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¡Orale! Sí habrá Anabelle 2
Se acerca Haloween y justo en esta epoca de terror a las casas productoras se les ocurre informar sobre proximas peliculas de espando en la pantalla grande
Ahora se trata de la muñeca que causó mucho furor en cines en los ultimos años, The Tracking Board reveló que Warner Bros. ya trabaja en una secuela que siga explorando la historia del personaje más popular de entre los archivos de los Warren, la muñeca poseída por un espíritu diabólico “Anabelle”.
El proyecto contará con el regreso del guionista Gary Dauberman, aunque parece poco probable que el realizador John Leonetti esté de vuelta y por ello el estudio ya se encuentra buscando sustituto.
Esta secuela tiene un pronóstico favorable, recordando que la anterior entrega recaudó $256 MDD a nivel mundial con una inversión de tan solo $6.5 MDD.
“Anabelle 2” todavía no tiene fecha de estreno, mientras que “El Conjuro 2” inició su rodaje hace apenas unas semanas y su estreno se espera con ansías el próximo 10 de Junio del 2016. El filme contará de nuevo con la dirección de James Wan y las actuaciones de Patrick Wilson y Vera Farmiga como los populares demonólogos, Ed y Lorraine Warren.
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Raquel González, directora de Airbus Space en España, sobre el desafío de España como potencia espacial: “Nos faltan personas”
No es habitual cruzar las puertas de Airbus Space en Getafe y recorrer unas instalaciones donde la industria espacial deja de ser una sucesión de nombres propios para convertirse en algo físico. Durante la visita organizada por los 60 años de Airbus Espacio en España, el recorrido iba dejando ver zonas de producción, áreas limpias, piezas vinculadas a lanzadores y tecnologías y componentes de satélites que acabarán operando fuera de la Tierra. La primera impresión no era la de una celebración corporativa, sino la de una cadena industrial mucho más amplia de lo que sugieren sus programas por separado.
Raquel González, directora de Airbus Space en España, lo resumió con una frase muy directa durante la presentación: “España es una potencia espacial”. No lo planteó como una aspiración pendiente, sino como una realidad que, a su juicio, se explica por la acumulación de capacidades desarrolladas en el país. Sobre la mesa aparecían satélites como PAZ, PAZ-2, Ingenio, CHEOPS o LSTM, programas de comunicaciones seguras como Spainsat NG, participación en lanzadores europeos como Ariane 6 y hasta antenas fabricadas en España para comunicarse con los rovers Curiosity y Perseverance en Marte. La afirmación tenía peso porque no descansaba en un solo proyecto, sino en una presencia sostenida en varias capas del sector espacial.
El músculo espacial español y sus desafíos
Con esa afirmación sobre la mesa, la siguiente pregunta era casi obligada: si España ha alcanzado esa posición, cómo se mantiene en una industria tan competitiva como la espacial. La presión no llega solo por el acceso al espacio, aunque lanzar con más frecuencia y a menor coste se haya convertido en una de las grandes batallas del sector. También pesa la capacidad de diseñar, fabricar y preparar sistemas cada vez más complejos, de responder a necesidades estratégicas y de hacerlo en un tablero donde los ritmos se han acelerado. SpaceX es el símbolo más visible de ese cambio, pero no el único: EEUU mantiene un ecosistema comercial muy activo, China acelera sus capacidades comerciales y estatales, India abre más espacio a la participación privaday Europa intenta reforzar su autonomía.

Área de fabricación de estructuras para Ariane 6 en Airbus Espacio España, dentro de las instalaciones de Getafe
Esa fue la pregunta que le trasladé a González: qué desafíos aparecen ahora para mantenerse en esa posición y cuál debería ser el siguiente paso. La directora de Airbus Space en España abrió el foco hacia toda la industria espacial europea, pero enseguida aterrizó la respuesta en el terreno que conoce de primera mano. “Ahora hay un desafío de talento. Los presupuestos están aumentando, los programas siguen surgiendo. Hay mucha ambición”.
“Ahora hay un desafío de talento. Los presupuestos están aumentando, los programas siguen surgiendo. Hay mucha ambición”
La idea quedó todavía más clara cuando lo condensó en dos palabras: “faltan personas”. González convirtió entonces el diagnóstico en una llamada a quienes están todavía decidiendo su camino formativo. Su mensaje iba dirigido a universitarios, pero también a estudiantes más jóvenes que empiezan a elegir hacia dónde orientar sus estudios: el espacio necesita perfiles científicos, tecnológicos y de ingeniería, pero no solo eso. También hacen falta trayectorias de formación profesional y perfiles vinculados a la producción, porque una industria así no se sostiene únicamente con diseño sobre el papel. Entre una misión aprobada y una tecnología lista para salir de la Tierra hay años de trabajo especializado, y esa cantera no aparece de un día para otro.

Raquel González, directora de Airbus Space en España, durante el encuentro con la prensa en las instalaciones de Getafe
La dimensión del problema se entiende mejor al mirar las cifras que Airbus puso sobre la mesa. Según la compañía, Airbus Espacio en España cerró 2025 con 295 millones de euros de facturación y 530 empleados directos, pero su impacto no termina en su propia plantilla. Alrededor del 30% de esa facturación revierte en subcontratistas, un dato que ayuda a medir hasta qué punto la actividad espacial se reparte por un ecosistema más amplio. Por eso la falta de talento no afecta solo a una empresa concreta: cuando crecen los programas, también aumenta la presión sobre proveedores, técnicos especializados y equipos capaces de sostener trabajos de alto valor añadido.
Esa actividad se entiende mejor cuando se baja de la cifra al tipo de trabajo que hay detrás. Airbus sostiene que su división espacial en España es la única empresa del país capaz de diseñar, construir, integrar y entregar satélites complejos en órbita, una afirmación que sitúa el foco en responsabilidades industriales de alto nivel. González lo llevó al terreno de la capacidad acumulada durante la presentación: “Todo lo que son construcciones de satélites, ahí es donde estamos como líder en Espacio España”. PAZ aparece como uno de los ejemplos ya en servicio dentro de esa trayectoria, mientras que PAZ-2 y LSTM muestran hacia dónde se está moviendo ahora esa capacidad.
Otra parte del recorrido llevaba a una capa menos visible, pero igual de importante: la tecnología que permite que una misión observe, mida o transmita información útil desde el espacio. Airbus habló de radares, radiómetros de microondas y antenas activas como áreas en las que su división española ha ido acumulando conocimiento. No son elementos pensados para llamar la atención fuera del sector, pero pueden marcar la diferencia entre una plataforma espacial y una misión con capacidad real de prestar servicio.

Personal de Airbus Espacio España trabaja en la sala limpia de Getafe, donde la compañía ensambla sistemas espaciales de alta complejidad
El mapa se completaba con otra pieza sensible para Europa: el acceso al espacio. Airbus recordó durante la presentación que su actividad en España está vinculada desde hace décadas a la familia Ariane y a Vega, con estructuras y subsistemas que forman parte de los lanzadores europeos. En el caso de Ariane 6, la compañía señaló además que está aumentando la producción para suministrar 27 conjuntos completos, conocidos como shipsets, que incluyen grandes estructuras ligeras de fibra de carbono para Ariane 6 en los próximos años. No hace falta entrar en el detalle de cada componente para entender la relevancia de esa línea de trabajo: sin lanzadores fiables y con cadencia suficiente, buena parte de la ambición espacial europea queda condicionada.

Área de fabricación de estructuras para Ariane 6 en Airbus Espacio España, dentro de las instalaciones de Getafe
El recorrido por lanzadores servía para aterrizar una idea más amplia: la industria espacial europea necesita más escala. González defendió que Europa ha dado pasos importantes con programas como Galileo y Copernicus, pero también que el momento actual exige ir más allá. “Ahora llega el momento de pisar el acelerador y pasar al siguiente paso”, señaló. La frase no hablaba solo de un programa concreto, sino de la necesidad de coordinar mejor capacidades industriales que siguen repartidas entre varios países y compañías.
Todo eso necesita algo más que contratos y conocimiento acumulado. Airbus sitúa esa actividad en dos sedes de la Comunidad de Madrid, Getafe y Tres Cantos, y describe sus instalaciones como parte de la capacidad que le permite trabajar en sistemas espaciales de alta complejidad. En Getafe, según la compañía, conviven la producción vinculada a lanzadores y áreas preparadas para el ensamblaje de satélites, una infraestructura que no funciona como escaparate, sino como condición material para sostener programas de años. El talento del que hablaba González necesita precisamente ese entorno: proyectos largos, equipos estables y procesos capaces de mantener la fiabilidad a lo largo de todo el ciclo de trabajo.

Área de lanzadores de Airbus Espacio España en Getafe, donde la compañía trabaja en estructuras para Ariane 6
La falta de personas no se resuelve únicamente abriendo procesos de selección. En una actividad como esta, formar a alguien implica años de aprendizaje, exposición a proyectos reales y familiaridad con procedimientos donde la fiabilidad pesa tanto como la innovación. González apuntó precisamente a esa dimensión cuando habló de reforzar la formación y de desarrollar capacidades que requieren tiempo. Después añadió un segundo elemento: foco. Su planteamiento era que el sector tiene ambición y oportunidades, pero necesita decidir dónde concentrar esfuerzos para que esa energía no se disperse.
Ese foco también aparece en el debate europeo. Airbus, Leonardo y Thales han firmado un memorando para impulsar la creación de un actor espacial de mayor escala, un movimiento que Airbus enmarca como respuesta a la fragmentación del sector en Europa y a la necesidad de ganar escala para competir en un mercado más exigente. No es un detalle menor dentro de esta conversación: si los programas espaciales son caros, largos y tecnológicamente complejos, la escala importa tanto como la especialización. Para Airbus, la autonomía europea no depende solo de tener buenos proyectos nacionales, sino de coordinar capacidades para competir, precisamente, en un sector tan dinámico y veloz.
La visita a Getafe dejaba así una lectura menos evidente que la de los satélites, los lanzadores o las instalaciones. Airbus puede defender que España es una potencia espacial apoyándose en sus programas, tecnología y trayectoria. Sin embargo, el siguiente paso no depende solo de conservar lo ya construido ni de sumar nuevas misiones a la lista. Si el sector quiere crecer en un entorno cada vez más rápido y exigente, necesitará algo presumiblemente mucho más difícil: conseguir una cantera suficiente de personas capaces de hacer que todo eso siga funcionando.
Imágenes | Xataka
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En febrero, unas lluvias históricas rompieron las carreteras. Málaga acaba de recibir el visto bueno para reparar la A-7 y la A-45
El 2026 empezó con lluvia. Con mucha lluvia. Con tanta lluvia que en los primeros 40 días del año el registro triplicaba al promedio entre 1991 y 2020. Curiosamente, las precipitaciones escasearon en el cantábrico pero en el sur se vivieron días de mucha agua e, incluso, de miedo. Esto también tuvo sus consecuencias en las carreteras.
Consecuencias que se parchean ahora.
Mucha agua. Como decíamos, el año arrancó en España con lluvias torrenciales. A finales de enero, cuando ya había llovido bien, nos preparábamos para una sucesión de borrascas que iba a ocuparnos buena parte de febrero. Y así fue. El problema, de hecho, no fue lo que llovió. El problema es que llovió sobre mojado. Sobre un suelo muy mojado.
El problema más allá de las lluvias es que el suelo no conseguía drenar tanta agua. La situación fue especialmente delicada en el sur. En zonas de Andalucía se vieron pueblos desalojados por miedo a que del suelo, literalmente, brotara agua.
Todo ello, tuvo sus consecuencias en las carreteras.
Socavones, baches y coches en la cuneta. Con tal cantidad de agua en el suelo, el daño sobre el asfalto era casi esperable. Vimos vídeos en redes sociales en las que se mostraba una retahíla de coches parados por ser víctimas de los socavones. Y otros en los que se apuntaba que una gasolinera no dejaba de recibir grúas para rescatar a quienes se quedaban allí tirados.
Decíamos que era casi previsible porque, haya o no déficit de inversión en nuestras carreteras, nuestros asfaltos no están preparados para soportar tantos días de lluvia intensa. Los betunes que se utilizan y la porosidad del asfalto está pensada para climas más secos y cálidos y en consecuencia aguanta mejor el calor pero es más frágil. Al contrario, en los climas húmedos el betún es más maleable pero la carretera puede, incluso, derretirse si el calor es extremo.
Hasta ahora. Una vez el daño sobre el asfalto está hecho, quedaba por saber cuánto tardaría en actuar el Estado para revertir los daños causados. Lo cierto es que aquellos días de febrero fueron complicados en las carreteras y se tuvieron que registrar intervenciones para, por ejemplo, solucionar corrimientos de tierra.
Pero una vez superada esta crisis, no ha sido hasta ahora en el mes de junio cuando se ha aprobado el gasto de 20,8 millones de euros para reparar el firme de la A-7 y la A-45 a su paso por Málaga. Las intervenciones se extenderán a lo largo de 156,087 kilómetros, según señala el Ministerio de Transportes.
Algunos avances. En la nota publicada para explicar las intervenciones, Transportes señala que ya se han hecho intervenciones de este tipo en Estepona, Málaga, Nerja, Vélez-Málaga, Marbella, Casabermeja, Rincón de la Victoria y Antequera. Si el calendario se cumple, no será hasta septiembre cuando se terminen las obras “si bien este plazo podrá verse condicionado por la evolución de los trabajos y las condiciones meteorológicas”, recalcan desde el Ministerio.
En cuanto a las obras en sí mismas, las actuaciones se centrarán en el fresado del firme en mal estado, reponer las capas de rodadura con nuevas mezclas bituminosas en caliente, reponer la señalización horizontal y rehabilitar las vías de servicio y los ramales adyacentes.
Foto | Ministerio de Transportes
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Las Big Tech te ofrecen hasta 15 GB gratis de almacenamiento en la nube. O2 Cloud las deja en ridículo y regala 10 TB a sus clientes
Los clientes de O2 están de enhorabuena. La operadora comunicaba ayer un cambio fantástico en su oferta: hasta ahora O2 Cloud ofrecía 1 TB de almacenamiento en la nube incluido en ese plan. Ahora esa capacidad se amplía de forma espectacular, y los clientes pueden disponer de 10 TB de almacenamiento en la nube. Es algo asombroso si comparamos esta oferta con el espacio que ofrecen por defecto Google, Microsoft o Apple, pero hay alguna que otra pega.
10 TB “gratis”. Hace años que Movistar creó Movistar Cloud como opción para crear copias de seguridad de tus archivos, y aquello fue llamativo desde el primer momento porque además el espacio de almacenamiento del servicio era teóricamente ilimitado. O2 Cloud se sumó a esa oferta tiempo después, y lo hizo inicialmente con 1 TB de espacio gratuito (incluido en el plan) que ahora se multiplica por diez.
Si tienes solo móvil de O2, también tienes 10 TB. Hasta ahora esta oferta era válida para usuarios de fibra (tuvieran además líneas móviles o no), pero ahora O2 ofrece O2 Cloud con 10 TB de almacenamiento incluido a cualquier usuario de sus servicios: si tienes una línea móvil de O2, con o sin fibra, tienes 10 TB de O2 Cloud gratis, incluidos en el plan.
Apps para Android e iOS. El servicio está pensado para ser un “Dropbox” o un “iCloud” que constantemente cree una copia de seguridad de tus fotos y vídeos en el espacio de almacenamiento en la nube de O2. Basta instalar la app de Android o la de iOS, configurarla registrándonos en el servicio y listo: tendremos esas copias de forma gratuita al ser clientes de O2.

En la imagen, la interfaz de O2 Cloud desde el navegador web. Podemos visualizar las fotos directamente allí, y el funcionamiento es sorprendentemente fluido.
También en el escritorio Windows o Mac. También es posible usar O2 Cloud para guardar imágenes, vídeos o documentos desde un ordenador personal. Yo he probado en mi Mac, y es posible descargar el cliente de escritorio para que funcione en segundo plano: todo lo que meta en la carpeta “O2 Cloud”, se sincronizará automáticamente con el espacio de almacenamiento en la nube de la operadora.
Editor de imágenes integrado. Este servicio parece especialmente pensado para salvaguardar las fotos de nuestro móvil de forma que si lo perdemos o nos lo roban queden a salvo. Pero es que además es un servicio estupendo para visualizarlas (va muy fluido) e incluso editarlas: el editor integrado ofrece algunos filtros básicos (Sepia, Grises, etc) y también unas cuantas herramientas de edición que le dan más valor añadido a la solución.

El editor integrado es limitado, pero nos puede sacar de un apuro rápido.
Personalizar carpetas o álbumes. A partir de ahí, es posible acceder y descargar contenidos desde nuestros dispositivos, y en O2 Cloud también podremos crear carpetas personalizadas o álbumes para organizar fotos y documentos en base a su temática, localización, etc.
O2 deja en ridículo a las Big Tech. El servicio O2 Cloud es sorprendentemente generoso, sobre todo si lo comparamos con lo que ofrecen las grandes tecnológicas. Google ofrece 15 GB de almacenamiento gratuito al crear una cuenta, mientras que Apple y Microsoft ofrecen 5 GB. Si quieres más, toca pagar, y ahí es donde entran suscripciones a planes de pago como Google One/Workspace, Apple iCloud+, o Microsoft 365/Familia. Hemos realizado una pequeña tabla comparativa, y en ella queda claro que esos 10 TB de O2 Cloud son un verdadero regalo para los clientes de la operadora.
|
Capacidad |
Precio mensual |
|
|---|---|---|
|
o2 cloud |
10 TB |
Incluido con el plan Fibra / Móvil |
|
Apple iCloud+ |
6 TB |
29,99 euros |
|
Google One |
5 TB |
21,99 euros |
|
Microsoft 365 Familia |
6 TB (Hasta 6 usuarios, 1 TB por usuario) |
13 euros |
|
Dropbox |
3 TB |
12 euros |
Pero las Big Tech ofrecen otras cosas. Es importante señalar que es entendible que las grandes tecnológicas sean tan tacañas con el espacio gratuito que ofrecen a los usuarios: con cientos (o miles) de millones de clientes, ofrecer más capacidad les obligaría a crecer de forma extraordinaria en recursos en sus centros de datos. Pero además los servicios de pago como Google One, iCloud+ o Microsoft 365 son más bien “multiservicio” porque mezclan el almacenamiento con herramientas de productividad, seguridad y, en algunos casos, planes de IA.
Pero si solo tenías iCloud para fotos… Sin embargo, muchos usuarios se ven obligados a contratar Apple iCloud+ o Google One para mantener esa copia de seguridad de sus fotos en las nubes de estas empresas y “que todo funcione sin más”. La propuesta de O2 Cloud plantea una alternativa fantástica para esos usuarios, porque consiguen lo mismo sin pagar un extra: el plan que tengan con O2 ya serviría para disfrutar de este servicio. La integración de esos servicios siempre será superior a la de O2 Cloud, desde luego, pero para ese uso básico de copia de seguridad, la alternativa parece extraordinaria.
Qué pasa si me voy de O2. No hay permanencia en O2, pero lógicamente si nos vamos a otra operadora, perderemos el acceso a O2 Cloud. La empresa da 30 días para descargar los achivos si te das de baja antes de borrarlos, lo que desde luego da opción para recuperar todos esos datos y guardarlos por ejemplo en un disco duro externo y trasladarlos luego a otro servicio en la nube si así lo deseamos: no hay (lástima) herramientas o servicios que permitan hacer esa “migración” de una nube a otra.
Términos de uso habituales. O2 Cloud tiene unos términos de uso y de privacidad que son ya los habituales en este tipo de servicios. En O2 explican por ejemplo que:
“Para la gestión de algunas de las funciones necesarias para la prestación del servicio, tenemos contratados proveedores de confianza que podrán tener acceso a datos personales, que actuarán como encargados de tratamiento y que estarán obligados contractualmente a cumplir con sus obligaciones legales de encargado de tratamiento, a mantener la confidencialidad y secreto de la información”.
Además aclaran que “algunas de las funciones necesarias para la prestación del servicio se contratan con encargados de tratamiento situados fuera del Espacio Económico Europeo”, aunque garantizan “un nivel adecuado de protección de los datos personales”. Los datos personales tratados pueden incluir localización o estadísticas de uso, por lo que a priori el servicio es prácticamente idéntico en esto a otros servicios similares.
Explican también en esas condiciones particulares que “O2 informa de que no tendrá acceso a los Contenidos incluidos en el Servicio O2 Cloud y no tiene la obligación de controlar o revisar los Contenidos alojados o puestos a disposición a través del Servicio”.
En Xataka | Quería montar mi propio Google Fotos. Lo he logrado gracias a una maravillosa alternativa Open Source
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