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así planea España conquistar la industria de las renovables oceánicas

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La carrera por el dominio de las energías limpias en Europa tiene un nuevo campo de batalla: el mar. Y España acaba de poner sobre la mesa una declaración de intenciones millonaria para no quedarse atrás. Tal y como ha anunciado el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el Gobierno ha asignado una inyección provisional de 212 millones de euros procedentes de los fondos europeos NextGenEU a seis puertos estatales. 

El objetivo de todo esto es adecuar sus infraestructuras logísticas para el inminente despliegue de la eólica marina. En este reparto, hay un gran vencedor que acapara los focos. La agrupación formada por los puertos gallegos de A Coruña y Ferrol-San Cibrao se ha llevado la mayor parte del pastel del programa PORT-EOLMAR, con una adjudicación propuesta que roza los 100 millones de euros (97,4 millones para el proyecto conjunto y unos 2,5 millones adicionales para Ferrol). Una cifra que avala el carácter estratégico de la región y que promete transformar su costa en el epicentro industrial de las renovables oceánicas.

El salto cualitativo histórico. Hasta ahora, el papel de España se ceñía principalmente a la fabricación de distintos componentes y a su almacenaje. Sin embargo, el objetivo de estas nuevas ayudas es dar un salto cualitativo histórico: dotar a los puertos de la capacidad real para construir las inmensas plataformas sobre las que se asientan los aerogeneradores para, posteriormente, botarlas al mar como si fuesen fragatas.

Aquí entra en juego el gran reto geográfico de nuestras costas: a diferencia de lo que ocurre en el Mar del Norte —donde el fondo es menos profundo y permite clavar las estructuras (offshore fijo)—, la gran profundidad del litoral español y gallego obliga a apostar por la tecnología flotante.

Y la eólica flotante exige un espacio colosal. Carla Chawla Fidalgo, directora del astillero de Navantia Fene, lo resume a la perfección en declaraciones a La Opinión de A Coruña: “Si queremos ser capaces de ensamblar varias unidades a la vez necesitamos unas superficies ingentes”. Al ser imposible transportar por tierra plataformas que tienen el tamaño de un campo de fútbol, los astilleros y los puertos con gran calado se convierten en los “aliados naturales” y obligatorios de esta industria.

Los cinco titanes. La lluvia de millones se traducirá en una transformación física sin precedentes. En punta Langosteira (el puerto exterior de A Coruña), la ayuda servirá para acondicionar unas 100 hectáreas de superficie en la zona sur y crear un nuevo muelle que podrá alcanzar los 450 metros de longitud. Esta candidatura conjunta obtuvo una calificación casi perfecta, superando los 90 puntos sobre 100.

Pero las bases del IDAE exigían una condición indispensable: el dinero público debía estar respaldado por proyectos industriales privados de inversión comparable. Y Galicia ha respondido. Tal y como desglosa La Voz de Galicia, el puerto coruñés cuenta ya con cinco proyectos en firme, avales bancarios incluidos, de auténticos gigantes del sector:

  • Navantia: El principal motor naval gallego ya es un referente construyendo cimentaciones (jackets) en Ferrol, pero necesita desesperadamente terreno. Su aterrizaje en Langosteira no es una mudanza, sino una expansión vital para asumir el ensamblaje de grandes estructuras flotantes.
  • WindWaves: La antigua Nervión Naval Offshore (perteneciente al Grupo Amper) es el socio estratégico de Navantia. La firma busca complementar las instalaciones que ya proyecta en Ferrol y As Somozas con este nuevo espacio en el puerto exterior.
  • Acciona: El séptimo operador mundial en energía eólica, aliado con gigantes como Orsted y SSE Renewables, solicitó espacio para fabricar, montar y mantener instalaciones eólicas marinas.
  • Esteyco: Esta empresa de ingeniería ya sabe lo que es operar en Langosteira, desde donde trasladó piezas de 400 toneladas para un prototipo en Canarias.
  • Saitec: El grupo vasco impulsor de la tecnología flotante SATH busca terrenos para fabricar y ensamblar sus propias plataformas, con la vista puesta en expandir sus prototipos antes de que termine la década.

Más allá de los muelles. El impacto de este despliegue trasciende la simple obra civil de un puerto. Si unimos los fondos públicos a la apuesta de estos cinco colosos, estamos hablando de un músculo financiero formidable: cifra en 180 millones de euros la inversión privada comprometida, lo que elevaría el impacto total del polo gallego a unos 280 millones de euros.

A nivel laboral, el potencial es innegable. Apoyándose en datos de la patronal del metal (Asime), la industria de los molinos marinos ya genera en Galicia unos 5.000 empleos directos e indirectos. Una cifra que podría dispararse con la consolidación de este macropuerto.

Todo este movimiento es, además, una carrera contrarreloj geopolítica. Estas inversiones son la munición necesaria para que A Coruña y Ferrol puedan competir de tú a tú con países vecinos que están pisando el acelerador, como Francia, Italia o Portugal. Los tiempos, de hecho, apremian: el Puerto cerrará el proyecto de adaptación antes de agosto, y las ayudas estipulan un plazo de ejecución de las obras de 48 meses.

El horizonte verde de España. La hoja de ruta está trazada. Como concluye la documentación del IDAE, España no solo tiene altas capacidades de ingeniería civil y un potente sector naval, sino también condiciones climatológicas óptimas. El objetivo último es aprovechar esta ventaja competitiva para convertir al país en un “centro de referencia europeo y mundial” en la cadena de suministro de las energías del mar.

Pero esta industrialización masiva no quiere darle la espalda al medio ambiente. Como broche final a este ambicioso plan, toda esta infraestructura se enmarca bajo el paraguas de la estrategia ‘A Coruña Green Port’. Una iniciativa que persigue convertir el muelle de punta Langosteira en el primero en alcanzar la autosuficiencia energética de origen 100% renovable. Una prueba definitiva de que España no se conforma con fabricar los gigantes eólicos del futuro, sino que aspira a que el puerto que los vea nacer sea tan verde como la energía que van a generar.

Imagen | Unsplash

Xataka | Japón se ha dado cuenta de que no puede depender del gas, así que va a montar un megaparque eólico en la costa de Tokio

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La forma de las manos es uno de los últimos misterios evolutivos del ser humano. Y estamos un paso más cerca de resolverlo

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Nuestras manos son, sin lugar a dudas, una de las maravillas de la ingeniería biológica, puesto que durante mucho tiempo, la narrativa evolutiva dominante ha puesto el foco en cómo nuestra anatomía se transformó para permitir el agarre de precisión y la fabricación de herramientas complejas. Sin embargo, si miramos más allá de los dedos y nos centramos en la muñeca, los huesos cuentan una historia mucho más antigua y sorprendente.

Nuevas pruebas. Un exhaustivo estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B ha puesto sobre la mesa una prueba bastante importante sobre cómo se movían nuestros antepasados. Y la conclusión es que la morfología de nuestra muñeca conserva un eco innegable de un ancestro común adaptado a caminar apoyado sobre los nudillos.

Cómo lo han hecho. Para llegar a esta conclusión, los investigadores no se han basado en conjeturas aisladas, sino en un análisis anatómico a gran escala. El equipo analizó más de 2.037 huesos del carpo, que son los que forman la muñeca, pertenecientes a diferentes especies de primates, cruzando estos datos con el análisis anatómico de 55 fósiles de homininos extintos.

Lo que descubrieron al mapear toda esta morfología es que los huesos de la muñeca humana no se parecen a los de la mayoría de los primates, sino que comparten unas profundas similitudes estructurales específicamente con los grandes simios africanos.

No es casualidad, puesto que responde a las adaptaciones biomecánicas necesarias para soportar el peso del cuerpo sobre las manos cuando están cerradas. Es decir, aunque hoy utilicemos nuestras muñecas para tareas complejas como teclear, pintar o incluso realizar una cirugía, su arquitectura estaba diseñada para caminar sobre los nudillos. 

Con cautela. ¿Significa esto que nuestro ancestro caminaba sobre los nudillos con absoluta certeza? En ciencia, las afirmaciones cerradas son peligrosas, y los propios autores del estudio son cautos, ya que no presentan esta práctica ancestral como un dogma irrefutable, sino como la interpretación más consistente y plausible según las pruebas anatómicas que hay encima de la mesa. 

Su evolución. Nuestro cuerpo no fue evolucionando de golpe hasta su forma actual, sino que pasó por diferentes fases a ritmos distintos. Aquí el estudio muestra este fenómeno en nuestras manos, ya que, mientras que la estructura general de la muñeca ha conservado esas señales evolutivas primigenias compartidas con los simios africanos, otras partes de la mano cambiaron más tarde. En concreto, las adaptaciones asociadas a la manipulación fina y de precisión aparecieron mucho después en nuestro linaje evolutivo. 

En Xataka | Siempre habíamos creído que la evolución llevaba miles de años detenida. Los pelirrojos nos estaban diciendo lo contrario

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La IA ha disparado las acciones de Nokia un 140%. Ahora llega la parte difícil

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Durante años, Nokia pareció quedar atrapada en nuestra memoria como una compañía del pasado: móviles indestructibles, el ‘Snake’, tonos reconocibles y una caída que terminó convertida en advertencia para toda la industria tecnológica. Pero esa imagen tiene algo de injusta. Nokia no desapareció cuando perdió el paso en el mercado del smartphone. La compañía siguió existiendo, lejos del escaparate del consumidor, en un negocio menos visible y bastante más difícil de explicar: las redes, la infraestructura para operadores y la tecnología que permite que las comunicaciones modernas funcionen. Y ahora, de repente, la IA ha vuelto a ponerla en el mapa.

El giro bursátil. Según Bloomberg, las acciones de Nokia han subido más de un 140% en lo que va de año, un movimiento que la ha convertido en el cuarto mejor valor del Stoxx Europe 600 y ha llevado sus títulos a niveles no vistos desde 2008. La clave está en que los inversores empiezan a leer a la compañía de otra manera: menos como un proveedor tradicional de equipos de telecomunicaciones y más como una pieza de la infraestructura que puede sostener el auge de la IA. No por los teléfonos, sino por sus equipos ópticos para centros de datos.

La aclaración importante. La firma de la subida es Nokia Oyj, no a HMD Global. La diferencia importa porque HMD es la empresa que ha comercializado móviles con la marca Nokia bajo licencia, mientras que Nokia Oyj es la compañía finlandesa cotizada. El punto de separación llegó en 2014, con la venta de la división de móviles a Microsoft. A partir de ahí, el nombre Nokia siguió circulando en dos planos distintos: como marca reconocible para muchos consumidores y como empresa industrial dentro del mercado global de telecomunicaciones.

Una valoración que se complica. La euforia bursátil ha dejado a Nokia en una posición delicada: cuanto más sube una acción, más difícil resulta justificar lo que viene después. La información del medio económico estadounidense sitúa su PER adelantado a 12 meses, la relación entre el precio de la acción y los beneficios esperados para el próximo año, en unas 36 veces, más del doble que las aproximadamente 17 veces de comienzos de año. El dato que enfría el entusiasmo es otro: la parte vinculada a IA y nube, la que está alimentando buena parte de la nueva narrativa, apenas representó el 8% de las ventas del grupo en el primer trimestre.

La pieza técnica. El atractivo de Nokia está en una capa que suele quedar por debajo del relato más visible de la IA. Mientras buena parte de la conversación gira alrededor de chips, modelos y aplicaciones, los centros de datos también necesitan redes ópticas para mover información con rapidez entre sistemas de computación. La compra de Infinera, una compañía especializada en redes ópticas, dio más músculo a Nokia en ese terreno y ahora parece una operación especialmente oportuna. A eso se suman tres señales recogidas por Bloomberg: las ventas vinculadas a IA crecieron un 49% en el primer trimestre, la empresa elevó en abril sus previsiones para segmentos expuestos a clientes cloud y NVIDIA realizó una inversión de 1.000 millones de dólares.

El lastre de fondo. El entusiasmo por las redes ópticas no borra el tamaño del negocio que Nokia ya tenía antes de que los inversores empezaran a leerla en clave de IA. La división de redes móviles todavía aporta más de la mitad de las ventas totales y, de acuerdo con la información citada por el medio económico estadounidense, trabaja con márgenes más bajos que la parte más vinculada a nube e inteligencia artificial. Ese peso condiciona cualquier lectura optimista. Las operadoras han reducido gasto en los últimos años y Nokia también ha sufrido pérdidas de contratos importantes en Estados Unidos, de modo que la compañía no parte de una hoja en blanco.

La prueba de verdad. Durante años, la gran pregunta alrededor de Nokia era si alguien volvería a mirarla como algo más que un recuerdo de otra era tecnológica. Esa parte, al menos en bolsa, ya ha ocurrido. El problema es que los inversores no perdonan las segundas oportunidades cuando llegan demasiado caras: después de una subida de más del 140%, la compañía ya no solo tiene que demostrar que tiene exposición a la IA, sino que esa exposición puede convertirse en pedidos, ingresos y márgenes. La historia vuelve a ser atractiva. Ahora falta lo más difícil: que los números estén a la altura.

Imágenes | NOKIA

En Xataka | Huawei ha encontrado la forma de contrarrestar las sanciones de EEUU: superando la ley de Moore

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Hay diferentes maneras de conseguir que Movistar te ponga su nuevo router WiFi 7 en casa, aunque no todas son gratis

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El router suele ser uno de esos aparatos que se quedan en casa durante años, casi como parte del mobiliario. Solo nos acordamos de él cuando el WiFi falla o cuando descubrimos que hay un modelo nuevo que promete hacerlo todo un poco mejor. Movistar ya tiene ese modelo: su Router WiFi 7. Y ahí empieza la pregunta importante para muchos clientes: si ya pago fibra con la operadora, ¿puedo pedirlo sin más? La respuesta corta es que conseguirlo es fácil. Conseguirlo gratis, no siempre.

Lo que promete el nuevo router. Movistar no pone sobre la mesa solo una etiqueta nueva de WiFi. La operadora asegura que su Router WiFi 7 permite hasta un 70% más de capacidad de tráfico, reduce la latencia hasta en un 50% y mejora la cobertura un 10% respecto a su predecesor. Son cifras pensadas para explicar un escenario muy concreto: hogares donde ya no se conecta solo el móvil y el portátil, sino también televisores, cámaras, domótica, consolas y otros equipos que compiten por la misma red. A eso suma 10 antenas internas, EasyMesh, WPA3, un puerto de alta velocidad de 10 Gbps y tres puertos Gigabit Ethernet.

La vía más directa: los 10 Gbps. Nuestros compañeros de Xataka Móvil explican que contratar la fibra de 10 Gbps de Movistar es la forma más sencilla de conseguir el Router WiFi 7 sin coste adicional. Da igual si hablamos de una nueva alta, de una portabilidad desde otro operador o de un cliente que ya está en Movistar y decide dar el salto a esa modalidad: en ese caso, la instalación del nuevo equipo entra incluida. La explicación es bastante simple: el modelo anterior solo admite WiFi 6.

No todas las altas juegan igual. El punto que puede generar confusión está en que “ser nuevo cliente” no basta siempre para llevarse el Router WiFi 7 incluido. El equipo se incorpora sin coste a las nuevas altas de tarifas convergentes miMovistar desde el 16 de febrero de 2026, y la web de la operadora ya lo muestra incluido en miMovistar ilimitado con fibra de 1 Gbps o en fibra de 600 Mbps. Pero si la contratación es de solo fibra de, 300 Mbps, 600 Mbps o 1 Gbps, el equipo incluido es el Smart WiFi 6.

El precio del cambio. Cuando el Router WiFi 7 no entra incluido, la alternativa pasa por comprarlo. Movistar fija dos opciones: 60 euros si el cliente elige la modalidad autoinstalable y 110 euros si quiere que la instalación la realice un técnico. Es el escenario que aplica a clientes actuales con Smart WiFi 6 que quieren cambiar al nuevo modelo, pero también a quienes contratan una tarifa donde el equipo incluido no es el WiFi 7. En ambos casos puede pedirse por la web, en tienda o a través del 1004.

Imágenes | Movistar

En Xataka | Tras más de 20 años usando Microsoft Office, me he pasado a LibreOffice. Ahora me doy cuenta de todo lo que me he perdido

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