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Ya puedes comprar literalmente el coche de Batman. Al menos si tienes tres millones de dólares en la cuenta

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Siempre he querido un sable láser. Desde siempre, desde que era pequeño, mi sueño ha sido blandir un sable láser (azul, para ser exactos) como Obi-Wan. Todos hemos querido alguna vez uno de esos objetos chulísimos que veíamos en las películas, desde la espada de los Power Ranger o la pistola de protones de Los Cazafantasmas hasta el Neuralizador de los Men in Black o el coche de Batman. Todos tienen una cosa en común: no existen fuera de la ciencia ficción.

Bueno, todos no. El coche de Batman sí existe y lo puedes comprar siempre y cuando tengas dinero por castigo.

El coche de Batman. El Batmóvil es, junto a Kitt (un Pontiac Trans AM del 82) y el Delorean DMC-12, uno de los coches más emblemáticos del cine y del medio, en general. La primera vez que leímos ese nombre, Batmóvil, fue en el capítulo 48 de ‘Detective Comics’ en febrero de 1941 y, desde su primer diseño, ha pasado por todo tipo de modificaciones.

El Tumbler, que es el que vimos en la trilogía dirigida por Christopher Nolan, es de los modelos más chulos con permiso del Batmóvil de ‘Batman & Robin’, que es una pasada y moriré defendiéndolo en esta colina. En cualquier caso, la realidad es que nadie le va a hacer ascos a tener el coche de Batman aparcado en su garaje y más si es un tanque de la talla del Tumbler.

Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises
Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises

Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises

Tumbler. También llamado Acróbata, es realmente un vehículo militar archivado en Wayne Entreprises. Tiene unas ametralladoras gemelas frontales, lanzacohetes, imagen térmica, control remoto, modo invisible, minas explosivas desplegables, un sistema de autodestrucción y, si todo va mal, las ruedas delanteras se convierten en el Batpod. Eso en la ciencia ficción, en la realidad no existe.

Lo que sí existe es una réplica totalmente funcional (entendemos que sin armas) de la que se han fabricado diez unidades para diez afortunados. Y no “afortunados” porque vayan a tener este mamotreto en su garaje, sino porque tienen 2.990.000 dólares para poder gastarlos en él sin que les haga un enorme agujero en la cartera. Porque sí, el precio de un Tumbler es de tres millones de dólares, quedándose así fuera del alcance de la mayoría de los mortales.

Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises
Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises

Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises

Esta colaboración, por cierto, es fruto de la asociación de Relevance International (una agencia de marketing y de medios) y Warner Bros cuyo fin es darle vida a Wayne Enterprsises Experiencie, una experiencia, valga la redundancia, basada en el universo de Bruce Wayne y Batman. Este coche es, sencillamente, la última y peculiar adición a la experiencia.

¿Qué tiene el coche? Por lo pronto, es totalmente funcional. Es decir, el coche se mueve. Otra cosa es que sea legal conducirlo (spoiler: no). Está pintado de color negro, mide más de cuatro metros y medio de largo, cerca de tres metros de ancho y metro y medio de alto y pesa unas dos toneladas y media. Y cada unidad está numerada, por cierto.

Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises
Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises

Tumbler | Imagen: Wayne Enterprises

Está hecho de kevlar, fibra de carbono, láminas de metal y fibra de vidirio; el bastidor está hecho de acero aeronáutico y tiene un tubo de escape que simula ser un motor a reacción. No echa llamas, advierten en la web. También tiene dos torretas delanteras que no disparan, y un sistema de distribución de cortina de humo que nos ha dejado con muchas ganas de verlo en funcionamiento. En cuanto al motor, incorpora un LS3 de 6,2 litros y 525 caballos que seguramente resulte familiar a los amantes de los Chevrolet.

Un objeto de deseo. Para conseguir uno de estos coches hay que 1) conseguir tres millones de dólares y 2) apuntarse en una lista. Una vez hecho, la empresa revisará los detalles, dará luz verde y comenzará a construir el coche. 15 meses más tarde, diez personas tendrán en su casa el coche de Batman para poder presumir de él, enseñarlo a sus invitados y… poco más, porque conducirlo no parece que sea muy legal.

Pero chulísimo es un rato, las cosas como son.

Imagen | Wayne Enterprises

En Xataka | Lo más importante de Batman siempre han sido sus villanos. La nueva serie de ‘El Pinguino’ es el mejor ejemplo

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Hilary Duff visitará México, Ximena Sariñana de gira y Poncho Denigris organiza Ring Royale

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<img src="https://latinus.us/u/fotografias/m/2026/2/14/f300x190-139187_147347_5050.jpg" /></div>

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la ciencia de la productividad dice que no solo importan las pulgadas

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A mí me ha pasado y puede que a ti también: tienes un monitor y notas que ya no es suficiente. Podrías dar un saltito y cambiarlo por uno un poco más grande, pero sumarle únicamente pulgadas a la ecuación no va a cambiar la cosa demasiado. Para cambiar nuestra experiencia, necesitamos algo diferente, como apostar por un monitor ultrawide o sumar un monitor más a nuestro setup.

¿Cuál es la mejor opción para ti? Ambas están genial, pero puede que las dos no se adapten a tus necesidades de la misma manera. Por eso mismo, vamos a echar un vistazo a las ventajas e inconvenientes que tienen estas dos configuraciones para que sepas qué elegir según tus prioridades.

Elegir un monitor ultrawide

Kadyn Pierce Ao9hfn6rdx4 Unsplash
Kadyn Pierce Ao9hfn6rdx4 Unsplash

Un monitor ultrawide es más grande que uno convencional, pero no podemos quedarnos solo con eso. Estos monitores suelen tener en su mayoría un formato 21:9, lo que se traduce en que son más anchos. Eso hace que tengamos un espacio horizontal más alargado, lo que es una maravilla para la productividad

Y no solo eso: al ser una única pantalla, no hay ningún tipo de barrera o marco que corte la experiencia visual, algo ideal para trabajar con líneas de código largas u hojas de cálculo con infinidad de columnas. También tres ventanas con documentos o aplicaciones abiertas a la vez. Todo tu espacio de trabajo, sin interrupciones. Y para jugar, son lo más porque tienes un campo de visión más grande y la inmersión que dan no es comparable a la de un monitor normal.

A esta pantalla alargada hay que sumarle otro factor, que es la curvatura. Hay opciones de monitores ultrawide planos, aunque si te animas a dar el salto, yo te recomendaría optar por uno curvo. La razón es muy fácil de entender: la pequeña curva del monitor ayuda a que puedas verlo entero de un vistazo. ¿Qué implica esto? Que no tienes que girar la cabeza, algo que agradecerás cuando termines tu jornada. Además, el ultrawide te permite trabajar centrado y con la columna recta. Con dos monitores, tu “centro” serán los marcos de ambos. Por tanto, más movimientos de cuello.

Otro elemento más que juega a favor de los ultrawide: la Ley de Fitts. Esta, en resumidas cuentas, predice que el tiempo necesario para moverse a un objetivo depende de la distancia y el tamaño del mismo. ¿Y cómo se aplica esto a los monitores? Con dos de ellos, vamos a tener los marcos como una “barrera” de separación entre ambos que el cerebro va a entender como una interrupción. Eso no ocurre con el ultrawide, puesto que el ratón y todo se va a mover de forma fluida por toda la pantalla. Sin un salto continuo de un monitor a otro, la carga cognitiva se reduce y eso es genial para que haya menos fatiga.

No es la razón principal para elegir uno de estos monitores, pero tengo amigos que se han decantado por un ultrawide porque prefieren un espacio más minimalista y ordenado. Al final, es una experiencia visual continua que colocas en tu escritorio que, claro está, también tiene su lado negativo: necesitas un fondo de escritorio amplio.

Me dejo para el final dos contras más que, sin ser un drama, yo valoraría mucho antes de decantarme por esta opción. Como es una pantalla, si un día arrancas el ordenador y el monitor no enciende, te quedarás sin nada (ahí tener dos monitores gana claramente). Además, al tener muchos más píxeles que un monitor panorámico de toda la vida, vas a necesitar una tarjeta gráfica medio potente si no quieres que tus juegos caigan por debajo de 60 FPS.

Elegir dos monitores

Markus Spiske Wtwygdnbgts Unsplash
Markus Spiske Wtwygdnbgts Unsplash

La otra cara de la moneda: dos monitores, uno al lado del otro. Si tuviera que definir esta configuración con una palabra, sería versatilidad. Para construir un setup con dos pantallas, podemos lanzarnos a comprarlas ambas o simplemente adquirir una y sumarla a la que ya tenemos, ya sea idéntica o de un tamaño y características diferentes. Y no solo eso: también podemos cambiar su altura a nuestro antojo o girar una de ellas para ponerla vertical. Esto último es genial para leer documentos largos o echar un vistazo a las redes sociales mientras que, a la vez, tienes otra pantalla en horizontal para tener una experiencia normal.

Yo trabajo con dos monitores desde hace años y es mi elección porque ofrece la sensación de tener dos espacios separados. Por ejemplo, suelo tener abierto en una pantalla un documento donde escribo y el correo o el Slack en la otra. A cambio, sí que hay una cosa en la que los ultrawide ganan por goleada: te vas a encontrar un marco de por medio y te va a tocar mover más el cuello.

Me voy a detener en esto último un momento. Es muy necesario que los dos monitores estén bien colocados, algo que no es tan sencillo como suena. Si son idénticos es más fácil, pero puede ser una odisea como sean de diferentes tamaños o fabricantes. Dentro de lo posible, yo tiraría de un soporte para monitores, aunque eso engorda la cuenta. Y es mejor no escatimar ahí, puesto que van a tener que soportar el peso de los monitores todo el tiempo.

Lo bueno y lo malo de ambas opciones, frente a frente

monitor ultrawide

dos monitores

LO BUENO  🟢

Trabajas sin marcos en medio. Es ideal para editar vídeo (timeline infinito) o tener 3 columnas de texto legibles, y ayudan a no forzar el cuello

Te permite tener dos espacios de trabajo separados

LO MALO 🔴

No son para todos los escritorios: necesitas un soporte robusto, fondo de mesa y una buena tarjeta gráfica

Implican más movimiento de cuello y hay marcos negros en medio

Ideal para:

Tener todos tus documentos o apps en una misma pantalla para verlos de un vistazo

Más versatilidad: puedes poner uno en vertical (ideal para programar o leer redes) y el otro en horizontal

Echamos cuentas para ver qué te puede compensar más

Como ves, ambas configuraciones te van a ayudar a mejorar tu productividad. Si las dos “hacen lo mismo”, entonces, ¿cómo sabes cuál es mejor para ti? Son las diferencias de cada una las que tienes que conocer, sumadas al uso que le vas a dar al monitor (o monitores), puesto que no va a existir una gran diferencia de precio entre ambas opciones. Vamos a ver unos casos concretos para que sea más fácil de entender.

Si tu prioridad es tener un espacio de trabajo único donde puedas tener dos o tres aplicaciones y documentos abiertos a la vez, entonces me lanzaría a por un monitor ultrawide. ¿Por qué? Porque el formato 21:9 hace que esto sea mucho más sencillo. Y también más sano para tus cervicales.

  • Uso real: Quieres tener un espacio amplio en el que puedas ver todas tus cosas de un solo vistazo sin mover el cuello.
  • ¿Qué obtienes?: Un único monitor que te hará ganar en limpieza visual y que te permitirá tener un espacio de trabajo más ordenado.

Sin embargo, puede que prefieras tener dos espacios de trabajo separados que vayan de la mano. También que, puntualmente, te venga mejor tener una pantalla en posición vertical. Ahí los dos monitores ganan por goleada.

  • Uso real: Buscas la experiencia que te da tu monitor normal por duplicado.
  • ¿Qué obtienes?: Una configuración muy versátil que te permitirá trabajar de formas diferentes cada vez que lo necesites. Y si uno se te rompe, no te quedas vendido.

En resumen:

👉 Elige un monitor ultrawide si: quieres un espacio de trabajo único en una pantalla que puedas ver sin necesidad de mover el cuello.

👉 Elige dos monitores si: prefieres dos espacios separados que puedas usar (o mover) según necesites y no te importa que la experiencia se corte.

Modelos recomendados

Monitor ultrawide: LG 34WR50QK-B

De elegir ahora mismo un monitor ultrawide enfocado a productividad y para alguna partida esporádica, me quedaría con este de LG. Tiene 34 pulgadas con curvatura 1800R, lo que, como comenté más arriba, facilita mucho poder ver toda la pantalla de un vistazo sin mover el cuello. Además, tiene resolución QHD, que es lo más común y equilibrado para no gastar una fortuna.

Tiene 100 Hz, lo que hace que movernos entre aplicaciones y documentos sea más fluido, lo que también ayuda a que haya menos fatiga visual al final de la jornada. También puede venir bien para alguna partida ocasional (aunque no es un monitor pensado para jugar) y tiene un puerto USB-C, lo que nunca está de más para conectar el móvil, por ejemplo.


LG 34WR50QK-B – Monitor UltraWide Curvo, 34″, QHD: (3440x1440px), 21:9, ADM FreeSync Premium, Multiposición, Negro

El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces

Dos monitores: Samsung S40GD

Si te decantas por los dos monitores y vas a comprar dos iguales (que es lo ideal), me tiraría a por este Samsung S40GD. Es una opción de 24 pulgadas con resolución Full HD y una tasa de refresco idéntica al anterior de 100 Hz. Es cierto que tiene menor resolución que el anterior, pero no es tan importante al ser una pantalla tan pequeña.

Para trabajar con doble monitor, me parece genial: al usar panel IPS, ofrece muy buenos ángulos de visión, por lo que, los coloques como los coloques, vas a tener buena visibilidad. De hecho, para tener doble monitor, no apostaría por un monitor con panel VA por eso mismo, puesto que los vas a ver mal desde ciertos ángulos. También ofrece tanto HDMI como DisplayPort, lo que es ideal para conectar dos en caso de que tu PC tenga pocas opciones de conectividad.

Eso sí, al meter dos de estos monitores Samsung en el carrito, también agregaría un soporte doble como este de la marca Bontec: hace que la cuenta final suba, aunque a cambio te dará más opciones para colocarlos y te ayudará a reducir los movimientos de cuello.


SAMSUNG S40GD Essential Monitor 24″, Full HD, IPS Panel, Tasa de Refresco 100Hz, Eye Saver Mode, Super Slim Design, Less Screen Flickering, Altavoces Integrados, Contectividad Múltiple LS24D406GAUXEN

El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces

¿Quieres ver más modelos?

Si no te convence ninguno de estos dos monitores, puedes consultar nuestra guía de monitores ultrawide o esta otra centrada en monitores para trabajar.

Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Xataka. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.

Imágenes | Jose García, Markus Spiske, Mehmet Ali Peker

En Xataka | Cuál es el mejor ordenador portátil para trabajar en 2026. Consejos y recomendaciones

En Xataka | Mejores teclados para escribir y trabajar: cuál comprar y seis modelos recomendados

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la ciencia de la productividad dice que no solo importan las pulgadas

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A mí me ha pasado y puede que a ti también: tienes un monitor y notas que ya no es suficiente. Podrías dar un saltito y cambiarlo por uno un poco más grande, pero sumarle únicamente pulgadas a la ecuación no va a cambiar la cosa demasiado. Para cambiar nuestra experiencia, necesitamos algo diferente, como apostar por un monitor ultrawide o sumar un monitor más a nuestro setup.

¿Cuál es la mejor opción para ti? Ambas están genial, pero puede que las dos no se adapten a tus necesidades de la misma manera. Por eso mismo, vamos a echar un vistazo a las ventajas e inconvenientes que tienen estas dos configuraciones para que sepas qué elegir según tus prioridades.

Elegir un monitor ultrawide

Kadyn Pierce Ao9hfn6rdx4 Unsplash
Kadyn Pierce Ao9hfn6rdx4 Unsplash

Un monitor ultrawide es más grande que uno convencional, pero no podemos quedarnos solo con eso. Estos monitores suelen tener en su mayoría un formato 21:9, lo que se traduce en que son más anchos. Eso hace que tengamos un espacio horizontal más alargado, lo que es una maravilla para la productividad

Y no solo eso: al ser una única pantalla, no hay ningún tipo de barrera o marco que corte la experiencia visual, algo ideal para trabajar con líneas de código largas u hojas de cálculo con infinidad de columnas. También tres ventanas con documentos o aplicaciones abiertas a la vez. Todo tu espacio de trabajo, sin interrupciones. Y para jugar, son lo más porque tienes un campo de visión más grande y la inmersión que dan no es comparable a la de un monitor normal.

A esta pantalla alargada hay que sumarle otro factor, que es la curvatura. Hay opciones de monitores ultrawide planos, aunque si te animas a dar el salto, yo te recomendaría optar por uno curvo. La razón es muy fácil de entender: la pequeña curva del monitor ayuda a que puedas verlo entero de un vistazo. ¿Qué implica esto? Que no tienes que girar la cabeza, algo que agradecerás cuando termines tu jornada. Además, el ultrawide te permite trabajar centrado y con la columna recta. Con dos monitores, tu “centro” serán los marcos de ambos. Por tanto, más movimientos de cuello.

Otro elemento más que juega a favor de los ultrawide: la Ley de Fitts. Esta, en resumidas cuentas, predice que el tiempo necesario para moverse a un objetivo depende de la distancia y el tamaño del mismo. ¿Y cómo se aplica esto a los monitores? Con dos de ellos, vamos a tener los marcos como una “barrera” de separación entre ambos que el cerebro va a entender como una interrupción. Eso no ocurre con el ultrawide, puesto que el ratón y todo se va a mover de forma fluida por toda la pantalla. Sin un salto continuo de un monitor a otro, la carga cognitiva se reduce y eso es genial para que haya menos fatiga.

No es la razón principal para elegir uno de estos monitores, pero tengo amigos que se han decantado por un ultrawide porque prefieren un espacio más minimalista y ordenado. Al final, es una experiencia visual continua que colocas en tu escritorio que, claro está, también tiene su lado negativo: necesitas un fondo de escritorio amplio.

Me dejo para el final dos contras más que, sin ser un drama, yo valoraría mucho antes de decantarme por esta opción. Como es una pantalla, si un día arrancas el ordenador y el monitor no enciende, te quedarás sin nada (ahí tener dos monitores gana claramente). Además, al tener muchos más píxeles que un monitor panorámico de toda la vida, vas a necesitar una tarjeta gráfica medio potente si no quieres que tus juegos caigan por debajo de 60 FPS.

Elegir dos monitores

Markus Spiske Wtwygdnbgts Unsplash
Markus Spiske Wtwygdnbgts Unsplash

La otra cara de la moneda: dos monitores, uno al lado del otro. Si tuviera que definir esta configuración con una palabra, sería versatilidad. Para construir un setup con dos pantallas, podemos lanzarnos a comprarlas ambas o simplemente adquirir una y sumarla a la que ya tenemos, ya sea idéntica o de un tamaño y características diferentes. Y no solo eso: también podemos cambiar su altura a nuestro antojo o girar una de ellas para ponerla vertical. Esto último es genial para leer documentos largos o echar un vistazo a las redes sociales mientras que, a la vez, tienes otra pantalla en horizontal para tener una experiencia normal.

Yo trabajo con dos monitores desde hace años y es mi elección porque ofrece la sensación de tener dos espacios separados. Por ejemplo, suelo tener abierto en una pantalla un documento donde escribo y el correo o el Slack en la otra. A cambio, sí que hay una cosa en la que los ultrawide ganan por goleada: te vas a encontrar un marco de por medio y te va a tocar mover más el cuello.

Me voy a detener en esto último un momento. Es muy necesario que los dos monitores estén bien colocados, algo que no es tan sencillo como suena. Si son idénticos es más fácil, pero puede ser una odisea como sean de diferentes tamaños o fabricantes. Dentro de lo posible, yo tiraría de un soporte para monitores, aunque eso engorda la cuenta. Y es mejor no escatimar ahí, puesto que van a tener que soportar el peso de los monitores todo el tiempo.

Lo bueno y lo malo de ambas opciones, frente a frente

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LO BUENO  🟢

Trabajas sin marcos en medio. Es ideal para editar vídeo (timeline infinito) o tener 3 columnas de texto legibles, y ayudan a no forzar el cuello

Te permite tener dos espacios de trabajo separados

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No son para todos los escritorios: necesitas un soporte robusto, fondo de mesa y una buena tarjeta gráfica

Implican más movimiento de cuello y hay marcos negros en medio

Ideal para:

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Más versatilidad: puedes poner uno en vertical (ideal para programar o leer redes) y el otro en horizontal

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Como ves, ambas configuraciones te van a ayudar a mejorar tu productividad. Si las dos “hacen lo mismo”, entonces, ¿cómo sabes cuál es mejor para ti? Son las diferencias de cada una las que tienes que conocer, sumadas al uso que le vas a dar al monitor (o monitores), puesto que no va a existir una gran diferencia de precio entre ambas opciones. Vamos a ver unos casos concretos para que sea más fácil de entender.

Si tu prioridad es tener un espacio de trabajo único donde puedas tener dos o tres aplicaciones y documentos abiertos a la vez, entonces me lanzaría a por un monitor ultrawide. ¿Por qué? Porque el formato 21:9 hace que esto sea mucho más sencillo. Y también más sano para tus cervicales.

  • Uso real: Quieres tener un espacio amplio en el que puedas ver todas tus cosas de un solo vistazo sin mover el cuello.
  • ¿Qué obtienes?: Un único monitor que te hará ganar en limpieza visual y que te permitirá tener un espacio de trabajo más ordenado.

Sin embargo, puede que prefieras tener dos espacios de trabajo separados que vayan de la mano. También que, puntualmente, te venga mejor tener una pantalla en posición vertical. Ahí los dos monitores ganan por goleada.

  • Uso real: Buscas la experiencia que te da tu monitor normal por duplicado.
  • ¿Qué obtienes?: Una configuración muy versátil que te permitirá trabajar de formas diferentes cada vez que lo necesites. Y si uno se te rompe, no te quedas vendido.

En resumen:

👉 Elige un monitor ultrawide si: quieres un espacio de trabajo único en una pantalla que puedas ver sin necesidad de mover el cuello.

👉 Elige dos monitores si: prefieres dos espacios separados que puedas usar (o mover) según necesites y no te importa que la experiencia se corte.

Modelos recomendados

Monitor ultrawide: LG 34WR50QK-B

De elegir ahora mismo un monitor ultrawide enfocado a productividad y para alguna partida esporádica, me quedaría con este de LG. Tiene 34 pulgadas con curvatura 1800R, lo que, como comenté más arriba, facilita mucho poder ver toda la pantalla de un vistazo sin mover el cuello. Además, tiene resolución QHD, que es lo más común y equilibrado para no gastar una fortuna.

Tiene 100 Hz, lo que hace que movernos entre aplicaciones y documentos sea más fluido, lo que también ayuda a que haya menos fatiga visual al final de la jornada. También puede venir bien para alguna partida ocasional (aunque no es un monitor pensado para jugar) y tiene un puerto USB-C, lo que nunca está de más para conectar el móvil, por ejemplo.


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Dos monitores: Samsung S40GD

Si te decantas por los dos monitores y vas a comprar dos iguales (que es lo ideal), me tiraría a por este Samsung S40GD. Es una opción de 24 pulgadas con resolución Full HD y una tasa de refresco idéntica al anterior de 100 Hz. Es cierto que tiene menor resolución que el anterior, pero no es tan importante al ser una pantalla tan pequeña.

Para trabajar con doble monitor, me parece genial: al usar panel IPS, ofrece muy buenos ángulos de visión, por lo que, los coloques como los coloques, vas a tener buena visibilidad. De hecho, para tener doble monitor, no apostaría por un monitor con panel VA por eso mismo, puesto que los vas a ver mal desde ciertos ángulos. También ofrece tanto HDMI como DisplayPort, lo que es ideal para conectar dos en caso de que tu PC tenga pocas opciones de conectividad.

Eso sí, al meter dos de estos monitores Samsung en el carrito, también agregaría un soporte doble como este de la marca Bontec: hace que la cuenta final suba, aunque a cambio te dará más opciones para colocarlos y te ayudará a reducir los movimientos de cuello.


SAMSUNG S40GD Essential Monitor 24″, Full HD, IPS Panel, Tasa de Refresco 100Hz, Eye Saver Mode, Super Slim Design, Less Screen Flickering, Altavoces Integrados, Contectividad Múltiple LS24D406GAUXEN

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Si no te convence ninguno de estos dos monitores, puedes consultar nuestra guía de monitores ultrawide o esta otra centrada en monitores para trabajar.

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