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Starship ha llegado al espacio, después ha perdido el control. A SpaceX le está costando horrores salir del bache
Caras largas una vez más en SpaceX, a pesar de los avances que ha conseguido el noveno vuelo de Starship respecto a sus predecesores. Y es que la cosa ha acabado mal para la nave de todos modos.
Primer Super Heavy usado. El cohete más alto del mundo despegó con siete minutos de retraso a las 18:37 del 27 de mayo, hora local en Starbase. El despegue fue perfecto, con 33 de los 33 motores Raptor rugiendo al mismo tiempo, lo que marca la primera reutilización de un propulsor Super Heavy.
El Booster 14 había volado por primera vez en el vuelo 7. Aunque fueron restaurados entre misiones, 29 de sus 33 motores Raptor eran de segunda mano. Uno de ellos, el 314, ha despegado hoy por tercera y última vez, avanzando en el objetivo de rápida reutilización de las dos etapas de Starship.

Motores Raptor 2 restaurados para el vuelo 9, incluido el 314 con la referencia al número pi
Desintegrado en pleno retorno. Dos minutos y medio después del despegue, la nave encendió sus seis motores y se separó del propulsor. SpaceX ha probado por primera vez un giro del Super Heavy en una dirección controlada para ahorrar combustible. Ha salido bien.
A continuación, el Booster 14 inició una secuencia de regreso más agresiva de lo normal, con un ángulo de ataque más elevado. A los seis minutos y medio del despegue, cuando el propulsor debía encender sus motores, explotó en el aire.
Debido a los experimentos en la maniobra de retorno, una explosión no estaba fuera de las quinielas, pero era el peor escenario en esta fase de vuelo. Los datos que SpaceX haya recabado ayudarán a evitar que se repita.
Starship ha llegado al espacio. Mientras tanto, la etapa superior del cohete, la nave Starship 35, continuó su viaje, alcanzando por primera vez en tres intentos una trayectoria suborbital que la llevaría del océano Atlántico al océano Índico.
Si bien ha roto la racha de fallos de las dos misiones anteriores (la 7 debido a una respuesta armónica que provocó fugas de propelente y la 8 por un fallo de hardware en un motor Raptor), la nave acabó fallando de todos modos. Es el tercer prototipo de la segunda generación de Starship. Todos han fallado.

Maquetas de satélites Starlink (centro) que se quedaron sin salir por la compuerta (derecha)
La compuerta no se ha abierto. Uno de los objetivos de este vuelo era el despliegue de ocho maquetas de satélites Starlink de nueva generación, que habría supuesto la primera vez que Starship liberaba una carga útil.
Programada para unos 18 minutos y medio después del despegue, la prueba no pudo llevarse a cabo porque la compuerta de la bahía de carga, un mecanismo que SpaceX conoce como “dispensador Pez”, no se terminó de abrir, obligando a abandonar el intento, tal y como ocurrió en el vuelo 3 de Starship.
La nave ha perdido el control. La otra similitud del vuelo 9 con el vuelo 3 es que Starship perdió el control 30 minutos después del lanzamiento. La nave comenzó a girar de forma incontrolada después de que SpaceX detectara una fuga en algunos de los sistemas del tanque de combustible, muchos de los cuales se utilizan para el control de actitud del vehículo.
Como en el vuelo 3, SpaceX tuvo que cancelar otro de los experimentos importantes de esta misión: el reencendido de uno de los motores Raptor en pleno vuelo espacial. Pero lo peor del fallo fue no poder probar, una vez más, las mejoras y pruebas relacionadas con el escudo térmico y los nuevos alerones de la nave.
SpaceX perdió el contacto con la Starship 35 durante la reentrada, terminando así una misión con más sombras que luces. La tercera Starship de segunda generación ha acabado como sus dos predecesoras: desintegrándose.
Imágenes | SpaceX
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Aplazan la segunda parte de “The Batman” de Robert Pattinson; se estrenará hasta febrero de 2028
EFE.- La segunda entrega de “The Batman”, protagonizada por Robert Pattinson, aplazó su fecha de estreno una vez más hasta el 18 de febrero de 2028.
“The Batman Part II”, dirigida por Matt Reeves (“War for the Planet of the Apes”), tenía previsto llegar a los cines el 1 de octubre de 2027.
La película ya había sufrido otros cambios en su calendario de estreno. Inicialmente, DC Studios había fijado su lanzamiento para el 3 de octubre de 2025, pero las huelgas de Hollywood de 2023 obligaron a retrasar la producción y posponer su estreno al 2 de octubre de 2026.
Posteriormente, la fecha volvió a modificarse al 1 de octubre de 2027, antes del nuevo aplazamiento anunciado este martes.
Reeves dio a conocer la nueva fecha junto con las primeras imágenes de la película, publicadas en Vimeo. En el breve video se observa a Pattinson caracterizado como Batman durante una noche lluviosa; el personaje permanece inmóvil mientras gira hacia la cámara, con una patrulla visible a lo lejos y el sonido de una radio policial de fondo.
El director coescribió el guion de la secuela con Mattson Tomlin (“Terminator Zero”), y en la película también participarán Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Charles Dance, Brian Tyree Henry y Sebastian Koch.
La primera película de “The Batman” recaudó en 2022 más de 772 millones de dólares a nivel mundial y logró el segundo mejor estreno de la pandemia con 134 millones de dólares a nivel nacional.
La película de Reeves no es la única que ha sufrido cambios en su estreno, Warner Bros. también anunció que “The Great Beyond” de JJ Abrams cambió su lanzamiento del 12 de noviembre de 2026 al 1 de octubre de 2027.
Por su parte, “Panic Carefully”, de Sam Esmail, retrasó su estreno del 26 de febrero de 2027 al 9 de abril del mismo año, mientras que “Revenge of La Llorona” también fue desplazada a esa fecha tras estar programada inicialmente para febrero.
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China acaba de reunir 100.000 aceleradores nacionales en un superclúster. El desafío ahora es que trabajen juntos con eficiencia
China ha puesto en marcha en Zhengzhou el Dawning 8000, un superclúster de inteligencia artificial que, según Sugon, puede integrar 100.000 tarjetas de cálculo desarrolladas en el país. La compañía lo presenta como el primer sistema chino de esta dimensión construido alrededor de una infraestructura nacional, desde los chips y la red hasta el almacenamiento y la refrigeración. Sugon asegura que el proyecto ya está conectado a la red nacional de supercomputación, aunque todavía no ha publicado sus especificaciones técnicas completas.
La escala no basta. El tamaño de la instalación no implica por sí solo un salto equivalente en capacidad de cálculo. En las cargas que pretenden aprovechar miles de procesadores, el trabajo debe dividirse, sincronizarse y recomponerse sin que la comunicación entre nodos termine consumiendo una parte desproporcionada del tiempo. A medida que crece el conjunto, también aumentan los puntos de fallo, la complejidad del software y las exigencias sobre la red y el almacenamiento. El verdadero desafío empieza cuando esas tarjetas tienen que comportarse como una sola máquina.
El salto pendiente. Sugon sostiene que el nodo central ya ha sido optimizado para más de 300 aplicaciones de una veintena de campos, entre ellos los grandes modelos, la robótica, la automoción, la industria farmacéutica y la predicción meteorológica. La compañía añade que más de 70 aplicaciones han completado despliegues a escala de 10.000 tarjetas. Son datos relevantes para evaluar la madurez de la plataforma, aunque la información difundida no detalla una carga pública ejecutada con las 100.000 unidades simultáneamente.
Autonomía bajo presión. La apuesta de Zhengzhou no puede separarse de la presión que afronta la industria tecnológica china. Estados Unidos incluyó a Sugon en su Entity List en 2019 y ha ampliado desde entonces las restricciones sobre semiconductores avanzados y equipos relacionados con la computación de alto rendimiento. En ese escenario, levantar una infraestructura basada en tecnología nacional tiene un valor que va más allá de la potencia conseguida. El proyecto encaja en el esfuerzo chino por ampliar su capacidad propia y reducir dependencias de la cadena de suministro.
La cifra no basta. Cien mil aceleradores chinos no equivalen automáticamente a cien mil GPU comparables de Nvidia. El despliegue tampoco permite afirmar que China haya dejado atrás su dependencia del hardware occidental para sostener su infraestructura de inteligencia artificial. Sí demuestra, según Sugon, que el país ya puede levantar sistemas propios a una escala cada vez mayor. No es autonomía completa, pero sí otro paso en el camino para depender menos de proveedores extranjeros.
Imágenes | Sugon
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la fiesta de cumpleaños de cinco millones de dólares de un millonario que pasó a la historia
Corría febrero de 2007 y en un antiguo cuartel militar del Upper East Side de Manhattan, casi 600 invitados brindaban con champán mientras Rod Stewart cantaba en un concierto privado con motivo del 60 cumpleaños de uno de los hombres más poderosos de Wall Street.
Ese hombre era Stephen Schwarzman, CEO y fundador de Blackstone. Nadie en la fiesta sabía que, meses después, esa misma noche pasaría a la historia como el símbolo de todo lo que iba a salir mal en Wall Street.
Una fiesta que marcó una era. Aquella no fue una fiesta de cumpleaños cualquiera. Casi dos décadas más tarde, todavía hay muchos que la recuerdan como una de las más ostentosas.
Schwarzman, fundador de Blackstone, alquiló el Park Avenue Armory de Manhattan, lo llenó de orquídeas, palmeras y un retrato suyo a tamaño real. Según recoge el libro ‘Davos Man‘ de Peter S. Goodman, el cómico Martin Short animó la velada, la cantante Patti LaBelle le cantó el cumpleaños feliz y hasta Rod Stewart dio un concierto privado.
Entre los casi 600 asistentes había banqueros, políticos y hasta un tal Donald Trump, entonces solo un empresario neoyorquino más.
Una fiesta inolvidable. Se estima que la fiesta costó entre tres y cinco millones de dolares. Hoy esa cifra parece modesta al lado de otros derroches de los que hacen gala los millonarios, pero en aquellos años era un dispendio importante.
Schwarzman lo justificó después como “una celebración con seiscientas personas que nos importaban”. Peccata minuta para alguien que venía de embolsarse 398,3 millones de dólares en el ejercicio fiscal de 2006.
Lo caro no fue la fiesta. Sin embargo, la fiesta llegó apenas cuatro días después de un anuncio clave. Blackstone acababa de cerrar la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares. Meses más tarde, la empresa salió a bolsa. Schwarzman se embolsó cerca de 700 millones en efectivo, y se adjudicó una participación valorada en unos 9.000 millones.
Ese cóctel de lujo y dinero fácil llamó la atención del Senado. Los legisladores Max Baucus y Chuck Grassley presentaron lo que la prensa bautizó como el “Proyecto de ley Blackstone”. Una normativa hecha a medida para la empresa de Schwarzman que buscaba subir los impuestos al capital privado.
Con la crisis de las subprime ya encima, Schwarzman terminó admitiendo que aquella fiesta fue “un poco exagerada”. Aseguró que nunca quiso convertirse en el símbolo de la opulencia de una época.
“No soy rico”, solo tenía un patrimonio de 8.000 millones. Con semejante fortuna, cualquiera esperaría cierta comodidad con la etiqueta de rico. Pero ese no era el caso de Schwarzman.
Tal y como recogía The Wall Street Journal, incluso tras la ostentosa fiesta de cumpleaños del millonario, cuando le preguntaron por su estilo de vida, el CEO de Blackstone respondió sin dudar: “No me siento una persona rica. Otros me ven como tal, pero yo no. Me siento igual que cuando era asociado de quinto año y aspiraba a ser socio en Lehman. No he cambiado… Sigo intentándolo”.
Los viejos excesos que ya no vuelven igual. Tal vez haciendo gala de cierta nostalgia, diez años después de aquella fiesta memorable, Schwarzman celebró sus 70. En esta ocasión, tampoco escatimó.
Hubo camellos, trapecistas y un concierto privado de la cantante Gwen Stefani en Palm Beach, cerca de Mar-a-Lago. La fiesta pasó casi sin ruido por las portadas de los periódicos. Era la era Trump y el lujo ya no escandalizaba a nadie como antes. Sus vecinos Ivanka Trump y Jared Kushner estuvieron entre los invitados.
El rey de las fiestas a los 79. Hoy, con una fortuna de 48.000 millones de dólares, Schwarzman prepara una fiesta de Halloween en su finca inglesa de Conholt Park. Nada de camellos ni templos: solo fuegos artificiales y dos días de reunión privada. Algo tranquilo. De chill.
Los excesos de antaño, esos que hacían temblar al Congreso, ya no asustan tanto hoy. Los multimillonarios de esta década son más discretos con las formas, aunque su riqueza se haya multiplicado por diez. Los milmillonarios de ahora gastan igual o más que Schwarzman en 2007, solo que no hacen la misma ostentación. La diferencia está en el ruido, no en el dinero.
Imagen | Unsplash (Ophélie Bonavita), Flickr (World Economic Forum)
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