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te tienen calado desde el inicio

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Las casas de apuestas venden un sueño en sus anuncios: cualquiera puede ganar. La realidad es justo la contraria. Están diseñadas para identificar a quien sabe lo que hace y neutralizarlo antes de que se convierta en un problema.

Un periodista de datos de The Economist lo descubrió a las malas. Después de construir modelos para detectar cuotas mal calculadas, Ladbrokes le permitió apostar exactamente cinco libras al premio MVP de la NBA. Todas las demás casas británicas le cerraron la puerta poco después. No por ganar mucho dinero, sino por mostrar que sabía lo que hacía.

El algoritmo te clasifica antes de tu primera apuesta

Las plataformas no esperan a ver si ganas o pierdes para evaluarte. Empiezan mucho antes. ¿Entras desde un ordenador o desde el móvil? ¿Depositas con tarjeta de débito o con monederos electrónicos? ¿Eres mujer en un sector donde el 90% son hombres?

Cada decisión técnica alimenta un perfil de riesgo. Un consultor del sector lo explicó así a The Economist: cuando haces tu primera apuesta, las casas ya saben con un 80-90% de certeza cuánto dinero van a ganar o perder contigo.

La jugada inicial confirma o desmiente las sospechas.

  • Un apostador normal apuesta a la Premier League o a la NFL media hora antes del partido, eligiendo al ganador sin comparar demasiado las cuotas. Y le gustan las combinadas: cinco, seis, doce apuestas cruzadas mucho más rentables (y por tanto mucho más complicadas de acertar).
  • Un profesional hace lo opuesto. Apuesta en ligas menores en cuanto se publican las cuotas, cuando todavía contienen errores de cálculo. Busca mercados derivados, como cuántos puntos se anotarán en el segundo cuarto o si un jugador secundario superará cierta estadística, porque es ahí donde los algoritmos son menos precisos. Nunca hace combinadas.

Si tu primera apuesta captura una cuota claramente desajustada del mercado, la restricción llega de inmediato. Si no, el sistema necesita menos de diez jugadas para confirmarlo mediante el closing-line value: si apuestas sistemáticamente mejor que las cuotas finales, el algoritmo ya sabe que eres un problema.

Anthony Kaminskas dirige ak Bets, una casa pequeña con 50.000 cuentas. Recuerda perfectamente la primera apuesta de ese periodista británico: 25 libras en un resultado de baloncesto que tardaría cinco meses en resolverse. Entre cientos de clientes apostando al fútbol del día, aquello cantaba demasiado. Lo restringió al 30% del límite estándar en el acto, añadiendo una nota: “Este usuario ha encontrado un precio donde tiene ventaja”.

La caza de ballenas es más rentable que expulsar listos

Pero el sistema no está diseñado solo para echar a los buenos. Su verdadera función es distinguir entre tres tipos de ganadores:

  1. Los que saben.
  2. Los que tienen suerte.
  3. Y los que están a punto de perderlo todo.

Los tratan en función de a qué grupo pertenezcan:

  1. A “los que saben” los expulsan.
  2. A los afortunados los mantienen cerca, esperando que la suerte cambie.
  3. Y a las “ballenas” (jugadores con mucho dinero que apuestan mal) las miman con tratamiento VIP: viajes, hoteles cinco estrellas, entradas en primera fila… Todo para que se sientan agasajadas y sigan apostando felices, aunque suelan palmar.

En 2023, DraftKings identificó a Felix Baum como ballena. Le pagaron un viaje en el avión de los Indiana Pacers y una noche en el Four Seasons. Resultó ser un profesional camuflado. Pero el coste de ese error es calderilla: un año después, PointsBet subió su cuota de mercado en Nueva Jersey del 11% al 24% tras atrapar a una sola ballena real.

El problema es que algunos profesionales se especializan en imitar a las ballenas:

  1. Pierden a propósito grandes sumas en apuestas “tontas”, como las combinadas de un deporte muy popular, para que el sistema les suba los límites.
  2. Cuando la casa baja la guardia, recuperan las pérdidas y desaparecen con beneficio neto.

Los mejores incluso se conectan a las tres de la madrugada cuando hay partidos en otras zonas horarias, imitando el comportamiento compulsivo de un adicto.

Cuando te cierran todas las puertas, queda el mercado negro

Si todas las plataformas te restringen, las opciones son un poco turbias:

  • Las casas en paraísos fiscales aceptan criptomonedas sin hacer preguntas, pero luego cancelan las apuestas ganadas alegando “patrones sospechosos”.
  • Las casas físicas aceptan dinero en efectivo, pero solo en bajas cantidades, y hay que ir cambiando de gorras y gafas de sol constantemente para evitar el reconocimiento facial.

La alternativa es recurrir a testaferros. Familiares y amigos que apuestan siguiendo tus instrucciones. Con las precauciones adecuadas, como nunca usar el mismo WiFi o mantener cada cuenta en dispositivos distintos, suele ser casi imposible de detectar.

Un asistente a BetBash, una conferencia de apostadores profesionales en Las Vegas, explicó que tiene veinte iPad distintos y conduce por todo su estado para que cada apuesta provenga de ubicaciones diferentes. Otro recluta mulas en su iglesia.

Cuando se agota el círculo de confianza, hay intermediarios profesionales que venden acceso a redes de testaferros. Se quedan con entre el 10% y el 50% de las ganancias dependiendo del volumen que muevan. El meta-fraude está incluido en el precio: calculan que entre el 3% y el 5% de las mulas desaparecerán con el dinero.

Los profesionales no quieren que cambie el sistema

Varios gobiernos han intentado prohibir este tipo de restricciones.

Lo sorprendente es que los profesionales no apoyan estos cambios. Si las casas no pudieran limitar cuentas, empeorarían las cuotas para todos o dejarían de ofrecer mercados explotables. “Las restricciones son lo mejor que me ha pasado”, dice Chris Dierkes, veterano del sector. “Mantienen alejada a la competencia y me hacen ganar dinero”.

El sistema entero funciona porque beneficia a todos los que saben jugar: las casas maximizan sus beneficios concentrándose en los perdedores, y los profesionales mantienen el mercado ineficiente. Y el apostador ocasional, convencido por la publicidad de que puede ganar, sigue girando la manivela.

En Xataka | “Las apuestas son la heroína del siglo XXI”: así es como las apuestas online han conquistado España

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La salida a bolsa de SpaceX revela hasta qué punto el dinero del Golfo está detrás del boom de la IA en EEUU

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SpaceX acaba de protagonizar la mayor salida a bolsa de Wall Street, una que va a convertir a Elon Musk en el primer billonario de la historia. Que una empresa salga a bolsa significa que muchos detalles se hacen públicos y entre todo el papeleo ha quedado clara una cosa: Arabia Saudí y Emiratos Árabes están financiando el boom de la IA, y no es a cambio de nada. 

Qué está pasando. A fecha del 12 de junio, SpaceX cotiza en el Nasdaq con una valoración de 1,75 billones de dólares (con B, la mayor de la historia). Tal y como señalan en Rest of World, esta IPO no ha servido solamente para batir récords, también ha revelado detalles que hasta ahora eran privados. El formulario S-1, también conocido como ‘folleto’, ha hecho visible que la compañía prevé recaudar 75.000 millones de dólares, de los cuales al menos 5.000 millones vendrán del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí. 

Por qué es importante. La salida a bolsa de SpaceX ha hecho públicos acuerdos que hasta ahora eran privados y consolida los inversores de Oriente Medio como inversores clave en el desarrollo tecnológico estadounidense. Esta operación se enmarca dentro de una estrategia más amplia en la que han destinado decenas de miles de millones a la IA estadounidense. 

Lo vemos en ejemplos como el de Humain, la empresa estatal de IA de Arabia Saudí, que metió 3.000 millones en xAI a principios de año y que tras la fusión se han convertido en participaciones de SpaceX. También con MGX, un fondo de inversión tecnológico con sede en Abu Dabi, que tiene participaciones en OpenAI, Anthropic y por supuesto SpaceX. 

Qué obtienen a cambio. El dinero que están poniendo viene atado a una serie de exigencias, la principal es la obligación de construir infraestructura de IA en su territorio. Con estos acuerdos están desplazando toda la actividad económica asociada (empleo, ingresos fiscales…) fuera de EEUU, además de logrando la transferencia de conocimientos tecnológicos. A nivel geopolítico, contar con infraestructura crítica les protege de posibles crisis. Es algo que ya está sucediendo: 

Los lazos de Musk en Oriente Medio. El capital de la región ha sido clave en la salida a bolsa de SpaceX, hasta el punto de que los fondos soberanos del Golfo tuvieron prioridad en las listas de suscripción.  La confianza entre el magnate y los inversores de Oriente Medio lleva forjándose desde que, en 2011, el principe saudí Alwaleed bin Talal invirtiera 300 millones de dólares en la, por entonces Twitter. Cuando Musk compró la red social en 2022, Alwaleed se negó a liquidar su parte, alineándose con Musk. Después, xAI se fusionó con SpaceX, por lo que aquella inversión se convirtió en participaciones de la compañía. Se calcula que, tras la operación, la fortuna personal de Alwaleed ha alcanzado los 27.000 millones, convirtiéndose en uno de los grandes ganadores.

Imagen | Xataka con Gemini

En Xataka | Arabia Saudí tenía 38.000 millones de dólares listos para convertirse en la gran potencia del videojuego. Y entonces apareció Irán

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Es la recreación de una batalla vikinga más fiel de la historia, en una película que puedes ver gratis en streaming esta semana

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Hay una secuencia en la sensacional epopeya vikinga ‘El hombre del norte’ donde los atacantes se mueven en columnas, no en líneas, como los vikingos realmente combatían. Ese detalle lo habría ignorado cualquier otra producción, pero su director Robert Eggers se mantuvo fiel a la realidad. Ahora puedes comprobarlo gratis y hasta el 19 de junio en la plataforma RTVE Play.

El historiador William Short analizó el combate en la película, evaluando cómo de fiel era la representación de las batallas en la película, y le otorgó un 9 sobre 10 en precisión histórica, reconociendo que la profundidad de la investigación de Eggers se refleja en la atención a este tipo de detalles. Desde las técnicas de combate vikingo a la credibilidad de los trajes, las armas y los rituales de la época. Por comparar, Short fue mucho menos generoso con el clásico ‘Los vikingos’ de 1958 con Kirk Douglas, a quien otorgó apenas un 5 sobre 10 en precisión histórica.

El punto de partida de Short fue precisamente esa formación de batalla en columnas: los vikingos no avanzaban en largas líneas a lo largo del campo de batalla, y en la película se distinguen tres columnas en avance muy características. Pero sus aciertos van más allá: Short examinó también la figura del berserker encarnada por Alexander Skarsgård, y aunque la naturaleza de los berserkers sigue siendo algo misteriosa, las fuentes documentan que entraban en un frenesí de batalla, aullaban como lobos y mordían sus escudos.

En cuanto al idioma, Eggers no optó por el inglés habitual en estas producciones. Trabajó con el lingüista islandés Haukur Þorgeirsson para reconstruir el nórdico antiguo en las escenas rituales y los cantos, tomando poemas escritos en la Islandia medieval y reinterpretándolos en lo que habría sido la pronunciación de su época. En resumen: una película obligatoria para los devotos de la cultura nórdica que vale la pena reivindicar, sobre todo teniendo en cuenta que fue un pinchazo en taquilla con apenas 69,6 millones de recaudación en todo el mundo.

En Xataka | Hoy en Netflix: la primera película stop-motion hecha en México llega con el sello de Guillermo del Toro

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nos precipitamos con el Taycan. Un 911 nunca será eléctrico, la viabilidad pasa por el motor de combustión

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El coche eléctrico se está atragantando para las marcas que producen deportivos de lujo. El mercado no parece estar decidido a comprar la propuesta y las compañías han ido dando pasos atrás en su estrategia o han apostado por un camino inesperado. Porsche es una de ellas y su CEO, Michael Leiters, lo tiene muy claro. 

“Nos precipitamos”. Para Leiters, el Porsche Taycan fue “un proyecto emblemático y un producto excelente” pero llegó antes de tiempo. Eso es lo que ha defendido en un encuentro organizado por la revista alemana Auto Motor und Sport en el que se han dado cita los CEO de Mercedes y de los grupos automovilísticos de Volkswagen y BMW, además de, presidente del consejo de administración de Audi. 

Allí, en la mesa redonda, Leiters ha señalado que el producto es bueno pero que el futuro no pasa únicamente por el coche eléctrico. “Parece que fuimos demasiado rápido con el salto al eléctrico, seguiremos invirtiendo en este sentido pero no tendremos un 911 eléctrico. La viabilidad pasa por el motor de combustión y el híbrido”, ha dejado claro Leiters. 

¿Qué ha pasado con Porsche? La compañía germana vive un momento financiero complicado. En sus cuentas de resultados de 2025 se reflejó un margen de beneficios de un 0,2%. Es decir, Porsche encendió las máquinas, puso a su operarios a trabajar y movió todos sus recursos y su beneficio fue prácticamente inexistente. Todo un año perdido. 

A la compañía germana se le ha juntado la tormenta perfecta. En China sus ventas se han desplomado porque el Porsche Taycan se ha quedado anticuado y sus clientes ya no quieren sus coches de combustión, al tiempo que miran al mercado local. En Estados Unidos, los aranceles han castigado tanto a la compañía que se llegó a rumorear que podían llevarse allí parte de su producción

Y, además, el salto al coche eléctrico no termina de convencer. El Porsche Taycan, aunque renovado, no ha vuelto a generar la tracción de sus primeros días. Y el Porsche Macan, que solo se vende en formato puramente eléctrico, es un coche genial pero parece que el cliente busca otra cosa. 

El cliente. Dentro del Grupo Volkswagen, Porsche tiene un problema con el coche eléctrico. La práctica totalidad de coches dentro del resto del grupo son sustituibles por coches eléctricos porque son objetos de movilidad. Hay honrosas excepciones donde el cliente seguiría pagando un extra por tener un coche con motor de combustión pero en ningún caso existe una identificación tan fuerte como con Porsche. 

Cuando nos subimos al Porsche Macan tratamos de explicar por qué no estaba funcionando correctamente el coche. Un Porsche Macan es el coche del día a día para los clientes que ya están dentro de Porsche y a ellos sí podía encajarles una versión puramente eléctrica para el día a día. 

Pero hay un cliente que llega nuevo a Porsche al que no le vale el eléctrico. Esa persona ha preferido pagar un sobreprecio por los germanos por el simple hecho de disfrutar de un coche con ADN Porsche, cumplen un sueño que les parecía inalcanzable. Y por muy bueno que sea el eléctrico, para ellos el ADN Porsche es indisoluble de un motor de combustión. En ese caso, el eléctrico no es una opción, lo que deja fuera a una base de clientes importantísima. 

Expectativas saciadas. Porsche se ha encontrado con otro problema, todo indica que el superdeportivo eléctrico no interesa. El Taycan es un producto genial que vendió mucho los primeros años pero que se ha desinflado con el paso de los años. Y es que, pasada la primera fiebre de tener el primer eléctrico de Porsche del que todo el mundo habla, el globo se ha desinflado. 

Lamborghini no deja de retrasar su primer coche eléctrico porque los superdeportivos eléctricos no están recibiendo el cariño del público. Maserati ha tirado a la basura miles de millones de euros para cancelar coches que ya estaban desarrollados. Mate Rimac confesaba que sus superdeportivos eléctricos no se venden, aunque apuntaba como culpables a las políticas de promoción del coche eléctrico

Es por eso que Ferrari parece haber querido probar fortuna con un producto completamente disruptivo y diferente. Conscientes de que no iban a agradar a sus clientes más fieles y que tampoco podían atrapar a los que no les gusta su estética, acertado o no, han terminado por tirar por una tercera vía por polémica que sea. 

Al final, lo de siempre. En sus declaraciones, Michael Leiters también dejaba claro que no tenían encima de la mesa el desarrollo de un Porsche 911 eléctrico. Tiene todo el sentido viendo cómo se ha desinflado el Taycan y el bajo interés del Porsche Macan. Electrificar por completo su modelo más icónico y el de mayor respeto de sus aficionados se presenta como un salto al vacío. 

Y es que, para empezar, el Porsche 911 es un producto particular. A lo largo de su historia ha evolucionado tomando soluciones que parecían un sacrilegio en su momento. Se renunció a la refrigeración por aire y se introdujo el turbo. Pero saltar al coche eléctrico puro parece una línea roja infranqueable. También porque las baterías añaden un peso y obligan a una redistribución de las masas que amenazan con romper su dinámica tan particular.

Lo bueno para Porsche es que la rendija que Europa ha dejado a los motores de combustión les permitirá seguir vendiendo su icónico deportivo a un precio todavía más caro. Y con Estados Unidos dando pasos hacia atrás con el eléctrico se pone la alfombra roja para amortizar las inversiones y ganar más dinero. 

Foto | Porsche

En Xataka | Los escépticos del coche eléctrico están de enhorabuena: Estados Unidos acaba de sumarse a su causa

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