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miles de soldados convertidos en los Tomahawk que EEUU ya no tiene

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En los últimos tiempos, Estados Unidos ha librado muchas de sus guerras sin necesidad de desplegar grandes contingentes en primera línea, apoyándose en armas capaces de recorrer más de 1.500 kilómetros con precisión milimétrica y lanzarse desde miles de kilómetros de distancia. Pero hay un detalle que puede resultar crucial: reponer ese tipo de armamento puede llevar años, no semanas.

La cuenta atrás del Tomahawk. Estados Unidos ha basado el inicio del conflicto en una ventaja clave: golpear a distancia sin exponerse, apoyándose masivamente en los misiles de crucero Tomahawk. Sin embargo, esa ventaja se está evaporando a gran velocidad, con más de 850 misiles lanzados en apenas un mes, una cifra que representa una parte significativa del arsenal total disponible y que ha llevado a algunos mandos a hablar abiertamente de niveles “alarmantemente bajos”. 

El problema no es solo cuánto se ha gastado, sino lo lento que se puede reponer: se fabrican en cantidades limitadas, tardan años en producirse y su uso intensivo en múltiples conflictos recientes ha dejado un stock mucho más frágil de lo que aparenta el discurso oficial.

De la guerra a distancia al riesgo directo. Porque el Tomahawk no es solo un arma más, es el pilar que permite a Washington atacar sin arriesgar pilotos ni tropas en entornos altamente defendidos. Desde esa perspectiva, su desgaste cambia por completo la naturaleza del conflicto, porque obliga a sustituir ataques remotos por operaciones más cercanas, donde aviones y soldados quedan mucho más expuestos. 

De hecho, el propio desarrollo de la campaña ya apunta a ese giro: tras los primeros golpes a larga distancia, Estados Unidos ha tenido que recurrir a municiones más convencionales y a incursiones más profundas, aceptando un nivel de riesgo que al inicio de la guerra había logrado evitar casi por completo.

El destructor de la clase Arleigh Burke USS Bainbridge (DDG 96) dispara misiles Tomahawk desde la cubierta de misiles de proa mientras navega en el Mediterráneo oriental, en apoyo de la Operación Epic Fury, el 3 de marzo de 2026.
El destructor de la clase Arleigh Burke USS Bainbridge (DDG 96) dispara misiles Tomahawk desde la cubierta de misiles de proa mientras navega en el Mediterráneo oriental, en apoyo de la Operación Epic Fury, el 3 de marzo de 2026.

El destructor de la clase Arleigh Burke USS Bainbridge dispara misiles Tomahawk desde la cubierta mientras navega en el Mediterráneo oriental, en apoyo de la Operación Epic Fury, el 3 de marzo de 2026

Una escasez que condiciona. Lo hemos contado antes. El consumo acelerado de estos misiles no solo afecta a la guerra en Irán, sino que abre un problema mucho mayor: deja al Pentágono con menos margen para otros escenarios críticos, especialmente en el Indo-Pacífico frente a China. 

Pensemos que los Tomahawk son una de las piezas clave para cualquier conflicto de alta intensidad contra una potencia similar, y su reducción plantea un dilema estratégico evidente: seguir gastándolos en Oriente Medio o reservarlos para un posible enfrentamiento mucho más exigente. De hecho, la urgencia ha llegado hasta el punto de plantear traslados de misiles desde otras regiones y presionar a la industria para multiplicar la producción, algo que, en cualquier caso, tardará años en tener efecto.

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La llegada de tropas. En paralelo a este desgaste silencioso, Estados Unidos está moviendo miles de soldados hacia la región, en una acumulación que podría superar los 17.000 efectivos listos para operar cerca de Irán. 

Aunque oficialmente se presenta como una medida de presión o preparación ante contingencias, el contexto revela otra lectura: a medida que se reduce la capacidad de golpear desde lejos, aumenta la necesidad de tener opciones sobre el terreno. Marines, paracaidistas, fuerzas especiales y unidades de apoyo logístico están siendo posicionados para misiones que van desde asegurar rutas marítimas hasta capturar objetivos estratégicos o instalaciones nucleares.

Misiones posibles, riesgos reales. Porque las operaciones que se barajan no son menores ni rápidas, sino intervenciones complejas en entornos altamente hostiles: tomar islas clave, asegurar puntos del estrecho de Ormuz o incluso penetrar en territorio iraní para neutralizar activos críticos como uranio. Cada uno de estos escenarios implica enfrentarse a misiles, drones, minas navales y fuerzas locales preparadas, con el riesgo añadido de operar en zonas estrechas y bajo fuego constante. 

A diferencia de los ataques con misiles, aquí no hay distancia de seguridad: una vez en el terreno, las tropas se convierten en objetivos concentrados y vulnerables, dependiendo de una cobertura aérea y defensiva que también está bajo presión.

El giro hacia una guerra más peligrosa. Inevitablemente, el resultado es un cambio profundo en la lógica del conflicto: lo que comenzó como una campaña dominada por la tecnología y el alcance se está transformando en una situación donde el factor humano vuelve al centro.

Si se quiere también, una idea clave apunta a imponerse con claridad, una donde la guerra en Irán se acerca a un escenario sin precedentes para Estados Unidos, y donde miles de sus soldados pueden tener que asumir el papel que antes desempeñaban los Tomahawk

No por elección estratégica, sino por necesidad, en un contexto donde la escasez de munición de alta precisión coincide con una acumulación creciente de tropas listas para intervenir en uno de los entornos más peligrosos del mundo.

Imagen | US Navy

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Corea del Sur tenía un rey tecnológico desde 2000. La fiebre por la IA acaba de coronar a otro

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Cuando uno hablaba de tecnología surcoreana, la empresa que le venía a la cabeza siempre era Samsung. El gigante de los semiconductores y la industria móvil parecía ser líder indiscutible de su país, pero eso está a punto de cambiar. Sk Hynix es la nueva niña bonita de la industria tecnológica surcoreana, y lo ha logrado impulsada por la crisis de la memoria.

Sorpasso a la vista. Desde el año 2000, Samsung Electronics había mantenido un dominio imperial en el país asiático, y desde entonces ha sido el buque insignia de su economía. Sin embargo, las cosas han cambiado, porque su eterno rival, SK Hynix, ha sido una de las grandes beneficiadas de la crisis de las memorias. 

Captura De Pantalla 2026 06 23 A Las 10 09 30
Captura De Pantalla 2026 06 23 A Las 10 09 30

Fuente: Reuters.

Visto y no visto. Ayer las acciones de la empresa alcanzaron su máximo histórico, superando brevemente en capitalización de mercado a Samsung, un hito colosal que deja claro el impacto que la IA en la economía global. Los chips de memoria eran un buen negocio antes, pero ahora son el producto tecnológico estrella. En la sesión de ayer, eso sí, SK Hynix se dejó un 12,5% de valor, lo que hizo que Samsung (que cayó también de forma notable) volviera a recuperar ese trono en capitalización bursátil… de momento.

Sk Hynix resurge de sus cenizas. En 2002, la compañía (entonces llamada Hynix Semiconductor) estaba asfixiada por las deudas. Había ejecutado un agresivo plan de expansión que no funcionó bien y estuvo a punto de ser malvendida a Micron (la oferta se anunció, de hecho, aunque fue rechazada). Sus acciones, que salieron a bolsa en 1996 a un precio de 20.000 wones, llegaron a caer hasta los 135 wones en 2003, lo que hizo que fuera considerada como una empresa abocada al fracaso. Tras años de travesía por el desierto y de sufrir las cíclicas crisis del mercado de memorias RAM, el auge de la IA la ha transformado en uno de los fabricantes de chips más valiosos del planeta, compitiendo de tú a tú con Samsung o Micron.

Una gallina de los huevos de oro llamada HBM. El punto de inflexión se produjo tras una decisión estratégica crucial. En 2023 la industria de los semiconductores estaba en caída libre en cuanto a los precios, pero en SK Hynix decidieron no solo mantener, sino acelerar sus inversiones en chips de memoria de alto ancho de banda (High-Bandwidth Memory, o HBM). Estas memorias son las más demandadas en el ámbito de las GPUs orientadas a centros de datos, y gracias a esa apuesta SK Hynix se ha hecho con un 61% del mercado global de los chips HBM, muy por encima del 17% que tiene Samsung. 

De commodity, nada. El presidente de SK Group —matriz de SK Hynix—, Chey Tae-won, indicaba cómo históricamente la memoria se había convertido en una commodity. Daba exactamente igual comprar un módulo de SK Hynix, de Samsung o de Micron porque eran chips casi clónicos e intercambiables. Con la tecnología HBM la historia cambió: es un componente tan optimizado e integrado con los chips de IA, que la dependencia de Nvidia de estos chips es enorme.

Samsung defiende su liderazgo. El sorpasso temporal no ha sentado bien en Samsung. Sus responsables han indicado que los cálculos de la capitalización de mercado deberían incluir las acciones preferentes. De ser incluidas, el valor de capitalización de Samsung seguiría siendo mayor que el de SK Hynix. Samsung es hoy por hoy líder en ese ámbito, pero la tendencia del mercado parece favorecer la teoría de que SK Hynix acabará siendo más valiosa mientras esta crisis de las memorias se mantenga.

La amenaza para DRAM. El peligro para Samsung no solo viene de que SK Hynix sea líder indiscutible en memorias HBM, sino en el hecho de que también está creciendo notablemente en memorias DRAM convencionales. Según las estimaciones de Bank of America, SK Hynix expandirá su producción de obleas un 38% entre 2025 y 2028, mientras que Samsung solo lo hará un 17%. En SK Hynix están poniendo toda la carne en el asador, y eso está provocando que la brecha (económica) entre ambas empresas, antes enorme, ya prácticamente no exista.

En Xataka | El tridente de la memoria RAM ya trabaja en la tecnología DDR6. Será para los hiperescaladores, claro

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Corea del Sur tenía un rey tecnológico desde 2000. La fiebre por la IA acaba de coronar a otro

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Cuando uno hablaba de tecnología surcoreana, la empresa que le venía a la cabeza siempre era Samsung. El gigante de los semiconductores y la industria móvil parecía ser líder indiscutible de su país, pero eso está a punto de cambiar. Sk Hynix es la nueva niña bonita de la industria tecnológica surcoreana, y lo ha logrado impulsada por la crisis de la memoria.

Sorpasso a la vista. Desde el año 2000, Samsung Electronics había mantenido un dominio imperial en el país asiático, y desde entonces ha sido el buque insignia de su economía. Sin embargo, las cosas han cambiado, porque su eterno rival, SK Hynix, ha sido una de las grandes beneficiadas de la crisis de las memorias. 

Captura De Pantalla 2026 06 23 A Las 10 09 30
Captura De Pantalla 2026 06 23 A Las 10 09 30

Fuente: Reuters.

Visto y no visto. Ayer las acciones de la empresa alcanzaron su máximo histórico, superando brevemente en capitalización de mercado a Samsung, un hito colosal que deja claro el impacto que la IA en la economía global. Los chips de memoria eran un buen negocio antes, pero ahora son el producto tecnológico estrella. En la sesión de ayer, eso sí, SK Hynix se dejó un 12,5% de valor, lo que hizo que Samsung (que cayó también de forma notable) volviera a recuperar ese trono en capitalización bursátil… de momento.

Sk Hynix resurge de sus cenizas. En 2002, la compañía (entonces llamada Hynix Semiconductor) estaba asfixiada por las deudas. Había ejecutado un agresivo plan de expansión que no funcionó bien y estuvo a punto de ser malvendida a Micron (la oferta se anunció, de hecho, aunque fue rechazada). Sus acciones, que salieron a bolsa en 1996 a un precio de 20.000 wones, llegaron a caer hasta los 135 wones en 2003, lo que hizo que fuera considerada como una empresa abocada al fracaso. Tras años de travesía por el desierto y de sufrir las cíclicas crisis del mercado de memorias RAM, el auge de la IA la ha transformado en uno de los fabricantes de chips más valiosos del planeta, compitiendo de tú a tú con Samsung o Micron.

Una gallina de los huevos de oro llamada HBM. El punto de inflexión se produjo tras una decisión estratégica crucial. En 2023 la industria de los semiconductores estaba en caída libre en cuanto a los precios, pero en SK Hynix decidieron no solo mantener, sino acelerar sus inversiones en chips de memoria de alto ancho de banda (High-Bandwidth Memory, o HBM). Estas memorias son las más demandadas en el ámbito de las GPUs orientadas a centros de datos, y gracias a esa apuesta SK Hynix se ha hecho con un 61% del mercado global de los chips HBM, muy por encima del 17% que tiene Samsung. 

De commodity, nada. El presidente de SK Group —matriz de SK Hynix—, Chey Tae-won, indicaba cómo históricamente la memoria se había convertido en una commodity. Daba exactamente igual comprar un módulo de SK Hynix, de Samsung o de Micron porque eran chips casi clónicos e intercambiables. Con la tecnología HBM la historia cambió: es un componente tan optimizado e integrado con los chips de IA, que la dependencia de Nvidia de estos chips es enorme.

Samsung defiende su liderazgo. El sorpasso temporal no ha sentado bien en Samsung. Sus responsables han indicado que los cálculos de la capitalización de mercado deberían incluir las acciones preferentes. De ser incluidas, el valor de capitalización de Samsung seguiría siendo mayor que el de SK Hynix. Samsung es hoy por hoy líder en ese ámbito, pero la tendencia del mercado parece favorecer la teoría de que SK Hynix acabará siendo más valiosa mientras esta crisis de las memorias se mantenga.

La amenaza para DRAM. El peligro para Samsung no solo viene de que SK Hynix sea líder indiscutible en memorias HBM, sino en el hecho de que también está creciendo notablemente en memorias DRAM convencionales. Según las estimaciones de Bank of America, SK Hynix expandirá su producción de obleas un 38% entre 2025 y 2028, mientras que Samsung solo lo hará un 17%. En SK Hynix están poniendo toda la carne en el asador, y eso está provocando que la brecha (económica) entre ambas empresas, antes enorme, ya prácticamente no exista.

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El precio de Steam Machine era previsible. Lo preocupante es lo que nos dice sobre PS6 y Xbox Helix

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Tras anunciarla en noviembre del año pasado y mantenerla en un peligroso limbo debido a la crisis de componentes, Valve ha confirmado el precio de la Steam Machine, poniendo fin a semanas de rumores con un resultado que sorprende a pocos. Que la Steam Machine tenía papeletas para costar 1.000 euros no era una sorpresa (y más tras el estratosférico aumento de precio de la Steam Deck), pero lo peor es lo que está avanzando para la próxima generación de consolas.

Unas PS6 y Xbox Helix que sí deberían ser un salto generacional y a las que se les está poniendo cara de las consolas más caras de la historia.

Los 1.000 euros. Cuando Valve anunció el PC, lo hizo sin precio. Invitó a expertos a sus oficinas para que pudieran probar algunos juegos, ver la máquina tanto por fuera como por dentro y experimentar lo que la nueva Steam Machine (porque ya hubo unas que fracasaron hace más de una década) podía ofrecer. Enseguida saltó el debate del precio y, echando cuentas, se estimaba entre los 600 y 800 euros en la estimación más pesimista. 

La realidad ha acabado superando ampliamente esa previsión porque los 1.039 euros son para la versión de 512 GB de almacenamiento, la de 2 TB se va a 1.359 euros y luego tienes pack con el mando para las dos configuraciones. A todas luces, es un precio muy elevado y, aunque tiene la ventaja del factor de forma y una disipación que parece muy eficiente, no hay ventajas en rendimiento frente a un PC por piezas.

No es ‘next gen’. Porque, más allá del precio, algo que se está comentando es que el rendimiento tampoco es nada del otro jueves. Gamer Nexus o Digital Foundry ya han podido meter mano al sistema y la conclusión es que el rendimiento (grosso modo) es similar a una RTX 3060 de 12 GB, una RTX 3050, una Arc A770 o una RX 6600. No estamos hablando, para nada, de hardware de última generación. Ni mucho menos.

Es algo que depende del juego y su optimización, pero por ahí van los tiros. Y, si queremos una comparativa más sencilla, poniéndola al lado de una PS5 en modo rendimiento (prioriza la tasa de FPS), haciendo que las especificaciones visuales del juego en Steam Machine coincidan con las de PS5, el rendimiento es muy, muy similar.

A veces por encima de PS5, a veces por debajo. Estamos hablando de PS5 base, la de 2020, no PS5 Pro. Más de 1.000 euros para moverse alrededor del rendimiento de una máquina de hace seis años no es una buena noticia.

Steam Machine vs PS5
Steam Machine vs PS5

Steam Machine vs PS5 en ‘Forza Horizon 5’. Pantallazo del video de Digital Foundry

steam machine ps5
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Steam Machine vs PS5 en ‘007 First Light’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam machine vs ps5
Steam machine vs ps5

Steam Machine vs PS5 en ‘Black Myth Wukong’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine PS5
Steam Machine PS5

Steam Machine vs PS5 en ‘Alan Wake 2’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5
Steam Machine vs PS5

Steam Machine vs PS5 en ‘Crimson Desert’. Pantallazo del video de Digital Foundry

PS6 y Xbox Helix, para cuándo. Los más de 1.000 euros con la crisis de componentes (que va a durar unos años más) ya no nos lo baja nadie, pero… ¿qué pasa con las consolas de nueva generación? Llevamos seis años de actual generación y es un secreto a voces (en el caso de Xbox ni siquiera es un secreto) que tanto Microsoft como Sony se encuentran trabajando en sus nuevas máquinas. 

Si todo hubiese seguido el ritmo que parecía, PS6 y Helix deberían haber visto la luz entre 2027 y 2028. PS5 lleva un buen ritmo de ventas con 90 millones de unidades vendidas y ‘GTA VI‘ se postula como ese título que permitirá que la máquina de Sony tenga un arreón final antes de la próxima generación. El problema es el mismo que ha afrontado Valve: la crisis de componentes.

Hace unas semanas, Asha Sharma, CEO de Xbox, apuntó que a comienzos de 2027 enviarían los kits de desarrollo de Helix a las compañías, lo que indica que veríamos la máquina a finales de año o comienzos de 2028 y algo más importante: la consola iba a ser cara.

Replanteando cosas. Desde entonces, la rueda ha seguido girando y la propia Microsoft ha vuelto a hablar sobre Helix, apuntando que lo que querían lograr a nivel de hardware se les estaba yendo de las manos porque cada día es más caro montar una plataforma. Sharma comentó que las audiencias masivas “no gastarán miles de dólares en una nueva generación de consolas”, por lo que se estaban replanteando las cosas con “modelos de negocio radicalmente diferentes”, signifique eso lo que signifique.

Lo que está claro es que montar una consola que suponga un salto generacional frente a lo que tenemos desde 2020 no está siendo barato para unas compañías que tienen que calcular muy bien la relación precio/prestaciones y, aunque las consolas no son la principal fuente de ingresos para las divisiones de videojuegos de Sony y Microsoft, tampoco pueden ir a pérdidas salvajes.

Lo malo es que la esperanza no es algo que esté en la ecuación en un momento en el que vemos que una máquina como Steam Machine, con sus más de 1.000 euros, iguala con suerte el rendimiento de una PS5 base. Y eso adelanta dos futuros: nuevas consolas que sean más potentes y mucho más caras que las actuales o consolas híbridas que se nutran del juego por streaming, lo que complicaría aún más el ya dañado escenario de la preservación.

En Xataka | Muchos juegos están por perderse para siempre: GOG tiene un programa para preservarlos (y ya incluye más de 100 títulos)

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