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Desde los años 70, cada vez que llueve fuerte el oeste de Londres se inunda sin que nadie pudiera hacer nada. Hasta que, en 2023, aparecieron los castores

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La verdad es que el titular es irresistible: una familia de castores han resuelto en un puñado de meses un problema que los ingenieros del metro de Londres llevaban años sin poder solucionar. Roedores 1 – humanos 0.

El problema es que, como casi siempre, la historia es más compleja. Es verdad que los ingenieros llevan años tratando de buscar la mejor manera de arreglarlo, pero lo cierto es que sí lograron una forma de hacerlo. Y esa forma, incluía castores. 

¿Qué pasó realmente con los castores del Metro de Londres? El 11 de octubre de 2023, se liberó una familia de cinco castores euroasiáticos en Paradise Field, un antiguo campo de golf al oeste de la capital británica. En esa zona de Ealing y cada vez que llovía, el arroyo de Costons Brook se desbordaba y generaba enormes inundaciones.

Desde los años 70 siempre que llovía fuerte, la zona se convertía en una piscina improvisada. 2024 fue el primer año en que esto no pasó. 

“El primer recuento urbano de castores del Reino Unido”. Provenientes de las poblaciones silvestres de Escocia y financiados por la alcaldía de la ciudad, el proyecto ha sido todo un éxito. Ahora, de hecho, ya son ocho los castores que viven en la zona

¿Por qué ha pasado? Que los castores han “castoreado”. Poco ha poco han levantado una tupida red de presas que retienen y sueltan el agua despacio convirtiendo el Paradise Field en una esponja. Eso ha protegido las vías del metro, la estación y el resto del entorno urbano. 

¿Por qué es interesante? Por muchas cosas, pero sobre todo por dinero. Entre 2015 y 2021, el Reino Unido se gastó unos 2.600 millones de libras en defensas contra inundaciones y las estimaciones hablaban de duplicar esa cifra. En comparación, la colonia de castores y el sistema de parque urbano son una ganga. 

Y no solo a nivel urbano, todo sea dicho. El ensayo del River Otter, en Devon (2015-2020), sí permiten hablar de eficacia  y apuntan reducción de picos de crecida del 30-60%.

¿Podemos aprender algo de ello? En realidad, no nos va a quedar otro remedio: desde hace años hay gente soltando castores por toda España. La pregunta es si podemos hacer algo para solventar el eterno problema de las inundaciones recurrentes (en un contexto en el que las DANAs se van a hacer cada vez más frecuentes e intensas). 

Pero, claro, para eso tenemos que entender bien lo que ha apsado. No es que cinco castores se hayan colado en las alcantarillas de Londres como si fueran las tortugas ninja y hayan resuelto todo. Es que un equipo de ingenieros y biólogos han diseñado una intervención en la que los castores han resultado ser maravillosos. 

Queda ver qué pasa en el futuro y empezar a aceptar que igual es mejor colaborar con la naturaleza que seguir luchando contra ella. 

Imagen | Xataka

En Xataka | Tras siglos desaparecidos, hay gente soltando castores por el Tajo y otros ríos de España. El problema es que no sabemos quién

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Creíamos que “planetas de algodón de azúcar” era una metáfora. La NASA acaba de encontrar dos que lo llevan al límite

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En un sistema planetario muy lejano, a unos 1.113 años luz de la Tierra, la intuición nos pide una cosa bastante razonable: si un planeta tiene casi el tamaño de Júpiter, debería parecerse a Júpiter también en su masa. La misión TESS de NASA acaba de enseñar que el universo no siempre juega con esas reglas. A partir de sus datos, los científicos han identificado dos mundos gigantes alrededor de la estrella TOI-791 que parecen hechos para romper esa expectativa: ocupan mucho espacio, pero concentran muy poca materia.

El hallazgo tiene nombres propios: TOI-791 b y TOI-791 c. Son dos planetas “super-puff”, un término usado para describir mundos gigantes con densidades extremadamente bajas, comparables en este caso a la del algodón de azúcar. Los científicos calculan que son los planetas más “hinchados” encontrados hasta ahora, una etiqueta llamativa pero sostenida por una comparación muy concreta: su tamaño se acerca al de Júpiter, mientras su masa representa solo una pequeña fracción de la del mayor planeta del Sistema Solar.

La pieza clave de esta historia es TESS, el Transiting Exoplanet Survey Satellite de NASA. No hablamos de un telescopio pensado para obtener imágenes directas de esos mundos, sino de un observatorio espacial preparado para vigilar grandes zonas del cielo en busca de señales indirectas. Según la información técnica, su carga útil se concentra en un solo instrumento: un conjunto de cuatro cámaras ópticas de gran campo. Esas cámaras trabajan junto a sus cubiertas, montura, escudo solar y unidad de gestión de datos para seguir estrellas durante largos periodos.

Dos planetas gigantes que casi no pesan

Lo importante es que TESS no vio esos planetas como vemos una imagen de Júpiter o Saturno. Lo que detectó fueron pequeñas caídas repetidas en el brillo de TOI-791, la estrella similar al Sol que alberga este sistema. Ese patrón aparece cuando, desde nuestra perspectiva, un planeta pasa por delante de su estrella y bloquea una parte mínima de su luz. A partir de esos tránsitos, y de cómo se repiten en el tiempo, los científicos pueden reconstruir la presencia de mundos que están demasiado lejos para mostrarse como una fotografía convencional.

Aquí hay una trampa comprensible: vemos la ilustración de NASA y nuestro cerebro completa la escena como si estuviéramos mirando una foto. Pero no es eso lo que ha pasado. La agencia aclara que no hay imagen directa de TOI-791 b y TOI-791 c, y que su aspecto en las piezas visuales es una interpretación artística. La imagen sirve para acercarnos el hallazgo y compararlo con planetas conocidos, pero no es la observación en sí: la observación está en las señales medidas por TESS cuando esos mundos pasan delante de su estrella.

Tess
Tess

La nave TESS y su carga útil, preparadas antes del lanzamiento

La rareza aparece con toda claridad cuando entran las cifras. TOI-791 b tiene casi el mismo tamaño que Júpiter, pero contiene solo el 3,0% de su masa. TOI-791 c va incluso un paso más allá: es mayor que Júpiter, aunque apenas alcanza el 5,9% de su masa. Esa combinación es la que convierte a estos mundos en algo tan extraño. No estamos ante planetas pequeños con poca materia, sino ante gigantes que ocupan mucho espacio y, aun así, concentran una cantidad sorprendentemente baja de masa.

También hay una cuestión de paciencia. TOI-791 b tarda 139 días en completar una vuelta alrededor de su estrella, y TOI-791 c necesita 232 días. Para un telescopio que busca planetas por tránsitos, eso significa esperar mucho para ver repetirse la misma señal y confirmar que no estamos ante una casualidad. Ahí fue decisiva la acumulación de datos: desde su órbita alta alrededor de la Tierra, TESS reunió 1.122 días de observaciones de este sistema a lo largo de siete años.

Toi 791 Tamano
Toi 791 Tamano

La imagen compara el tamaño de los dos planetas “super-puff” con algunos mundos de nuestro Sistema Solar

Para llegar a sus masas, los científicos aprovecharon un detalle muy útil: estos dos planetas no se mueven como si el otro no existiera. TOI-791 b y TOI-791 c siguen un patrón orbital que hace que se atraigan gravitacionalmente entre sí. Ese tira y afloja cambia ligeramente el momento en que sus tránsitos cruzan la estrella desde nuestra perspectiva. Midiendo esas pequeñas variaciones temporales, el equipo pudo estimar cuánta masa contiene cada planeta y confirmar su condición de planetas “super-puff” de baja densidad.

El desconcierto no viene solo de que sean mundos enormes con muy poca masa, sino de que encajan mal con lo que se esperaba encontrar. Jon Jenkins, de NASA Ames, lo resume así: “Representan un rompecabezas que debemos resolver sobre cómo se forman los planetas gigantes como Júpiter y los super-puffs”. George Dransfield, autor principal del estudio en la Universidad de Oxford, subraya además que sus densidades extremadamente bajas los convierten en objetivos fascinantes para estudiar la evolución de los sistemas planetarios. La metáfora, en realidad, era la puerta de entrada al problema.

Lo que viene ahora es intentar leer esos mundos con más detalle. La NASA señala que los científicos quieren estudiar la composición química de sus atmósferas, cómo su rotación puede afectar a su forma y hasta qué punto la inclinación de la estrella encaja con las órbitas de los planetas. También queda por entender cómo se desplazaron dentro del sistema durante su desarrollo, si sus órbitas fueron moldeadas por interacciones con otros planetas y, en último término, cómo pueden formarse mundos de densidad tan baja. El algodón de azúcar era la imagen; el reto está en explicar la receta.

Imágenes | NASA

En Xataka | Los expertos alertan: las instalaciones de lanzamiento de la NASA son demasiado viejas para viajar a la Luna

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Creíamos que “planetas de algodón de azúcar” era una metáfora. La NASA acaba de encontrar dos que lo llevan al límite

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En un sistema planetario muy lejano, a unos 1.113 años luz de la Tierra, la intuición nos pide una cosa bastante razonable: si un planeta tiene casi el tamaño de Júpiter, debería parecerse a Júpiter también en su masa. La misión TESS de NASA acaba de enseñar que el universo no siempre juega con esas reglas. A partir de sus datos, los científicos han identificado dos mundos gigantes alrededor de la estrella TOI-791 que parecen hechos para romper esa expectativa: ocupan mucho espacio, pero concentran muy poca materia.

El hallazgo tiene nombres propios: TOI-791 b y TOI-791 c. Son dos planetas “super-puff”, un término usado para describir mundos gigantes con densidades extremadamente bajas, comparables en este caso a la del algodón de azúcar. Los científicos calculan que son los planetas más “hinchados” encontrados hasta ahora, una etiqueta llamativa pero sostenida por una comparación muy concreta: su tamaño se acerca al de Júpiter, mientras su masa representa solo una pequeña fracción de la del mayor planeta del Sistema Solar.

La pieza clave de esta historia es TESS, el Transiting Exoplanet Survey Satellite de NASA. No hablamos de un telescopio pensado para obtener imágenes directas de esos mundos, sino de un observatorio espacial preparado para vigilar grandes zonas del cielo en busca de señales indirectas. Según la información técnica, su carga útil se concentra en un solo instrumento: un conjunto de cuatro cámaras ópticas de gran campo. Esas cámaras trabajan junto a sus cubiertas, montura, escudo solar y unidad de gestión de datos para seguir estrellas durante largos periodos.

Dos planetas gigantes que casi no pesan

Lo importante es que TESS no vio esos planetas como vemos una imagen de Júpiter o Saturno. Lo que detectó fueron pequeñas caídas repetidas en el brillo de TOI-791, la estrella similar al Sol que alberga este sistema. Ese patrón aparece cuando, desde nuestra perspectiva, un planeta pasa por delante de su estrella y bloquea una parte mínima de su luz. A partir de esos tránsitos, y de cómo se repiten en el tiempo, los científicos pueden reconstruir la presencia de mundos que están demasiado lejos para mostrarse como una fotografía convencional.

Aquí hay una trampa comprensible: vemos la ilustración de NASA y nuestro cerebro completa la escena como si estuviéramos mirando una foto. Pero no es eso lo que ha pasado. La agencia aclara que no hay imagen directa de TOI-791 b y TOI-791 c, y que su aspecto en las piezas visuales es una interpretación artística. La imagen sirve para acercarnos el hallazgo y compararlo con planetas conocidos, pero no es la observación en sí: la observación está en las señales medidas por TESS cuando esos mundos pasan delante de su estrella.

Tess
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La nave TESS y su carga útil, preparadas antes del lanzamiento

La rareza aparece con toda claridad cuando entran las cifras. TOI-791 b tiene casi el mismo tamaño que Júpiter, pero contiene solo el 3,0% de su masa. TOI-791 c va incluso un paso más allá: es mayor que Júpiter, aunque apenas alcanza el 5,9% de su masa. Esa combinación es la que convierte a estos mundos en algo tan extraño. No estamos ante planetas pequeños con poca materia, sino ante gigantes que ocupan mucho espacio y, aun así, concentran una cantidad sorprendentemente baja de masa.

También hay una cuestión de paciencia. TOI-791 b tarda 139 días en completar una vuelta alrededor de su estrella, y TOI-791 c necesita 232 días. Para un telescopio que busca planetas por tránsitos, eso significa esperar mucho para ver repetirse la misma señal y confirmar que no estamos ante una casualidad. Ahí fue decisiva la acumulación de datos: desde su órbita alta alrededor de la Tierra, TESS reunió 1.122 días de observaciones de este sistema a lo largo de siete años.

Toi 791 Tamano
Toi 791 Tamano

La imagen compara el tamaño de los dos planetas “super-puff” con algunos mundos de nuestro Sistema Solar

Para llegar a sus masas, los científicos aprovecharon un detalle muy útil: estos dos planetas no se mueven como si el otro no existiera. TOI-791 b y TOI-791 c siguen un patrón orbital que hace que se atraigan gravitacionalmente entre sí. Ese tira y afloja cambia ligeramente el momento en que sus tránsitos cruzan la estrella desde nuestra perspectiva. Midiendo esas pequeñas variaciones temporales, el equipo pudo estimar cuánta masa contiene cada planeta y confirmar su condición de planetas “super-puff” de baja densidad.

El desconcierto no viene solo de que sean mundos enormes con muy poca masa, sino de que encajan mal con lo que se esperaba encontrar. Jon Jenkins, de NASA Ames, lo resume así: “Representan un rompecabezas que debemos resolver sobre cómo se forman los planetas gigantes como Júpiter y los super-puffs”. George Dransfield, autor principal del estudio en la Universidad de Oxford, subraya además que sus densidades extremadamente bajas los convierten en objetivos fascinantes para estudiar la evolución de los sistemas planetarios. La metáfora, en realidad, era la puerta de entrada al problema.

Lo que viene ahora es intentar leer esos mundos con más detalle. La NASA señala que los científicos quieren estudiar la composición química de sus atmósferas, cómo su rotación puede afectar a su forma y hasta qué punto la inclinación de la estrella encaja con las órbitas de los planetas. También queda por entender cómo se desplazaron dentro del sistema durante su desarrollo, si sus órbitas fueron moldeadas por interacciones con otros planetas y, en último término, cómo pueden formarse mundos de densidad tan baja. El algodón de azúcar era la imagen; el reto está en explicar la receta.

Imágenes | NASA

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Concierto de Alejandro Fernández en la Minerva reúne a 270 mil personas previo al último partido del Mundial en Guadalajara

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

El cantante de regional mexicano Alejandro Fernández reunió a 270 mil personas durante su presentación en la Glorieta de la Minerva, en Guadalajara, previo al partido de España contra Uruguay, el cual será el último juego del Mundial que se dispute en Jalisco. 

La “Serenata más grande del mundo” formó parte de los festejos celebrados en el marco de la celebración por la justa deportiva que tuvo lugar en el país —en CDMX, Monterrey y Jalisco—evento que atrajo a miles de turistas extranjeros. 

A través de un video publicado en la cuenta de Instagram del intérprete de “Canta Corazón” compartió la vista de las 270 mil personas obtenida por uno de los drones que sobrevolaron en el evento.

Además del escenario principal, las inmediaciones de la Minerva estuvieron proyectando mediante pantallas el concierto por lo que todos los asistentes que se dieron cita la noche del jueves pudieron presenciar del espéctaculo.

“270 mil almas se reunieron esta noche para cantar conmigo en la ‘Serenata más grande del mundo’ desde la glorieta de la Minerva. Gracias Guadalajara, Gracias Jalisco. ¡Qué viva México, campeones!” expresó Fernández. 

El cantante del regional mexicano de 55 años de edad interpretó sus éxitos como “Volver, volver”, “Estuve” y presentó duetos como “Cobijas, ajenas” con Alfredo Olivas y “Nube Viajera” con Julión Álvarez.

Por su parte, el gobernador del estado Pablo Lemus Navarro recordó que Alejandro Fernández tardó 17 años en presentarse ante sus fanáticos en “el corazón del Mundial” asimismo afirmó que su presentación rompió el récord con invitados especiales como: Camila Fernández, Julión Álvarez, Alfredo Olivas y Alex Fernández. 

“Una noche histórica que se queda grabada en el corazón de Jalisco”, añadió Navarro. 

La Glorieta de la Minerva fue el escenario para la banda de rock Maná previo al partido de México contra Corea del Sur la semana pasada. Los interprétes de “Oye mi amor” reunieron a 160 mil personas. 



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