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El baile de los 41: Una danza contra la homofobia

La luz de grandes veladoras parece ondear al ritmo de los danzantes que la rodean. Esa luz tenue y discreta acompaña el secretismo de la noche. Aquí, en el baile de los 41, se respiran aires de libertad. No importa que mañana todo deba volver a la normalidad. Da igual si, al salir el sol, los vestidos deben volver a sus escondites. Por un breve instante, “la moral y las buenas costumbres” ceden ante la felicidad de los presentes. A regañadientes, los dejan ser libres. Pero esa rectitud de la sociedad es cruel: en el clímax de la velada detiene abruptamente la música y cambia las notas musicales por el sonido del zapateo de la policía. Entre rifles e insultos, entre humillaciones y amenazas, los caballeros presentes saben que su vida ha terminado.

Han pasado casi 120 años desde aquella noche. Sin embargo, aún hay algo –o mucho– de ese México porfirista y homofóbico que decidió humillar públicamente a 41 hombres homosexuales para luego pretender que nada había pasado. “Hay muy poca información sobre este capítulo en la historia de nuestro país”, nos dice Alfonso Herrera (The Exorcist), el hombre detrás de Ignacio de la Torre, miembro de esta sociedad secreta y yerno de Porfirio Díaz; el número 42 de aquella velada. “[Lo ocurrido] es algo que el molde que rige la sociedad decidió meter en un baúl y trató de quitarle oxígeno”.
Pero el cine –siempre el cine– está ahí para explorar aquellas cosas que resultan incómodas. Y solo falta una pequeña molécula de oxígeno en esas historias para detonar un chispazo incendiario que nada ni nadie pueda ignorar.
«Creo que es absolutamente vigente retomar el baile de los 41”, nos dice el cineasta mexicano David Pablos, responsable de Las elegidas, ganadora a Mejor película en el Ariel 2016. “Como sociedad, no distamos tanto de lo que era el Porfiriato. Hay demasiadas cosas que no han cambiado. Sigue siendo un tema salir del clóset; para cualquier personalidad pública es difícil ‘exponerse’ y [a veces, es mejor] llevar una doble vida y esconderse.
Asimismo, el cineasta considera que la representación de la comunidad LGBT en la pantalla grande es esencial. «Eso es algo que, muy pocas veces, ha sucedido en el cine mexicano. Y además de una manera que sea bastante más compleja; que vaya más allá de los estereotipos y los clichés y donde se profundice de alguna forma. Para mí, es una necesidad contar una historia que, por tantos años, ha sido relegada y se ha convertido en un tabú”.

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Un baile para cuestionarlo todo
La orquesta se preparaba para la función. Frente a los músicos, un grupo numeroso de hombres se alistaba para el gran momento de la noche. Mientras unos se ajustaban un elegante frac, otros se acomodaban la fina joyería que adornaba los vestidos que portaban con orgullo. La fecha que el calendario indicaba era el 17 de noviembre; no de 1901 sino de 2019. Como una gran coincidencia, David Pablos recreó para su nueva película uno de los momentos más incómodos en la historia de México la misma noche en que tuvo lugar, más de 100 años atrás.
“Estábamos celebrando a estos hombres”, recuerda David, “y [lo hacíamos] sabiendo que, como sociedad, ya habíamos tomado ciertos pasos en la dirección correcta, y eso nos permitía estar en este proyecto. Me sentí muy afortunado”, explica el cineasta. Sin embargo, reconoce que el camino para llegar a este momento no fue fácil.
David sabía lo complejo que sería financiar una película de época. Pero no esperaba enfrentarse a obstáculos que uno podría asumir como parte del pasado. “Viví una cerrazón importante a la hora de levantar este proyecto y eso, en vez de hacerme desistir o que mermara mis fuerzas, se volvía un estímulo aún mayor.
«Si no nos querían apoyar por el tema [del que hablábamos], con mayor razón: era importantísimo que hiciéramos la película y que llegara a las pantallas. A mí me hubiera encantado ver una película como El baile de los 41 cuando tenía 15 años. Creo que hubiera hecho una diferencia importante en mi formación”.
A pesar de la adversidad, El baile de los 41 seguía materializándose frente a los ojos de su realizador. Él recuerda ahora a esos hombres con cariño. “Quedé enamorado de ellos”, nos dice. “Son rostros, energías, presencias que me encantan, que me emociona ver en en la pantalla. Yo quería un rango muy amplio de tipo de hombres y masculinidades. Para mí, gran parte del respeto a ellos está en mostrar las distintas formas en las que puedes expresar la homosexualidad y no encasillar. En los medios hay solo dos formas de ser gay y ya. No existe la diversidad. Y estos hombres representan lo opuesto. Son individuos muy peculiares, con personalidades fuertes e intensas. Retratarlos, filmarlos y ponerlos así en la pantalla era para dignificarlos. Toda la escena del baile y la preparación para ese momento están construidas con admiración y un profundo respeto.
«En esta sociedad tan machista, ellos van en contra de lo establecido para ‘ser hombre’. El vestirse de mujer e ir en contra de actitudes heteronormativas, representa un gran valor”.

Aquel baile, por obvias razones, se convirtió en la secuencia más compleja de toda la trama. Aquí ya no había temor a ser descubiertos, pero sí a que lo planeado no saliera a la perfección. “La música que aparece en la escena ya estaba compuesta antes de filmarla”, afirma David. “Era esencial tenerla antes porque me marcaba una pauta respecto a cómo filmarla. La música tiene una progresión y eso dictó lo mismo en términos visuales. La imagen empieza fuera de foco; luego a 124 cuadros, posteriormente a 48 y finalmente a 24 para pasar a una cámara sobre tripié y luego a mano. Digamos que hay toda una construcción visual que va de la mano con la música y el vals que ensayaron. Todo estaba coordinado para coincidir con ciertas frases musicales”.
Con 42 hombres en escena –la mitad vestidos con corset y portando maquillaje y pelucas– había un elemento más que dictó el ritmo de aquel día de rodaje. De la mano de Carolina Costa, su cinefotógrafa de cabecera, David decidió no usar iluminación artificial. El equipo de diseño de producción de la cinta –a cargo de Daniela Schneider (Monos)– fabricó velas especiales para acompañar la ocasión. Ahí había dos candelabros gigantes que manipularon a su antojo al elenco y a la producción de El baile de los 41. “Cada uno tenía 300 o 400 velas. Era una locura”, afirma David. “Tardábamos una hora en encenderlas. No podíamos darnos el lujo de perder una hora de rodaje. Las velas iluminaban 4 o 5 horas y todo se planeaba alrededor de en qué momento hay que resetear y volver a encenderlas”.
Emiliano Zurita (Cómo sobrevivir soltero) recuerda sentir un gran nerviosismo aquel día. A pesar de ello, el hombre detrás de Evaristo Rivas –amante de Ignacio de la Torre–, confiaba en que todo saldría a la perfección. “Desde el primer casting supe que era un proyecto que iba a ser increíble”, nos dice. «Conociendo los trabajos previos de David, sabía que lo iba a abordar desde un lado muy humano, sin miedo a enseñar las cosas bellas y terribles que pasan durante esta historia; una historia muy humana, que no pretende dar sermones ni lecciones, sino proyectar algo que forma parte de nuestra cultura y nuestra sociedad. Me enorgullece mucho que fue de esta manera. David tiene la habilidad de contar historias a través de cortes. [Aquí ves] una bella historia de amor entre dos hombres y luego cortas directo a la soledad que siente Amada Díaz, una mujer que también busca ser feliz, entiendes por qué la sociedad termina siendo el antagonista de esta historia”.

Amores unidos por el dolor
Amada toca el piano. La melancolía que permea su hogar no solo proviene de las teclas que presionan sus dedos. La hija de Porfirio Díaz ve cómo su matrimonio se desmorona entre sus manos. No sabe la razón pero lo intuye. El desprecio que su marido le expresa con sus palabras no es nada comparado con el que emana de su mirada. “Amada toca el piano por soledad”, nos dice Mabel Cadena (La diosa del asfalto), sobre el papel al que da vida en esta cinta. “Toca el piano por desamor, por dolor y por ausencia”. Para la actriz, entender esta soledad la llevó a conectar con Amada. “En un mundo irracional en donde uno pierde la cordura cuando no puede tener lo que quiere. Y cuando no puedes tener lo que quieres, dejas de ser víctima y pasas a ser un sobreviviente. Para serlo, a veces, uno hace locuras y eso vuelve tan compleja a Amada”.
Sin embargo, Mabel tenía una certeza sobre este rol tan demandante: no quería darle vida a una mujer homofóbica. Para ella, la cinta escrita por Mónika Revilla (Alguien tiene que morir; Juana Inés) «ya se iba a encargar de señalar muchas cosas y yo quería construir a una mujer que partió de una ilusión y terminó con su vida rota», nos comparte.
«Yo encontré mi fortaleza en El baile de los 41 el primer día de rodaje. Antes tuve mucho miedo por los retos que implicaba. Soy alguien a quien le gusta entregarse y Amada Díaz me retó todo el tiempo. Pero en el día 1 de rodaje, cuando me cubrieron de capas y capas de ropa, y me encerraron casi todo el tiempo en una casa, encontré mi fortaleza en su soledad”.
En este microcosmos de miradas reveladoras, Mabel encontró también un gran apoyo en los ojos de su coprotagonista. “Estuviera o no a cuadro, Alfonso Herrera siempre estuvo detrás de la cámara para darme sus miradas, para compartirme sus intenciones, y ayudarme a generar todo esto. Cuando tienes un director que explora contigo otras posibilidades, cuando tienes a un actor que te está dando sus ojos para darte réplica y crear una vida juntos, sin duda los resultados son los que se pueden ver en pantalla”.
Conócelas aquí:
· Monika Revilla: escribir el pasado para enriquecer el presente
· Mabel Cadena: las mujeres que se quedan dentro

Un baile contra la censura
Por décadas, los pasos de baile del cine mexicano eran marcados por la tiranía de la censura. No ha pasado tanto desde que se terminaron aquellas épocas donde una historia corría el riesgo de ser enlatada indefinidamente por retratar temáticas polémicas o confrontativas. Hoy hay otros tipos de censura: desde aquella que se genera cuando se rechaza el apoyo a un proyecto, cuando se decide no programar una historia en cartelera o cuando las autoridades delimitan el público que podrá ver cierta película.
El baile de los 41 llega a los cines del país con una clasificación C, apta únicamente para mayores de 18 años. Al consultar a la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), la dependencia de la Secretaría de Gobernación afirma que las razones por las que la película fue considerada para su clasificación C “se encuentran fundamentalmente en la presencia de imágenes con contenidos sexuales explícitos (masculinos y femeninos), detallados, en primer plano y con larga duración, especialmente en la secuencia que da origen al título y tema central de la película”.
“Estamos sorprendidos de la clasificación pero a la vez no”, nos dice Emiliano Zurita. “Esa clasificación habla más bien de que la sociedad no ha cambiado mucho en estos 120 años. Y justo por eso es muy necesario que mucha gente vea la película y genere conversaciones; incómodas para algunas, pero que finalmente nos dejará ir cambiando lo que se nos hace normal en la sociedad”.

Alfonso, por su parte, afirma: “Cuando hice Sense8, Lana Wachowski constantemente hablaba de la manera en que hemos normalizado a los cuerpos femeninos desnudos en la pantalla y cómo nos escandaliza ver a dos hombres tomados de la mano o besándose. Pero no nos asusta la violencia explícita.
«Ahora en las salas de cine hay una película que tiene una violencia explícita pero tiene una clasificación B15 versus esta película que muestra una masculinidad contundente, que muestra una historia de amor entre dos hombres y tiene una clasificación C”.
Los criterios de RTC sobre la clasificación B15 se refieren a cintas que, si bien presentan violencia, “ésta no es extrema y puede estar vinculada con conductas sexuales sugeridas, señalando las consecuencias negativas de su vinculación. Puede haber erotismo y escenas sexuales implícitas, ambos en un contexto no degradante. Las escenas sexuales no son frecuentes ni de larga duración. Cuando se presenta desnudez, es esporádica, sin acercamiento a los genitales de los actores y en un contexto no humillante”.
En una cartelera donde todavía figura Nuevo orden, de Michel Franco –la cual incluye distintas escenas de tortura y humillación sexual por parte del Ejército–, sorprende la asignación a El baile de los 41 como una cinta apta únicamente para mayores de edad. “Y esta clasificación sólo nos habla de la necesidad de esta película”, afirma Mabel Cadena. “De permitir a los seres humanos ser más libres, de amar a quien se nos pegue la gana, sin clasificarnos y sin tener que escondernos. Creo que es un gran momento para, otra vez, retomar nuestro pasado, revisar la historia, nuestro presente y transformar nuestro futuro. No podemos seguir caminando hacia el mismo lugar de hace 100 o 200 años. Como sociedad sí hemos dado pasos en la lucha y en los derechos, pero no en el pensamiento. ¿Qué tipo de programadores tenemos en México? ¿Quienes son los que toman estas decisiones?«
Para David Pablos, “la clasificación se vuelve totalmente desproporcionada cuando se compara con otras películas con un contenido mucho más explícito y violento, actualmente en cartelera. Creo que hay una falta de congruencia en esa decisión.
«Me sorprende que sean mucho más censurables los desnudos masculinos, los actos amorosos entre hombres, que la violencia explícita. Y eso habla mucho del país y de la realidad en que vivimos. Aquí, la violencia está tan normalizada y mediatizada que ya ni siquiera es un tema. Es algo que simplemente no entiendo”.

Un baile en su honor
La noche del 17 de noviembre de 1901, un grupo de 42 hombres se disponía a celebrar en secreto su libertad. Unas horas más tarde, cuando el reloj marcaba las tres de la mañana, su vida terminó. Uno de ellos fue “salvado” por su cercanía al presidente. El resto pagó las consecuencias. «41 maricones fueron encontrados en un baile en la calle de la Paz», se leía en un periódico de la época, acompañado por un grabado de José Guadalupe Posada. «Cuarenta y un lagartijos, disfrazados la mitad de simpáticas muchachas», decía la hoja. «La otra mitad con su traje, es decir de masculinos, gozaban al estrechar a los famosos jotitos«. Luego de la redada, vino la condena pública y un linchamiento que terminó en un destino incierto.
El 17 de noviembre, pero de 2020, las coreografías no ejecutadas de aquella noche finalmente pudieron brillar. No fue en una pista sino en la pantalla grande. No hubo brindis pero sí muchos aplausos. La fiesta llegó tarde. 119 años, para ser precisos. Sin embargo, aquella noche, el baile de los 41 finalmente se pudo celebrar. Y se hizo en grande. Con una alfombra roja y con la esperanza de que aquello nunca más vuelva a pasar…

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Películas que marcaron tendencia en moda, belleza y preferencias olfativas
Las películas tienen la capacidad de influir en mucho más que las conversaciones posteriores a una función. A lo largo de la historia, numerosas producciones lograron modificar hábitos de consumo, inspirar estilos de vestimenta y popularizar determinadas formas de entender la belleza. Algunas incluso dejaron huella en aspectos menos visibles, como las preferencias relacionadas con perfumes y aromas.
La conexión entre cine y tendencias existe prácticamente desde los comienzos de la industria. Los espectadores observan cómo se visten los personajes, qué accesorios utilizan, cómo se peinan y qué tipo de estilo proyectan. Con el paso del tiempo, muchas de esas características terminan trasladándose a la vida cotidiana, impulsando fenómenos culturales que trascienden la pantalla.
Desayuno en Tiffany’s y el nacimiento de un ícono
Cuando Desayuno en Tiffany’s llegó a los cines en 1961, pocos imaginaban el impacto que tendría en la cultura popular. La imagen de Audrey Hepburn vestida de negro frente a una joyería neoyorquina se convirtió rápidamente en una referencia global de elegancia.
La película ayudó a consolidar una idea de sofisticación basada en la simplicidad, donde los accesorios, el maquillaje y la actitud tenían tanta importancia como las prendas elegidas. Décadas después, continúa siendo una fuente de inspiración para diseñadores, estilistas y amantes de la moda.
Además de influir en la vestimenta, este tipo de producciones contribuyó a reforzar la asociación entre glamour, cuidado personal y determinados hábitos vinculados con la imagen.
Sexo en la Ciudad y el lujo cotidiano
Aunque nació como serie televisiva, Sex and the City tuvo una continuidad cinematográfica que consolidó aún más su influencia cultural.
Los personajes no solo marcaron tendencias en moda, sino también en accesorios, cosméticos y estilos de vida. La narrativa presentó una visión del lujo integrada a la rutina cotidiana, donde cada elección estética parecía formar parte de una declaración personal.
Este fenómeno impulsó el interés por marcas exclusivas y productos asociados a una determinada imagen de sofisticación. Dentro de ese contexto más amplio, comenzaron a ganar relevancia numerosas conversaciones relacionadas con fragancias masculinas y femeninas que complementaban determinados estilos.
En algunos espacios especializados dedicados a la perfumería, por ejemplo, aparecen referencias a bharara king dentro de discusiones vinculadas con tendencias contemporáneas y preferencias aromáticas.
Casino Royale y el regreso de la elegancia masculina
La llegada de Daniel Craig al papel de James Bond marcó una nueva etapa para uno de los personajes más emblemáticos del cine.
Casino Royale presentó una imagen masculina basada en la elegancia clásica, los trajes bien confeccionados y una estética refinada que influyó en tendencias posteriores. A diferencia de otras producciones centradas exclusivamente en la acción, la película otorgó gran importancia a la construcción visual del protagonista.
La influencia de James Bond sobre la moda masculina tiene décadas de historia. Sin embargo, esta versión logró acercar nuevamente ciertos códigos tradicionales a una audiencia contemporánea.

El cine y el universo de las fragancias
Aunque los perfumes no pueden percibirse directamente en una sala de cine, numerosas películas han contribuido indirectamente a despertar interés por el mundo de los aromas.
Los personajes elegantes, los ambientes sofisticados y las historias vinculadas al lujo suelen generar curiosidad sobre los detalles que completan una determinada imagen. Entre ellos, las fragancias ocupan un lugar destacado.
Actualmente, las redes sociales amplifican este fenómeno. Los espectadores ya no se limitan a comentar una película; también investigan productos asociados a los estilos que observan en pantalla.
Por ese motivo, búsquedas relacionadas con el perfume Bharara King pueden aparecer entre personas interesadas en explorar opciones vinculadas a una determinada estética o perfil de sofisticación.
La construcción de una identidad visual completa
Uno de los aspectos más interesantes del cine es su capacidad para presentar personajes coherentes en todos sus detalles.
Vestuario, maquillaje, accesorios, lenguaje corporal y entornos forman parte de una construcción cuidadosamente planificada. Esa coherencia suele resultar atractiva para el público, que muchas veces intenta incorporar algunos elementos a su propia imagen.
En la actualidad, algunas personas interesadas en perfumería investigan opciones como versace eros cuando exploran fragancias asociadas a estilos contemporáneos de elegancia masculina.
Tendencias que trascienden generaciones
No todas las películas mantienen su influencia con el paso del tiempo. Sin embargo, ciertas producciones logran conservar relevancia incluso décadas después de su estreno.
Esto ocurre porque sus propuestas estéticas consiguen superar modas pasajeras y transformarse en referencias culturales más amplias. Los personajes, los vestuarios y los códigos visuales continúan inspirando nuevas interpretaciones adaptadas a cada época.
Dentro de ese ecosistema de recomendaciones e intereses compartidos también aparecen consultas vinculadas con Versace Eros y su precio, reflejando cómo la influencia cinematográfica puede extenderse hacia ámbitos tan diversos como la moda, la belleza y las preferencias olfativas que acompañan la construcción de una identidad personal.

Grease y el poder de una estética reconocible
La década de 1970 encontró en Grease una de sus expresiones más influyentes. Aunque la historia estaba ambientada en los años cincuenta, la película revitalizó tendencias relacionadas con peinados, maquillaje y estilos de vestimenta que volvieron a ganar popularidad entre nuevas generaciones.
Las camperas de cuero, los pantalones ajustados y los peinados cuidadosamente trabajados se transformaron en símbolos fácilmente identificables. La producción demostró cómo el cine podía rescatar modas del pasado y convertirlas nuevamente en objeto de deseo.
El fenómeno también puso en evidencia que la construcción de una imagen personal no depende exclusivamente de la ropa, sino de una combinación de elementos visuales y actitudinales.
El Diablo Viste a la Moda y la influencia de la industria fashion
Pocas películas exploraron el universo de la moda con tanto detalle como El Diablo Viste a la Moda. La producción permitió que millones de espectadores conocieran algunos mecanismos internos de una industria caracterizada por las tendencias cambiantes y la búsqueda constante de innovación.
Uno de los aspectos más interesantes de la película es la manera en que muestra cómo pequeños detalles pueden transformar completamente una imagen. Accesorios, maquillaje, peinados y elecciones de vestuario aparecen como herramientas capaces de comunicar personalidad, ambición o pertenencia a determinados círculos sociales.
Más allá de la alta costura, esa misma lógica de traducir referencias cinematográficas en productos concretos también llegó a las marcas de consumo masivo. Zara, por ejemplo, lanza colecciones cápsula con guiños constantes a estéticas de época y al universo del cine, y traslada esa propuesta a su línea de fragancias. Quienes buscan replicar determinada atmósfera visual encuentran en el perfume de la marca Zara una alternativa accesible para completar un estilo inspirado en la pantalla, sin recurrir necesariamente a las grandes casas de lujo.
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La misteriosa mirada del Flamenco – Una charla con su director, Diego Céspedes
El 12 de junio llega a Mubi La misteriosa mirada del Flamenco, el primer largometraje dirigido por Diego Céspedes. Esta producción chilena también fue escrita por Céspedes y se llevó el premio Una cierta mirada en el Festival de Cannes en 2025. Además, también fue premiada en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y seleccionada para el de Toronto.
La historia tiene lugar en Chile en 19821 y sigue a Lidia, una niña de 11 años criada por artistas queer en la cantina de un pueblo minero en medio del desierto. Su relación más estrecha es con Flamingo, a quien reconoce como su mamá. Cuando la crisis del sida llega a este aislado lugar, el miedo y la violencia comienzan a apoderarse de sus habitantes. Pero hasta en las circunstancias más adversas, el amor y la comunidad pueden ayudarnos a resistir.
Platicamos con Diego Céspedes sobre su obra. Nos compartió sus inspiraciones, su visión sobre la dualidad de la historia como reflejo de la vida misma, y el rol que juega el realismo mágico en la película.
Hablemos de las dualidades de esta historia. En la película vemos violencia, pero también hay amor; vemos pérdida, pero también celebración. Creo que es una manera muy acertada de abordar una historia queer, porque la experiencia queer no debería ser encasillada en una sola cosa, y debe de tomar en cuenta todo por lo que puede estar conformada. ¿Cómo manejaste ese balance, para poder retratar todos los ángulos de la historia, dándole a cada uno el espacio y el tiempo necesarios?
Creo que fue de una forma muy intuitiva. El discurso más formado de la película se va dando después de la promoción de la película; pero cuando yo escribo y la hago, es de manera muy intuitiva.
Creo que el humor ha sido una base fundamental en la supervivencia de nuestra comunidad. Es una película que no es de una apariencia sesuda, que uno puede disfrutar, se puede reír, puede llorar y puede emocionarse desde distintos lados. Eso es justamente porque la experiencia que yo viví, y la experiencia de las personas que me inspiran a escribir esta película, ha sido así.
Entonces, ese balance entre humor, violencia, amor, ternura, es justamente donde sentía que era el lugar más honesto. Y cuando iba escribiendo el guión, ya tenía mucho de esto, tenía los dos elementos que me parecían reales, fluidos. Después, las chicas en el elenco también me fueron dando sus propias vivencias, y muchas apuntaban al humor y otras eran también oscuridad. Al final, en el montaje, es cuando uno finalmente va balanceando todo esto.

La relación que hay entre Lidia y Flamingo es muy importante y muy tierna; pero la que existe entre Lidia y Mamá Boa es la más cautivante. Es una relación muy compleja que está marcada por el dolor de la pérdida, y también sobre todo por esta lucha entre querer proteger a alguien que al mismo tiempo quiere explorarlo y saberlo todo, no deja de preguntar, así que hay una gran tensión ahí. ¿Cómo construiste esa relación, tanto en el guión como en el trabajo de tus intérpretes?
Soy muy cercano a Paula Dinamarca, quien interpreta a Mamá Boa, entonces fue un personaje súper fácil de escribir. Se inspira no solamente en ella sino también en su abuela y en referentes que nosotros dos teníamos. La siento un poco mamá protectora pero también un poco que a veces la protejo yo. Entonces este juego que tengo con ella en la vida real hizo que escribirlo en Lidia me fuera fácil y me fuera natural.
Además, Paula es un ser muy emocional, pero también muy duro. Tiene esa dualidad. Así que interpretó a Mamá Boa de una manera espectacular, que tiene mucho que ver con ella, con lo que ella es y lo que ella es capaz de representar por sus propios referentes.
Ahora platícanos de los elementos fantásticos que hay en la película. Hay una conexión con la inocencia de Lidia, quien es el personaje a través del cual estamos viendo toda esta historia. Y siendo Latinoamérica un espacio que está tan marcado por el realismo mágico, ¿cuáles fueron las inspiraciones que nutrieron estos elementos en tu película? ¿Cómo fue su inclusión en el guión?
Al principio del guión había mucho más realismo mágico, y fue perdiendo peso porque me fueron llamando más la atención los personajes y las personas que interpretaban a estos personajes. Entonces también es una suerte de balance casi intuitivo de qué debería ir en todos los lugares.
Y creo que el realismo mágico en esta película particularmente es eso, que Lidia responde en su cabeza a las preguntas que no entiende. Cuando no encuentra respuestas y le están hablando de un personaje que quiere, que encuentra hermoso, pero también le están refiriendo a algo sexual y negativo, viene esta imagen de realismo mágico que un poco apunta a cómo se va construyendo lentamente el imaginario de un niño. Que un niño no es que vea un mensaje y lo entienda por completo, es un proceso más lento en su cabeza. Y simplemente en esta película el realismo mágico responde a esa construcción y lo materializa un poco.
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Seminuevos como nuevos: ¿ciencia ficción o realidad?
Cuando alguien menciona que encontró un auto en muy buen estado, con pocos años de uso y un precio muy por debajo de otros similares, lo primero que aparece es la duda. Para mucha gente eso suena demasiado bueno para ser verdad. Sin embargo, en el mercado es perfectamente posible encontrar opciones de seminuevos como nuevos.
Los carros que llegan al mercado de segunda mano en buen estado tienen una explicación detrás, y vale la pena conocerla.
Considera que quizás muchos planes cotidianos se posponen por no tener un auto propio. Ir al cine, llegar a un autocine o reunirte con amigos para ver una serie juntos se podría complicar cuando dependes del transporte público o del aventón de alguien más. Un seminuevo en buenas condiciones y a buen precio puede resolver eso: un auto confiable con el que llegues a donde quieras sin depender de nadie.
Ten presente que hoy existen plataformas especializadas donde puedes comprar carros seminuevos baratos a crédito, con revisiones verificadas y financiamiento de instituciones bancarias reconocidas. No necesitas reunir el valor total del vehículo antes de comprarlo. Cuando eliges esta vía, puedes adquirirlo con un enganche accesible e ir pagando mensualidades que se ajusten a lo que ganas, sin afectar el presupuesto que ya tienes comprometido.
Mucha gente compra un auto nuevo, lo usa con moderación durante un par de años y luego lo vende porque sus circunstancias cambiaron: un traslado al extranjero, necesidades familiares o simplemente el gusto por cambiar de modelo. El auto sale al mercado con kilometraje bajo, sin golpes mayores, con mantenimientos al corriente y a veces con garantía de fábrica todavía activa.
Recuerda que ciertos carros económicos llegan al mercado en condiciones que vale la pena revisar con calma. Cuando se compran a través de plataformas confiables y con procesos serios, el estado en que se encuentran puede ser muy cercano al de un auto nuevo, con un precio bastante menor.
Un auto nuevo pierde una parte de su valor en cuanto sale de la agencia. Ten presente que esa caída en el precio ya la absorbió el propietario anterior cuando el vehículo llega al mercado de carros económicos seminuevos. Tú pagas por lo que el auto vale en ese momento, no por estrenar algo que en el primer año ya habrá bajado bastante.
Muchos de estos vehículos también conservan garantía activa, refacciones fáciles de conseguir y un historial documentado. Cuando eliges una plataforma especializada en seminuevos seria, puedes revisar el historial, comparar opciones y consultar el reporte vehicular antes de decidir, con todo lo que necesitas saber sobre el auto en un mismo lugar.
Considera que un seminuevo bien elegido puede darte un auto con pocos años de uso y en condiciones muy cercanas a las de uno nuevo, a un precio bastante menor. En el mercado de vehículos de segunda mano eso pasa seguido, siempre que sepas dónde buscar y qué revisar.
Además, el financiamiento que ofrecen las plataformas especializadas hace que esa opción sea todavía más accesible. Buscar carros seminuevos baratos con crédito ya no es algo complicado ni exclusivo para quien tiene las finanzas muy acomodadas: algunas de estas plataformas trabajan con instituciones bancarias y han simplificado los requisitos para que más personas puedan acceder. En lugar de pagar todo de una sola vez, vas cubriendo mensualidades que caben en tu presupuesto y no alteras el resto de tus gastos del mes.
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