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tres estrenos en 48 horas

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Según han ido avanzando los primeros meses de 2026, una pregunta ineludible ha ido imponiéndose sobre los calendarios de las grandes compañías que se han hecho públicos: quién iba a tener el valor de plantarle cara a ‘GTA VI‘ en noviembre. El último State of Play de Sony ha dejado más o menos claro que nadie. Pero esa huida colectiva puede tener un precio adicional, más allá del pacto tácito de mantener las distancias con el gigante: todo el peso del otoño se ha desplazado hacia septiembre y octubre, y eso conlleva problemas adicionales.

El State of Play. Hemos tenido avalancha de novedades de Sony, y como era de esperar, ningún juego con fecha confirmada se acercaba a noviembre. De hecho, noviembre es un solar. Algunos de ellos fueron ‘Marvel’s Wolverine’ (15 de septiembre), ‘Control Resonant’ y ‘Silent Hill: Townfall’ (24 de septiembre), ‘Onimusha: Way of the Sword’ (25 de septiembre), ‘Ace Combat 8: Wings of Theve’ (2 de octubre), ‘Rayman Legends Retold’ (1 de octubre), ‘Dune Awakening’ (en consolas el 22 de septiembre). Y ‘Tomb Raider: Legacy of Atlantis’, que prefiere esperar a febrero de 2027. 

Y ya sabíamos de antes del evento que ‘Blood of the Dawnwalker’ llegaba el 3 de septiembre y ‘Warhammer 40,000: Dawn of War 4’ y ‘Trails in the Sky 2nd Chapter’ el 17. En Polygon lo describen como “un accidente de 200 coches”: septiembre tiene demasiados juegos grandes pisándose los talones unos a otros, luchando por no acercarse demasiado al fatídico noviembre.

Nadie quiere noviembre. Ya en marzo de 2025 algunos ejecutivos hablaban de evitar la fecha de lanzamientos del ‘GTA VI’ como si fuera la peste. “No tiene sentido nadar contra la corriente”, decía uno. Se ha asumido, no sin cierta sensatez, que competir con el juego de Rockstar directamente es perder dinero. En este State opf Play se ha intuido, en juegos como el nuevo ‘God of War’ o ‘Until Dawn 2’ que los juegos sin fecha a estas alturas se irán directamente a 2027.

Colisiones. Ese es el problema de que todo el peso del otoño aterrice en apenas dos meses. ‘Control Resonant’ y ‘Silent Hill: Townfall’ comparten fecha exacta, el 24 de septiembre. ‘Onimusha’ llega 24 horas después. ‘Wolverine’, nueve días antes. ‘Dune Awakening’ la misma semana. Hay quien afirma que “los espectadores se preguntan cómo van a poder permitirse todos los juegos presentados”. Y no es solo una cuestión de economía doméstica: la cobertura en medios, el espacio en las listas de lanzamientos, críticos que tienen que decidir a qué juego le prestan atención… Con una docena de juegos grandes o muy grandes en dos semanas, es imposible que reciban todos la atención que merecen.

¿Es buena idea? Es comprensible la reacción de las compañías, pero… ¿realmente todos estos juegos tienen que tenerle tanto miedo a GTA VI?. Habrá jugadores del título de Rockstar y de ‘Silent Hill: Townfall’ que coincidan, pero… ¿lo harán todos? ¿Vale la pena renunciar a Halloween y embutir el título de Konami entre ‘Wolverine’ y ‘Onimusha’? El muy familiar, sin nada en común con ‘GTA’ ‘Rayman Legends Retold’ es otro caso: ¿no habría funcionado mejor en el periodo vacacional, quizás en pack con alguna consola para ponérselo fácil a los Reyes?

Muchas preguntas, y sin duda una certeza: hay ocasiones en las que dejarse llevar por el pánico es la peor estrategia.

En Xataka | ‘GTA Online’ se ha convertido en uno de los videojuegos más rentables de la historia. Eso es un problema para ‘GTA VI’

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En un nuevo capítulo de “nunca compras nada digital, solo lo alquilas”, PlayStation Store eliminará otra tanda de contenido

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Cuando compramos algo en una tienda digital, la palabra “comprar” tiene más truco del que parece. Pagamos, recibimos una confirmación, vemos el contenido en nuestra biblioteca y nos acostumbramos a pensar que ya forma parte de lo nuestro. El problema es que, en muchos servicios, esa sensación de propiedad descansa sobre una estructura bastante menos sólida: una cuenta activa, unas condiciones de uso, unos servidores y unos acuerdos de licencia que pueden cambiar con el tiempo.

Ese marco acaba de tener una traducción muy concreta en PlayStation Store España. En una página oficial de su sección legal, PlayStation avisa de que, a partir del 1 de septiembre de 2026, los usuarios ya no podrán acceder al contenido de StudioCanal comprado anteriormente y que ese contenido se eliminará de su videoteca. La compañía atribuye la medida a sus acuerdos de licencia de contenido, una formulación breve pero suficiente para entender el alcance del aviso.

El aviso no se queda en una nota genérica: PlayStation acompaña la comunicación con una lista extensa de títulos afectados. No tiene mucho sentido reproducirla completa aquí, pero sí conviene subrayar que aparecen películas y series reconocibles, desde ‘Paddington’ y ‘Paddington 2’ hasta ‘Moonlight’, ‘Carol’, ‘Source Code’, ‘Train to Busan’, ‘The Imitation Game’ o ‘Terminator 2’. Si quieres comprobar caso por caso qué contenidos están incluidos, puedes consultar el listado completo en la página oficial..

La medida no afecta solo a España. PlayStation también ha publicado un aviso equivalente para Reino Unido, donde se repiten la fecha del 1 de septiembre de 2026 y la retirada de contenidos de StudioCanal comprados anteriormente.

El contexto ayuda a entender por qué hablamos de compras hechas en el pasado. PlayStation Store dejó de ofrecer alquiler y compra de películas y contenidos de TV el 31 de agosto de 2021. En aquel momento, la compañía explicó que los usuarios podrían seguir accediendo al contenido que ya hubieran comprado para su reproducción bajo demanda. El aviso actual cambia el plano de la conversación: no trata de una tienda que deja de vender, sino de una videoteca previa que pierde parte de su contenido.

Cuando comprar no siempre significa poseer

La clave está en una distinción que el usuario no siempre tiene presente cuando pulsa el botón de compra. En muchos servicios digitales, lo que se adquiere no es una copia autónoma, sino una licencia de acceso asociada a una cuenta y sometida a unas condiciones de uso. Eso no convierte cada compra digital en algo inútil, ni significa que todo vaya a desaparecer, pero sí marca el límite real de la propiedad. La obra puede estar en nuestra biblioteca y, aun así, depender de acuerdos que se negocian lejos de nosotros.

PlayStation no es una excepción extraña dentro del mercado digital. Amazon Prime Video advierte en sus condiciones que el contenido comprado puede dejar de estar disponible para descarga o streaming por restricciones de licencia u otros motivos; Apple también contempla que una compra pueda no estar disponible para redescarga o acceso desde sus servicios si pierde derechos sobre ese contenido; y en videojuegos, Steam y Nintendo hablan abiertamente de software licenciado, no vendido. Cambian los nombres, los dispositivos y las tiendas, pero el patrón se repite: pagamos por acceso dentro de un ecosistema que no controlamos del todo.

Playstation Store 1
Playstation Store 1

La comparación con el PC de hace años ayuda a entender el cambio. Comprábamos un juego como ‘Age of Empires’, metíamos el disco, lo instalábamos y podíamos jugar sin que una tienda tuviera que seguir autorizando cada paso. La conexión a Internet podía servir para parches, partidas online o mejoras posteriores, pero el núcleo estaba en nuestras manos.

La frontera entre físico y digital se ha vuelto más borrosa. Todavía hay discos que contienen juegos completos y permiten instalar sin depender de una descarga inicial, pero el formato ya no ofrece siempre esa garantía. El caso de ‘GTA VI’ empuja el debate al centro: Rockstar señala que la versión física anunciada para el lanzamiento llevará un código de descarga dentro de la caja, sin disco, y que se podrá usar para precargar el juego antes de su estreno. Para quien compraba físico buscando distancia frente a la tienda digital, el mensaje es difícil de ignorar.

Lo que ocurre con StudioCanal en PlayStation Store funciona como recordatorio de una realidad que solemos aceptar sin mirarla demasiado. En digital, pagar por una película, una canción o un videojuego no siempre equivale a conservar una copia bajo nuestro control. A veces compramos acceso, y ese acceso vive dentro de un sistema de licencias, cuentas y servicios que puede cambiar.

Imágenes | PlayStation | StudioCanal

En Xataka | Los juegos online han hecho que su preservación sea complicada. La solución puede ser lo que ha hecho este videojuego

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Creíamos que “planetas de algodón de azúcar” era una metáfora. La NASA acaba de encontrar dos que lo llevan al límite

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En un sistema planetario muy lejano, a unos 1.113 años luz de la Tierra, la intuición nos pide una cosa bastante razonable: si un planeta tiene casi el tamaño de Júpiter, debería parecerse a Júpiter también en su masa. La misión TESS de NASA acaba de enseñar que el universo no siempre juega con esas reglas. A partir de sus datos, los científicos han identificado dos mundos gigantes alrededor de la estrella TOI-791 que parecen hechos para romper esa expectativa: ocupan mucho espacio, pero concentran muy poca materia.

El hallazgo tiene nombres propios: TOI-791 b y TOI-791 c. Son dos planetas “super-puff”, un término usado para describir mundos gigantes con densidades extremadamente bajas, comparables en este caso a la del algodón de azúcar. Los científicos calculan que son los planetas más “hinchados” encontrados hasta ahora, una etiqueta llamativa pero sostenida por una comparación muy concreta: su tamaño se acerca al de Júpiter, mientras su masa representa solo una pequeña fracción de la del mayor planeta del Sistema Solar.

La pieza clave de esta historia es TESS, el Transiting Exoplanet Survey Satellite de NASA. No hablamos de un telescopio pensado para obtener imágenes directas de esos mundos, sino de un observatorio espacial preparado para vigilar grandes zonas del cielo en busca de señales indirectas. Según la información técnica, su carga útil se concentra en un solo instrumento: un conjunto de cuatro cámaras ópticas de gran campo. Esas cámaras trabajan junto a sus cubiertas, montura, escudo solar y unidad de gestión de datos para seguir estrellas durante largos periodos.

Dos planetas gigantes que casi no pesan

Lo importante es que TESS no vio esos planetas como vemos una imagen de Júpiter o Saturno. Lo que detectó fueron pequeñas caídas repetidas en el brillo de TOI-791, la estrella similar al Sol que alberga este sistema. Ese patrón aparece cuando, desde nuestra perspectiva, un planeta pasa por delante de su estrella y bloquea una parte mínima de su luz. A partir de esos tránsitos, y de cómo se repiten en el tiempo, los científicos pueden reconstruir la presencia de mundos que están demasiado lejos para mostrarse como una fotografía convencional.

Aquí hay una trampa comprensible: vemos la ilustración de NASA y nuestro cerebro completa la escena como si estuviéramos mirando una foto. Pero no es eso lo que ha pasado. La agencia aclara que no hay imagen directa de TOI-791 b y TOI-791 c, y que su aspecto en las piezas visuales es una interpretación artística. La imagen sirve para acercarnos el hallazgo y compararlo con planetas conocidos, pero no es la observación en sí: la observación está en las señales medidas por TESS cuando esos mundos pasan delante de su estrella.

Tess
Tess

La nave TESS y su carga útil, preparadas antes del lanzamiento

La rareza aparece con toda claridad cuando entran las cifras. TOI-791 b tiene casi el mismo tamaño que Júpiter, pero contiene solo el 3,0% de su masa. TOI-791 c va incluso un paso más allá: es mayor que Júpiter, aunque apenas alcanza el 5,9% de su masa. Esa combinación es la que convierte a estos mundos en algo tan extraño. No estamos ante planetas pequeños con poca materia, sino ante gigantes que ocupan mucho espacio y, aun así, concentran una cantidad sorprendentemente baja de masa.

También hay una cuestión de paciencia. TOI-791 b tarda 139 días en completar una vuelta alrededor de su estrella, y TOI-791 c necesita 232 días. Para un telescopio que busca planetas por tránsitos, eso significa esperar mucho para ver repetirse la misma señal y confirmar que no estamos ante una casualidad. Ahí fue decisiva la acumulación de datos: desde su órbita alta alrededor de la Tierra, TESS reunió 1.122 días de observaciones de este sistema a lo largo de siete años.

Toi 791 Tamano
Toi 791 Tamano

La imagen compara el tamaño de los dos planetas “super-puff” con algunos mundos de nuestro Sistema Solar

Para llegar a sus masas, los científicos aprovecharon un detalle muy útil: estos dos planetas no se mueven como si el otro no existiera. TOI-791 b y TOI-791 c siguen un patrón orbital que hace que se atraigan gravitacionalmente entre sí. Ese tira y afloja cambia ligeramente el momento en que sus tránsitos cruzan la estrella desde nuestra perspectiva. Midiendo esas pequeñas variaciones temporales, el equipo pudo estimar cuánta masa contiene cada planeta y confirmar su condición de planetas “super-puff” de baja densidad.

El desconcierto no viene solo de que sean mundos enormes con muy poca masa, sino de que encajan mal con lo que se esperaba encontrar. Jon Jenkins, de NASA Ames, lo resume así: “Representan un rompecabezas que debemos resolver sobre cómo se forman los planetas gigantes como Júpiter y los super-puffs”. George Dransfield, autor principal del estudio en la Universidad de Oxford, subraya además que sus densidades extremadamente bajas los convierten en objetivos fascinantes para estudiar la evolución de los sistemas planetarios. La metáfora, en realidad, era la puerta de entrada al problema.

Lo que viene ahora es intentar leer esos mundos con más detalle. La NASA señala que los científicos quieren estudiar la composición química de sus atmósferas, cómo su rotación puede afectar a su forma y hasta qué punto la inclinación de la estrella encaja con las órbitas de los planetas. También queda por entender cómo se desplazaron dentro del sistema durante su desarrollo, si sus órbitas fueron moldeadas por interacciones con otros planetas y, en último término, cómo pueden formarse mundos de densidad tan baja. El algodón de azúcar era la imagen; el reto está en explicar la receta.

Imágenes | NASA

En Xataka | Los expertos alertan: las instalaciones de lanzamiento de la NASA son demasiado viejas para viajar a la Luna

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Creíamos que “planetas de algodón de azúcar” era una metáfora. La NASA acaba de encontrar dos que lo llevan al límite

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En un sistema planetario muy lejano, a unos 1.113 años luz de la Tierra, la intuición nos pide una cosa bastante razonable: si un planeta tiene casi el tamaño de Júpiter, debería parecerse a Júpiter también en su masa. La misión TESS de NASA acaba de enseñar que el universo no siempre juega con esas reglas. A partir de sus datos, los científicos han identificado dos mundos gigantes alrededor de la estrella TOI-791 que parecen hechos para romper esa expectativa: ocupan mucho espacio, pero concentran muy poca materia.

El hallazgo tiene nombres propios: TOI-791 b y TOI-791 c. Son dos planetas “super-puff”, un término usado para describir mundos gigantes con densidades extremadamente bajas, comparables en este caso a la del algodón de azúcar. Los científicos calculan que son los planetas más “hinchados” encontrados hasta ahora, una etiqueta llamativa pero sostenida por una comparación muy concreta: su tamaño se acerca al de Júpiter, mientras su masa representa solo una pequeña fracción de la del mayor planeta del Sistema Solar.

La pieza clave de esta historia es TESS, el Transiting Exoplanet Survey Satellite de NASA. No hablamos de un telescopio pensado para obtener imágenes directas de esos mundos, sino de un observatorio espacial preparado para vigilar grandes zonas del cielo en busca de señales indirectas. Según la información técnica, su carga útil se concentra en un solo instrumento: un conjunto de cuatro cámaras ópticas de gran campo. Esas cámaras trabajan junto a sus cubiertas, montura, escudo solar y unidad de gestión de datos para seguir estrellas durante largos periodos.

Dos planetas gigantes que casi no pesan

Lo importante es que TESS no vio esos planetas como vemos una imagen de Júpiter o Saturno. Lo que detectó fueron pequeñas caídas repetidas en el brillo de TOI-791, la estrella similar al Sol que alberga este sistema. Ese patrón aparece cuando, desde nuestra perspectiva, un planeta pasa por delante de su estrella y bloquea una parte mínima de su luz. A partir de esos tránsitos, y de cómo se repiten en el tiempo, los científicos pueden reconstruir la presencia de mundos que están demasiado lejos para mostrarse como una fotografía convencional.

Aquí hay una trampa comprensible: vemos la ilustración de NASA y nuestro cerebro completa la escena como si estuviéramos mirando una foto. Pero no es eso lo que ha pasado. La agencia aclara que no hay imagen directa de TOI-791 b y TOI-791 c, y que su aspecto en las piezas visuales es una interpretación artística. La imagen sirve para acercarnos el hallazgo y compararlo con planetas conocidos, pero no es la observación en sí: la observación está en las señales medidas por TESS cuando esos mundos pasan delante de su estrella.

Tess
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La rareza aparece con toda claridad cuando entran las cifras. TOI-791 b tiene casi el mismo tamaño que Júpiter, pero contiene solo el 3,0% de su masa. TOI-791 c va incluso un paso más allá: es mayor que Júpiter, aunque apenas alcanza el 5,9% de su masa. Esa combinación es la que convierte a estos mundos en algo tan extraño. No estamos ante planetas pequeños con poca materia, sino ante gigantes que ocupan mucho espacio y, aun así, concentran una cantidad sorprendentemente baja de masa.

También hay una cuestión de paciencia. TOI-791 b tarda 139 días en completar una vuelta alrededor de su estrella, y TOI-791 c necesita 232 días. Para un telescopio que busca planetas por tránsitos, eso significa esperar mucho para ver repetirse la misma señal y confirmar que no estamos ante una casualidad. Ahí fue decisiva la acumulación de datos: desde su órbita alta alrededor de la Tierra, TESS reunió 1.122 días de observaciones de este sistema a lo largo de siete años.

Toi 791 Tamano
Toi 791 Tamano

La imagen compara el tamaño de los dos planetas “super-puff” con algunos mundos de nuestro Sistema Solar

Para llegar a sus masas, los científicos aprovecharon un detalle muy útil: estos dos planetas no se mueven como si el otro no existiera. TOI-791 b y TOI-791 c siguen un patrón orbital que hace que se atraigan gravitacionalmente entre sí. Ese tira y afloja cambia ligeramente el momento en que sus tránsitos cruzan la estrella desde nuestra perspectiva. Midiendo esas pequeñas variaciones temporales, el equipo pudo estimar cuánta masa contiene cada planeta y confirmar su condición de planetas “super-puff” de baja densidad.

El desconcierto no viene solo de que sean mundos enormes con muy poca masa, sino de que encajan mal con lo que se esperaba encontrar. Jon Jenkins, de NASA Ames, lo resume así: “Representan un rompecabezas que debemos resolver sobre cómo se forman los planetas gigantes como Júpiter y los super-puffs”. George Dransfield, autor principal del estudio en la Universidad de Oxford, subraya además que sus densidades extremadamente bajas los convierten en objetivos fascinantes para estudiar la evolución de los sistemas planetarios. La metáfora, en realidad, era la puerta de entrada al problema.

Lo que viene ahora es intentar leer esos mundos con más detalle. La NASA señala que los científicos quieren estudiar la composición química de sus atmósferas, cómo su rotación puede afectar a su forma y hasta qué punto la inclinación de la estrella encaja con las órbitas de los planetas. También queda por entender cómo se desplazaron dentro del sistema durante su desarrollo, si sus órbitas fueron moldeadas por interacciones con otros planetas y, en último término, cómo pueden formarse mundos de densidad tan baja. El algodón de azúcar era la imagen; el reto está en explicar la receta.

Imágenes | NASA

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