Cine y Tv
Roma y la memoria épica de Eugenio Caballero

Colonia Roma, delegación Cuauhtémoc, inicios de los 70. El señor de los camotes transita por las calles con nombres de urbes del interior de la República: ciudades en donde, se dice, el fundador del barrio habría tenido éxito con la gira de su circo a principios del siglo XX. Una banda de guerra también hace su recorrido a paso marchado, abriéndose camino entre las filas de coches Volkswagen estacionados en cada flanco. Las paredes externas de varias casas tienen pósters que incitan a votar por Luis Echeverría para la presidencia del país, mientras que las internas aún lucen algunos de los “México68” psicodélicos de Lance Wyman. En el cruce de las avenidas Insurgentes y Baja California, mientras tanto, se alza el cine Las Américas, con su dulcería y su puesto de revistas, donde se leen títulos como Audaz, Caballero, èl…
Tal era la ciudad que evocaban el director Alfonso Cuarón y el diseñador de producción Eugenio Caballero en aquellas primeras pláticas de las que germinaría la película Roma: charlas sobre su infancia, que a su vez los lanzarían a un recorrido por la capital para hallar una forma de traer esas imágenes de vuelta a toda costa. Cuarón, por un lado, recordaba su vida en la casa de la calle Tepeji, en la que vivió con su madre, sus tres hermanos y su nana de origen mixteco, Libo. Dichas memorias, por otro, despertaban inevitablemente las de Caballero, quien, con unos años de diferencia, pasó buena parte de su niñez a unas tres cuadras de ahí, en la calle de Quintana Roo, donde estaba la casa de sus abuelos.
“La película surgió de conversaciones”, nos dijo el diseñador de producción. “Ésta era una de las cosas que más me gustaba. Ni siquiera habíamos visto imágenes: Alfonso me hablaba de sus recuerdos y esa era mi guía. A partir de ahí hicimos una investigación extensísima”.
Alfonso Cuarón y Eugenio Caballero en el anuncio de fin de rodaje de Roma.
Roma acabaría por formarse en un 90% de las memorias de Cuarón, tras años de permanecer como una semilla. Es la película que el director mexicano había querido filmar después de Niños del hombre (2006); sin embargo, situaciones personales le impidieron hacerlo en ese momento. “Quizá fue lo mejor”, dijo el director, al presentar pietaje exclusivo a medios mexicanos antes de irse a los festivales de Toronto, Venecia y Telluride. “Porque necesitaba este tiempo para madurarla”.
Por una década, Roma se mantuvo como una ilusión: la de contar una historia centrada en su niñez, especialmente en el papel que jugó Libo, como una suerte de madre sustituta. Cuando llegó el momento oportuno, el proceso de preproducción fue muy distinto al de sus cintas pasadas: lo relevante, esta vez, no era la anécdota de los personajes ni el relato en sí, sino la recuperación de la esencia de las memorias y de los espacios. “Hablábamos de a qué escuela habíamos ido, cosas así”, nos dijo Caballero, quien no vio el guion sino hasta que estaban a punto de filmar, con muchas de las locaciones ya construidas y ambientadas. “Nació prácticamente de las memorias”.
La recreación detallada y fiel de ese pasado personal, sin embargo, no tardó en convertirse en una epopeya. Roma calca la cotidianidad de un hogar entre 1970 y 1971, pero no puede hacerlo sin recuperar a toda una nación. Porque la memoria de un niño es la de una familia, y la de una familia es la de una ciudad, y la de una ciudad es la de un país.

La superproducción de lo íntimo
En su camino como cineasta, Alfonso Cuarón ha trabajado principalmente fuera de México. Roma es la primera producción mexicana que dirige desde Y tú mamá también (2001), el roadtrip que, después de lo que él consideró el fracaso de su adaptación de Grandes esperanzas, lo reencontró consigo mismo como autor. Este regreso cinematográfico, por el contrario, sucede después de una consolidación en el panorama de Hollywood: su Oscar a Mejor director por Gravedad. ¿Qué seguía? Traer a su país natal la espectacularidad realista por la que es conocido.
“Algo que me daba ilusión y que pensaba cada vez más mientras hacía Gravedad”, reveló Cuarón, “era que quería tomar las herramientas que había tenido el privilegio de usar en grandes producciones para tenerlas al servicio de otro tipo de historia. Para mí fue un reto mayor que Gravedad, porque en ésa era una cuestión de imaginación y mucha investigación. Acá yo conocía cada detalle de las cosas que quería reproducir”.
Con sus altos valores de producción y obsesión por el detalle, Roma revive el pasado de la misma forma en que solemos revisitar nuestros recuerdos más atesorados: a escala épica y precisa, sin importar si son muy personales o “pequeños”. Fue rodada en 65 milímetros, los efectos visuales –extensión de cielos y sets– fueron hechos por MPC (empresa que hizo los efectos de El libro de la selva), el trabajo en blanco y negro se hizo en Technicolor y la mezcla del sonido se realizó con la tecnología Dolby Atmos, con la que Cuarón hizo sonar el vacío del espacio en 2013. “Fue el sonido más complejo que he hecho. Se mezcló en el doble de tiempo que Gravedad. Queríamos recuperar la esencia sonora de la ciudad. La idea era no estar satisfechos hasta que incluso pudiéramos sentir los olores”, nos dijo.

Los lugares, sin embargo, representaron el mayor reto y triunfo: aquello que convierte a la cinta en una verdadera máquina del tiempo. En un principio, tanto Cuarón como Caballero querían rodar todo en espacios reales, pero pronto se dieron cuenta de que era imposible. “Han pasado 50 años y la ciudad tiene otro rostro”, nos dijo el diseñador de producción. “Sucedió el terremoto del 85 y es como si en los 70 hubiéramos querido encontrar la ciudad de los años 20. Nos dimos cuenta de que si queríamos hacer una recreación meticulosa, íbamos a tener que construir desde cero algunos”.
Entre las locaciones reales que fueron modificadas se encuentran la Calzada México-Tacuba –donde recrearon parte de la matanza de Corpus Christi y reconstruyeron una mueblería que existía ahí–; una bodega olvidada del Centro Médico en donde se recreó un piso del hospital; así como la calle de Tepeji, donde recubrieron muchas fachadas e hicieron un pequeño cambio: para las secuencias que suceden en el exterior de la casa, decidieron no filmar el número 21, donde vivió Cuarón, sino la casa de enfrente (a la que transformaron por fuera), pues tenía mejor luz.

Por otro lado, el cruce de las avenidas Insurgentes y Baja California –donde Libo (Yalitza Aparicio) apresura el paso en una de las escenas más icónicas–, sí fue construido en su totalidad en Vallejo: con su Banca Serfín, su cine Las Américas, sus taxis de época. Este set, “el más grande” en el que ha trabajado Cuarón según sus propias palabras, medía 200 metros y abarcaba dos cuadras enteras. «Nos dimos cuenta de que no había dónde rodar las grandes avenidas. Incluso aunque hubiera cosas en esa avenida que hoy se acercaran un poco a lo que fue en los 70, había que modificar todo en una gran proporción y también hubiéramos tenido que cerrarla y meter todos los vehículos de época. Tener todo demasiado controlado. Construimos el set también por practicidad», dijo Caballero.
No obstante, el set más complejo y representativo del realismo obsesivo fue la casa, una réplica exacta de aquella en la que crecieron los Cuarón. Aunque el cineasta buscó fidelidad total a las memorias de su niñez, la producción no pudo filmar en los interiores del inmueble real en Tepeji, pues no existían las condiciones propicias. En su lugar se acondicionó una casa de la colonia Narvarte a punto de ser demolida: se modificó su estructura con unas ranuras en el techo rumbo a la azotea y se colocaron paredes movibles que, cual guillotinas, se desplazaban con contrapesos de arriba a abajo en unos rieles. “Era una maquinita para hacer cine, donde podíamos iluminar como queríamos y meter la cámara para tener distintos puntos de perspectiva dentro. Queríamos tener la sensación de ladrillo que no te da un foro”, dijo Caballero. Según el diseñador de producción, esto también facilitó el trabajo de Alfonso Cuarón, quien además fotografió la cinta junto con el joven talento, Galo Olivares (El vigilante), debido a que Emmanuel Lubezki no contó con disponibilidad. Su visión de planos secuencias y tomas abiertas siempre exigió recreaciones perfectas de los espacios, pues todo quedaba a cuadro.

Para realizar las escenas de la azotea, sin embargo, el equipo de producción tuvo que recurrir a otra locación. «Vimos fácil 200 azoteas hasta dar con la que usamos», comentó Caballero. «El panorama que se ve, de tendederos y ropa secándose, fue recreado con CGI, el paisaje urbano ha cambiado tanto. ¡Todos los tinacos ya son de PVC!».

Juguetes, marcas de productos y demás objetos de la época fueron recreados por el equipo de arte –algunos con modificaciones en su color y brillo para que lucieran más en el blanco y negro–, pero otros fueron auténticos. El 80% de los muebles son los mismos que existían en la casa de Cuarón, recuperados después de que fueron diseminados por la familia en cinco estados de la República. “Hubo un trabajo de cierta forma arqueológico”, reveló Caballero. “Además mandamos a hacer las mismas losetas pintadas a mano. Todas las del patio las pusimos nosotros”.
La exactitud incluso se extendió a los actores que interpretaron a la familia, idénticos a los miembros reales. “Un día recreé una foto familiar con el elenco y se la enseñé a mis hermanos», platicó Cuarón en aquella reunión con medios mexicanos. «Al principio ellos pensaron que era la misma foto que ya conocían, no se dieron cuenta de que estaban viendo a actores y no a ellos mismos».
«Para nuestros amigos de producción [el rodaje] fue algo más que un reto, fue algo insoportable, yo creo”, bromeó el director.

Ciudad de contrastes
Roma habla de la relación de los individuos con su contexto: con los espacios y la historia que les toca habitar a lo largo de su vida. En este sentido, los lugares que más han definido a Eugenio Caballero tienen que ver con su infancia y con sus primeros pasos como diseñador de producción: «Son la Roma y la Condesa, porque ahí crecí y de alguna forma desarrollé mi carrera profesional. Pero también el Centro Histórico, que resuena profundamente con muchos de mis recuerdos. Lo que a mí me gusta de Roma es que de alguna forma conecta con algo que siento hacia la Ciudad de México, con todo y sus problemas y contrastes».
En el recorrido que hiciera con Cuarón, Eugenio Caballero descubrió a una ciudad muy distinta, aunque con los mismos vicios. «Nos encontramos con una ciudad caótica. Con un México aun muy bello y de tradición, pero con una ciudad cada vez más peligrosa. Con los mismos problemas planteados en la película, la manipulación política, los contrastes, el clasismo».
Roma revive una ciudad y un país que ya no existen, pero que en esencia son los mismos. “Es impresionante ver que las cosas no cambian”, coincidió Cuarón. “Y me refiero a las dos partes de un país y de sus familias: a la amorosa y a las llagas que también pueden dejar”. Hay belleza y caos, manipulación política y lucidez, machismo y mujeres que inspiran, esperanza y represión a estudiantes. Roma trae de vuelta un pasado que sigue existiendo, bailando eternamente sobre esos dos elementos cuya tensión constante da forma a nuestro tejido social: soledad y solidaridad.

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Películas que marcaron tendencia en moda, belleza y preferencias olfativas
Las películas tienen la capacidad de influir en mucho más que las conversaciones posteriores a una función. A lo largo de la historia, numerosas producciones lograron modificar hábitos de consumo, inspirar estilos de vestimenta y popularizar determinadas formas de entender la belleza. Algunas incluso dejaron huella en aspectos menos visibles, como las preferencias relacionadas con perfumes y aromas.
La conexión entre cine y tendencias existe prácticamente desde los comienzos de la industria. Los espectadores observan cómo se visten los personajes, qué accesorios utilizan, cómo se peinan y qué tipo de estilo proyectan. Con el paso del tiempo, muchas de esas características terminan trasladándose a la vida cotidiana, impulsando fenómenos culturales que trascienden la pantalla.
Desayuno en Tiffany’s y el nacimiento de un ícono
Cuando Desayuno en Tiffany’s llegó a los cines en 1961, pocos imaginaban el impacto que tendría en la cultura popular. La imagen de Audrey Hepburn vestida de negro frente a una joyería neoyorquina se convirtió rápidamente en una referencia global de elegancia.
La película ayudó a consolidar una idea de sofisticación basada en la simplicidad, donde los accesorios, el maquillaje y la actitud tenían tanta importancia como las prendas elegidas. Décadas después, continúa siendo una fuente de inspiración para diseñadores, estilistas y amantes de la moda.
Además de influir en la vestimenta, este tipo de producciones contribuyó a reforzar la asociación entre glamour, cuidado personal y determinados hábitos vinculados con la imagen.
Sexo en la Ciudad y el lujo cotidiano
Aunque nació como serie televisiva, Sex and the City tuvo una continuidad cinematográfica que consolidó aún más su influencia cultural.
Los personajes no solo marcaron tendencias en moda, sino también en accesorios, cosméticos y estilos de vida. La narrativa presentó una visión del lujo integrada a la rutina cotidiana, donde cada elección estética parecía formar parte de una declaración personal.
Este fenómeno impulsó el interés por marcas exclusivas y productos asociados a una determinada imagen de sofisticación. Dentro de ese contexto más amplio, comenzaron a ganar relevancia numerosas conversaciones relacionadas con fragancias masculinas y femeninas que complementaban determinados estilos.
En algunos espacios especializados dedicados a la perfumería, por ejemplo, aparecen referencias a bharara king dentro de discusiones vinculadas con tendencias contemporáneas y preferencias aromáticas.
Casino Royale y el regreso de la elegancia masculina
La llegada de Daniel Craig al papel de James Bond marcó una nueva etapa para uno de los personajes más emblemáticos del cine.
Casino Royale presentó una imagen masculina basada en la elegancia clásica, los trajes bien confeccionados y una estética refinada que influyó en tendencias posteriores. A diferencia de otras producciones centradas exclusivamente en la acción, la película otorgó gran importancia a la construcción visual del protagonista.
La influencia de James Bond sobre la moda masculina tiene décadas de historia. Sin embargo, esta versión logró acercar nuevamente ciertos códigos tradicionales a una audiencia contemporánea.

El cine y el universo de las fragancias
Aunque los perfumes no pueden percibirse directamente en una sala de cine, numerosas películas han contribuido indirectamente a despertar interés por el mundo de los aromas.
Los personajes elegantes, los ambientes sofisticados y las historias vinculadas al lujo suelen generar curiosidad sobre los detalles que completan una determinada imagen. Entre ellos, las fragancias ocupan un lugar destacado.
Actualmente, las redes sociales amplifican este fenómeno. Los espectadores ya no se limitan a comentar una película; también investigan productos asociados a los estilos que observan en pantalla.
Por ese motivo, búsquedas relacionadas con el perfume Bharara King pueden aparecer entre personas interesadas en explorar opciones vinculadas a una determinada estética o perfil de sofisticación.
La construcción de una identidad visual completa
Uno de los aspectos más interesantes del cine es su capacidad para presentar personajes coherentes en todos sus detalles.
Vestuario, maquillaje, accesorios, lenguaje corporal y entornos forman parte de una construcción cuidadosamente planificada. Esa coherencia suele resultar atractiva para el público, que muchas veces intenta incorporar algunos elementos a su propia imagen.
En la actualidad, algunas personas interesadas en perfumería investigan opciones como versace eros cuando exploran fragancias asociadas a estilos contemporáneos de elegancia masculina.
Tendencias que trascienden generaciones
No todas las películas mantienen su influencia con el paso del tiempo. Sin embargo, ciertas producciones logran conservar relevancia incluso décadas después de su estreno.
Esto ocurre porque sus propuestas estéticas consiguen superar modas pasajeras y transformarse en referencias culturales más amplias. Los personajes, los vestuarios y los códigos visuales continúan inspirando nuevas interpretaciones adaptadas a cada época.
Dentro de ese ecosistema de recomendaciones e intereses compartidos también aparecen consultas vinculadas con Versace Eros y su precio, reflejando cómo la influencia cinematográfica puede extenderse hacia ámbitos tan diversos como la moda, la belleza y las preferencias olfativas que acompañan la construcción de una identidad personal.

Grease y el poder de una estética reconocible
La década de 1970 encontró en Grease una de sus expresiones más influyentes. Aunque la historia estaba ambientada en los años cincuenta, la película revitalizó tendencias relacionadas con peinados, maquillaje y estilos de vestimenta que volvieron a ganar popularidad entre nuevas generaciones.
Las camperas de cuero, los pantalones ajustados y los peinados cuidadosamente trabajados se transformaron en símbolos fácilmente identificables. La producción demostró cómo el cine podía rescatar modas del pasado y convertirlas nuevamente en objeto de deseo.
El fenómeno también puso en evidencia que la construcción de una imagen personal no depende exclusivamente de la ropa, sino de una combinación de elementos visuales y actitudinales.
El Diablo Viste a la Moda y la influencia de la industria fashion
Pocas películas exploraron el universo de la moda con tanto detalle como El Diablo Viste a la Moda. La producción permitió que millones de espectadores conocieran algunos mecanismos internos de una industria caracterizada por las tendencias cambiantes y la búsqueda constante de innovación.
Uno de los aspectos más interesantes de la película es la manera en que muestra cómo pequeños detalles pueden transformar completamente una imagen. Accesorios, maquillaje, peinados y elecciones de vestuario aparecen como herramientas capaces de comunicar personalidad, ambición o pertenencia a determinados círculos sociales.
Más allá de la alta costura, esa misma lógica de traducir referencias cinematográficas en productos concretos también llegó a las marcas de consumo masivo. Zara, por ejemplo, lanza colecciones cápsula con guiños constantes a estéticas de época y al universo del cine, y traslada esa propuesta a su línea de fragancias. Quienes buscan replicar determinada atmósfera visual encuentran en el perfume de la marca Zara una alternativa accesible para completar un estilo inspirado en la pantalla, sin recurrir necesariamente a las grandes casas de lujo.
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La misteriosa mirada del Flamenco – Una charla con su director, Diego Céspedes
El 12 de junio llega a Mubi La misteriosa mirada del Flamenco, el primer largometraje dirigido por Diego Céspedes. Esta producción chilena también fue escrita por Céspedes y se llevó el premio Una cierta mirada en el Festival de Cannes en 2025. Además, también fue premiada en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y seleccionada para el de Toronto.
La historia tiene lugar en Chile en 19821 y sigue a Lidia, una niña de 11 años criada por artistas queer en la cantina de un pueblo minero en medio del desierto. Su relación más estrecha es con Flamingo, a quien reconoce como su mamá. Cuando la crisis del sida llega a este aislado lugar, el miedo y la violencia comienzan a apoderarse de sus habitantes. Pero hasta en las circunstancias más adversas, el amor y la comunidad pueden ayudarnos a resistir.
Platicamos con Diego Céspedes sobre su obra. Nos compartió sus inspiraciones, su visión sobre la dualidad de la historia como reflejo de la vida misma, y el rol que juega el realismo mágico en la película.
Hablemos de las dualidades de esta historia. En la película vemos violencia, pero también hay amor; vemos pérdida, pero también celebración. Creo que es una manera muy acertada de abordar una historia queer, porque la experiencia queer no debería ser encasillada en una sola cosa, y debe de tomar en cuenta todo por lo que puede estar conformada. ¿Cómo manejaste ese balance, para poder retratar todos los ángulos de la historia, dándole a cada uno el espacio y el tiempo necesarios?
Creo que fue de una forma muy intuitiva. El discurso más formado de la película se va dando después de la promoción de la película; pero cuando yo escribo y la hago, es de manera muy intuitiva.
Creo que el humor ha sido una base fundamental en la supervivencia de nuestra comunidad. Es una película que no es de una apariencia sesuda, que uno puede disfrutar, se puede reír, puede llorar y puede emocionarse desde distintos lados. Eso es justamente porque la experiencia que yo viví, y la experiencia de las personas que me inspiran a escribir esta película, ha sido así.
Entonces, ese balance entre humor, violencia, amor, ternura, es justamente donde sentía que era el lugar más honesto. Y cuando iba escribiendo el guión, ya tenía mucho de esto, tenía los dos elementos que me parecían reales, fluidos. Después, las chicas en el elenco también me fueron dando sus propias vivencias, y muchas apuntaban al humor y otras eran también oscuridad. Al final, en el montaje, es cuando uno finalmente va balanceando todo esto.

La relación que hay entre Lidia y Flamingo es muy importante y muy tierna; pero la que existe entre Lidia y Mamá Boa es la más cautivante. Es una relación muy compleja que está marcada por el dolor de la pérdida, y también sobre todo por esta lucha entre querer proteger a alguien que al mismo tiempo quiere explorarlo y saberlo todo, no deja de preguntar, así que hay una gran tensión ahí. ¿Cómo construiste esa relación, tanto en el guión como en el trabajo de tus intérpretes?
Soy muy cercano a Paula Dinamarca, quien interpreta a Mamá Boa, entonces fue un personaje súper fácil de escribir. Se inspira no solamente en ella sino también en su abuela y en referentes que nosotros dos teníamos. La siento un poco mamá protectora pero también un poco que a veces la protejo yo. Entonces este juego que tengo con ella en la vida real hizo que escribirlo en Lidia me fuera fácil y me fuera natural.
Además, Paula es un ser muy emocional, pero también muy duro. Tiene esa dualidad. Así que interpretó a Mamá Boa de una manera espectacular, que tiene mucho que ver con ella, con lo que ella es y lo que ella es capaz de representar por sus propios referentes.
Ahora platícanos de los elementos fantásticos que hay en la película. Hay una conexión con la inocencia de Lidia, quien es el personaje a través del cual estamos viendo toda esta historia. Y siendo Latinoamérica un espacio que está tan marcado por el realismo mágico, ¿cuáles fueron las inspiraciones que nutrieron estos elementos en tu película? ¿Cómo fue su inclusión en el guión?
Al principio del guión había mucho más realismo mágico, y fue perdiendo peso porque me fueron llamando más la atención los personajes y las personas que interpretaban a estos personajes. Entonces también es una suerte de balance casi intuitivo de qué debería ir en todos los lugares.
Y creo que el realismo mágico en esta película particularmente es eso, que Lidia responde en su cabeza a las preguntas que no entiende. Cuando no encuentra respuestas y le están hablando de un personaje que quiere, que encuentra hermoso, pero también le están refiriendo a algo sexual y negativo, viene esta imagen de realismo mágico que un poco apunta a cómo se va construyendo lentamente el imaginario de un niño. Que un niño no es que vea un mensaje y lo entienda por completo, es un proceso más lento en su cabeza. Y simplemente en esta película el realismo mágico responde a esa construcción y lo materializa un poco.
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Seminuevos como nuevos: ¿ciencia ficción o realidad?
Cuando alguien menciona que encontró un auto en muy buen estado, con pocos años de uso y un precio muy por debajo de otros similares, lo primero que aparece es la duda. Para mucha gente eso suena demasiado bueno para ser verdad. Sin embargo, en el mercado es perfectamente posible encontrar opciones de seminuevos como nuevos.
Los carros que llegan al mercado de segunda mano en buen estado tienen una explicación detrás, y vale la pena conocerla.
Considera que quizás muchos planes cotidianos se posponen por no tener un auto propio. Ir al cine, llegar a un autocine o reunirte con amigos para ver una serie juntos se podría complicar cuando dependes del transporte público o del aventón de alguien más. Un seminuevo en buenas condiciones y a buen precio puede resolver eso: un auto confiable con el que llegues a donde quieras sin depender de nadie.
Ten presente que hoy existen plataformas especializadas donde puedes comprar carros seminuevos baratos a crédito, con revisiones verificadas y financiamiento de instituciones bancarias reconocidas. No necesitas reunir el valor total del vehículo antes de comprarlo. Cuando eliges esta vía, puedes adquirirlo con un enganche accesible e ir pagando mensualidades que se ajusten a lo que ganas, sin afectar el presupuesto que ya tienes comprometido.
Mucha gente compra un auto nuevo, lo usa con moderación durante un par de años y luego lo vende porque sus circunstancias cambiaron: un traslado al extranjero, necesidades familiares o simplemente el gusto por cambiar de modelo. El auto sale al mercado con kilometraje bajo, sin golpes mayores, con mantenimientos al corriente y a veces con garantía de fábrica todavía activa.
Recuerda que ciertos carros económicos llegan al mercado en condiciones que vale la pena revisar con calma. Cuando se compran a través de plataformas confiables y con procesos serios, el estado en que se encuentran puede ser muy cercano al de un auto nuevo, con un precio bastante menor.
Un auto nuevo pierde una parte de su valor en cuanto sale de la agencia. Ten presente que esa caída en el precio ya la absorbió el propietario anterior cuando el vehículo llega al mercado de carros económicos seminuevos. Tú pagas por lo que el auto vale en ese momento, no por estrenar algo que en el primer año ya habrá bajado bastante.
Muchos de estos vehículos también conservan garantía activa, refacciones fáciles de conseguir y un historial documentado. Cuando eliges una plataforma especializada en seminuevos seria, puedes revisar el historial, comparar opciones y consultar el reporte vehicular antes de decidir, con todo lo que necesitas saber sobre el auto en un mismo lugar.
Considera que un seminuevo bien elegido puede darte un auto con pocos años de uso y en condiciones muy cercanas a las de uno nuevo, a un precio bastante menor. En el mercado de vehículos de segunda mano eso pasa seguido, siempre que sepas dónde buscar y qué revisar.
Además, el financiamiento que ofrecen las plataformas especializadas hace que esa opción sea todavía más accesible. Buscar carros seminuevos baratos con crédito ya no es algo complicado ni exclusivo para quien tiene las finanzas muy acomodadas: algunas de estas plataformas trabajan con instituciones bancarias y han simplificado los requisitos para que más personas puedan acceder. En lugar de pagar todo de una sola vez, vas cubriendo mensualidades que caben en tu presupuesto y no alteras el resto de tus gastos del mes.
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