajara 2022

Guadalajara vuelve a recibir al Corona Capital el 19 y 20 de mayo en la Arena VFG después del parón por lo que todos ya sabemos. Y la verdad es que ya traemos unas ganas tremendas de volver a la tierra de las tortas ahogadas, pues además de que volvieron con un cartelazo, el ambiente del Corona Capital Guadalajara en sus pocas ediciones siempre ha sido increíble.
Sin duda el cartel de esta edición estuvo a la altura de las expectativas, se ganaron toda nuestra atención con The Strokes y Kings of Leon en un mismo lugar, pero uff, qué gozada ver en vivo a la leyenda de Blondie, el ambientazo que se arma The Hives, la fiestota que habrá durante Smash Mouth o Miami Horror. La mera verdad es que armar la ruta para este festival se pone complicadísimo pues el cartel no tiene puntos débiles.

Pero sea quien sea a quien quieras ver, acá te traemos nuestra acostumbrada sopiguía para que no se te pase ningún detalle a la hora de armar el plan, ya sea que te lances de Ciudad de México o de la mismísima Guadalajara. ¡Apúntele, apúntele bien!
¡Llégale! Por opciones de transporte no paramos
Si vas desde la CDMX tienes varias opciones: en avión donde el vuelo redondo saldría alrededor de los 5 mil pesos (¡ouch!); por carretera en un auto particular con tus amix, la ida y vuelta sale en un poquito más de 2 mil pesos en casetas. Pero si lo tuyo no es andar viendo mapas digitales, entonces lánzate en autobús por alrededor de 2 mil pesos viaje redondo.
Otra opción desde cualquier punto de la república es buscar algunos paquetes de transporte en donde puedes echar la fiesta con otros fans y regresar seguro después del festival, algunos hasta hospedaje se arman, pero fíjate muy bien que sean confiables y que tengan buenas recomendaciones.
Ya estando en Guadalajara puedes agarrar el autobús y hacer escala en Avenida de la Solidaridad Iberoamericana a La Calera lo que costaría 20 pesos por persona o pedir un taxi de aplicación que andará alrededor de los 200 a 600 pesos por viaje (ojo que ya te la sabes con la tarifa dinámica). Pero si todo esto se dificulta, también cuentas con el Shuttle oficial del festival por 60 pesos por persona. Acá te dejamos las rutas:
¿A dónde moverse? Chécate el mapa
Ya que estás allá, lo siguiente que debes hacer es identificar los puntos que te interesan: los baños, el área de comida, los escenarios, y sobre todo esas experiencias que hacen que tus tiempos de espera dentro del festival se pasen de volada. Acá un tip: si quieres tomarte una selfie rifada, tienes que llegar sí o sí al stand de Pepsi Black donde habrá un lugar increíble para tomarse la selfie del recuerdo.
Otro tip: rápidamente que llegues al festival cáele a los puntos cashless para obtener tu pulsera y recargar, eso para que a la hora que quieras comprarte algo no tengas que batallar con las filas enormes.

Los horarios: ¡Ármate tu ruta!
Y sí, tan indispensable como el mapa es el tener los horarios a la mano. Arma tu ruta con anticipación para que sepas bien a qué hora le toca a tu artista favorito e identifiques el escenario donde estará. Otro tip: ve recorriendo el festival conforme vayas en tu ruta, así siempre estarás cerca de la banda en turno.


Qué rifa y qué no
Como en todo festival, hay cosas que puedes llevar para estar más comodo, pero hay otras que ni de chiste, así que acá te pasamos la lista oficial de cosas que puedes o no traer dentro del evento:
Sí se permite:
- Bolsas pequeñas y de un solo compartimiento
- Celulares
- Cangureras
- Lentes de sol y sombreros
- Encendedores y paquetes de cigarros cerrados
- Tapones para oídos
- Pomada de labios y lipgloss cerrado
- Maquillaje en polvo, tampones y toallas sanitarias cerradas
- Desodorante en barra cerrado
- Cargadores portátiles
- Banderas con palos no mayores de 1 pulgada de diámetro
- Toallas y mantas para sentarse en el pasto
- Gorras
- Chicles cerrados
- Medicinas con receta médica
- Cámaras no profesionales de flash y cámaras de grabación que midan menos de 12 cm.
- Cigarros electrónicos y vaporizadores
- Bloqueador solar en crema y repelente de moscos
No se permite:
- Sustancias ilegales, drogas y parafernalia para drogas
- Mascotas
- Comida y bebida
- Máquinas masajeadoras
- Rayos lásers o cornetas
- Monopatines, patines, bicicletas o vehículo personal motorizado o con ruedas
- Sillas
- Instrumentos musicales
- Plumones, plumas
- Medicamentos de venta libre
- Maquillaje líquido
- Vasos de vidrio, latas, vasos o hieleras
- Cadenas largas o joyería con picos
- Calcomanías, volantes u otra publicidad
- Pelotas o frisbees
- Casas de campaña
- Bolsas grandes o mochilas mayores a los 30×30 cm
- Peluches
- Paquetes de cigarros abiertos
- Cualquier tipo de arma
- Fuegos artificiales
- Explosivos
- Drones
- Cámaras de fotografía profesional
- Aerosoles
- Perfumes
- Bebidas alcohólicas o energéticas
- Sombrillas o paraguas
- Líquido para vaporizadores
- Flyers con publicidad

¿Y el clima, tío Sopitas?
Pues tal y como lo recordamos, el Corona Capital Guadalajara tiene mucho de todo y eso incluye al sol. Cálido y sin una nubecita que haga el paro, ambos días se ven potentes así que no se te olvide tu protector solar y ropa cómoda y fresca porque definitivamente la necesitarás. Por aquello de que refresque cuando se meta el sol, llévate alguna chaqueta ligera.

Y un último tip, que no se te pase bajar la app oficial de Corona Capital Guadalajara, pues ahí además de contar con toda la información necesaria para disfrutar con todo, también tendrás actualización de todo lo que pase en tiempo real.
Ahora sí, ¿a quién nos vamos a topar por allá?
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Guadalajara: Invitan a la muestra fotográfica “Músicos de a pie” en el Edificio Arroniz
Este pasado 12 de febrero se llevó a cabo la inauguración de la exposición “Músicos de a pie: Un viaje fotográfico por la música popular mexicana”, del fotógrafo Mariano Aparicio en la galería del Edificio Arroniz.
“Música de a pie” es una reunión de los acordes que se escuchan en mercados, tianguis, plazas, el transporte público y las calles de la ciudad. La apertura incluyó un conversatorio en el Salón Principal con la participación del autor, acompañado por el poeta Luis Vicente de Aguinaga, Cornelio García y la música Sara Valenzuela, en un diálogo que abordó el proceso creativo y el alcance social del proyecto.
Lee: Descartan investigación contra comisario de Ameca vinculado al exalcalde de Tequila
Acerca de “Músicos de a pie”
La muestra reúne 35 fotografías en blanco y negro que retratan a músicos populares en su entorno cotidiano.
“Músicos de a pie” deriva del libro homónimo impulsado por la Fundación Cultural Konsulta, con apoyo de la Universidad de Guadalajara y la Secretaría de Cultura estatal.
El volumen amplía el registro visual con 20 textos de autores como Martín Solares, Carmen Villoro y Bernardo Esquinca, quienes dialogan con las imágenes desde la crónica, el ensayo y la ficción breve. Cada pieza literaria cuenta, además, con una adaptación sonora producida por Salvador López, disponible en plataformas digitales.
Con una trayectoria internacional, Aparicio fue miembro fundador de los diarios Siglo 21 y Público. Su trabajo ha sido publicado en medios como Time, Newsweek, El País y The Dallas Morning News.
La exposición podrá visitarse de manera gratuita de lunes a viernes, de 9:00 a 17:00 horas, en la galería de planta baja del Edificio Arroniz.
Mira: IPEJAL convoca al Concurso Estatal de Arquitectura
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Música: Cuca, 36 años de hacer rock con furia
En una sala de ensayo tapizada de historia musical -donde los muros parecen amplificadores visuales cubiertos de pósters de AC/DC, The Who, Black Sabbath, Queen y Alice Cooper- tres figuras con lentes oscuros reciben la tarde como si fuera parte del ritual. Son José Fors, Carlos Avilez y Nacho “El Implacable” González, que este 7 de marzo celebrarán 36 años de trayectoria en el Teatro Estudio Cavaret. El ambiente huele a cables y distorsión: un santuario donde el tiempo parece no avanzar y el rock tampoco envejece.
La conversación con EL INFORMADOR arranca con la pregunta inevitable: ¿cómo se siente una banda que, tras modas, géneros y revoluciones musicales, sigue de pie? Fors responde con voz serena pero firme, como si cada palabra estuviera afinada: “Son 36 años de rock and roll, creo que es lo que nos ha mantenido unidos como músicos. Un amor muy especial hacia el rock pesado que sabemos que no hay muchas bandas en México que le entren a este género… también ahí hemos tenido el ejército al lado de nosotros, muy agradecidos a todos los fans”.
El azar como brújula
Para Avilez, el secreto está en la espontaneidad. “En realidad nunca fue del todo planeado. Cuando Cuca empezaba queríamos ir en una dirección y terminamos yendo en otra. Todo se fue dando de manera más bien espontánea… el público, el contrato con la disquera. Hemos sido muy afortunados, 36 años tocando el mismo viejo rock and roll y todavía aquí en la batalla”.
Esa naturalidad se vuelve hilo conductor en su historia. Desde los primeros ensayos hasta los discos y giras, el grupo nunca persiguió tendencias; más bien, dejó que el camino los encontrara. Quizá por eso su permanencia resulta atípica en una industria donde los estilos se consumen con rapidez.
Cuando el rock era cuesta arriba
Nacho González recuerda los finales de los ochenta y principios de los noventa como una época áspera para el género. “El rock and roll le era difícil, siempre ha sido difícil porque no había tantos lugares para tocar… los lugares pequeños muy mal pagados y los grandes difíciles de entrar. Era un reto grabar porque no cualquiera grababa en esa época”.
El impulso llegó gracias a coincidencias decisivas: músicos que llevaron sus demos, aliados inesperados y oídos atentos dentro de la disquera Culebra. “Les encantó el pedo y salimos La Casta, Santa Sabina, Cuca y La Lupita. Esa época estuvo muy chida porque era una gira de medios desde el Norte hacia el Sur y había mucha difusión”.
Fors complementa la memoria con una escena primaria del nacimiento de la banda. “Platicábamos Carlos y yo, decíamos: ¿dónde está el rock and roll de AC/DC, de Deep Purple, de Black Sabbath, de Led Zeppelin? Quién sabe dónde esté, pero está aquí, hay que sacarlo”.
Aquella convicción definió el ADN del grupo: rock clásico con voz propia, sin concesiones al brillo fácil.
Personajes que nacieron de la calle
Las letras irreverentes y los personajes que habitan sus canciones no surgieron de la vida cotidiana. Fors lo cuenta con humor. “El mamón de la pistola lo viví en una farmacia, un cuate me enseñó la pistola porque según él lo vi feo… también pienso mucho en los chistes de Pepito para hacer las canciones”.
Influencias como Frank Zappa e Iggy Pop le enseñaron a escribir “sin pelos en la lengua”, cuidando incluso la musicalidad de las palabras.
González recuerda el momento en que escuchó por primera vez aquellas composiciones ya terminadas. “Oí ‘La pucha asesina’ y dije: ‘Wow, esto va más allá de lo que imaginé’. Fue un encantamiento mágico”.
La rapidez con que trabajaban entonces -grabando bases un día y escuchando canciones completas al siguiente- marcó el tono de una etapa creativa explosiva.
El sonido del ataque
El bajo de Avilez, grave y rugoso, es parte esencial de la identidad sonora del grupo. Su origen fue una circunstancia doméstica. “El primer bajo que tuve me lo regaló mi mamá y tenía las cuerdas muy levantadas. Había que darle mucho ataque para que sonara, cuando pude comprar un buen bajo ya tenía la costumbre. Se quedó sin querer como un estilo”.
Ese concepto del ataque -la fuerza física aplicada al instrumento- terminó siendo un rasgo compartido. “Todos teníamos mucho ataque. Nacho es el baterista más poderoso… la potencia de la voz no se discute. Íbamos por la misma línea sin decirlo”.
Canciones que sobreviven a la banda
La conversación se acerca al final con una idea que mezcla orgullo y resignación: la certeza de que las canciones vivirán más allá de quienes las tocaron. “Cuca ha sido una banda intermitente y en esas pausas no falta la banda de covers tocando canciones, no falta la rocola en el bar. Eso es lo que va a permanecer finalmente: la música”.
Fors sonríe y añade una observación que parece un premio invisible. “Lo más bonito es que el público se sigue viendo joven, la mayor parte tiene menos edad que Cuca”.
Cuando termina la charla, los músicos regresan a sus instrumentos. La puerta se cierra y el ensayo comienza. Antes de despedirse, prometen que el concierto durará no menos de dos horas.
Mirar atrás para seguir adelante
Aunque siguen activos, los integrantes reconocen su gusto por el pasado musical. “Somos muy retro y nos gusta mucho la onda de los 70 para atrás, fácil el 80% de lo que escuchamos es música de esos tiempos”, dice Avilez. Según él, el rock vive ahora en una especie de subsuelo cultural: emerge, se vuelve moda y luego regresa a la oscuridad, “como las cucarachas”.
Fors coincide y añade una reflexión sobre la era digital. “Extraño los acetatos, el CD, el objeto, ahorita hay tanta información y tantas bandas que es difícil estar al día. Somos retro y seguimos escuchando las bandas con las que iniciamos”. Para ellos, la raíz sigue siendo el blues y el rock and roll clásico, la materia prima de cualquier innovación.
CT
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Música: Cuca, 36 años de hacer rock con furia
En una sala de ensayo tapizada de historia musical -donde los muros parecen amplificadores visuales cubiertos de pósters de AC/DC, The Who, Black Sabbath, Queen y Alice Cooper- tres figuras con lentes oscuros reciben la tarde como si fuera parte del ritual. Son José Fors, Carlos Avilez y Nacho “El Implacable” González, que este 7 de marzo celebrarán 36 años de trayectoria en el Teatro Estudio Cavaret. El ambiente huele a cables y distorsión: un santuario donde el tiempo parece no avanzar y el rock tampoco envejece.
La conversación con EL INFORMADOR arranca con la pregunta inevitable: ¿cómo se siente una banda que, tras modas, géneros y revoluciones musicales, sigue de pie? Fors responde con voz serena pero firme, como si cada palabra estuviera afinada: “Son 36 años de rock and roll, creo que es lo que nos ha mantenido unidos como músicos. Un amor muy especial hacia el rock pesado que sabemos que no hay muchas bandas en México que le entren a este género… también ahí hemos tenido el ejército al lado de nosotros, muy agradecidos a todos los fans”.
El azar como brújula
Para Avilez, el secreto está en la espontaneidad. “En realidad nunca fue del todo planeado. Cuando Cuca empezaba queríamos ir en una dirección y terminamos yendo en otra. Todo se fue dando de manera más bien espontánea… el público, el contrato con la disquera. Hemos sido muy afortunados, 36 años tocando el mismo viejo rock and roll y todavía aquí en la batalla”.
Esa naturalidad se vuelve hilo conductor en su historia. Desde los primeros ensayos hasta los discos y giras, el grupo nunca persiguió tendencias; más bien, dejó que el camino los encontrara. Quizá por eso su permanencia resulta atípica en una industria donde los estilos se consumen con rapidez.
Cuando el rock era cuesta arriba
Nacho González recuerda los finales de los ochenta y principios de los noventa como una época áspera para el género. “El rock and roll le era difícil, siempre ha sido difícil porque no había tantos lugares para tocar… los lugares pequeños muy mal pagados y los grandes difíciles de entrar. Era un reto grabar porque no cualquiera grababa en esa época”.
El impulso llegó gracias a coincidencias decisivas: músicos que llevaron sus demos, aliados inesperados y oídos atentos dentro de la disquera Culebra. “Les encantó el pedo y salimos La Casta, Santa Sabina, Cuca y La Lupita. Esa época estuvo muy chida porque era una gira de medios desde el Norte hacia el Sur y había mucha difusión”.
Fors complementa la memoria con una escena primaria del nacimiento de la banda. “Platicábamos Carlos y yo, decíamos: ¿dónde está el rock and roll de AC/DC, de Deep Purple, de Black Sabbath, de Led Zeppelin? Quién sabe dónde esté, pero está aquí, hay que sacarlo”.
Aquella convicción definió el ADN del grupo: rock clásico con voz propia, sin concesiones al brillo fácil.
Personajes que nacieron de la calle
Las letras irreverentes y los personajes que habitan sus canciones no surgieron de la vida cotidiana. Fors lo cuenta con humor. “El mamón de la pistola lo viví en una farmacia, un cuate me enseñó la pistola porque según él lo vi feo… también pienso mucho en los chistes de Pepito para hacer las canciones”.
Influencias como Frank Zappa e Iggy Pop le enseñaron a escribir “sin pelos en la lengua”, cuidando incluso la musicalidad de las palabras.
González recuerda el momento en que escuchó por primera vez aquellas composiciones ya terminadas. “Oí ‘La pucha asesina’ y dije: ‘Wow, esto va más allá de lo que imaginé’. Fue un encantamiento mágico”.
La rapidez con que trabajaban entonces -grabando bases un día y escuchando canciones completas al siguiente- marcó el tono de una etapa creativa explosiva.
El sonido del ataque
El bajo de Avilez, grave y rugoso, es parte esencial de la identidad sonora del grupo. Su origen fue una circunstancia doméstica. “El primer bajo que tuve me lo regaló mi mamá y tenía las cuerdas muy levantadas. Había que darle mucho ataque para que sonara, cuando pude comprar un buen bajo ya tenía la costumbre. Se quedó sin querer como un estilo”.
Ese concepto del ataque -la fuerza física aplicada al instrumento- terminó siendo un rasgo compartido. “Todos teníamos mucho ataque. Nacho es el baterista más poderoso… la potencia de la voz no se discute. Íbamos por la misma línea sin decirlo”.
Canciones que sobreviven a la banda
La conversación se acerca al final con una idea que mezcla orgullo y resignación: la certeza de que las canciones vivirán más allá de quienes las tocaron. “Cuca ha sido una banda intermitente y en esas pausas no falta la banda de covers tocando canciones, no falta la rocola en el bar. Eso es lo que va a permanecer finalmente: la música”.
Fors sonríe y añade una observación que parece un premio invisible. “Lo más bonito es que el público se sigue viendo joven, la mayor parte tiene menos edad que Cuca”.
Cuando termina la charla, los músicos regresan a sus instrumentos. La puerta se cierra y el ensayo comienza. Antes de despedirse, prometen que el concierto durará no menos de dos horas.
Mirar atrás para seguir adelante
Aunque siguen activos, los integrantes reconocen su gusto por el pasado musical. “Somos muy retro y nos gusta mucho la onda de los 70 para atrás, fácil el 80% de lo que escuchamos es música de esos tiempos”, dice Avilez. Según él, el rock vive ahora en una especie de subsuelo cultural: emerge, se vuelve moda y luego regresa a la oscuridad, “como las cucarachas”.
Fors coincide y añade una reflexión sobre la era digital. “Extraño los acetatos, el CD, el objeto, ahorita hay tanta información y tantas bandas que es difícil estar al día. Somos retro y seguimos escuchando las bandas con las que iniciamos”. Para ellos, la raíz sigue siendo el blues y el rock and roll clásico, la materia prima de cualquier innovación.
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