Actualidad
Romper el mercado de las consolas parecía imposible. La Steam Machine tiene el potencial para hacerlo: Crossover 1×31
La llegada de la Steam Machine nos cogió a todos por sorpresa hace unos días. El híbrido de consola y PC desarrollado por Valve puede llegar a ser todo un meteorito para las consolas tradicionales, pero cuidado porque no está todo dicho.
Valve, que se hizo famosa tras el desarrollo del mítico ‘Half-Life’, acabó convirtiéndose en la gran distribuidora de videojuegos de PC de nuestro tiempo gracias a Steam. Aunque ya intentaron atacar el mercado de los PCs gaming con sus Steam Machines hace una década, ahora el enfoque es muy distinto.
Aquel primer intento llegó demasiado pronto, pero las cosas han cambiado mucho desde entonces. Valve ha logrado que su sistema operativo Steam OS (basado en Linux) sea una alternativa excelente al que plantea Windows en los PCs. Sobre todo gracias a Proton, la capa que permite jugar a juegos de Windows en Steam OS tan bien como en Windows… o incluso mejor.
El primer ejemplo claro de la experiencia que podía ofrecer Valve en este sentido lo hemos visto en las Steam Deck, que han sido un éxito modesto (unos 6 millones de consolas vendidas), pero que han detonado el interés por las consolas portátiles que hasta Microsoft ha decidido fabricar con socios como ASUS.
Ahora la Steam Machine plantea ser una alternativa prometedora a las Xbox Series S/X y a las PlayStation 5 y unir lo mejor de ambos mundos: una experiencia tipo consola y casi todo el catálogo de videojuegos disponible en el mundo de los PCs con Windows.
La única pregunta es si lo conseguirá, y ahí es donde entra el factor del precio. Es un dato que conoceremos a principios de 2026, y será a partir de entonces cuando sabremos si esta máquina cuaja o no. De todo ello precisamente hablamos en este Crossover 1×31, ¡esperemos que lo disfrutéis!
En YouTube | Crossover
En Xataka | La pregunta no es si Tim Cook dejará pronto de ser CEO de Apple, sino quién le sucederá: Crossover 1×30
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
se han disparado los soldados que vuelven con otro rostro tras un permiso médico
Hace pocos años, una encuesta realizada entre jóvenes surcoreanos reveló un dato muy poco habitual en cualquier otro país: una parte significativa de los encuestados consideraba que recibir cirugía estética como regalo de graduación era algo completamente normal. De hecho, en ciudades como Seúl, los anuncios de clínicas ocupan edificios enteros y algunos barrios acumulan cientos de centros especializados a pocos metros unos de otros.
El hype ha llegado ahora a los militares.
Un problema inesperado. Sí, el ejército de Corea del Sur está descubriendo un problema que hace apenas unos años habría parecido absurdo incluso allí: cada vez hay más soldados que regresan de permisos con operaciones estéticas recientes que afectan directamente al funcionamiento de las unidades militares. Contaba el Korean Times que hay de todo, desde narices recién operadas, hasta párpados inflamados o rostros todavía en recuperación que están obligando a oficiales a excluir soldados de entrenamientos, guardias nocturnas o tareas físicas por motivos médicos y de seguridad.
Lo que antes era algo relativamente excepcional reservado a los últimos meses del servicio militar se ha convertido en una tendencia mucho más amplia entre la Generación Z surcoreana. Y el fenómeno refleja hasta qué punto la cultura estética del país ya no afecta solo a la vida civil, sino también a una de las instituciones más rígidas y tradicionales del Estado: el ejército.


La presión estética. De fondo, algo que hemos contado antes. Corea del Sur lleva años siendo uno de los epicentros mundiales de la cirugía estética. Operaciones de párpados, rinoplastias o retoques faciales forman parte de una cultura extremadamente competitiva donde la apariencia física influye en relaciones sociales, empleo y estatus. Lo novedoso es que esa lógica ha penetrado de lleno en jóvenes soldados en servicio activo.
Al parecer, muchos aprovechan permisos y salarios militares más altos para ahorrar y someterse a operaciones mientras siguen destinados. Algunos incluso priorizan la cirugía sobre cualquier otro gasto personal. Clínicas del distrito de Gangnam ofrecen descuentos específicos para militares y utilizan redes sociales para captar clientes jóvenes, mientras foros online se llenan de preguntas de soldados sobre tiempos de recuperación compatibles con la vida militar.


Choque entre disciplina militar y cultura. El problema para los mandos no es únicamente médico, sino organizativo. Cuando un soldado vuelve con los ojos inflamados tras una cirugía de párpados o con una rinoplastia todavía cicatrizando, alguien tiene que cubrir sus guardias, ejercicios o tareas físicas. Oficiales surcoreanos empiezan a describir situaciones incómodas donde deben reorganizar entrenamientos completos para evitar riesgos o posibles responsabilidades legales si una operación reciente se complica.
Además, algunos comandantes están recibiendo incluso llamadas de padres pidiendo trato especial para sus hijos mientras se recuperan de intervenciones estéticas. La escena refleja un choque cultural muy profundo: un ejército diseñado alrededor de la disciplina colectiva y el sacrificio que empieza a enfrentarse a valores mucho más individualistas propios de la Generación Z.
Ausencia de reglas claras. Recordaba el Times que uno de los mayores problemas es que el ejército surcoreano prácticamente no tiene regulación específica para gestionar este fenómeno. Las normas militares contemplan bajas médicas y lesiones, pero no situaciones donde un soldado decide voluntariamente operarse por motivos estéticos en mitad del servicio.
Eso deja a los oficiales atrapados en una posición complicada. Si permiten ciertas excepciones, generan malestar entre otros soldados obligados a asumir más carga de trabajo. Si no las permiten y ocurre una complicación médica, pueden asumir responsabilidades disciplinarias o legales. El resultado es un vacío organizativo que empieza a afectar directamente a la preparación operativa de algunas unidades.
Una transformación que preocupa al ejército. Más allá de las cirugías concretas, el caso revela una transformación mucho más profunda dentro de Corea del Sur. Si se quiere, el ejército está descubriendo que la cultura digital, las redes sociales y la obsesión estética de la sociedad surcoreana están modificando incluso la manera en que los jóvenes viven el servicio militar obligatorio.
Para muchos reclutas, mejorar su apariencia ya no es algo secundario que se deja para después del ejército, sino una prioridad inmediata integrada dentro de su propia identidad personal y social. Y eso está obligando a las fuerzas armadas a adaptarse a una realidad completamente nueva: una generación que puede aceptar la disciplina militar, pero que al mismo tiempo sigue considerando perfectamente normal volver del permiso con un rostro distinto.
Imagen | RawPixel, Unsplash, Republic of Korea Armed Forces
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
un 3% de la población mundial ve el mundo con interferencias
Imagina tu vida viendo el mundo como si estuvieras constantemente en medio de una tormenta de nieve. Abrir tus ojos y que el paisaje se llene de puntos estáticos como cuando miramos una televisión de cerca: una telaraña permanente que te acompaña siempre. Muchas personas experimentan esta enfermedad y no se han dado cuenta de ello hasta que han hablado con médicos acerca de esta condición neurológica.
Es lo que los expertos en salud han llamado “nieve visual”.
Ver el mundo con “interferencias”. Un estudio en Reino Unido estima que la afección de la nieve visual puede afectar hasta al 3% de la población. Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos dicen que actualmente no existe cura para esta enfermedad. El síntoma principal son pequeños puntos continuos en la visión del paciente, que difieren en color y gravedad de una persona a otra. “Es como una enorme capa de interferencias de televisión que cubre toda mi visión las 24 horas al día, los 7 días de la semana”, explicaba la paciente Paris Haigh en este artículo de BBC.
“Puedo verlas incluso cuando cierro los ojos”, comentaba. Otras personas lo han descrito como una especie de visión pixelada. Otras que pueden filtrar los puntos la mayor parte del tiempo, pero algunos días les resultan más difíciles que otros.


¿Cómo funciona? “Consiste en la visión constante de puntos blancos y negros en la totalidad del campo visual, que simula la visión a través de un filtro granulado o, como muchos pacientes refieren, simula la visión de la pantalla de un televisor encendido pero no conectado a la antena, también conocido como ruido blanco”, explicaba el doctor Enrique Santos Bueso, del Instituto de Investigación del Hospital Clínico San Carlos en Madrid.
Ciertas cosas pueden hacer que los puntos parpadeantes se vuelvan más notorios. Para muchos, eso lo provocan el cansancio, la ansiedad y los dolores de cabeza, o cuando se encuentran en ambientes muy luminosos u oscuros. El uso de productos cosméticos también puede causar problemas. Algunos usan gafas con lentes de color naranja cuando leen. Si bien ayudan con la nieve visual, no la eliminan.

El artista digital Zytomania creó esta imagen para mostrar cómo es su propia nieve visual.
¿Por qué aparece? La condición es causada por un problema en la forma en la que el cerebro maneja la información visual. El profesor Jon Stone, profesor de neurología en la Universidad de Edimburgo, ha visto a varios pacientes con nieve visual: “Normalmente, nuestros cerebros son buenos para filtrar las experiencias visuales que no queremos. Este sistema de filtrado no funciona tan bien en personas con nieve visual, probablemente porque partes del sistema visual de su cerebro están hiperactivas de una manera que no resulta útil. Es un poco como tener tinnitus, pero de tu visión”, explicaba.
En realidad, estamos en una etapa muy temprana. Hace 15 años ni siquiera estaríamos hablando de esto pues nadie estaba de acuerdo; la nieve visual ni siquiera había sido aceptada universalmente como “trastorno”.
Algunas sospechas. Peter Goadsby, profesor de Neurología del Instituto Nacional para la Investigación Sanitaria Wellcome Trust en King’s College dice que ha visto tanto a un niño de 7 años como a hombres de 70 con este problema. Y de todos los países. Todos lo describen de la misma forma. Eso llevó a Goadsby a concluir que, aunque se active de maneras distintas, debe haber un mecanismo subyacente común.
Falta mucho por entender pero ya se logró algo muy importante: el reconocimiento. “Encontramos que en un área en la parte de atrás del cerebro, hay una estructura particular que es más activa metabólicamente y recibe un flujo de sangre mayor en quienes sufren de nieve visual. Eso podría indicar que esa parte del cerebro no está lo suficientemente inhibida o demasiado excitada”, detallaba.
Difícil de detectar. De acuerdo con Visual Snow Initiative, una organización benéfica de EEUU dedicada a la investigación de la nieve visual, aproximadamente el 56% de las personas con esta afección reciben un diagnóstico incorrecto. Para la mayoría, el proceso para obtener un diagnóstico formal les resultó frustrante. Paris habló con un oftalmólogo y un neurólogo sobre la afección, pero sintió que no sabían lo que era. “Puede sentirse como una condición inventada cuando los expertos no saben de lo que estás hablando”, decía.
A algunos se les muestra una televisión con ruido blanco y casi todos exclaman: “¡Sí, así es como se ve!”. Y llevan así toda la vida.
En Xataka | Lo que un estudio que ha recuperado la vida en los ojos nos cuenta sobre la muerte
En Xataka | A los menores de 30 años en todo el mundo les está empezando a pasar algo hasta ahora marginal: hipertensión
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
Los influencers han puesto de moda darte calambrazos en el nervio vago para curar el estrés. La ciencia tiene malas noticias
Después de un día maratoniano, que si el informe que no llega, dar de comer a los niños, sacar el perro, ir a esa clase de pilates… Y tu cerebro se niega a apagarse. Abres TikTok o Instagram buscando una distracción y, entre bailes y recetas, aparece un influencer. Lleva un dispositivo de diseño minimalista pegado al cuello o enganchado a la oreja. Promete que, con solo pulsar un botón y recibir unos pequeños pulsos eléctricos, su ansiedad desaparecerá, dormirá como un bebé y su “niebla mental” se disipará. Lo llaman “el gran reinicio del sistema nervioso”.
Durante siglos, el nervio vago ha funcionado en la más absoluta oscuridad anatómica, pero hoy ha alcanzado un estatus casi mítico en el ecosistema del bienestar. Según The New York Times, hay miles de millones de impresiones en redes sociales sobre este nervio. Celebridades como Kelly Ripa y podcasters de la talla de Andrew Huberman alaban sus virtudes. “Gran parte de esto está siendo impulsado por influencers que dicen: ‘Solo haz esto para estimular tu nervio vago, y todos los problemas de tu vida se resolverán'”, explica el Dr. Kevin Tracey, neurocirujano y presidente de los Institutos Feinstein para la Investigación Médica.
Suena a ciencia ficción, pero los pronósticos apuntan a que la estimulación de este nervio generará una industria de mil millones de dólares para el año 2030. La pregunta obligada que surge es: ¿realmente podemos “hackear” nuestro estrés a base de calambrazos en el cuello, o estamos ante el enésimo placebo caro de internet?
Para entender el fenómeno, primero hay que entender la biología. Tal y como explica la Cleveland Clinic, el nervio vago (cuyo nombre proviene del latín “vagabundo”) es el décimo de los doce pares craneales y el más largo de todos. Nace en el tronco del encéfalo y serpentea por el cuello, el pecho y el abdomen, conectando el cerebro con el corazón, los pulmones y el sistema digestivo. Es la autopista principal de nuestro sistema nervioso parasimpático, el encargado de la función de “descansar y digerir”. Básicamente, es el freno de mano del cuerpo. Cuando nos estresamos, se activa el sistema simpático (la respuesta de “lucha o huida”); cuando el peligro pasa, el nervio vago debería entrar en acción para calmar las pulsaciones y relajar el organismo.
¿Pero por qué la gente está obsesionada con electrocutarlo? Según detalla la revista Women’s Health, vivimos una epidemia de estrés crónico. La avalancha de correos electrónicos, los atascos y las presiones diarias provocan lo que se conoce como “disfunción vagal”. Nuestro cuerpo se queda atascado en modo supervivencia y pierde la capacidad de volver a la calma. La promesa de solucionarlo rápidamente ha propiciado la aparición de dispositivos comerciales.
Ante la idea de aplicarse electricidad casera, es normal preguntarse si esto es peligroso. Generalmente, la respuesta física es no. Según el Dr. Michael Kilgard, director del Texas Biomedical Device Center, entrevistado por The New York Times, las baterías de estos dispositivos comerciales son demasiado pequeñas para quemar la piel. Lo máximo que se siente es un hormigueo.
Sin embargo, el peligro real es psicológico y médico. “La rareza de las sensaciones es lo suficientemente molesta como para que la gente sienta que los dispositivos están haciendo algo”, advierte Kilgard. En la mayoría de los casos, estos gadgets son “probablemente poco más que un placebo disfrazado de neurociencia“. El riesgo reside en la falsa esperanza: pacientes que gastan cientos de euros en aparatos que no hacen nada, retrasando tratamientos médicos que sí han demostrado ser efectivos. Para comprender el verdadero impacto de esta falsa esperanza, es vital separar el grano de la paja y definir dónde termina el rigor científico.
La línea entre la medicina y el marketing de wellness
La ciencia de la Estimulación del Nervio Vago (ENV o VNS por sus siglas en inglés) es real, fascinante y muy compleja, pero está a años luz de lo que venden los influencers. Existen dispositivos médicos reales, pero como subraya un exhaustivo artículo de revisión publicado en la revista científica Comprehensive Physiology, la estimulación invasiva (iVNS) “sigue siendo el estándar de oro con eficacia bien documentada”. Es decir, hablamos de pequeños aparatos parecidos a marcapasos que se implantan quirúrgicamente bajo la piel del pecho, con cables enroscados directamente al nervio. Según Cleveland Clinic, la FDA (la agencia estadounidense del medicamento) ha aprobado estos implantes severos para tratar casos de epilepsia resistente y depresión clínica grave.
La investigación médica no deja de avanzar. Un ensayo clínico fundamental publicado recientemente en Nature Medicine (el ensayo RESET-RA), demostró que un sistema neuromodulador implantado dirigido al nervio vago logró reducir significativamente la inflamación en pacientes con artritis reumatoide que no respondían a los medicamentos convencionales. Por otro lado, como señala una revisión de la revista Exploratory Research and Hypothesis in Medicine, se está estudiando intensamente el uso de estimuladores no invasivos (en la oreja o el cuello) en entornos clínicos para la rehabilitación tras un ictus o para frenar el deterioro cognitivo.
Pero, ¿qué hay de los aparatos que cualquiera puede comprar por internet para “quitarse el estrés”? Los expertos son tajantes. La Dra. Kristl Vonck, neuróloga de la Universidad de Gante, advierte que los aparatos de consumo están “ligeramente regulados y no tienen que demostrar a la FDA que realmente funcionan”. Muchas empresas se escudan en afirmaciones vagas sobre el “bienestar” para esquivar los controles médicos y utilizan el lenguaje de los ensayos clínicos reales como mera táctica de marketing.
Además, como explica un investigador clínico en The Conversation, manipular el nervio vago no es una panacea y no funciona igual para todos. Algunas personas en ensayos clínicos experimentan dolores de cabeza, empeoramiento de migrañas o incluso un bajón en el estado de ánimo al recibir estimulación. “La mayoría de las enfermedades implican múltiples factores biológicos y psicológicos, y ningún nervio por sí solo explica o soluciona todos”, sentencia.
La desinformación no se limita a los dispositivos; también abarca los diagnósticos caseros. La revista Bustle se hizo eco recientemente de una tendencia viral en TikTok: la prueba de los “tres tragos”. Creadoras de contenido aseguraban que si eres incapaz de tragar saliva tres veces seguidas y de forma rápida, tu nervio vago está gravemente desregulado por culpa del estrés crónico.
Los terapeutas tuvieron que intervenir. Chloë Bean, terapeuta experta en trauma somático, aclaró que tragar sí involucra a este nervio, pero no poder hacerlo tres veces seguidas “no significa automáticamente que tu nervio vago esté atascado”. Puede deberse a algo tan mundano como la deshidratación, alergias o, paradójicamente, la propia ansiedad de estar haciéndote un test de TikTok.
La buena noticia es que no necesita gastar cientos de euros en tecnología ni obsesionarse con tests virales para cuidar su sistema nervioso. Existen métodos avalados por psicólogos y científicos que estimulan el nervio vago:
- Respiración asimétrica: Al exhalar más lentamente de lo que se inhala, se envían señales a los receptores pulmonares conectados al nervio vago para que bajen las pulsaciones.
- El frío: Lavarse la cara con agua muy fría (un truco que hizo viral Hailey Bieber antes de la Met Gala) activa un reflejo fisiológico de inmersión que dirige la sangre al cerebro y reduce el ritmo cardíaco.
- El sonido: Dado que este nervio pasa por el oído interno y las cuerdas vocales, cantar en voz alta, tararear o escuchar música relajante lo estimula directamente.
No obstante, como precaución, también los expertos advierten que hay personas con el nervio vago “hiperactivo”, una condición médica (síncope vasovagal) que hace que la presión arterial baje demasiado rápido ante estímulos, provocando desmayos. Para ellos, estimular el nervio a la ligera no es buena idea.
La medicina bioelectrónica es una frontera científica apasionante. Es indudable que el nervio vago es la gran autopista que conecta nuestra mente con nuestro cuerpo, y los ensayos clínicos demuestran que, manipulado por manos médicas expertas, puede ayudar a pacientes con enfermedades graves, desde la epilepsia hasta la artritis. Sin embargo, el mercado del bienestar se ha adelantado apresuradamente a la ciencia. Vender la idea de que un pequeño gadget pegado al cuello va a borrar de un plumazo el estrés del siglo XXI, el insomnio y la fatiga es, hoy por hoy, un ejercicio de marketing más que de medicina.
Como bien resume The Conversation, el mensaje clave debe ser “precaución sin cinismo”. El nervio vago es real y su cuidado es importante. Pero hasta que los dispositivos de consumo logren alcanzar el rigor de los ensayos clínicos, quizás lo más inteligente para su salud —y para su bolsillo— sea apagar el móvil, dar un paseo por la naturaleza y, simplemente, respirar profundo.
Imagen | Magnific
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Actualidad2 días agoUber ha ha gastado en cuatro meses su presupuesto anual para IA porque la IA nos está convirtiendo en adictos a ella
-
Actualidad2 días agoCastilla-La Mancha acusa al Sudeste de “regar a mansalva”, mientras los regantes ven imposible sobrevivir a lo que viene
-
Actualidad2 días agolas leches vegetales tienen menos nutrientes que la de vaca
-
Deportes2 días ago
Policía decomisa 200 mil estampas Panini falsas del álbum del Mundial 2026
-
Deportes2 días ago
Mundial 2026: FIFA mantiene estrecho contacto con la Federación de Congo para garantizar seguridad médica
-
Deportes2 días agoTenis | Roland Garros no negociará una mayor repartición de premios a los jugadores
-
Deportes2 días ago
Liga MX: Vuelve Matías Almeyda al futbol mexicano con Rayados de Monterrey
-
Actualidad2 días agoLos aviones tienen ventanas circulares por un motivo. Dos accidentes aéreos fueron necesarios para averiguarlo




