Escrito en ENTRETENIMIENTO el
Actualidad
review características, precio y especificaciones
iRobot fue de las primeras en diseñar un robot aspirador con base autovaciable y ahora, cuando la práctica totalidad de los fabricantes la han implementado, ya tiene una alternativa a esos armatostes (con perdón): el Dust Compactor. Como su nombre indica, compacta el polvo y además lo hace en el depósito del propio aspirador.
Dust Compactor es solo el apellido de la Roomba 205, un modelo que su ficha técnica y su PVP apunta a ser el modelo más equilibrado e interesante no solo de iRobot, sino del mercado general. Pero un aspirador es mucho más que su ficha técnica: esta ha sido nuestra experiencia con el Roomba 205 Dust Compactor tras probarla a fondo.
Ficha técnica del Roomba 205 Dust Compactor
|
Roomba 205 Dust Compactor |
|
|---|---|
|
DIMENSIONES |
Robot: 35,8 x 10,1 cm |
|
capacidad |
313 mL (aspirado) Con dust compactor hasta 60 días |
|
Succión |
7000 Pa |
|
Limpieza |
Cepillo de goma multisuperficie Paño de fregado Fregado Smarscrub |
|
NAVEGACIÓN INTELIGENTE |
LiDAR + cámara |
|
sistema operativo |
iRobot OS Compatible con Alexa, Siri y Google Assistant |
|
Precio |
iRobot Roomba 205 DustCompactor Combo, Aspirador, friegasuelos y compactador Integrado de residuos en el Robot, Clearview LiDAR, 7000Pa,180 mins, SmartScrub, Evita obstáculos, Recarga y reanuda,App
* Algún precio puede haber cambiado desde la última revisión
Diseño: minimalismo en todos los sentidos
Cada vez que tengo que analizar un robot aspirador, la caja es más grande que el anterior. La culpa la tienen las completísimas bases autovaciables, interesantes en términos de mantenimiento y posibles alergias, pero terroríficas si tienes un piso pequeño como el mío. Así que me sorprendió bastante cuando llegó una caja pequeña: iRobot ha apostado por el minimalismo con este Roomba 205 Dust Compactor.


Y no lo digo solo porque venga con una base minúscula y poco más, sino también porque la estética del robot es moderno y simple, libre de protuberancias o pletinas. Un simple cilindro achatado con un elegante acabado en negro mate con detalles texturizados que emulan un tejido y dos botones en negro brillante donde se nota a distancia las huellas de los dedos y el polvo. Eso sí, entra por los ojos.
En el frontal, el clásico parachoques y una cámara, así como una ranura donde se ubica el LiDAR para complementar la navegación. En la parte trasera, un amplio depósito en el que profundizaremos más adelante pero que ya puedo adelantar algo: mucho tiene que comprimir para que quepa la suciedad de dos meses.


Como es habitual en los robots aspiradores, lo mejor está en la cara que está en contacto con el suelo: allí se encuentra un cepillo lateral, un único rodillo de goma multisuperficie indicado para atrapar el pelo sin enredarse que ocupa algo más de la mitad del diámetro y elementos habituales como las pletinas de carga o las ruedas. Un extra: en una vuelta al pasado, iRobo viene con un accesorio de quita y pon para fregar a la vieja usanza, esto es con una mopa y un pequeño depósito donde añadir el agua que irá mojando el paño.
Una navegación superlativa
Después de años y generaciones tirando únicamente de una cámara para orientarse en la gama media y alta, iRobot ha apostado (por fin) por la combinación de cámara + LiDAR y el resultado ha sido sobresaliente. Es cierto que su algoritmo de navegación estaba depurado como pocos, lo que permitía hitos como que modelos suyos sin cámara ni láser se perdieran menos que otros que sí que tenían navegación smart.


El resultado es lo mejor de los dos mundos: ya no sufre con falta de luz (el histórico mal endémico de las Roomba) ni lo pasa mal con elementos como los textiles hasta el suelo como cortinas o con acabados espejados. Lo estoy poniendo dos veces al día en casa y vuelve a la base pasados 32 – 33 minutos habiendo recorrido todo con la precisión de un reloj suizo.
A destacar lo bien que calcula si cabe o no anticipándose a posibles choques, de modo que se mete por donde puede, que no es poco. Obviamente, por espacios de 35 centímetros o menos simple y llanamente no cabrá, así que lo suyo es despejar el área todo lo posible o sacar la escoba. Además, sigue una trayectoria lógica, yendo de habitación en habitación, trazando primero el perímetro y luego recorriéndolo todo en zigzag. Todo esto puede verse en el mapa de la aplicación.
Esquiva sin problemas y sin empujar elementos como cortinas o los comederos de las perras, así como las zapatillas. En pocas palabras: si te preocupas por dejar el espacio a limpiar libre de sillas en medio y de otros objetos, vas a lograr grandes resultados porque por donde pasa, limpia.


Limpieza dispar: notable alto en aspiración, suficiente en fregado
La propuesta de limpieza del Roomba 205 Dust Compactor pasa por su configuración de cepillos y hasta 7.000 Pascales de succión. Para el fregado, la mopa con dosificación. Si no haces nada, la limpieza funciona dejando los valores medios y una pasada, pero adentrándose en la app encontramos cuatro niveles de aspiración y tres de fregado.
Pero hay mucho más: se puede configurar el modo Smartscrub, que incide más a la hora de fregar repasando el suelo, elegir entre una o dos pasadas y por supuesto, la posibilidad de solo aspirar, solo fregar o aspirar y fregar. Pero iRobot lo ha ideado para que no recurramos demasiado a las opciones, más allá de configurar rutinas una vez y tenerlas a mano. O de usar el modo por defecto.
Esta Roomba 205 Dust Compactor es Combo, el apellido que le pone iRobot a los modelos de friega y ya os adelanto algo: no friega igual de bien de lo que aspira. Tras la configuración inicial y el mapeado, puse en acción el programa base: aspirar y fregar todo a potencia media, lo que viene por defecto. Una obviedad que no está de más recordar: para que friegue primero has de colocar la pletina con la mopa y llenarla de agua (admite también el uso de limpiador).


En poco más de media hora había limpiado nuestro piso de poco más de 50 metros cuadrados donde además viven dos perras peludas. Más allá de alguna miga y arenilla de mi calzado de padel, el gran problema en casa es siempre el pelo: aspiramos a diario, pero si aspiras dos veces al día tampoco viene mal.
A nivel medio de aspiración el resultado es bastante bueno, retirando la mayoría de los pelos. Puede que tenga solo un rodillo y que no sea de lado a lado, pero el cepillo de goma es lo mejor para hogares con mascotas. Sí, hay alguna esquina que se resiste y lógicamente si no pasa por un sitio porque no cabe o has dejado obstáculos, tampoco lo limpia.
Estos días mayoritariamente he optado por ese modo medio y me parece el indicado para limpiezas estándar. Ni siquiera en momentos de cambio de pelo (una de ellas se encuentra en fase de muda) supone un problema. Eso sí, en ese caso configurar doble pasada es buena idea. Donde sí que he notado diferencia es con su capacidad de tragar: poniéndolo al máximo se lleva hasta un kiko.
Me ha gustado bastante cómo se comporta en alfombras. Aquí solo tenemos una pequeña y no demasiado peluda y se nota visualmente cómo retira el polvo y pelos para dejarla bastante apañada, incluso a prueba de sacudirla para comprobar. De vez en cuando tocará pasar el aspirador a mano para una limpieza a fondo, pero sí que ayuda a mantenerla en buenas condiciones más tiempo. Un punto interesante es que si tiene la pletina de fregar, detecta y esquiva los textiles para evitar disgustos.


En cuanto al fregado, lo que hace este aspirador es limitarse a friccionar el suelo con una mopa humedecida, algo que mejora si añades producto y si activas el SmartScrub que le hace moverse en forma de vaivén para repasar y, aunque está bien para mantener el suelo limpio y retirar alguna mancha, no es tan efectivo como los dobles discos rotatorios a lo lijadora de otras marcas.
Aunque desde la app se puede configurar solo aspirar, solo fregar o las dos cosas, también lo puedes hacer a las bravas: si no le pones agua a la mopa, se limita a frotar el suelo en seco y si retinas la pletina de fregado pues lógicamente no puede fregar. Configurando el fregado intenso el suelo se humedece más y eso ayuda a limpiar más y mejor, pero el depósito de agua es tan pequeño que se vacía apenas limpiando poco más de una habitación y como no te avisa ni en la app ni de forma oral, si no estás pendiente, puedes descubrir después que ha dejado el fregado a medias.
En cuanto a calidad de limpieza, considero que este es un robot que destaca especialmente para aspiración, dando la talla en hogares con mascotas. En cuanto al fregado, se limita a cumplir en tareas de mantenimiento pero no va a evitar que cojas la fregona cada semana. iRobot ya apostado por fin por los sensores LiDAR y si quiere subir un peldaño en fregado, creo que también debería explorar otros caminos.
Autonomía suficiente: no esperes grandes alardes
iRobot suele ser bastante críptica a la hora de proporcionar información técnica cuantitativa en frío y datos técnicos, algo que se aprecia especialmente en el apartado de batería y autonomía. Independientemente de mAh y centrándonos en la experiencia cuantitativa: el Roomba 205 Dust Compactor es ideal para pisos de tamaño medio.
Poniendo como base de estudio nuestro piso de 55 metros cuadrados, con el modo por defecto de limpiar toda la casa a nivel medio de aspiración y fregado hemos podido realizar casi 3 limpiezas, 100 minutos de funcionamiento. La cosa cambia si lo ponemos en limpieza profunda con dos pasadas y aspiración y fregado al máximo: la app estima que la operación le costará 70 minutos, pero cuando lleva unos 50 minutos se queda sin batería para continuar y tiene que retornar a la base para alimentarse.


Cuando ha recargado suficiente batería, vuelve donde se quedó y completa la misión. Esto no supone un gran problema más allá de que necesitarás más paciencia: es peor que se quede sin agua para fregar y no te avise. Si optamos por solo aspirar toda la casa a máxima potencia, si que permite llegar a dos limpiezas limpiezas completas de sobra.
Más allá de probar diferentes configuraciones, toca pensar en escenarios reales: no es habitual tener que hacer una limpieza profunda a toda la casa con doble pasada, aspiración y fregado al máximo y Smartscrub, pero sí que es probable que esta exhaustividad la apliquemos a las habitaciones más sucias, como por ejemplo cocina y baño. Ahí sí que con una carga de batería puede limpiar toda la casa.
Cómo es la app: el buen diseño de siempre, pero más techie
Mientras que el grueso de aplicaciones de otros fabricantes se centraba en ofrecer una larga lista de opciones de personalización y uso dejándolas a la vista, iRobot siempre ha apostado por una experiencia de uso sencilla e intuitiva simplificando el proceso.


Y a título personal, siempre me ha parecido un acierto: salvo cuando me toca rebuscar entre la aplicación para un análisis, como usuaria al final siempre acabo poniendo el mismo programa de limpiarlo todo y luego de vez en cuando alguno específico, como por ejemplo limpiar baño y cocina a fondo. Quiero que limpie ya, no perder el tiempo manipulando una app.
Pues bien, después de años con una interfaz, la app de la Roomba ha cambiado de arriba a abajo manteniendo esa esencia ágil pero dando una vuelta de tuerca para quienes buscan más opciones. Así, en la sección de ‘Mi hogar’ elegimos el mapa del piso que queremos limpiar (por si tenemos casas multiplanta) y en la sección de ‘¿Cómo quieres limpiar hoy’? elegimos una tarjeta o creamos una nueva rutina. Y aquí se puede elegir qué habitaciones, en qué orden, con qué modo de limpieza, el nivel de aspiración y fregado y finalmente, si empieza ahora o lo quieres programar.


Lo bueno es que quedan guardados para que una vez diseñado, lo tengas a mano más adelante. Lo normal será tener menos de cinco rutinas, pero no está mal para amantes de la personalización. Eso sí, lo que con la app de antaño se hacía con un toque, ahora requiere de dos.
Por lo demás, estamos ante una app bien diseñada, con una estética uniforme y clara que no complica que cualquiera pueda ponerlo en marcha, aunque la gente techie la disfrutará más: las automatizaciones para el hogar inteligente ganan protagonismo y los ajustes siguen siendo los mismos, solo que esta vez han cambiado el clásico e identificable engranaje por los genéricos tres puntos. En resumen: la app ha ganado en opciones, pero en el proceso ha perdido claridad.
Mantenimiento: lo de siempre, pero muy de vez en cuando
Después de probar modelos y modelos con base autovaciable, toca una vuelta a los orígenes: ¿que quieres vaciar el depósito? Pues a la vieja usanza: vas al dispositivo, tiras a la vez que aprietas la palanquita y lo extraes. Después, levantas la tapa y lo vuelcas en la basura. No tiene mucho misterio, aunque al manipularlo algo me he manchado de polvo.
Lo bueno es que no hay que hacerlo cada vez que se usa o semanalmente: tenemos que aspirar nuestra casa a diario porque tenemos dos mascotas que están mudando al pelaje estival y no ha hecho falta. He echado un vistazo al depósito tras 10 días de uso continuado y la suciedad no ocupa ni la cuarta parte. Con un aspirador normal, ya habría tenido que vaciarlo varias veces porque las bolas de pelo ocupan mucho.


Sí, el depósito es más grande de lo normal (habitualmente, 313 ml), pero el truco está en un sistema de compactación que esencialmente empuja los residuos para compactarlos, de modo que ahora mismo no ocupa ni la cuarta parte. En mi piso no creo que llegue a durar 60 días, pero no todo el mundo tiene dos perras peludas en su casa.
Eso es lo más innovador y diferencial, porque el resto es como toda la vida: el filtro está dentro del depósito y se extrae tirando, la pletina para liberar el rodillo y limpiarlo a mano, el accesorio para fregar se retira simplemente pulsando los dos botones dispuestos a cada lado y a partir de aquí, se puede extraer la mopa para lavarla y retirar la tapa para rellenarlo. Sin misterio ni novedades, aunque todo esto viene explicado tanto en los manuales como en la app.
Roomba 205 Dust Compactor, la opinión de Xataka


Desde hace tiempo tengo una opinión incómoda con los robots aspiradores: navegan cada vez mejor, el mantenimiento se ha reducido a lo mínimo imprescindible, el fregado sigue puliéndose… y también suben de precio. El argumento es que la innovación cuesta dinero. El problema es que mi cartera es limitada y habiendo probado modelos de todo tipo, mi sensación es que llega un momento en el que cada euro invertido renta menos y salvo que haya barra libre presupuestaria, hay robots aspiradores con alta relación prestaciones coste a módico precio.
Lo bueno de un producto al que cada año se le da una vuelta de tuerca es que se acaban democratizando las tecnologías y como resultado, vemos robots que pintan la cara a otros que cuestan el doble, como el Xiaomi Robot Vacuum X20. En cuanto saqué al Roomba 205 Dust Compactor de la caja y lo puse a funcionar, supe que sería el robot aspirador que me compraría. Si no tuviera uno ya.
iRobot ha acertado de pleno a la hora de hacer sacrificios, logrando un robot aspirador redondo que da la talla en todo lo que le puedas pedir: navega bien, tiene un rodillo de goma que va fino con el pelo, sirve para minimizar la frecuencia de pasar la fregona y puedes manejarlo desde la comodidad de la app. No es el más potente ni el que más autonomía tiene, pero le basta para cumplir con nota en una casa con dos mascotas bien peludas.
Las bases autolimpiables han sido la solución estandarizada para minimizar el mantenimiento y la exposición a alérgenos, pero este Dust Compactor se erige como una alternativa mucho más compacta, porque al fin y al cabo el depósito lo vacías menos a menudo pero sin tener un armatoste en casa.
No solo es la Roomba con mejor calidad precio del catálogo, es que se postula a ser el mejor robot aspirador para compras “sensatas”. No es el más barato, pero hay algo que me invitaría a estirarme hasta su precio: tengo una Roomba i7 en casa con más de un lustro funcionando y sigo pudiendo comprar recambios, bolsas y recibiendo actualizaciones. Es más, hasta se sigue vendiendo. La durabilidad y el soporte también es un plus.
En Xataka | Mejores robots aspirador en calidad precio: cuál comprar en función del uso y seis modelos recomendados
Este producto ha sido cedido para la prueba por parte de iRobot. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
cómo una sonda lanzada en 2006 despertó y avisó a Madrid desde 9.500 millones de km
A unos 9.500 millones de kilómetros de la Tierra, una nave construida por humanos hacía más de dos décadas seguía avanzando por una región del Sistema Solar que apenas conocemos. Había partido en enero de 2006, había dejado atrás Plutón y llevaba 321 días en hibernación, casi en silencio, mientras su trayectoria la alejaba cada vez más de nosotros. Entonces, después de casi un año, New Horizons envió la señal que confirmaba su despertar. No traía imágenes espectaculares ni anunciaba un gran descubrimiento: simplemente nos decía que había salido de su sueño y seguía en buen estado.
Aquella señal no respondió a una orden enviada desde la Tierra esa misma mañana. Antes de entrar en hibernación, el equipo había cargado en el ordenador principal una secuencia de instrucciones que indicaba a la sonda cuándo debía reactivar sus sistemas. New Horizons ejecutó aquella programación el 23 de junio y salió de la hibernación sin necesitar una nueva orden desde nuestro planeta. Solo entonces lanzó su mensaje hacia nosotros. Cuando la estación de la Red del Espacio Profundo cercana a Madrid lo recibió, habían transcurrido unas ocho horas y 52 minutos desde el despertar.

Desde esta estación cercana a Madrid se recibió la confirmación de que New Horizons había despertado y seguía en buen estado
Hibernar no significaba apagar la nave y confiar en que volviera a encenderse meses después. Durante ese periodo, buena parte de sus sistemas permaneció desconectada para reducir el consumo y el desgaste, pero el ordenador de vuelo siguió vigilando el estado general mientras el vehículo giraba de forma estable sobre sí mismo. Una vez por semana, además, enviaba una baliza sencilla para indicar si todo continuaba en orden. Así, el equipo podía saber que New Horizons seguía sana sin mantener una comunicación constante ni ocupar innecesariamente las antenas terrestres.
El sistema que permanecía al mando no se parecía a los ordenadores que llevamos en el bolsillo. El sistema de mando y gestión de datos se apoya en un procesador Mongoose V de 12 MHz, protegido frente a la radiación y diseñado para resistir antes que para correr. Ese componente distribuye las órdenes entre los subsistemas y ejecuta las rutinas que permiten a la sonda reaccionar sin una intervención inmediata. Ante determinados fallos, la nave puede iniciar una recuperación, cambiar a componentes de respaldo o enviar una petición de ayuda. A esa distancia, la autonomía no es una función añadida, sino una condición para sobrevivir.
La sonda tampoco podía enviar cada medición en el momento de obtenerla. Sus observaciones quedaban almacenadas en dos unidades de estado sólido de 8 GB, una principal y otra de respaldo, mientras el ordenador las organizaba y comprimía para su posterior transmisión. Vista desde nuestros dispositivos actuales, esa memoria resulta casi insignificante; en el espacio profundo, obliga a administrar cada dato con cuidado. El equipo debía ordenar las prioridades y esperar a que el vehículo pudiera apuntar correctamente hacia nuestro planeta. Descubrir algo era solo la primera parte: todavía quedaba conseguir que llegara hasta nosotros.
Una sonda espacial diseñada para perdurar
El siguiente problema era mantener con vida una máquina que viajaba cada vez más lejos de la fuente de energía que ilumina nuestro planeta. New Horizons no depende de paneles solares, sino de un generador termoeléctrico de radioisótopos que aprovecha el calor liberado por la desintegración del plutonio-238 para producir electricidad. La potencia que entrega disminuye lentamente con el paso de los años, por lo que cada instrumento encendido implica una decisión. Por otra parte, las capas aislantes retienen el calor generado por la propia electrónica, mientras unos calentadores automáticos intervienen cuando esa protección no basta.

Después de visitar Plutón y Arrokoth, New Horizons continúa alejándose hacia el exterior del Sistema Solar
Encontrarnos desde los confines del Sistema Solar requiere bastante más que encender un transmisor. La nave observa las estrellas y compara lo que ve con un catálogo guardado a bordo para determinar hacia dónde está orientada. Después, sus pequeños propulsores realizan los ajustes necesarios para alinear la antena principal con la Tierra. Esa antena no puede moverse de manera independiente, por lo que todo el vehículo debe colocarse en la dirección correcta antes de comenzar la descarga. Solo entonces los datos almacenados pueden iniciar un viaje de casi nueve horas hasta nosotros.
La paradoja de aquella hibernación era que New Horizons seguía haciendo ciencia. Aunque los controladores no enviaban órdenes ni descargaban información, tres instrumentos permanecieron activos para estudiar las partículas, el plasma y el polvo que rodeaban a la sonda. SWAP, PEPSSI y el contador Venetia Burney continuaron tomando mediciones y conservándolas para cuando la comunicación regular pudiera retomarse. La misión había reducido buena parte de su actividad, pero no su capacidad de observar: incluso durante el sueño más largo de su historia, el espacio exterior seguía pasando por sus sensores.
Una nave lanzada hace dos décadas no envejece como uno de nuestros dispositivos: nadie puede traerla de vuelta, cambiarle una pieza o conectarla a una fuente de energía más potente. Lo que sí puede hacer el equipo es enseñarle a administrar mejor lo que todavía conserva. Antes de su último sueño, New Horizons recibió una actualización de la protección frente a fallos para afrontar la caída gradual de potencia y el aumento de las demoras en las comunicaciones. Su despertar no fue, por tanto, un truco aislado, sino el resultado de veinte años aprendiendo a mantenerla viva desde la distancia.
Imágenes | NASA |
En Xataka | La NASA busca a cuatro personas que quieran vivir un año en Marte sin salir de la Tierra
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
Andrew y Tristan Tate, promotores de la “manósfera”, enfrentan 38 cargos nuevos; suman 59, incluidos delitos sexuales
La Policía de Bedfordshire, Inglaterra, informó este domingo que los hermanos y creadores de contenido Andrew y Tristan Tate, arrestados el pasado sábado en Estados Unidos, enfrentan 42 y 17 cargos, respectivamente. Entre ellos se encuentran supuestos delitos sexuales.
De acuerdo con un comunicado, Andrew Tate, de 39 años, y Tristan Tate, de 38, fueron arrestados en Miami y están a la espera de los procedimientos legales en curso.
Asimismo, la autoridad inglesa detalló que los cargos fueron autorizados por el Servicio de Fiscalía de la Corona (CPS, por sus siglas en inglés) después de que la Policía de Bedfordshire presentara pruebas oficiales que se remontan al año 2012.
“La Unidad de Delitos Mayores de Bedfordshire, Cambridgeshire y Hertfordshire ha seguido investigando una serie de otros delitos denunciados tanto a la Policía de Bedfordshire como a la Policía de Hertfordshire”, se lee en el documento.
La autoridad detalló que se han autorizado 38 nuevos cargos en contra de los creadores de contenido, lo que elevó el número total de cargos a 59, 42 contra Andrew Tate y 17 contra Tristan Tate.
Los hermanos fueron arrestados este sábado en Miami tras una solicitud de extradición del Reino Unido, según una persona familiarizada con el asunto, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a discutir públicamente el caso.
Los hermanos, figuras de las comunidades digitales conocidas como la “manósfera” que impulsan la “hipermasculinidad” y la cultura incel, y tienen millones de seguidores en redes sociales, son buscados en el Reino Unido, donde enfrentan cargos por violación y trata de personas.
Asimismo, los creadores de contenido tienen doble ciudadanía estadounidense y británica y se mudaron a Rumanía en 2016, donde fueron arrestados en 2022, acusados de participar en planes para atraer a mujeres para su explotación sexual. Negaron esas acusaciones y el caso no siguió adelante debido a irregularidades legales y procesales.
Con información de AP.
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
Lleva 30 años congelado a 8.500 metros. Ahora una misión quiere resolver por fin quién era el cadáver más famoso del Everest
Si te gusta la montaña y alguna vez has ido (o fantaseas con ir) al Everest, seguramente que el nombre de Green Boots te suene: es el recordatorio de que subir la montaña más alta del mundo sigue siendo una actividad de riesgo. El cuerpo de este montañero fallecido en pleno ascenso quedó momificado a la entrada de una cueva por la que hay que pasar cuando subes por la principal ruta de ascenso desde el lado tibetano.
30 años después de su muerte, The Guardian se hace eco de un documento filtrado donde se recoge la operación de rescate y repatriación de Green Boots a la India. En el proceso de rescate también corregiría un error que dura tres décadas: la identidad del cadáver se despejaría de una vez por todas.
La trágica historia de Green Boots. “Green Boots” es el apodo del alpinista hallado en 1996 bajo un saliente rocoso a 8.500 metros de altitud, a solo 350 metros de la cumbre de la cima por la ruta noreste que asciende desde el lado tibetano. El mote tiene poca originalidad: llevaba unas botas marca y modelo Koflach Arctis Expe de color verde fosforito. Sus botas (y su cuerpo) quedaron a la vista y dado que se encuentra en una zona de paso, se ha convertido en un punto de referencia macabro para informar a la base cuando alcanzan esa posición.
Quién es en realidad Green Boots. En cuanto a su identidad, durante casi 30 años se daba por hecho sin confirmación oficial que se trataba de Tsewang Paljor, un alpinista indio fallecido en una fuerte tormenta de nieve conocida como el desastre del Everest de 1996, que acabó con la vida de 12 personas. Esa tragedia inspiró el libro Into Thin Air.
Sin embargo y como recoge The Guardian, el documento de las autoridades indias del rescate indias identifica el cuerpo como Dorje Morup, un guardia indio miembro de una expedición de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana que falleció en esa misma tragedia. El documento asegura que esta identificación “ha sido confirmada mediante un proceso de verificación previo en el marco de una evaluación técnica previa”, aunque sin detallar en qué consistió.
La misión de recuperación. El documento de licitación del rescate solicita a las empresas que presenten ofertas para la misión, que debe contar con al menos seis sherpas que tengan experiencia previa en el ascenso. Además, deben aportar pruebas de la misión y transportar el cuerpo a Delhi antes de octubre. Como explica Alan Arnette, alpinista estadounidense y conocido bloguero sobre el Everest, bajarlo va a ser “una ardua tarea” y cifra la operación en unos 150.000 dólares. Las lluvias del monzón también juegan en su contra.
Según detalla a The Guardian el sherpa Tshiring Jangbu, fundador de Everest Sherpa Expedition y con experiencia en este tipo de operaciones, con solo un tercio del oxígeno disponible frente al que hay al nivel del mar, la actividad por encima de los 8000 metros requiere un esfuerzo enorme y la toma de decisiones puede volverse más difícil. Y eso sin hablar de la carga: un cuerpo congelado con equipo de montaña puede pesar hasta 200 kilos. Además, las extremidades congeladas en ángulos imposibles para el descenso hace que a veces tengan que recurrir a la amputación.
Un cementerio llamado Everest. Precisamente por la dificultad, el peligro y el coste de la operación de rescate, en las laderas del Everest hay aproximadamente 200 cuerpos permanecen aún allí. Como explica el neozelandés Guy Cotter, que en 1997 ya coordinó una operación de rescate similar con su empresa Adventure Consultants: “Para las familias, recuperar un cuerpo de la montaña les da consuelo, siempre y cuando no ponga en riesgo indebido a otras personas”.
Y es que según su experiencia, ha habido casos de recuperación de cuerpos en los que han muerto más personas. Sabedores del riesgo de su afición, hay escaladores experimentados que desean que, si mueren en plena escalada, sus restos permanezcan en la montaña, pero sean trasladados fuera de la vista. Eso sí, las familias no siempre piensan igual.
En Xataka | Subir el Everest en persona cuesta 50.000 euros. Subirlo en 4K desde el sofá de tu casa ya sale gratis
En Xataka | Hay algo peor que el Everest convertido en una montaña llena literalmente de mierda: los rescates estafa
Portada | Pavel Novak y Gemini con Koflach Arctis Expe
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Actualidad2 días agoqué autos pueden circular y cuáles descansan el 18 de julio
-
Actualidad1 día agohace más de 2.000 años ya los usaban en Grecia
-
Actualidad13 horas agoLos países con más multimillonarios del mundo, reunidos en un gráfico con un sorprendente ganador
-
Actualidad13 horas agoLos países con más multimillonarios del mundo, reunidos en un gráfico con un sorprendente ganador
-
Musica23 horas ago
Aleks Syntek reinventa “Bendito Tu Corazón” con una fusión de cumbia pop
-
Actualidad1 día agoÓscar Maydon en entrevista, intento de robo a Lamine y Tom Cruise ¡Irreconocible!
-
Actualidad1 día agoLlevamos años escuchando que los adultos no tienen que beber leche. Los últimos estudios dicen todo lo contrario
-
Actualidad19 horas agoArrestan en Miami a los influencers Andrew y Tristan Tate; ambos enfrentan denuncias por presunta violación



