Cine y Tv
The Assistant – crítica de la película

Con la erupción de los Me Too también vinieron, eventualmente, las representaciones en cine y televisión del movimiento y de sus historias, de sus sobrevivientes y victimarios. Las películas y series que han resultado de esas indagaciones incluyen narrativas ya hechas y convencionales, como la de El escándalo –en donde mujeres fuertes y temerarias se unen para derrocar al monstruo poderoso–; proyectos de TV desorientados como La Jauría –que en su afán por subrayar termina por replicar imágenes que refuerzan miradas violentas–; o miniseries como I May Destroy You, que problematiza a “la víctima” y le otorga una agencia que otros títulos le niegan. A veces simplistas y obvias, a veces más matizadas y sublevadas, las narrativas del Me Too están apenas en búsqueda de su lenguaje, de la mirada que no solo narra o explica o explota para el mercado, sino que también resiste. Miradas que escarban el terruño, como recientemente se lo oí decir a la escritora Gabriela Jáuregui.
The Assistant, el debut en ficción de la documentalista Kitty Green, da un paso certero hacia esas miradas más evolucionadas que escarban y exhuman estructuras no obvias, y lo hace no al narrar cruzadas formulaicas y atronadoras, sino como un aire helado que llega al centro de la Tierra. Ese centro, en el caso del abuso y la violencia sistemática, lo forman las maquinarias del silencio y la desensibilización, y eso es exactamente lo que vemos en 24 horas de la vida laboral de Jane (Julie Garner, Ozark), una aspirante a productora de cine que ha conseguido el codiciado trabajo de asistente en una compañía de producción. Es la primera en llegar, la última en irse; la que prende las luces, hace el café y prepara todo para la llegada de los de arriba. También es la que recoge y guarda con cuidado los aretes y otros objetos femeninos que encuentra tirados en la oficina de su jefe: vestigios incómodos de la noche anterior. Jane los descubre con rostro de confusión y conflicto, pero continúa con sus tareas en silencio. Lo que Green dibuja con su sensibilidad documentalista es una cotidianidad, la célula, la unidad más pequeña de un sistema violento y tóxico.

Se ha hablado bastante del carácter silencioso y oblicuo de la cinta como uno de sus principales méritos. De cómo nunca nos muestra bien al agresor a cámara, a ese monstruo únicamente presente como una voz que amedrenta a la protagonista por medio de mails y llamadas telefónicas. Ella, “afortunadamente”, no es “su tipo”, según le informa un ejecutivo, así que el abuso toma un cariz distinto: “soy así contigo porque quiero impulsarte”. Las agresiones sexuales solo son sugeridas, pues todo se narra no desde el punto de vista de las mujeres que entran y salen de la oficina del agresor, sino de Jane, una empleada nueva, que empieza a notar dinámicas que la alarman –como cuando llega una nueva asistente, demasiado joven y sin experiencia, a quien su jefe coloca en un hotel–. Jane tiene miedo de perder su trabajo y, más aún, de echar por la borda su carrera naciente en una industria que castiga a quienes hablan en voz alta de los atropellos.
El cambio de punto de vista es interesante, como se ha dicho ya, pero su poder radica no solo en este desplazamiento de perspectiva frente a otras propuestas, sino en que Jane es nueva, y Kitty Green aprovecha esto con una escritura fina para desenterrar cómo es que el sistema se reafirma a sí mismo y opera en sus nuevas integrantes. The Assistant no solo es una película sobre violencia, es una película sobre un rito de paso.

Jane es un personaje callado y reservado, pero a medida que la cinta llega a su final también entendemos que adentro de ella ha empezado a construirse otro tipo de silencio, más profundo y trágico. La corporación la orilla a irse despojando de algo, de su voz, de sus conmociones. Para ser una productora debe desacoplarse de sí misma.
La película me hizo pensar en un ensayo reciente de Vivian Abenshushan, en el que habla de lo que sucede al interior de los talleres literarios, espacios de machismo rampante. En ellos, las mujeres jóvenes que quieren dedicarse a escribir usualmente reciben también otro tipo de entrenamiento, uno que construye silencio a cambio de potencia: ahí se les incita a engrosar la piel ante insultos y violencias, y esa es su forma de “demostrar” que quieren ser escritoras, que tienen lo que se necesita para serlo. Con referencias a Rita Segato, Vivian habla de este tipo de formación como una suerte de aduana, que las obliga a dejar su sensibilidad en la puerta. El taller –o, en el caso de The Assistant, la corporación– se convierte en una escuela de la desensibilización. «La jovencita intenta no llorar. Acaso lo logre o lo posponga. Acaso vuelva la próxima semana convertida en otra. Quizá incorpore los comentarios, quizá haga suya la crueldad y, en el futuro, cuando ella misma se convierta en tallerista o tutora, se alce como nueva autoridad frente a otras jovencitas y las oprima», escribe Vivian. Quizá, en el futuro, Jane también haga suya a la crueldad cuando se convierta en productora; quizá no, y acabe por abandonar la industria. La cinta carece de estas conclusiones o respuestas, resiste a esos caminos convencionales.

La cámara no abandona a Jane. Obtenemos pequeñas dosis de información tanto en los detalles, como en el rostro de la actriz: la tensión y la vulnerabilidad que sabe llevar bien a las líneas de su cara, de su boca, de sus ojos. Antes de que la protagonista se atreva a balbucear sus preocupaciones, Green ya ha construido con pequeños elementos y situaciones la atmósfera helada y deshumanizada que amedrenta de a poco. Vemos, por ejemplo, a Jane toparse en el elevador con un actor famoso (Patrick Wilson, haciendo un cameo como él mismo): es un encuentro despersonalizado, silencioso, intimidante, que refuerza el poder que el jefe depredador concentra.
En un panorama cinematográfico comercial que asocia la resistencia con imágenes de mujeres que «patean traseros», The Assistant puede dejar a varias personas algo apesadumbradas por su aparente tibieza y resignación. Sin embargo, su sencillez y falta de heroísmos permiten agudezas poco vistas en cintas similares. Kitty Green no se conforma con denunciar la violencia: estudia con microscopio el suelo, el sustrato que la soporta. Expone sus células. Como aquella de la violencia como espectáculo, esa que envía un mensaje y que siempre es ante la mirada de otros hombres –Jane recibe abuso verbal y laboral por teléfono ante la mirada de sus dos compañeros–, y también la violencia como un lenguaje, un idioma que se aprende –en lugar de oponerse al maltrato, sus dos compañeros le aconsejan qué tono y palabras debe usar para volver a ganarse el «favor» del jefe–.

En este sentido y a su modo, The Assistant enuncia raíces violentas, en tiempos en los que aún no sabemos nombrarlas a cabalidad, porque nos falta el lenguaje, verbal, legal, social y visual. Su sutileza no está en dejar las agresiones fuera de foco, ni de mirar a la violencia de reojo a través de Jane. Más bien, hace una especie de zoom en ella, nos muestra el grano, con astutas y mesuradas decisiones directoriales. Lejos de cultivar en la audiencia la compasión distanciada hacia las víctimas –»pobres, qué horror que me pasara eso a mí»–, como sucede con discursos ya hechos que presentan agresiones innegables, obvias o extremas, The Assistant se complementa con las propias imágenes de nuestra memoria. Las de aquel maestro que humillaba «para curtirnos», el jefe que nos dijo que la vida laboral era una jungla y solo el fuerte sobrevivía. Las de aquellas veces en que sentimos miedo de actuar desde lo sensible, de conmovernos, de indignarnos. De cuando aprendimos, con el fuego del miedo, a endurecer la piel.
La película The Assistant está ya disponible en Amazon Prime Video.
La entrada The Assistant – crítica de la película se publicó primero en Cine PREMIERE.
ues de anuncios individuales.
Cine y Tv
Cinemex reabre su complejo Reforma 222 renovado, con nueva propuesta gastronómica y tecnología láser
.
.
.
Cinemex reabrió las puertas de su complejo ubicado en Reforma 222, en la Ciudad de México, tras una renovación que actualizó tanto su infraestructura tecnológica como su oferta de alimentos y el diseño de sus instalaciones.
El complejo se integra ahora al formato «Market» de la cadena, un modelo que combina la proyección de películas con una zona de restaurantes y snacks de distintas marcas. Con esta incorporación, Cinemex suma nueve complejos bajo ese esquema en todo el país.
En materia gastronómica, el lugar alberga opciones como Mini Moshi, La Crepe Parisienne, Cielito Querido Café, Red Kitchen, Lucky Bones y Burk’s. Uno de los espacios que más destaca es el PopCorn Lab, una barra de palomitas con más de diez sabores que van desde opciones clásicas como mantequilla y caramelo hasta variantes como Oreo, chile limón y tamarindo.
En cuanto a tecnología, las salas incorporan proyección láser en formatos 2K y 4K, que permite mayor brillo y definición de imagen, acompañada de sistemas de sonido envolvente. El diseño interior fue reformado con butacas ergonómicas, mayor distancia entre filas e iluminación contemporánea.
La reapertura de Reforma 222 forma parte de un plan de modernización más amplio que la empresa inició en 2025. En el transcurso de este año, la compañía también prevé renovar los complejos de Patriotismo, Lindavista, Lomas Verdes, Fashion Drive y Paseo San Pedro, estos últimos en Monterrey.
Cinemex emplea actualmente a más de 7 mil personas de forma directa en el país.
Staff Cine PREMIERE Este texto fue ideado, creado y desarrollado al mismo tiempo por un equipo de expertos trabajando en armonía. Todos juntos. Una letra cada uno.
ues de anuncios individuales.
Source link
Cine y Tv
Poncho Pineda: quiero que mis obras sean personales
Poncho Pineda, mexicano en nacionalidad y esencia, es el director de cine y televisión más visto en la historia de ViX. Sus proyectos (Es por su bien (2024), Profe infiltrado (2024), entre otras), han recibido buena apreciación en aquella plataforma. Desde su primer largometraje Amor, dolor y viceversa(2008) ha ido abriéndose camino a nivel internacional. Un hombre de cuarenta y siete años que remonta su trayectoria a los once, cuando se descubrió inventando historias que le permitían comprender las situaciones que iba atravesando. Sin embargo, no fue hasta que la afición se enfrentó con la técnica cuando Poncho encontró su pasión: uno de esos azares del destino que conducen a uno al resto de su vida. En su caso, una electiva de fotografía; la asignatura escolar que resultó determinante para la carrera del cineasta, que le brindó las herramientas para (re)presentar sus vivencias y su entorno.
“Terminé enamorado de la imagen, de lo que se podía hacer con una (imagen), de lo que representaba emocional o simbólicamente”.
La fotografía como elemento narrativo, que sugiere, que se arriesga y que intriga fue lo que despertó en Poncho una fascinación que le sirvió como motor para emprender el camino de la cinematografía y, que eventualmente, influyó en su propia manera de ver y de dirigir. Para él, el amor por esta profesión y la inspiración no surgieron en la academia, pues a pesar de haber realizado estudios en literatura, cine, dirección, guionismo y producción, su pasión tiene origen en su infancia: en el amor que sus padres tenían por el cine en blanco y negro y por las películas de Alfred Hitchcock.

Con el tiempo, este cariño lo hizo propio y Poncho terminó por encontrar a sus propios ídolos: grandes cineastas de distintas partes del mundo que lo inspiraron durante todo el proceso de creación de su primera cinta. “Yo realmente estuve muy inspirado por Quentin Tarantino, Paul Fitzgerald, David Fincher, Michael Haneke. Luego, cuando fui creciendo, Amores Perros (Iñárritu, 2000) me encantaba, la foto y lo visceral. Me encantaba lo que lograban comunicar con la cámara”. Fue todo el misterio que suscita la fotografía de esta icónica cinta mexicana en el espectador lo que, comparte Poncho, impulsó su primera película.
No obstante, es bien sabido que tras las inspiraciones llega uno mismo, que después de observar e intentar, uno encuentra su versión más auténtica, con su propio lenguaje y su propia esencia. Hoy, no cabe duda de que Poncho se encuentra en este lugar, en el punto de su carrera en el que sus seguidores son capaces de reconocer sus obras, de identificar las marcas personales del cineasta; por ejemplo, el constante retorno a las dinámicas familiares. Este director es consciente de que, como mexicanos, la familia es nuestro núcleo más importante a nivel social– algo que él mismo comparte– por lo que decide jugar con este elemento y presentar escenas y narrativas que toquen fibras en más de una persona.
No es casualidad de que, sin importar el género con el que Poncho esté trabajando, la dirección de sus películas esté enfocada en resaltar dichas nociones y conductas (familiares), pues él se mantiene firme en la idea de que la familia puede ser constructora, pero también limitante para el futuro y el avenir de cada individuo; un algo que trasciende lo comprensible: “dicen que antes de nacer hacemos un trato para ver a qué clan nos unimos”.
También te podría interesar: Socias por accidente – Estreno, trailer y todo sobre la comedia con Barbara de Regil y Angelique Boyer

Soltar. Entender. Resignificar.
Poncho sabe que su profesión abarca más allá de los límites del entretenimiento. Tiene presente que detrás de cada cortometraje o largometraje hay una anécdota, una profundidad y un contexto, que hay un alguien; una persona que fue protagonista de la misma historia que pretende ser contada. Ecos que vuelven de cada cinta una obra cargada de sentido y significado. Por eso, bajo esta perspectiva el cineasta mexicano no sólo tiene como objetivo ser consumido, sino ser escuchado y, en el proceso, entenderse a sí mismo.
En su estreno más reciente, Familia a la deriva (2026), Poncho hace esto mismo: a través de risas y buen humor, pretende provocar en la audiencia empatía hacia aquellas figuras que, aunque no son ausentes, tampoco desempeñan el papel que uno espera. Con esto, él comparte un poco de su historia a un público y una sociedad que sabe que no es ajena a este sentimiento, volviendo su profesión en un elemento transformador. “Logro resignificar esto, de decir “entiendo, pero yo no quiero esto”. Digo, es a nivel muy personal”.
El cine, su trabajo y su pasión se vuelven catárticos. Trascienden lo profesional para convertirse en duelo, para dar sentido a circunstancias que atraviesa y, que incluso a determinada edad, siguen causando incertidumbre. Poncho encuentra en la dirección una manera de jugar con fantasmas del pasado; del mismo modo que, experimentando con distintos géneros, una forma de interactuar con los fantasmas del presente. Este director nos comparte que su transición del thriller a la comedia surge de una situación familiar que azotó inesperadamente y que terminó por redirigirlo a un nuevo género en su trabajo, que le permitiera no sólo dar forma al dolor, sino a reconectar y externar.
“Todas esas cosas que uno empieza a vivir, de repente dices pues no soy el único que las está viviendo. Estoy en un lugar privilegiado para poder contar la historia y que uno diga, no pues yo estoy pasando por lo mismo”.

El avenir
Aunque este malabarismo entre thriller y comedia no es fácil de explicar al público, Poncho decide que no está dispuesto a sacrificar ningún género. Encontró en ellos pasión, significado, retos y emoción; nuevos proyectos que llegan a su mesa y ya están en la mira de ejecución. Sin embargo, a pesar de que la comedia es algo que quiere seguir llevando de la mano, nos comparte que para el futuro cercano se están contemplando principalmente dos o tres thrillers y horrores.
Finalmente, Poncho responde a la pregunta sobre cómo definiría su trayectoria actual como director:
“Sé el camino y voy con un paso lento para poder llegar, sabiendo que voy a llegar y poder contar lo que me inquieta el alma”.
ues de anuncios individuales.
Source link
Cine y Tv
Yrsa Roca Fannberg, sobre su documental La tierra bajo nuestros pies
Tras su paso por la gira de documentales Ambulante en la Ciudad de México, nos sentamos a platicar con la directora Yrsa Roca Fannberg sobre La tierra bajo nuestros pies, un íntimo retrato documental que nos invita a reflexionar sobre el final de la vida, el cuidado en las residencias de adultos mayores y el valor de acompañar con empatía los últimos días.
Cine PREMIERE: En tu película planteas un acercamiento a la muerte muy particular. ¿Qué significa para ti el final de la vida y cómo quisiste abordarlo?
Yrsa Roca Fannberg: Algún día nos vamos. Para mí, es muy importante poder compartir el momento, dar valor al tiempo que tenemos juntos y a la existencia del otro. Es algo muy bonito en la vida, especialmente cuando ya no queda mucho tiempo, porque luego se van y ya no los podemos retomar. La muerte es un momento muy final. A veces me gusta que los personajes queden callados, que sus frases queden inacabadas, porque en el silencio hay una enseñanza; si nos paramos a escuchar y a compartir su vida, no solamente dándoles los buenos días, se vuelve un acto de sentir y ver. El documental se trata mucho de escuchar, de la quietud.
CP: Al respecto, grabaste en formato analógico de 16 milímetros. En una época donde lo digital domina, ¿cómo fue este proceso y qué le aportó a tu obra?
YRF: Creo que filmar en celuloide es el momento de elegir. Si tuviera una cámara digital, tal vez me perdería grabando cosas innecesarias; pero con el 16 mm la focalización de encontrar momentos se vuelve algo casi mágico. Ahora estamos aquí filmando y es un proceso cotidiano, casi celebratorio. Cuando intentamos capturarlo todo, perdemos muchas cosas. Este formato me dio la belleza de esperar y de dar importancia a la filmación, sabiendo que ya no sabes de dónde viene el momento exacto que vas a registrar.

CP: Uno pensaría que el rol de dirección es solo dirigir, pero se nota que aquí fuiste muy partícipe. ¿Cómo lograste ese vínculo desde adentro con las y los residentes?
YRF: La primera escena de la que participé era para mostrar que somos un equipo que viene de adentro y no de fuera. Para mí, en esta residencia de 160 personas, fue importante tener una relación real. Había un trabajo previo de confianza y respeto con las personas. Yo no hago películas tanto para los espectadores como para quienes están ahí. Queríamos mostrar este vínculo real y no limitarnos a observar; el diseñador de sonido incluso puso un micrófono en el estetoscopio para escuchar el corazón, involucrándonos en algo muy íntimo. Conocer a las personas —yo sabía cómo le gusta hacer la cama a una de ellas— nos permitió compartir sin dirigir, sino creando circunstancias donde ellas pudieran ser.
CP: ¿Cómo surgió tu interés por retratar este ambiente y documentarlo en tu película?
YRF: Al principio quería hacer un documental sobre mi abuela en otra residencia, pero no se dio. Escribí esta película en un momento de maduración, de entender que la vida se va disminuyendo poco a poco. Empecé haciendo retratos fotográficos y conversando con la gente. Era importante mostrar esta etapa de la vida en una película que me parecía que debía ser un proceso lento para revelar que son obras de arte vivas.
CP: La película también evidencia el contraste entre la soledad de la vejez y la juventud del personal médico y de cuidados. ¿Cómo integraste este contraste?
YRF: Era esencial quitarle el peso a las rutinas del personal y observar cómo estas personas mayores han construido su propia convivencia y amistad, donde a veces se tiene a un amigo de 95 años. Hay mucha gente joven trabajando ahí y el contraste es muy marcado. Depende de todo el personal que este no sea solo un lugar de asistencia, sino un hogar. Hay personas a las que no les importa nada, pero muchos traen muebles de sus casas, se llevan sus cosas y mantienen su individualidad. Es crucial ser escuchado, incluso si solo es por una persona. A veces, me pregunto por qué la gente se emociona tanto y creo que es porque esta experiencia nos toca de manera muy personal, desde la identificación y no desde la lástima.
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Tecnologia2 días ago¿Qué es el hantavirus, brote que afecta a un crucero de expediciones?
-
Tecnologia2 días agoExposición a contaminación conlleva un aumento de grasa corporal, revela estudio
-
Tecnologia2 días agoONU advierte de la posibilidad de una pandemia digital, ¿qué la causaría?
-
Tecnologia1 día agoDetectan 10 sitios falsos de boletos para BTS en México
-
Musica1 día agoJunior H volverá a Guadalajara en 2027 tras suspensión de su concierto
-
Deportes1 día agoChampions League: Alistan bávaros y parisinos su artillería para la batalla final en el Allianz Arena | Video
-
Deportes1 día agoFallece José ‘Piculín’ Ortiz, leyenda del basquetbol puertorriqueño, a los 62 años | Video
-
Deportes1 día agoGolf | Fiscalía presenta cargos contra Tiger Woods in absentia | Video
