Cine y Tv
Desde el set: Feeling Randy, una cinta independiente con 30 años de historia

5:18PM – 24 Mar 22 @MarkDuplass tweet
“El mayor programa de televisión del año vino de fuera de los EE.UU. Una pequeña película independiente, la actual favorita a Mejor Película. Una película japonesa de 3 horas sobre los sentimientos está nominada a múltiples premios Oscar. No hay “grandes nombres” en ninguno de ellos. Nadie sabe nada más. Está abierto. Vayan a hacer sus cosas.”
(CODA ganó Mejor Película; Drive My Car ganó Mejor Película Internacional.
Tomando en cuenta lo difícil que es hacer cualquier película, este año, los Premios de la Academia – no importa si te haya gustado el programa o no- fueron un símbolo de esperanza para todos los que aspiramos a ser cineastas independientes. En estos días más que nunca, en el negocio del cine – porque es un negocio antes que todo- , lograr hacer una película sin presupuesto y estrellas es un milagro. Así que estaba particularmente emocionada de que mi amigo Dean Lent finalmente hubiera recaudado los fondos para hacer su debut cinematográfico como director con una película muy personal y de muy bajo presupuesto: una comedia coming of age sobre su propia experiencia.
Ya escribía esta historia cuando nos conocimos hace 25 años, Dean nos la contó sentados alrededor de una hoguera, bebiendo cervezas, después de que un sábado por la noche terminamos de filmar nuestra propia película, The Dogwalker. Yo era la productora, mi entonces novio, ahora esposo, Paul Duran, era el escritor y director, y habíamos contratado a Dean como nuestro director de fotografía – debido a sus créditos visualmente estilizados, como el clásico de culto punk de 1987, Border Radio (que también codirigió), y la icónica indie de 1992, Gas Food Lodging.

Desde entonces, le había insistido por años para que siguiera trabajando en su historia, así que cuando, para los fines de esta historia, le pregunté cómo surgió este proyecto, ya sabía la respuesta. Él sonrió y tranquilamente respondió:
“Me tomó 30 años escribir. Filmar Gas Food me inspiró. Vi nacer ante mí un éxito que yo había ayudado a crear. Entonces me dije: ¿Qué podría hacer? Bueno, ya sé, creo que debería escribir mi versión de Gas Food Lodging para chicos. Escribiré sobre cuando fui a Mustang Ranch a los 17 años y perdí mi virginidad heterosexual”.
Wow, esa es una línea bastante larga. (Para su información, el notorio Mustang Ranch se convirtió en el primer burdel- prostíbulo -con licencia de Nevada, en 1971.]
El set de Feeling Randy al que estoy invitada es una casa destartalada en expansión dentro del Valle de San Fernando, el epítome de la basura de remolque que encaja en la historia, al igual que la bochornosa temperatura de 88 grados Farenheit. Es una producción con un presupuesto tan bajo, que se quedó sin hielo para las bebidas del elenco y el equipo, así que tuvieron que correr por más. Pero nadie se queja, todos están emocionados por hacer esta película y la camaradería es palpable. Los “chicos” están aquí, Reid Miller (de Joe Bell), también Tyler Lawrence Gray, O. Hibbs Wyman y Shane Almagor. El cast también incluye a Jonathan Silverman (Good Girls), Chris Mulkey (Twin Peaks) y Marguerite Moreau (Wet Hot American Summer).

Sé la respuesta, pero de todos modos pregunto: “Después de tantos años y de filmar tantas películas de otras personas, ¿qué fue lo que realmente te mantuvo en pie para llegar a donde estás ahora?”. Se ríe a carcajadas.
“Porque tú y Paul me dijeron que siguiera adelante, siguieron creyendo en mí. Hacer despegar tu propio proyecto es muy complicado. Antes de la pandemia estaba a punto de rendirme y simplemente volver a subir la montaña para hacer mi fotografía. Fue un camino largo y loco y no sabía qué diablos estaba haciendo respecto al financiamiento y todo eso. No sabía cómo lograrlo. Sí, fui director de fotografía durante veinte, treinta años, pero eso era completamente diferente. Vas a una entrevista, consigues un empleo y luego trabajas en la visión de otra persona”.
Pero Dean había estado en sets de cine casi toda su vida adulta. Entonces, incluso cuando no estudiaba técnicamente cine en UCLA (Universidad de California, Los Ángeles), él estudiaba películas, cineastas y cinematografía. Aprendía de primera mano cómo iluminar, filmar y tratar con los actores. No se daba cuenta qué tan listo estaba. Y luego consiguió un increíble productor independiente que comparte su pasión por el proyecto.
“Rodé Fast Sofa, de Salome Breziner, en 2001, luego perdimos contacto durante 8 o 9 años cuando me mudé a Nueva York y Chicago para filmar reality shows para Tyra Banks y Nate Burkus. Luego, cuando publiqué en Facebook que estaba reescribiendo el guion y dando un último empujón, ella comentó: “Oh, Dios mío, tengo que leer esto, dame algo tan pronto como lo tengas”. Pero cuando lo leyó, dijo: “Solo estaba tratando de ser una buena amiga, no esperaba nada. Pero ahora que he leído veinte páginas, ¡quiero hacer esto contigo!”.
Entonces, cuando las cosas empezaron a calmarse con la pandemia, ella se fue encima y todas las piezas comenzaron a encajar. Me sorprendo todos los días, ¿Cómo sé cómo hacer esto? Digo, en Border Radio, Kurt (Voss) y Allison (Anders) trataron más con la gente del punk rock y, como yo tenía miedo y era tímido, me encargué de lo visual y me mantuve apartado”.

Claro, no fue tan simple como “y así, él consigue hacer su película”. La realidad es que Dean tomó la drástica decisión de vender su cabaña en las montañas donde estaba viviendo, para alcanzar su minúsculo presupuesto, asegurándose de hacer su película a su manera. Y mientras tanto, Salome logrando milagro mágico tras milagro mágico. Es así que, cuando haces una película pequeña, el impulso sigue creciendo como una bola de nieve rodando colina abajo. Finalmente, cuando le entregó el guion a Reid Miller, el joven actor que le robó todas las críticas a Mark Wahlberg en Joe Bell, y este lo aceptó, fue la pieza del rompecabezas que hizo que el resto de las piezas se alinearan.
Entonces, mientras Dean estaba sentado en mi cama con nosotros para ver los Óscar de este año, como lo hemos hecho durante muchos años, no pude evitar preguntarme dónde estaremos el próximo año (suponiendo que alguna de las entregas de premios sobreviva, pero esa es otra historia). ¿Feeling Randy será el brindis de Sundance? Como dice Mark Duplass en ese tweet, todo es posible. El tiempo es ahora. Así que vayan a hacer sus cosas.
Feeling Randy – Remember the name of this little movie
5:18PM – 24 Mar 22 @MarkDuplass tweets
“Biggest TV show of the year came from outside the US. A tiny indie film the current Best Picture frontrunner. A 3-hour Japanese film about feelings is up for multiple Oscars. No “big names” in any of them. Nobody knows anything anymore. It’s wide open. Go make your stuff.”
(CODA did win Best Picture; Drive My Car won Best International Feature.)
Considering how hard it is to get any movie made, this year’s Academy Awards – whether you liked the show or hated it – were a beacon of hope for all of us aspiring indie filmmakers. Because these days more than ever, in the movie business – and it IS a business first and foremost – managing to make a film with no budget and no stars is a miracle. So I was particularly excited that my friend Dean Lent had finally raised the funding to make his very personal, very low budget, directorial debut movie – a coming-of-age comedy about his own experience.
Already writing this story when we first met 25 years earlier, Dean had told us about it sitting around the fire pit drinking beers after we wrapped shooting one Saturday night on our own film, The Dogwalker. I was the producer and my then boyfriend, now husband Paul Duran was the writer-director, and we had hired Dean as our cinematographer – because of his visually stylized credits like the 1987 punk cult classic Border Radio (which he also co-directed) and the iconic 1992 indie Gas Food Lodging.

Ever since then, I’d been nagging him for years to keep working on his story, so I already knew the answer, when for the purposes of this story I asked him how this project came about. But he smiled and quietly answered, “It took me 30 years to write. I got inspired after shooting Gas Food Lodging. I saw a success born right in front of me that I had helped create. And so I said to myself, What could I do, well I know, I think I should write my version of Gas Food Lodging for boys. I’ll write about when I went to Mustang Ranch as a 17-year-old and lost my heterosexual virginity.” Wow, right there, that’s quite a log line. [FYI the notorious Mustang Ranch became Nevada’s first licensed brothel – house of prostitution – in 1971.]
The Feeling Randy set I’m invited to visit is a sprawling ramshackle house in the San Fernando Valley, the epitome of trailer trash which suits the story, as does the muggy 88 degrees Fahrenheit temperature. It’s such a low budget production they’ve run out of ice for the craft service beverages and someone has to make a run to get more. But no one’s complaining, the cast and crew are excited to be making this movie and the camaraderie is palpable. The “boys” are all here, Reid Miller (from Joe Bell), plus Tyler Lawrence Gray, O. Hibbs Wyman and Shane Almagor. (Other cast includes Jonathan Silverman (Good Girls), Chris Mulkey from Twin Peaks and Marguerite Moreau from Wet Hot American Summer.)

I know the answer but I ask it anyway, “After so many years and shooting so many other people’s movies, what actually kept you going, to get to where you are now?”
He laughs out loud. “Because you and Paul told me to keep going, kept believing in me. Getting your own project off the ground is a really hard thing to do. Just before the pandemic I was about to give up and just go back up the mountain to do my photography. It was a long and insane road and I didn’t know what the hell I was doing, as far as getting it funded and all that stuff. I didn’t know how to get it made. Yes I was a cinematographer for twenty, thirty years but that’s a whole different ball game. You go in for an interview and you get a job and then work on somebody else’s vision.”
But Dean had been on film sets almost his entire adult life. So even when he wasn’t technically studying film at UCLA, he was studying films and filmmakers and filmmaking, learning first hand how to light and shoot and deal with actors. He just didn’t realize how ready he was. And then he landed an amazing indie producer who shares his passion for the project.
“I shot Salome Breziner’s film Fast Sofa in 2001 then we kind of lost touch for 8 or 9 years when I moved to New York and Chicago to shoot reality shows for Tyra Banks and Nate Burkus. Then when I posted on Facebook that I was rewriting the script and making one last push, she commented “OMG I have to read this, give it to me as soon as you have something.” But then when she read it, she said, “I was just trying to be a nice friend, I was not expecting anything.
But now I’ve read twenty pages and I want to make this with you!” So as things started to ease up with the pandemic she jumped on it and all the pieces just started falling into place. I’m shocked every day, like How do I know how to do this? I mean on Border Radio, Kurt (Voss) and Alison (Anders) dealt more with the punk rock people and because I was shy and afraid of them, I handled the visuals and kept to myself.”

Of course it wasn’t as simple as “and just like that he gets to make his movie.” The truth is Dean made a drastic decision to sell his cabin in the mountains where he’s been living, in order to reach his minimum, miniscule budget, assuring he gets to make his film his way. And meanwhile Salome keeps coming up with one magic miracle after the other. Its like that when you make a small movie, the momentum keeps growing, like a snowball rolling down a hill. Finally when she got the script to Reid Miller, the young actor who stole all the reviews from Mark Wahlberg in Joe Bell, and Reid flipped for it, it was the piece of the puzzle that started the rest of the pieces falling in line.
So as Dean sat on my bed with us watching this year’s Oscars, like we’ve done for many years by now, I couldn’t help but wonder where we’ll all be next year (assuming any of the awards shows survive but that’s another story.) And will Feeling Randy be the toast of Sundance? Like Mark Duplass says in that tweet, anything’s possible. The time is now. So go make your stuff.
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Latidos a mil por segundo: Cuando el ritmo cinematográfico se convierte en pura taquicardia visual
Apagar las luces de la sala o acomodarse en el sillón con el control remoto en la mano persigue, la mayoría de las veces, el simple deseo de desconectarse por completo de la monotonía cotidiana a través de un espectáculo que nos sacuda la estantería. Sin embargo, no cualquier persecución de autos o intercambio de disparos logra que nos olvidemos por completo de mirar el teléfono celular, el verdadero mérito radica en aquellas producciones que dominan el arte de la tensión cinética ininterrumpida.
El criterio central para dar forma a este exigente listado se basa en dar visibilidad a narrativas de precisión milimétrica donde el peligro se siente real, físico y asfixiante. Tanto las películas como las series de acción seleccionadas ganaron su lugar en este espacio porque logran que el espectador experimente una empatía visceral con los protagonistas, transformando la pantalla en una ráfaga de adrenalina constante que no da tregua ni respiro desde la escena de apertura hasta los créditos finales.
Nitro en las venas y puentes colgantes: La odisea rústica donde el camino es el verdadero infierno
La primera parada de este recorrido nos invita a rescatar a Carga maldita (Sorcerer), una producción salvaje de fines de los años 70´ que llevó al límite físico a su equipo de filmación y que hoy se alza como el monumento definitivo al suspenso rústico sobre ruedas. La trama nos introduce en un rincón miserable y olvidado de la selva sudamericana, donde cuatro hombres prófugos y desesperados de distintas nacionalidades aceptan una misión suicida a cambio de una fuerte suma de dinero y un pasaporte legal. El objetivo consiste en conducir dos camiones desvencijados y cargados hasta el tope con cajas de nitroglicerina en estado líquido a través de kilómetros de rutas destruidas, pantanos densos y condiciones climáticas extremas. El gran problema radica en que el material es tan inestable que cualquier vibración excesiva, una piedra en el camino o un frenazo brusco volatilizará los vehículos en mil pedazos de forma instantánea.
Al revisar el catálogo de las películas de acción que esquivan las fórmulas comerciales de los estudios de Hollywood, esta obra maestra del director William Friedkin destaca por su absoluta negativa a utilizar trucos de magia digital, apostando por un realismo sucio y asfixiante que transmite el peligro real de la filmación. El espectador se convierte en un pasajero invisible atrapado en las cabinas de esos gigantes de metal, sintiendo el crujido de los neumáticos sobre puentes de madera podrecida que se caen a pedazos bajo tormentas tropicales implacables. El guion prescinde de los héroes tradicionales e idealizados para concentrarse en la psicología del miedo primitivo, el desgaste de las máquinas y la fragilidad humana ante la naturaleza salvaje, logrando una descarga de adrenalina pura y física que se clava en la retina mucho después de que se apagan los motores.

Pasillos estrechos y artes marciales: La brutalidad claustrofóbica que llegó del sudeste asiático
Cambiando drásticamente de escala, pero multiplicando los niveles de violencia coreográfica, la segunda recomendación se llama La redada (The Raid) y nos encierra en los departamentos de un edificio multifamiliar controlado por un mafioso implacable en los suburbios de Yakarta. Un escuadrón de policías tácticos de élite ingresa al lugar a primera hora de la mañana con el objetivo de limpiar la estructura piso por piso, pero la misión se sale de control rápidamente al quedar atrapados y sin comunicación en un entorno donde cada inquilino está armado hasta los dientes. Lo que sigue es una demostración de supervivencia pura que utiliza las artes marciales tradicionales de la región como el motor principal de un suspenso asfixiante que no da margen de error.
El impacto que este largometraje indonesio generó en la industria global transformó la manera en que los coreógrafos de todo el mundo diseñan los combates cuerpo a cuerpo en las películas de acción contemporáneas, abandonando los cortes de edición rápidos que esconden las limitaciones de los actores para mostrar tomas largas llenas de dolor y destreza física real. Los protagonistas utilizan desde machetes y armas de fuego cortas hasta los propios muebles rotos de los pasillos para repeler oleadas interminables de agresores en espacios tan reducidos que generan una incomodidad física real en quien mira desde el sillón. La genialidad del libreto radica en que transforma la arquitectura del edificio en un personaje más del relato, convirtiendo cada puerta abierta en una potencial trampa mortal que exige una concentración absoluta.
El contrarreloj de una traición corporativa: El ritmo criminal que devora las calles de Londres
Para aquellos espectadores que prefieren trasladar la descarga de adrenalina al formato de la pantalla chica con narrativas expandidas, una de las grandes sorpresas de los últimos años llegó de la mano de Pandillas de Londres (Gangs of London) un crudo retrato sobre las mafias internacionales que operan en las sombras de las finanzas europeas. El detonante de la historia es el asesinato del líder criminal más poderoso de la ciudad, un evento que rompe el frágil equilibrio de paz entre las distintas bandas de narcotraficantes y lavadores de dinero, desatando una cacería humana implacable donde nadie está a salvo. La serie se enfoca en el hijo del capo fallecido, quien debe asumir el control de la organización mientras intenta descubrir quién dio la orden de ejecutar a su padre en medio de un mar de sospechosos de distintas nacionalidades.
Esta producción británica se alza con orgullo entre las mejores series de acción de la década gracias a la audacia de su realizador, Gareth Evans, quien no teme dedicar episodios enteros a asedios de casas de campo o fugas de prisiones que se sienten como cortometrajes autónomos de suspenso extremo. El guion balancea de forma impecable las intrigas políticas familiares con explosiones de violencia seca y estilizada que dejan al televidente sin palabras al final de cada bloque de transmisión. Ver esta historia en la televisión de casa es confirmar que el formato episódico ha alcanzado una madurez técnica envidiable, capaz de competir de igual a igual con los grandes blockbusters de la pantalla grande en términos de impacto visual y desarrollo de personajes complejos.

El tesoro del espionaje setentero: La joya oculta que se cuece a fuego lento en la cartelera
Como bonus track imprescindible para cerrar este recorrido de emociones intensas, resulta obligatorio rescatar del catálogo digital la serie El juego (The game), una producción de época que aborda la violencia urbana desde una perspectiva mucho más sucia, cínica y cercana al thriller policial de la vieja escuela. En este rincón menos transitado del streaming, las persecuciones no involucran autos de lujo último modelo ni superhéroes con trajes de mallas, alejándose por completo de la fantasía digital presente en producciones de la escala de El Hombre Araña 3 para meter los pies en el barro de las conspiraciones políticas y los tiroteos rústicos en callejones húmedos.
El valor fundamental que atesora esta recomendación final radica en su capacidad para demostrar que las producciones que verdaderamente dejan una marca en la retina son aquellas que entienden que el peligro se vuelve mucho más aterrador cuando los protagonistas son personas comunes con recursos limitados. La tensión se construye a partir de los ruidos de los motores viejos, las llamadas telefónicas interceptadas desde cabinas públicas y los enfrentamientos armados donde cada bala disparada cuenta y las heridas tardan capítulos enteros en sanar. Darle una oportunidad a este tipo de relatos menos evidentes enriquecerá por completo tu criterio como cinéfilo, recordándote que la adrenalina más pura no siempre grita ni explota, sino que a veces se esconde en la mirada de un fugitivo que sabe que no tiene un mañana asegurado en la gran ciudad.
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Cannes 2026 – Una edición desigual, pero aún llena de grandes obras
La edición 79 del Festival de Cannes estuvo marcada por la controversia. Para empezar, la selección, compuesta por 22 títulos, varios de grandes maestros, no tuvo la calidad que tanto ha deslumbrado en años recientes. Evidentemente, no es de esperarse que cada película de un gran director sea un trabajo excepcional, pero este año coincidió en que los nuevos títulos de realizadores consagrados como Pedro Almodóvar, Asghar Farhadi o Koreeda Hirokazu dejaran mucho que desear.
Por otra parte, el jurado presidido por el cineasta surcoreano Park Chan Wook fue un poco extraño, ya que estuvo conformado por cineastas con una trayectoria sólida como Chloe Zhao, noveles como el chileno Diego Céspedes o bien figuras glamorosas como Demi Moore, que no se caracteriza precisamente por una filmografía cuidada en sus más de cuatro décadas de carrera en Hollywood. De los títulos en competencia, 5 fueron dirigidos por mujeres y una de ellas, la alemana Valeska Grisebach ganó el Premio del Jurado por The Dreamed Adventure.

La Palma de Oro le fue otorgada a Fjord del realizador rumano Cristian Mungiu. Esta es la segunda vez que Mungiu recibe la presea, después de marcar un hito en la nueva ola del cine de su país con la espléndida 4 meses, 3 semanas, 2 días en 2007. Su sexto largometraje, también escrito por él, es el primero en ser ambientado y rodado fuera de Rumania, y cuenta con un reparto internacional encabezado por Sebastian Stan (quien por cierto es originario de Rumania) y la noruega Renate Reinsve, que ha cautivado al público de todo el mundo con cintas como The Worst Person in the World (por el que obtuvo el Premio de Mejor Actriz en Cannes en 2021) y Sentimental Value, ambas de Joachim Trier. Este año se anotó otro gran éxito con Backrooms de Kane Parsons, una cinta independiente estadounidense que ganó más de 350 millones de dólares en taquilla.
Después de haber colaborado juntos en A Different Man (2024) de Aaron Schimberg, Stan y Reinsve se reúnen en Fjord interpretando a la conservadora pareja Gheorghiu que emigra a Noruega. Mihai es rumano pero su mujer es noruega y ambos buscan un futuro mejor para sus cinco hijos en un pequeño pueblo. La familia pertenece a una estricta iglesia evangelista, de manera que los rezos y el estudio de la biblia dominan la rutina familiar. Por contraste, los niños acuden a una escuela pública inclusiva en la que cualquier expresión religiosa está prohibida. Mihai ha conseguido un trabajo técnico en esa misma institución en la que está sobre calificado, pero acepta el sacrificio profesional con el fin de brindarle mejores oportunidades a sus hijos. La familia es vista con extremo recelo por parte de la comunidad que es extremadamente liberal y es de esperarse que pronto los problemas surjan cuando los maestros perciben que hay un posible maltrato físico por parte de los padres hacia los hijos. Los prejuicios, la desconfianza y la barrera cultural y lingüística coloca a los padres en una situación jurídica muy compleja que explota a nivel mediático. A lo largo de su obra, Mungiu ha abordado la migración, el choque cultural entre la Europa oriental y occidental y el autoritarismo, pero en este caso la historia de la familia Ghiurghiu lo lleva a buscar un delicadísimo balance que nunca deja de ser ambiguo sobre la justicia en un caso de alteridad en el marco de un sistema ultra progresista que es completamente intransigente.
El estilo de Mungiu es su precisión y distanciamiento, y en Fjord nos presenta una historia subversiva en estos tiempos en donde una familia rígida y ultra religiosa resulta menos intolerante que la sociedad progresista noruega. Seguramente esta Palma de Oro creará una gran controversia entre el público cinéfilo, ya que podría interpretarse como una apología del autoritarismo, una postura que va precisamente en contra de la ideología que ha mostrado Mungiu a lo largo de su carrera.

El Gran Premio del Jurado fue para el gran cineasta ruso exiliado Andrey Zvyagintsev, que presenta su sexto largometraje, Minotaur, tras una prolongada ausencia de casi una década y después de haberse recuperado de una larga enfermedad. Llama la atención que sea una adaptación de la clásica película francesa La femme infidele (1969) de Claude Chabrol, pero esta historia de infelicidad conyugal, coescrita por Zvyagintsev y Simon Liashenko, le permite expandirse en el vasto paisaje de la Rusia corrupta de Vladimir Putin después de la invasión de Ucrania en 2022. El minotauro/monstruo en cuestión es Gleb, el rico presidente de una empresa de transporte (magníficamente interpretado por Dmitriy Mazurov) que vive en una lujosa casa en una provincia alejada de Moscú. Al igual que otros empresarios de la región, Gleb es convocado por el alcalde que les comunica de la necesidad del gobierno de enviar más hombres al frente de guerra, sin afectar la economía local. Gleb concibe el escalofriante plan de publicar un anuncio prometiendo duplicar el sueldo de catorce camioneros que serán reclutados antes de cobrar siquiera su primer sueldo.
Durante la primera parte de la película observamos la vida ordenada de Gleb, que está casado con una bella mujer, Galina (Iris Lebedeva) y son padres de un hijo adolescente. Durante su matrimonio ha sido infiel y distante, y los consejos que le da a su hijo de cómo responder a un bully en su clase, lo muestran como un hombre emblemático de la Rusia de Putin: déspota, intimidante y con un gran sentido de empoderamiento. Su esposa sólo parece medianamente contenta cuando recibe mensajes en el teléfono, lo que lo hace sospechar correctamente que mantiene un romance. Su rival es Anton, un joven y atractivo fotógrafo. Sólo entonces vemos que Gleb, que ha sido un hombre reservado, empieza a mostrar una pasión desmedida que le hace asesinar brutalmente al amante de su mujer. Sin embargo, después de esta crisis todo vuelve a la normalidad, Gleb no tendrá ningún castigo ya que es cómplice de las autoridades y su esposa ni siquiera lo desprecia, y menos aun se cuestiona su lugar en la sociedad corrupta a la que pertenece.
En Minotaur, Zvyagintsev logra el equilibrio perfecto entre un sofisticado thriller y una denuncia cáustica al estado déspota de Putin y seguramente será uno de los títulos más gustados este año.
El premio de Mejor Director fue compartido por el extraordinario cineasta polaco Pawel Pawlikowski y los debutantes cineastas españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo, conocidos en su país por sus exitosas series televisivas como Los Javis, y considerados los herederos de Pedro Almodóvar.

Fatherland fue quizá la película mejor recibida por la crítica en todo el Festival de Cannes, y la que se pensaba que recibiría la Palma de Oro. Pawlikowski añade este título a una serie filmada en un riguroso blanco y negro que se centra en la Europa de la Guerra Fría y que inició en 2013 con Ida y que siguió en 2018 con Cold War, para abordar temas políticos e históricos como trasfondo de dramáticas historias personales. Fatherland, coescrita por Pawlikowski y Henk Handloegten, está ambientada en 1949, año en que el gran escritor alemán Thomas Mann (Hanns Zischler) regresa del exilio en Estados Unidos, y viaja desde Alemania Occidental a la Alemania Oriental, los dos polos ideológicos de la Guerra Fria, acompañado de su hija Erika (Sandra Hüller).
A lo largo de su obra, Thomas Mann observó la incompatibilidad entre el artista y la sociedad y esa es quizá la premisa de esta película, en la que Mann, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1929 y uno de los intelectuales más encumbrados del siglo XX, fue también el jefe de una familia plena de demonios. Para empezar, Mann luchó contra su propia homosexualidad y condenó la vida de excesos de su hijo predilecto Klaus, también escritor y abiertamente homosexual, que además tenía una relación muy estrecha con su hermana Erika. Fatherland inicia justamente en los días previos al suicidio de Klaus, durante el regreso glorioso de Mann a Frankfurt, una ciudad dominada por los Estados Unidos y lo seguimos a Weimar, territorio de los soviéticos, pero también la tierra del genio Johann Wolfgang von Goethe, el dios de las letras alemanas a quien Mann venera sobre todas las cosas.
En sus diferentes discursos, el laureado escritor busca curar el espíritu herido de Alemania y conmina a sus compatriotas a iniciar una rehabilitación espiritual que esté orientada por el pensamiento de Goethe que resistió “al culto romántico de la muerte”. Resulta paradójico que Mann hable con tanta majestuosidad sobre la sanación espiritual cuando su familia está al borde del colapso. Detrás de la fachada imperturbable de Mann, descubrimos gracias a Erika a un hombre moralmente derrotado y perteneciente a otro tiempo. Pawlikowski demuestra nuevamente su enorme maestría al narrar esta historia sobre la fama, el exilio, la identidad y la familia de una manera a la vez íntima y distante, con su característico estilo de brevedad y precisión. Fatherland es una obra sublime que restaura la fe en el arte cinematográfico y seguramente será una de las cintas más premiadas después de su paso por Cannes.

Una de las grandes sorpresas de esta edición del Festival de Cannes fue la presencia de La bola negra, una segunda cinta española producida por Pedro Almodóvar y dirigida por sus seguidores Javier Calvo y Javier Ambrossi. Se trata de una adaptación de la obra teatral La piedra oscura de Alberto Conejero e hilvanada en tres tiempos no lineales sobre tres hombres íntimamente ligados por el deseo, el amor clandestino y la herencia del dolor. Lo que los une es el primer texto abiertamente homosexual del gran escritor español Federico García Lorca que permaneció oculto durante décadas.
La bola negra es un gran mosaico maximalista donde confluyen todo tipo de tonos y estilos sorprendentes, excesivos, para presentar la historia de Sebastián (el cantante Guitarricadelafuente en su debut), un joven provinciano que es obligado a unirse como soldado raso al bando franquista. En estas circunstancias le toca vigilar en un hospital a Rafael (Miguel Bernardeau), un atractivo republicano, futbolista y hombre de teatro, personaje real que corresponde a Rafael Rodríguez Rapún, última pareja del gran poeta andaluz que para entonces ya había sido brutalmente asesinado. Rafael está malherido y sabe que lo mantienen vivo para torturarlo con el fin de denunciar a sus compañeros. Pronto se establece un romance entre ambos, lo que hace que Rafael le confíe el secreto de donde está escondido el manuscrito de Lorca.
Después de la muerte inevitable del republicano, Sebastián recupera el texto, pero éste desaparece durante décadas. La otra parte de la historia se ubica en 2017 y nos presenta a un joven historiador, Alberto (Carlos González), que vive alejado de su madre (Lola Dueñas) y que recibe una extraña herencia por parte de su abuelo materno. Este regalo será lo que une de manera misteriosa a los tres hombres. Penélope Cruz tiene un papel pequeño, pero muy lucidor, en el que interpreta a una atrevida cantante de cabaret que inspira al joven soldado Sebastián a seguir sus impulsos, en tanto que Glenn Close interpreta a una académica especializada en Lorca en el final de la historia, a la que toca autentificar el manuscrito perdido de Lorca.
La bola negra es una película única en muchos sentidos por su enfoque excesivo, melodramático, post-almodovariano, de un tema poco visto en el cine español y que aborda la represión sexual en el régimen franquista. Será una cinta sumamente atractiva para los espectadores que buscan una nueva sensibilidad en la representación de temas LGBT en un cine clásico que aspira a la monumentalidad.
Estos fueron los premios principales en una edición del Festival de Cannes que estuvo marcada por la polémica, pero que como siempre, muestra el espíritu inquebrantable y siempre renovado del cine proveniente de todos los rincones del planeta. Una razón para mantener el optimismo en estos tiempos difíciles.
Daniela Michel Desde 2003 es directora del Festival Internacional de Cine de Morelia, del cual es fundadora. Ha sido jurado de festivales como el de Cannes –en su sección Una Cierta Mirada y en la Semana de la Crítica–, el Venecia, Sundance, Locarno, San Sebastián y Berlín.
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ARIEL 2026: Lista completa de nominados
La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) continúa con su objetivo de promover e impulsar la calidad del cine en nuestro país, es por eso que este 2026 celebra una nueva edición de los Premios Ariel.
Desde su resurgimiento en 1972, el Ariel no para de reconocer públicamente a los mejores profesionales del cine en México. Para su 68ª edición, este no deja de ser su propósito; así que entérate aquí sobre quiénes son los nominados en las 25 categorías que premia la AMACC este 2026.
Rumbo al Ariel 2026
Aunque para la edición de este año se recibieron 151 películas, 67 largometrajes, 84 cortometrajes y 10 películas iberoamericanas, la lista oficial consta únicamente de 49 películas nominadas, mismas que se podrán ver a lo largo del ciclo de exhibición “Rumbo al Ariel 2026”.
Durante este ciclo, las películas se presentarán de forma gratuita, incluyendo las transmisiones de los cortometrajes de ficción, animación y documental en los canales que conforman la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México. Asimismo, pensando en las preferencias del público, también se podrán disfrutar en funciones diarias a través de la plataforma de streaming, FestivalOpen!
¿Cuándo se celebrará la ceremonia del Ariel 2026?
La ceremonia de entrega del premio Ariel 2026 se llevará a cabo el próximo 3 de octubre.
Nominaciones por categoria
Actor
- Andrés Catzín | Cosmos
- Ernesto Rocha | Adiós, amor
- Hoze Meléndez | Cocodrilos
- Mauricio Isaac | Café Chairel
- Osvaldo Sánchez | En el camino
Actriz
- Ángela Molina | Cosmos
- Diana Sedano | Juana
- Emma Dib | La eterna adolescente
- Mónica del Carmen | Las mutaciones
- Natalia Reyes | Aún es de noche en Caracas
Coactuación femenina
- Arcelia Ramírez | Cocodrilos
- Margarita Sanz | Juana
- Ángeles Cruz | Las locuras
- Ruth Ramos | La eterna adolescente
- Teresita Sánchez | Cocodrilos
Coactuación masculina
- Bernardo Gamboa | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Héctor Kotsifakis | Pérdida total
- Manuel Cruz Vivas | Cocodrilos
- Mariano López Sosa | En el camino
- Roberto Sosa | Las locuras
Cortometraje animación
- Azulesepia | Dir. Luis Manuel Villarreal Dávila
- Desdoblándome | Dir. Natalia Pájaro
- Te prometo violencia | Dir. Juan María León Piña
- Teatro Secreto | Dir. Diego Martínez Gutiérrez
- Wing Shop | Dir. Andrea León Gutiérrez, Gabriela Rojas Bustos, Sascha Schmit
Cortometraje documental
- La mar | Dir. Jean Chapiro Uziel
- Las voces del despeñadero | Dir. Victor Rejón, Irving Serrano
- Mácula | Dir. Mariana Xochiquétzal Rivera García
- Mujer de barro | Dir. Concepción Vásquez
- Toda la vida para siempre | Dir. Sebastián Molina Ruiz
Cortometraje ficción
- Azul | Dir. David Karlak
- Crónica menor | Dir. Francisco Usiel
- Oc ni temiki (sigo soñando) | Dir. Misael Alva
- Techiq | Dir. Missael Sánchez Arce
- Una torreta en llamas | Dir. Humberto Flores Jáuregui
Dirección
- David Pablos | En el camino
- Ernesto Martínez Bucio | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Gabriel Mascaro | O último azul
- Lucía Gajá | Vidas en la orilla
- Pablo Pérez Lombardini | La reserva
Diseño de arte
- Belén Estrada | En el camino
- Christian Alfredo Galindo García, Consuelo Ileana Martínez Ruiz | Autos, mota y rocanrol
- Daniela Rojas | Juana
- Ezra Buenrostro | Aún es de noche en Caracas
- Salvador Parra | Vainilla
Edición
- Alfonso Gastiaburo, Ana García, Lucía Gajá | Vidas en la orilla
- Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata, Odei Zabaleta | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Jonathan Pellicer | En el camino
- Jorge Marquéz | Gerry Adams: El hombre de Ballymurphy
- Omar Guzmán, Sebastián Sepúlveda | O último azul
Efectos especiales
- Arturo Vázquez | Contraataque
- Gerardo Muñoz, Omar Israel Ayala de la Peña | Un cuento de pescadores
- José Martínez «Josh» | Mujeres del alba
- Luis Ambriz | Cocodrilos
- Ricardo Arvizu | Aún es de noche en Caracas
Efectos visuales
- Amet Ramos | Un cuento de pescadores
- Gaston Alvárez | Autos, mota y rocanrol
- Jorge Palma Bermúdez | En el camino
- María José Straffon | Soy Frankelda
- Paula Siqueira, Raúl «Ratón» Luna | Aún es de noche en Caracas
Fotografía
- Germinal Roaux, Inti Briones | Cosmos
- Guillermo Garza | O último azul
- Juan Pablo Ramírez | Aún es de noche en Caracas
- Moritz Tessendorf | La reserva
- Ximena Amann (AMC) | En el camino
Guión adaptado
- Javier Peñalosa, Mariana Chenillo | Los dos hemisferios de Lucca
- Jimena Montemayor Loyo | Mujeres del alba
- Jorge Hérnandez Aldana | La sombra del catire
- Jorge Ramírez-Suárez | Las mutaciones
- Mariana Josefina Rondón García, María Teresa Ugás Castro | Aún es de noche en Caracas
Guión original
- David Pablos | En el camino
- Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Gabriel Mascaro, Tibério Azul | O último azul
- Germinal Roaux | Cosmos
- Pablo Pérez Lombardini | La reserva
Largometraje animación
- La gran historia de la filosofía occidental | Dir. Aria L. Covamonas
- Soy Frankelda | Dir. Arturo Ambriz Rendón, Rodolfo Ambriz Rendón
Largometraje documental
- Brigada 2045 | Dir. Olivia Luengas Magaña
- Gaza, la franja del exterminio | Dir. Rafael Rangel
- La libertad de Fierro | Dir. Santiago Esteinou
- Llamarse Olimpia | Dir. Indira Cato Cortes
- Vidas en la orilla | Dir. Lucía Gajá
Maquillaje
- Adam Zoller | En el camino
- Alejandra Velarde | Vainilla
- Gerardo Muñoz | Un cuento de pescadores
- Karina E. Monroy | Autos, mota y rocanrol
- Karina Rodríguez | Aún es de noche en Caracas
Música original
- Andrea Balency-Bearn | En el camino
- María Giménez Cacho Goded | Juana
- Memo Guerra | O último azul
- Yolihuani Curiel Balzareti | Brigada 2045
- YOM | La reserva
Ópera prima
- Cocodrilos | Dir. J. Xavier Velasco
- El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) | Dir. Ernesto Martínez Bucio
- Juana | Dir. Daniel Giménez Cacho
- La reserva | Dir. Pablo Pérez Lombardini
- Vainilla | Dir. Mayra Hermosillo
Película iberoamericana
- Belén (Argentina) | Dir. Dolores Fonzi
- La misteriosa mirada del flamenco (Chile) | Dir. Diego Céspedes
- Los domingos (España) | Dir. Alauda Ruiz de Azúa
- Manas (Brasil) | Dir. Marianna Brennand
- Un poeta (Colombia) | Dir. Simón Mesa Soto
Revelación actoral
- Aurora Dávila | Vainilla
- Carolina Guzmán | La reserva
- Donovan Said | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Laura Uribe Rojas | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Victor Miguel Prieto Simental | En el camino
Sonido
- Alex de Icaza, David Montero | Autos, mota y rocanrol
- Antonio Porém Pires, Lena Esquenazi, Nayuribe Montero | Aún es de noche en Caracas
- Arturo Salazar, Liliana Villaseñor, María Alejandra Rojas, Vincent Sinceretti | O último azul
- Carlos Cortés Navarrete (C.A.S.), Miguel Mata, Odín Acosta Ascencio | Brigada 2045
- Denis Sechaud, Ivan Dumas, Raphaël Sohier | Cosmos
Vestuario
- Brenda Gómez | Aún es de noche en Caracas
- Felipe Criado | En el camino
- Felipe Criado | Cosmos
- Gilda Navarro | Vainilla
- Gilda Navarro, Joanna Nogueiras Yankelevich | Autos, mota y rocanrol
Película
- El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) | Mandarina Cine, Dir. Ernesto Martínez Bucio
- En el camino | Animal de Luz Films, Dir. David Pablos
- La libertad de Fierro | Javier Campos López, Santiago Esteinou, Dir. Santiago Esteinou
- O último azul | Cinevinay, Desvia, Dir. Gabriel Mascaro
- Vainilla | Huasteca CC, Redrum, Dir. Mayra Hermosillo
Te invitamos a que no te pierdas la transmisión de este evento, en el cual este año se galardonarán con el Ariel de Oro al documentalista Demetrio Bilbatúa y la actriz Rosita Arenas.
ues de anuncios individuales.
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