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demasiada ambición para tan poco tiempo

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Artemis II ha finalizado con éxito, pero esto ha sido prácticamente el principio de las misiones Artemis. El objetivo de la NASA es que una nave tripulada aterrice en la Luna y que, en el futuro, se construya una base lunar para futuras expediciones. Pero para eso será necesario dar un paso más en el desarrollo de tecnologías de exploración espacial. Consciente de que no puede abarcarlo todo sola, la NASA ya cuenta con el apoyo de agencias privadas, como SpaceX y Blue Origin, pero eso puede generar tensiones complicadas.

Apolo vs Artemis. Cuando los humanos aterrizaron por primera vez en la Luna a bordo del Apolo 11, contaban con una nave compuesta por dos módulos: un módulo de aterrizaje y un módulo de mando. Una vez en órbita lunar, ambos módulos se separaban, de modo que uno se quedaba girando alrededor de la Luna y el otro llevaba a cabo el alunizaje. Ambos debían estar tripulados. Por eso, en todas las misiones en las que se logró el alunizaje, hubo un astronauta que no pisó la Luna. 

En el caso de Artemis, el objetivo es que toda la tripulación alunice. Viajarán en la cápsula Orión, como lo han hecho en Artemis II y, una vez en órbita lunar, pasarán al módulo de aterrizaje, que ya se encontrará allí.

SpaceX vs Blue Origin. Teniendo lo anterior en cuenta, está claro que el próximo gran paso de la NASA será la construcción del módulo de aterrizaje. Orión ya ha demostrado con creces que funciona perfectamente. Para poder llegar a tiempo a las fechas planeadas, la NASA pidió ayuda a las dos mayores compañías privadas de exploración espacial: SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos. 

En principio, el contrato inicial lo recibió SpaceX, para la construcción de un módulo de aterrizaje llamado Sistema de Aterrizaje Humano de la Nave Estelar (HLS por sus siglas en inglés). Sin embargo, está habiendo algunos retrasos en la producción que han llevado a la NASA a plantearse la posibilidad de cancelar el contrato y dar prioridad a las propuestas de Blue Origin. Eso, lógicamente, ha generado muchas tensiones entre ambas compañías.

Paso a paso para un alunizaje. Según el calendario de la NASA, el alunizaje tripulado debería producirse en 2028. Para cuando Orión llegue a la órbita lunar, el módulo de aterrizaje ya debería estar allí, acoplado a la Lunar Gateway, la Estación Lunar que se construirá a través de la colaboración de las agencias espaciales estadounidense, europea, canadiense y japonesa. En ese tiempo que permanezca acoplado hasta la llegada de Orión, el HLS tendrá que recibir combustible varias veces, directamente en órbita. Cuando llegue Orión, también se acoplará a la Lunar Gateway, de manera que los astronautas puedan pasar de la nave al módulo de aterrizaje. Ya estará todo listo para el alunizaje. 

Muchos pasos y muy poco tiempo. Si bien el alunizaje tripulado está planeado para finales de 2028, antes se debe ensayar el repostaje en órbita y, sobre todo, llevar a cabo un alunizaje completo sin tripulación. Es importante comprobar que es seguro, antes de llevar a los astronautas a la superficie lunar. Los primeros pasos deberían llevarse a cabo en 2027. Pero tanto la Lunar Gateway como el HLS han experimentado retrasos. 

Se podría buscar la forma de acoplar directamente el HLS con la nave Orión. De hecho, ya se han llevado a cabo algunas pruebas en Tierra con éxito. Sin embargo, los retrasos que está experimentado SpaceX hacen muy difícil cumplir con las fechas.

China pisando los talones. Aunque hay quien dice que la NASA ya le ha ganado la carrera lunar a China, en realidad la ganará quien lleve en primer lugar sus astronautas a la superficie lunar. La NASA ha llevado a los suyos a la órbita de nuestro satélite, pero China se encuentra trabajando a buen ritmo. Su objetivo es el alunizaje en 2030. En principio la NASA iría más deprisa, pero los retrasos podrían truncar sus planes.

Quizás habría que dejar las carreras. En realidad, está más que comprobado que los mayores éxitos espaciales son los que provienen de la colaboración. No hay más que ver que, aunque no se le haya hecho la publicidad que merece, Europa ha tenido un papel clave en el éxito de Artemis II

El empeño en convertir las misiones lunares en una carrera entre China y la NASA puede ensombrecer el verdadero objetivo. Demostrar que la humanidad, provenga de donde provenga, es capaz de dar aquel gran salto del que ya hablaba Neil Armstrong en 1969. La mejor manera de saltar, siempre será en equipo. 

Imágenes | NASA (editada)

En Xataka | Sabíamos que había agua en la Luna, pero no por qué algunos cráteres estaban vacíos. Al fin tenemos la respuesta

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Hoy en Prime Video, una película de catástrofes que perdió 45 millones en cines pero que arrasa en streaming

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En enero de 2026, ‘Greenland 2‘ se estrenó en el puesto seis de la taquilla estadounidense y cerró su paso por los cines con 44,8 millones de dólares recaudados frente a un presupuesto de 90. Los números son incontestables: un tremendo fracaso. Cinco meses después, la secuela protagonizada por Gerard Butler encabeza las listas de lo más visto en HBO Max en Estados Unidos, y ahora aterriza en España en Prime Video.

La historia de esta saga empieza con una pandemia y un cometa. La primera ‘Greenland’ nunca llegó a los cines estadounidenses: el COVID-19 obligó a derivarla directamente a vídeo bajo demanda en diciembre de ese año. En cines internacionales sí que tuvo estreno en salas, y funcionó muy bien, ya que las críticas fueron buenas pese a ser de un género poco querido por los especialistas. Pero era el momento perfecto para una película de este tipo. La secuela intentó cabalgar esa misma ola, pero no le salió tan bien, aunque haya terminando encontrando su público.

La familia protagonista de la primera entrega lleva cinco años en un búnker subterráneo en Groenlandia tras el impacto de un cometa, pero una serie de terremotos destruye el refugio y los obliga a evacuar. Se dirigirán hacia el sur de Francia, donde un cráter ha generado un microclima habitable, libre de tormentas electromagnéticas y radiación. Toda una epopeya en la que tendrán que poner a prueba su valor, su resistencia y la confianza en la unidad familiar.

La trayectoria de ‘Greenland 2’ tiene paralelismos con la de ‘La guerra del mañana’, el thriller de ciencia ficción con Chris Pratt que Paramount cedió a Prime Video durante la pandemia. Pasó sin pena ni gloria por salas, con apenas 19 millones de dólares recaudados frente a un presupuesto de 200 millones, pero se convirtió en una de las películas más vistas del streaming en aquel momento y uno de los primeros éxitos masivos de la plataforma de Amazon. Nuevas dinámicas de explotación, nuevos éxitos inesperados, y eso sí, un punto en común: la destrucción del planeta, mejor verla cómodamente en casita.

En Xataka | Estreno: Harlan Coben es el auténtico rey Midas de Netflix, y tiene nueva serie para confirmarlo

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Antes en las reuniones del G7 los focos eran para los líderes mundiales. Ahora los protagonistas son Amodei, Altman y Hassabis

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Esta semana se ha celebrado la edición número 52 de la cumbre del G7. Los representantes de las siete mayores potencias mundiales debatieron sobre Ucrania, Oriente Medio, o tierras raras, como se esperaba. Lo que no se esperaba tanto es que los vedaderos protagonistas del evento no fueran esos líderes mundiales, sino los directivos de Anthropic, OpenAI, Google o Mistral que participaron en el otro gran debate de nuestro tiempo: el futuro de la IA.

El poder cambia (un poco) de manos. Jessica Brandt, del Consejo de Relaciones Extranjeras (CFR) —think tank estadounidense— definió la situación con una frase contuntende: “Estamos viendo un cambio en quién consigue un asiento en la mesa, y una señal de dónde se asienta el poder”. 

Invitados de excepción. Esta experta comentaba cómo hoy en día los estados necesitan tener como aliadas a las empresas de IA. Lo que ha pasado con Anthropic y el Pentágono primero y con Claude Fable 5 después demuestran cómo la IA se ha convertido en un arma para los gobiernos de los países. Una de la que nadie quiere prescindir, así que los líderes de las principales empresas occidentales de IA han sido invitados para contribuir a un debate que se ha convertido en crucial de cara al futuro.

El cortejo de Amodei, Altman y Hassabis. Sam Altman (CEO de OpenAI), Dario Amodei (CEO de Anthropic) y Demis Hassabis (CEO de Google DeepMind) fueron los tres grandes destacados de un grupo de directivos tecnológicos entre los que también estaba Arthur Mensch, CEO de la startup francesa Mistral o Alexandr Wang, máximo responsable de IA en Meta. Los líderes mundiales cortejaron a estos directivos: Narendra Modi, primer ministro de India, se reunió con Mensch, por ejemplo, y Amodei lo hizo con Macron, y Hassabis, Altman y el citado Amodei formaron parte de una comida de trabajo en la que estaban entre otros Donald Trump o Emmanuel Macron.

Dependencia tecnológica. La situación refleja una realidad palpable: los líderes del G7 se reúnen para cerrar todo tipo de acuerdos geopolíticos, pero dependen por completo de la infraestructura privada y del hardware y software de las grandes tecnológicas. Los máximos mandatarios tienen claro que hay que llevarse bien con estas empresas, pero el equilibrio de poder es ciertamente delicado: el reciente veto de EEUU a Fable 5 es una demostración. ¿Pueden los países apropiarse de la tecnología de sus empresas y controlarla?

La IA como arma. Los anuncios recientes de modelos de IA con capacidades de ciberseguridad avanzadas como Claude Mythos Preview y Mythos 5 o GPT-5.5 Cyber han hecho que empresas y gobiernos se  preocupen notabemente. Europa, por ejemplo, ya se quejó de haber sido dejada a un lado cuando Anthropic permitió a algunas empresas utilizar Mythos Preview. 

EEUU va a la suya. Emerson Brooking, socio del Atlantic Council, explicó en CNBC cómo los controles de exportación sobre los modelos de Anthropic “lo han cambiado todo”. Y añadió que 

“Varios paíes del G7 han aludido previamente a la necesidad de inversiones soberanas en IA, pero siempre se había asumido que éstas tendrían lugar de forma conjunta al aceso a la pila tecnológica de EEUU. Ahora EEUU ha indicado su voluntad de cortar acceso a su tecnología de IA tanto al G7 como incluso a sus tratados con potencias aliadas”.

¿Empresas por encima de gobiernos? Los modelos de IA avanzados se están convirtiendo por derecho propio en uno de los recursos más ansiados y deseados por parte ya no solo de empresas, sino de gobiernos que están dándose cuenta de lo que está en juego. El panorama geopolítico mundial ya se enfrentó a una situación similar con el desarrollo de armas nucleares: solo algunos países pueden fabricarla y desplegarla. 

Brecha digital en el horizonte. La IA es más difusa, porque los modelos (sobre todo, los abiertos) se filtran, se copian y de ellos surgen versiones derivadas. Pero una cosa es cierta: los centros de datos sobre los que se ejecutan esos modelos están mayoritariamente bajo el control de empresas de EEUU y China. La energía nuclear ofreció disuasión, pero la IA puede generar una brecha digital enorme entre quienes la controlan y quienes solo pueden aspirar a usarla.

En Xataka | Claude Fable 5 ha dejado muy claro cuál es el gran problema que afronta Europa: la IA es un arma y ella no tiene ninguna

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Antes en las reuniones del G7 los focos eran para los líderes mundiales. Ahora los protagonistas son Amodei, Altman y Hassabis

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Esta semana se ha celebrado la edición número 52 de la cumbre del G7. Los representantes de las siete mayores potencias mundiales debatieron sobre Ucrania, Oriente Medio, o tierras raras, como se esperaba. Lo que no se esperaba tanto es que los vedaderos protagonistas del evento no fueran esos líderes mundiales, sino los directivos de Anthropic, OpenAI, Google o Mistral que participaron en el otro gran debate de nuestro tiempo: el futuro de la IA.

El poder cambia (un poco) de manos. Jessica Brandt, del Consejo de Relaciones Extranjeras (CFR) —think tank estadounidense— definió la situación con una frase contuntende: “Estamos viendo un cambio en quién consigue un asiento en la mesa, y una señal de dónde se asienta el poder”. 

Invitados de excepción. Esta experta comentaba cómo hoy en día los estados necesitan tener como aliadas a las empresas de IA. Lo que ha pasado con Anthropic y el Pentágono primero y con Claude Fable 5 después demuestran cómo la IA se ha convertido en un arma para los gobiernos de los países. Una de la que nadie quiere prescindir, así que los líderes de las principales empresas occidentales de IA han sido invitados para contribuir a un debate que se ha convertido en crucial de cara al futuro.

El cortejo de Amodei, Altman y Hassabis. Sam Altman (CEO de OpenAI), Dario Amodei (CEO de Anthropic) y Demis Hassabis (CEO de Google DeepMind) fueron los tres grandes destacados de un grupo de directivos tecnológicos entre los que también estaba Arthur Mensch, CEO de la startup francesa Mistral o Alexandr Wang, máximo responsable de IA en Meta. Los líderes mundiales cortejaron a estos directivos: Narendra Modi, primer ministro de India, se reunió con Mensch, por ejemplo, y Amodei lo hizo con Macron, y Hassabis, Altman y el citado Amodei formaron parte de una comida de trabajo en la que estaban entre otros Donald Trump o Emmanuel Macron.

Dependencia tecnológica. La situación refleja una realidad palpable: los líderes del G7 se reúnen para cerrar todo tipo de acuerdos geopolíticos, pero dependen por completo de la infraestructura privada y del hardware y software de las grandes tecnológicas. Los máximos mandatarios tienen claro que hay que llevarse bien con estas empresas, pero el equilibrio de poder es ciertamente delicado: el reciente veto de EEUU a Fable 5 es una demostración. ¿Pueden los países apropiarse de la tecnología de sus empresas y controlarla?

La IA como arma. Los anuncios recientes de modelos de IA con capacidades de ciberseguridad avanzadas como Claude Mythos Preview y Mythos 5 o GPT-5.5 Cyber han hecho que empresas y gobiernos se  preocupen notabemente. Europa, por ejemplo, ya se quejó de haber sido dejada a un lado cuando Anthropic permitió a algunas empresas utilizar Mythos Preview. 

EEUU va a la suya. Emerson Brooking, socio del Atlantic Council, explicó en CNBC cómo los controles de exportación sobre los modelos de Anthropic “lo han cambiado todo”. Y añadió que 

“Varios paíes del G7 han aludido previamente a la necesidad de inversiones soberanas en IA, pero siempre se había asumido que éstas tendrían lugar de forma conjunta al aceso a la pila tecnológica de EEUU. Ahora EEUU ha indicado su voluntad de cortar acceso a su tecnología de IA tanto al G7 como incluso a sus tratados con potencias aliadas”.

¿Empresas por encima de gobiernos? Los modelos de IA avanzados se están convirtiendo por derecho propio en uno de los recursos más ansiados y deseados por parte ya no solo de empresas, sino de gobiernos que están dándose cuenta de lo que está en juego. El panorama geopolítico mundial ya se enfrentó a una situación similar con el desarrollo de armas nucleares: solo algunos países pueden fabricarla y desplegarla. 

Brecha digital en el horizonte. La IA es más difusa, porque los modelos (sobre todo, los abiertos) se filtran, se copian y de ellos surgen versiones derivadas. Pero una cosa es cierta: los centros de datos sobre los que se ejecutan esos modelos están mayoritariamente bajo el control de empresas de EEUU y China. La energía nuclear ofreció disuasión, pero la IA puede generar una brecha digital enorme entre quienes la controlan y quienes solo pueden aspirar a usarla.

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