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La historia del origen y las personas que inspiraron “Rocket Queen” de Guns N’ Roses
La década de los 80 fue bastante alocada en lo que se refiere a la escena musical californiana. Desde Hollywood y el Sunset Strip hasta San Francisco, el heavy metal, el hard rock y la corriente glam-sleaze dominaban el panorama. La mítica frase “sexo, drogas y rock n’ roll” pretendía ser el estilo de vida de muchos aspirantes a estrellas de la música y una de las últimas bandas en acuñar esa hedonista idea fue Guns N’ Roses.
Aquel grupo, como muchos recordarán, surgió de las ‘cenizas’ de lo que alguna vez fueron los L.A. Guns y Hollywood Rose. La fusión resultó exitosa, las piezas necesarias se conjuntaron y en 1987, el combo lanzó el Appetite For Destruction, uno de los discos debut más exitosos de la historia y el más recordado, sin duda, de Axl y compañía.
Axl Rose y Slash en 1987. Foto: Getty.
Pero ese álbum, una de las joyas angulares del hard rock en toda la extensión de la palabra, no solo era un conjunto de estruendosos y poderosos tracks. Desde el título, se dejaba bastante claro que la banda estaba dispuesta a todo para ofrecer un material discográfico fuera de lo común; uno que ejemplificara este estatus máximo de rockstar ochentero descarado. Y en ese sentido, quizá, la canción que ejemplifica todo esto es “Rocket Queen”.
Guns N’ Roses y el ‘Appetite For Destruction’
Incluso antes de lanzar su primer disco como banda, Axl Rose, Slash, Duff McKagan, Izzy Stradlin y Steven Adler ya estaban viviendo un frenético estilo de vida en la escena musical de West Hollywood. Fiestas, sustancias nocivas, problemas con la ley, amoríos desenfrenados… locura pues. Por eso, resulta anecdótico que una banda con cinco sujetos de esa calaña pudieran lograr un contrato discográfico.
Geffen Records se la jugó y les tendió la mano para producir su disco. Más allá del hedonista estilo de vida que llevaba el grupo, la disquera sabía, primero, que sí tenían talento. Y segundo, que tenían la pinta necesaria para vender imagen. Luego, para echar a andar el trabajo se buscaron productores de renombre como Paul Stanley de KISS, pero nunca se concretó debido a que cobraba bastante por hacerse cargo de la producción y además, quería entrometerse mucho más en lo creativo.
Así, el elegido terminó siendo Mike Clink, un ingeniero de sonido reconocido por su trabajo con Motley Crüe, Whitesnake y Megadeth. Y se hizo la luz: Appetite For Destruction vio la luz un 21 de julio de 1987 para entregarle al mundo tracks como “Welcome to the Jungle”, “Paradise City”, “It’s So Easy” o “Out Ta Get Me”. Sobrados, Guns N’ Roses vendieron para 1988 más de 32 millones de copias en todo el mundo. Una auténtica pasadez.
Portada de ‘Appetite For Destruction’. Foto: Geffen Records.
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Barbi Von Grief, la chica detrás de “Rocket Queen”
Aunque cadenas como MTV se rehusaron a darles difusión en un principio, pronto vieron en Guns N’ Roses a uno de sus consentidos (también gracias a que Geffen presionó al canal para transmitirlos, hay que decirlo). Desde luego, a medida que circulaban los sencillos y los videos de la banda, la gente se interesaba más en ese álbum. Y a medida que uno escuchaba el LP, cualquiera se daba cuenta que este conjunto de cinco desquiciados no era una banda común y corriente.
Para muchos, resultó sorpresivo el último track… Así es: hablamos de “Rocket Queen”. ¿Por qué? Pues de entrada, era el tema que cerraba el disco, era el más largo del álbum y, sobre todo, los gemidos sexuales a mitad de la secuencia eran algo que no se veía venir… Pero vamos por partes porque hay dos personas que inspiraron esta polémica canción.
El tema, cuyo riff principal nació varios años atrás cuando Adler, Slash y Duff McKagan tocaban en Road Crew, fue escrita como una referencia directa a Barbi Von Grief. ¿Quién era ella? Algunos dicen que era solo su amiga, otros más que era un antiguo amor… Lo cierto es que, de un modo u otro, esta mujer fue de vital importancia en la vida de Axl Rose.
Barbi Von Grief. Foto: Especial.
Barbi era una reconocida vedette de la escena underground hollywoodense que mantuvo una relación muy especial con el cantante. Ella, entre otras cosas, era benefactora de la banda como lo eran otras strippers, pero von Grief tenía un vínculo de mucha protección con Axl. “Ellos eran unos inadaptados el 110 por ciento del tiempo. Siempre eran los malos. Entonces, queríamos que triunfaran”, recuerda Barbi en el mini documental The Girls Behind Guns N’ Roses (que les dejamos más abajo). Y bueno, la cosa es que el título de “Rocket Queen” originalmente era el nombre que Von Grief quería ponerle a su propia banda junto a su amiga Pamela Manning… y el líder de los Guns lo tomó.
“Escribí esta canción para una chica que iba a tener una banda a la que había nombrado ‘Rocket Queen’. Podríamos decir que ella me mantuvo con vida por un rato”, dijo el vocalista a la revista Hit Parader en una entrevista de 1988 (vía el libro The Last of the Giants: The True Story of Guns N’ Roses).
De hecho, el propio Axl ha dicho que los versos finales del track están dedicados completamente a Barbi. “La última parte de la canción es mi mensaje para esta persona, o cualquier otroque pueda sacar algo de ella”, agregó Axl en la charla con Hit Parader. Esos versos son: Don’t ever leave me/Say you’ll always be there/All I ever wanted was for you to know that I care, cuya traducción es “no me dejes nunca/di que siempre estarás ahí/todo lo que siempre quise es que supieras que me importa”…
Adriana Smith y la peculiar sesión de grabación
Ya les explicamos quién es la verdadera “Rocket Queen” de la que habla la canción. Sin embargo, durante mucho existió la creencia de que la chica detrás del tema era Adriana Smith, una groupie de la banda que fue quien ‘prestó’ los gemidos que se oyen hacia la mitad del track. Si bien ella no es de quien habla la letra a final de cuentas, su historia con Guns N’ Roses es casi inseparable.
Ella conoció a la banda cuando tenía 19 años y tal como contó al sitio Icon vs Icon en 2008, todo comenzó cuando caminaba con un par de amigas suyas por el Sunset Strip de Los Ángeles. Una de esas chicas estaba enamorada de Duff McKagan, pero fue Smith quien terminó haciéndose más cercana a los cinco chicos del grupo y al poco tiempo, se convirtió en el interés amoroso del baterista Steven Adler.
Pero la naciente fama de una banda que estaba grabando su primer disco puso las cosas de cabeza. Cuenta la leyenda (bueno, la Rolling Stone) que Smith ‘cachó en la movida’ a Adler: él la habría estado engañando o al menos, había negado su noviazgo. Así que ella, que tenía una buena amistad con Slash, fue al estudio en Nueva York donde GNR terminaba de mezclar el Appetite For Destruction para intentar echarse unas copas con su amigo… pero todo se tergiversó. Ahí, también estaba Rose.
Steven Adler y Adriana Smith. Foto: Especial.
En una noche de borrachera, Axl Rose y Smith se fueron al estudio de grabación para tener relaciones sexuales. “Una noche en el estudio, él tenía su cabeza en mi regazo y yo le acariciaba el cabello. Cerró sus ojos, estaba muy serio y de repente fue como: ‘Adriana, sabes, hay algo que me gustaría que hicieras’… Axl quería tener sonidos sexuales en una canción que estaban grabando mezclando“, dijo Smith en el pequeño documental The Girls Behind Guns N’ Roses de Uproxx Studio.
Por ahí, se dice que Adriana intentaba vengarse de Adler, pero independientemente de si eso es verdad o no, ella misma asegura que accedió a la propuesta entendiendo que se trataba de un asunto con tintes de arte. “Éramos jóvenes, salvajes y libres. Y existía la noción de que era con un propósito artístico. Por supuesto que lo haría. Nunca pensé en que se fuera a convertir en parte de la historia del rock n’ roll; en un acto legendario”, dijo Smith en el mini documental antes mencionado.
Con el paso de los años, Adriana Smith se distanció de la banda y Guns N’ Roses hizo lo propio una vez que su ascenso a la fama fue notorio. Pero ella, según cuenta, sintió eventualmente la vergüenza de haberse prestado para grabar los gemidos de “Rocket Queen” al grado de que pasó una turbulenta época plagada por el alcohol y las drogas. También con el paso de los años, asimiló las circunstancias y aprendió a vivir con ello.
Fue a partir de 2007 cuando ella misma hizo pública su identidad en varias entrevistas. Por aquellos años, también reveló que estaba trabajando como consejera para personas con problemas de adicción, tuvo su propia banda y se sabe ahora que ha vivido una vida normal y feliz como madre de familia. “Fue una decisión tomada tras años de progreso en mi vida personal… Sentí como si hubiera hecho algo malo durante mucho tiempo… Me di cuenta de que no era algo de lo que tenía que avergonzarme; salí y se lo conté al mundo. Sentí que era hora de que se escuchara la historia de ‘Rocket Queen’”, contó a Icon vs Icon en 2008.
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Oliver Tree dejó un tierno mensaje sobre el bullying y el acoso escolar antes de morir
¿Sabías que el último gran legado de Oliver Tree no fue una canción, sino un valiente grito contra el acoso escolar? Tras su trágica muerte en Brasil, su mensaje final en Instagram invita a las personas a replantearse cómo tratamos a los demás en el día a día.
Lee también: Así reaccionó Rubius EN VIVO a la muerte del youtuber Gaspi tras choques de helicópteros en Brasil
El excéntrico cantante estadounidense, conocido mundialmente por éxitos virales y pegadizos como “Life Goes On”, perdió la vida el 14 de junio de 2026 en un fatal accidente aéreo. Dos helicópteros colisionaron trágicamente en el cielo de Río de Janeiro, apagando de forma repentina la voz de un artista verdaderamente irrepetible.
Sin embargo, poco antes de la tragedia que conmocionó profundamente a la industria musical global, el músico decidió usar su enorme plataforma digital para un fin noble. En una publicación que ahora da la vuelta al mundo, abordó con total crudeza y honestidad el doloroso impacto del bullying.
Un mensaje que trasciende la música
A través de su cuenta oficial, el artista compartió una reflexión íntima sobre las profundas cicatrices emocionales que deja el acoso en los jóvenes. Sus palabras resonaron de inmediato entre sus millones de seguidores, mostrando una faceta vulnerable y muy alejada de su habitual personaje cómico e irreverente.
Aunque siempre se caracterizó por su humor absurdo y su estética extravagante, esta vez decidió hablar desde el corazón para defender a quienes sufren en silencio. Esta declaración cobró un significado aún más poderoso al conocerse su repentino fallecimiento, convirtiéndose en un testamento imborrable de empatía y respeto mutuo.
El artista no solo hablaba del tema por compromiso mediático, sino que lo integraba orgánicamente en su filosofía de vida y en su innovadora propuesta artística.
Su postura frente al acoso escolar se basaba en acciones concretas que buscaban generar un cambio real y tangible en su joven audiencia. A continuación, destacamos los pilares fundamentales de su incansable lucha contra esta grave problemática social:
- Vulnerabilidad como fortaleza: Siempre animó a sus fans a abrazar sus rarezas y a nunca avergonzarse de ser diferentes al resto de la sociedad.
- Apoyo a las víctimas: Utilizaba sus multitudinarios conciertos para crear espacios seguros donde la tolerancia y la inclusión eran las únicas reglas permitidas.
- Alianzas estratégicas: Su estrecho vínculo con diversas ONGs demostró un interés genuino y sostenido en erradicar la violencia en las aulas escolares.
- Mensaje directo: Sus letras, especialmente en canciones icónicas como Jerk, ya anticipaban su rechazo frontal y sin tapujos hacia los abusadores.
El impacto de su despedida en la sociedad actual
La pérdida de Oliver Tree nos deja una lección invaluable sobre la extrema fragilidad de la vida y el peso de nuestras palabras. La rápida viralización de su último post nos recuerda que el ciberacoso y el bullying presencial siguen cobrando víctimas silenciosas a diario en todo el planeta.
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El legado de este ícono del pop alternativo ya no se mide únicamente en reproducciones de Spotify o en visualizaciones masivas dentro de TikTok. Su verdadera herencia es un llamado urgente a la acción colectiva: debemos ser más amables, proteger a los vulnerables y jamás callar ante la injusticia.
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Oliver Tree: Las canciones para recordar su legado musical
La sorpresiva noticia sobre la muerte de Oliver Tree en un trágico accidente aéreo ha conmocionado a internet. Conocer su legado a través de sus canciones más icónicas es la mejor forma de entender por qué este artista logró conectar de manera tan genuina con toda una generación.
De empezar siendo un domingo tranquilo como cualquier otro, el pasado 14 de junio pasó a ser uno de los días más tristes para la comunidad digital. A través de diversos medios de comunicación se informó el lamentable fallecimiento del cantante estadounidense en un fatal accidente de helicóptero ocurrido en Río de Janeiro, Brasil; sin embargo, las autoridades de esta ciudad no han confirmado el fallecimiento.
Alrededor de las 9:30 de la mañana, los primeros reportes comenzaron a circular en las plataformas informativas, generando desconcierto. Poco después se confirmó oficialmente que el músico viajaba junto con el reconocido creador de contenido YouTuber Gaspi en una de las aeronaves que colisionaron trágicamente en pleno vuelo cerca de las 8:59 horas.
El innegable talento musical de Tree saltó de YouTube a la viralidad masiva en las redes sociales en muy poco tiempo. Sus composiciones destacaban por una lírica capaz de transmitir sentimientos profundos, logrando que sus fans empatizaran con facilidad gracias a su ritmo contagioso, siendo casi inevitable no bailarlo.
Oliver Tree y sus canciones llenas de autenticidad
Una de las piezas fundamentales que cimentó su carrera artística fue “Alien Boy”, un verdadero himno para los incomprendidos. Esta canción ayudó a fijar su identidad como un artista outsider y orgullosamente incómodo, cruzando magistralmente géneros como el pop alternativo, el hip hop y la música electrónica con un concepto único.
Posteriormente, el lanzamiento de “Life Goes On” representó su salto definitivo al gran público y a las listas de popularidad globales. Con una producción mucho más limpia y un coro inmediato, el tema aborda el control emocional y la imperiosa necesidad de seguir adelante incluso cuando una relación se desgasta por completo.
Vulnerabilidad detrás del surrealismo de Tree
Aunque su peculiar imagen de ropa oversize y corte de tazón parecía construida exclusivamente para la comedia, temas como “Hurt” y “Let Me Down” revelaron su lado más vulnerable. Estas pistas muestran una escritura sumamente emocional, marcada por la decepción, la fragilidad humana y el constante miedo a fallar o ser abandonado.
Por otro lado, el éxito “Miss You” se consolidó rápidamente como un fenómeno viral indiscutible que dominó las tendencias digitales. Al mismo tiempo, con Cash Machine explotó su faceta más satírica, criticando duramente el consumo desmedido, la fama vacía, el dinero y el narcisismo imperante en la cultura digital moderna.
El impacto del legado musical de Oliver Tree
Para comprender a fondo la esencia de su obra y su impacto cultural, hay elementos clave que explican por qué lo hicieron destacar en la industria:
- Autenticidad: Nunca temió mostrarse como alguien diferente o extraño ante los medios.
- Fusión musical: Mezcló rock, pop y electrónica sin ningún tipo de prejuicios.
- Mensaje profundo: Escondía reflexiones sobre la salud mental detrás de ritmos alegres.
- Crítica social: Cuestionó constantemente la superficialidad del internet y las apariencias.
El lamentable fallecimiento de Tree nos recuerda de manera dolorosa lo efímera que puede ser la vida y cómo todo cambia en pocos minutos. Artistas y seguidores lo despiden hoy recordando siempre sus valiosos mensajes sobre la importancia de que nunca falte el amor propio en nuestro día a día.
Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.
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Libros: Un “Final feliz” para las dudas
A sus casi 60 años, Joselo Rangel asegura que todavía hay preguntas que no termina de responderse. La fe, la familia, la paternidad, el paso del tiempo y la imaginación son algunos de los temas que atraviesan “Final feliz”, su nuevo libro de cuentos publicado por Seix Barral, una obra donde el músico y escritor mexicano explora historias marcadas por el humor negro, la fantasía y la ciencia ficción, pero también por inquietudes profundamente humanas.
El volumen reúne 12 relatos que van desde hombres disfrazados de Charly García convertidos en líderes de culto hasta pilotos alcohólicos convencidos de que los aviones vuelan gracias a milagros. Aunque la imaginación domina el libro, Joselo reconoce que muchas de las historias nacen de experiencias personales llevadas al extremo.
“Siento que cada uno de los libros que he publicado tiene algo de mí, pero siempre hago la aclaración porque mucha gente me pregunta si todo lo viví. A mí me gusta usar la ficción al escribir. Se me haría un desperdicio contar solamente cosas que ya me sucedieron”, dice en entrevista con EL INFORMADOR.
El integrante de Café Tacvba explica que su proceso creativo suele partir de una experiencia cotidiana o de una idea mínima que después crece a partir de la imaginación.
“Si algo en la realidad me desata imaginarme algo, pues lo llevo hasta el final”.
Sin proponérselo del todo, “Final feliz” terminó convirtiéndose en un libro atravesado por las relaciones familiares. Padres, madres, hijos y matrimonios aparecen constantemente en las historias. Para Joselo, eso tiene que ver con el momento de vida en el que se encuentra.
“Lo que estoy viviendo no es lo mismo que vivía hace 10 o 20 años. Ahora tengo una familia, llevo 20 años con mi esposa, tenemos dos hijas, mis papás ya murieron. Somos cuatro hermanos y, de hecho, les dediqué el libro a ellos. Ya somos los que quedamos hasta arriba; para arriba ya no hay nadie”.
Deja que la escritura fluya
Joselo asegura que no suele dirigir deliberadamente los temas de su escritura, sino que deja que las ideas fluyan hasta que encuentra conexiones entre ellas.
“En cierto momento me di cuenta de que tenía muchas ideas relacionadas con familias, con papás, con mamás. Entonces pensé que estaría buenísimo hacer un libro cuyo hilo conductor fuera ese. Pero también me gustó que hubiera cuentos distintos, porque cuando hay diferencias ciertos temas resaltan más”.
Además de la familia, otro de los temas que terminó apareciendo de forma inesperada fue la fe. Al revisar los cuentos ya terminados, el músico encontró reflexiones relacionadas con la religión, las creencias y hasta con el propio acto artístico.
“El arte también es un acto de fe. ¿Quién dice que una caja de zapatos vacía puesta en una galería es arte? Hay un acto de fe tanto del que la expone como del que la observa. De repente me di cuenta de que ese tema estaba dentro del libro y creo que tiene que ver con la edad”.
El artista reconoce que, con el paso del tiempo, comenzó a cuestionarse aspectos que antes daba por sentados.
“Naces en una familia que ya viene con una religión, con un contexto sociocultural; todo viene dado desde que naces. Y luego puedes o no cuestionarlo. Hay gente que sigue ahí toda la vida y hay otros que rechazan todo eso”.
Influencias que van de Philip K. Dick a José Agustín
En la exploración literaria, la ciencia ficción sigue ocupando un lugar central para Joselo. Desde niño encontró en autores como Philip K. Dick y Ursula K. Le Guin una puerta para imaginar otros mundos posibles.
“Mucho de lo que vemos ahora en películas o series, Philip K. Dick ya lo estaba planteando hace muchísimo tiempo”.
Sin embargo, el autor que realmente le hizo pensar que él también podía escribir fue José Agustín. Lo mismo ocurrió al leer Tiempo transcurrido, de Juan Villoro.
“Yo veía la literatura como algo lejano, pero cuando leí a José Agustín supe que también podía escribir. Porque hablaba de música, de lo cotidiano, de temas cercanos a mí”.
En los últimos años también ha seguido de cerca el trabajo de autores argentinos como Pedro Mairal, Mariana Enríquez y Samanta Schweblin, escritores que, considera, han ayudado a romper prejuicios sobre géneros como el terror o la ciencia ficción.
“Antes se veía a la ciencia ficción o al terror como géneros menores y ahora todo eso está cambiando. Eso me gusta mucho”.
Más que un músico
La literatura y la música han convivido desde hace años en la vida de Joselo Rangel. Antes de “Final feliz”, publicó “Crócknicas Marcianas” en 2011, el libro de cuentos “One Hit Wonder” en 2015, la novela “Los desesperados” en 2018 y “La niña aburrida” en 2020. Sin embargo, durante mucho tiempo sintió que el público seguía viéndolo únicamente como músico.
“Creo que ya se están equilibrando las cosas. Sí hay gente que todavía se sorprende de que escriba, pero tampoco le doy mucha importancia. Hay personas a las que simplemente no les interesa leer”.
Para el guitarrista, esa sorpresa también refleja cierta idea reduccionista sobre los músicos y los artistas.
“Es como si alguien dijera: ‘¿Cómo un roquero va a escribir?’. Hay muchísimos músicos que escriben, pintan o hacen otras cosas. Pensar que una persona solo puede ser una cosa en la vida es muy triste”.
Parte de su proceso creativo ocurre en una libreta que carga desde hace años a todos lados. Ahí conviven ideas para canciones, cuentos, dibujos y anotaciones cotidianas.
“Siempre cargo una mochila o un morral y ahí llevo una sola libreta para todo. Luego las reviso y encuentro cosas que ya había olvidado. Tener distancia con las ideas me sirve muchísimo”.
Incluso recuerda que esa costumbre nació cuando leyó “Nadie sale vivo de aquí”, la biografía de Jim Morrison.
“Decía que él cargaba una libreta para todos lados y yo pensé: ‘Yo quiero ser así’. Un amigo me dijo: ‘Yo también leí ese libro, pero yo me fui por las drogas y no por el cuaderno’”, cuenta entre risas.
Aunque reconoce similitudes entre escribir cuentos y componer canciones, Joselo considera que ambos procesos parten de lugares distintos. Mientras las canciones nacen desde la emoción inmediata, la narrativa requiere disciplina y trabajo constante.
“Las canciones son más sentimentales. De repente estoy tocando guitarra y sale una palabra, luego otra, y descubro que estaba triste o enojado. En cambio, escribir cuentos sí empieza con una idea más clara, pero es mucho más trabajo. Tengo que obligarme a sentarme a escribir”.
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