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Trump amenaza con “cortar todo el comercio”

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La decisión del Gobierno español de no autorizar que las bases de Rota y Morón se utilicen en la ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán ha abierto un frente diplomático que va mucho más allá del plano militar. La reacción desde Washington no se hizo esperar. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este martes que quiere “cortar todo comercio con España”. El desacuerdo, por tanto, ya no gira únicamente en torno al uso de instalaciones militares en suelo español. También se ha trasladado al terreno económico y comercial.

Tono amenazante. En sus declaraciones ante los medios, difundidas por la Casa Blanca, el presidente estadounidense cargó directamente contra el Gobierno español. Por un lado, el rechazo a permitir que las bases españolas se utilicen en la operación contra Irán. Por otro, la negativa de España a elevar su gasto militar hasta el 5% del PIB, una meta que Washington lleva tiempo defendiendo dentro de la OTAN. “España ha sido terrible”, afirmó el mandatario, antes de reprochar que España fuera el único aliado que no aceptó ese objetivo de gasto.

Una cuestión de legalidad internacional. Antes de que Trump lanzara su amenaza comercial, la ministra de Defensa, Margarita Robles, aseguró ante los medios que las bases estadounidenses en territorio español no han prestado apoyo a la ofensiva contra Irán y que esa situación no va a cambiar. “Ni desde Morón ni desde Rota han realizado ni van a realizar ninguna acción o de mantenimiento o apoyo”, afirmó. En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, insistió en que el Ejecutivo no autorizará el uso de esas instalaciones para operaciones que no encajen dentro de la Carta de las Naciones Unidas.

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El Convenio como freno. La negativa del Gobierno español se apoya también en el marco jurídico que regula desde hace décadas la presencia militar estadounidense en el país. Como explicamos en un artículo publicado anteriormente, el acuerdo bilateral firmado en 1988 establece que el uso de instalaciones como Rota y Morón debe enmarcarse en objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral previsto en el propio convenio. Ese mismo marco contempla que cualquier operación que vaya más allá de esos supuestos requiere autorización previa del Ejecutivo. En ese punto se apoya el Gobierno español para sostener que una ofensiva militar unilateral contra Irán no encaja en el marco previsto por el acuerdo.

Aviones que se mueven. Mientras el debate político se intensificaba, sobre el terreno ya se habían producido algunos movimientos. Según Reuters, Estados Unidos trasladó al menos quince aviones de reabastecimiento que estaban desplegados en las bases de Morón y Rota. Una decena de KC-135 partieron desde la base sevillana hacia la base aérea de Ramstein, en Alemania, mientras que otros cinco despegaron desde la base naval de Rota con destino no confirmado en algunos casos. Estos aparatos son relevantes en campañas aéreas porque permiten extender el alcance operativo de los aviones de combate.

La amenaza y sus límites. La advertencia de cortar el comercio plantea una pregunta evidente: hasta qué punto puede Washington aplicar una medida así contra un solo país europeo. En la práctica, el margen es limitado. Como miembro de la Unión Europea, España no negocia de forma bilateral sus acuerdos comerciales con Estados Unidos, ya que esas conversaciones se canalizan a través de la Comisión Europea. Esto complica cualquier intento de penalizar únicamente a España. El País apunta, no obstante, a la posibilidad de que se recurra a gravámenes selectivos sobre determinadas categorías de productos como instrumento de presión económica.

El Gobierno español también ha respondido. En un comunicado recogido por RTVE, Moncloa señaló que cualquier revisión de la relación comercial entre ambos países deberá hacerse “respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU”. El Ejecutivo defendió además que España es “un miembro clave de la OTAN” y un socio comercial fiable para decenas de países.

Lo que hay. De momento, lo que existe es una amenaza política que aún no se ha traducido en medidas concretas. El pulso entre España y Estados ha pasado en muy poco tiempo de una discusión sobre el uso de bases militares a un terreno mucho más amplio que incluye comercio, diplomacia y seguridad internacional. Sin embargo, todavía quedan muchas incógnitas abiertas. Toca esperar para saber cómo evolucionará toda estas situación.

Imágenes | Defense Visual Information Distribution Service | La Casa Blanca

En Xataka | Un país del Golfo está lanzando un misil inédito contra Irán. Nadie sabe quién es y quiere mantenerse en el anonimato

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el miedo a vivir un 1973 de nuevo por culpa de la guerra de Irán

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Basta con entrar a la plataforma de rastreo Marine Traffic para comprender la magnitud de la parálisis. Decenas de puntos rojos, que representan a buques mercantes colosales, se agolpan inmóviles frente a las costas de Omán y los Emiratos Árabes Unidos. Los gigantes de acero no se atreven a cruzar una franja de agua que, en su punto más estrecho, apenas mide 33 kilómetros.

El Estrecho de Ormuz es la principal arteria energética del planeta. Por sus aguas navega diariamente una quinta parte del petróleo mundial —unos 20,9 millones de barriles al día— y un porcentaje vital del gas natural licuado (GNL) global. Hoy, ese paso está bloqueado de facto. Medio siglo después, en las capitales occidentales ha despertado un terror atávico: el miedo a revivir el colapso energético y la inflación galopante de 1973.

La chispa que ha incendiado los mercados saltó tras una escalada bélica sin precedentes en Oriente Medio, detonada por los ataques de Estados Unidos e Israel que culminaron con el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar: una lluvia de drones y misiles sobre aliados estadounidenses y rutas comerciales que ha provocado un bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz.

La crisis estalló tras una escalada bélica sin precedentes en Oriente Medio. La ofensiva de Estados Unidos e Israel (bautizada como “Operación Furia Épica”), que culminó con el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, desató una rápida respuesta de Teherán: una lluvia de drones y misiles sobre aliados estadounidenses e infraestructuras estratégicas en el Golfo. 

Las consecuencias físicas han sido inmediatas. Un ataque con drones iraníes obligó a paralizar las instalaciones de Ras Laffan en Qatar, la mayor planta de exportación de GNL del mundo, y forzó a Arabia Saudí a cerrar temporalmente unidades de su gigantesca refinería de Ras Tanura. La violencia ha alcanzado directamente al agua: la agencia británica UKMTO reportó el ataque a un petrolero cerca de Omán, dejando varios heridos, y el experto energético Javier Blas advirtió de la explosión de otro buque fondeado frente a las costas de Kuwait, provocando un derrame de crudo al mar. 

Ante este panorama, gigantes del transporte como Maersk o MSC han ordenado a sus flotas buscar refugio. El pánico ha reescrito las tarifas logísticas: el coste de alquilar un superpetrolero (VLCC) se ha disparado un 600%, rondando los 200.000 dólares diarios, mientras que las aseguradoras han incrementado las primas por riesgo de guerra hasta un 50%, según advierte Alex Longley en Bloomberg.

Los ecos del pasado son aterradores. Saul Kavonic, jefe de investigación energética en MST Marquee, advierte en Fortune de que un cierre prolongado de Ormuz podría tener un impacto “tres veces mayor a la escala de la crisis energética que vimos en la década de 1970”.

Lo que podría venir si los tanques se desbordan

El problema de que los barcos no naveguen no es solo que el petróleo no llegue a su destino, es que se acumula en el punto de origen. La industria se enfrenta a un colapso logístico por falta de almacenamiento físico.

Irak ha sido la primera gran víctima de este colapso logístico. Como ha detallado OilPrice, el país ha tenido que comenzar a cerrar el grifo de yacimientos gigantescos como Rumaila (el mayor del mundo), retirando del mercado unos 1,5 millones de barriles diarios, cifra que podría duplicarse si la crisis persiste. Según apuntan fuentes del sector comercial en Financial Times, si el bloqueo continúa, Kuwait será el siguiente en claudicar en cuestión de días, seguido de los Emiratos Árabes Unidos. Arabia Saudí, gracias a su inmensa capacidad de almacenamiento, podría resistir entre dos y cuatro semanas antes de verse obligada a recortar su extracción.

Los mercados financieros reflejan un estrés absoluto a corto plazo. Como ilustran los gráficos del analista John Kemp, los futuros del crudo Brent han entrado en una backwardation extrema, con una diferencia de casi 11 dólares por barril entre los contratos a corto y largo plazo, situándose en el percentil 98-99 histórico. Esto señala una escasez aguda e inmediata de barriles, especialmente para las refinerías en Asia, que ya han comenzado a recortar sus operaciones.

Si este embudo se prolonga durante tres meses, la regla no escrita de firmas como Goldman Sachs sugiere que el crudo podría encarecerse en 40 dólares adicionales, convirtiendo la barrera de los 100 dólares por barril en la nueva normalidad.

Las diferencias con 1973

A pesar del dramatismo y de que el barril superó rápidamente los 80 dólares, el escenario macroeconómico no es un calco del embargo árabe. La resiliencia global ha cambiado:

  • El nuevo sheriff petrolero: Hoy en día, la economía de EEUU depende mucho menos del crudo para generar riqueza (apenas un 0,4% del PIB frente al 1,5% de 1979). Además, el país americano es ahora el mayor productor mundial de petróleo, lo que le blinda ante los choques de oferta, como señala Fortune.
  • La “Miopía de Ormuz”: Mukesh Sahdev, analista jefe de XAnalysts, señala en Fortune que el mercado está sobrerreaccionando. El objetivo principal de EEUU (neutralizar a la cúpula iraní) ya se ha cumplido, y el propio Donald Trump ha sugerido que la campaña militar podría ser corta, lo que limitaría el impacto a largo plazo. 
  • Rutas alternativas al rescate: Arabia Saudí cuenta con un salvavidas colosal. Su oleoducto East-West, que conecta los campos orientales con el Mar Rojo, tiene capacidad para bombear unos 7 millones de barriles diarios esquivando Ormuz. Ya hay indicios de que Riad está redirigiendo flujos por esta vía, según explica Blas. Por su parte, Irak ha logrado reanudar un modesto flujo de 50.000 barriles diarios hacia Turquía tras una breve pausa, como recoge  el analista Bachar El-Halabi.
  • Colchones de seguridad: Las reservas mundiales en tierra alcanzan los 2.000 millones de barriles, suficientes para capear el temporal inicial.

Por su parte, la Administración Trump ha intentado calmar a los mercados prometiendo escoltas navales de la Marina y seguros estatales de hasta 1.000 millones de dólares por buque a través de la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo (DFC). Sin embargo, esto no es una solución mágica. Como advierten en el sector, los capitanes son quienes deciden zarpar, y navegar rodeados de destructores militares estadounidenses a menudo los convierte en blancos más atractivos para los drones iraníes. 

La otra cara de la moneda

En toda crisis hay quien saca rédito del caos. Y en esta guerra, las verdaderas batallas económicas se están librando lejos del Golfo Pérsico.

Por un lado, la jugada maestra de China. Mientras Europa tiembla, Pekín respira aliviado gracias a una planificación milimétrica. En 2025, China aprovechó los bajos precios para gastar 10.000 millones de dólares en 150 millones de barriles de crudo “barato” y sancionado (ruso, iraní y venezolano) que no necesitaba, acumulando reservas para 96 días. Además, hay unos 166 millones de barriles de crudo iraní almacenados en buques frente a las costas asiáticas, lejos del peligro de Ormuz, listos para ser absorbidos por China, según OilPrice. 

Para proteger su mercado, Pekín ya ha ordenado a sus refinerías detener inmediatamente las exportaciones de diésel y gasolina. Pero su verdadero escudo no es el crudo: como analiza el profesor Hussein Dia en The Conversation, la masiva apuesta china por los vehículos eléctricos y los paneles solares es una póliza de seguridad nacional. A diferencia de los buques en Ormuz, la luz del sol no puede ser bloqueada por la Quinta Flota de EEUU.

Por otro lado, se encuentra la hipocresía europea. La ironía geopolítica es palpable en el Viejo Continente. Mientras la UE aplaudía el fin de su dependencia del gas ruso por tubería, el bloqueo de los barcos de GNL catarí ha dejado a Europa expuesta. Al borde de la asfixia, Bruselas ahora presiona a una Ucrania devastada para que repare rápidamente el oleoducto Druzhba y permita que el crudo de Vladímir Putin vuelva a fluir hacia Hungría y Eslovaquia. Por si fuera poco, Washington ha emitido exenciones indefinidas para que la red de refinerías alemanas de Rosneft siga operando sin temor a sanciones, priorizando la seguridad de suministro en Berlín por encima del castigo a Moscú, según OilPrice.

Por su parte, la crisis está beneficiando enormemente a la industria de Estados Unidos. Los fabricantes químicos de EEUU están ganando ventaja competitiva porque usan gas natural barato, mientras sus rivales europeos y asiáticos sufren por el encarecimiento de la nafta. Empresas como Exxon ya están enviando cargamentos de gasolina desde el Golfo de México hasta Australia para suplir la falta de envíos asiáticos. Mientras que Canadá, con sus vastas reservas en Alberta y empresas como Suncor o Cenovus, se está perfilando como el proveedor “refugio” más seguro del mundo. Por el contrario, en Asia, empresas petroquímicas como la singapurense PCS ya están declarando causas de fuerza mayor por la ruptura de las cadenas de suministro.

La tiranía de la geografía

Como apunta el economista Gonzalo Bernardos en el especial de La Sexta, hemos entrado en “la era de la incertidumbre”, donde la economía global depende de tres variables incontrolables: cuánto dure la guerra, si Ormuz permanecerá cerrado y cuántas instalaciones más serán destruidas.

Las supuestas válvulas de escape son un espejismo. La OPEP+ prometió inyectar 206.000 barriles adicionales, pero los expertos son tajantes: esa capacidad excedente está físicamente dentro del Golfo Pérsico; si los barcos no pueden salir, ese petróleo no existe para el resto del mundo. Tampoco ayuda la guerra en otros frentes, con petroleros de la flota rusa paralizados en el Mediterráneo tras sufrir ataques de Ucrania, como señala el analista Stephen Stapczynski.

En el fondo, las leyes de la política y las sanciones redactadas en despachos rara vez le ganan el pulso a la dependencia de las infraestructuras. Occidente hiperventila ante el rebote de la inflación, pero la esperanza recae en una cruda paradoja: a Irán tampoco le conviene mantener bloqueado Ormuz indefinidamente, ya que es la principal vía de entrada para sus propios alimentos y medicinas, como describe Deutsch Welle.

Sin embargo, hasta que las aguas se calmen y la diplomacia funcione, el destino de la economía mundial no se decidirá en Wall Street. Seguirá en manos de unos pocos capitanes de barco que han decidido, por pura supervivencia, apagar los motores.

Imagen | Freepik

Xatala | En 2022 la crisis del gas disparó el precio de la luz en España. En 2026 tenemos un “escudo verde” pero también un grave problema

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Navantia acaba de recibir una pieza clave para conseguirlo

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Si uno mira la evolución de los submarinos convencionales, hay una constante que se repite: la carrera por permanecer bajo el agua el mayor tiempo posible. No se trata solo de velocidad o armamento, sino de autonomía en inmersión, un factor que condiciona directamente la discreción de la plataforma y su capacidad de patrulla. Cuando un submarino tiene que interrumpir ese ciclo para ventilar, gestionar gases o recargar energía, su margen operativo se reduce. Por esto, buena parte de la ingeniería detrás de los nuevos submarinos se centre precisamente en resolver ese problema. Y ahí es donde entra en juego la tecnología que España está integrando en el programa S-80.

El salto del submarino S-80. Amper, a través de su filial de ingeniería Proes-OSL Iberia, entregó a Navantia los reactores catalíticos de monóxido de carbono (CO) e hidrógeno (H₂) destinados a los submarinos S-83 “Cosme García” y S-84 “Mateo García de los Reyes”. Estos equipos forman parte del sistema de revitalización de la atmósfera, integrado en el compartimento AIP. Según explica la propia empresa, el proyecto arrancó en 2022 y los equipos ya han recibido la certificación oficial de Navantia tras completar las verificaciones técnicas correspondientes.

Una pieza clave. La entrega anunciada por Amper tiene que ver con un elemento muy concreto del ecosistema técnico del submarino, el sistema encargado de mantener la atmósfera interior dentro de parámetros seguros durante la operación. Revitalización de la atmósfera en el submarino. Los reactores desarrollados por la compañía permiten eliminar de forma controlada monóxido de carbono y de hidrógeno en el compartimento donde se integra el sistema AIP. La tecnología emplea un proceso de combustión catalítica que depura esos gases y contribuye a mantener aire respirable a bordo.

En detalle. El S-80 incorpora un sistema AIP desarrollado por Navantia denominado BEST (Bio-Ethanol Stealth Technology). Este sistema produce hidrógeno a bordo mediante un reformador que utiliza bioetanol almacenado en el submarino. Ese hidrógeno se combina después con oxígeno en una pila de combustible que genera electricidad para alimentar los sistemas de la nave durante la inmersión, una arquitectura pensada para ampliar la autonomía operativa sin depender exclusivamente de las baterías.

Qué significa permanecer semanas bajo el agua. Navantia explica que el sistema BEST AIP está concebido para permitir que los submarinos convencionales puedan mantenerse sumergidos durante periodos prolongados en diferentes condiciones ambientales. En ese escenario, la unidad reduce la necesidad de interrumpir su ciclo de inmersión para gestionar energía o atmósfera interior. Navantia vincula esa mayor autonomía con un área de patrulla ampliada y con un “Coeficiente de Indiscreción nulo”, un término que emplea para describir una disminución de la probabilidad de ser detectado durante la misión.

Submarino moderno. El diseño del S-80 responde a la idea de un submarino oceánico moderno capaz de operar en misiones prolongadas. Navantia describe la plataforma como un sistema altamente automatizado que puede ser operado por una tripulación de 32 marinos, con ocho plazas adicionales para personal embarcado. La nave tiene aproximadamente 80 metros de eslora, unos 7 metros de diámetro y un desplazamiento en inmersión cercano a las 3.000 toneladas. Además, puede superar los 19 nudos de velocidad bajo el agua y alcanzar profundidades superiores a los 300 metros durante la operación.

En apariencia se trata solo de un componente más dentro de la larga lista de equipos que forman un submarino. Sin embargo, sistemas como estos forman parte de una lógica mucho más amplia dentro del diseño del S-80. Cada uno de ellos contribuye a sostener la operación del submarino durante periodos más largos sin necesidad de modificar su perfil de inmersión. A medida que las siguientes unidades de la serie integren estos desarrollos desde su configuración inicial, el programa S-80 irá mostrando hasta qué punto estas tecnologías pueden traducirse en una mayor autonomía operativa bajo el agua.

Imágenes | NAVANTIA

En Xataka | La guerra en Irán está a punto de comenzar un combate suicida: hay misiles, drones y barcos kamikaze en el punto más temible del planeta

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Bruno Mars anuncia cuatro conciertos en Ciudad de México durante su gira “The Romantic”

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

EFE.- El cantante Bruno Mars anunció este jueves su regreso a México con la gira “The Romantic”, en la que ofrecerá cuatro conciertos en el Estadio GNP Seguros, antes Foro Sol, en la CDMX, un destino que se fusionará a la perfección con su nuevo disco en el que destaca sus raíces latinas.

La empresa Ocesa anunció que el se nombró “Aura Lord” volverá a pisar el estadio que inauguró durante su última gira en 2024 en el país, con fechas en diciembre de este año, arrancará el 3 y 4 para continuar el 7 y 8.

Con estas nuevas fechas, el intérprete de “Just the Way You Are” ofrecerá 80 presentaciones en Norteamérica y en Europa  lo que lo consolida como uno de los espectáculos con mayor recorrido en lo que va del año.

El anuncio generó una alta expectativa entre el público mexicano, ya que esta gira se enmarca en el estreno, el pasado 27 de febrero, del disco “The Romantic”, en el que, en el tema “Risk It All”, se enaltecen las raíces latinas del cantante con el acompañamiento de las trompetas del Mariachi Los Criollos de Guadalajara, agrupación fundada en Jalisco.

Mars ha estado presente en el escenario de los éxitos musicales de los últimos años como “Die With a Smile”, canción que comparte con Lady Gaga y fue reconocida en los Grammy, así como “APT”, el tema viralizado en redes sociales que realizó junto con la artista Rosé.

La gira promete ser uno de los viajes más memorables del artista, ya que, además de pisar México contará con presentaciones en el Wembley Stadium de Londres, el Rogers de Toronto, el SoFi Stadium de Los Ángeles y más destinos que el compositor del funk sigue revelando.

La preventa de los boletos estará disponible a partir del 11 de marzo, mientras que la venta general comenzará el 12 del mismo mes a partir del mediodía.

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