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nidos de pájaro y kilómetros de basura

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De entre las tecnologías que se han aplicado en el campo de batalla en Ucrania, pocas como la reconocida actualmente como una de las armas más mortíferas. Hablamos de los drones y los cables de fibra óptica, una conjunción letal que tiene el potencial de cambiar las dinámicas en la contienda. De hecho y como contamos hace poco, en Ucrania, cada dron ruso que levanta el vuelo se convierte en una apuesta silenciosa entre la vida y la muerte si lo acompaña un cable.

Ahora, además, la tecnología está dejando un rastro inédito.

Verano invisible. Lo explicaba Forbes el fin de semana. Ucrania está entrando en una nueva fase de guerra tecnológica con el despliegue masivo de drones de ataque guiados por cables de fibra óptica, marcando lo que ya se conoce como el “verano de los drones de fibra”. Así, en campos y pueblos, los restos de estos sistemas, que dejan cintas de fibra reluciendo como telarañas sobre el terreno, se han vuelto omnipresentes.

A este respecto, el impacto ambiental inmediato y a largo plazo de los kilómetros de cableado sigue siendo incierto, pero desde CEOBS hay trabajos que están explorando varias preocupaciones, como la posible liberación de microplásticos de cables degradados, la contaminación por sustancias químicas peligrosas como las PFAS, los riesgos para la fauna silvestre por enredos físicos y las complicaciones que pueden suponer para actividades como la desminado.

No solo eso. Imágenes recientes muestran incluso nidos de pájaros construidos con fragmentos de cable, un símbolo inadvertido pero elocuente del alcance de esta nueva tecnología. Lo que comenzó como una innovación táctica ahora está transformando el modo en que se libran las batallas: los operadores ucranianos y rusos pueden introducir drones por ventanas y puertas para localizar y destruir vehículos ocultos, superando las limitaciones de los drones convencionales que dependen de señales de radio vulnerables al bloqueo electrónico.

Evolución de concepto olvidado. Como casi todo en la guerra, la idea no es nueva del todo: ya en los años 2000, DARPA había concebido drones guiados por cable de fibra óptica para evitar la interferencia electrónica. Pero no fue hasta la guerra en Ucrania cuando ese concepto encontró aplicación real. Rusia fue la primera en desplegar drones de fibra a pequeña escala hace poco más de un año, y rápidamente pasó a una producción más amplia.

Ucrania, con apoyo de voluntarios internacionales como el ex marine estadounidense Troy Smothers, ha acelerado: 15 empresas locales ya fabrican estos drones (aunque a distancia de la maquinaria rusa). El ministro de Transformación Digital, Mykhailo Fedorov, ha liderado el esfuerzo, fomentando la colaboración entre iniciativa privada y capacidades de defensa. A diferencia de los drones tradicionales, que pueden perder comunicación si vuelan bajo o tras una colina, los de fibra mantienen una conexión ininterrumpida a lo largo de decenas de kilómetros, y lo hacen sin emitir señales que puedan ser detectadas por el enemigo.

Tácticas letales. Los primeros drones de fibra apenas superaban los 3 kilómetros de alcance, pero hoy se han documentado misiones de hasta 41 kilómetros. De hecho, un video ruso muestra incluso una bobina de 50 km que pesa menos de 4 kilos, compatible con modelos de mayor tamaño. Gracias al bajo consumo energético de la conexión por cable, algunos drones pueden aterrizar y permanecer en modo emboscada durante largos períodos, listos para activarse al paso de un objetivo.

Rusia también ha mostrado prototipos de pequeños robots terrestres que funcionan como plataformas móviles para lanzar drones de fibra, ampliando su autonomía y capacidad de ataque coordinado. El concepto de una “operación telaraña”, con múltiples drones conectados y lanzados desde vehículos no tripulados, se acerca peligrosamente a convertirse en realidad.

Cómo frenar lo imposible. Contábamos hace unos días que las tropas ucranianas han intentado de todo, incluso tijeras. Pero las medidas defensivas actuales resultan ineficaces ante la nueva amenaza. Las redes físicas pueden detener algunos drones, pero basta una rendija para permitir su entrada, como demuestran videos donde drones ucranianos atraviesan mallas rusas sin resistencia. Además, rastrear el cable hasta su operador se ha vuelto impracticable ante el enmarañado paisaje de fibras abandonadas.

Cortar el cable también es una opción teórica más que práctica: existe un video que muestra un quadcóptero logrando tal hazaña, pero hacerlo requiere una combinación de precisión y sincronización extremadamente complicada. Drones equipados con escopetas han mostrado eficacia en derribar otros drones, pero son poco útiles ante la velocidad y discreción de los FPV de fibra. Algunas unidades ucranianas, como los Birds of Magyar, han logrado interceptar dispositivos rusos con ayuda de radares tácticos, pero su alcance, otra vez, es limitado y no escalable.

Sin reglas claras. La proliferación de drones de fibra óptica se está acelerando en ambos bandos, y las defensas aún no se adaptan al ritmo de su despliegue. Así, las batallas del futuro inmediato podrían incluir combates entre drones autónomos en el aire, donde el tiempo de reacción humano ya no es suficiente.

De ahí que la necesidad de desarrollar interceptores automáticos capaces de detectar y neutralizar estos drones en tiempo real se haya vuelto urgente. ¿El problema? Que el desarrollo de contramedidas va por detrás de la innovación ofensiva, y nadie puede predecir cuánto durará esta era de supremacía táctica basada en cables invisibles, ni cuál será el detonante que le ponga fin.

Imagen | 12TH BRIGADE AZOV

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Qué dice la ciencia sobre el “truco” de los dos ventiladores cruzados para enfriar la casa: funciona, pero con límites

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Con las olas de calor golpeando los termómetros, la desesperación por enfriar la casa sin disparar la factura de la luz nos lleva a buscar cualquier atajo. Y pese a que los nuevos aires acondicionados han demostrado que cuentan con un coste diario bajo, la realidad es que muchas personas prefieren optar por el clásico ventilador y hay maneras de optimizar su funcionamiento. 

Una idea. Algo que se ha ido popularizando en los últimos días es la posibilidad de usar dos ventiladores, teniendo cada uno en ventanas opuestas. Bajo esta premisa, la idea es que uno de ellos meta aire de la calle y el otro consiga sacarlo para lograr que la casa al final esté lo más fría posible dentro de sus posibilidades. 

Tiene respaldo. Lo que se propone aquí es llevar al extremo un concepto que lleva mucho tiempo usándose en el mundo arquitectónico para conseguir que las viviendas, de manera pasiva, puedan aclimatarse. Y es que, según los estándares de diseño y manuales de entidades como el IDAE, una ventilación cruzada bien diseñada puede reducir la temperatura interior hasta 5 °C.

La técnica de los dos ventiladores entra en la categoría de ventilación híbrida o asistida. Como detallan plataformas especializadas en arquitectura como ArchDaily o el área técnica de Tinsa, no basta con abrir ventanas al azar. Para que haya flujo, debe existir una diferencia de presión.

La idea. Al colocar un ventilador apuntando hacia el interior en la fachada más fría, que normalmente es la norte o la que da a un patio en sombra, y otro apuntando hacia el exterior en la fachada opuesta, estamos forzando mecánicamente ese diferencial de presión. El objetivo aquí es que el aire fresco empuje la masa de aire caliente estancada, expulsándola por la ventana opuesta.

Aunque eso sí, para que este flujo se acelere y sea más eficiente, la abertura por la que sale el aire debería estar más abierta que por la que entra.

Está probado. Una tesis de la Universidad Piloto de Colombia quiso analizar la eficacia de este método de ventilación, y se vio que este sistema mostró una reducción importante de la carga térmica en un clima cálido-húmedo. Aunque aquí es importante destacar que el aislamiento térmico de la vivienda o el edificio cobra mucha importancia, como es lógico, para mantener una temperatura adecuada. 

Tiene letra pequeña. Lógicamente, estos dos ventiladores no pueden obrar milagros, y si la temperatura exterior supera los 30 grados y especialmente si la humedad relativa es alta, la ventilación cruzada pierde toda su eficacia. Lejos de refrescar, aquí se estaría energía térmica en la vivienda y forzar la entrada de aire a 35 °C con un ventilador es el equivalente a encender un secador de pelo gigante.

La mejor hora. Aquí las recomendaciones oficiales apuntan que la ventilación cruzada, forzada o natural es una estrategia que se debe dejar para la primera hora de la mañana o para la noche cuando la temperatura es considerablemente menor.

Para que el “truco de los dos ventiladores” funcione y alcance esa bajada prometida de 5 °C en la estructura de la vivienda, debes aplicarlo solo cuando la temperatura exterior caiga por debajo de la interior. A esto se le llama “ventilación selectiva” puesto que durante esas horas, la técnica mecánica de los dos ventiladores barrerá el calor acumulado en las paredes y techos durante el día. 

Imágenes | Delaney Van

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El próximo megacrucero de Carnival será descomunal. Su mayor cambio estará en cómo se verá el mar

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Un megacrucero puede ofrecer tantas atracciones que, en algunos momentos, resulte fácil olvidar que está navegando. Carnival pretende responder a esa contradicción con el Carnival Destiny, un barco de dimensiones descomunales cuya propuesta no se apoyará únicamente en el volumen, la capacidad o el número de espacios a bordo. La naviera quiere que su rasgo distintivo sea la relación con el exterior. Para conseguirlo, ha planteado una arquitectura abierta, con más superficies acristaladas, perspectivas amplias y zonas concebidas para mantener el océano dentro del campo de visión.

El Carnival Destiny será el primer integrante de la nueva clase Ace, una familia de tres barcos con entregas previstas para 2029, 2031 y 2033. Su construcción comenzó formalmente con la ceremonia de corte de acero en el astillero de Fincantieri en Monfalcone, Italia, donde también se mostró un holograma 3D con el primer adelanto de su diseño. La entrega está programada para el verano de 2029, después de la cual navegará hacia destinos del Caribe, Bahamas y México.

Por tamaño, el Destiny entrará directamente en la categoría más alta del mercado. Sus aproximadamente 230.000 GT de arqueo bruto y su capacidad para alrededor de 8.000 pasajeros lo situarán cerca de los mayores cruceros construidos, aunque no encabezará la clasificación por volumen. Los barcos de la clase Icon de Royal Caribbean, como el Icon of the Seas y el más reciente Legend of the Seas, rondan los 250.800 GT y pueden alojar a unos 7.600 pasajeros a plena capacidad. El nuevo buque de Carnival competirá, por tanto, en esa misma liga, pero con una propuesta distinta.

Un gigante que no quiere ocultar el océano

Una vez situada su escala, la diferencia que la compañía quiere subrayar aparece en el diseño. Carnival no ha presentado todavía una atracción principal ni un gran espacio temático que defina al barco, sino una forma distinta de organizarlo alrededor de su relación con el exterior. La empresa lo describe como el megacrucero más orientado hacia fuera del mercado, una afirmación promocional que todavía tendrá que demostrar. La intención, en cualquier caso, es clara: que el océano funcione como una referencia constante y no como un elemento secundario.

Para materializar esa idea, el proyecto recurrirá a más de 18.200 m² de superficies acristaladas. Entre los elementos ya anunciados habrá paredes de cristal de varias plantas, líneas de visión más abiertas y una mayor presencia de espacios orientados hacia el exterior. No se trata únicamente de añadir ventanas, sino de organizar parte de la arquitectura para reducir obstáculos visuales y extender las vistas a través del buque. Carnival todavía no ha mostrado el diseño completo, por lo que el alcance real de esa transformación sigue pendiente de conocerse.

Legend Of The Seas
Legend Of The Seas

Esta imagen muestra el Legend of the Seas de Royal Caribbean, no el futuro Carnival Destiny. Entregado en junio de 2026 como tercer barco de la clase Icon, representa la referencia actual frente a la que Carnival situará su nuevo gigante

Otro de los pilares estará en los camarotes y en las cubiertas exteriores. La compañía sostiene que el Destiny tendrá una cantidad inédita de alojamientos con balcón y vistas al mar, pero no ha publicado una cifra que permita comprobar el alcance de esa afirmación. También rediseñará el Lanai, una cubierta exterior concebida para crear una conexión más continua con el océano. Con ello, la naviera pretende que esa relación no dependa únicamente de los grandes espacios panorámicos.

Los cambios no terminarán en la arquitectura, aunque el resto de las novedades todavía es difícil de medir. Según Carnival, más del 70% de los espacios y atracciones responderán a conceptos que la marca no ha utilizado antes, con propuestas previstas en restauración, bares, salones, entretenimiento y zonas al aire libre. La cifra resulta llamativa, pero aún no viene acompañada de nombres, planos ni descripciones detalladas. Hasta que lleguen esos anuncios, solo puede afirmarse que prepara una renovación amplia de su oferta, no que cada propuesta vaya a ser inédita en el sector.

La propuesta del Destiny parte de una contradicción: cuanto más crecen los cruceros y más actividades concentran, más fácil resulta que el mar quede relegado al fondo. Carnival intentará corregirlo con balcones, recorridos exteriores, grandes superficies acristaladas y una distribución concebida para ampliar las vistas. La idea ya está definida, pero todavía falta comprobar cómo funcionará en un barco preparado para alrededor de 8.000 pasajeros. Hasta 2029 no sabremos si esa arquitectura cambiará realmente la experiencia o si su mayor efecto quedará en el terreno promocional.

Imágenes | Carnival

En Xataka | Una tecnología creada para evitar colisiones en el mar trae de cabeza a los millonarios: permite localizar sus yates en segundos

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El próximo megacrucero de Carnival será descomunal. Su mayor cambio estará en cómo se verá el mar

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Un megacrucero puede ofrecer tantas atracciones que, en algunos momentos, resulte fácil olvidar que está navegando. Carnival pretende responder a esa contradicción con el Carnival Destiny, un barco de dimensiones descomunales cuya propuesta no se apoyará únicamente en el volumen, la capacidad o el número de espacios a bordo. La naviera quiere que su rasgo distintivo sea la relación con el exterior. Para conseguirlo, ha planteado una arquitectura abierta, con más superficies acristaladas, perspectivas amplias y zonas concebidas para mantener el océano dentro del campo de visión.

El Carnival Destiny será el primer integrante de la nueva clase Ace, una familia de tres barcos con entregas previstas para 2029, 2031 y 2033. Su construcción comenzó formalmente con la ceremonia de corte de acero en el astillero de Fincantieri en Monfalcone, Italia, donde también se mostró un holograma 3D con el primer adelanto de su diseño. La entrega está programada para el verano de 2029, después de la cual navegará hacia destinos del Caribe, Bahamas y México.

Por tamaño, el Destiny entrará directamente en la categoría más alta del mercado. Sus aproximadamente 230.000 GT de arqueo bruto y su capacidad para alrededor de 8.000 pasajeros lo situarán cerca de los mayores cruceros construidos, aunque no encabezará la clasificación por volumen. Los barcos de la clase Icon de Royal Caribbean, como el Icon of the Seas y el más reciente Legend of the Seas, rondan los 250.800 GT y pueden alojar a unos 7.600 pasajeros a plena capacidad. El nuevo buque de Carnival competirá, por tanto, en esa misma liga, pero con una propuesta distinta.

Un gigante que no quiere ocultar el océano

Una vez situada su escala, la diferencia que la compañía quiere subrayar aparece en el diseño. Carnival no ha presentado todavía una atracción principal ni un gran espacio temático que defina al barco, sino una forma distinta de organizarlo alrededor de su relación con el exterior. La empresa lo describe como el megacrucero más orientado hacia fuera del mercado, una afirmación promocional que todavía tendrá que demostrar. La intención, en cualquier caso, es clara: que el océano funcione como una referencia constante y no como un elemento secundario.

Para materializar esa idea, el proyecto recurrirá a más de 18.200 m² de superficies acristaladas. Entre los elementos ya anunciados habrá paredes de cristal de varias plantas, líneas de visión más abiertas y una mayor presencia de espacios orientados hacia el exterior. No se trata únicamente de añadir ventanas, sino de organizar parte de la arquitectura para reducir obstáculos visuales y extender las vistas a través del buque. Carnival todavía no ha mostrado el diseño completo, por lo que el alcance real de esa transformación sigue pendiente de conocerse.

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Esta imagen muestra el Legend of the Seas de Royal Caribbean, no el futuro Carnival Destiny. Entregado en junio de 2026 como tercer barco de la clase Icon, representa la referencia actual frente a la que Carnival situará su nuevo gigante

Otro de los pilares estará en los camarotes y en las cubiertas exteriores. La compañía sostiene que el Destiny tendrá una cantidad inédita de alojamientos con balcón y vistas al mar, pero no ha publicado una cifra que permita comprobar el alcance de esa afirmación. También rediseñará el Lanai, una cubierta exterior concebida para crear una conexión más continua con el océano. Con ello, la naviera pretende que esa relación no dependa únicamente de los grandes espacios panorámicos.

Los cambios no terminarán en la arquitectura, aunque el resto de las novedades todavía es difícil de medir. Según Carnival, más del 70% de los espacios y atracciones responderán a conceptos que la marca no ha utilizado antes, con propuestas previstas en restauración, bares, salones, entretenimiento y zonas al aire libre. La cifra resulta llamativa, pero aún no viene acompañada de nombres, planos ni descripciones detalladas. Hasta que lleguen esos anuncios, solo puede afirmarse que prepara una renovación amplia de su oferta, no que cada propuesta vaya a ser inédita en el sector.

La propuesta del Destiny parte de una contradicción: cuanto más crecen los cruceros y más actividades concentran, más fácil resulta que el mar quede relegado al fondo. Carnival intentará corregirlo con balcones, recorridos exteriores, grandes superficies acristaladas y una distribución concebida para ampliar las vistas. La idea ya está definida, pero todavía falta comprobar cómo funcionará en un barco preparado para alrededor de 8.000 pasajeros. Hasta 2029 no sabremos si esa arquitectura cambiará realmente la experiencia o si su mayor efecto quedará en el terreno promocional.

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