Connect with us

Actualidad

con un alumno del MIT expulsado por EEUU

Published

on


“Fue la cosa más estúpida que este país haya hecho jamás. Él no era más comunista que yo, y lo obligamos a irse”. Estas palabras las pronunció el ex secretario de la Marina de Estados Unidos, Dan Kimball, cuando ya no había marcha atrás. El alumno considerado un genio tras ingresar en el MIT y doctorarse en Caltech, el hombre que luego formó parte de las élites científicas estudiando la propulsión a chorro uniéndose al Proyecto Manhattan, fue expulsado y recibido con los brazos abiertos en China. La historia nunca volvería a ser igual.

Forjando a un genio. Nacido en 1911 en Hangzhou, en la provincia de Zhejiang, Qian Xuesen creció en una familia educada y de carácter progresista. Su padre, un funcionario del gobierno, ayudó a establecer el sistema educativo nacional de China. Desde joven, Qian mostró una brillantez académica fuera de lo normal, una que lo llevó a estudiar ingeniería en la Universidad Jiaotong de Shanghái, donde se graduó con los más altos honores.

Con 24 años, en 1935 se dio el primero de los dos momentos clave en la vida de Qian: obtuvo una beca para estudiar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, país al que se trasladó y donde continuó destacándose en sus estudios. Un año después, el brillantísimo alumno se trasladó al Instituto Tecnológico de California (Caltech), donde pasó a trabajar bajo la guía del legendario ingeniero aeroespacial Theodore von Kármán, quien no tardó en calificarlo como “genio indiscutible”.

El ascenso de una estrella científica. En Caltech, Qian se unió a un grupo de jóvenes innovadores conocidos como el “Suicide Squad”, apodados así por los riesgos de llevaban en sus experimentos con la propulsión de cohetes. En un momento en que la ciencia de los propios cohetes era considerada poco menos que un sueño de fantasía, Qian y sus colegas comenzaron a desarrollar tecnologías que transformarían la aviación y el armamento.

Durante la Segunda Guerra Mundial y tras la entrada de Estados Unidos al conflicto, su trabajo en la propulsión a chorro llamó rápidamente la atención del ejército estadounidense. Aquel encuentro terminó en una iniciativa que hoy perdura en el país: la creación del legendario Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en 1943, con Qian como uno de sus miembros clave.

Tsien Hsue Shen
Tsien Hsue Shen

Xuesen

Y nuclear. No solo eso. Qian también participó en el Proyecto Manhattan, contribuyendo en gran medida al desarrollo de la primera bomba atómica. Su papel llegó a ser tan elevado que el hombre fue enviado a Alemania al final de la guerra para interrogar a científicos nazis como el mismo Wernher von Braun.

En este punto de la historia, Qian era considerado uno de los principales expertos mundiales en propulsión de cohetes y un activo valioso para el esfuerzo militar estadounidense. Si la ciencia del país tenía líderes, Qian estaba en los primeros puestos.

La sospecha y expulsión. Sin embargo, su meteórica carrera científica en Estados Unidos se detuvo abruptamente con el inicio de la Guerra Fría. ¿La razón? la creación de la República Popular China en 1949 y el ascenso del comunismo en términos globales generaron la conocida paranoia en muchas élites de Estados Unidos. Bajo este clima de tensión, el nuevo director del JPL expresó sospechas de que había un anillo de espías “en casa”, en el interior del laboratorio, señalando a varios empleados, incluidos Qian y otros colegas judíos y chinos. La acusación llegó el mismo año que su nombre sonaba como director del laboratorio de propulsión a chorro de Caltech.

Una investigación posterior del FBI reveló que Qian había asistido a reuniones en la década de 1930 vinculadas al Partido Comunista, aunque no existían pruebas de que hubiera actuado como espía y él negara firmemente cualquier implicación política. Dio igual. Qian fue despojado de todo acceso a proyectos clasificados y puesto bajo arresto domiciliario durante cinco años. A pesar de los esfuerzos de figuras como von Kármán y otros colegas para defender su inocencia, las acusaciones persistieron.

Hsue Shen Tsien At His Deportation Hearing
Hsue Shen Tsien At His Deportation Hearing

Xuesen en su audiencia de deportación

Hola China. Cuando solicitó la ciudadanía estadounidense, su solicitud fue denegada. Perdió su autorización de seguridad. Cuando solicitó abandonar Estados Unidos, fue detenido porque se decía que sabía demasiado sobre el sistema de armas estadounidense. Finalmente, en 1955, el presidente Eisenhower decidió deportarlo a China, calificando la decisión como un “riesgo necesario” en el contexto anticomunista.

Y entonces ocurrió el segundo momento más importante en la vida de Qian. “No pienso volver”, dijo a los periodistas en ese momento. “No tengo motivos para regresar… Pienso hacer todo lo posible para ayudar al pueblo chino a construir una nación en la que puedan vivir con dignidad y felicidad”. Lo cierto es que jamás regresó a Estados Unidos.

D
D

El DF-1 y a la izquierda el primer satélite recuperable chino, Fanhui Shi Weixing, desarrollado por Xuesen

Transformando una nación. Echando la vista atrás en el tiempo, el regreso de Qian a China fue recibido como un regalo invaluable, o una metedura de pata histórica por parte de Estados Unidos. Recibido como un héroe, inmediatamente se le encomendó la creación del Instituto de Mecánica en Beijing y se unió a la Academia China de Ciencias. Aunque inicialmente no fue admitido en el Partido Comunista debido a sus vínculos pasados con Estados Unidos y su matrimonio con la hija de un líder nacionalista, en 1958 fue aceptado y comenzó a trabajar en proyectos estratégicos clave.

Qian lideró el desarrollo del misil Dongfeng y supervisó la creación de la primera bomba atómica de China, que fue probada con éxito en 1964. Estos avances consolidaron a la nación como miembro del “club nuclear global” apenas 15 años después de la fundación de la República Popular. Además, sentó las bases del programa espacial de China, que culminó con el lanzamiento del primer satélite del país en 1970. Décadas más tarde, su investigación permitiría el desarrollo de los cohetes Shenzhou junto a otros logros espaciales.

Repercusiones geopolíticas. Qué duda cabe, la deportación de Qian tuvo consecuencias irónicas y de largo alcance. Por ejemplo, los misiles Silkworm, basados en su investigación, fueron utilizados contra los intereses estadounidenses durante la Guerra del Golfo en 1991 y en Yemen en 2016. Una paradoja que subrayaba aún más el error estratégico histórico de Estados Unidos. Al rechazar a Qian, no solo fortalecieron a su rival geopolítico, sino que también aceleraron el desarrollo tecnológico de China.

Un legado para la historia. Pasaron los años y Qian mantuvo un perfil bajo tras su retiro en 1991, aunque no pudo evitar que la nación lo honrara con todos los honores como héroe nacional. En contraste, se diría que su contribución a la ciencia estadounidense ha sido ignorada en gran medida, sobre todo a diferencia de otras figuras como Wernher von Braun, cuyo pasado nazi no impidió que se reconocieran sus logros en Estados Unidos.

Hace unos años hubo otro momento cargado de significado. Ocurrió con la elección de China de aterrizar una sonda en el cráter Von Kármán, en honor al mentor de Qian, simbolizando cómo las políticas anticomunistas estadounidenses contribuyeron inadvertidamente al ascenso espacial de China.

Qian murió en 2009 a la edad de 98 años. La difunta Iris Chang, que escribió un libro sobre su figura, concluyó que el Servicio de Inmigración estadounidense nunca tuvo pruebas concretas que respaldaran su acusación de que Qian era comunista. Hay pocas personas que hayan dejado una impresión tan duradera en dos países tan antagonistas, dos naciones en las que alguna vez tuvo la intención de ser uno de ellos. En último término, la vida del científico es un recordatorio de los peligros de excluir el talento por razones tan inherentemente humanas como la política o ideológica.

Imagen | TimeLess, China News Service, Martin Trolle, Los Angeles Times

En Xataka | Ha comenzado una inédita carrera armamentística nuclear: una en la que participan EEUU, Rusia… y también China

En Xataka | De todas las potencias mundiales, solo una se ha negado a firmar un acuerdo clave: que la IA no controle el botón rojo nuclear

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

Si la pregunta es por qué las canciones actuales son tan simples, la ciencia tiene la respuesta: porque nosotros lo somos

Published

on


Pertenezco a una generación que se desgañitaba cantando las canciones de Queen, El último de la fila o Extremoduro que sonaban en una cassette. Por eso, no me ha pasado inadvertido el hecho de que, en las últimas cinco décadas, la música ha cambiado. Las letras se han vuelto más simples, más repetitivas y cargadas de emociones negativas o de estrés.

Así lo demuestra un análisis de datos sobre más de 20.000 canciones que ocuparon el Billboard Hot 100 entre 1973 y 2023 publicado en la revista Scientific Reports. Este fenómeno no ocurre sin más. En realidad, es nuestro reflejo mismo, y el resultado de transformaciones sociales profundas, de cómo sentimos, consumimos y vivimos nuestras vidas.

Un estudio que traza una tendencia de fondo. El estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Viena, ha analizado las letras de canciones populares estadounidenses en un periodo de cinco décadas, midiendo tres variables clave: presencia de vocabulario relacionado con el estrés, tono emocional general (positividad o negatividad) y complejidad lírica basada en métricas de repetición y variedad de palabras.

El resultado ha llevado a los investigadores a poder afirmar que, desde los años setenta hasta hoy, el uso de palabras asociadas al estrés ha aumentado, la proporción de expresiones positivas ha caído y las estructuras de las letras se han simplificado.

¿Qué significa que sean “más simples”? De acuerdo a lo publicado por Forbes, este patrón también se aprecia en otras investigaciones que comparan canciones de distintos géneros a lo largo de los años y sus conclusiones son las mismas: las letras de las canciones actuales tienden a repetir más frases simples, expresar emociones intensas (como ira o tristeza) de forma directa y usar menos metáforas o imágenes complejas que en el pasado.

Decir que las canciones son más simples no se refiere únicamente a que sean solo fáciles de recordar, sino a que su léxico y estructura han ido perdiendo riqueza y complejidad. Bob Dylan ganó el Nobel de Literatura en 2016 “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”. Con todos los respetos hacia Bad Bunny, pero no lo veo como candidato para el Nobel de 2026 por la profundidad de sus letras.

El algoritmo se lo goza. En términos técnicos, las letras que se repiten con frecuencia y emplean menos vocabulario distintivo resultan más “compresibles” para los algoritmos que miden la complejidad textual. Esto no solo facilita que se queden en la cabeza del oyente (que levante la mano quien no se haya despertado nunca con una canción pegadiza en la cabeza), sino que también responde a cómo consumimos música en la actualidad. En tiempos de streaming y listas algorítmicas, los temas pegadizos y repetitivos compiten mejor por la atención.

El cambio en la música ha ocurrido en paralelo al auge de plataformas de consumo rápido y formas de escucha más fragmentadas. Los artistas ya ni siquiera se la juegan sacando un álbum bueno. Ni siquiera con un single, sino que compiten en un contexto donde el primer estribillo decide si el oyente sigue o pasa a la siguiente canción. Esa competencia por la atención explica el auge de estructuras simples y ganchos rápidos, pero también influye en el tipo de emociones que predominan en las letras.

Un espejo de nuestra ansiedad colectiva. Según las conclusiones del estudio de la Universidad de Viena, la mayor presencia de términos asociados al estrés, la ansiedad o el conflicto tiene correlación con el estado emocional de la sociedad. A medida que aumentaron los diagnósticos de ansiedad y depresión en la población, también se ha detectado un incremento de lenguaje negativo en obras culturales. Esto no quiere decir que la música cause estos estados, sino que los convierte en un espacio de expresión.

Tal y como subrayaba Patricia L. Sabbatella, profesora titular del área de música en la Universidad de Cádiz, “La música forma parte de la vida cotidiana, cumpliendo con diferentes usos y funciones que van desde el entretenimiento, la cohesión social, la comunicación, la expresión y regulación emocional hasta el aprendizaje, la relajación o el entretenimiento”. Por lo que esta transformación responde a la función de la música como barómetro y regulador emocional de la sociedad. Es su reflejo y a la vez su terapia.

“Sorprendentemente, conmociones sociales como la COVID-19 coincidieron con atenuaciones en lugar de amplificaciones de estas tendencias, lo que indica una preferencia por la música incongruente con las emociones”, señalaron los investigadores.

Qué nos dice la música sobre nosotros. Aunque el promedio de negatividad y estrés ha crecido, no significa que toda la música sea sombría o vacía de significado. Existen artistas y canciones que desafían estas tendencias. Lo que indica el estudio es el patrón dominante no que toda la música sea así.

Una de las conclusiones del estudio es que si las canciones populares son ahora, en general, más simples, negativas y estresantes, es porque ese fenómeno aparece como un reflejo de sociedades con ritmos acelerados, altos niveles de ansiedad y una relación con la cultura digital que favorece lo inmediato y emocionalmente intenso. La música no es la causa, pero sí un espejo sensible de cómo sentimos y cómo nos comunicamos.

En ese sentido, entender estos cambios no solo ayuda a explicar por qué un hit de los setenta suena distinto a uno actual, sino también qué tipo de roles cumple la música en la actualidad.

En Xataka | Angie Corine se ha hecho un hueco en la escena del rap español con un giro comercial inesperado: es de derechas

Imagen | Unsplash (Eric Nopanen)

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

seis bisnietos por cada 100 coreanos actuales

Published

on


Aunque sus últimos datos sobre natalidad y matrimonios parecen haber dado cierto respiro al país, por lo general hablar de demografía en Corea del Sur obliga a adoptar un tono funesto. Casi de funeral. La nación lleva años viendo cómo su fertilidad se desploma poco a poco, alejándose cada vez más de la conocida como ‘tasa de reemplazo’ social. Tan crítica es la situación que hay quien ya maneja una proyección demoledora: si nada cambia, por cada 100 surcoreanos actuales habrá solo seis bisnietos. Y eso (repetimos) si la natalidad no sigue desplomándose.

Es una aviso para navegantes muy útil en Europa.

Una cifra (demoledora): 0,7. Esa es la tasa de fertilidad que registraba Corea del Sur en 2023, según los datos del Banco Mundial. La cifra queda lejos del 1,5 que manejaba a comienzos del siglo XXI y muy por debajo del 4,5 de la década de 1970. Aunque en 2024 la nación logró remontar ligeramente ese indicador (hasta situarlo en 0,74), lo cierto es que Seúl tiene pocos motivos para la celebración.

Sus indicadores de natalidad están aún a años luz de los que evitarían que el padrón empiece a menguar (2,1 vástagos por mujer) y a poco que se busque se encuentran estudios que advierten del impacto que esa sangría demográfica tendrá en su sociedad, economía e incluso en la defensa nacional

Quizás suene exagerado, pero Corea del Sur ya muestra las características de una sociedad “superenvejecida” y el expresidente Yoon Suk Yeol incluso llegó a declarar oficialmente en 2024 la “emergencia demográfica nacional”.

100 surcoreanos, 6 bisnietos. La realidad demográfica de Corea es la que es (mala), pero hay diferentes formas de abordarla. Y algunas son tan rotundas que ayudan a entender mejor el fenómeno. Tal vez la más rotunda la presentaba hace unos días Phoebe Arslanagić-Little en un amplio análisis publicado en Works in Progress. Entre otras cuestiones, Arslanagić-Little recuerda que con las tasas de fertilidad actuales por cada 100 surcoreanos de hoy en día se contarán solo seis bisnietos. Y eso partiendo de la base de que la natalidad del país se estabilidad y no siga ahondando en la senda descendente que lleva décadas encadenando.

La estimación resulta demoledora, aunque no es del todo nueva. En 2023 el célebre pronatalista Malcolm Collins ya lanzaba una advertencia similar en un artículo publicado en The Telegraph: “A este ritmo, solo habrá seis bisnietos por cada 100 coreanos actuales. Y eso suponiendo que la tasa de fertilidad no siga cayendo como lo ha hecho casi todos los años en las últimas dos décadas. Eso representa una reducción del 94 % en el tamaño de la generación el próximo siglo”. Un vaticinio similar se encuentra en medios como la BBC.

¿Por qué es un problema? Por varias razones. La primera (y más obvia) es que un país en el que el motor demográfico se ha gripado tiene tres opciones, no excluyentes: buscar forma de incentivar su natalidad, apostar por la inmigración o resignarse a ver cómo su censo mengua año tras año. Por lo pronto, en Seúl ya manejan estudios qué muestran las consecuencias de ese último escenario.

Hace no mucho el Korean Peninsula Population Institute for Future (KPPIF) publicó un informe en el que señala que, incluso ante un escenario optimista, la población surcoreana se arriesga a sufrir un tijeretazo drástico a largo plazo. De los 51,68 millones de habitantes actuales pasaría a apenas 15,73 millones en 2125. Es decir, en un siglo se quedaría con menos de un tercio de su tamaño actual.


Click en la imagen para ir al tweet.
Click en la imagen para ir al tweet.

Click en la imagen para ir al tweet.

Mucho más que demografía. Las implicaciones sociales y económicas de semejante escenario son evidentes. En 2024 el país ya se convirtió oficialmente en una sociedad “superenvejecida”, una etiqueta que revela que al menos el 20% de su población tiene más de 65 años. Hay cálculos que apuntan que en 50 años el número de personas en edad de trabajar habrá bajado a la mitad y el grupo de población en edad de prestar servicio militar se habrá reducido un 58%. 

Incluso el Banco de Corea ha alzado la voz para recordar que si la nación no cambia su panorama y sigue con su natalidad desplomada podrá verse arrastrada (junto a otros factores) a una recesión prolongada a medio plazo, hacia 2040.

Buscando las causas. La crisis demográfica de Corea del Sur no es nueva. Igual que no lo son los factores que la motivan, un cúmulo de condicionantes bien identificado y que Arslanagić-Little cita en su artículo: los costes laborales y profesionales de la maternidad para las mujeres, las dificultades para conciliar, la carga económica que representa la crianza en una sociedad tan competitiva como la coreana, cambios culturales en las relaciones entre hombres y mujeres, etc. 

El análisis es interesante porque la mayoría de esos factores son perfectamente trasladables a Occidente. Hay otros específicos de la realidad surcoreana, como el efecto heredado de las campañas antinatalistas impulsadas el siglo pasado.

¿Cómo solucionarlo? Ese es la pregunta que debe afrontar Corea si quiere cambiar su rumbo. Sobre todo porque el país destaca por otro factor: sus bajos niveles de inmigración. Se calcula que los extranjeros representan apenas el 5,1% de la población total, lejos del dato que maneja por ejemplo España. Aquí el INE calcula que el 13,4% de los residentes en el país tienen nacionalidad foránea. 

Lo cierto es que Corea del Sur lleva tiempo aplicando políticas para incentivar la natalidad, un esfuerzo que parece estar teniendo resultados, aunque muy tímidos aún. Queda la incógnita de si el país logrará o no dar un volantazo demográfico.

Imagen | Enkuu Smile (Unsplash)

En Xataka | Corea del Sur ha encontrado la fórmula para mejorar su natalidad: que las empresas paguen fortunas a sus empleados por tener hijos

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

hace 60 años tenían que “picar” código literalmente en tarjetas perforadas

Published

on


Hoy en día los programadores cuentan con innumerables recursos a la hora de desarrollar sus creaciones. Lo era incluso antes de la revolución de la IA y del vibe coding. “Picar código” es complejo, pero al menos es relativamente cómodo gracias a los modernos entornos de desarrollo integrado (IDE) que facilitan la programación en todo tipo de lenguajes. No solo eso: programar es gratis, y cualquier PC relativamente modesto puede servir para ello, aunque los asistentes IA hayan aumentado los costes.

Hace medio siglo las cosas eran muy distintas, y quienes se dedicaban a programar lo hacían con obstáculos importantes. No había ordenadores personales, el acceso a los mainframes y servidores era solo para privilegiados y ni siquiera había monitores en los que ir viendo cómo programabas. Todo era mucho más artesanal e incómodo, y las tarjetas perforadas son el legado de una época que demuestra que cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor.

¿Quién necesita una pantalla?

Lo explicaba en un hilo de Twitter Foone, un coleccionista e historiador tecnológico que relataba cómo se las gastaban los programadores en 1962. Para empezar esos programadores tenían una imagen muy distinta a los jóvenes que hoy en día crean empresas gigantes de la nada con chanclas en su dormitorio de la universidad o en un garaje.

Esos programadores solían ser ya adultos que además vestían con chaqueta y corbata: las formas eran otras porque para acceder a este mundo uno tenía que trabajar para las grandes empresas, las únicas en las que se podía tener acceso a algún mainframe de la época.

tarjeta
tarjeta

El ejemplo que ponía este historiador tecnológico era el del IBM 7090, uno de los primeros ordenadores basados en transistores y no en tubos de vacío, como su predecesora, la IBM 709. Aquello fue una revolución en potencia, porque se multiplicaba por seis el rendimiento de la anterior y la IBM 7090 lograba ejecutar 100.000 operaciones de coma flotante por segundo.

Pero como decíamos, para programar esa computadora no había una interfaz como la actual: no escribías viendo el código en pantalla. Tampoco eran sistemas multiusuario ni multiproceso, así que solo una persona podía usar “toda” esa potencia cada vez. Eso convertía estas máquinas en bienes muy preciados y muy caros que de hecho IBM alquilaba.

En 1962 alquilar durante un mes una de estas computadoras costaba 63.500 dólares, que con la inflación equivaldrían a 421.000 dólares en la actualidad. Si hacemos una división simple (un mes tiene unos 44.000 minutos), cada minuto de uso de ese ordenador saldría por unos 10 dólares actuales. En un par de horas uno se había gastado lo mismo que hoy cuesta un buen PC o portátil, por ejemplo.

Eso imponía claras restricciones a la hora de usar estas máquinas, porque el tiempo era oro en ellas. Ahí es donde entraban en juego las tarjetas perforadas, que tenían una capacidad de 80 caracteres cada una, el tamaño máximo de una línea, aunque curiosamente lo normal era usar únicamente los primeros 72 caracteres y no pasar de ahí.

IBM
IBM

La plantilla de IBM permitía ir programando sobre el papel sin pasarse de caracteres.

Para perforar las tarjetas se usaba una máquina especial, que por ejemplo fabricaba la propia IBM y que podían ser mecánicas o, si eran más modernas, electromecánicas. La idea era sencilla: los caracteres que alguien escribía en esa máquina se “traducían” en la tarjeta perforada, donde se hacían las perforaciones de acuerdo a los caracteres de cada línea.

Para programar uno no se sentaba en esa máquina electromecánica y comenzaba a escribir comandos sin parar. En lugar de eso el programa se escribía a mano o a máquina. IBM tenía preparadas plantillas que permitían no despistarse y que uno no se pasara de caracteres por línea.

Espera, que tardo un rato en ejecutar tu programa

Eso hacía que un programa con todas sus líneas acabara ocupando una pila o mazo de tarjetas perforadas en las que estaban todas las instrucciones del programa, que además debían estar ordenadas perfectamente en la secuencia adecuada.

Ese mazo de tarjetas perforadas se entregaba a los operadores de la computadora, que las introducían junto a una tarjeta de control de tareas que le indicaba al sistema cómo y durante cuánto tiempo se tenía que ejecutar, por ejemplo. Otros programas podían estar en cola de ejecución (recordemos, era un trabajo cada vez, y otros programadores usaban también el mismo sistema), así que aquello no era llegar y ejecutar sin más.

COBOL
COBOL

Éste es el aspecto que tenía un programa de ordenador en los 60.

Ese programa podía tardar bastante tiempo en completar su ejecución, de modo que el programador no se quedaba esperando a que saliera el resultado, sino que el operador dejaba tanto el mazo como el resultado impreso en un pequeño cubículo al que luego el programador podía acceder para recogerlo.

El problema, claro, es que el programa podía estar mal, no funcionar o dar una salida no esperada. En ese caso había que detectar el error, corregir la tarjeta o tarjetas perforadas que provocaban el error y volver a ejecutar el programa.

Hubo avances llamativos en aquella época como el de poder convertir tarjetas perforadas en programas almacenados en cintas magnéticas de cassete, algo que hacía más rápida la lectura de esas tarjetas peforadas.

Ese era básicamente el proceso que seguían los programadores en su día a día, que solían utilizar FORTRAN o COBOL en sus programas. Esas máquinas fueron utilizadas por ejemplo para el desarrollo de proyectos como el CTSS (Compatible Time-Sharing System), uno de los primeros sistemas operativos que fue programado por el Centro de Computación del MIT.

p
p

También fueron usadas por la NASA para las misiones espaciales Mercury y Gemini, y de hecho también se usó una IBM 7904 para poder ejecutar el software de planificación de vuelo en las misiones Apolo, porque aún no se había programado para los nuevos System/360 que se habían adquirido para la NASA.

Hubo también aplicaciones más curiosas que aún hoy se siguen explorando: en 1962 los matemáticos Daniel Shanks y John Wrench fueron pioneros a la hora de usar estas computadoras para cálculos matemáticos y calcularon los primeros 100.000 decimales de π. Un año antes otro matemático, Alexander Hurwitz, usó una IBM 7090 para descubrir los dos números primos más grandes de la época, que tenían 1.281 y 1.332 dígitos.

En Xataka | OpenAI ha convertido ChatGPT en la IA de masas. En el mundo empresarial la partida la está ganando su gran rival

En Xataka | La IA entró en los videojuegos como experimento. Hoy más del 80% de los desarrolladores ya no saben producir sin ella



ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Trending